aclaraciones:

los personajes aqui mensionados no me pertenecen... solo los utilizo a mi antojo para proporcionar una lectura y entretenimiento para ustedes ^^' y la historia original tampoco me pertenece.

narración en tercera persona...

como siempre y sin mas preámbulo... espero que disfruten la lectura :D


Regalos

.

.

Tai estaba completamente seguro de estar en el paraíso, pero, a pesar de todo, sabía que tenía que andarse con cuidado. Estaban enzarzados en un tira y afloja muy peligroso. Efectivamente, Sora había cedido, pero ¿habría sido porque él la había empujado o llevada por sus propios deseos? Ni lo sabía ni le importaba.

Se limitó a tomarle la mano y a llevarla hacia la ventana. Salieron al exterior. A su alrededor, las velas parecían pequeños centinelas, aunque ya no estaban encendidas.

-Tai, tal vez esto no sea...

-Es mi regalo para ti -susurró él, colocándole suavemente un dedo sobre los labios. No quería escuchar protestas.

Entonces, Tai hizo lo que Sora llevaba imaginando tanto tiempo: la besó. Cuando lo hizo, supo que había tenido razón desde el principio. Estaba en el paraíso.

Los labios de ella eran tan suaves... Siempre habían sido uno de sus mejores rasgos, gruesos y muy apetitosos. En aquel momento, tenía aquellos labios entre los suyos, tal y como había imaginado en tantas ocasiones. Sin embargo, las fantasías no habían logrado igualar a la realidad.

Sabía tan dulce, como el champán y las fresas, aunque no habían tomado fruta alguna. Quería beber y comer de aquellos labios, como si ellos pudieran darle todo el alimento que necesitaba.

Tai le había colocado una mano en la espalda, pero Sora no lo estaba tocando. La estrechó un poco más contra su cuerpo y sintió cómo el pene le vibraba con los preliminares de una potente erección.

Dios santo, si ella quería detenerse... ¿Tendría la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo?

Por suerte, fue algo que no tuvo que pararse a examinar, al menos no por el momento. Ella se había acercado un poco más, separando suavemente los labios y apretándole los senos contra el torso. Se mostraba cálida y dispuesta y, cuando gimió de placer, Tai no supo cómo pudo contenerse para no colocarla sobre el suelo y hundirse rápida y fuertemente en ella.

Sora abrió la boca con otro suave gemido. Él aprovechó para introducirle la lengua entre los labios. Las dos empezaron a bailar con pasión.

Para él, lo más importante era saber que ella lo deseaba. Tal vez sólo por el sexo, tal vez para algo más. Si el cielo lo ayudaba, tenía la intención de que fuera para mucho más.

.

.

.

Lo estaba besando. Diablos... Mucho más que eso. Lo estaba acariciando. Empezó a tocarle suavemente la espalda, sólo lo suficiente para asegurarse de que él no trataba de romper el beso. En aquel momento, Sora estaba completamente segura de que se moriría si Tai dejaba de besarla.

Él le deslizó las manos por debajo de la bata. El calor que generaba la fricción de piel contra piel la estaba volviendo completamente loca. Hacía años que lo conocía, pero, de algún modo, jamás lo había conocido por completo hasta aquel momento. Ciertamente, jamás había sentido que la piel le ardiera de aquella manera al estar con él ni había notado la potente erección que se le apretaba contra el vientre.

Deseaba todo aquello tan desesperadamente que casi se sentía avergonzada. Casi. En realidad, no tenía sitio en la cabeza para otro sentimiento que no fuera el deseo que estaba experimentando.

-¿Es esto lo que queríamos? -murmuró Tai, suavemente, contra los labios de Sora. Ella asintió, sin poder articular palabra-. Sólo nos estamos besando. No es nada que no se suela hacer en público. Tal vez quieras algo más íntimo.

-¿Íntimo?

-Sí, algo que resulte más excitante. Como esto.

Tai colocó una mano entre los cuerpos de ambos. Ella se tensó por la sorpresa y entonces, notó que la mano iba bajando poco a poco hasta encontrar un seno. Empezó a acariciarle un pezón a través de la fina tela.

-Tai, yo...

-Calla... Acuérdate de la fantasía. Alguien nos está observando. Alguien en esas oscuras ventanas se está asomando y te está viendo -susurró, sin dejar de acariciarle el pezón-. ¿Te excita eso, Sora? ¿Te pone húmeda? Porque de eso se trata, ¿no? Deseo calentarte... Ése es el regalo que te voy a dar y quiero dártelo por completo.

Mientras hablaba, fue bajando la mano y deslizándola por debajo de la bata una vez más. Sora no llevaba bragas, por lo que él pudo rozarle la suave piel que tenía por encima del vello púbico. Ella se tensó. La aterraba que se detuviera, pero mucho más que continuara.

Los dedos de Tai le bailaban sobre la piel, calentándole el cuerpo pero sin llegar a más. La cabeza le daba vueltas. No quería apartarlo ni podía hacerlo, por lo que cerró los ojos y se perdió en el mar de sensaciones que le estaba provocando la mano. No dejaba de esperar que, por fin, los dedos bajaran un poco más...

No lo hicieron, por lo que estuvo a punto de gemir de la frustración. Entonces, él volvió a subir la mano para deslizarle la bata por los hombros. La dejó cerca, de manera que quedó colgando, sujeta tan sólo por el cinturón.

La noche era cálida y húmeda. La lluvia había cesado, pero no había conseguido refrescar la ciudad. El aire era pegajoso, casi sensual...

Tai tiró del cinturón y dejó que la bata cayera al suelo. Sora contuvo la respiración, no sólo por la sorpresa sino también por la excitante sensación de estar desnuda en la escalera de incendios, para que todo el mundo pudiera verla.

Abrió la boca para decir algo, pero no estaba segura de qué. Su cabeza le decía que debía protestar, pero el resto de su cuerpo simplemente deseaba perderse en el momento.

No dijo nada en absoluto. Se limitó a dejarse llevar por las sensaciones que la boca de Tai le estaba provocando en uno de los senos. Al notar la cálida lengua contra el pezón, ella gimió de placer, desesperada por sentir más contacto. Si hubiera llevado puestos los ceñidos vaqueros al menos habría tenido algo que le friccionara la entrepierna y que tal vez le aliviara la presión que se le estaba acumulando allí. Sin embargo, estaba completamente desnuda y desesperada.

Sabía que debía protestar, que no podía permitir que Tai le hiciera aquellas cosas, pero no podía hacerlo. Sólo sabía que lo deseaba, que lo necesitaba...

Las sensaciones eran tan fantásticas que no quería que terminaran. Sólo pensar que alguien podía estar mirándolos hizo que se humedeciera un poco más. Estaba tan a punto... Con sólo que él la tocara, explotaría con el mayor orgasmo que había conocido en toda su vida.

-Más... -susurró él, con la voz llena de pasión.

Sora quiso suplicarle a gritos. Quería estrecharlo contra su cuerpo, sentirlo dentro de ella. Sin embargo, no pudo evitar que las dudas se le hubieran reflejado en la voz cuando habló. Dudas y deseo.

-Dios, Tai, no estoy segura de que... Estoy...

-Desesperada -dijo él. Bajó los dedos y le acarició por fin el húmedo calor. Sora gimió de placer y empezó a frotarse contra la mano. Sabía que, pasara lo que pasara, aquella noche no terminaría sin tener a Tai dentro-. Lo veo en tus ojos -añadió, besándole suavemente la oreja mientras le acariciaba el clítoris-. Tú deseas esto. Y yo también.

-No quiero desearlo... Somos amigos -replicó ella. Tal vez si se obligaba a recordarlo, podría alejarse de él.

-Tal vez los amigos también deberían hacer este tipo de cosas.

-Tai, creo...

Él la interrumpió con un beso tan largo y profundo que Sora pensó que iba a perderse por completo. Se apartó muy lentamente. Ella quiso gemir al sentir la pérdida de contacto. Deseaba tanto volver a sentir sus besos, sus caricias...

-No pienses -le recomendó él mientras le cubría los senos con ambas manos-. Desnúdame, Sora. Estamos aquí fuera, bajo el cielo. Terminemos lo que hemos empezado.

Sora tragó saliva, pero no pudo evitar que los dedos le volaran a los vaqueros de Tai. Empezó a desabrocharle el botón. Habían empezado a hacer el amor y, aunque sabía que debía detenerse en aquel mismo instante, no podía hacerlo. Tenía que poseerlo. En aquel mismo instante. Aquella noche. Si no lo hacía, se arrepentiría siempre.

-Esta noche no parece real, ¿verdad? -susurró-. Es casi mágica.

Tai empezó a acariciarle un pezón con una mano y, con la otra, la suave piel de la entrepierna. Sora se echó a temblar ante aquellas caricias.

-La oscuridad siempre ofrece posibilidades -afirmó él-.Y con un apagón...

-Es como si el tiempo se hubiera detenido y nada de lo que ocurra esta noche vaya a contar para el futuro...

Sora esperaba que Tai estaría de acuerdo con ella, pero, cuando él guardó silencio, se apartó de él. De repente, se sentía demasiado desnuda y algo osada.

A sus espaldas, oyó que Tai suspiraba.

-¿Atrevimiento o verdad?, Sora?

-Verdad... -contestó ella. Iba a ocurrir. Quería sus caricias, aunque sólo fuera por una noche.

-Hace casi veinte años que nos conocemos. Tú sabes todo lo que hay que saber sobre mí, excepto cómo hago el amor. ¿Has sentido curiosidad en alguna ocasión?

-Ahora sí, pero somos amigos. ¿De verdad queremos que eso cambie?

-¿Crees que lo cambiaría?

-Yo...

-Es un desafío entre amigos, Sora. No es una sucia proposición... a menos que seas una cobarde.

-No soy ninguna cobarde, pero...

-Te sugiero una cosa. Pregunta tú. La pelota está en tu tejado.

-¿Yo?

Al darse cuenta de a lo que él se refería, asintió. Podía marcharse o seguir adelante. Cuando, hubieran cruzado la línea, su relación cambiaría. Ya no habría vuelta atrás. ¿Estaba dispuesta a correr aquel riesgo?

Mientras se hacía la pregunta, tuvo que reconocer que la pequeña voz que resonaba en su cabeza ya le había dicho que había arriesgado todo en cuanto a la relación que tenía con Tai. Echarse atrás ya no iba a cambiar nada.

-¿Atrevimiento o verdad?, Tai?

-Atrevimiento -respondió él, mirándola con anticipación.

Sora contuvo el aliento. Necesitaba mucho valor para decir aquello.

-Hazme el amor, Tai. Aquí mismo. Con el mundo a nuestro alrededor.

Durante un instante, no ocurrió nada. Entonces, él esbozó una sonrisa que le comunicó todo lo que necesitaba saber. Entonces, en silencio, volvió a tomarla entre sus brazos.

Sora sintió que, prácticamente, se derretía. La tocaba de un modo... Su boca le torturaba los labios y bailaba entre éstos, la oreja y los párpados. Volvió a acariciarle los pechos, estimulándole los pezones con los dedos hasta que ella sintió como si la electricidad se hubiera apoderado de su cuerpo, haciendo que le palpitara de pura necesidad. Abrió las piernas para permitir que él se colocara entre ellas. Con una mano, él le cubrió el trasero.

Sora se rebulló un poco para tratar de incrementar la presión del muslo de Tai contra su entrepierna. Cuando él lo movió para complacerla, ella estuvo a punto de fundirse de pura gratitud.

-¿Estás caliente? -le susurró.

-Ardiendo -admitió Sora.

-Volveré enseguida.

Entonces, la dejó allí, convertida en una masa de lujuria y necesidad. Lo maldijo en silencio, pero él regresó casi antes de que pudiera terminar de pronunciar las palabras.

-¿Adónde has ido?

-Al congelador. El hielo aún no se ha derretido.

-Tai, te dije que estaba ardiendo, pero no me refería a...

-Sé perfectamente a lo que te referías. Cierra los ojos...

Tai obedeció inmediatamente. Tenía la mente demasiado nublada por el deseo como para poder negarse.

-Tai, yo... -dijo, al ver que no ocurría nada-. ¡Ohh!

Algo frío y húmedo empezó a deslizársele por el vientre. Arqueó la espalda y sintió que el trasero se le apretaba contra las barras de metal de la escalera.

-Relájate...

Sora lo intentó, pero las sensaciones eran indescriptibles. Trato de no pensar en quién podría estar mirándolos y se echó a temblar de placer precisamente por eso. Sin pensar, se metió la mano entre las piernas.

-Ni hablar -le dijo él, apartándole la mano-. Sólo yo puedo hacer eso.

Ella gruñó de frustración, pero no lo hizo durante mucho tiempo al notar que él seguía acariciándola con el cubito de hielo. Estaba dibujando una línea entre el ombligo y los senos, dejando un rastro frío y húmedo que su lengua fue lamiendo. A continuación, le trazó círculos en los senos y, muy lentamente, fue acercándose a uno de los pezones.

Sora gimió de placer y luego gritó al sentir la boca de Tai. Dios santo, la estaba volviendo completamente loca, haciendo cosas que jamás había hecho antes en tan breve espacio de tiempo.

Él se dedicó un largo rato a los senos, asegurándose de que ella estaba ardiendo y de que cada centímetro de su piel había recibido las atenciones de la lengua. Entonces, tomó lo poco que le quedaba del cubito de hielo y volvió a pasárselo por el vientre. Sin embargo, no se lo deslizó entre las piernas. Sólo la mano. La sensación de la fresca piel de los dedos contra el clítoris y luego deslizándosele en el interior del cuerpo fue tan sensual que Sora estuvo a punto de perder el control.

Le introdujo los dedos un poco más y ella sintió cómo su cuerpo se tensaba. Le resultaba imposible no mover las caderas contra la mano, animándolo a que los metiera un poco más. De repente, él los sacó. Sora protestó y abrió los ojos lo suficiente como para ver su pequeña sonrisa de satisfacción.

-Tai...

Él volvió a introducirle dos dedos, tal vez incluso tres. Sora no lo sabía, tan sólo era consciente de que la llenaba plenamente mientras con el pulgar le acariciaba el clítoris.

-Bésame -susurró ella.

-Pronto... -prometió él. Entonces, empezó a acariciarla por todo el cuerpo como si lo hubiera hecho siempre. Sora se perdió por completo-. Bésame...

No dudó. Se fundió contra él y rindió sus labios contra los de Tai. Sus lenguas bailaron juntas. Él no dejaba de acariciarla por todas partes, encendiéndola aún más de lo que ella hubiera creído posible.

-Eres tan hermosa...

Se puso de rodillas ante ella para besarla por todas partes. Se detuvo al encontrarse con la pequeña cicatriz que ella tenía en el bajo vientre. Entonces, la miró con los ojos llenos de dolor.

-Estaba tan preocupado por ti... Aquella noche creí que te perdía.

-No me perdiste, sino que me salvaste...

Todo había ocurrido durante el primer año de su estancia en Tokio. De repente, Sora se había empezado a encontrar muy mal. A pesar de sus protestas, él había insistido en llevarla al hospital. Por suerte, sólo estaban a unos pocos kilómetros del hospital cuando ella sufrió una peritonitis.

Tai la había cuidado durante el tiempo que tardó en recuperarse de una manera tan atenta que Sora no podía imaginarse un futuro sin que él la cuidara.

Él depositó un suave beso sobre la cicatriz, tan dulce, que Sora tuvo que agarrarse a la barandilla para poder soportarlo. Entonces, Tai le deslizó las manos entre las piernas y la animó a separarlas. Entonces, muy lentamente, empezó a lamerle el sexo. Sora sintió que se le doblaban las rodillas. Estaba completamente segura de que, si él no se detenía, iba a caerse al suelo.

A pesar de todo, no deseaba que él se parara, sobre todo cuando aquella boca fabulosa le depositaba unos besos tan íntimos. Necesitaba tan desesperadamente sentirlo dentro de ella...

-Tai...

Él se detuvo y se puso de pie. Sólo con mirarla, había sabido exactamente lo que ella necesitaba.

-¿Estás segura?

Sora no respondió con palabras. Se limitó a agarrarle el botón de la bragueta y a desabrochárselo.

-Es mejor que lo haga yo -dijo él, deteniéndola-. No quiero que dañes nada importante en estos momentos... Pareces estar un poco nerviosa.

-Si lo estoy, es culpa tuya.

-Bien.

Tai terminó de desnudarse y, entonces, se colocó delante de ella, desnudo y completamente preparado. Entonces, se inclinó y sacó un paquete de preservativos del bolsillo trasero de sus pantalones. Ella frunció el ceño. Algo le parecía raro, aunque no sabía exactamente lo que era. De hecho, ni siquiera podía pensar...

-¿Estás segura? -le preguntó, mientras sacaba el preservativo.

-Ya me lo has preguntado. Estoy segura. No vuelvas a decirme lo mismo.

.

.

.

Tai no pensaba volver a preguntar. En cuanto la pregunta le abandonó los labios, se arrepintió, temiendo que ella cambiara de opinión y se negara a seguir.

Con un fluido movimiento, la tomó entre sus brazos y la apretó contra la barandilla. Entonces, la tocó entre las piernas y se alegró de ver que estaba tan húmeda que no era capaz de seguir esperando.

Le separó las piernas y la levantó. Sora gimió, pero no dudó a la hora de rodearle la cintura con las piernas. Entonces, Tai la penetró, perdiendose en su húmedo calor. Ella lo agarró por los hombros y le clavó las uñas en la piel, animándolo así, sin palabras, a que fuera más rápido.

Tai no protestó. Se hundió en ella una y otra vez. Casi inmediatamente, ella gritó y se desmoronó sobre él. El cuerpo se le tensó y lo exprimió a él, haciendo que su cuerpo explotara también de placer.

Unos momentos después, ella se deslizó hasta el suelo y Tai se desmoronó, completamente saciado, a su lado, abrazándola tiernamente. Estaban sentados sobre los vaqueros de él, pero se sentía como si estuvieran rodeados de cómodos cojines.

-Ha estado muy bien -susurró ella.

-Sí...

-¿Crees que...?

-¿Vas a preguntarme que si creo que nos ha visto alguien? No lo sé... Tal vez deberíamos hacer otra actuación, ya sabes, por si acaso alguien se ha perdido nuestros quince minutos de fama -comentó, acariciándole el muslo suavemente.

-¿No es engañar un poco lo de tratar de disponer de más de quince minutos?

-Hemos ido muy rápido. Creo que, entre los dos, deberíamos tener otros quince.

-Es verdad. Lo hicimos muy rápido -dijo ella, con una sonrisa.

-Tú tienes la culpa, cariño, pero ahora puedo ir más despacio. Tan despacio como tú quieras - susurró, volviendo a cubrirle el sexo con la mano e introduciéndole un dedo en el interior de su cuerpo.

-Dios, eres muy persuasivo...

-Es cierto...

Sora se abrazó a él y le apretó los senos contra el torso. Tai se inclinó para besarla, desesperado por volver a sentir el contacto de su boca. Llevaba meses deseándola, pero jamás se habría imaginado lo dispuesta y lo caliente que ella se mostraría.

-Creo que es justo -musitó ella-. No me gustaría desilusionar a nuestros fans.

Entonces, ella empezó a acercarse más y más. Tai contuvo el aliento, esperando sus caricias.

No las recibió. En vez de eso, Sora se apartó y frunció el ceño.

-¿Has oído eso?

-¿El qué?

Tai no había oído nada. Sin embargo, justo cuando Sora se disponía a preguntar de nuevo, el golpeteo se inició de nuevo.

-¿Sora? ¿Sora? ¿Estás despierta? -dijo una voz femenina.

Tai frunció el ceño. Lo último que deseaba era una tercera persona allí. Sin embargo, mientras seguía a Sora hasta la puerta, se dio cuenta de que ella parecía tan molesta como él por la interrupción.

-No vayas -susurró él.

-Tengo que hacerlo. Es Marjorie. Tal vez necesite ayuda. No puedo fingir que no la he oído.

Tai asintió y dejó que ella se acercara a la puerta. Entonces, empezó a vestirse. Él, que, aún estaba en la escalera de incendios, se vistió también.

Comprendía por qué Sora se había apartado de él. Incluso la amaba por ello, pero eso no cambiaba el hecho de que, al menos por el momento, la magia se había desvanecido. Tai sólo podía esperar que fueran capaces de recuperarla.

.


Chiquillos e aqui otro cap mas :D que espero que les gustara...

hoy hare una aclaracion con respecto a un review ^^:

como explico en cada uno de mis fic en la parte de arriba en 'aclaraciones' ahi dice que la historia original no me pertenece... y en varios pies e puesto que en esta historia no me quebro la cabeza porque no la estoy escribiendo yo... solo la adapto a mi gusto ^^' cambio escenas que no me gustan o comentarios que no quiero, ese tipo de cosas. Leo bastante y los otros fic's que tengo me baso en ciertas cosas que e leido para inspirarme xD pero vuelvo a decir desde un principio, y en cada inicio de los capitulos, dice que la historia esta es una adaptacion. Y como no han leido tal vez la otra historia de noche tentadora no saben quien es la autora original, pero como hasta el momento no me han preguntado no e dicho XD... es solo que no le encontraba sentido volver a ponerla pero ps tal vez es error mio porque no me puedo asegurar de que les guste el sasusaku y hayan leido el otro fic ^^'... De cualquier forma ni el nombre original le eh cambiado a la historia XD jajaja asi como se llama se lo deje :p

espero que esto despeje tus dudas y si quieres saber el nombre de la autora original es Julie Kenner segun yo xD... Tambien anteriormente me e disculpado si no estan bien los nombres ^^' ya que esto lo hago en mis ratos libres T.T que no son muchos la verdad, solo me tomo una hora cuando mucho para leer otros fic's y continuar con los mios...

con lo que aprovecho para informar que busco alguien que me ayude con la ortografia y esas cosas para que este tipo de situaciones no vuelvan a suceder :p

ya escribi demasiado no lo creen?

hoy solo un gracias general u.u ya que si tienes cuenta te respondi personalmente XD y si no tienes de todos modos repito GRACIAS"!

los amo

.

bueno... nos vemos a la prox

un abrazoteeeeee grandotee

muaaaaaa:*

.

.

.

can u give me a review?

all this is only for u!