"NoR: Nightmares or Reality?"
Capítulo II
Autor: MeKaRy † Kara Ishtar †
Anime. Yu-Gi-Oh! Duel Monster.
Género: Horror, Supernatural, Suspense.
Rated: T (posible cambio a M por escenas gore).
Avisos: Yaoi/shonen-ai, Gore, LP (Línea Paralela).
Personajes Principales: Malik Ishtar y Ryou Bakura.
Pairing: …
Disclaimer: Los personajes de YGO! Son propiedad de Kazuki Takahashi, yo no gano nada con la redacción de ésta historia.
Notas: Bueno, he aquí el cap dos de "NoR". Sí, gomen, me tardé, otra vez… pero es que no puedo dejar de pensar en más y más nuevos fic que luego las ideas se me hacen bolas y no hayo cual seguir. Perdón. Pero, en fin, espero que les vaya gustando esta nueva edición. Digamos que es más ligth que la otra (si lograron leerla antes de que la borrara) y no tiene tanto relleno innecesario o cosas que ni al caso.
Este cap se supone que debía ir con el otro, para hacerlo más largo, pero se me hizo tedioso para los lectores, así que por lo dividí y aquí lo que sería la segunda parte del cap anterior. No tiene gore ni nada de eso, pero espero los dejen con más dudas para el otro cap que pronto subiré.
Por vía de mientras, disfruten el cap 2.
Joey y Yugi llevaron a Ryou a la enfermería lo más aprisa que pudieron. El rubio, en el trayecto, podía sentir el calor provocado por la fiebre emanar del cuerpo que cargaba en su espalda; la respiración de Ryou aún era algo agitada, pero parecía yo no estar alucinando como momentos atrás. Yugi por su parte veía con preocupación el sonrojado rostro del peliblanco, sintiéndose mal por su estado y por no haber dicho nada a los demás en días pasados.
Dos días atrás, en la hora del descanso, Yugi notó a Ryou más silencioso de lo acostumbrado, además de que en la pálida piel se podían notar unas ojeras, producto seguro de mal dormir por varias noches.
—Oye, Ryou, ¿te sientes bien? –se acercó a preguntar el menor cuando el aula quedó vacía.
—¿Mhh?... ah, claro, ¿por qué lo preguntas? –había respondido el peliblanco de forma natural, mostrando una ligera sonrisa.
—Pues, te veo cansado desde hace días. No has dormido bien, ¿cierto? –afirmó, borrando la sonrisa de los labios del alvino.
—No es nada… –murmuró restándole importancia, desviando la mirada.
—Si hay algo que te preocupa, puedes decirme. –ánimo el ojimorado, sonriéndole amablemente.
Ryou lo observó un momento, como dudando, pero al final volvió a desviar la mirada, suspirando con pesar.
—Sólo estoy preocupado por mis calificaciones. Bajaron mucho y tengo que recuperarme. –respondió con pesar. —He estado estudiando en casa hasta tarde, para presentar unos exámenes especiales que los profesores me están aplicando. Por eso no he dormido bien.
—Entiendo. Si quieres, puedo ayudarte a estudiar un poco. –sonrió Yugi animadamente. Ryou le miró nuevamente, sonriendo agradecido.
—Te lo agradezco, Yugi.
Después de aquella charla Ryou parecía evitar a toda costa a Yugi y los demás, inventando excusas para evitar en lo más posible mantenerse cerca de ellos. Yugi lo notó desde un principio, pero cada vez que encontraba la oportunidad para volver hablar con Ryou, algo lo distraía y el peliblanco lograba escabullirse. Ahora el joven duelista se arrepentía de no haber insistido en acercarse a Ryou durante esos días.
—Yug, abre la puerta. –le dijo Joey, sacando de sus cavilaciones.
El menor se adelantó y abrió la puerta de la enfermería, que como sospechaban estaba vacía.
—Con cuidado. –decía Yugi ayudando a recostar la cabeza de Ryou en la almohada de una de las camillas.
—Se nota que Ryou es delgado, pero pesa mucho menos de lo que imaginé. –Joey se queda observando el rostro del peliblanco, que mostraba en la frente algunas gotas de sudor y un ligero tono rojo en las mejillas debido a la fiebre.
Yugi no dijo nada, sólo agachó la mirada con pesar ante el comentario de Joey, sintiéndose más culpable por el estado de su amigo.
—Mejor le quito el saco y lo zapatos para que esté más cómodo. –dijo Joey, comenzando a desabotonar la prenda hasta retirarla, y posteriormente el calzado que dejó en una silla junto con el saco. —Ya, mucho mejor. –dijo satisfecho, pero extrañándose de no escuchar algún comentario de su camarada. —Yug, ¿qué te pasa? –preguntó extrañado.
—¿Eh…?… ah… no, nada. –dijo, aunque poco convincente.
—Yugi, te conozco bien.
—Bueno… –dudó un poco, viendo el rostro de Ryou. —Yo me había dado cuenta de que Ryou no estaba bien hace días… pero…
Joey entendió lo que le ocurría a Yugi; el pequeño se sentía culpable por la enfermedad del otro joven.
—Amigo, tú no hiciste que se enfermara. –intenta animarlo.
—Pero me di cuenta de que lo estaba cuando recién comenzaba y no dije nada. Si lo hubiera hecho, Ryou no estaría así ahora. –dijo con remordimiento, cubriendo el cuerpo del peliblanco con una manta que había en la cama.
—Vamos amigo, no te culpes. –le da unas palmadas en los hombros de forma amistosa. —Seguro es nada más un resfriado y para mañana ya estará mejor.
Yugi intentó sonreír a los ánimos que Joey le daba, pero simplemente no podía hacerlo con sinceridad.
—Eso espero. –murmuró, notando la frente sudorosa de Ryou, tomando una pequeña toalla del buró y proceder a limpiarle.
Entre su inconsciencia Ryou podía escuchar unas voces familiares a su lado, pero su cabeza dolía tanto y sus ojos se sentían tan pesado que no podía abrirlos. Su cuerpo se estremecía de frío y podía sentir en su rostro como frías gotas bajaban hasta su cuello, hasta que algo suave las retiró con cuidado. Extrañado por esa sensación, hizo el esfuerzo por abrir los ojos, viendo primero figuras borrosas, para luego ver con mayor claridad al rubio de ojos melados y al pequeño de ojos purpuras.
—Está despertando. –dijo con cierta felicidad Yugi al ver los parpados de Ryou intentando abrirse con pesadez. —Ryou. –le llamó, acercándose a él.
—¿Yugi?… –murmuró con voz ronca al reconocerlo.
—Viejo, que susto nos diste. –dice Joey con alivio.
—¿Qué?… –murmura desconcertado.
—Te desmayaste en clase. Tenías mucha fiebre y estabas alucinando. –le recordó Yugi.
—¿Alucinando? –murmuró Ryou, intentando hacer memoria, pero nada venía a su mente, hasta que en la neblina se aclaró y recordó el salón, cubierto de sangre y cuerpos mutilados por doquier, y a él, al que había ocasionado todo aquello. —"Bakura" –pensó, sintiendo su sangre helarse y su corazón agitarse por el miedo.
—Ryou. –llamó Yugi preocupado al verlo palidecer de pronto.
—Fue un sueño… –susurró, cubriendo su boca con una mano, evitando que un sollozo intentara escapar, cerrando los ojos con fuerza. —Fue un sueño… sólo eso… un sueño… una pesadilla…
—¿De qué hablas? –preguntó Joey preocupado y extrañado por aquella reacción.
—Ryou. –Yugi intentó tomar la pálida mano, pero Ryou lo evitó, enderezando el cuerpo al sentirse ahogar por los sollozos. —¿Qué te sucede? –pregunta preocupado.
—Creo que… voy a vomitar… –murmura a penas, sintiendo su estomago revuelto y un amargo sabor invadirle la boca.
—Wooh, espera viejo, te llevaré al baño. –Joey lo toma por el brazo para ayudarlo a levantarse. Ryou sentía las piernas débiles, a penas se podía mantener en pie pero con la ayuda del rubio logró llegar a tiempo al baño.
Ryou se sentía morir; aquel amargo sabor en su boca le daba más nauseas pero su estomago ya no podía expulsar nada más. Su cabeza dolía al punto de ser una migraña y sus ojos ardían como si le hubieran echado en ellos algún picante, y sus brazos y piernas las sentía tan débiles y torpes que de no ser por la ayuda de Joey hubiera terminado en el piso de haber intentado caminar por su cuenta. Cualquiera que lo viera en aquel estado aseguraría que Ryou Bakura estaba pasando por una resaca luego de una larga noche de bares y juerga, pero la realidad era otra, una completamente diferente y que a pocos, sino es que a nadie, se le ocurriría siquiera pensar o imaginar.
El peliblanco suspira cansado luego del esfuerzo que su cuerpo hizo, bajando la palanca del inodoro y tratando de quitar aquel sabor de su boca y garganta.
—Te ayudará a quitarte el sabor. –le dice el pequeño Yugi, entregándole un vaso de agua. Ryou lo toma con mano temblorosa por el cansancio y el mareo, pero sin derramarlo.
—Viejo, si no te conociera, diría que traes una cruda de las buenas. –bromea Joey, tomando el brazo de Ryou luego de que terminara de enjuagarse la boca y de echarse algo de agua en el rostro, ayudándolo para salir del baño.
—Joey. –le regaña Yugi.
—Creo que esto no se compara en nada a una resaca… esto es peor… –dice con voz ronca, sentándose en la orilla de la cama, bebiendo un poco de agua que Yugi le ofreciera.
—Si estabas enfermo desde hace días, ¿por qué no dijiste nada? –le recrimina Joey, recordando lo que Yugi le dijera momentos antes.
Ryou levanta la vista sorprendido. Yugi había sido el único que había notado su mal estado días atrás, pero nadie más luego de él. Observó a Yugi y notó en su violácea mirada una expresión de culpa, por lo que ya deducía cómo fue que Joey se enteró.
—No era nada grave… –murmuró en respuesta, desviando la mirada de la de Yugi, para ver el vaso que sostenía en sus manos. —No quería preocupar a nadie.
—Hombre, y sintiéndote así seguiste viniendo a la escuela. No sé si es de admirarse o de decir que no estas muy bien de la cabeza.
—Joey. –le vuelve a regañar el menor, dándole un codazo en las costillas.
—Auuh… –se queja ofendido, pero la leve risa cansada de Ryou llama la atención de ambos.
—Lo siento chicos, por preocuparlos. –murmura con una leve sonrisa arrepentida.
—Ok, ok, te disculpamos. Pero espero que no lo vuelvas hacer, nos diste un susto de muerte a todos, en especial a la profesora.
—Lo siento en serio. –repite arrepentido, desviando la mirada nuevamente al vaso.
—Cualquier cosa que te suceda, sabes que cuentas con nosotros, Ryou. –Yugi le dice con voz amable, sonriéndole para animarlo.
Los ojos castaños de Ryou se encuentran con los purpuras de Yugi, debatiéndose internamente entre si contarle a Yugi lo que realmente le sucedía o si debería callarlo. Sus labios se entreabrieron para decir algo, pero la campana le interrumpió, cortando aquella oportunidad de poder desahogarse.
—Rayos, ¿tan pronto se terminó la clase? –pregunta fastidiado Joey, viendo el reloj en una de las paredes de la habitación.
—La clase de la profesora Madison ya terminó, tenemos que volver para la siguiente.
—Es física, tenemos que llegar rápido. –dijo Ryou, haciendo ademán de levantarse, pero las manos de Yugi y Joey se lo impidieron.
—Ah no, tú no vas. –le dice Joey, tomándolo de los hombros.
—Pero…
—La enfermera aún no te revisa. Además aún tienes fiebre. –Yugi coloca su mano en la frente del peliblanco, que siente el contacto como si le hubieran puesto una toalla fría.
—Y con lo débil que estarás por haber vomitado, no creo que dures despierto. Así que mejor quédate a descansar aquí. –Joey lo empuja hasta lograr recostarlo.
—Pero chicos… –intenta alegar otra vez, pero ambos duelistas lo detienen.
—Nosotros nos encargamos de justificar tu falta con el profesor. –dice Yugi, volviendo a cubrir el cuerpo de Ryou con la manta.
—Y de juntar tus cosas y anotar los deberes. Lo prometo. –dice solemne Joey, con una mano en el pecho y otra levantada.
—Joey… no anotas ni tus deberes, dudo que anotes los que me tocan a mí. –dice en broma Ryou, haciendo reír a Yugi y ganándose una mirada de reproche del rubio.
—Bueno, bueno, que los anote Yugi o Tea. De eso sí me puedo encargar. –asegura, sonriendo al final de ver un poco animado al peliblanco. —Vámonos entonces Yug, que el profesor es peor que un sargento.
—Sí. Vendremos a traer tus cosas cuando termine la clase. –le dice el pequeño, antes de acercarse a la puerta donde el rubio lo esperaba.
—Se los agradezco. –le sonríe de forma cansada antes de que la puerta se cierre, dejándolo completamente solo en aquel lugar.
La leve sonrisa que en sus labios se había formado se desvaneció, dejando en su lugar un gesto de intranquilidad.
Suspiró pesadamente antes de girar el rostro a la ventana, viendo através de ella el grisáceo cielo que amenazaba una inminente lluvia en cualquier momento.
—No quiero involucrarlos… pero… –murmuró para sí con pesar. —… ¿si esto se sale de control?… ¿si en verdad… él regresa?… –inconscientemente llevó una de sus manos a su cuello, recordando el lugar donde el ser oscuro le puso la daga, dispuesto a degollarlo.
Un escalofrío recorrió su cuerpo con el simple hecho de pensarlo, sintiéndolo tan real que podría jurar que en su piel estaba aquel profundo corte.
—Son sueños… pesadillas… sólo eso… –cerró sus ojos de forma cansada, colocando su brazo sobre sus ojos. —… no son reales… no lo son… –se continuó repitiendo, mientras unas traicioneras lagrimas corrían por sus mejillas. —… no volverá… no lo hará… –Ryou lloraba silencioso su desesperación, mientras en el exterior, ligeras gotas de lluvia comenzaban a caer, demostrando tal vez el mismo pesar que aquejaba al joven.
Frente a la entrada principal de la preparatoria, la silueta de un joven observaba el edificio con cierto interés, como si algo en aquel lugar aguardara por él.
—Nos volveremos a ver. –murmura antes de darse vuelta para alejarse del lugar.
El viento frío le daba de lleno, pero su cuerpo era protegido por una chaqueta verde oscuro, mientras su cabeza y parte de su rostro eran protegidos por la capucha de la misma, dejando a penas que un par de mechones de cabello cenizo arena fueran mojados por la lluvia.
Notas finales: So? Qué les pareció? Sí, bueno, es digamos que relleno e introducción a nuevas dudas. Entre ellas, ese personaje misterio que observaba la escuela (uy sí, muy misterioso xD). El cap tres ya lo tengo listo, peeroo como saldré pronto de vacaciones, lamento decirles que lo publicaré hasta regresando. Mientras, en estas dos semana, me llevaré lo que tengo y seguiré con el cap cuatro, que ya tengo en proceso. Ah, también les doy la noticia de que continuo con mi proyecto del "Bronzeshipping" y que quizá sea con la ayuda de una gran autora y amiga y cuñada, Herdzy D'Ishtar, pero sigue en proceso también.
Pues, si más, felices fiestas a todos y gracias por leer. Les diría que este es un regalo anticipado de navidad, pero, quién sabe, tal vez termine antes el "Bronzeshipping" y lo publique, o un one-shot u cap, quién sabe.
Ja ne! Gracias por leer!
