[Escribir texto]
19no Capitulo: ¡Regreso a Kyoto! / Kushina…
- "La vida está llena de cambios inesperados, y muchos de ellos puedan no gustarte a la primera, y para aceptarlos y vivir con ellos se requiere gran valor y madurez, Naruto", le dijo una vez su madre en su cumpleaños luego de la muerte de su padre.
Y luego de haber pasado varios días desde que se dijo que le gustaba Sasuke, esa frase parecía cobrar cada vez más y más sentido para él. Aunque nada, pero absolutamente nada había cambiado en la manera como veía a su amigo, o en cómo se llevaba con él, ese asunto de gustarle Sasuke era algo tan extraño para el que le costaba asimilarlo, pero ya nada le podía hacer, ya eso lo tenía tan claro como el cristal, le gustaba Sasuke y ya no podía negarlo.
Pero ahora se preguntaba, ¿Qué iba a hacer?, había pensado en dejar todo como estaba y no decirle nada nunca, ¿Por qué?, es muy obvia la respuesta, ni siquiera Naruto era tan tonto como para decírselo ya que eso podría separarlos por completo, y prefería vivir con aquello a perder a Sasuke. Si había podido estar un año y medio sin decirle a Sakura lo que sentía por ella, muy bien podía estar quien sabe cuánto tiempo sin decirle a Sasuke.
O al menos, eso esperaba el.
- ¡Qué pena que hoy sea el ultimo día! – suspiro Naruto mientras él y Sasuke tomaban un poco de chocolate caliente en la fuente de soda del lugar. - ¡Aunque no se puede decir que no disfrutamos! – rio Naruto. - ¿O no, Sasuke? – dijo dándole un suave codazo al pelinegro, quien estaba con la mirada perdida en el espacio.
- Lo que tú digas. – dijo sin voltear la vista hacia él.
- ¿Te pasa algo? – bufo Naruto al ver la, aunque muy normal pero aun así fastidiosa, indiferencia de Sasuke.
Sasuke suspiró. – La verdad, el pensar que tengo que regresar a soportar a Itachi y las molestas reuniones familiares por Navidad, lo está haciendo más difícil de aceptar. – dijo.
- ¿No te gusta la Navidad, o qué? – pregunto sorprendido Naruto, sabía que Sasuke no era muy animado pero, ¿Qué no le gustara la Navidad? Ya eso era otro nivel.
- Me dejo de gustar cuando descubrí que mis padres eran Santa Claus y más aun cuando descubrí lo molesta que puede ser mi familia en esta época, en especial Itachi y mis tías. – explico arqueando sus cejas y por fin dirigiéndole la mirada a Naruto con una irónica sonrisa.
El pobre Naruto no pudo hacer más que reírse de lo que le había dicho su amigo.
- En ese caso… - se puso Naruto a pensar, y se le ocurrió algo que quizás lo animaría. - ¿Y si pasas Navidad conmigo y mamá? – le propuso con una sonrisa, y al segundo siguiente la expresión de Sasuke cambio a una de total sorpresa.
- ¿Pasar Navidad en tu casa? – pregunto sorprendido.
- ¡Claro! – rio Naruto.
- Me encantaría… - rio Sasuke quitando sus ojos de Naruto. – Pero no creo que mi familia me suelte tan fácilmente,… - suspiro. – En especial Itachi. – gruñó.
- ¡Por favor! – le rogo Naruto con una gran sonrisa.
Sasuke volteo hacia el suplicante Naruto, y al ver esa gran sonrisa, no pudo evitar aceptar.
- Bien, Usuratonkachi, iré. - dijo Sasuke con una suave sonrisa.
- ¡Sí! – festejo Naruto.
- Por lo menos me salvas de mis tías… - suspiro Sasuke. – No tienes idea lo molesto que es que tres señoras estén todo el tiempo chillando como locas lo mucho que tú y tu hermano han crecido y se han vuelto "apuestos caballeros" – se burlo, asqueado por el recuerdo de sus tías. – Y jalándote las mejillas toda la noche como si fueras de goma. – bufo Sasuke.
Y de nuevo, Naruto solo pudo reír.
- Agradezco no haber tenido tías. – rio Naruto agradecido.
- ¿No tienes? – pregunto Sasuke, curioso, y loco por cambiar de tema.
- Pues, no, mama es hija única, y el único hermano de papa vive en el extranjero. – explico Naruto con una media sonrisa.
Ahora que Sasuke lo pensaba, no sabía nada sobre la familia de Naruto.
- ¿Abuelos? – pregunto Sasuke, esperando estar diciendo nada inapropiado, ya que los abuelos no están siempre vivos.
- Pues no, nunca conocí a mis abuelos maternos, y mis abuelos paternos murieron cuando yo era muy pequeño. – respondió Naruto rodeando el borde de su tasa con su dedo índice. – Puedes decir que somos una familia bastante pequeña, solo mama y yo. – rio Naruto.
- Tienes suerte, yo tengo tantos primos y tíos que no conozco a la mayoría. – suspiro Sasuke dándole una palmada en el hombro a Naruto.
- ¡Me imagino! – rio Naruto.
- ¡CHICOS! – grito de repente la voz de Gai-sensei y todos los chicos de la sala voltearon hacia la entrada, donde se encontraba el fortachón profesor. - ¡Tienen hasta las doce en punto para hacer cualquier cosa! A esa hora los quiero a TODOS aquí para abordar el bus al aeropuerto, ¿Escucharon? – anuncio Gai-sensei y todos emitieron un fuerte "Si", y este salió del lugar.
- Demonios… solo hasta las doce. – suspiro Naruto recostándose más sobre su silla.
- Y ya son las diez… - dijo Sasuke mirando su reloj de pulsera.
- Creo que solo hay tiempo para empacar y reunirnos con Sakura… ¿verdad? – suspiro el rubio de nuevo.
- Entonces vayamos a empacar. – propuso Sasuke levantándose de su asiento.
- Estoy muerto… - dijo sin ánimos de siquiera levantarse.
- Levanta de una vez tu trasero de esa silla, ¿Dónde está el ánimo molesto de siempre? – dijo Sasuke cruzándose de brazos, sorprendido por como Naruto no parecía tener ánimos de no hacer nada por primera vez desde que lo conocía.
- Lo deje en la cama… - bufo Naruto, sin prestarle atención o lo que Sasuke decía.
- Pues vamos a buscarlo. – insistió Sasuke tomando la muñeca del rubio y jalándolo suavemente para que se levantara. – Se que no te quieres ir, pero ahí tirado no lo vas a evitar. – le dijo jalando un poco más al rubio. – No es normal verte desanimado, no me gusta.
No era la primera vez que Sasuke demostraba que él le importara, pero a Naruto no dejaba de sorprenderlo y de alegrarlo.
- Bien, bien, vamos… - acepto Naruto, no muy a regañadientes que se diga, y se levanto de la silla para seguir a su amigo a la habitación para empacar todas sus cosas.
- Mi collar… mi collar… - susurraba Naruto mientras buscaba en todas las gavetas del cuarto.
- Aquí esta, Dobe. – dijo Sasuke, recogiendo del suelo el collar de Naruto y mostrándoselo al rubio.
- ¡Lánzamelo! – pidió el rubio, ya que ambos estaban en lugares opuestos de la habitación.
Este obedeció y se lo lanzo, y por suerte el rubio lo atrapo. – ¡Gracias! – agradeció Naruto. – Lo único que me falta…- susurro, y fue hasta su mesita de noche donde había colocado la foto de su padre, su madre y el, que siempre se llevaba consigo, pero quizás fue a tomarla muy rápido porque apenas lo hizo sus torpes manos de mantequilla hicieron que resbalara y callera al suelo. - ¡Demonios no! – dijo inmediatamente y se agacho lo más rápido que pudo para recoger la fotografía.
- ¿Le paso algo? – pregunto Sasuke al escuchar la fotografía caer al suelo.
- Si… - dijo Naruto recogiendo Naruto, y cuando la observo bien, el vidrio se había partido de lleno entre él y su madre; y aunque él no fuera muy creyente del malagüero, no le gusto mucho eso. – "¿Qué rayos…?" – se pregunto en su mente, y se quedo observando aquella fuerte grieta en el vidrio. – Se quebró el vidrio… - respondió Naruto incorporándose.
- Compraras uno nuevo, ya le hacía falta de todas maneras… - comento Sasuke mientras terminaba de empacar, y el dudoso Naruto solo pudo suspirar y guardar con cuidado el roto portarretrato en su maleta.
Luego de haber empacado, se reunieron con Sakura e Ino.
Las chicas estaban tan desanimadas de regresar como Naruto y Sasuke, aunque a diferencia del pelinegro, estaban igualmente emocionadas por festejar Navidad con sus familias y hacer las compras navideñas.
- ¿Tu madre hará cena navideña, verdad Naruto? – pregunto Sakura emocionada, ella nunca faltaba a la cena en la casa de Naruto.
- ¡Por supuesto que sí! ¿Vas a ir, o no? – exclamo Naruto con una sonrisa.
- No me lo perdería por nada. – afirmo ella riendo. - ¿Sasuke, iras? – pregunto Sakura dirigiendo su vista a Sasuke.
- Pues, si, iré. – respondió honestamente Sasuke, ya había aceptado el pasar la navidad con Naruto de todas maneras.
- ¡Qué bien! – exclamo contenta la chica.
De repente, un ruidoso silbato perturbo las conversaciones de todos los presentes, y cuando los estudiantes vieron de donde prevenía el sonido, quien iba a ser si no… Gai-sensei junto con Jiraiya.
- Bien, chicos, llegaron los autobuses, quiero que todos vayan en orden y en silencio hacia la salida y los aborden. – anuncio Jiraiya.
Y aunque se escucho un gran suspiro de queja luego de aquel anuncio, todos se resignaron y tomando sus maletas se dirigieron a la entrada de la posada, donde había tres buses esperándolos.
- ¡Demonios… tengo que llamar a mama! – se acordó Naruto apenas él y Sasuke se sentaron en sus asientos del bus. - ¿No tienes que llamar a Itachi, Sasuke? – pregunto Naruto mientras sacaba su celular y marcaba el numero de su madre.
- No me lo recuerdes… - suspiro Sasuke cubriéndose levemente la cara con la capucha de su abrigo y se cruzo de brazos.
- ¿Naruto? – pregunto inmediatamente su madre al otro lado del teléfono.
- ¡Hola, Mama! – la saludo el contento, tenía varios días sin hablar con ella.
- ¡Mi amor! ¿Cómo estás? – pregunto su madre con una dócil risa.
- ¡De maravilla! ¿Tu? ¿Estás bien? – pregunto preocupado Naruto, desde la muerte de su padre nunca le había gustado dejar a su madre por mucho tiempo.
- Estoy perfecta, hijo, gracias. – respondió su madre con amabilidad. - ¿Y el joven Sasuke y la jovencita Sakura, como están? – pregunto ella por sus amigos.
- ¡Igual de bien! – respondió Naruto riendo sutilmente.
- Me alegro. – rio ella. – Y dime mi amor, ¿A qué hora regresan? – pregunto Kushina, sabiendo que ese día ellos regresaban del viaje.
- Estamos en los buses camino al aeropuerto, llegaremos allá como en… - dijo Naruto y trato de calcular como en cuanto tiempo llegarían a Kyoto, hasta que Sasuke lo interrumpió.
- Tres horas y media. – aseguro Sasuke.
Naruto bufo un poco, pero ya que, al menos le había dado la respuesta. – Tres horas y media. – le informo Naruto a su madre.
- Perfecto, te iré a recoger al aeropuerto, ¿Si?, hay que colocar los adornos de la casa de una vez. – rio Kushina.
- ¡Sí! – celebro Naruto, una de las cosas que más le gustaba hacer en Navidad, era adornar su casa.
- Bien, mi amor, nos vemos pronto, un saludo al joven Sasuke y la jovencita Sakura. – dijo ella con gentileza.
- Lo hare, adiós mama. – se despidió él, y luego de darse su "Te amo" a cada uno, ambos colgaron.
- Saludos de mama. – le dijo a Sasuke luego de haber guardado su teléfono, mas su amigo no dio señales de vida. – "No puede ser, ¿Se durmió?" – pensó Naruto sorprendido, e inmediatamente una malévola sonrisa se dibujo en el rostro de este.
Y se acerco lentamente hacia Sasuke, y antes de que este reaccionara, lo ataco con cosquillas.
- ¡¿Qué haces demente? – grito Sasuke al levantarse de golpe, tratando de librarse de las manos de Naruto, que aunque se moviera no dejaban de hacerle cosquillas. - ¡No! ¡Naruto! – trato de librarse entre risas, pero le era imposible.
- ¡Despierta! – rio Naruto mientras seguía haciéndole cosquillas a Sasuke.
- ¡Zape! – grito Sasuke incorporándose, y lanzándosele prácticamente encima al rubio, coloco su brazo derecho presionando el cuello del chico. – Vuelve a hacerme cosquillas y te matare. – lo amenazo Sasuke.
- Bien, bien, entendí, si lo rompo lo pago. – dijo en seco Naruto al ver el enojado rostro de Sasuke a centímetros de él, sumando el brazo que presionaba su cuello.
- Mas te vale… - lo amenazo de nuevo, acercándose un poco más, y dirigiéndole una furtiva mirada, antes de devolverse a su asiento.
- Demonios… no vuelvo a despertarte… - torció Naruto acomodándose en el asiento.
Y Sasuke solo emitió una engreída y corta carcajada.
Luego de media hora de silencio absoluto, aunque restando unos veinte minutos que estuvo Naruto convenciendo a Sasuke para que lo ayudara a él y a su madre a decorar la casa, lo que por fin Sasuke acepto a hacer, llegaron al aeropuerto de Hokkaido.
Naruto, Sasuke y Sakura decidieron sentarse en uno de los café cercanos a la puerta de salida y allí se quedaron durante el tiempo que faltaba para poder abordar el avión. No se podía decir que era la mejor manera de pasar sus últimos momentos en Hokkaido; Naruto y Sakura hablando sin parar sobre sus planes para Navidad, mientras Sasuke intentaba con todas sus fuerzas no morirse del aburrimiento, aunque de vez en cuando hacia uno o dos comentarios, pero no pasaba de ese número.
Hasta que por fin su espera termino cuando la voz de una mujer anuncio que ya debían abordar el avión.
- ¡Extrañaré Hokkaido! – suspiro Sakura mientras esperaban en la fila para subir al avión.
- Yo también. – dijo Naruto, igualmente con un suspiro. - ¿Tu no, Sasuke? – pregunto volteándose a su silencioso amigo.
- Yo solo extrañaré estar lejos de Itachi. – suspiro revisando algo en su celular.
- ¡Pero si es tu hermano, Sasuke! – replico Sakura, no acostumbrada a los comentarios viles que hacia Sasuke contra su hermano mayor.
- Eso es normal Sakura. – le aseguro Naruto riendo, ya estaba tan habituado a esas cosas que lo único que podía hacer era reírse.
- Si tu lo dices… - dijo con una risilla nerviosa.
Apenas abordaron el avión, Sakura se sentó en uno de los primeros puestos junto a Ino, mientras Naruto y Sasuke se sentaron unos puestos más atrás de ellas.
Durante el vuelo, aunque fuera algo tan corto, Sasuke se sorprendió que a la mitad de este, mientras leía uno de sus libros, sintió como un peso muerto caía sobre su hombro izquierdo, y al voltear la vista vio a su rubio amigo dormido en su hombro, primeramente se sintió increíblemente tentado a despertarlo de golpe o de lanzarlo hacia la ventana para que se apoyara en ella y no en el, pero al instante solo pudo suspirar y dejarlo donde estaba, mientras no lo molestara y se quedara quieto no pasaría nada por dejarlo dormido allí.
- "…Me vas a decir que esa sonrisa que tiene no te atrapa…" – pensó de repente al ver que su amigo no estaba teniendo un mal sueño, dado que una suave sonrisa estaba dibujada en sus labios. – "¡Maldición! ¿Qué te pasa, Sasuke? Reacciona de una vez…" – se regañó a sí mismo, y estuvo a punto de seguir su debate mental hasta que escucho la voz de Sakura y tuvo que levantar la vista.
- ¿Se durmió? – pregunto sorprendida, la chica había volteado y estaba apoyada en el cabezal de su asiento.
- Si. – respondió Sasuke volviendo la vista hacia a su libro.
- Este chico si es cómodo… - rio Sakura, refiriéndose a lo desinteresado que era el rubio al dormirse en el hombro de Sasuke.
- Como no tienes idea… - suspiro fastidiado Sasuke, y oyó una suave risa de Sakura.
- Pero su mejor amigo no tiene problemas, ¿eh? – rio divertida ella.
- Solo no quiero tener que soportar sus quejas de por qué lo desperté. – Se excuso Sasuke.
- ¡Ah claro! – rio ella, y estuvo un buen momento callada, mas no regreso a su asiento. – "Me pregunto… ¿Podría ser verdad?" – se pregunto la chica, al ver la suave sonrisa del dormido rubio, y la indiferencia de Sasuke, quien meses atrás, si el chico hubiera hecho eso le hubiera dado un buen golpe en la cara; por un instante recordó aquello que se le había ocurrido unos meses atrás, sobre si a Sasuke gustaba de Naruto, lo cual le pareció una locura, dado que sabía que Sasuke no era gay… por eso había descartado esa posibilidad, pero por un corto momento, no le pareció tan loco después de todo. – "No, Sakura" – se aseguro ella. – "Aunque… ningún daño hará preguntar…" – se pregunto, quizás podría preguntarle a Sasuke en alguna oportunidad. – "Buscare el momento adecuado y le preguntare" – rio para sí, y sin decirle nada mas al pelinegro, regreso a su asiento.
A los veinte minutos, el avión aterrizo en Kyoto, lo que gracias al cielo hizo que Naruto despertara.
- ¡Yo no fui oficial! – grito Naruto despertándose de golpe.
- Por fin despiertas. – le dijo, mirándolo con una ceja arqueada.
- Dios… me dormí… - dijo atónito Naruto frotándose sus ojos.
- Si, gracias, ya no siento mi hombro. – suspiro guardando su libro en el bolso.
- ¿Qué tiene eso que ver? – Pregunto Naruto extrañado.
- ¿Ni te diste cuenta que te dormiste como una plasta en mi hombro todo el viaje? – pregunto sorprendido del nivel de despiste de Naruto.
- ¿Ah sí? – rio nervioso. – Lo siento Sasuke. – se disculpo, aun con la nerviosa risa.
- Si… lo que sea… - suspiro Sasuke. – Agarra tus cosas, ya llegamos. – dijo, mientras se levantaba del asiento colgándose su bolso de la espalda.
Naruto suspiro derrotado, y tomando su bolso se levanto de su asiento.
- "Demonios… ¿De verdad me quede dormido en el hombro de Sasuke?" – pensó un poco asustado Naruto. – "Naruto… respira… no pasa nada, no hiciste nada…" – se dijo para mantener la calma, y por lo menos, funciono un poco.
Respiro hondo una vez más, y siguió rápidamente a Sasuke quien ya estaba fuera del avión.
Apenas entraron al aeropuerto, luego de que Sasuke y Naruto encontraron la manera de tomar rápido sus maletas y hacerse paso entre todos los estudiantes, Naruto vio en el modulo de espera a Itachi, y justo al lado de este, a su madre con su tradicional kimono navideño.
- ¡Sasuke! Allá están Itachi y mama. – dijo contento, a diferencia de Sasuke.
- Muero de felicidad. – suspiro Sasuke, no quería de verdad tener que soportar los saludos animados de Itachi, le sacaban siempre el aire.
- ¡No seas así! – bufo el rubio, y salió caminando rápidamente hacia Itachi y su madre. - ¡MAMA! ¡ITACHI! – los llamo mientras caminaba hacia ellos, y ambos voltearon enseguida con grandes sonrisas al escuchar la voz del rubio.
- ¡Chico! ¿Cómo estás? – saludo enérgicamente Itachi ofreciéndole los cinco, los cuales Naruto devolvió de inmediato. – ¡Oh, ven acá! – dijo sonriendo Itachi, y le dio un fuerte abrazo al rubio.
- ¡Itachi, me ahogo, no respiro! – dijo Naruto riendo.
- ¿Cómo estás? – pregunto Itachi soltándolo y dándole una fuerte palmada en el hombro.
- ¡De maravilla! – respondió Naruto con su gran sonrisa. - ¿Tu? – pregunto este.
- ¡Igual! – rio Itachi.
- ¿Y a la madre no la saluda? – rio Kushina saliendo de detrás de Itachi con una sonrisa y los brazos abiertos.
- ¡Mama! – dijo contento y corrió a abrazarla. - ¿Cómo estás? – dijo separándose de ella.
- Bien, ¿Y tú?, ¿Qué tal el viaje? - pregunto Kushina con una sonrisa.
- ¡Perfecto! Pues… bien, supongo, estuve dormido todo el viaje. – rio Naruto, y su madre estuvo a punto de hablar, cuando escucharon un emocionado saludo de Itachi.
- ¡SASU-CHAN! – grito emocionado y fue a abrazar a su hermanito menor.
- ¡Itachi! ¡Suéltame! – se quejo de inmediato Sasuke apenas su hermano lo estrujaba en un fuerte abrazo, y luego de unos pocos segundos él lo soltó.
- ¿Cómo estás? – pregunto sonriente.
- Estaba bien. – respondió Sasuke volteando sus ojos.
- Tan simpático como siempre, hermanito. – rio Itachi cruzándose de brazos.
- Joven Sasuke, ¿Cómo estás? – pregunto de repente Kushina acercándose hacia Sasuke, seguida por Naruto.
- Señora Uzumaki, estoy bien, gracias ¿Y usted? – pregunto con educación Sasuke.
- ¡Muy bien! Gracias. – respondió ella con una sonrisa.
- ¡Señora Kushina! ¡Itachi! – escucharon de repente desde lo lejos, y cuando voltearon Sakura se acercaba corriendo hacia ellos.
- ¡Jovencita Sakura! Cuanto me alegro de verte, ¿Cómo estás? – pregunto Kushina cuando la chica llego hasta ellos.
- ¡Yo también me alegro de verla! Yo estoy muy bien, gracias, ¿Usted como esta? – le pregunto Sakura sonriéndole.
- Muy bien, gracias por preguntar querida. – respondió Kushina. - ¿Vas a acompañarnos este año en la cena, verdad? – pregunto Kushina luego de que Sakura saludara a Itachi.
- ¡Por supuesto, señora Kushina! Jamás faltaría. – aseguro Sakura.
- Me alegra escuchar eso. – dijo ella. – Y usted joven Sasuke, joven Itachi, ¿También nos acompañarán? – pregunto dirigiendo la vista hacia los dos Uchiha.
- ¡Nos encantaría, Señora Uzumaki! Muchas Gracias. – agradeció Itachi, de parte de ambos.
- Bien, yo me despido aquí chicos, yo llego y me voy. – rio nerviosa Sakura.
- ¿A dónde vas, Sakura? – pregunto Naruto, no podía ser que llegara y se fuera de viaje de nuevo.
- Mis papas habían organizado un viaje a Nagoya para visitar a mi familia, y hoy era el único día que podíamos ir. – explico la muchacha. – Pero solo iré unos pocos días, estaré aquí para la cena, lo prometo. – aseguro Sakura.
- ¡Entiendo, que te vaya bien! – rio Naruto, y se despidió de Sakura al igual que todos, incluido Sasuke.
Luego de despedirse de otros compañeros más, salieron hacia el estacionamiento para buscar los carros.
- Naruto, yo tengo que hacer unas diligencias, pero hable con el joven Itachi y me dijo que podías quedarte con ellos para no estar solo en la casa, ¿Te parece? - le dijo su madre antes de montarse en el auto.
- Pero, ¿No puedo acompañarte? – le pregunto Naruto, no quería dejar a su madre sola.
- Lo que tengo que hacer es sorpresa, no puedes acompañarme, ¿Crees que quiero que la sorpresa de este año se arruine? - le dijo con una sonrisa su madre. – Te iré a buscar a casa de los Uchiha como a las seis o siete para que decoremos la casa, ¿Si? – propuso su madre abriendo el auto.
- ¡Esta bien! – accedió Naruto sonriendo, al menos pasaría una tarde con Sasuke e Itachi.
- Nos vemos querido. – le dijo despidiéndose mientras entraba al auto y cerraba la puerta. – Adiós joven Itachi, joven Sasuke. – se despidió Kushina de Itachi y Sasuke. – Te amo, te llamare cuando vaya por ti. – le dijo encendiendo el auto.
- ¡Entendido! – aprobó Naruto. – Te amo. – le dijo antes de que su madre se fuera, y esta se lo devolvió con una beso, y salió del estacionamiento.
- ¡Ven chico! – lo llamo de repente Itachi desde el auto azul de su padre, que no estaba muy lejos de donde estaba el de su madre.
- ¡Voy! – dijo Naruto apresurándose hacia el carro, y se monto rápidamente en el asiento trasero.
Dios santo, en verdad extrañaba a Itachi y el confabularse con él para burlarse de Sasuke por supuesto.
Todo el camino hacia la casa de los Uchiha, ambos estuvieron riéndose de cosas estúpidas, o muy bien, de los cuentos que tenia Itachi sobre las viejas reuniones familiares.
- Te lo juro, Naruto… - rio Itachi mientras se bajaban del auto luego de por fin haber llegado a la casa. – Esos pasteles de carne de mi tía Kotoko son un asco. – rio Itachi, rebuscando las llaves de la casa en su bolsillo trasero.
- ¡Me imagino! – rio Naruto, habían estado un buen rato hablando sobre lo malo que podían ser varias comidas, e Itachi había salido con lo mal que cocinaba una de sus tías.
Apenas Itachi logro abrir la puerta luego de buscar como loco en todos los bolsillos de su pantalón, para luego encontrarlos en el de su camisa, entraron a la casa, y hasta Sasuke se sorprendió al encontrar toda la casa decorada, incluso el arbolito estaba puesto en la sala.
- ¿Decoraron mientras no estaba? – pregunto Sasuke observando las decoraciones, y dejando su abrigo en la entrada, el igual que Naruto e Itachi.
- Sabemos que no te gusta mucho ayudar a decorar, así que decidimos hacerlo mientras no estabas. – rio Itachi dejando las llaves en la mesa de la entrada.
- Me conocen al menos… - rio Sasuke yendo hacia la sala, al igual que Naruto e Itachi.
Luego de una hora más contando anécdotas estúpidas de Navidades pasadas, Sasuke ya estaba empezando a, literalmente, pudrirse del aburrimiento y propuso jugar un poco de póker, a lo que Naruto accedió contento, mientras que Itachi se ofreció a ir a hacerles un chocolate caliente, y quizás a ir a comprar más tarde un bocadillo o algo así.
Después de pasar media hora o más, y de haber sufrido varias derrotas de Sasuke, Naruto por fin tenía una buena mano, aunque tenía que arriesgar las pocas fichas que le quedaban, pero quizás con eso podría ganarle a Sasuke al fin.
Así que Naruto aumento la apuesta, a lo que Sasuke se sorprendió un poco.
- Increíble, por fin aumentas, ¿Qué tienes, Uzumaki? – pregunto Sasuke, sonriendo con confianza, seguro de que Naruto no tendría nada, y solo estaba engañándolo, como ya había tratado de hacer.
- Sacas tu primero, Uchiha. – le dijo Naruto, sonriendo igualmente, y Sasuke saco su mano sin dudar ni un momento.
- Trío de ases. – dijo bajando su mano con orgullo, pero la sonrisa de Naruto no se borro.
- ¡COLOR! – Bajo Naruto con felicidad, e inevitablemente la sonrisa de Sasuke se borro, y como no, había apostado gran parte de lo que tenia.
- Maldito… - dijo tapándose la boca, algo enfadado, pero bueno, por lo menos no apostaban dinero.
- ¡TE GANE, EN TU CARA! – dijo Naruto feliz, tomando todas las fichas del tablero.
- Estas me las pagaras, Usuratonkachi. – dijo levantándose de la silla, al igual que Naruto. – Nunca debí ayudarte en el casino. – suspiro.
- Si, como tú digas. – dijo sonriendo.
- Oigan, adictos al póker, aquí tienen el chocolate, hace un frio del demonios estos días. – les dijo de repente Itachi, que acababa de regresar de la cocina con una bandeja con tres tazas de un delicioso chocolate caliente. – Paren un poco. – les dijo apoyándose a la pared.
- Si, si, lo que sea. – suspiro Sasuke, tomando su tasa.
- ¡Al menos ya le gane a Sasuke! – rio Naruto, al cual se le acompañó Itachi, Sasuke en cambio, solo bufo, para variar.
De repente, el celular de Naruto sonó, y cuando lo saco de su bolsillo vio el número en la pantalla y no lo conocía en lo absoluto, pero igualmente decidió atender.
- Uzumaki Naruto, ¿Quién habla? – pregunto al contestar, y la voz de un hombre le hablo enseguida.
- ¿Es usted el hijo de Kushina Uzumaki? – pregunto el hombre.
- Si, soy yo. – afirmo Naruto, borrándose por alguna razón la sonrisa de su rostro.
- Le hablamos del hospital central de Kyoto, queremos informarle que su madre está aquí, lamentamos decirle pero, acaba de sufrir un accidente automovilístico y fue traída hasta aquí, le tenemos malas noticias, lo lamentamos pero, ¿Podría venir? - informo la voz, apenas termino, Naruto no podía reaccionar, ¿Su madre?, ¿Por qué?, ¿Qué demonios había pasado?, sus ojos se abrieron lo mas que podían, y Naruto tranco en teléfono y lo dejo caer.
- ¿Naruto? – pregunto Sasuke inmediatamente al ver la expresión sorprendida de su amigo.
- ¿Qué paso? ¿Quién era? – pregunto Itachi.
- ¡Naruto! – volvió a llamarlo Sasuke, y allí Naruto reacciono, y bajo sus ojos, y estos perdieron algo de brillo, algo que Sasuke solo había visto una sola vez.
- Itachi… - dijo Naruto en voz baja, y algo entrecortada.
- ¿Qué? – pregunto él.
- ¿Podrías… llevarme al…Hospital central? – pregunto, con su vista perdida, y con la voz aun entrecortada.
- ¿Qué ha pasado? – pregunto Itachi, pero Naruto no respondió, aun no había asimilado nada.
- Solo…llévame… - fue lo único que Naruto pudo decir.
- ¿Qué estas esperando, Itachi? ¡Vamos! – dijo Sasuke, por alguna razón, algo le daba mala espina, e Itachi tomo a Naruto del brazo y se fueron hacia la puerta, y Sasuke obviamente lo siguió, no iba a quedarse en la casa.
Entraron al carro, e Itachi acelero lo más que pudo para llegar rápido al hospital.
Sasuke se fijo que durante todo el camino tuvo la mirada totalmente perdida, sus ojos no tenían nada de brillo, Sasuke se estaba empezando a preocupar.
Llegaron al Hospital en un dos por tres y rápidamente fueron hacia recepción.
- ¿En qué puedo ayudarles? – pregunto la recepcionista apenas los vio llegar, y antes de que Itachi dijera algo, Naruto se acerco y hablo.
- Soy… Uzumaki… Naruto… - dijo y la expresión amable de la recepcionista cambio a una de pena, entonces se levanto de su asiento.
- Acompáñenme por favor. – dijo saliendo del mostrador, así que los tres la siguieron.
- Doctor, Uzumaki Naruto está aquí. – le dijo de repente a uno de los doctores que estaba ahí, llevaba puesto una bata de cirugía.
- Buenas chico, ¿Cómo estás?, Soy el doctor Kawamura. – se presento. - ¿Ustedes son familiares? – pregunto viendo a Itachi y a Sasuke.
- Ellos son… mis amigos. – respondió Naruto, tenía un tono frio en su voz, sonaba tan distinto.
- Bien. – dijo el doctor. – Muchacho… - empezó, colocando una mano en el hombro de Naruto. – Un camión, se desvió del camino por el hielo y le dio de frente al auto de tu madre y… lo lamentamos mucho, hicimos todo lo que pudimos pero… no… no llego al hospital, lo siento mucho. – dijo retirando la mano del hombro de Naruto.
De repente, los ojos de Naruto retomaron su brillo, pero no era brillo, eran lagrimas… sus ojos rápidamente se habían aguado.
- Mi madre esta… - dijo, mientras unas delicadas lágrimas caían por sus mejillas, y de repente, se dejo caer de rodillas, y sin poder evitarlo un segundo mas, rompió a llorar con tanta fuerza, que parecían gritos de dolor, y quizás… eso eran en gran parte.
- Naruto… - dijo Sasuke, arrodillándose al lado de Naruto, sin poder evitar que las lágrimas se deslizaran rápidamente por su rostro, al igual que Itachi, puso su mano en el hombro de Naruto.
- Mama… - oyó que susurraba con un pequeño hilo de voz, y sin que pudiera prevenirlo, Naruto se extendió hacia él, abrazándolo.
- Naruto… - dijo Sasuke, abrazándolo igualmente, y tratando de detener sus lágrimas. – Lo siento tanto… - le dijo, tratando de darle un poco de ánimo con unas palmadas en la espalda, pero el fuerte llanto de Naruto no cesaba.
- ¿Cuánto tiempo lleva así, Itachi? – pregunto Jiraiya preocupado, a quien lo habían llamado para darle la noticia, y para que recogiera a Naruto, dado que Kushina había acordado que si algo le pasaba a ella antes de que Naruto cumpliera la mayoría de edad, este sería cuidado por Jiraiya.
- No lo sé… cerca de unas dos horas, ya no está llorando tanto como antes pero… está tan deprimido. – dijo Itachi, no muy animado obviamente, ambos veían como, a varios metros Naruto descansaba su cabeza en sus brazos, y Sasuke estaba de la misma manera, justo a su lado.
- Sasuke… - dijo de repente Naruto, y Sasuke dirigió la vista hacia él.
- Dime – le dijo Sasuke, su tono de voz, normalmente frio e indiferente, había cambiado a uno de compasión y amabilidad.
- ¿Por qué?...- pregunto Naruto, esta era quizás la decima vez que preguntaba eso, ya Sasuke no sabía que responderle.
- No lo sé… no lo sé, Naruto – dijo, y para calmarlo un poco, puso su mano sobre la única mano de Naruto que estaba sobre la mesa, y apenas la toco, a los pocos segundos Naruto levanto su mano y tomo la de Sasuke, incluso entrelazando sus dedos y la apretó un poco, aunque Sasuke se sorprendió, igualmente apretó la mano de Naruto. – "Maldición… ¿Qué esto que siento?…, es normal preocuparse por un amigo en estas situaciones pero… siento como si, algo me quemara por dentro… detesto verlo así" – pensó Sasuke, mientras Naruto seguía agarrando con fuerza su mano. – "Cuando tú te preocupas mucho por alguien, suele ser porque esa persona es alguien muy importante para ti, Sasuke" – recordó algo, que alguna vez le había dicho Itachi, en uno de esos momentos de inspiración. – "Alguien…importante…para mi" – pensó Sasuke, sin apartar su ojos del cabizbajo Naruto. – "Detesto… que Itachi tenga razón…" – pensó, exhalando un suspiro, de repente, se le ocurrió que quizás ir por una bebida o algo animaría a Naruto, así que con su mano libre toco un poco a Naruto en la cabeza, y este, increíblemente, alzo la vista. - ¿Quieres ir por algo de tomar? – le pregunto, y apenas sus ojos se encontraron con los de Naruto, sin saber porque, le dirigió una sonrisa, la más amable que pudo, quería animar a Naruto a toda costa, e increíblemente, los ojos de Naruto se abrieron un poco más, como si se hubiera sorprendido… e hizo algo que no había hecho desde hacía horas… le sonrió, una pequeña, pero muy pequeña sonrisa, pero era una sonrisa a la final, eso hizo que algo de ese ardor que sentía Sasuke en la sangre, se calmara.
- Si, estaría bien. – dijo, sin borrar su sonrisa y ambos se levantaron de la mesa, mas Naruto no quiso soltar la mano de Sasuke, aun no quería.
Fueron hasta una de las maquinas dispensadoras de bebidas y Sasuke saco su billetera, ahí fue cuando se dio cuenta, al tratar de mover su otra mano, que aun estaba siendo agarrada por la de Naruto, quien a pesar de haberse animado un poco, aun tenía su vista perdida en el suelo.
- ¿Qué quieres? – le pregunto Sasuke, sin quitar su sonrisa, si eso animaba a Naruto, sonreiría todo lo que fuese necesario, o al menos, eso pensó sin querer.
- Solo una soda. – dijo Naruto, levantando la vista, y volviendo a mostrar esa pequeña sonrisa, que hacía que los nervios de Sasuke se calmaran.
Sasuke introdujo el dinero necesario para dos sodas, ya que el también tenía algo de sed, y a los segundos salieron sus dos bebidas.
- Ten – le dijo a Naruto extendiéndole su soda, se había tomado la libertad de escogerla de frambuesa porque sabía que esa era su favorita.
- ¿Cómo supiste…? – pregunto Naruto, sorprendido, no pensaba que Sasuke se hubiera grabado en la cabeza que su favorita era la de frambuesa.
- Como no voy a saber, siempre pides lo mismo. – sonrió Sasuke tomando el cambio de la maquina, y luego se dispuso a abrir su lata, pero necesitaba sus dos manos. – Naruto – le dijo de repente, y este se volteo hacia él.
- ¿Si? – pregunto él, con la soda sin abrir en la mano.
- ¿Me podrías soltar? Quiero abrir la mía – le dijo con una sonrisa pero con una ceja arqueada, necesitaba actuar natural, para que Naruto lo hiciera también.
- Ah… si. – dijo, con cierto sonrojo en sus mejillas, y soltó inmediatamente a Sasuke.
Ambos volvieron a sentarse, mientras bebían sus sodas.
- Chico, es hora de irnos… - escucharon de repente que decía Jiraiya, quien había aparecido de repente frente a la mesa, acompañado por Itachi. – Deberíamos ir a recoger unas pocas cosas a tu casa, para que… empieces a instalarte, ¿Te parece? – le pregunto Jiraiya, tenía la voz tan apagada como todos los presentes, incluso, aun se le notaban sus ojos y nariz enrojecidos por el llanto.
- ¿Puede… venir Sasuke con nosotros? - pregunto, y ambos, Jiraiya e Itachi, se sorprendieron.
- ¿Puede, Itachi? – pregunto Jiraiya a Itachi.
- Por supuesto. – accedió el, ¿Cómo iba a negárselo? - Bien, entonces nos veremos mañana… - dijo Itachi, despidiéndose de Jiraiya, con un buen apretón de manos.
- Si. – le dijo Jiraiya.
- Hasta luego, Naruto. – dijo Itachi, inclinándose hacia Naruto, y alborotándole un poco el pelo.
- Nos vemos. – se despidió Naruto.
Y luego de despedirse igualmente de Sasuke, Itachi se fue.
- Bien, nos debemos ir… - dijo Jiraiya mientras ambos chicos se levantaban de sus sillas.
Se dirigieron hacia el auto de Jiraiya, se montaron en él, y partieron de inmediato a la casa de Naruto.
Todo había pasado tan rápido, Naruto había gastado casi todo el agua que tenía en su cuerpo… las lagrimas no salían mas, pero ese dolor ardiente no dejaba su pecho, y algo le decía… que no lo haría en mucho tiempo. No podía evitar tomar la mano de Sasuke, necesitaba saber que tenía a alguien a su lado, a alguien en quien apoyarse, y esa persona… sabía muy bien que era Sasuke.
Luego de que llegaron a casa de Naruto, Jiraiya se dispuso a guardar las cosas de Kushina y unos cuantos objetos familiares de la casa, mientras que Naruto acompañado por Sasuke guardaban la ropa y cosas de Naruto.
Inmediatamente después de haberse asegurado de guardar todo lo necesario, lo metieron en el maletero del auto de Jiraiya, y se dirigieron a la casa de este para que Naruto pudiera empezar a desempacar e instalarse…
Lamentablemente, muchas de sus cosas, incluyendo la casa… serian vendidas, y Naruto tendría que acostumbrarse a vivir con Jiraiya, al menos hasta que cumpliera la mayoría de edad.
- Esta será tu habitación… - le dijo Jiraiya, mostrándole lo que sería su cuarto, al final del pasillo principal. – Yo iré a guardar las cosas de tu madre… si necesitan algo, llámenme, estaré en el segundo piso. – indico Jiraiya, y antes de voltearse para subir al segundo piso, paso suavemente su mano por la cabellera del rubio, y lentamente… y con al parecer mucho dolor la retiro… y se fue.
Naruto y Sasuke empezaron por sacar toda la ropa del rubio, y a colgarla en el closet o a guardarla en las gavetas.
E increíblemente, por primera vez… Sasuke no oyó ni un sonido de Naruto, ni una queja, ni un suspiro, nada en absoluto. Sus ojos habían perdido aquel brillo que siempre tenían, y en verdad le dolía tanto verlo así, sinceramente no podía… y sabía que el vacio que este suceso iba a dejar… seria extraordinariamente difícil de llenar.
Y quizás, lo que más frustraba a Sasuke en ese momento, era no poder hacer nada para aliviar el dolor que tenia Naruto. Aunque sabía muy bien que a veces… la mejor forma de combatir el dolor de un amigo era solo estando allí para el… porque en esas situaciones no hay nada como tener un hombro en el cual llorar.
Cuando Sasuke había terminado de guardar unas bermudas de Naruto en una de las gavetas, volteo hacia el rubio y vio que empezaba a desempacar la penúltima caja… donde en vez de haber ropa, estaban las cosas que adornaban su cuarto, y observo como las sacaba una a una con una mezcla de dolor y ansiedad,… como… si estuviera reteniendo algo… así que Sasuke no pudo aguantarse, se apresuro hacia él, y con gentileza… se sentó a su lado, y coloco una de sus manos sobre una de Naruto, deteniéndolo de lo que hacía.
- Naruto… - le dijo con voz ronca, incluso el, estaba al borde de volver a llorar… ni siquiera él podía soportar aquello… - No tienes que… aguantar esto tu solo… - le dijo con gentileza, y su amigo lo miro con una expresión de desconcierto y tristeza. – Quiero que sepas… que aquí estoy, ¿Si?, pase lo que pase… - le aseguro, tratando de esbozar una sonrisa, lo cual no pudo lograr… solo pudo apretar un poco la mano Naruto. – No puedo pedirte que no llores… - le dijo, y Naruto inmediatamente bajo su vista, y sus ojos rápidamente se aguaron, al igual que los de Sasuke. - … pero si te puedo ofrecer… un hombro donde llorar… - le dijo aguantando las lagrimas, no quería que Naruto lo viera llorar…
- Sasuke… - susurro… mientras unas lagrimas empezaban a deslizarse sobre sus mejillas, y retirando la mano de Sasuke, lo abrazo, mientras al mismo tiempo… su llanto gano un poco mas de fuerza, al igual que el abrazo.
- Aquí estoy… - le dijo, abrazándolo igualmente, y de vez en cuando pasaba una de sus manos por el pelo del rubio. – Lo lamento mucho, mi amigo… - le dijo pasando su mano por el cabello del rubio.
- Yo… ni siquiera… pude… des…despedirme… - lloro Naruto, abrazando con más fuerza a Sasuke.
– Lo lamento mucho… - repitió, mientras suaves lágrimas salían de sus ojos… y oyó como el llanto del rubio volvía a intensificarse, y por un buen tiempo… no ceso.
Pero al menos… todo ese tiempo, Sasuke no dejo de abrazarlo, era el único apoyo que podía brindarle en ese momento, y no lo iba a dejar de hacer.
Luego de que por fin terminaron de desempacar las cosas, Jiraiya les ofreció buscarles algo de comer, y conociendo a Naruto, ofreció Ramen, de esa manera no podría negarse a comer algo.
Y de repente, el ligeramente agradable ambiente que se estaba empezando a sentir, fue interrumpido por el timbre de la casa. Cuando Jiraiya fue a abrir la puerta, se encontró con Itachi en la puerta.
- Itachi, ¿Vienes a buscar a Sasuke? – pregunto Jiraiya, temiendo que así fuera, no quería que Naruto se fuera a quedar solo.
- Pues, la verdad sí, pero lo pensé bien y… - decía, hasta que vio aparecer detrás del viejo profesores a Naruto y a Sasuke. - Hola chico. – lo saludo Itachi con una suave sonrisa.
- Hola. – respondió Naruto.
- Itachi… - empezó diciendo Sasuke, pero Jiraiya casi le leyó el pensamiento, y pregunto por él.
- ¿Lo dejarías quedarse a dormir? – pregunto Jiraiya, sonriendo, y Sasuke se sorprendió de la puntería del profesor para saber que iba a preguntar.
- ¿No es molestia? – pregunto Itachi, solo por educación.
- ¿Qué va a ser molestia? – rio Jiraiya, e Itachi no pudo evitar esbozar una sonrisa.
- Que bueno que conozco a mi hermanito… - dijo Itachi con una risa bastante irónica. – Ven Sasuke, tengo un bolso con tu ropa en el auto, nos vemos Jiraiya, Naruto. – dijo Itachi haciéndole un ademan a Sasuke de que lo siguiera, pero sin antes claro, despedirse de Jiraiya y de Naruto.
- Aquí tienes. – le dijo, sacando un pequeño bolso del asiento delantero del auto, y dándoselo a su hermano.
- ¿Cómo supiste? – pregunto Sasuke, colgándoselo del hombro.
- Digamos que fue simple intuición… - respondió con una sonrisa. – Sasuke… - le dijo, antes de despedirse. – Es… muy noble lo que haces por Naruto… - le dijo borrando su sonrisa, y cambiándola por una expresión de total comprensión y tristeza, nunca había visto aquella mirada en su hermano. – Que estés a su lado… es lo que él necesita ahora. – dijo, colocando una mano en su hombro.
- Lo sé… - suspiro Sasuke, sin retirar la vista del rostro de su hermano.
- Eres un buen amigo, Sasuke. – aseguro con una sonrisa, y le dio unas suaves palmaditas en la mejilla antes de subirse al auto. – Nos vemos mañana, Sasuke. – le dijo, y luego de que su hermano se despidiera con un gesto de la mano, arranco marcha atrás, y se marchó.
Sasuke se quedo un rato allí parado, viendo como Itachi se perdía en la carretera, pero cuando empezó a sentir frio de más, regreso adentro y termino de comer.
Después de haber comido, Jiraiya le mostro el cuarto de huéspedes, el cual no estaba muy lejos del cuarto de Naruto, por suerte.
- Que duerman bien. – les dijo a ambos al despedirse al pie de las escaleras.
- Igual, Ero-sennin. – se despidió Naruto, con una pequeña sonrisa, el profesor se la devolvió, y subió las escaleras.
Sasuke se disponía a irse a su habitación, y allí despedirse de Naruto, mas cuando intento voltearse, el rubio lo sostuvo de la camisa.
- Sasuke… - le dijo en voz baja.
- ¿Si? – pregunto.
- ¿Podrías… dormir conmigo? – le pregunto con su vista en el suelo, le daba algo de vergüenza tener que pedirle algo así… pero siendo sincero, no quería dormir solo…
Lo que no se esperaba, era la respuesta de Sasuke.
- Por supuesto. – le dijo, dándole una pequeña sonrisa a su amigo, y este… riendo ligeramente, paso una mano por su nuca y empezó a caminar en dirección a su cuarto, con Sasuke a su lado.
Sasuke sintió de repente un molesto brillo en sus ojos… y aunque estaban tan pesados como dos laminas de concreto logro abrirlos, y al hacerlo, se encontró en el cuarto de Naruto, y justo al mirar al frente, vio el cercano rostro de su rubio amigo, profundamente dormido.
- "Lloro durante la noche…" – pensó, al ver al borde de sus ojos, la marca de las lagrimas, y con lentitud, poso una de sus manos en la mejilla del rubio. – "Ay… Naruto" – suspiro para sí mismo, recordando todo lo que había pasado el día anterior, mientras suavemente acariciaba la mejilla de este con su pulgar. – "Puedes decir que somos una familia bastante pequeña, solo mama y yo" – recordó lo que había dicho Naruto, claro que… en ese momento, una gran sonrisa adornaba su rostro.
Sasuke se quedo un tiempo más observando a Naruto dormir, pero luego se decidió a levantarse, lavarse un poco la cara… y ahora que lo recordaba, debía llamar a Sakura para darle la noticia… aunque le doliera en el alma tener que ser él la persona que se lo dijera, sabía que Naruto no iba a poder hacerlo.
Así que luego de lavarse la cara y colocarse un buen abrigo salió al patio y se sentó en una de las cómodas sillas que allí se encontraban. El ambiente se sentía sombrío, pero ligero… no había sol, las nubes lo tapaban todo, parecía que si fuera a llover, pero se podía respirar un delicioso aroma, era una combinación bastante extraña.
Sasuke rebusco en su celular el número de Sakura, y la llamo.
- ¿Sasuke? – pregunto ella inmediatamente al contestar.
- Sakura, que bueno que estas despierta. – le dijo, quizás no era la mejor hora para llamar, pero no quería hacerlo cuando Naruto estuviera despierto.
- ¿Paso algo? – pregunto de inmediato, no era normal que Sasuke la llamara, y mucho menos a esas horas.
- Tengo… muy malas… noticias. – dijo entrecortadamente, el tener que decirle aquello, aun le provocaba mucho dolor.
-¿Qué paso? Sasuke… dime que paso. – dijo ella, asustada.
- Ayer… la señora Kushina… tuvo un accidente y… - empezó Sasuke, cada vez con más dificultad, y ya podía empezar a escuchar los sollozos de Sakura. - … murió. – dijo, e inmediatamente escucho el llanto de Sakura del otro lado del teléfono.
- ¿Estas con…Naruto? – pregunto ella, tratando de ahogar sus sollozos.
- Me quede con el… en casa de Jiraiya. – respondió Sasuke. – Pero todavía está dormido. – le dijo.
- Gracias… Sasuke… - agradeció ella entre sollozos.
- Te llamaremos luego para… que puedas hablar con Naruto, ¿Si? – sugirió él, y la chica acepto.
- Bien… - dijo ella. – Gracias por… decirme… Sasuke. – agradeció de nuevo.
- No… me agradezcas. – le pidió Sasuke.
Luego de unos segundos de silencio, la muchacha se despidió, y ambos trancaron.
- Llamaste a Sakura… que considerado. – escucho de repente tras él, y cuando volteo, dio gracias a que no fuera Naruto.
- Profesor Jiraiya. – dijo aliviado… regresando a su posición. – Tenía que hacerlo… - explico Sasuke.
- Aun así… - rio el viejo. - ¿Podrías… ir a despertar a Naruto? – le pregunto. – Quiero que desayunen y se vistan. – dijo. – Debemos… estar en el cementerio temprano. – informo, y dándole una palmada a Sasuke, volvió a entrar a la casa.
Sasuke descanso unos minutos más sobre aquella silla, respiro un poco más aire, y regreso al cuarto de Naruto, para despertarlo.
- Naruto… - le dijo suavemente mientras movía el hombro del rubio. – Despierta… - insistió.
- Cinco minutos más… mama. – oyó de repente que susurraba, mientas moviendo el hombro, trataba de quitar la mano de Sasuke.
Sasuke respiro hondo al escuchar eso, pero siguió intentando. – Naruto, soy yo… Sasuke, despierta, debemos desayunar. – le dijo, moviéndole el hombro, y por fin, abrió sus ojos y lo miro directamente.
- Sasuke… - dijo con la voz ronca de la mañana.
- Buenos días… - lo saludo cuando sus ojos se encontraron con los azulinos ojos del rubio, era ciertamente la primera vez que se lo decía. – Levántate, ¿Si?, hay que desayunar… - dijo levantándose, y rápidamente paso su mano por la cabellera rubia de su amigo.
Luego de pocos segundos, Naruto se sentó en la cama frotándose ambos ojos.
Sasuke espero a que Naruto se despertara casi por completo y se colocara su abrigo, para poder ir a la cocina, donde un buen desayuno los estaba esperando.
Luego de haber desayunado, Jiraiya les dijo que fueran a cambiarse, y así lo hicieron.
Cuando todos estuvieron listos, partieron hacia el cementerio.
La mañana era gris, no había sol, ni color en el ambiente, los arboles no emitían sonido al ser movidos por el viento. El cementerio estaba solo esa mañana, solo se encontraban unas pocas personas alrededor de aquella urna.
- Kushina Uzumaki, una esposa y madre ejemplar, pedimos al señor todopoderoso que cuide de ti en su reino… - leía el sacerdote mientras lentamente, bajaban la urna de su madre, donde ella quería ser enterrada, y al mismo tiempo una mujer tocaba en el arpa la canción favorita de la madre de Naruto… "Ave María"
– Siempre te recordaremos, querida Kushina… - decía Jiraiya, luego de que el sacerdote hablara, conteniendo las lágrimas. –…como la irremplazable amiga, esposa, y madre que fuiste en vida. - decía, y Sasuke escucho como el suave llanto de Naruto empezaba, y luego… como este tomaba su mano con fuerza, e incluso el, derramo unas lagrimas mientras escuchaban el discurso de Jiraiya. – Hoy, nos despedimos de ti… y aunque sé que no te gustaría que lloráramos por ti, no podemos evitar pensar… lo doloroso que será no tenerte a nuestro lado. Pero siempre recordaremos, lo dulce de tu sonrisa, tu amable carácter, tu bondad, y el amor incondicional,… que siempre diste a las… personas que amabas. – decía Jiraiya, haciéndole cada vez más difícil, no llorar. – Hoy, te dejamos descansar aquí… como nos lo pediste una vez… junto… a tu esposo. – dijo Jiraiya, cuando ya la tumba estaba terminando de ser rellenada. – Y así nos despedimos, Kushina, amiga mía, devota esposa… y madre, jamás… pero jamás… te olvidaremos. – finalizo, secando unas lagrimas que empezaban a resbalarse por su rostro.
Uno a uno, los pocos presentes, les dieron sus más sinceras condolencias a Naruto, quien trataba de ocultar sus lágrimas. Aunque en algunos casos, como cuando Tsunade le dio un enorme abrazo, y dijo unas palabras de apoyo, no pudo evitar derramar algunas.
Itachi y Jiraiya fueron a hablar algo cerca a la capilla, mientas Naruto, junto con Sasuke, se habían quedado arrodillados frente a las tumbas de ambos padres de Naruto.
Naruto no decía nada, solo sollozaba en silencio, mientras apretaba con fuerza la mano de su amigo.
- De nuevo están juntos… ¿O no, mama? – dijo entre lloros, mirando ambas lapidas de sus padres, ambas con unos hermosos ramos de flores invernales. – Te extrañaré… - dijo en voz baja, y unas delicadas, pero silenciosas lagrimas salieron de los ojos de Naruto.
- Naruto… - dijo Sasuke, sin saber que decir…
- Sasuke… - dijo de repente Naruto, volteando hacia su amigo, con una pequeña y triste sonrisa en sus labios. – Gracias… por estar conmigo… - le agradeció, con la misma expresión.
- No… no me tienes que agradecer, Naruto. – le dijo, soltándose de la mano de Naruto, y colocándola en el hombro de este. – Para eso son los mejores amigos… - le dijo amablemente, y con la mejor sonrisa que podía colocar.
Naruto lo miro con aquella melancolice sonrisa, y sin poder aguantarse, se inclino hacia Sasuke, y lo abrazo, sin ganas de seguir llorando, lo único que quería… era sentir el apoyo de Sasuke, que ya sabía que siempre lo iba a tener, y que en ese momento… era lo único que necesitaba.
