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20mo Capitulo: ¡Feliz Navidad! / Todo fue… obra del alcohol

Una semana había pasado desde la muerte de su madre, y ya se encontraban a un día de Noche Buena. Y aunque estuvo esforzándose por distraerse pasando todos los días con Sasuke e Itachi, no encontraba manera para no deprimirse cada vez que se despertaba y se hallaba a sí mismo en el cuarto de la casa de Jiraiya. Jamás en su vida había estado tan triste, el, que se caracterizaba por siempre ser risueño y dispuesto, además de siempre andar con una radiante sonrisa, esta era la primera vez que no sentía muchas ganas de hacer nada… apenas y le emocionaba el ir a comer Ramen.
Todos se esforzaban tanto por hacerlo sentir bien en todo momento, hasta Naruto podía darse cuenta que Sasuke estaba dando lo mejor de sí por mantenerse animado, o si quiera de hacerlo reír, y eso en parte era lo único que lo mantenía cerca de la cordura, y lo hacía sonreír.

¿Como podía Noche Buena caer un lunes?, se pregunto al despertarse, el día antes de Noche Buena. ¿Qué podía hacer ese domingo tan deprimente para él? Ah, claro, ya recordaba… desde hacía una semana se había decidido a ir los domingos a dejar, no uno, si no dos pequeños ramos de flores en el cementerio. Por suerte para él, era acompañado por su mejor amigo, quien contra sus principios accedió a levantarse temprano los domingos para poder hacerlo.

Como acordaron, se levanto a las ocho y media, se dio un baño y se vistió para ir a la casa de Sasuke, ir a desayunar rápidamente, e ir a comprar los ramos que llevaba al cementerio.

Llego al frente de la casa de Sasuke alrededor de las siete y quince, lo llamo al celular, y este al contestar le respondió que enseguida salía. Efectivamente, a los dos minutos, su amigo estaba saliendo de la puerta de su casa.
- Buenos días. – le dijo con una expresión de somnoliento, lo de siempre, mas con una pequeña sonrisa, que últimamente mantenía mucho.

Naruto volteo hacia su amigo al escuchar eso. – Buenos días, Sasuke. – le respondió Naruto.
- ¿A dónde vamos a comer? – pregunto Sasuke, ya que el domingo anterior había decidido el donde comer, y ahora le tocaba a Naruto. – Y por favor, no digas Ramen… - suspiro Sasuke.
- ¡Tranquilo, no lo diré! – rio Naruto, que tan cierto era, Sasuke era uno de los pocos que podían hacerlo reír.
Y oyó igualmente una risa de parte de Sasuke. – Entonces… ¿A dónde? – pregunto de nuevo.
- ¿Qué tal si vamos al café que está aquí en la esquina? – sugirió Naruto, conociendo ese café porque eran amigos de su madre, y a veces ella enviaba galletas para que fueran vendidas allí.
- Bien. – accedió el pelinegro, y se encaminaron hacia el local.

Al entrar, escucharon un cordial saludo desde el mostrador.
- ¡Naruto, querido! – lo saludo con una gran sonrisa la dueña de la tienda, quien ya conocía a Naruto, obviamente.
- Señora Tanaka. – la saludo Naruto con una sonrisa, y seguido por Sasuke se acercaron al mostrador.
- ¿Cómo estás? – pregunto ella, apoyando sus codos en el mostrador.
- Bien, ¿Usted? – respondió con educación Naruto.
- Estoy bien, gracias, ¿Qué desean? – pregunto la mujer.
- Yo quiero un pan de jamón. – pidió Naruto, uno de sus bocadillos favoritos en Navidad era el Pan de Jamón, y esa tienda hacia unos muy buenos, y en miniatura, eran increíbles.
- ¿Y el joven? – pregunto, dirigiéndose a Sasuke.
- Otro pan de jamón, por favor. – pidió Sasuke educadamente.
- Tienen tanta suerte, hay unos recién salidos del horno. – rio la mujer. - ¿Quisieran algo de tomar? – pregunto.
- Café con leche estaría bien. – respondió Naruto, nada lo despertaba mejor a él y a Sasuke que una buena taza de café.
- Perfecto, siéntense y enseguida les llevo la comida. – ofreció la señora Tanaka con gentileza, y ambos chicos luego de agradecer fueron a sentarse en la mesa cercana al mostrador.
A los cinco minutos vieron como la mujer se acercaba con una bandeja.
- Aquí tienen, buen provecho. – les dijo colocando los dos platos y las dos tazas en la mesa. – Y esto va por la casa, ¿Si Naruto? – dijo la señora cuando vio que Naruto metía la mano en sus bolsillos, probablemente buscando su billetera.
- Pero… - trato de hablar Naruto, mas la mujer lo interrumpió.
- No. – se negó ella. – Kushina hizo mucho por nosotros, no me voy a permitir cobrarle a su hijo. - rio ella con amabilidad, y Naruto no quiso discutir con aquello.
- Gracias. – agradeció Naruto, sonriendo.
– Buen provecho. – dijo finalmente, y se devolvió al mostrador.

Comieron en silencio, a excepción de unos chistes que quiso echar Naruto al ver un programa bien malo en la televisión del local.
Le agradecieron a la dueña de nuevo, y salieron para comprar los ramos de flores, y por suerte, la floristería no estaba muy lejos de allí.
Compraron dos pequeños ramos de Clivia, que a pesar de ser invierno se cultivaban muy bien, y tenían el color favorito de sus padres, el naranja.
Así que fueron al cementerio, y caminaron hasta las lapidas de ambos padres de Naruto.
- Tengan… - dijo Naruto con delicadeza, y suavemente dejo cada ramo frente a cada lapida.
Al igual que el domingo anterior, Naruto cerró sus ojos durante varios minutos, y luego dibujaba una cálida sonrisa en su rostro. – Nos vemos el próximo domingo, mama, papa. – dijo con aquella misma sonrisa. – Feliz Navidad, los amo. – dijo antes de darse la vuelta. – Vamos, Sasuke. – dijo con una voz ronca, la cual trataba de ocultar de Sasuke, aunque no podía hacerlo del todo.
Sasuke dirigió un último vistazo a ambas tumbas antes de voltearse, y seguir a Naruto.
Suponía que quizás la visita era algo corta, pero sabía que Naruto no se quedaba más tiempo porque si lo hacía, se le haría aun más doloroso el irse.

- Naruto… - le dijo de repente mientras dejaban el cementerio.
- ¿Si? – pregunto el rubio.
- Se que quizás no estés de ánimo para fiestas, ni yo lo estoy, pero… - dijo con una sonrisa. - ¿Quisieras ir mañana a la casa? Tendremos nuestra "reunión" familiar, la cena y todo eso… - lo invito Sasuke. – No creo que sea mejor quedarse con Jiraiya de todas maneras, ¿O sí? – rio Sasuke, en verdad quería que Naruto accediera, así tendría alguien con quien estar esa noche que no fuera su molesta familia.
Naruto no sabía si reír, o sorprenderse. – Me encantaría. – respondió Naruto, aunque en realidad no estuviera muy animado como para asistir a una fiesta, quizás, pasar Noche Buena con Sasuke y su familia, fuera justo lo que necesitara. - ¿Tu madre hace ponche? – pregunto Naruto, tenía unas ganas inmensas de tomar un poco.
- ¿Mama? No… Itachi lo hace. – dijo Sasuke arqueando una ceja, mas sonriendo con ironía.
Naruto no pudo hacer otra cosa que explotar de risa.
– Dios… no esperaba menos de Itachi. – dijo riendo.
Y Sasuke estuvo a punto de comentar algo, cuando un auto se detuvo frente a ellos.
Sasuke lamentablemente reconoció el auto enseguida.
- Hablando del rey de Roma. – bufo Sasuke, mientras el vidrio del auto bajaba, y mostraba a Itachi al volante.
- ¡Itachi! – lo saludo contento Naruto.
- Vi tu nota en la cocina Sasuke, y pensé en venirlos a buscar. – explico con una sonrisa.
- Yo y mi bocota… - suspiro Sasuke.

Resignado, se monto en la parte trasera del auto al igual que Naruto.
- ¿Les gustaría acompañarme al centro comercial? – pregunto Itachi. – Quiero comprarle algo a Mikoto. – explico.
- Claro, no tenemos nada mejor que hacer. – rio Naruto e Itachi se le unió.
- Tienes un buen punto chico. – rio el Uchiha.

Y así fueron hacia el centro comercial principal de Kyoto, que en verdad tenía todo lo que necesitaras conseguir, sumándole que era enorme, tenía cinco pisos de altura, y cada piso era bastante grande… Naruto no podía ni aproximar el número de tiendas que debía tener.
- Itachi… - le dijo de repente en voz baja Sasuke a su hermano mayor cuando entraron al centro y por suerte Naruto se distrajo viendo unos tazones para Ramen.
- ¿Qué? – respondió el en voz baja.
- ¿Podrías quedarte con Naruto mientras… voy a hacer algo? – le pidió Sasuke, dolido de tener que pedirle un favor a su hermano, pero no quería que Naruto lo acompañara.
- ¿Por qué? – pregunto Itachi, idiota, siempre haciendo preguntas, ¿No podía simplemente hacerle caso y ya?, pensó Sasuke.
- Porque si. – respondió Sasuke, sin ánimos de darle explicaciones a su hermano.
- ¿Le vas a comprar algo? – pregunto Itachi con una enorme sonrisa.
En toda su vida, pocas veces le había dirigido una mirada tan enojada como la que tenía en ese momento. – Tomare eso como un sí. – rio nervioso. – Yo te lo distraigo. – le dijo con una sonrisa, y fue hasta donde estaba Naruto y Sasuke aprovecho para irse sin que Naruto se diera cuenta.

- ¿Me repites a donde fue Sasuke? – pregunto Naruto por enésima vez luego de media hora cuando se dejo de creer que Sasuke había ido al baño.
- Le pedí que cuando saliera del baño me fuera a sacar un poco de dinero del banco. – mintió Itachi, para eso si era bueno, aunque claro, tampoco que a Naruto fuera muy difícil engañarlo.
- Ah… - suspiro Naruto. – Sabes, hablando de Sasuke, me gustaría regalarlo algo… ¿Qué podría ser? Y a ti también… - explico Naruto mientras veía unas cosas raras que no sabía que eran.
- ¡Oh no! Por mi no te preocupes, no tienes que darme regalo, no sabría que darte tampoco… - rio nervioso Itachi, en verdad no quería que Naruto se tomara la molestia de darle uno. – Pero… en cuanto a Sasuke… - dijo pensando.
- ¿Un peine? – rio Naruto, e Itachi estallo en carcajadas.
- Oh chico, ese regalo encaja mas contigo, ¿No crees? – rio Itachi, refiriéndose a lo rebelde de su cabello, y odiaba admitirlo, pero tenía razón. Y para colmo, Itachi le revolvió un poco el pelo luego de decir aquello.
- ¡Si dejaran de alborotarme el pelo! – bufo Naruto peinándose con los dedos. - ¿Qué tiene la gente con mi pelo? – pregunto, emitiendo ciertas carcajadas.
- Nada, chico, nada. – rio Itachi.
- Entonces, ¿Qué le puedo dar a Sasuke? – pregunto confundido Naruto.
- Déjame ver… - susurro mientras echaba una vista a la tienda… y de repente, sus ojos captan un afiche, que se le hacía increíblemente familiar.- Naruto, los de ese afiche son NICO, ¿Verdad? – pregunto curioso, y Naruto volteo rápidamente.
- ¡NICO! – grito de emoción y corrió rápidamente hacia la tienda de enfrente. - ¡Sacaron un nuevo disco Itachi! – grito totalmente emocionado mientras no podía evitar tomar a Itachi de la chaqueta y agitarlo con fuerza.
- ¡Naruto detente! – le pidió entre carcajadas y el rubio gracias a Dios se detuvo.
- Espera… - dijo de repente sin su sonrisa – ¡Puedo regalarle uno a Sasuke! – dijo, devolviendo la sonrisa a su rostro, y rápidamente tomo a Itachi del brazo y lo arrastro al interior de la tienda con él.
- Buenos días, ¿Qué se les ofrece? – pregunto el hombre a cargo apenas los vio entrar.
- ¿Tiene el nuevo disco de NICO Touches the Wall? – pregunto emocionado.
- Por supuesto. – respondió el hombre.
- ¿Podría darme uno? – pregunto Naruto sacando su billetera. – Es para regalo, por favor. – aclaro Naruto, en esas épocas las tiendas siempre daban la posibilidad de envolver las cosas para regalo, lo cual era muy bueno porque él era pésimo para hacerlo.
- Enseguida. – accedió el encargado, y luego de que Naruto pago el disco, el hombre lo envolvió y se lo dio en una bolsa. – Muchas Gracias, vuelva pronto, estamos a la orden. – agradeció.
- Muchas Gracias. – agradeció Naruto saliendo de la tienda junto con Itachi.
- Pensé que comprarías uno para ti también. – rio Itachi.
- Solo tenía suficiente para uno, y de todas formas, se lo puedo pedir prestado a Sasuke cuando quiera, ¿O no? – dijo Naruto con una sonrisa.
- Tienes un buen punto, como siempre. – suspiro Itachi, y de repente escucharon la voz de Sasuke.
- Allí están idiotas. – dijo de repente acercándoseles. - ¿No que te ibas a quedar en esa tienda? – le reprocho a su hermano.
- ¿Me sacaste el dinero? – pregunto Itachi, para que le siguiera el juego.
- El banco estaba cerrado… - suspiro Sasuke.
- Ya veo. – dijo Itachi.
- En fin… - dijo Sasuke. – Naruto, NICO… - estuvo a punto de contarle a Naruto que había visto el afiche de NICO, pero Naruto se le adelanto.
- ¡Saco un nuevo disco! – dijo con una enorme sonrisa, y Sasuke chito, le había arruinado la sorpresa después de todo.
– Bien, no se tu, pero yo voy a entrar a comprarlo. – dijo a punto de entrar a la tienda, pero Naruto lo detuvo.
- No. – le dijo, y Sasuke se detuvo. – Acabo de preguntar y… me dijeron que se les habían acabado. – mintió Naruto.
- ¿Ah sí? – pregunto Sasuke arqueando una ceja.
- ¡Sí! – respondió Naruto, esperando ser convincente.
- Ya que más… vendré después. – suspiro Sasuke cerrando sus ojos y pasando una de sus manos por su nuca.

Luego de quizás dos horas, que se desperdiciaron totalmente dando vueltas gracias a que Itachi no lograba decidirse sobre que regalarle a su novia, entraron a una tienda de decoración, e Itachi logro ver algo que quizás podría regalarle…
- Esto podría ser… - susurro pensante Itachi, mientras observaba un fino juego de tazas de té. – Aunque… - dijo de repente, y Sasuke exploto.
- ¡Podrías decidirte de una vez! – le grito, harto de la indecisión de su hermano.
- No grites Sasuke… - bufo Itachi. – Y ya me decidí, le llevare esto. – dijo tomando una caja.
- Gracias dios… - suspiro Sasuke, aun molesto.
- Por cierto Sasuke… - le dijo en voz baja Itachi mientras pagaba el juego de té, aprovechando que Naruto estaba viendo unas alcancías.
- ¿Qué? – pregunto.
- ¿Le compraste algo? – pregunto con una sonrisa.
- No te incumbe. – bufo Sasuke.
- ¡Dime! – insistió su hermano.
- Si, le compre algo ¿Te callas? – le dijo dirigiéndole una furtiva mirada.
- ¿Y donde esta? ¿Qué le compraste? – pregunto interesado.
- Me lo entregaran a la casa más tarde, y no te pienso decir, ahora cállate. – le aseguro.
- Oh vamos, dime… - trato de convencerlo Itachi.
- Que no. – se negó, y para evitar más preguntas, se fue a donde estaba Naruto.

Luego de quizás una hora más que Itachi quiso desperdiciar en el centro comercial viendo mejor el último piso, algo que era totalmente inútil gracias a que el último piso estaba abarrotado de puestos de comida, y lo único que lograría era que les diera hambre.
Y bueno, no faltaba una buena idea de Itachi, y el gran estomago de Naruto para hacerlos pasar un poco más de tiempo allí. Así que compraron una bolsa de Dango y luego de haberlos devorado y de que Naruto se peleara con Itachi por el último Dango, se fueron del centro comercial.

- No tenias que quitárnoslo a la fuerza, Sasuke… - se quejo Naruto pasando una de sus manos por su nuca, ya a varios metros del centro comercial.
- Solo así se callaban. – justifico Sasuke con sus brazos cruzados.
Cuando Naruto e Itachi se estaban peleando por el último Dango, Sasuke exploto y a la fuerza les había quitado dicho Dango y se lo comió el mismo.
- El ultimo Dango siempre es el que sabe mejor… - suspiro Itachi, aun con su muñeca enrojecida por el forcejeo de su hermano menor.
Sasuke no emitió ningún comentario, y se limito a chitar.
- En fin… - dijo Itachi, y una sonrisa se dibujo en su rostro. – Entonces chico, vendrás a la fiesta, ¿eh? – le dijo a Naruto.
- Pues sí. - respondió Naruto, con una sonrisa.
- Te advierto algo, no tomes nada, pero nada que te ofrezca Kisame. – le dijo riendo, y Naruto, impresionado por ese comentario, volteo la vista hacia Sasuke y vio que este cerro sus ojos y negó con la cabeza.
- ¿Por qué? – pregunto intrigado el rubio.
- El es muy alcohólico, solo hazme caso. – dijo Itachi.
- ¡Si tu lo dices! – rio Naruto, no podía creer que en verdad las fiestas navideñas se pudieran volver salvajes, aunque como le había dicho Sasuke horas antes, eso era algo común.

Aproximadamente luego de diez minutos llegaron a la residencia Uchiha, e Itachi propuso empezar a preparar algo para la cena, y pregunto a Naruto si sabía algo sobre preparar pasteles, y aunque Naruto no supiera mucho… había aprendido una que otra cosa viendo a su madre y a las cocineras del café en los días que debía quedarse allí toda la tarde, así que accedió, al igual que Sasuke, en contra de su voluntad, obviamente.
- ¿Para qué rayos harás pastel? – se quejo Sasuke sentado en una de las sillas de la cocina mientras veía como Naruto e Itachi acomodaban todo lo que necesitaban en la mesa - ¿Deidara no traerá? – pregunto.
- ¡No le puedo pedir a Deidara que cocine cuando acaba de llegar de su viaje! – explica Itachi.
- ¿Viaje? – pregunta extrañado Sasuke.
- Se fue con su familia y Sasori a no sé qué parte para Navidad, y volvió ayer en la noche. – respondió Itachi sacando la mantequilla del refrigerador.
- ¿Sasori y Deidara son amigos? – pregunto curioso el rubio, ya que Sasuke no había entrado en detalles cuando le dijo quien era cada quien la primera vez que fueron al café.
- Oh, son los mejores, Sasori es el aprendiz de cocina de Deidara. – aclaro Itachi con una sonrisa, colocando el recipiente para mezclar sobre la mesa.
- ¡Que genial! – rio Naruto.
- Bueno, ya tenemos todo, podemos empezar. – dijo emocionado Itachi colocándose un, no muy masculino, delantal de flores.

Naruto ciertamente era torpe para la cocina, Itachi prefirió no darle tareas difíciles, como partir los huevos o batir el harina, pero aun en esas simples tareas era un desastre, los huevos se despedazaban en sus manos y llenaban toda la mesa de clara de huevo, sumándole los desastres de harina que dejaban manchas en sus ropas y en la mesa.
Ya algo harto, se sentó en una de las sillas y vio como Itachi obligaba a Sasuke a ayudar, y este, para evitar un dolor de cabeza acepto.
"Maldito Uchiha", fue lo único que paso por su mente al ver que Sasuke hacia con facilidad todo lo que le indicaba Itachi, y con total perfección, en verdad detestaba que fuera bueno en todo, se le había olvidado eso.
Y para colmo de males, el moreno miraba de vez en cuando al derrotado Naruto con una satisfactoria y presuntuosa sonrisa, mientras lo único que podía hacer el rubio era mirarlo con rabia e inflando sus mejillas.
Hasta que de repente, en un momento de distracción de Sasuke, mientras metían la torta al horno, y terminaban la cubierta para esta, Naruto para vengarse se acerco al envase de la cubierta, tomo un poco con sus manos y se acerco a Sasuke sin que este lo notara.
- Sasuke… - lo llamo lentamente, estando a su espalda, y haciéndole señas a Itachi de que no dijera nada sobre su mano embarrada en cubierta de azúcar.
- ¿Qué quie…? – pregunto volteándose, pero cayó cuando la mano del rubio cocho contra su rostro llenándolo de la cobertura blanca, e inmediatamente una vena bien notoria apareció en la sien del Uchiha.
- ¡Lo hice! – celebro retirando su mano y sonriéndole divertido, hasta que vio la asesina mirada que le dirigía su amigo.
- Naruto… - le dijo lentamente quitándose un poco la crema de la cara, y acumulándola en su mano, y ya Naruto se encontraba dando unos pasos hacia atrás, preparado para huir de Sasuke. – Te voy a dar… hasta la cuenta de tres… - le dijo con rabia, y antes de que pudiera si quiera empezar a contar, Naruto había echado a correr lejos de él e inmediatamente el lo persiguió con rapidez. - ¡No escaparas de mi maldito Uzumaki! – le grito persiguiéndolo de arriba abajo, ignorando las peticiones de Itachi que pararan, o al menos de que no fueran a romper nada, a él no le importaba ver como se mataban entre ellos con cobertura para pasteles siempre y cuando no desordenaran mucho, así que se quedo de brazos cruzados lo más alejado posible de la línea de fuego.
Sasuke perseguía a Naruto como loco, y Naruto corría como si lo estuviera persiguiendo el mismo demonio, mientras ambos trataban de lanzarse bolas de cubierta dulce al cabello, a los rostros, a las ropas, a todo lo que pudieran, de hecho, quizás hasta habían manchado la mesa y un poco el lavabo; cabe resaltar que más de una vez Naruto se cayó, debido a un poco de la mezcla o muy bien de harina que se encontraba en el suelo, y gracias a ello fue víctima de los ataques en masa de Sasuke, quien si podía se lanzaba encima de él y llenaba su cabello de la cobertura.

Hubo golpes, caídas, perseguidas, mas aun así, no podían negar que se divirtieron.

Y que necesitarían un baño también.

- Mama te mataría si te viera así… - musito Itachi con los brazos cruzados, mas con una sonrisa en su rostro, al ver enfrente de él a los dos amigos llenos de azúcar, harina y cubierta de pasteles. – Saben, váyanse a dar un baño mientras yo recojo este… desastre. – suspiro viendo todo lo que tendría que limpiar gracias al moreno y al rubio, y ambos chicos, suspirando y frotándose de vez en cuando el cuello o la espalda, los cuales les dolían hasta más no poder por las caídas, salieron de la cocina con intención de ir a darse un buen baño.
Sasuke lucho con Naruto sobre quien se tomaría una ducha primero, y obviamente, gano, así que felizmente se retiro su sucia ropa y se metió al baño.

- Maldito Naruto, siempre me obliga a hacer estas cosas… - suspiro haciendo un esfuerzo sobre humano para retirar la cubierta de su cabello.
Y de repente, mientras cerraba sus ojos para dejar caer el agua por completo sobre su espalda, una imagen bastante extraña llego a su mente; se encontraba el junto a su amigo en aquella habitación de la posada, estaba acostado en la cama, pero justo encima de Naruto, y su vista no lo engañaba, se encontraba besándolo en el cuello y quitándose su propia camisa.
- "¡¿Qué rayos?" – se grito para sí de la sorpresa, e incluso casi resbala en la ducha, más la imagen de el mismo besando el cuello de Naruto no desaparecía. – "¿Qué demonios es esto?" – pensó desconcertado, sacudiendo de un lado a otro su cabeza, luchando por quitar esa imagen de su mente. En primera estancia pensó que quizás estuviera siendo causada por esos extraños sueños que había tenido, pero al segundo siguiente lo vio un poco imposible, ¿Por qué?, simple, no estaba dormido, estaba totalmente consciente. – "Espera Sasuke, piensa con lógica…" – cerro sus ojos tratando de normalizar su respiración, y frotando sus sienes intento pensar claramente, mas otra imagen apareció en su mente, esta vez estaba Naruto parado a su lado solo en pantalones, y le preguntaba que si estaba borracho, y Sasuke ni lo negó ni lo afirmo. – "¿Borracho?" – se pregunto a sí mismo, y de repente… algo vino a su mente, que lo aterrorizo como nada en su vida, sus ojos se abrieron como platos, sus manos colgaban a ambos lados de su cuerpo, y sus piernas por poco habían empezado a temblar. El pensamiento de que eso no fuera un sueño, y que quizás el hubiera hecho algo así mientras estaba borracho, llego a su mente, y en verdad, lo había horrorizado. – "Imposible…" – se aseguro a sí mismo, el sabía que podía hacer locuras estando borracho pero, no llegar a tal nivel de lanzársele a Naruto a besarle el cuello. – "Además… si hubiera pasado, Naruto me hubiera dicho algo sobre eso, ¿O no?" – pensó tratando de convencerse de aquella idea, hasta durante su debate mental, la molesta voz del rubio lo llamo desde el otro lado de la puerta.
- ¡Sasuke! ¿Ya? – lo llamo impaciente, para saber si ya había terminado de bañarse, el también quería darse una buena ducha caliente.
- En un momento, Naruto. – le dijo alzando la voz lo mejor que pudo, y aun atónito por lo que había llegado a su mente, ni siquiera tenía la fuerza mental para llamarlo idiota o Usuratonkachi, solo pudo pronunciar el nombre del rubio.
- ¡Bueno pero apúrate! Llevas cerca de una hora allí – le informo el rubio, ¿De verdad se había quedando tanto tiempo pensando en la ducha? ¿O serian exageraciones del rubio? Fuera como fuese, decidió respirar hondo, terminar su baño rápidamente y salir.

Al salir en toalla del baño y encontrarse con el sucio Naruto en la puerta, por alguna razón evito su mirada y se limito a decirle "Todo tuyo" mientras se dirigía a su habitación, justo en frente.
Entro a su recamara y se coloco algo de ropa, luego, para descansar un poco más, se lanzo hacia su cama y trato de respirar hondo varias veces, sin saber porque su corazón palpitaba como loco, esa imagen no dejaba su cabeza. – Sasuke… respira… no fue nada… - se dijo a sí mismo, pasando una y otra vez sus manos por su rostro. – No pudiste haber hecho eso… - se dijo, convencido que incluso estando borracho no tendría ni una sola lógica razón para que su mente hiciera eso.
Se sentó lentamente en la cama con las piernas cruzadas y descanso sus brazos sobre estas, tratando de tranquilizarse. Todo eso debía ser una mala pasada de su loca y perturbada mente, en verdad se estaba volviendo loco, y lo confirmo cuando la idea de comentárselo al rubio paso por su cabeza, ¿Acaso estaba fuera de sí?, contárselo al rubio crearía una situación más que incomoda, por favor, ¿Qué iba a decirle?, ¿Naruto, yo trate de acostarme contigo mientras estuve borracho?, que loco sonaba aquello.
Y estaba a punto de acusarse de loco sin remedio y llamar a Itachi para que lo llevara al psiquiátrico cuando alguien abrió la puerta de repente, levanto la vista curioso de ver quien osaba a interrumpirlo en sus debates mentales, y para su sorpresa, a quien vio parado en la puerta fue a un mojado Naruto, sin nada más que una toalla amarrada a su cintura y otra encima de su cabeza.
- ¿Tendrás algo de ropa que prestarme? – pregunto Naruto secándose el cabello con la toalla que sostenía encima de su cabeza.
Sasuke tardo algo de tiempo en reaccionar, pero al final se levanto de su cama y saco unas bermudas negras y una camisa blanca con algunos arabescos en rojo de su closet y se los lanzo a Naruto, el cual por suerte los atrapo.

Naruto regreso al baño y después de unos cinco minutos regreso con la ropa que este le había dado.
- Más te vale haberte quedado con tu interior, porque si no es así, quédate el pantalón. – comento con cierta expresión de asco, pero sin poder evitar dibujar una sonrisa en sus labios.
Naruto no pudo hacer más que hacer una mueca de a quien no le gusto para nada el comentario, y luego emitió una sarcástica risa.
- Tranquilo, lo lavaré y te lo devuelvo mañana. – dijo cruzando de brazos.
- Mas te vale – suspiro Sasuke.

Luego de que se quedaron un rato mas en el cuarto de Sasuke preguntándose mil y un veces que hacer el resto del día, acordaron colocarse a jugar póker para matar el tiempo mientras la torta se terminaba de hornear, y aunque Naruto le rogo a Itachi probar un poco, este se lo negó, dado que esta era para el día siguiente.
- ¿Y si es para mañana por que la haces hoy? – pregunto Naruto mientras veía como Itachi decoraba la deliciosa torta.
- Para que pueda refrigerarse bien la cubierta – explico Itachi colocando la última cereza al centro de la tarta. - Eso fue lo que me recomendó Deidara… - suspiro con una sonrisa mientras tapaba la torta y la metía dentro del refrigerador. – Ah por cierto… - exclamo de repente Itachi luego de haber cerrado el refrigerador y se dedicaba a acomodar las cosas que aun seguían sobre la mesa. – Naruto, ¿Crees que Jiraiya te deje quedarte a dormir? – apenas Itachi pronuncio esas palabras, Sasuke casi se ahoga con su te negro, ¿Cómo rayos siempre adivinaba lo que podía llegar a pasar por su mente?
- ¡¿Podría quedarme a dormir? – pregunto Naruto emocionado, tanto, que por poco hace caer su taza de té.
- ¡Claro! ¿Verdad, Sasuke? – afirmo Itachi sonriendo de medio lado y desviando su vista hacia su hermano menor.
Sasuke suspiro algo fastidiado antes de contestar, desvió la vista hacia el contento rubio, y volviendo a suspirar, la regreso hacia su hermano. – Si – respondió Sasuke apoyando su cabeza en el dorso de una de sus manos.
- ¡Sí! – festejo con una gran sonrisa. - ¡Solo déjame avisarle a…! – dijo con una sonrisa bajándose del banco donde se encontraba sentado, pero corto su habla y su sonrisa se borro antes de pronunciar lo último. – A Ero-sennin… - corrigió con una falsa sonrisa, cualquiera podía decir que lo era, y sin decir nada más se dirigió hacia el cuarto de Sasuke donde había dejado su celular.
Tanto a Sasuke como a Itachi se les dibujo una expresión de pena y tristeza en el rostro cuando vieron partir así a Naruto.
- Demonios… - suspiro Itachi pasando su mano por su nuca y bajando su cabeza, se habían esforzado tanto por animar al rubio, y aun así…
Sasuke no podía ver a Naruto así, dios que si lo detestaba, la sangre le hervía como nunca, su corazón se hacía trisas en solo ver como Naruto se entristecía al recordar a su madre, y como aun la mencionaba sin querer gracias a la costumbre, como recién había sucedido, eso en verdad le dolía, la expresión de tristeza del rubio y como trataba de ocultarla… en verdad lo destrozaba.

Las opciones para hacer sonreír al rubio se le estaban acabando.

- Sasuke… - lo llamo de repente Itachi, sacándolo de su letargo, durante minutos no había retirado la vista de la puerta de la cocina. – Llévale algo de ponche a Naruto… - dijo amablemente Itachi con una melancólica sonrisa acercándole dos vasos de ponche de crema, uno para él, y otro para Naruto.
Sasuke no pudo hablar, solo asintió con la cabeza, y recogiendo ambos vasos salió de la cocina para encontrarse con Naruto en su cuarto.

Abrió la puerta de su habitación, y Naruto se encontraba observando cabizbajo su celular, dios sabría que estaba revisando, pero la expresión en su rostro no sugería que fuera algo alegre.
- Oye, Dobe… - lo llamo acercándose hacia el borde de la cama, donde el rubio se encontraba sentado como alma en pena.
- Sasuke… - afirmo sorprendido mientras subía la cabeza, momento en donde Sasuke pudo notar una lagrima que había salido de su rostro, la cual el rubio seco inmediatamente.
- ¿Quieres ponche? – pregunto Sasuke acercándole el vaso con amabilidad, y tratando de sonreírle, lo cual no logro mucho. – Itachi lo hizo ayer.
- Gracias – agradeció y lo tomo con ambas manos y enseguida tomo un sorbo de este. – Ciertamente Itachi es bueno en esto… - suspiro con una suave sonrisa, observando el contenido del vaso de vidrio.
Sasuke no quiso emitir ningún comentario, solo se limito a suspirar, sentándose al lado del rubio. – Receta de la abuela… - comento Sasuke agitando un poco el vaso en su mano. – Y… ¿Qué dijo… Ero… Jiraiya? - pregunto, casi mencionando al profesor con el apodo poco decoroso con el que lo llamaba Naruto, pero corrigiéndose a tiempo.
Escucho de repente una débil risa de Naruto, lo que lo hizo voltear, y gracias a dios, se encontró con una sonrisa dibujada en su rostro.
- Casi lo llamas Ero-sennin – menciono riendo, lo que hizo que hasta a el mismo se le dibujara en el rostro una sonrisa. – Y dijo que sí me puedo quedar… que en unas horas vendrá a traerme algo de ropa. – explico Naruto con la misma sonrisa.
- Ya veo, que bien. – dijo Sasuke, aun con su sonrisa, y escucho otra suave risa del rubio.

Luego de unos minutos más sentados allí en el borde de la cama hablando de las borracheras de Jiraiya de las que se estaba salvando Naruto por quedarse en casa de los Uchiha, decidieron bajar para encontrarse con Itachi, además de que Naruto quería jugar un poco con Mamoru.

- Mi amor – escucharon de repente mientras se encontraban en el patio junto al perro de Itachi. Y cuando voltearon hacia la salida al patio de la casa, se encontraron con la madre de Sasuke en ella. - ¿Cómo estas, joven Naruto? – le pregunto al rubio con una amable sonrisa, ciertamente le recordaba tanto a su madre, tenía el mismo aire de una madre cariñosa y comprensiva.
- Estoy bien, gracias, ¿Usted? – respondió, en el momento que Mamoru le volvía a pasar un lengüetazo por el rostro.
- Bien, gracias por preguntar. – agradeció la madre de Sasuke haciendo una pequeña reverencia con la cabeza. – Sasuke, querido… - lo llamo ella, devolviendo la mirada hacia su hijo, quien estaba sentado casi de espaldas a ella, mas se volteo al oír que se dirigía a él. - ¿Tu hermano salió? – pregunto dudosa.
- Si… creo que dijo que iría a comprar no se que para mañana… - informo Sasuke, y al escuchar eso su madre exhalo un ligero suspiro.
- ¿Les importa quedarse solos en la casa unos minutos? – pregunto la madre de Sasuke. – Me faltan unos pocos regalos que debo comprar – comento riendo con suavidad.
- No mama, para nada. – respondió Sasuke negando ligeramente con la cabeza.
- Ah, claro, mi pequeño ya esta grande… casi lo olvidaba. – rio ella agachándose para revolverle un poco los negros cabellos a su hijo.
- Mama… por favor. – bufo Sasuke acomodándose el cabello, no le simpatizaba mucho que le revolvieran su pelo, nunca le había gustado.
Esta emitió otra suave risa, y luego de despedirse de su hijo y de Naruto, salió de la casa.
- Tu madre en verdad es linda… - comento de repente Naruto cuando ya ella se hubo ido, mirando sonriente a Mamoru mientras lo acariciaba.
- Si… - suspira Sasuke con una sonrisa. – Aunque detesto que me despeluque así – bufo Sasuke rozando su nuca con una de sus manos.
- Todos lo odiamos – rio Naruto volteando por unos segundos su vista hacia Sasuke.
- Puedo imaginar… - comento Sasuke, emitiendo una ligera risa, y recibiendo para su calma una de esas enormes sonrisa del rubio.

La tarde sí que se estaba pasando lento, habían agotado casi todos sus recursos para no aburrirse y aun no eran ni siquiera las seis de la tarde, el perro de Itachi había decidido ir a tomar una siesta, los videojuegos quedaron descartados después de jugar durante una hora Mario Kart para Wii, los únicos juegos de mesa que existían en la casa de Sasuke eran Twister, ajedrez, Scrabbel y Monopolio, y no era por nada… pero si no era Sasuke el que no quería jugar a alguno de ellos, era Naruto el que se negaba, y la última opción resultaba ser póker, el que habían estado jugando durante tanto tiempo todos esos días… que ciertamente ya no tenían ganas de volverlo a jugar.
Y bueno, Jiraiya solo duro unos cinco minutos frente a la casa Uchiha cuando le dejo las pertenencias al rubio, así que no llego a ocupar gran parte de su tiempo libre.

- ¿Quieres ver una película? – pregunto de repente Sasuke, cuando el desgane se los consumía a ambos mientras se encontraban sentados como indigentes en el sofá sin nada mejor que hacer.
- ¿Qué tienes? – pregunto Naruto volteando su rostro hacia Sasuke.
- Ni idea… déjame revisar… - suspiro levantándose pesadamente del sofá, y dirigiéndose al mueble negro que se encontraba debajo de la pantalla plasma de cuarenta y algo de pulgadas que estaba colgada de la pared. – Mira nada mas… - rio Sasuke sacando una película que solo había visto una vez desde que la compraron… pero que sabía que a Naruto le encantaría.
- ¡ZOMBIELAND! ¡NUNCA TUVE LA OPORTUNIDAD DE VERLA! – Grito emocionado Naruto levantándose de golpe del sofá y corriendo hasta donde estaba Sasuke. - ¡Vamos a verla, Sasuke! ¡Vamos a verla! – repitió hasta el cansancio, hasta que Sasuke decidió callarlo.
- Bien, vamos a verla, pero cálmate de una vez… - lo paro Sasuke, aunque con una sonrisa en sus labios debido a la gracia que le causaba lo emocionado que se encontraba el rubio.
- ¡SI! ¡ZOMBIES! – grito de emoción y corrió de nuevo a sentarse en el sofá.

Naruto en verdad tenía mucho tiempo sin reírse tanto, y mucho menos con Sasuke, la película era buena, graciosa, y corta, verdaderamente era la película perfecta para él.

- ¡Y la parte donde le cae el piano al zombie! – rio Naruto con fuerza mientras, literalmente, se retorcía de la risa en el sofá, luego de haber visto la película se quedaron allí comentando sobre ella, bueno, mas riéndose sobre ella que otra cosa.
- Eso no tuvo precio – dijo Sasuke conteniendo la risa, odiaba admitirlo pero, esa película, mas Naruto haciendo comentarios sobre ella y explotando de la risa, en verdad lo hacía reír ¿Y a quien no? - O la parte donde el zombie va a salir de la tienda… - empezó a decir Sasuke pero la fuerte risa de Naruto lo detuvo.
- ¡Y TALLAHASEE LE DISPARO! – rio con fuerza Naruto abrazando su estomago, temiendo que si se riese mas fuera a explotar.

- ¿Qué estás diciendo? – pregunto extrañado Naruto, y Sasuke, en vez de volver a besarlo, o responderle, lo abrazo un poco mas y apoyo su cabeza en el hombro de Naruto y la acerco un poco más a la cabeza del rubio, haciendo que sus mejillas se rozaran.

- "¿Qué rayos?" – se pregunto desconcertado, de nuevo esas extrañas imágenes aparecían en su mente, y esta era una distinta, pero se encontraba igualmente en la habitación de la posada de Hokkaido, y Naruto igualmente estaba sin camisa.

- No sé cómo no me di cuenta… - le dijo – Tú fuiste el único que quiso ser mi amigo, el único que me entendió, el único que pudo hacerme reír… - le decía mientras discretamente acercaba a Naruto al borde de la cama, Naruto no podía ni resistirse ni hacer nada, estaba completamente atónito.

- "¡Váyanse maldición!" – se grito Sasuke, esas imágenes sí que eran algo extraño, y no poder entender que las causaba, lo volvía loco.

- Cómo no pude darme cuenta que lo que sentía era…- murmuraba mientras de repente, acostó a Naruto en la cama. - … amor. – dijo quitando su cabeza del hombro del rubio y mirándolo fijamente.


- "¡BASTA!" – Se grito con aun más fuerza, y sin querer, se levanto de golpe del sofá con ambas manos aprisionando su cabeza, y por suerte, las imágenes se detuvieron cuando escucho la voz del rubio.
- ¿Sasuke? ¿Pasa algo? – pregunto sorprendido Naruto por la repentina acción del moreno. – No me digas que ahora tú también eres un zombie. – comento con una sonrisa.
- Ni hablar. – rio Sasuke pasando sus manos por su rostro varias veces, para luego tirarse de nuevo en el sofá.
Un rato mas estuvieron sentados, solo relajándose, bueno… Naruto era el único que se estaba relajando, Sasuke continuaba con su debate mental sobre qué demonios, rayos y centellas eran esas imágenes, de nuevo, la posibilidad de que hubiera hecho algo así durante su borrachera no era muy alta, aun así, no dejaba de pensar en ello, pero no iba a darse el lujo de preguntarle a Naruto, primero que todo, era estúpido, y segundo, era raro, ¿Qué clase de amigo le pregunta acerca de cosas así a su otro amigo? No, preguntarle a Naruto quedaba descartado.
Aunque…
- Naruto… - dijo de repente, con la primera intención de preguntárselo.
- ¿Qué? – pregunto volteándose hacia él.
¿Pero que en el mundo estaba haciendo? ¿Se había vuelto loco?
- Nada… - negó, por suerte se detuvo antes de que fuera tarde.
- ¿Nada? – pregunto extrañado.
- Nada de nada – negó de nuevo.
- Si tú lo dices… - suspiro Naruto levantándose del sofá, y yendo hacia el piano blanco de la sala.

Tenia tanto tiempo sin escuchar a Naruto tocar el piano que había olvidado lo bien que lo hacía, esta vez era una que el mismo no había escuchado nunca, en verdad era hermosa, pero triste al mismo tiempo.
Volteo hacia su amigo, y este conservaba esa aura calmada que adquiría cuando empezaba a tocar, sus ojos cerrados y en sus labios una sonrisa, mientras se mecía de vez en cuando con la música
- ¿Cómo se llama esa? – pregunto Sasuke con curiosidad, y Naruto abrió los ojos sin detenerse y lo miro.
- Luz y Oscuridad – respondió el rubio con una sonrisa. – La compuso papa poco antes de que yo naciera. – explico, regresando su vista hacia las blancas teclas del piano
La expresión de Naruto simplemente no podía ser descrita, en sus labios había una sonrisa, pero en sus ojos se veía tristeza, era como si… tocar esa pieza fuera algo triste para él, pues le recordaba a sus padres, pero al mismo tiempo le diera felicidad el poder tocarla.

- ¿Tu padre te enseño muchas? – pregunto de repente Sasuke, solo por curiosidad.
- Pues… sí y no. – respondió Naruto riendo, terminando de tocar y dirigiéndole la vista a Sasuke.
- ¿Cómo así?
- Me logro enseñar dos o tres completas… - explico – las demás las aprendí yo solo por las partituras. – dijo con una atrevida sonrisa. – Como esta… que aunque no la compuso papa, se la dedico a mama en uno de sus aniversarios, si mal no recuerdo.
Cuando empezó a tocar, Sasuke la reconoció, era la pieza de una película de algunos años atrás: Final Fantasy VIII Advent Children, era el tema de Tifa, una de las personajes.
- Papa decía que… se le ajustaba mucho a mama. – rio Naruto mientras la tocaba.

Cómo no pude darme cuenta que lo que sentía era… amor.

- "Ya cállate" – se regañó a si mismo apenas esa frase resonó de nuevo en su mente.
No quería seguir pensando en eso, asuntos como que hizo mientras estaba borracho, o esa tontería sobre sus sentimientos hacia Naruto solo lograba que le dieran dolores de cabeza.
Naruto era su mejor amigo, y no permitiría que nada se interpusiera en ello, nada.

Luego de haberse cansado de hablar de la película hasta que se les agotaron las escenas, llego por fin Itachi de hacer sus compras y les propuso el ir a comer algo de Ramen, cosa que Naruto no iba a perderse, y aunque Sasuke se negara rotundamente igual terminaría siendo arrastrado contra su voluntad por Itachi.
- ¿Se podría saber que vieron que se están riendo tanto chicos? – Pregunto curioso Itachi con una sonrisa mientras estacionaba el auto cerca de aquel puesto ambulante de Ramen llamado "Ichiraku"
- ¡Vimos Zombieland! – Respondió con una gran sonrisa el rubio.
- ¡¿Qué? ¡Después de tantas veces que te pedí volverla a ver! ¿La ves sin mí, Sasuke? – le reprimió el Uchiha a su hermano menor, quien solo bufo ante el comentario antes de siquiera hablar.
- Se nos estaban agotando las opciones de que hacer… - se excuso Sasuke mientras se bajaba del auto, al igual que los demás.
- Acabare viéndola solo otra vez… - suspiro Itachi rascándose la nuca.
- ¡Yo no tengo problema con volverla a ver! – rio Naruto emocionado.
- ¡Ese es mi Naruto, dame esos cinco! – festejo Itachi sonriendo ampliamente, y Naruto sin problema se dio un buen apretón de manos con él.

Se sentaron en los banquillos del local, el cual por suerte se encontraba vacío, y enseguida pudieron ordenar.
Y aunque Naruto se negó rotundamente a que Itachi le pagara los dos tazones de Ramen que quería, al final termino sin pagar porque igualmente el dueño del local había dejado el pedido a cuenta suya.
Y yendo a la mitad de su primer plato, a Naruto se le ocurrió que para entretenerse podría sugerir una pequeña competencia de Ramen, que aunque sabría que Sasuke se negaría, Itachi no lo haría, y así podrían convencer a Sasuke al final.
Que bien que conocía a su amigo, obviamente, apenas Itachi acepto con disposición, arrastro a Sasuke con ayuda de él. Y aunque los resultados fueran obvios, nunca estaba de más algo de emoción para cambiar ese ambiente de "No tener nada que hacer".

- ¡Demonios… pudiste siquiera haber intentado ganar! – bufo Naruto cuando por fin Sasuke había terminado su Ramen, perdiendo por más de diez minutos, y se disponían subir al auto.
- Disculpa por no ser un devorador compulsivo como tú… - suspiro Sasuke entrando al asiento del copiloto mientras Naruto se dirigía al asiento trasero, e Itachi hacia el del conductor.
- No soy un devorador compulsivo – aseguro Naruto cruzándose de brazos, una vez dentro del vehículo.
- Naruto… te comiste dos tazones antes de que yo pudiera siquiera terminar uno solo. – dijo Sasuke arqueando sus cejas, y Naruto calló durante varios segundos, lo que hizo que una sonrisa de lado se dibujara en su rostro.
- ¡Entonces tu eres demasiado lento, como siempre! – bufo sacándole la lengua a Sasuke, y la sonrisa satisfactoria de Sasuke se borro.
- ¡Repite eso, Usuratonkachi! – gruñó molesto, y rápidamente se volteo y tomo por el cuello de la chaqueta al rubio.
- Oye Sasuke, no quiero violencia en mi auto. – lo reprimió Itachi encendiendo el auto.
Y para su desgracia, Sasuke se vio obligado, gracias a una mirada fruncida de su hermano, a soltar a Naruto.

Luego de unos pocos minutos en carretera, minutos que se fueron volando gracias a que Itachi conto una anécdota algo divertida que había sucedido esa misma tarde mientras compraba los víveres, llegaron hasta la casa de los Uchiha y se dispusieron a encontrar algo que hacer, de nuevo.
Y efectivamente, no encontraron nada que hacer, salvo jugar póker; aunque Sasuke, a regañadientes, tuvo que pedirle de nuevo a su hermano que entretuviera al rubio mientras guardaba el regalo recién llegado para el susodicho, salvándose así, de tener que jugar aquel juego de cartas de nuevo.

Aunque no fue mucho lo que pudieron jugar, o muy bien, jugaron tanto que las horas pasaron volando de repente, cualquiera de las dos era posible, ya que en un dos por tres la noche cayó sobre la ciudad y por fin era hora de dormir.
Ambos, Naruto y Sasuke, en verdad estaban cansados, no se habían dado cuenta de ello hasta aquellas horas, al parecer el levantarse tan temprano les había afectado algo, y ya para las horas tempranas, alrededor de las diez y media estaban locos por ir a sus camas y dormir, o mejor dicho, a la cama de Sasuke.
Por increíble que suene, Sasuke no se negó ni una sola vez a la petición del rubio a cerca de dormir con él, en parte, ya estaba acostumbrado, y mientras Naruto no se moviera demasiado, a él no le importaba.
- Los despertare temprano, ¿Si? – dijo Itachi antes de salir del cuarto de Sasuke para irse al suyo propio y dormir.
- ¿Para qué rayos? – pregunto Sasuke arqueando una ceja.
- Para abrir los regalos, Sasuke. – respondió con picardía su hermano mayor.
- Ya no somos niños, Itachi. – bufo Sasuke metiéndose en la cama.
- ¡Eso no tiene nada que ver, Bakasuke! – se burlo Naruto sacándole la lengua al moreno.
- ¡Que no me digas así! – bufo agarrando con fuerza a Naruto de su camisa, mas Naruto solo rio ante su expresión molesta.
- Ya, ya, no peleen, igual los despertare – rio Itachi antes de cerrar la puerta.
- ¡Entendido! – accedió Naruto contento mostrándole su pulgar hacia arriba a Itachi, y este, luego de reír de nuevo, apago la luz del cuarto y cerró la puerta.
Sasuke, aun algo molesto, soltó a Naruto e inmediatamente se acostó.

Un molesto brillo llegaba hacia sus ojos, acompañado con un espantoso frio matutino, y lentamente se movió sin abrir aun sus ojos, y por alguna razón sintió un tibio aliento muy cerca de él, sumado a una sensación cercana a labios ajenos sobre los suyos, estuvo unos segundos más, aun algo adormecido, rozando ligeramente aquellos labios, y dándole un pequeño beso, hasta que se decidió a abrir los ojos.
Maldición de susto, brinco hacia atrás lo más rápido que pudo sin despertar al rubio dormido frente a él, demonios, esos labios eran de Naruto.
- "Demonios…" – suspiro en su mente sentándose en la cama, mientras frotaba ambas sienes, y para su desgracia, al cerrar sus ojos unos segundos, otra de esas imágenes apareció en su mente, y esto parecía más un recuerdo bastante vivo que un simple flash sin sentido, y por más que abriera los ojos no se iba.

- ¿Qué… te dije… acerca de… acercarte a Naruto? – pregunto Sasuke, sosteniendo la cólera, lo cual se notaba por completo en su modo de hablar, tenia los puños tan apretados que sus cortas uñas casi le atravesaban la piel.
- Oye… tu negaste… - trato de explicar Sai, pero antes de que pudiera continuar, un fuerte puñetazo de parte de Sasuke lo golpeo directo en su mejilla derecha, con tanta fuerza que lo lanzo al suelo.
- ¡No juegues conmigo, maldito! – le grito, totalmente molesto.
Quizás la repentina y alta rabia de Sasuke se debiera más que todo al elevado estado de ebriedad que tenia, pero Sai se había pasado del límite… y ahora no se lo iba a dejar pasar.
- ¡Te dije que te alejaras de él! ¿O NO? – le grito, y mientras Sai se levantaba, lo tomo por el cuello de la camiseta. - ¿O NO? – le grito de nuevo.
- Pero si te gusta Naruto solo dímelo… y yo lo dejare en paz… no soy tan atrevido como para tratar de quitarte a alguien que amas. – le dijo manteniendo la calma.
Sasuke volvió a darle otro fuerte golpe, esta vez, de lleno en el estomago.
- ¡ESTA BIEN! ¡AMO A NARUTO! – grito Sasuke. – ¡Así que más te vale no volver a tocarlo o te matare! - lo amenazo Sasuke.
- Bien Sasuke… no hay que ser extremistas… entendí. – le dijo Sai, tratado de devolver su respiración a la normalidad, aquel golpe en el estomago le había sacado hasta su último aliento.
- Solo lárgate de mi vista… - le dijo con desprecio y con fuerza lo lanzo hacia el suelo.

- "¿Qué… rayos…?" – se pregunto tratando de encontrarle sentido a esas imágenes, pero no podía. – "¿Yo dije eso?" – no podía, demonios, ¿De verdad eso fue lo que paso estando el borracho?

- Cómo no pude darme cuenta de lo que sentía era…- murmuraba mientras de repente, acostó a Naruto en la cama. - … amor. – dijo quitando su cabeza del hombro del rubio y mirándolo fijamente.
- Sasuke en serio me estas asustando, esto no es divertido… quítate de encima ¿Si? - le pidió tratando de ocultar los nervios.
- Yo no te gusto, ¿Verdad? – le dijo mientras ignorado la petición del rubio, empezó a acariciarle el pelo, y lentamente se acerco para besar ligeramente el cuello del rubio.
Naruto ya no sabía que responder, y no importaba que tanto quisiera moverse para quitarse a Sasuke de encima, sus piernas y brazos no le respondían, no podía moverse.
Pero sus nervios llegaron al límite cuando vio que Sasuke se empezaba a quitar la camisa.
- Detesto que esa sonrisa tuya me hipnotice tanto… - le decía mientras se terminaba de quitar la camisa y la lanzaba hacia el suelo, asegurándose de no dejar de dar pequeños besos al cuello de Naruto.
- ¡Sasuke detente! – Le volvió a pedir Naruto con las pocas fuerzas que tenia.
- Ya no puedo… - susurro, y alejándose de su cuello, lo miro fijamente. – Te amo. – dijo, antes de acercarse a su rostro y besarlo de nuevo.
Sasuke se separo, y devolvió sus besos hacia el cuello del rubio, mientras deslizaba sus manos por el torso de este, y lentamente las bajaba hacia el pantalón.
- Sasuke, en serio, detente. – le dijo colocando ambas manos sobre los hombros de Sasuke, pero este, ni respondió, ni hizo caso, y ya empezaba a bajar su pantalón, e inevitablemente, sintió como un rubor se posaba sobre sus mejillas.
- Te dije que no podía… Además…

- "¡Demonios!" – se grito para sí, esos era demasiado exacto, pero, no… no podía ser verdad, aunque… no había otra explicación, y aun así… no podía encontrar una razón lógica y existente de porque en su estado de ebriedad hubiera hecho tal cosa.
Por suerte las imágenes se detuvieron repentinamente ¿Podría ser que se hubiera quedado dormido o se hubiera desmayado por el alcohol? Esperaba que sí.
Sin poderlo evitar, volteo su mirada hacia el profundamente dormido Naruto.
- "Pero… si eso paso ¿Por qué el maldito no me menciono nada?" – se pregunto dudoso, el rubio tenía suficiente confianza con él como para poder decirle aquello, ¿O no? Aunque si lo veía bien, sería algo incomodo hablar de un asunto así, y peor aun si él no recordaba nada de aquello, pero sinceramente, preguntarle sobre si realmente había pasado o no, también seria incomodo, y no quería tener que hacerlo, y no lo iba a hacer…

Y de nuevo, esas palabras aparecieron en su mente…

- "Maldición… No me puede gustar, Naruto es chico, y es mi amigo, definitivamente no" – se aseguro el pelinegro, el estaba cien por cierto seguro que le gustaban las mujeres, no podía negar que más de una vez se había quedado observando alguno que otro anuncio con una muchacha atractiva, o en alguna revista, incluso en las películas; a él le gustaban las mujeres, estaba totalmente seguro.

Sus pensamientos volvieron a ser interrumpidos de golpe cuando la puerta de la habitación ser abrió lentamente.
Que sorpresa, su hermano.
- Justamente venia a despertarlos… - susurro Itachi para no despertar a Naruto. - ¿Podrías despertarlo y bajar para desayunar? – pregunto con el mismo bajo tono, y luego de que Sasuke asintiera con la cabeza, cerró la puerta en silencio y se fue.
- Dobe… - lo llamo sin alzar mucho la voz, moviéndole un poco el hombro, sabiendo que quizás no haría mucho efecto, ya que el rubio tenía un sueño realmente pesado. – Naruto, despierta. – insistió alzando un poco mas su tono, y moviendo aun más el hombro de su amigo. - ¡Demonios despierta! – grito dándole un golpe en la cabeza y el rubio se sentó de golpe en la cama.
- ¡DEDUCCION IMPOSITIVA! – grito con los ojos abiertos como platos, y se quedo allí por unos segundos, hasta que volteo su vista hacia el moreno. – Que rayos… ¿Podrías despertarme con más calma? – gruñó relajándose y frotándose ambos ojos.
- Tú no te despiertas con algo calmado, Usuratonkachi. – suspiro Sasuke cruzándose de brazos. – Oye, Itachi me dijo que bajáramos a desayunar. – le indico bajándose de la cama con pesadez.
- ¡Vamos a abrir los regalos! – grito emocionado Naruto bajándose de un solo brinco de la cama y dando pequeños saltos de emoción.
Sasuke solo suspiro y salió del cuarto, seguido por el enérgico Naruto.
Al bajar, encontraron en la sala varios regalos colocados bajo el árbol, uno en especial resaltaba evidentemente, una enorme caja rectangular colocada al lado del árbol debido a su tamaño, con un envoltorio de color rojo y naranja, con un lazo decorativo de color azul.
- Ve a ver qué demonios es eso… yo iré por chocolate. – le dijo a Naruto señalándole aquel enorme regalo mientras se dirigía a la cocina, con cierto paso acelerado.
Y apenas Sasuke se perdió entre las puertas de la cocina, corrió apresurado a ver para quien era ese regalo, y aunque sea, tratar de adivinar que era.
- ¿Para quién será? – se pregunto curioso y busco rápidamente alguna tarjeta, hasta que la encontró, una pequeña tarjetilla con la portada en naranja y la contraportada en azul, con un escrito en blanco de ambos lados que rezaba: "Feliz Navidad", la abrió curioso, y sus ojos se abrieron como platos y su boca se entreabrió de la sorpresa al leer la tarjeta.
Esta rezaba:

"De: Sasuke
Para: Usuratonkachi

Feliz Navidad. Bien, aquí tienes"

- "No esperaba mucho de ti" – rio para sí al recuperarse del asombro.
Y en un ataque de felicidad, empezó a desenvolver la enorme caja, y no lograba descifrar que era, hasta que en una de las esquinas logro ver la conocida marca "Yamaha" – ¿Qué rayos? – pregunto en voz baja, para que solo él pudiera escuchar, y siguió retirando el colorido envoltorio, hasta que por fin vio la foto del articulo en ella… y sinceramente, no podía creerlo, no podía. – "Un… teclado… nuevo… de… Yamaha…" – pensó totalmente estupefacto, observando la imagen del objeto impreso en la caja, sin poder respirar, y con retazos de envoltorio aun pegados a ella.

- ¿Para quién era eso? – pregunto suavemente entrando a la sala con las dos tazas de chocolate y con sus ojos, como siempre, cerrados…. Razón por la cual no pudo advertir lo que le venía de frente.
- ¡GRACIAS! – grito Naruto con suma felicidad, abalanzándose sobre Sasuke con un fuerte y cálido abrazo, sumándole un profundo beso en la mejilla del moreno. - ¡EN VERDAD GRACIAS! – agradeció de nuevo con una enorme sonrisa, y sin soltar a Sasuke del abrazo.
- La próxima vez… avisa cuando te vayas a lanzar así, casi derramas el chocolate… - bufo Sasuke mientras el rubio lo soltaba. – Y… de nada. – finalizo extendiéndole su respectiva taza.
Naruto estaba a punto de preguntarle algo, hasta que las puertas de la cocina se abrieron de par en par mostrando a un sonriente Itachi.
- ¡Feliz Navidad, chico! – exclamo con felicidad y le dio un abrazo a Naruto, para luego revolverle sus cabellos.
- ¡Feliz Navidad! – respondió con una gran sonrisa.
Sasuke suspiro y se dirigió a uno de los sillones para sentarse, hasta que la voz del rubio lo detuvo.
- Ah, Sasuke, revisa cerca de aquel regalo rojo, creí ver uno con tu nombre. – le dice con una sonrisa de medio lado, y Sasuke solo pudo arquearle una ceja, mas aun así, haciéndole casi y dirigiéndose a donde él le había señalado.
Se agacho frente al árbol y tomo una pequeña bolsa gris con arabescos azules, y revisando la tarjeta, confirmo lo que Naruto había dicho.
Si era para él.
"De: Usuratonkachi
Para: Bakasuke

! Feliz Navidad, Sasuke!"

Sasuke en verdad no pudo evitar dibujar una amplia sonrisa en su rostro al leer aquello, era un regalo para él, obviamente, pero era de Naruto.
Con curiosidad, saco de la bolsa un cuadrado más o menos pequeño, envuelto ligeramente en papel seda blanco, ¿Podría ser?
Rápidamente retiro aquel delicado papel blanco, y con una sonrisa aun mas grande, se volteo hacia Naruto levantándose del suelo con el objeto en la mano.
- Me mentiste… - le dijo con su sonrisa, y el rubio se cruzo de brazos esbozando su característica sonrisa. - ¿No que no quedaban? – pregunto sacudiendo un poco el regalo en el aire.
- ¿Qué te puedo decir? – rio Naruto encogiéndose de hombros.
- Gracias… - agradeció riendo ligeramente, bajando la vista hacia su regalo: El nuevo disco de NICO.
- ¡No hay por donde! – rio Naruto y acercándose a Sasuke, le dio una fuerte palmada en el hombro.
- ¿Cuándo demonios lo pusiste ahí? – pregunto Sasuke con curiosidad, porque a menos de que lo hubiera hecho anoche, que lo dudaba mucho, lo debió haber hecho el día anterior.
- ¡Mientras te bañabas ayer! – aclaro Naruto riendo. - ¿Y tu cuando pusiste esa cosa allí? – pregunto Naruto, dado que en ningún momento de la tarde, bueno, casi en ningún momento de la tarde tuvo el tiempo para colocar esa enorme caja sin que él lo notara.
- Lo hice anoche luego que te dormiste. – respondió Sasuke con una sonrisa de lado.
- Maldito bastardo… - rio Naruto por lo bajo, pasando suavemente su mano por su nuca.
- Oigan, tortolos, ¿Y si lo probamos? – les dijo de repente Itachi agachado al lado la enorme caja del teclado de Naruto.
- ¡Por supuesto! – exclamo emocionado y rápidamente, seguido por Sasuke, se acercaron al mencionado objeto y empezaron a abrir la caja.

- Esto sí que es mejor que mi teclado viejo… - aseguro Naruto mientras se sentaba frente a su por fin armado teclado nuevo.
- Espera a que llegue Itachi para tocarlo… dijo que no quería que empezaras sin el… si es necio. – suspiro Sasuke sentándose en una silla al lado del teclado. Su hermano había insistido en que no tocara hasta que regresara de comprar el ron para el ponche y los panes para esa noche, ya que las tiendas estarían abarrotadas a más entrada la mañana, y aun más durante la tarde.
- Sasuke, ¿Por qué rayos me compraste esto?, debió costar mucho, ¿O es que no tienes otra mejor forma en que gastar tu dinero? – rio Naruto con una ceja arqueada, volteándose hacia su amigo.
- Créeme, no tengo nada mejor en que gastar mi dinero por ahora, además, tu teclado esta algo viejo… e Itachi me comento que le dijo Jiraiya… que el tuyo iba a ser vendido, así que… - explico Sasuke cruzándose de brazos. – Pensé que esto te gustaría… así tendrías algo con que entretenerte con Jiraiya, que no fuera oír sus raras anécdotas… - sonrió Sasuke ante el recuerdo de las incomodas y locas historias que Naruto le había comentado que siempre contaba el viejo profesor.
- ¡En eso si tienes razón! – rio Naruto con fuerza, en verdad tenía razón. – Gracias, Sasuke, de verdad. – le agradeció de nuevo con una suave sonrisa, Sasuke le había regalado, quizás sin quererlo, o quizás, sin haber pensado en aquello antes, algo que iba a devolverle algo de alegría a sus días con Jiraiya.
- No hay de que, Usuratonkachi. – le respondió con una sonrisa de lado. – Un minuto, ¿Qué hacemos aquí sentados? Escuchemos el disco. – exclamo estupefacto, ¿Qué mejor manera de esperar a Itachi que probando el disco de NICO?
- ¡Cierto! – el rubio se levanto de la silla tan rápido como su amigo y fueron directo al sistema de sonido de la sala y colocaron el disco lo más rápido que pudieron.

Demonios, NICO si que era bueno, y sorprendentemente, Naruto no había alcanzado a leer una de las canciones que traía, y se sorprendieron al escucharla.
- ¡BROKEN YOUTH EN VIVO! – grito Naruto apenas se escucho el grito del vocalista anunciando la canción. Aunque la hubieran escuchado ellos en primera fila, y nada podía reemplazar eso, poderla escuchar en vivo cuando quisieran, no estaba tan mal tampoco.
- Maldición… este disco esta excelente. – aseguro Sasuke revisando la lista de canciones del álbum.
- Te lo robare mañana para poder pasarlas a mi computadora. – aseguro Naruto con una ligera risa.
- Adelante, siempre y cuando lo devuelvas. – bufo Sasuke, con ligera sonrisa, sin retirar su vista de la caja del disco.
Naruto solo pudo bufar e inflar ligeramente sus mejillas.

A los minutos, llego Itachi, y Naruto accedió a tocar Para Elisa un poco, para luego, ayudar un poco a preparar junto a Itachi, Sasuke y la madre de Sasuke, todo para esa noche.
Por increíble que parezca, Naruto por primera vez pudo ayudar en la cocina sin hacer desastres, quizás porque estaba presente la madre de Sasuke, y ella realmente le explicaba bien como hacer las cosas, y como estaba tan pendiente de todo, no paso nada malo, como de costumbre.
Otro hecho increíble, fue que Naruto le pregunto a Sasuke si seria mucha molestia invitar a Sakura, quien lo había llamado hacia pocos días para avisarle que ya estaba en la ciudad, y no le pareció mala idea invitarla a la fiesta, si era posible, y Sasuke no se negó en lo absoluto, y por suerte, su madre quedo más que encantada con la idea.
"Encantada recibiría a una amiga de mi hijo aquí", fueron exactamente las palabras que uso la madre de Sasuke, seguramente le agradaba la idea de que por fin Sasuke estuviera invitando por voluntad propia (por así decirlo) a una chica.

Alrededor de las tres de la tarde, la madre de Sasuke les dio un respiro de sus ayuda, y le pidió a Itachi que fueran a comer afuera, para relajarse antes de la fiesta, así que Itachi accedió, y luego de una larga discusión sobre a donde ir, gano la mayoría (por mayoría entiéndase, Naruto e Itachi) y decidieron ir a comer un poco de sushi a uno de los restaurantes más cercanos, que por suerte era uno de los mejores.

- ¿Quiénes rayos, además de la familia, van hoy? – pregunto Sasuke a su hermano mientras esperaban su comida.
- Los de Akatsuki, ¿Quiénes más? – rio Itachi. – Aunque bueno… Pein y Konan se negaron a ir, así que solo irán los demás. – aclaro Itachi rascándose ligeramente el mentón.
- ¿Ira Zetsu? – pregunto algo asqueado Sasuke.
- ¡Claro! – afirmo Itachi, como si fuera demasiado obvio.
- Demonios… - bufo Sasuke. – Ese tipo pone los nervios de punta, parece Droopie, apareciéndose por todas partes. – suspira pasando su mano por su nuca.
- Por eso es que es un excelente mesero, Sasuke. – rio Itachi señalándolo con los palillos.
- Lo que tú digas… - suspiro Sasuke.
E inmediatamente, sus deliciosos platos con roles de salmón y cangrejo llegaron hasta ellos, y por fin empezaron a comer.

Tardaron cercano a una hora en terminar de comer, y apenas Naruto termino su último rol, Itachi pago la cuenta, y regresaron a la casa.
Aunque les hubiera gustado poder pasear un rato más, en especial a Naruto, y Sasuke no podía decir que prefería estar en su casa, debían volver para bañarse y preparase para la fiesta.

Naruto combatía el frio de la habitación de Sasuke, mientras, aun con solo una toalla en su cintura y en la cabeza buscaba su ropa en el bolso que le había llevado Jiraiya.
Hasta que encontró algo peculiar, un regalo.
- ¿Qué tienes ahí, Dobe? – Pregunto Sasuke, que estaba por ir a bañarse. – ¿Regalo de Jiraiya?
- Al parecer… - dijo revisando el curioso rectángulo de papel gris y naranja, y al leer la tarjeta, efectivamente, era de Jiraiya. - ¿Qué será? – se pregunto y se sentó en el borde de la cama, disponiéndose a abrir el regalo, e incluso Sasuke se acerco para ver que era.
Al abrir, encontraron un rectángulo de cartulina marfil, con la escritura del viejo en un color dorado, y junto a este… la foto de él con sus padres, en un nuevo marco.
Lo que escribió el viejo, decía:

"Cuando saque tus cosas de la maleta vi el portarretrato roto, y pensé que uno nuevo sería un buen regalo para ti.
En verdad eres la viva imagen de tu padre.
Feliz Navidad, Te quiero, ahijado"

- Este Ero-sennin… - rio Naruto con una sonrisa, mas sus ojos se habían aguado ligeramente, y dejando el papel de un lado por unos segundos, se dedico a contemplar la imagen.
El sobre los hombros de su padre, sosteniendo una gran sonrisa, al igual que Minato, y a su lado, sosteniéndose del brazo de su esposo, estaba Kushina con aquella cálida sonrisa que siempre sostenía.
- Tiene razón. – dijo de repente Sasuke, parado frente a él con las manos en sus bolsillos, pero con una ligera sonrisa en sus labios, mirando la fotografía.
- ¿En qué? – pregunto curioso Naruto subiendo la vista hacia el moreno.
- Eres la viva imagen de tu padre… - respondió con la misma sonrisa, y sin apartar los ojos de la fotografía.
La sonrisa de Naruto se ensancho aun más, devolvió la vista hacia su contento padre, y lo próximo que sintió fue la mano de Sasuke alborotándole el pelo, pero cuando se dispuso a levantar la vista para reclamarle, el ya estaba saliendo del cuarto.
Naruto se quedo estático viendo la foto familiar durante varios minutos, hasta que recordó que debía cambiarse, así que dejo el portarretrato sobre la cama, y se vistió.

Poco a poco, la familia de Sasuke empezó a llegar a la casa, y Sasuke, arrastrado por Itachi, fue a recibirlos en la sala, por lo que arrastro a Naruto también.
Aunque eso quizás fue condena para Sasuke también.
- ¡Pero miren nada más! – chillo una mujer alta bastante delgada, y con pelo corto, que corrió en sus tacones de quince centímetros hasta Sasuke y lo abrazo con todas sus fuerzas. – ¡Cuánto has crecido Sasu-chan! – chillo la mujer con una gran sonrisa apretando mas al moreno entre sus brazos.
- ¡Tía, sigo igual! – gruño Sasuke tratando de librarse del fuerte abrazo de la mujer.
Luego de unas sacudidas más y un beso en la cabeza, la mujer lo soltó.
- Para si te has echado un buen estirón desde el año pasado, pequeño Sasuke… - rio ella, y paso su vista hacia Itachi, justo al lado de Sasuke. - ¡Itachi, querido! – chillo de nuevo y le planto un profundo beso en la mejilla para luego apresarlo en un fuerte abrazo, al igual que a su hermano menor. - ¡Cada vez te pareces mas a tu padre cuando tenía tu edad! – aclaro emocionada la mujer estrujando al Uchiha mayor entre sus brazos, este por su parte lo devolvía a medias. En algo si estaba de acuerdo con Sasuke, detestaba ese trato de sus tías.
- ¡Están tan apuestos! – aseguro sonriendo mientras soltaba a Itachi, y de repente su vista se volteo hacia Naruto, quien observaba como Mamoru jugaba con, al parecer, un pajarillo. - ¿Y este adorable rubio? – pregunto mirando a Naruto, este, de golpe se volteo inmediatamente al oír la pregunta de la mujer.
- Tía, el es Naruto, un amigo de Sasuke. – los presento con algo de formalidad Itachi. – Naruto, ella es mi tía Kotoko.
- ¡Mucho gusto! – saludo con una sonrisa el rubio, hasta que de repente sintió un fuerte pellizco en sus mejillas.
- ¡Mucho gusto jovencito! – Dice contenta – Bien, sobrinos, discúlpenme que quiero probar esa ensalada de tu madre. – Ríe con picardía y con una pequeña reverencia se despidió de Naruto y se dirigió a la cocina.

Alrededor de unas diez presentaciones y saludos de la familia, y por fin empezaban a llegar los empleados de Akatsuki, los primeros por suerte, fueron Deidara y Sasori.
En verdad eran personas raras, no en apariencia, dado que no tenían características físicas extrañas, aunque… exceptuando un poco el hecho de que Deidara se aplicaba delineador negro en sus ojos, quizás demasiado, y el rojo vivo del cabello de Sasori, no tenían características físicas raras en lo absoluto. Ahora, en cuanto a personalidades, si eran algo extraños, y sin excepciones. Deidara y Sasori, además de ser amantes de la cocina, Deidara era una especie de piro maniaco amante del arte en arcilla, y Sasori un aficionado a las marionetas.

Se instalaron alrededor de veinte minutos hablando con ellos, y lentamente se fueron sumando a la conversación Kisame, Hidan y Tobi, aunque este último no comentara demasiado, al igual que Naruto y Sasuke. Era de esperar que no hablaran mucho, obviamente, los temas de los que hablaban los Akatsuki, incluido Itachi, eran anécdotas del café, o muy bien, se reían a cuestas de las costumbres de sus propias familias.
- Creo que buscare unas galletas… - le susurro Naruto a Sasuke levantándose levemente de la silla, unos minutos atrás había estado en la cocina buscando ponche con Sasuke, y la madre de este estaba a punto de hornear unas galletas de jengibre.
- Me traes una – le pidió Sasuke antes de que Naruto se fuera, y este, aunque haciéndole un ligero puchero, accedió y fue hasta la cocina.

Al entrar a la cocina, aunque con algo de dificultad gracias a la cantidad de gente amontonada en la entrada, vio a la madre de Sasuke de espaldas sacando una enorme bandeja con galletas recién hechas, y al parecer sintió que alguien había entrado porque se volteo inmediatamente después de cerrar el horno.
- Mi amor, ayúdame a ponerlas en… - decía con una sonrisa mientras es volteaba, pero apenas vio que era Naruto callo. – Oh, lo siento joven Naruto, pensé que eras mi Sasuke… ¿Quieres una? – pregunto amablemente extendiéndole la bandeja.

Aquella imagen, aquella simple imagen frente a sus ojos de la madre de Sasuke vistiendo un hermoso vestido blanco y rojo, con un delantal rojo amarrado al cuello y a la cintura, unos delicados guantes navideños en sus manos, y sosteniendo la plateada bandeja repleta de galletas caseras… sumado a esa pacifica y amable expresión en el rostro de la mujer… hizo que por una milésima de segundo no hubiera visto a la misma mujer de piel blanca y cabellos oscuros, si no a su hermosa madre, de piel bronceada y de larga cabellera pelirroja, con aquellos amables ojos verdes, vistiendo su kimono, junto a sus tan amados guantes de rana que ya estaban gastados por el tiempo y el constante uso, pero que nunca dejaría de usar, y adornando su rostro estaba esa cálida sonrisa, ofreciéndole sus galletas hechas en casa.

No pudo soportarlo…

- ¿Joven Naruto…? – pregunto la madre de Sasuke, preocupada por la repentina expresión de nostalgia en el rostro del rubio.
- Ah… gracias, tomare una. – musito, tratando de que la voz no se le quebrara demasiado, tomo una galleta, y luego de volver a agradecer salió de la cocina sin querer volver a mirar a la cara a la mujer, si volvía a ver a su madre… lloraría enfrente de la madre de Sasuke, y no iba a hacer eso.

- Mama, ¿Has visto a Naruto? – pregunto Sasuke entrando a la cocina, donde su madre se encontraba terminando de adornar la tercera bandeja de bocadillos. Luego de veinte minutos sin saber de Naruto, se estaba empezando a preguntar donde rayos estaba.
- Pensé que estaría contigo… - dijo confundida.
- ¿No sabes donde podrá estar? – pregunto por alguna extraña razón.
- No, mi amor, pero… me preocupa, cuando le ofrecí una galleta lo observe algo triste… ¿Hice algo malo?... – pregunto preocupada su madre, pensaba que aquella expresión que había visto en Naruto había sido su culpa.
- No, mama, no te preocupes… - negó Sasuke, ya se podía imaginar el porqué se había puesto triste. – Iré a buscarlo. – aseguro, y antes de irse tomo una galleta y la probo enseguida. – Están deliciosas. – le dijo antes de salir de la cocina. – "¿Dónde rayos te metiste… Usuratonkachi?" – pensó para sí mismo, preocupado, hasta que la mente se le ilumino. – "Por supuesto…" – bufo en sus pensamientos, era obvio donde estaba.

En su cuarto.

¿Donde más estaría?, era el único lugar donde tenía privacidad, y allí estaba su teclado y la foto de su familia…
Apenas subió al segundo piso y empezó a caminar por el pasillo hasta su habitación, que resultaba ser la última puerta de este, empezó a escuchar una triste melodía, en verdad triste. – "Maldición… Naruto" – pensó golpeado, mientras seguía caminando hacia su habitación.
- Dobe… - musito al entrar sin siquiera llamar a la puerta, era su cuarto, ¿Para qué llamar?
Se encontró con Naruto parado frente al teclado, con lágrimas en los ojos y corriéndole por las mejillas, ni siquiera levanto el rostro al oírlo entrar, solo se limito a pasar la manga de su traje por sus ojos para eliminar las lágrimas. - ¿Qué haces aquí? – pregunto cerrando la puerta tras sí y acercándose al rubio.
- Nada… - mintió aun secándose las lágrimas con su manga.
Malditos sean sus sentimientos… nada podía quemarlo más por dentro que verlo llorar así, y que dijera que nada pasaba.
- ¿Qué pasa? – pregunto, moderando su tono, y sonando lo más amable que podía.
- Sasuke… - sollozo de repente, y apenas sintió la mano del moreno en su hombro no dudo un solo segundo en abrazarlo, y apenas lo hizo, dejo de callar su llanto. – Demonios… no… no puedo… - decía entre sollozos, Sasuke trataba de calmarlo con palmadas en su espalda. - ¡Maldición! – grito furioso, pero a la vez triste, y con una de sus manos dio un pequeño golpe en la espalda de Sasuke. – Maldición… Sasuke… - sollozaba varias veces, y sin soltar a su amigo.

- ¿Qué paso, Naruto? – pregunto Sasuke cuando ya Naruto se había calmado un poco y decidió sentarse un poco en el borde de la cama, así que él lo acompañó.
- Yo… cuando tu mama me… ofreció las galletas… yo… - trataba de explicar Naruto, pero el hipo causado por el constante llanto aun le dificultaba el habla. –…juraría que… vi a mama… en vez de…a la tuya… - dijo reprimiendo un hipo, y apretando sus puños sobre la sabana de la cama.
- Ya…veo… - susurro Sasuke, con la vista en el suelo… se imaginaba que algo le había recordado a su madre, pero eso era aun peor.
- Mama una vez me dijo… que para aceptar los grandes cambios… se necesitaba gran valor… y madurez – cito Naruto, con una pequeña pero melancólica sonrisa. – Pero… nunca pensé que… tendría que hacerlo… tan… pronto. – musito controlando su voz, tratando de no quebrarla, pero le era difícil. – Aun recuerdo… lo triste que yo estaba… la navidad del año cuando murió papa… pero… no sé cómo, mama siempre me sonreía… y hacia las tradiciones de siempre, aunque papa no estuviera… y cuando le pregunte, como podía verse tan feliz… me dijo que, papa no hubiera querido que estuviéramos tristes… por mucho que lo extrañemos… que el siempre estaría con nosotros… - conto. – Recuerdo… que mama casi llora, cuando me dijo eso… pero en vez de eso, me sonrió, y me dio un poco de pastel… - finalizo riendo un poco. – Siento que debería seguir su ejemplo… - musito Naruto apoyando sus codos en sus rodillas.
- Seria una buena manera de empezar, Usuratonkachi – comento Sasuke, e inesperadamente una suave risa del rubio llego a sus oídos.
- Demonios Sasuke… eres el mejor. – rio Naruto, ya con una más amplia sonrisa.
- ¿De qué te andas riendo, Dobe? – pregunto arqueando una ceja.
- De ti, idiota ¿De quién más? – se burlo riendo, y la tristeza abandono su rostro por completo. Era definitivo, la única persona que podía alegrarlo diciendo solo una palabra, era Sasuke.
- Ya veras, Usuratonkachi. – lo amenazo, y sin darle tiempo de defenderse se le abalanzo para hacerle cosquillas, y quizás golpearlo un poco en la cabeza, eso siempre era divertido.
- ¡Demonios! ¡Cosquillas no, maldito! – reía Naruto mientras trataba de apartar los brazos de Sasuke.
Sasuke ni siquiera lo soltó, con una de sus brazos, lo tomo por el cuello y lo aprisionó en el, para luego aplastar uno de sus puños contra la cabeza de Naruto.
- ¡Esta bien, me lo merezco, me lo merezco! – chillo Naruto, aun con la risa brotando de su boca, hasta que un ruido seco golpeo la puerta de la habitación de Sasuke, y ambos, curiosos, voltearon hacia ella.
- ¿Qué rayos…? – pregunto Sasuke, soltando a Naruto y mirando hacia la puerta, esta había sido golpeada por nada más ni nada menos que una enorme bola de nieve, debió haber sido su hermano y su grupo de locos amigos, así que algo furioso se levanto de la cama y fue hasta la ventana, para confirmar su sospecha, había sido su hermano. - ¿Qué demonios hacen, dementes? – les grito con el seño fruncido.
- ¡Te dije que estaban ahí! ¡Me debes cien yenes, Kisame! – le grito Itachi con una sonrisa a su enorme amigo.
- ¡Itachi! – le grito Sasuke desde la ventana, para que volteara la vista hacia él.
- ¡Ustedes dos, tortolos, dejen de esconderse en el cuarto haciendo quien que sabe qué y bajen a jugar con nosotros! – rio Itachi llamándolos para que jugaran.
- Tu… maldito… - Musito furioso, y la vena en la sien de Sasuke se ensancho, hasta que el rubio apareció emocionado a su lado.
- ¡Yo me anoto! – respondió contento alzando su puño en el aire, y dándole a Itachi una gran sonrisa.
- ¡Ese es mi Naruto, ven baja! – le dijo Itachi casi saltando de felicidad y con un ademan de la mano le indico que bajara.
- ¡Vamos, Sasuke! – le dijo contento Naruto mientras corría hacia la puerta de la habitación.
- Enseguida voy, adelántate tú… - suspiro Sasuke encaminándose lentamente hacia la puerta.
Así que el rubio asintió y corrió como alma que lleva al diablo hacia las escaleras para poder unírseles a los Akatsuki en la pelea de bolas de nieve.
- Eres todo un caso… Usuratonkachi… - suspiro Sasuke metiendo sus manos en sus bolsillos, postura que tenia días sin adoptar, y camino tranquilamente por el pasillo.

Para cuando llego al patio trasero, ya Naruto formaba parte del equipo de Itachi, Kisame, Sasori y Deidara, dándoles ahora una ventaja de tener un jugador mas, a diferencia del equipo de Kakuzu, Hidan, Zetsu y (para su desgracia) Tobi, que solo eran cuatro, y se encontraba en una lucha casi a muerte con Tobi, quien cabe recalcar, para suerte de Naruto, era malísimo para lanzar.

Mientras veía como Itachi se mataba a golpes de bolas de viene con Hidan, algo que no podía decir que no le divertía, la voz de su madre lo hizo voltear, y perderse un golpe de lleno a la cara de Itachi.
- La joven Sakura llego… - le informo su madre, dejando ver detrás de ella a Sakura con un kimono tradicional. – Pasa siéntate, ¿Deseas algo de tomar? ¿Algún bocadillo? – pregunto con educación la madre de Sasuke.
- Estoy bien, acabo de cenar en mi casa, muchas gracias señora Uchiha. – agradeció Sakura haciéndole una pequeña reverencia, y luego de hacer una igualmente, la madre de Sasuke regreso a la sala. - ¿Puedo sentarme? – pregunto Sakura educadamente, para saber si podía sentarse en el sofá con Sasuke.
- Adelante. – respondió Sasuke haciéndose a un lado para que hacer más espacio en el sofá.
- Gracias. – agradeció sentándose. – Feliz Navidad, Sasuke. – le deseo con una sonrisa la amable chica.
- Feliz Navidad. – respondió el.
- ¿Y Naruto? – pregunto curiosa, pero su respuesta fue respondida rápidamente por un grito.
- ¡SAKURA! – se escucho un grito desde el campo de batalla, y lo próximo que se vio fue a Naruto corriendo a toda velocidad hacia Sakura con los brazos abiertos.
- ¡Naruto! – dijo emocionada e inmediatamente se levanto del asiento.
Y casi al segundo siguiente recibió de lleno el fuerte abrazo de su amigo.
- ¡Feliz Navidad, Sakura! – le deseo contento mientras la abrazaba.
- ¡Feliz Navidad, Naruto! – respondió ella con una sonrisa, luego de eso ambos se soltaron.- ¿Cómo estás? – pregunto, algo dudosa si preguntar aquello o no.
- ¡Bien! ¿Y tú? – respondió, y qué alivio para Sakura, aquella enorme sonrisa era honesta.
- ¡Bien! – respondió.
- ¡Oye chico, deja de coquetear con ella y regresa al fuerte! – Le grito Kisame desde su "fuerte"
- ¡Demonios! ¡Ya voy! – les grito cruzándose de brazos. – Debo volver – rio Naruto encogiéndose de hombros, y rápidamente se volteo para continuar con la batalla.
- Este Naruto… - suspiro Sakura con una pequeña sonrisa mientras regresaba a su asiento.

- ¡Oye, Sasuke! – lo llamo de repente acercándose a él después de pedir un tiempo fuera. - ¡Ven, al equipo de Hidan le falta uno! – le pidió con una enorme sonrisa.
- No… - se negó cruzándose de brazo y reclinándose más en el sofá.
- ¡Por favor! – insistió.
- Naruto, aunque me tuvieran… perderían. – afirmo arqueando sus cejas, y con una malévola sonrisa en sus labios.
- ¡Oh vamos Sasuke! Entonces cambiamos de equipo… - sugirió, y eso era para Sasuke una idea aun peor.
- Mátame antes de estar en el mismo equipo que mi hermano. – bufo Sasuke, y al escuchar el suspiro desesperanzador de Naruto, una divertida y amplia sonrisa se dibujo en su rostro, incluso salió una carcajada de su garganta.
- Eres un aburrido. – bufo Naruto cruzándose de brazos.
- Lo que tú digas. – volteo sus ojos mirando a Naruto con aquella satisfactoria sonrisa, y mirada si se puede añadir.
- ¡Oh bueno, tú te lo pierdes! – gruño sacándole la lengua, y corrió de nuevo con su equipo para seguir el juego.
Una divertida risa salió de la boca de Sasuke mientras observaba divertido como Naruto regresaba a esa lucha a muerte con Tobi, que parecía no tener fin.
- "Esa mirada…" – pensó Sakura sorprendida, sabía que Sasuke actuaba con Naruto de una manera distinta a como lo hacía con los demás pero… - "Solo sonríe con él, y para él" – pensó mientras paseaba su vista por la expresión de Sasuke, era impresionante como sonreía tan ampliamente por el solo hecho de hacer enojar a Naruto. – Sasuke… - le dijo de repente, debía aclarar su duda.
- ¿Si? – pregunto volteándose hacia ella, y quitando aquella sonrisa.
- Tu actúas con Naruto muy distinto que con los demás… ¿verdad? – pregunto con una sonrisa, desviando su vista hacia el rubio.
- No. – negó Sasuke, y Sakura no pudo voltear, algo sorprendida.
- Con la única persona que te he visto sonreír es con él. – apunto Sakura, y Sasuke ni negó, ni asintió, así que Sakura prefirió continuar. – Siempre estas allí para el… tu lo consolaste cuando murió la señora Kushina, ¿cierto?, lo apoyaste. – continuo. – Siempre están juntos… el cómo lo miras, como le sonríes… lo amable que puedes llegar a ser con él. – explicaba, hasta que la voz de Sasuke la hizo detenerse.
- ¿Tu punto es? – pregunto, un poco harto de tanta vuelta que le daba al asunto, sabía que quería preguntarle algo.
- Lo quieres mucho, ¿Verdad? – aseguro con una sonrisa, y regresando su vista a Naruto.
- Es mi mejor amigo… - respondió Sasuke, ni dando un sí, ni dando un no, si era su mejor amigo era obvio que lo apreciaba.
La chica solo suspiro, y por unos segundos hizo silencio.

Rayos, ya sabía a dónde iba todo aquello.
- "¿Acaso Sakura piensa que me gusta Naruto?" – rio dentro de sus pensamientos mientras veía como Naruto lanzaba un bola de lleno a la cara de Tobi. – "Que ridiculez… ¿Cómo podría gustarme? Es un chico…" – negó con seguridad, pero su conciencia le hablo de repente. – "Pero ya una vez negaste algo parecido, y mira nada mas, resulto ser cierto" – Por su alma que detestaba cuando esa segunda y molesta voz le hablaba. – "Pero esto es distinto, una cosa era negar que me agradaba, y que fuera cierto,… y otra es negar que me gusta, y que también sea cierto" – se gruño, pero la voz seguía de terca. – "Niégalo todo lo que quieras, pero algún día tendrás que aceptar que no solo lo aprecias, tú sientes algo mas por el" – aseguro su "consciencia", que para él no lo era, solo se estaba convirtiendo en la molesta voz de un duendecillo loco dentro de su cabeza, que solo vive para amargarle los pensamientos. – "Rayos, no me gusta" – se aseguro a sí mismo, como por vigésima vez en un mes. – "…tu lo consolaste cuando murió la señora Kushina, ¿cierto?, lo apoyaste…" – recordó lo que le había comentado Sakura, segundos atrás. – "Tu actúas con Naruto muy distinto que con los demás… ¿verdad?" – Rayos, deténganse, pensaba desesperado. –"Siempre están juntos… el cómo lo miras, como le sonríes… lo amable que puedes llegar a ser con él" – Era suficiente, ¿Cómo podía ser posible aquella locura?, la única manera en que fuera posible era que él fuera homosexual, pero como estaba cien por ciento seguro de que no lo era, cualquier posibilidad quedaba anulada. – "Recuerda aquello que al parecer hiciste borracho…" – resonó en su mente, y sus ojos se abrieron como platos. – Sakura… - le dijo de repente, y la muchacha volteo.
- ¿Qué? – pregunto curiosa.
- En la fiesta del viaje, yo me emborrache ¿Verdad? – pregunto.
- Pues sí, así parecías estar… - respondió Sakura, ¿A qué venía todo aquello? ¿Qué acaso no recordaba?
- Tu y Naruto me llevaron del casino a la habitación ¿Cierto? – pregunto, esperando que la respuesta fuera "Si"
- ¿Qué? Claro que no, Sasuke… ¿No recuerdas? – pregunto extrañada Sakura. – Tú estabas buscando a Naruto como loco… y yo te dije que fueras a la habitación mientras yo seguía buscando… tu saliste del casino y no te vi mas hasta el día siguiente… - explico Sakura, extrañada por la pregunta del moreno, y que al parecer no recordara lo que había pasado.
- ¿Naruto no estaba conmigo cuando me viste? – Pregunto, su corazón comenzó a latir rápidamente…
- No, de hecho… después de eso no lo encontré… ¿Estaba en la habitación? – Pregunto dudosa, y la cabeza de Sasuke estallo.
- Si… estaba en la habitación… - susurro, completamente en shock mental – Discúlpame un momento Sakura… - pidió levantándose del asiento, y lentamente fue hasta la cocina, donde por suerte, no había nadie, así que pudo sentarse en el bar de la cocina para refrescar sus pensamientos.

Si lo que Sakura le había dicho era cierto… si lo que le había dicho Naruto había sido mentira… todo apuntaba a que, las imágenes que llevaban todo el día atormentando sus pensamientos… en verdad… habían sucedido.
- "Pero… ¿Por qué Naruto no me dijo nada?" – se pregunto desconcertado, había golpeado a Sai, le había dicho a Naruto que lo amaba, e incluso lo beso, y no solo en los labios… - "Maldición…" – maldijo en su mente, ¿Por qué había hecho todo aquello? ¿Naruto acaso no le había dicho nada porque todo eso era algo realmente incomodo y no quería recordarlo? ¿Le daba vergüenza? Demonios, eran demasiadas interrogantes en su mente… y no tenía la suficiente calma o el suficiente uso de razón como para contestarlas todas.
Pero la pregunta que le ganaba a todas… y lo que atacaba su mente como disparos simultáneos: ¡¿Por qué razón en la tierra y el universo le había dicho a Naruto que lo amaba?

- "Quizás… solo quizás… pudiera ser…" – estuvo a punto de pensar, pero no se lo iba a permitir, todo aquello fue obra del alcohol. – "Todo… fue obra del alcohol, el no me gusta, y punto final"

Su debate mental, de nuevo, y maldito el destino que nunca lo dejaba cuestionarse en paz, fue interrumpido cuando Naruto entro a la cocina hiperventilando, totalmente hiperactivo, y se acerco a él.
- ¿Qué haces aquí? – pregunto curioso, pero con una sonrisa.
- Me relajo… - mintió Sasuke, estaba haciendo todo menos relajarse.
- ¡Vamos, ven a jugar! – le pidió de nuevo.
- No, Naruto… - se negó de nuevo Sasuke, pero Naruto no parecía que iba a aceptar un "No" por respuesta.
- ¡Oh vamos! Hable con ellos y acomodaremos los equipos para que tu y yo luchemos contra Deidara, Tobi, Zetsu, Kakuzu… e Itachi. – explico Naruto con una traviesa sonrisa.
Ya la oferta no sonaba tan mal, poderle pegarle a Itachi en la cara, quizás fuera divertido.
- Bien… pero solo una vez. – acepto con una sonrisa de medio lado, y Naruto pego un brinco de felicidad, sumándose su enorme y bella sonrisa, y de nuevo, salió corriendo como alma que lleva el diablo hacia el patio. – "Demonios… ¿Cómo accedí?" – se pregunto riendo incrédulo, mientras caminaba hacia el patio. – Ah… ya se… - suspiro saliendo de la casa.

"Esa maldita sonrisa"