22do Capitulo: Sentimientos / Lo amo /¿…Mi última semana…?
El tiempo pasaba tan rápido como un auto de la fórmula uno en una pista de carreras. Antes de que pudieran darse cuenta habían vuelto a empezar clases, y para sorpresa de Naruto y Sasuke Jiraiya les había retirado aquella "obligación" de tener que vivir en el campus de la escuela, sabiendo que era lo mismo teniéndola que no teniéndola, al menos, últimamente. Ambos pasaban tanto tiempo juntos que era difícil creer que vivieran separados, ver a Naruto sin Sasuke o viceversa era como ver una noche sin estrellas. Incluso el propio Jiraiya, con quien Naruto vivía, podía pasar casi una semana sin ver al chico por las tardes y las noches, ya que se las pasaba con Sasuke e Itachi.
Nadie podía negar que en verdad se hubieran vuelto los mejores amigos, y según Itachi, quizás hasta más. Claro que todo el mundo tomaba eso como simple broma, aunque Itachi empezara a creérselo cada vez más.
Solo el tiempo diría si Itachi tenía o no, la razón.
Aunque los sucesos entre ambos no cambiaron mucho, seguían siendo los mismos de siempre claro está, pasaban tanto tiempo juntos, y compartían tantas cosas, de hecho, a Naruto le faltaba poco para vivir definitivamente en la casa Uchiha, la intimidad entre ambos no podía parar de crecer cada vez más, era tan grande que ya a Naruto no le importaba compartir ducha con Sasuke en un momento que lo necesitara (y no solo precisamente por el incremento de confianza), dormir, desayunar, ir a la escuela, salir, hacer cualquier cosa junto al otro era algo que se había vuelto completamente necesario para el día a día.
El cariño que obviamente se tenían mutuamente era más evidente al pasar los meses, incluso Sakura se daba cuenta, y empezaba a creer que realmente alguno de ellos gustaba del otro, o quizás se gustaran mutuamente, sabía que era una idea loca pero, eso parecía.
Los sentimientos de ambos crecían al igual que la intimidad.
Naruto sentía que ya no podían mencionarle el nombre de su amigo o escuchar su voz porque su corazón pegaba un brinco que con un poco más de fuerza se podría ver claramente a través de su camisa. Había momentos en los que estaba tan, pero tan desesperado que le entraban ganas de gritarlo a todo pulmón con Sasuke frente a él, pero sabía que no podía, y eso era frustrante, y mucho. Incluso le desesperaba no poder besarlo cuando él quisiera, y ni siquiera poder responder a aquellos que eran accidentales, cuando los había, que eran realmente muy, pero muy escasos, de hecho, su último beso con el Uchiha, si mal no recordaba, había sido en el viaje a Hokkaido, y rayos, eso había sido muchos meses atrás.
Sabia que sus sentimientos estaban yendo más allá de solo "gustarle", sabía que estaba empezando a amar a Sasuke, no podía evitar querer estar siempre cerca de él, no le importaba como, cuánto tiempo o donde, pero quería estar siempre con él, poder abrazarlo, hablar abiertamente con él, besarlo. Si, lo sabía, amaba a Sasuke. Dios, cuanto agradecía que Jiraiya hubiera retirado la obligación de vivir en el campus de la escuela. La incertidumbre de poder o no hacer ciertos gestos lo estaban volviendo loco, no quería delatarse ante su amigo, pero tampoco sabía cómo controlarse bien.
Como le costaba no quedarse babeando observando el rostro de Sasuke, su piel pálida, sus oscuros cabellos, tan lisos que se te escapaban entre los dedos fácilmente, sus negros y profundos ojos, sus expresiones, sus constantes arqueos de ceja, sus pocas pero increíbles sonrisas, sus risas, su a veces fría pero amable personalidad. ¿Cómo había llegado a enamorarse tanto de su forma de ser, incluso de su físico? No sabía, pero lo estaba consumiendo poco a poco.
Era demasiado, no lo soportaría, pero debía, sabía que debía.
Sasuke, por su parte, en verdad estaba confundido, por primera vez en su vida no hallaba la forma de calmarse, de controlarse. Nunca había sentido tal necesidad de decirle a alguien algo, pero lamentablemente era algo que no podía decir, y era para alguien que quizás no lo recibiera muy bien, y eso era lo único que lo detenía. Gustaba de Naruto, sus rubios cabellos, ese azul de sus ojos, lo hermoso de su sonrisa, la calidez de su personalidad, esas peculiares marcas en sus mejillas, todo. En ocasiones, como cuando estaba horas solo con él en el colegio haciendo deberes, se le quedaba observando "embobado", si se podía permitir usar esa palabra, como Naruto tomaba un "descanso de 5 minutos", que se convertía en veinte, todo porque Sasuke no tenía la voluntad de despertarlo, se veía increíblemente pacifico mientras dormía, no parecía el mismo hiperactivo rubio de siempre. Debía admitir que lo hipnotizaba por completo.
Maldición, ¿Por qué tenía que ser tan adorable el muy desgraciado?
Como odiaban ambos al destino, y a sí mismos, por no poder decirle al otro como se sentían, así todo ese peso sobre sus hombros desaparecería en un dos por tres, y quizás, solo quizás, fuera correspondido por el contrario. Pero esos eran meras esperanzas, no podían estar seguros, y era algo que descomponía a cualquiera.
Por lo que dejaron el resultado de todo a la suerte, y al tiempo.
Mas, rápidamente los meses pasaron, en un parpadeo estaban empezando Julio, acercándose igualmente las vacaciones, y todos esos remolinos de frustraciones y sentimientos aumentaban poco a poco, y eso no era sano para ninguno de los dos, Sasuke, por su parte, estaba perdiendo la chaveta, tanto, como para estar al borde de hablar con Itachi.
Y con el verano, vendrían días, quizás semanas, en que estarían las 24 horas juntos.
Enloquecería, eso lo tenía por seguro.
- ¡Oh, por favor! ¡Eso fue una falta! ¿Qué acaso el árbitro está ciego? ¡Cualquiera puede ver que eso es una falta! – le gritaba Naruto al televisor mientras él y Sasuke veían un juego de futbol en la casa del pelinegro.
- Naruto, cálmate. – suspiro Sasuke frotándose una de sus sienes, Naruto era increíblemente ruidoso, había olvidado los dolores de cabeza que podía causarle.
- ¡Pero Sasuke, esos de Tokyo son unos tramposos! – refunfuñó Naruto señalando la pantalla y mirando a Sasuke con el seño fruncido.
- No estamos en el mundial, ahora relájate. – le reprocho Sasuke cruzándose de brazos, para tratar de calmar a Naruto.
Naruto bufo un poco, y a regañadientes regreso al sofá cruzándose de brazos.
- Tienes que admitir que igual está haciendo trampa. – dijo Naruto con sus mejillas infladas.
Sasuke no pudo hacer más que reír entre dientes ante la "regañada" expresión de su amigo.
- Si, tienes razón. – rio Sasuke, y una ligera sonrisa, acompañada por un suspiro que apareció en el rostro de Naruto.
- Gano Tokyo, pero que sorpresa. – bufo Naruto apagando el televisor luego de que el juego terminara.
- Vamos Naruto, era un juego amistoso. – suspiro Sasuke dándole unas palmadas en el hombro a su amigo mientras ambos se levantaran del sofá. – Vamos a tomar algo de té.
- No había nada de amistoso ahí… eh, ¿No hay limonada? – pregunto Naruto mientras se encaminaban a la cocina.
- ¿Limonada? – pregunto extrañado el pelinegro.
- ¿Qué? Hace un calor del demonio… ya estamos entrando en verano, te lo recuerdo. – se quejo Naruto llevando sus manos detrás de su cabeza y suspirando.
- Bien, hagamos un poco entonces. – suspiro Sasuke.
Luego de que prepararon las bebidas quisieron salir afuera a tomar un poco de aire, aunque hiciera calor, preferían respirar un poco de aire fresco en vez de estar encerrados en la casa.
Así que se sentaron en la terraza con un plato de galletas que había dejado Itachi y sus dos vasos de limonada.
- Sasuke. – dijo de repente el rubio.
- ¿Aja? – respondió este observando como la enorme mascota de Itachi descansaba en su casa en una esquina del patio.
- ¿A ti te gusta alguien? – pregunto tomando un sorbo de su vaso, a diferencia de Sasuke, se encontraba observando las pocas nubes que había en el cielo.
El corazón de Sasuke pego un brinco que casi hace que salga de su garganta.
¿Y a qué rayos vendría esa pregunta? Obvio, el tonto quizás solo tenía curiosidad.
- No. – respondió luego de pocos segundos.
- ¿Nadie? – pregunto Naruto volteándose un poco hacia Sasuke.
- Nadie. – respondió este a secas, tratando de evitar tragar grueso o si quiera mirar al rubio.- ¿Por qué la pregunta? – solo quería saber.
- Solo tengo curiosidad. – suspiro el rubio tomando de su limonada.
- Hablando de eso… ¿Nunca piensas decirle a Sakura? – pregunto Sasuke, el sabia que aun gustaba de Sakura.
- ¿Sa-Sakura? Ah… pues, no, no lo sé, yo no creo que… que le guste… así que no se si… decirle. – dijo Naruto, obviamente nervioso, incluso un pequeño sonrojo había aparecido en sus mejillas, no por Sakura, si no porque en vez de pensar en Sakura no podía parar de pensar en Sasuke, rayos, quería decírselo, pero como decía, no podía.
- "No se ve adorable sonrojado, no se ve adorable sonrojado, no se ve adorable sonrojado" – pensó Sasuke al ver lo nervioso que se había puesto Naruto, el solo pensar lo gracioso que se veía así de nervioso no pudo evitar haber pensado eso, pero no quería pensarlo, lo volvía loco pensar de esa manera y no poder expresarse. - Si tú lo dices… - suspiro Sasuke tratando de ocultar su lucha interna.
Y de repente un fuerte ladrido los saco de su conversación.
- Ay no… - dijo inmediatamente al ver al enorme perro que había despertado y se dirigía a toda velocidad hacia ellos.
- ¡Mamoru! – grito Naruto con los brazos abiertos para recibir al animal, mas Sasuke se limito a retirarse del camino y tomar los vasos y el plato con galletas antes de que el animal las tirase.
Y en efecto, el perro se lanzo hacia el rostro de Naruto para "comérselo" a lengüetazos.
- ¡Rayos! ¡Para! – Reía Naruto mientras "intentaba" retirar a Mamoru de encima, mas el no parecía querer desistir.
Sasuke solo podía ver divertido como Naruto intentaba quitarse a la mascota de encima.
De repente el perro se detuvo y miro a Sasuke y le dio un alegre ladrido.
- Te me acercas y mueres. – lo amenazo Sasuke frunciendo el seño, odiaba que Mamoru le pasara la lengua por la cara, de hecho, por cualquier parte del cuerpo.
El perro se quedo quieto, pero de repente Naruto se le acerco al oído y le dijo algo, no sabía que era, pero no le gustaba a Sasuke. Y en efecto, el perro se acerco a él corriendo y sin piedad lo derribo boca arriba en el suelo y empezó a lamiarle toda la cara, dios, como detestaba eso.
- ¡PARA! ¡Dios que asco! ¡NARUTO! ¡Esto es TÚ culpa! – le grito mientras trataba de quitar al animal, que por suerte lo logro a los pocos segundos y cansado se sentó en la grama con Mamoru sentado en frente de si con una "sonrisa", y lo único que podía oír era la frenética risa del rubio.
- ¡Debiste haber visto tu cara! – reía Naruto sosteniéndose el estomago de la risa.
Sasuke, algo molesto, se quedo en el suelo maldiciendo a Naruto y a Mamoru.
Pero luego el rubio se levanto de donde estaba y fue donde su amigo para ayudarle a levantarse. – Oh vamos Sasuke, no te enojes… - rio Naruto tratando de calmar su risa y extendiéndole su mano, así que Sasuke la tomo, pero como el destino es "amable", el perro se le lanzo esta vez a Naruto haciéndolo caer sobre si, causando… un beso, uno del cual no se separaron por varios segundos.
- "Rayos… no… no quiero pero…" – maldijo Naruto mientras luchaba contra su voluntad y se separaba de su amigo, sabía muy bien que quería seguir besándolo, pero también sabía que no podía hacerlo, rayos, ahora si estaba enojado con el animal, no le importaba estar mucho tiempo sin besarlo ni cuanto lo deseara, mas bien, si no lo besaba mejor, porque uno accidental que no podía continuar, era peor que no hacerlo nunca más. - ¡Mamoru! ¡No puedes lanzarte a la gente así! – le grito a la mascota con el seño fruncido.
- "Maldición… maldición" – maldecía Sasuke mientras se mantenía inmóvil bajo el rubio, sin poder apartar su vista del molesto Naruto que regañaba al perro por su travesura, y luchaba por supuesto con ese impulso de tomarlo por la nuca y volver a besarlo, pero era difícil, si nada los distraía en segundos, lo haría, su corazón se saldría si se seguía aguantando de esa manera.
Gracias al cielo, el celular de Naruto sonó, obligándolo a callar y levantarse, para sentarse en el suelo frente a Sasuke, al igual que como hizo el mismo luego.
- ¿Ero-Sennin? – pregunto Naruto al levantar el celular. - ¿Qué? ¿Ahora? Pero Ero… - un rostro de fastidio invadió la tez del rubio. – Bien, voy. – suspiro Naruto trancando el celular. – Detesto al viejo… debo irme Sasuke, necesita que lo ayude con algo de la universidad. – suspiro el rubio guardando su teléfono en el bolsillo delantero de sus jeans.
- "Si, necesito que se vaya, necesito calmarme" – pensó Sasuke. – Tranquilo, ve, nos vemos mañana en la escuela de todas maneras. – dijo Sasuke levantándose del suelo y extendiéndole la mano al rubio.
- Si. – rio Naruto tomando la mano de Sasuke y levantándose, soltándola al hacerlo, para su pesar.
Ambos fueron hasta la salida de la casa Uchiha, se despidieron, y Naruto se fue.
¡BAM! Sasuke cerró la puerta con toda la fuerza que tenia, debía descargarse de alguna manera, así que a paso apresurado fue hasta su habitación y se sentó en su escritorio mirando la pantalla de su laptop mientras se frotaba ambas sienes.
- "Esto está pasando demasiado rápido… si sigo así… no sé que me podría pasar" – se dijo pensativo en su habitación, de verdad necesitaba tiempo para pensar, esa tarde, más que ninguna otra, las ganas de decirle algo al rubio, besarlo, lo que fuera, eran mucho más fuertes, y si pasaba solo un minutos más con el rubio se le abalanzaría como la noche en la que se emborracho sin importarle nada mas, pero sabía muy bien que no podía hacerlo. – "¿Por fin admitirás que lo amas? Confiésaselo de una vez" – le reprocho su conciencia por decima, no, quizás decima quinta vez en esas ultimas semanas. – "¿Podrías callarte de una puta vez? Maldición" – regaño Sasuke a aquella voz, le estaba sacando de quicio. – "Lo amas, lo amas, lo amas, lo amas, lo amas, lo amas…" – le repitió hasta el cansancio.
Una cosa era que le gustara, otra amarlo, pero esa manera en que su corazón latía, y cómo reaccionaba ante toda cosa que el rubio hiciera, ya no eran simples gustos, era algo mas, lo sabía, no necesitaba que esa consciencia se lo repitiera, ni siquiera él era tan testarudo como para no verlo. Pero amarlo implicaba aun más ganas de decirle lo que pensaba, de abrazarlo, de besarlo, todo, no podría con eso a menos que se confesara al rubio. Y de todas maneras, él sabía que amaba a Naruto, ya debía admitirlo.
Mas aun aquella voz siguió, y tratando de callarla dio una fuerte patada al escritorio de su cuarto, sentándose con fuerza en la silla, sabía que alguien debió haber escuchado ese golpe, pero no le importaba.
- ¿Sasuke? – pregunto una voz antes de que la puerta empezara a abrirse.
Olvídenlo, sí que le importaba. ¿Cuándo rayos había llegado ese desgraciado?
- Vi como cerraste la puerta cuando Naruto se fue, ¿Paso algo? – pregunto su hermano entrando al oscuro cuarto de su hermano, para verlo tenso y pensativo en su silla de escritorio, con la yema de sus dedos masajeando sus sienes, y sin siquiera levantar la mirada al oírlo entrar.
- Nada. – mintió, ahora sí que estaba buena la situación. - ¿Cuándo rayos llegaste?
Eso no le gustaba a Itachi, algo le preocupaba a su hermano menor, y quería saber que era, llevaba días, no, semanas actuando extraño, al igual que Naruto, y demandaba saber que sucedía, si la amistad de ambos peligraba, necesitaba saber, además esa actuación rápida y fuerte de su hermanito justo luego de que Naruto se fuera había sido aun más extraña, así que ignorando la mentira de su hermano entro al cuarto cerrando la puerta tras si para hablar con este.
- Hace dos minutos, y no me digas que nada, algo pasa y quiero saberlo. – le dijo Itachi seriamente, acercándose a Sasuke, tomando la segunda silla que mantenía para Naruto, y sentándose frente a él.
- No pasa nada, lárgate. – lo repudio de nuevo, bajando la visa al piso, y sin dejar de masajearse las sienes.
- Sasuke. –dijo con firmeza y retiro las manos de Sasuke de los lados de su cabeza, obligándolo a mirarlo.
- No te incumbe. – espeto con la misma firmeza, quizás un poco mas estresado, y se soltó de un tirón del agarre de su hermano mayor, y regresando su vista hacia el suelo.
- Eres mi hermano menor Sasuke, lo que te preocupa me incumbe, y si tiene que ver con Naruto, tu mejor amigo, mucho más. – aseguro serio, y su hermano levanto la vista, quizás algo sorprendido de lo que decía.
Sasuke no pudo evitar callar ante eso, no tenía ganas de repiquetearle a Itachi, así que hizo silencio.
- ¿Ha pasado algo malo entre ustedes? – pregunto preocupado.
- No. – respondió Sasuke, diciendo la verdad, en parte.
- ¿Entonces? ¿Qué te tiene así? – pregunto siguiéndole la corriente. – No creo que sea algún problema de chicas, ¿O sí? – sonrió de lado Itachi, haciendo que Sasuke bufara con desdén, al parecer no se trataba especialmente de eso, pero no significaba que no tuviera relación. – Sabes que puedes contarme lo que sea Sasuke, yo no tengo necesidad de decirle a nadie lo que tú me digas, y no lo hare. – aseguro Itachi, para hacer que Sasuke confiara en él, y le contara que sucedía. – Puedes confiar en mí, no pienso juzgarte. – Le aseguro, previendo cualquier cosa.
Sasuke se encontraba en una verdadera encrucijada por primera vez, estaba entre no contarle nada a su hermano, y contarle todo; necesitaba ese peso fuera de sus hombros, necesitaba que alguien le dijera que todo podía salir bien y que no necesitaba perder la chaveta, que debía relajarse, aunque el mismo lo supiera, no podía ponerlo en práctica.
Sasuke cerró sus ojos y respiro hondo, que se hiciera lo que dios quisiera, pero debía liberar ese peso, tenía que hacerlo.
- Itachi… - empezó Sasuke abriendo sus ojos y manteniendo la vista fija en el suelo, entrelazando sus manos y jugando con sus dedos. – Yo… - decía tomando grandes bocanadas de aire entre palabras, no podía creer lo que estaba a punto de decir. –…amo a Naruto. – estaba seguro de eso, ahora lo veía, al decirlo, todo empezaba a disiparse, solo con decir Naruto el recuerdo del chico venia a su mente y provocaba un salto a su corazón. – Lo amo. – repitió cerrando sus ojos y agachando aun más la cabeza. – Lo sé desde hace meses… no sé cómo, no sé por qué, pero… maldición, Itachi, lo amo. – dijo con la misma postura. – Adelante, búrlate. – fue lo último que pudo decir, al no escuchar sonido de su hermano, mas no oyó nada que sugiriera burla.
- "Sasuke…" – fue lo único que pudo pensar, y una sonrisa se le dibujo en su rostro. – "Solo es eso, idiota hermano menor" – rio en su mente y acercándose a Sasuke lo abrazo con suavidad. – No podría burlarme aunque quisiera. – le dijo dándole unas palmadas en la espalda.
- No me abraces. – espeto Sasuke sin devolverle el abrazo, así que Itachi lo soltó lentamente, para encontrarse con la mirada de su hermano menor.
- Bien, no te abrazo. – rio Itachi. - ¿En verdad, Sasuke? ¿En verdad lo amas? – le pregunto mirándolo fijamente, su hermano menor se limito a asentir, primeramente.
- No te lo estaría diciendo, grandísimo idiota. – Dijo Sasuke apoyando sus codos en sus rodillas, y lo único que pudo ver en el rostro de su hermano fue una sencilla sonrisa. – Borra esa sonrisa antes que te golpee, maldita sea ¿Por qué sonríes a todas estas? – espeto Sasuke, algo furioso por lo relajado que se veía Itachi.
- Estoy feliz, Sasuke, no solo porque me acabas de confiar algo así, si no porque por fin encontraste a alguien a quien amar, no será una chica pero, no importa, es una excelente persona, y te hace feliz, eso es más que suficiente para mí. – explico Itachi con amabilidad, incluso Sasuke sintió la calidez con que venían cargada esas palabras, no podía decir que no se había sorprendido, por primera vez sentía algo de cariño hacia su hermano, no debía haber nadie más, que no fuera Naruto, que pudiera ser tan comprensivo con un asunto así.
- "No puedo creer lo que voy a decir…" – pensó Sasuke, jamás pensó decirle estas palabras a su hermano mayor. – Gracias, Itachi. – suspiro dejando su rostro entre sus manos.
Itachi le coloco una mano en el hombro a manera de apoyo. – Pero… ¿Acaso de verdad no piensas que sería mejor estar enamorado de una mujer? ¿Cómo debería ser? – Pregunto Sasuke, sabía que su hermano era comprensivo, y algo loco, más de la cuenta, pero no tanto como para parecerle de maravilla la idea de que el amara a Naruto.
- Oh por favor Sasuke, ¿Cómo me preguntas eso?, yo vivo molestándolos como si fueran pareja, ¿Cómo crees que voy a pensar eso? – rio Itachi cruzándose de brazos. – Y dime… ¿No piensas decírselo a Naruto, verdad? – pregunto, un poco más serio.
- ¿Tu qué crees? – bufo Sasuke, era obvio que no se lo iba a decir, aunque su vida dependiera de ello.
- "Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero." – cito Itachi, suspirando. – Aunque sé porque no se lo dices… y te entiendo, pero sabes, no creo que se vaya a separar de ti por eso, el no parece la clase de persona que hace eso, y tampoco creo que vaya a rechazarte, de hecho, algo me dice que él está igual que tu. – rio Itachi, y una incrédula sonrisa apareció en el rostro de Sasuke.
- Dices locuras. – bufo Sasuke, borrando su sonrisa.
- Eso mismo me dijiste el primer día de clases, y te conseguiste un amigo ese mismo día. – sonrió Itachi.
- Esto es distinto, tonto. – bufo Sasuke, que el rubio pudiera sentirse igual era lo que quería oír, pero sería hacerse falsas esperanzas, y no iba a llegar a ese punto.
Itachi estuvo a punto de hablar cuando escucharon como si su padre estuviera hablando, más bien, gritándole a alguien en la cocina.
- ¿Qué rayos? – se pregunto Itachi mirando hacia la puerta del cuarto de Sasuke.
- ¿Cuándo llego papa? – pregunto Sasuke algo aterrado, cuando su padre gritaba de esa manera, no significaba nada bueno.
- Llego conmigo, pero no lo vi moles… - decía Itachi pero no pudo terminar la frase cuando escucharon más claramente un grito de su padre, y estaba dirigido hacia ellos.
- ¡Itachi, Sasuke, bajen ahora mismo! – grito su padre y ambos pegaron un brinco, y dada la fuerza del grito decidieron bajar, aunque ciertamente Sasuke no estuviera en condiciones psicológicas para la mala actitud de su padre.
Cuando llegaron a la sala estaba su padre, con una expresión de pocos amigos, esperando de pie frente a dos sillones de la sala, de cara a la escalera, y de brazos cruzados, esperándolos impacientemente.
- Siéntense – les dijo con dureza y ambos se sentaron en los sillones que estaban frente a él. – Quiero comunicarles algo, y no quiero que me repliquen ni pongan peros en el asunto, porque ya está decidido, y no cambiare de opinión. – aclaro el hombre tensando más aun su expresión, pasando su vista de Sasuke a Itachi varias veces.
- "Esto no pinta bien" – trago con pesadez Itachi mientras esperaba que su padre diera la noticia.
- Me han dado un nuevo puesto en la compañía. – anuncio primero, y aunque eso era una buena noticia, no parecía venir con lindas consecuencias. – Nos mudaremos a Londres en una semana, dos días luego de que termines la escuela, Sasuke, e Itachi, el semestre. – lanzo a los cuatro vientos, como si no le importase lo que eso implicaba, e Itachi no pudo evitar levantarse de la impresión, Sasuke, en cambio, del shock no podía moverse.
¡¿Mudarse? No, eso no podía ser verdad, no, había escuchado mal, no se podían mudar, y menos en tan poco tiempo, no, no podía ser verdad que en tan poco tiempo se mudaría, y dejaría de ver a Naruto, no, no podían hacerle eso.
Que increíble la fuerza y rapidez con que puede cambiar tu vida, pensó desesperado.
- ¡Pero Papa…! – replico Itachi pero Fugaku lo callo con un ademan de la mano.
- Dije que nada de quejas, Uchiha Itachi. – lo cayó con fuerza su padre, pero Itachi no se iba a quedar así, no solo porque él no quería dejar Japón, si no por lo que recientemente sabia de su hermano, no iba a separarlo de la única persona que había podido ablandarlo, de la única persona que había podido comprenderlo, de la que se convirtió en su mejor amigo, y ahora, la persona que amaba, no lo iba a alejar de eso, y no iba a permitir que su padre lo hiciera.
- ¡Yo tengo más de 21 años, demando poder quedarme aquí con Sasuke! ¡No nos queremos ir de Japón! ¡Y tú sabes que estoy en mi derecho de quedarme! – le replico con peso Itachi, sentía que debía pelear por los dos.
- ¡Pero yo no quiero que se queden, y es mi última palabra! – grito su padre, ya mucho mas alterado gracias a su hijo mayor.
- ¡Pero! ¡¿Por qué? ¡¿Ah? – le pregunto furioso Itachi, ¿Cómo podía ser su padre tan brusco?, siempre lo había sido pero, estaba cruzando la línea.
- ¡Porque no quiero que mi hijo menor termine homosexual! – aquello le helo la sangre a Itachi, y mucho mas a Sasuke, que abrió sus ojos hasta más no poder, mas no se movió ni un centímetro. – Aunque ya sea algo tarde… - espeto con asco desviando la vista hacia Sasuke.
Una enorme y gruesa grieta apareció en el espíritu de Sasuke.
¿Cómo? ¿Cómo sabia su padre? ¿Los había escuchado? Rayos, esto pintaba de mal en peor… Que idiota había sido.
- Papa… - Empezó Itachi, pero de nuevo, su padre lo silencio.
- Escuche tu pequeña conversación con Itachi, Sasuke. – le dijo a Sasuke, ignorando a su hijo mayor, acercándose a este con sus brazos cruzados y frunciendo el seño hasta más no poder, Sasuke igualmente lo tenía fruncido, pero de desesperación e ira, acompañado de sus labios apretados con fuerza, aguantando la cólera. – Me das asco. – lo dijo con toda la fuerza y el asco que pudo, y la grieta creció aun mas, eso no pudo golpear a Sasuke mas fuerte en su alma, cerro sus ojos con fuerza, tratando de soportarlo, pero no era fácil, no es que dependiera de la opinión de su padre, pero tampoco le era indiferente, y aquella opinión, dolía, y demasiado para ser sinceros. – Y tú – dijo mirando a Itachi, casi con la misma fuerza en el tono de voz que uso con Sasuke. – ¡Diciéndole que está bien amar a un chico! ¡Idiota! ¡Me das asco al igual que él! – espeto con odio su padre señalando rápidamente con la cabeza a Sasuke, que se encontraba aun sentado en el mueble con la cabeza chata.
- ¡No puedes hablarnos así! – grito Itachi, totalmente furioso, no le importaba tanto que le dijera eso a él, pero que le dijera algo tan dañino como eso a Sasuke, lo enfureció tanto como si hubieran insultado a su propio hijo, y más que todo el motivo por el que lo decía. - ¡El es feliz! ¡Deberías estarlo tú también! – le grito, e inmediatamente un amenazador dedo lo señalaba.
- ¡Tu no me vengas con esas sandeces! ¡No pienso permitir que alguno de mis hijos se empareje con un hombre! ¡Estará más feliz con una mujer, como debe ser! – grito su padre acusándolo con su dedo índice, señalando a Sasuke varias veces con el mismo, e Itachi estuvo a segundos de replicar cuando vio que de un brusco movimiento Sasuke se levanto del sillón y se encamino a las escaleras, e inmediatamente su atención se puso en este.
- ¡Sasuke! – lo llamo, preocupado, pero el grito de su padre opaco su suave llamado.
- ¡¿A dónde crees que vas, joven? – le grito señalándolo de nuevo con el dedo, y Sasuke se volteo lentamente, dispuesto a dirigirle a su padre la palabra.
- ¡A hablar con mi novio! – Le grito desesperado Sasuke, la cólera le invadía la sangre, tenía que enfrentarse a su padre, y aunque no pudiera hacer que cambiara de opinión, le recordaría sus sentimientos por Naruto cada vez que pudiera, sabiendo el asco que le producían, el no se avergonzaba de ellos.
- ¡No uses esa palabra en mi presencia, Uchiha Sasuke! – le grito indignado Fugaku.
Mas Sasuke no le respondió, y dándole la espalda desapareció por las escaleras, y luego lo único que se escucho fue el fuerte sonido de la puerta de entrada al pasillo cerrándose de golpe.
La desesperación recorría cada fibra de su cuerpo, su vida se había destrozado en unos pocos y vulgares cinco minutos, y una inmensa ola de nuevos sentimientos había invadido a Sasuke, más fuertes cualquier otra cosa que hubiera experimentado. Desesperación, cólera, tristeza, amor, todos en sus máximas expresiones, tenía fuertes impulsos de destruir todo a su paso y de comenzar a llorar, caminaba de aquí para allá en su habitación, tirando de sus cabellos, despelucándolos, incluso lanzo la foto de su familia a la pared, rompiendo su vidrio y parte del marco, luego se dejo caer de rodillas al suelo, apoyando sus codos al borde de la cama, tirando de sus cabellos, y sin poderlo evitar empezó a derramar varias lagrimas, el llanto ya era algo que no podía evitar, su padre conocedor de sus sentimientos por su amigo, tomando aquella decisión tan repentina, diciéndole que le daba asco, y sobre todo, la idea de que pronto no vería más a su amado Naruto, era demasiado, y ni siquiera él, el orgulloso Sasuke, podía contener las lagrimas.
¿Cómo iba a decirle esto al rubio? Si no podía asimilarlo el mismo, ¿Cómo podría si quiera mencionárselo a Naruto? No tendría ni la oportunidad de saber si su amigo se sentía igual a él, no podría pasar las vacaciones de verano con él, no podría ni siquiera pasar su cumpleaños con el rubio, no se graduaría con él, no estaría ni siquiera en el mismo país que su amigo, estaría a kilómetros, lejos de él, sin poder verlo, sin poder oírlo, sin poder tocarlo, sin poder compartir otra tarde con él, sin poder burlarse de él, sin poder escuchar sus idioteces, sin poder perderse en aquella sonrisa. No podría, en tal caso, ni siquiera tener alguna relación más allá de amigos con él, la más mínima probabilidad que quizás podría haber llegado a tener, se estaba esfumando.
Las siguientes horas se quedo allí en su habitación, sin deseos de salir, ni siquiera para la hora de la comida, no tenia apetito para nada. Estuvo horas observando el techo, del techo al escritorio, a observar el fondo de pantalla de su computadora, e incluso, al buscar por algo (gracias a lo que encontró se le había olvidado por completo que buscaba en primer lugar) en la gaveta de su escritorio y se encontró con unas fotografías de cabina que casualmente se había tomado con Naruto un día que quisieron volver a ir al DELUXE.
La mayoría era Naruto en primer plano haciendo caras estúpidas, pero graciosas, lo que dibujo una sonrisa en el rostro de Sasuke, y la ultima era Naruto abrazando a Sasuke por el cuello con todas sus fuerzas, haciendo que ambas mejillas chocaran, y con aquella enorme y hermosa sonrisa que siempre tenía, e incluso su persona mantenía una sonrisa considerablemente grande, y miraba divertido a su amigo, había olvidado que el mismo podía sonreír así, mientras mantenía su brazo alrededor del rubio, devolviéndole el abrazo.
De repente oye que la puerta de su cuarto se abre, y supuso que era Itachi, así que no le importo guardar la fotografía.
Que bueno que estaba en lo correcto, pero ni siquiera así quiso voltear a verlo.
- Hola, Sasuke. – le dijo amablemente. – Mama hizo unos onigiris, por si tienes hambre. – le ofreció acercándose hasta el escritorio y dejándole el plato al lado de la laptop.
- Gracias pero, no tengo apetito. – dijo sin quitar los ojos de la ultima fotografía.
- Bueno, no hacen ningún daño quedándose allí, ¿O no? – suspiro Itachi encogiéndose de hombros, y de repente vio las fotos que Sasuke estaba observando, y sinceramente no pudo haber estado mas conmovido, y sorprendido por la expresión de Sasuke, jamás lo había visto sonreír de esa manera, se veía tan, feliz. – Vaya sonrisa que tiene ese chico, ¿No? – rio Itachi cruzándose de brazos, y aunque Sasuke no le respondió nada, pudo ver con claridad como una suave sonrisa se formaba en los labios de este. – "Ay Sasuke… cuanto daría para que no tuviéramos que irnos" – suspiro Itachi en sus pensamientos, borrando su propia sonrisa. – Sabes… hable con mama, ella le insistió a papa que nos dejara quedarnos, que si tú estabas feliz ella lo estaba, pero papa no le hizo caso. – explico, y ciertamente aunque no quería que su madre también se enterara de semejante asunto, al menos le alegraba que al igual que Itachi, comprendiera. – Y hablando de Naruto… - empezó a decir, ya que Sasuke no respondió nada. -…tienes una llamada perdida de él, ten. – le dijo dejándole su celular en el escritorio.
Al no escuchar palabra alguna de Sasuke le dio unas palmadas en el hombro y salió del cuarto.
Como necesitaba animarse, y como sabía que lo único en el mundo que quizás podría animarlo en ese momento era la risa de su amigo, se decidió a llamarlo.
- ¡Sasuke! – dijo al momento de contestar el teléfono.
- ¿Qué paso? – pregunto tratando de que su voz sonara normal, y no lúgubre como había estado sonando esas horas.
- ¡Por fin me libere de Ero-Sennin! ¡Ha! Fue más rápido de lo pensé. – rio Naruto.
Santo cielo, esa risa era lo que necesitaba.
- Entonces, estaba pensando: ¿Por qué no vamos a comer un poco de Ramen? – propuso Naruto, y aunque no pudiera verle la cara sabía que tenía en su rostro aquella formidable sonrisa.
Y por alguna razón, Sasuke no pudo hacer más que empezar a reír con fuerza, no sabía que le causaba tanta gracia, pero no podía parar de reír.
- ¿Y de qué rayos te ríes? – pregunto extrañado Naruto, muy pocas veces Sasuke reía de esa manera.
- "Te amo" – pensó entre risas, era lo único que le daban ganas de decir, pero lo cayo con mas carcajadas. – Vamos entonces, ¿A qué hora? – le pregunto callando su risa, pero manteniendo una sonrisa en sus labios.
- ¡En una hora! A las siete, ¿Te parece? – le pregunto contento Naruto.
- Perfecto – acepto Sasuke.
- Eh, ¿Nos vemos en tu casa? Esto está hecho un desastre… - suspiro Naruto.
Sasuke emitió otras pequeñas carcajadas antes de contestar. – Bien.
Ambos se despidieron y colgaron.
Sasuke se estaba vistiendo cuando escucho el timbre, y sabiendo que Itachi abriría, no se apresuro a terminar de vestirse.
- ¡Chico! – lo saludo con una enorme sonrisa, ni siquiera sabía que Naruto iba. - ¿Qué haces aquí? – pregunto riendo mientras le daba una palmada en el hombro.
- ¡Ah! Itachi… no, tengo la espalda destrozada. – se quejo Naruto apenas el coloco su mano sobre el.
- Ah, lo siento. – se disculpo con una sonrisa y lo invito a pasar a la sala.
- Y dime, ¿Qué haces aquí? – pregunto, aun sorprendido de su presencia en la casa.
- ¡Vamos al Ichiraku! ¿Qué tu no vienes? – pregunto curioso Naruto al ver que Itachi no sabía del plan.
- "Esta bien Sasuke, renunciare al Ramen para que vayas solo con él, pero por esta vez" – rio Itachi en su mente. – Estoy muy ocupado con mis últimos exámenes de la universidad. – mintió Itachi.
- ¡Que lastima…! – suspiro Naruto, aunque muy en el fondo, no le importaba salir a solas con Sasuke.
- Sera otro día chico. – suspiro Itachi, sabiendo, lamentablemente, que quizás no tuvieran otro día.
Y de repente ve como Naruto se irguió de inmediato.
- Buenas tardes, Señor Uchiha. – saludo Naruto a su padre con una suave sonrisa y una reverencia.
- "¡Rayos! Papa" – pensó al oír al rubio saludando a su padre, que debía haber salido de la cocina en ese momento.
- Buenas tardes, joven Uzumaki.- lo saludo Fugaku, sin el mas mínimo intento de sonar amable, Itachi sabía que a la persona que menos debía querer su padre en su casa era a Naruto.
Y antes de que Naruto se sentara, Sasuke salió de las escaleras, encontrándose primeramente con la asesina mirada de su padre, y luego ignorándola fue directo al rubio.
- ¿Nos vamos? – le pregunto a Naruto tomando su billetera del mueble al lado de las escaleras. No iba a dejar que su padre lo afectara, actuaria normalmente frente a Naruto, como si su padre no estuviera allí.
- ¡Pues claro! ¡Tengo meses sin comer Ramen! – respondió contento Naruto acercándose hacia Sasuke.
- Idiota, comiste la semana pasada. – dijo Sasuke volteando sus ojos y despeinándole el pelo al rubio.
- ¡No me hagas eso! Y sabes que para mí una semana son meses. – bufo el rubio acomodándose el cabello.
- Itachi, me llevo la scooter. – le dijo a su hermano agitando unas llaves en el aire.
- ¿Desde cuándo tienes una? – pregunto sorprendido Naruto.
- Desde siempre. – respondió con una ceja arqueada.
- ¡¿Puedo conducirla? – pregunto emocionado Naruto.
- No.
- ¡Por favor! – insistió el rubio.
- No.
- ¡Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor! – repetía sin parar el rubio.
- Que no, no, no, no, no, no. – repetía Sasuke a cada "Por favor" del rubio, hasta que se harto y volteándose hacia él le tapo la boca. – No.
El rubio frunció el seño y de repente paso su lengua por toda la palma de la mano de Sasuke que tapaba su boca.
- ¡Ah! ¡Asqueroso! – se quejo Sasuke limpiándose la baba del rubio con su jean. - ¡Esta bien! Pero de regreso. – espeto terminando de encaminarse a la salida. – Regresamos a las ocho y media. – dijo antes de salir.
- ¡Hasta luego Itachi! – se despidió de Itachi con un gesto de la mano y una sonrisa. – Adiós, señor Uchiha, que este bien. – se despidió con respeto Naruto haciendo una reverencia, y luego siguiendo a Sasuke fuera de la casa.
Itachi no podía hacer nada más que sostener una sonrisa, Sasuke había actuado como si nada con Naruto, y frente a su padre, le estaba demostrando que seguiría junto a Naruto, no importara que, y eso a él lo alegraba más que nada en el mundo. Aunque supiera que deberían soportar rabietas de su padre hasta el final de semana.
- ¿Por qué tu padre me miraba tan feo? – pregunto Naruto mientras se colocaba el casco que le dio Sasuke.
- Así mira a todo el mundo cuando esta de mal humor. – mintió Sasuke con el casco ya puesto, cosa que evito que se viera su expresión de rabia, mientras se montaba en la moderna y hermosa scooter plateada. – Sujétate a mí o te caerás. – le advirtió Sasuke, no solo porque era verdad, si no porque no estaba de mas tomar ventaja, ¿O sí?
- Oh por favor, ¿Qué tan rápido puede ir? – se burlo Naruto sujetándose del borde del asiento, mas cuando Sasuke arranco, apropósito, lo hizo casi a la máxima velocidad, obligando al rubio a agarrarse con fuerza de su cintura. – Maldito…lo hiciste apropósito.
Sasuke no pudo hacer nada más que reír y seguir conduciendo.
- "No voy a permitir que esto me vaya a amargar los últimos días que me quedan con él, no lo voy a permitir" – se dijo a si mismo decidido, ya sabía cómo lidiar con todo aquello, pasaría las 24 horas, los 7 días de la semana por el resto de esa maldita última semana. – "No creo tener el valor de decirle que lo amo pero, al menos le demostrare que en verdad lo quiero, es mi amigo después de todo" – se dijo para sí, disfrutaría de esa última semana con Naruto aunque le costara su perra vida.
