DISCLAIMER: ¡NARUTO ES MÍO!... JE, BUENO, SOLO ESTA HISTORIA ES MIA, TODO LO DEMAS ES DEL GRANDIOSISIMO MASASHI KISHIMOTO-SUPER-SAMA. (AUNQUE SASUKE ES MIO PERO SE LO PRESTO…)


LAS HISTORIAS QUE ESTÉN BAJO MI SELLO PERSONAL, ¡SON MIAS! PERO NO SOY EGOISTA CON SOLO PEDIR MI PERMISO SE PUEDEN PUBLICAR EN DONDE SEA, SIEMPRE Y CUANDO SE PONGA EL NOMBRE DEL AUTOR… (Azoe ó AzoeSmile)

PIDO EL FAVOR A CUALQUIER LECTOR QUE CUANDO VEAN ALGUNA HISTORIA MIA EN ALGUNA PÁGINA SIN LAS CONDICIONES ANTES INDICADAS, SEAN TAN AMABLES DE DECIRMELO POR FAVOR… ¡GRACIAS!


SIMBOLOGÍA:

-DIALOGO

-PENSAMIENTO

- CAMBIO DE ESCENA


24 de diciembre: El moreno que siempre fue más inteligente que él.

Naruto caminaba tranquilamente, salía del edificio en el que vivía y como siempre se encontraba con un pelirrojo que vivía en el piso de abajo.

-Buenas Naruto.

-Buenas… ¡Oh por dios Gaara! ¿Qué mierda es eso? –preguntó espantado cuando vio una enorme marca extraña en su cuello.

-¿Esto? –puso su mano en su cuello recordando qué era, al instante se puso nervioso. –oh, esto… verás es un… ehm… ¡Por favor no pienses que soy algún depravado por que salí con una colegiala! –pedía desesperado y con cascaditas en los ojos, estaba hincado ante Naruto.

-Ehm… yo no sabía que andabas con una colegiala… -corrigió y a la vez sonreía pícaramente.

-¿Ah no?

-Mmm nop. Pero ya que me lo dijiste podría manipularte con eso… -al instante Gaara salió como un rayo del alcance del rubio. -¡Oye, no te vayas maldito pedófilo! ¡Arg! ¡En algún momento tendrás que regresar!... ¡Aquí vives! –reclamó el rubio con molestia ya que de sus ojos se escapaba la manera de divertirse y pasar el día…

Frustrado y aún molesto por no saber qué hacer decidió dar un paseo por las calles más concurridas.

Realmente todo iba bien, estaba aprovechando la mercadotecnia y el capitalismo de la temporada para renovar su guarda ropa. En una mano llevaba 4 bolsas y en la otra libre llevaba un vaso con soda de la cual bebía. Estaba caminando en la plaza comercial más exclusiva de la Avenida Broadway.

De repente todo se destruyó como si de fino cristal al tocar el piso se tratara. Una niña de no más de 6 años se topó con él, Naruto era un hombre bastante fuerte, la niña en realidad no logró moverlo un solo centímetro pero sí cayó al piso.

Con ganas de llorar la pequeña solo atinó a mirar al hombre con el que se había topado. Naruto la miró y temiendo que llorara se inclinó hasta llegar a su altura.

-Oye, ¿Estás bien? ¿Te dolió mucho? –le preguntó cariñosamente y la pequeña con su cabeza le indicó que no. –Oh ya veo, eres una niña muy fuerte y dime… ¿Tus padres?

-Mamá está escogiendo ropa para papá y papá está en esa tienda. –dijo señalando a una tienda de deportes, el rubio por reflejo miró la tienda y lo que sus ojos vieron lo sorprendieron sobre manera.

-¿E… ése es tu padre? –dijo nervioso señalando a un hombre de cabellos negros como la noche que estaba viendo los aparadores de la tienda.

-¡Sí! –respondió feliz la niña, ahora que el rubio la veía bien la niña era idéntica a "él", ¿Acaso su estupidez no tenía límite? ¡¿Cómo no se dio cuenta antes?

-Oh cielos… Mika.

-¿Cómo sabe mi nombre señor?

-Ehm… lo adiviné porque soy mago je je. –respondió gracioso. –eres muy linda pequeña. –dijo cariñosamente, en ese momento recordó que había comprado dulces para aquella chica que quemó con su café el día anterior. Después le compraría más, incluso ahora quería verla. Sus sentimientos estaban muy perturbados, quería hablar con alguien. Tomó la bolsa y la puso en las manos de la pequeña. –toma, es para que me disculpes.

La carita de la pequeña se iluminó como si el chico le hubiese dado oro. -¡Muchas gracias! –La niña escuchó como su padre le llamaba, giró su cabeza para responderle, luego volteó de nuevo y el rubio ya no estaba.

-¿En dónde estabas? Tu mamá está como loca buscándote.

-Lo siento papá pero…

-¿Y esos dulces? –dijo cuando la levantó en sus brazos y vio la pequeña bolsa.

-¡Me los dio un mago!

-¿Un mago?

-¡Sí papá! Sabía mi nombre. –exclamó ilusionada más su padre solo se quedó un poco pensativo.

-Mmm… ¿Era rubio? –preguntó curioso.

-Sí y muy alto, me tropecé con él porque estaba corriendo…un momento, ¿Papá cómo sabes el color de su cabello?

-Es que yo también soy mago. –finalizó mientras una enorme e indescriptible sonrisa dibujaba su rostro.


-¡Maldita sea! ¡Maldita sea mi vida! –se maldecía mientras corría todo lo que sus piernas le permitían, quería alejarse de ahí lo más pronto posible. –Demonios, los invoqué, seguro que ni me los encuentro si no me hubiera acordado que harían su ridículo viaje a MÍ cuidad, ¿Por qué siempre me invaden? Esta es la tercera vez que van de viaje al mismo estado en el que estoy en ese momento. Primero Colorado, luego Washington ¿Y ahora New York? Parece que lo hacen apropósito…

El rubio seguía maldiciéndose y pronto llegó a la cafetería en la que estuvo se sentó en la mesa 8, de inmediato encontró a la mesera de ayer. La chica se sorprendió un poco al volverlo a ver y más cuando notó que se veía agitado y nervioso.

-Hola… ¿Puedo servirte algo? –pregunto dudosa al no saber qué le pasaba al chico.

-Hinata… -el chico la miró como si de una llamada de auxilio se tratase. Podría jurar que el chico hasta quería llorar.

-¿Ocurrió algo malo?

-Ahora… odio… la Navidad, -dijo sorprendiendo a la chica. –Porque en Navidad ellos siempre me molestan…-terminó con una mueca depresiva.

-Naruto…

-Tráeme un café, bien cargado.


La chica estaba en su descanso en un cuarto de adentro de la cafetería y Naruto estaba con ella, el chico extrañamente se sintió con la confianza suficiente como para contarle lo ocurrido. Poco le importaba si fuera el nerviosismo del momento o si en verdad le estaba tomando confianza a la chica.

-Verás… yo soy originario de Detroit, aunque ya no recuerdo como era mi casa… yo, era una persona realmente común. Tenía amigos y tenia novia, pero todo se vino abajo. –dijo recordando con amargura. –Todo se vino abajo cuando un día de diciembre los vi haciéndolo en casa de mi novia, eran ella y mi mejor amigo, ella y yo nos habíamos peleado pero esa no era razón suficiente para costarse con otro, y él tampoco tenía porque hacerme eso… -la morena se sorprendió mucho al escuchar la historia del chico, si bien no era una tragedia, tampoco era un bonito recuerdo. –me largué de ahí sin hacer ruido alguno, simplemente dejé pasar los días, después me enteré que ella estaba embarazada, desde luego ese hijo no era mío, cuando ella iba a contármelo todo yo ya me había ido definitivamente de la ciudad. Simplemente le dejé una nota en su correo y otra al que fue mi mejor amigo…

-¿Qué decía la nota?

Naruto la miró y sonrió tristemente. –"Traidores" eso decía cada nota, no he vuelto a hablar con ellos, tengo un contacto que debo decir que es un buen amigo, aunque ya no quiero llamar a nadie como mi amigo él me ha hecho muchos favores sin esperar algo a cambio. Él se enteró al mismo tiempo que yo y por lo tanto me dijo que me apoyaría en todo. El me dice cosas de ellos, me dijo sobre su matrimonio, el nombre de su hija, me dice de los viajes que harán y te diré que eso me ha ayudado mucho. Parece que lo hacen apropósito pero ésta es la tercera ciudad y estado que concuerdan con migo. Hacen sus estúpidos viajes y casualmente siempre es la misma en la que estoy en ése momento…

-Eso es de lo peor…-comentó el peli plateado propietario del café sorprendiendo a ambos chicos.

-¡Señor! ¡Lo siento yo!...

-Descuida Hinata, me has conmovido muchacho y realmente creo que tienes un imán, una maldición o algo así…

-¿Por qué lo dice? –preguntó curioso el rubio.

-Porque hay una joven pareja en la mesa 8 con una niña pequeña… ¿La cría se llama Mika? Su madre no deja de decir Mika esto, Mika aquello. –imitó chillonamente.

-Hay no… -todos se aproximaron a las mesas y miraron desde un lugar prudente seguros de que no los verían.

Eran ellos, ahora no había dudas, esa chica que fue su gran amor se había cortado su rosado cabello y el que fue su mejor amigo se veía más alto y más varonil de cómo lo recordaba. Los tres veían atentamente a la familia.

-Mika, por favor ¿Podrías quedarte quieta? –preguntaba impaciente la madre a su hija.

-¿Lo ves chico? –preguntó Kakashi a Naruto como diciendo "Obvio que yo lo dije".

-Déjala, es solo una niña, no le exijas tanto si apenas cumple los 5… -contestó el moreno con una voz aún más gruesa de la que Naruto recordaba.

-Lo siento Sasuke-kun.

-… hay un olor… conocido. ¿No lo hueles? –preguntó el moreno.

-¡Mierda! –exclamó a lo bajo. –ese cabrón y su maldito olfato.

-¿Cómo? –preguntó Hinata, ella y Kakashi lo veían con cara de "¿What?"

-Ese imbécil siempre ha tenido un olfato de perro… ¿Acaso mi olor no ha cambiado con los años?...

-¿De qué hablas Sasuke-kun?

-Hmp, espera… estoy tratando de reconocer ese olor…

-¡Esto está muy mal! ¿Qué haré? –Naruto estaba entrando en pánico cuando Kakashi fue el que tuvo una buena idea.

-Hinata, ve a atenderlos. Tal vez así se distraigan…

-Sí. –decidida la morena se dirigió a la mesa en donde estaba la familia. –Buenas noches, mi nombre es Hinata y los atenderé hoy. ¿Les puedo ofrecer un café para empezar?

-Sí por favor, dos cafés y un chocolate para la niña. –ordenó autoritario el moreno.

Hinata regresó y dio la orden a la cocina que preparara las bebidas. Mientras regresó con Naruto y su jefe.

-Bien hecho Hinata. –agradeció el rubio.

-Gracias.

-Muy bien Hinata, ellos no deben distraerse, en cuanto les lleves los cafés les pides la orden para que tengan la comida lo más pronto posible, cuando tengan la comida los olores se confundirán. –Naruto e Hinata lo veían sorprendidos. –descuiden, sé de lo que hablo. También tengo muy buen olfato.

Ya había pasado un rato y la familia estaba terminando su comida, Naruto ya estaba más tranquilo y decidió ayudar a Kakashi en lo que pudiera. Estaba en la cocina platicando y ayudando al cocinero.

La familia terminó sus alimentos, pagaron la cuenta y se dispusieron a salir de la cafetería, mientras Hinata terminaba de limpiar la mesa, respiró profundamente al saber que todo terminó sin ninguna sospecha.

La joven madre junto con la criatura se adelantaron cuando ésta la jaló hacia la calle para ver los adornos navideños de las casas, Sasuke iba más atrás. Naruto pensó que su "mejor amigo" ya había salido del local. En ese instante el cocinero no tuvo mucho cuidado y dejó caer un frasco de pimienta muy cerca del rubio, inevitablemente éste estornudo.

-¡Achu! –chilló a todo pulmón el rubio.

-Salud dobe…-respondió el moreno que ya estaba en la puerta. Hinata palideció al instante.

-¡Gracias teme!... ¡Ehhhhh! –bramó sorprendido.

Sasuke solo miró a la chica morena y le sonrió de la misma manera indescriptible, al instante salió del lugar. Momentos después Naruto salió de la cocina completamente frustrado. De nuevo ese tipo le veía la cara, siempre supo que Naruto estaba ahí simplemente actuó que no lo sabía. Siempre ha sido buen actor y muy inteligente, él lo sabía por experiencia.


-Sabes… Kakashi… yo la quería, en verdad…la quería mucho…y también… veía como un… hermano… ¡A ese cabrón!

-Lo sé… Naruto, se te ve en… tus… ojitos… en verdad yo… ¡No sé como contener las… lágrimas! –Naruto y Kakashi se habían puesto a beber en una mesa apartada del local, está de más decir que ambos estaban ebrios.

-Esto… -Hinata estaba conteniendo la risa, pero ya no podía, consideró que ya era hora de cerrar.

-¡Que… pasa Hinata! Este chico… está mal… ¿No sientes… su dolor? –exclamó Kakashi al borde de las lagrimas.

-Sí, entiendo su dolor jefe pero, creo que ya es hora de cerrar.

Mientras Hinata cerraba la tienda, Naruto y Kakashi vomitaban al unísono en el baño. La pobre chica estaba escuchando un concierto bizarro pero no podía hacer nada para corregirlo.


-Hinata… debes ir a… tu casita…

-Pero… ya estoy en mi casa y tú también… -respondió muy divertida la chica por las ocurrencias de Naruto.

-¿Yo…?

-Ehm sí… no creo que sea muy bueno que manejes en ese estado, Kakashi vive arriba de la cafetería, él no tiene problemas y como yo vivo a 10 minutos… creo que lo mejor es que te quedes.

-¿En verdad puedo... Hinatita...?

-Claro Naruto. –se sentía nerviosa, nunca un hombre había dormido en su casa pero esa era una emergencia. Si Naruto sufría algún accidente ella no podría con la culpa, además de que el rubio le gustaba mucho.

-¡Gracias… eres la más bonita Hinata! –exclamó mientras lentamente se quedaba dormido.

¿Así pasaría la Noche Buena? En fin, sí de algo estaba segura es que sería diferente. No todas las Noches Buenas se hospedaba en su casa un muchacho que había conocido hace un día que por cierto estaba hasta las manitas de alcohol. Sí, definitivamente esa sería una Noche Buena diferente.

Eran más de las 4 de la madrugada Hinata apenas y estaba conciliando el sueño cuando escuchó como su puerta era lentamente abierta. Se sintió nerviosa pero luego pensó que tal vez sería Naruto sin la menor idea de dónde estaría.

-Hinata… -dijo mientras se acomodaba justo encima de ella. La chica se puso más roja que un tomate, tal vez seguía ebrio… -Descuida, no estoy ebrio, se me baja rápido. –sonaba coherente, aún así ¿Qué hacía así?

-Naruto… estás muy…

-Hinata. –fue interrumpida por una agradable y ronca voz proveniente del rubio. -¿Te gusto?

-¿¡Qué! ¿Por qué me preguntas eso? –estaba al borde del colapso.

-Porque me gustas. –dijo roncamente mientras se apoderaba de sus labios. La chica se sintió en el cielo, el rubio sabía besar muy bien. -¿Me ayudarías a volver a querer?

La chica asintió y se fundieron en un beso muy apasionado, el chico sin pensarlo dos veces se fue despojando de su ropa, cuando se quitó la camisa comenzó a acariciar a la morena, acariciaba todo lo que sus manos le permitían acariciar.

Metió su mano por debajo de la pequeña playera de la chica provocando un leve gemido en ella, acariciaba su espalda y la prenda fue retirada lentamente de su cuerpo, en unos momentos la chica se vio solo con su prenda íntima. Naruto de nuevo se apoderó de nuevo de sus labios, ésta vez el beso fue aún más apasionado.

La morena pronto se vio hundida en una placentera sensación cuando Naruto movía lentamente sus dedos a través de la delicada prenda, ella ya estaba demasiado húmeda y Naruto no quería esperar un minuto más.

El rubio se desabrochó los pantalones y se los quitó junto con sus bóxers. Le retiró la húmeda prenda a la chica y con la mirada le indicó que ya era el momento.

-Naruto…-la chica estaba muy excitada, su nombre se oía bastante bien en ese tono.

-Tranquila, no te dolerá tanto… -le regaló una sonrisa y entró sin pausas.

La chica pronto se acostumbró y comenzó un vaivén en el que cada movimiento era más placentero que el anterior, después de un rato ambos llegaron al esperado orgasmo.

Aún muy agitado, el rubio se recostó al lado de la chica y la atrajo hacía su cuerpo tiernamente. Después de darse un corto beso ambos quedaron profundamente dormidos y abrazados.


-Sasuke-kun… -llamaba una peli rosa sugerentemente. -¿Vamos a…?

-No Sakura, hoy no. –dijo sorprendiendo a la chica mientras él simplemente seguía mirando por la gran ventana del hotel.

-Está bien, descansa. –aún desilusionada le dio un beso en la mejilla, la chica se fue a la cama mientras él seguía perdido en la vista que le ofrecía el vidrio.

-Naruto… desde ese día… estoy pagando mi pecado… -recitó muy a lo bajo, como si esperase que su amigo lo escuchara pero a la vez sin esa intención. Ese día estaba ebrio y lo hizo con Sakura ya que ella estaba peleada con Naruto. Sinceramente si le gustaba, pero nunca debió meterse con la novia de su casi hermano. No pensó las cosas, no pensó que en ese momento su mejor y único amigo los estuviese viendo y sobre todo no pensó que de esa aventura saldría su pequeña hija, la amaba con su vida, pero no amaba a la madre de ésta. Desde hace muchos años se resignó a la idea de formar una familia con la ex novia de su mejor amigo, él había cometido ese desliz y ahora y por siempre lo estaría pagando. Era una lástima que nunca hablara con Naruto para explicárselo concretamente. Ganó una "familia" pero perdió a su "hermano".


(Eso le pasa por guarro...) ¡Ejem! (Ustedes no leyeron nada...)

¿Cómo están?

Espero que muy bien, preparándose para ésta noche, con ponche, comida, regalos, ¡Más comida!, convivencia en familia, ¡Y más comida! (Ustedes disculparan mi afán por la comida pero mi mami me dijo que tenía que engordar o de lo contrario me iría muy mal T.T... por eso pienso solo en comida XP)

Aquí subiendo a ustedes el segundo capítulo de este especial de Navidad... sinceramente espero que en verdad les esté gustando.

Y pues como ya no tengo nada más que decir con respecto al fic, y como yo siempre les digo que soy neutral con respecto a las religiones solo les diré que se la pasen muy bien sea lo que festejen éste 24, quiero que estén muy bien al lado de sus seres más queridos y cercanos.

¡De nuevo pasensela de 10 ésta noche! ¡Un saludo y un abrazo! Y si no se ofenden... ¡También un besote a todos ustedes!

¡Dejen reviews navideños! (¡Son gratis!)

¡Nos leemos!