DISCLAIMER: ¡NARUTO ES MÍO!... JE, BUENO, SOLO ESTA HISTORIA ES MIA, TODO LO DEMAS ES DEL GRANDIOSISIMO MASASHI KISHIMOTO-SUPER-SAMA. (AUNQUE SASUKE ES MIO PERO SE LO PRESTO…)
LAS HISTORIAS QUE ESTÉN BAJO MI SELLO PERSONAL, ¡SON MIAS! PERO NO SOY EGOISTA CON SOLO PEDIR MI PERMISO SE PUEDEN PUBLICAR EN DONDE SEA, SIEMPRE Y CUANDO SE PONGA EL NOMBRE DEL AUTOR… (Azoe ó AzoeSmile)
PIDO EL FAVOR A CUALQUIER LECTOR QUE CUANDO VEAN ALGUNA HISTORIA MIA EN ALGUNA PÁGINA SIN LAS CONDICIONES ANTES INDICADAS, SEAN TAN AMABLES DE DECIRMELO POR FAVOR… ¡GRACIAS!
SIMBOLOGÍA:
-DIALOGO
-PENSAMIENTO
- CAMBIO DE ESCENA
25 de diciembre: Yo también odiaba la Navidad…
Hinata estaba sirviendo el té al cliente de la mesa 3. Sí, estaba trabajando el 25 de diciembre y era aún muy de mañana. Sí bien Kakashi le había dado el día completo en compensación por la quemadura del otro día, ella prefería trabajar, necesitaba el dinero.
Le dejó una nota al rubio, pensaba en despertarlo pero se veía realmente dormido, aparte de lindo y por fin su rostro se veía relajado, como si en verdad estuviera descansando. No tenía el corazón para despertarlo y decirle que se fuera, ella prefirió retirarse y trabajar. Ella también necesitaba distraerse.
Aunque esa era su idea, honestamente no había lo grado quitarse de la mente qué pasaría ahora con el rubio… ¿Qué le diría a ella cuando la volviera a ver? Y por otro lado ¿Qué pasaría si esa familia que tanto daño le hizo a Naruto volviera a la cafetería? Era obvio que por lo menos ese hombre de cabello azabache ya sabía que Naruto concurría ése lugar.
Hinata decidió despejar un poco la mente de esa familia y centrarse un poco más en su vida. Pensaba mucho en el rubio, realmente le gustaba y hasta sentía que ya lo quería, se sentía a sí misma como una idiota por querer a alguien de la noche a la mañana, pero ese sentimiento ya no tenía alto. Quería ver al rubio, pero a la vez deseaba que pasaran unos días o algo por el estilo, "un poco extraño" se dijo a sí misma sabiendo que Naruto tal vez aún dormía plácidamente en su cama, lo más probable era que lo vería más pronto que inmediatamente.
Pensando en eso un sentimiento que no creía volvería a sentir volvió de repente, esa sensación de miedo y tristeza. No quería salir lastimada de nuevo, no quería que Naruto le respondiera tan cruelmente como aquel hombre en esa vez. Ella le entregó todo y el simplemente, después de una noche, la desechó como si fuera una cosa más.
El sonido de la puerta interrumpió abruptamente los pensamientos de la chica, en un momento ella pensó que sería el rubio, de nuevo sintió miedo pero sabía que no ganaba nada con ocultarse de la realidad. Al girar la vista su miedo se transformó en angustia al ver al mismo hombre de ayer. Ese hombre de cabello obscuro y en contraste con una piel muy blanca, era muy guapo pero para ella era un poco aterrador.
-¿Puedo servirle en algo? –preguntó como si nada notando que en ésta ocasión él iba solo, eso solo le dio más mala espina a Hinata.
-¿Puedes traerme un café? –ella asintió y se dispuso a ir por el café cuando él la tomó del brazo. -¿Está Naruto aquí? –esa era la pregunta que ella menos quería escuchar viniendo de alguien como él.
-No.
-¿Eres algo de él? –preguntó como si nada, se veía que ese hombre tenía mucha seguridad.
-¿Quién es usted? –preguntó precavida, como si no supiera algo sobre él.
-Soy su… un conocido, la verdad no sé si el aún me considere su amigo pero creo que lo más probable es que me odia.
-Y lo dice tan tranquilo. –pensó la chica bastante ofendida por la sorpresiva tranquilidad de aquel hombre. -¿Por qué habría de odiarlo?
-Por que le hice daño, le quite su felicidad y… creo que no deberías saberlo, perdón, hablé de más.
Hinata regresó a la mesa con su café y en seguida se dirigió a él. –… no entiendo nada sobre su caso pero, lo mejor sería que no lo busque tan insistentemente, tiene que seguir con su vida.
-Hmp… yo no tengo vida, solo tengo una esposa y una hija y aunque mi pequeña sea todo para mí… aún tengo un peso en la espalda que no me dejará estar en paz por el resto de mi vida…
Ese hombre se veía bastante arrepentido, pareciera como si todos estos años habían sido una especie de castigo para él, tal vez se lo merezca o tal vez simplemente todo había sido una mala jugada del destino.
-Yo, estoy esperándolo. Estoy seguro que vendrá. –dijo mirando fijamente a la chica delante suyo, como si el hecho de que la chica estuviera ahí afirmara su pronosticada llegada.
El hombre llevaba ahí más de media hora, Hinata lo observaba por la pequeña ventanilla de la cocina junto al curioso cocinero el cual ya sabía toda la historia.
Kakashi apenas iba bajando de su casa de la parte de arriba con una resaca infernal. Entro a la cocina y vio como Hinata y el cocinero veían hacia el exterior.
-¿Qué les pasa a ustedes dos? –preguntó no muy alto debido a su estado. La chica y el cocinero se asustaron y giraron al instante para poder verlo pero se asustaron aún más al verlo ojeroso y bastante pálido.
-¿¡Jefe que le pasó! –preguntó muy asustado el cocinero.
-¿Cómo que qué me pasó? ¿Acaso estoy tan… -Hinata le acercó un espejo y al verse Kakashi se asustó de su propio reflejo. -¡Oh dios mío! ¡¿Quién soy? –preguntó horrorizado.
-Tranquilo jefe, con un poco de agua y un buen almuerzo esto será cosa del pasado. –respondió con un deje despreocupado Hinata, como si ella supiera mucho de borrachos y resacas. Kakashi asintió y después recordó el por qué les había hecho esa pregunta.
-Oigan ¿Qué veían que estaban tan interesados?
-Oh, verá…
-¡Ahí está el hombre del que se ocultaba el rubio simpático de ayer jefe! –respondió automáticamente y a la vez inquieto.
-¿Cómo? ¿Está aquí?
-Dice que quiere hablar con Naruto y que está seguro de que vendrá.
-¿Y eso es verdad? ¿Naruto se quedó en tu casa como te lo pedí Hinata?
-¡Sí jefe! –respondió al instante rogando porque Kakashi no se diera cuenta de su notable nerviosismo, ¿Quién no se pondría nerviosa al recordar todo lo que ocurrió en la noche?
-Entonces lo más probable es que si venga. Hay que sacarlo de aquí. –dijo calculador mirando retadoramente hacia el lugar donde estaba Sasuke. Mientras el cocinero y la morena lo veían incrédulos.
-Jefe… ¿Va a sacar a alguien de aquí? ¿Qué eso no va contra el buen trato al cliente?
-Hay excepciones… -desafío al cocinero mientras Hinata ahogaba un grito, al no poder hablar señaló hacia afuera. En la calle se podía apreciar una cabellera rubia dirigiéndose exclusivamente hacia la cafetería. -¡Mierda!
Demasiado tarde, el rubio entró sin mucho cuidado y lo peor estaba por venir. Sasuke estaba justo delante de él, Naruto pronto se arrepintió de la idea de ir a ver a Hinata cuando vio al origen de sus peores pesadillas tranquilamente tomando un café americano.
-Naruto… -llamó el moreno al instante que vio al rubio. Naruto aún en estado de shock solo atinó a tratar de salir del local, acto que fue rápidamente detenido por su antiguo amigo. –no espera, tenemos que hablar. –el rubio no aguantó más y estalló en cólera.
-¡¿Hablar? ¿¡De qué mierda quieres hablar! ¡Tú y yo no tenemos nada de qué hablar Sasuke!
-No, sí tenemos que hablar. Naruto, tengo que explicarte cómo se dieron las cosas.
-No tienes que explicarme eso… -le dijo un poco más tranquilo, Naruto sabía que ese momento llegaría y recordó que tenía que tener la mente fría… o lo más fría posible. –eso es algo que nunca cambiará y nada de lo que tú me digas cambiará el hecho de que tú y mi novia me traicionaron… y de esa traición nació su hija. Aunque la niña no tenga la culpa de sus estupideces ella es la clara prueba de que ustedes pasaron muy bien esa noche.
-No voy a redimir mi culpa, sé que cometí un terrible error, pero tengo que decirte que yo no la buscaba, tengo que hablarte de eso o de lo contrario jamás podré dormir tranquilo. –Sasuke casi le rogaba a su "amigo".
Hinata no pudo soportar más la situación, salió de la cocina para ofrecerle apoyo simbólico al rubio el cual al verla, lo comprendió y mostró una mueca de agradecimiento hacia la chica.
-Hinata…
-Lo sabía, tienen algo ¿Verdad? –más que una pregunta sonaba como una deducción.
-Eso no te importa. –dijo celoso mientras se colocó delante de ella, eso era un claro "A ella no me la quitarás".
Sasuke lo comprendió, definitivamente su "mejor amigo" estaba muy traumado. Todo por su estupidez. –Vamos a la mesa en la que estaba.
Naruto pidió un café, muy cargado para ocuparse en algo más que en ver a su traidor amigo. Era una ironía que ellos estuvieran tomando café como en los viejos tiempos, solo que ahora las circunstancias eran diferentes y muy incómodas.
-Tienes 5 minutos.
-Naruto. En 5 minutos no te puedo explicar todo…
-¡Tienes 5 minutos Sasuke! No me agrada estar con tigo…
-Entiendo… en ese día yo había bebido de más, supe que te habías peleado con Sakura y pensé que estarías en su casa, yo pensé en ir para ayudarte en algo, pensaba que lo más probable era que Sakura no te diera tregua así que yo solo iba para acompañarte a tu casa o simplemente servirte de apoyo moral. Cuando llegué Sakura estaba sola y me dijo que tú no la habías ido a ver para que se reconciliaran… recuerdo que le dije en broma que tú eras un desconsiderado, pero parece que ella lo tomó bastante en serio. La verdad no sé exactamente cómo fue que se dieron las cosas, pero todo pasó y nunca tuve la oportunidad de decírtelo… Naruto todo este tiempo yo jamás he amado a Sakura, solamente estoy con ella para poder darle una buena vida a Mika, pero no me sirve de nada. Siento más culpa que gusto y ya no puedo seguir así. Puedes odiarme, pero al menos ya te dije exactamente cómo ocurrió todo.
-No te odio Sasuke, pero tampoco te aplaudo el haber arruinado mi vida.
-Lo sé no sé si esté bien o mal pero Sakura jamás se ha arrepentido, eso me hace enojar. Los dos tuvimos la culpa y…
-Ya entendí Sasuke, puedes irte tranquilo que ya me dijiste cómo fueron las cosas. No necesitaba saberlo pero parece que tú si necesitabas decírmelo…
-Lo siento Naruto.
-Déjalo… ¿Te iras de nuevo a Detroit?
-Sí, el vuelo sale en 4 horas, creo que lo mejor será irme. –dijo mientras se levantaba, Naruto pudo apreciar que el moreno estaba bastante pálido.
-Así será su calvario…-pensó el rubio con cierta sorna.
-Nos veremos Naruto.
-Adiós, Sasuke. Por cierto, dile a Sakura que su cabello se ve mejor más largo, así corte se ve… tú sabes. –dijo mientras hacía un juego de señas.
-Lo sé, nunca me escucha, que haga lo que quiera… -en la salida estaba por mera casualidad Hinata, quién al ver como el muchacho se acercaba ella sintió cierto temor. –Cuídalo… -escuchó por parte de él.
El muchacho salió no sin antes volver a mirar al que fue su casi hermano, el estaba sentado mirando cómo salía. Cuando el moreno se perdió de vista el rubio destensó su cuerpo, aunque ni él mismo lo creyera sentía su cuerpo y su mente liberadas.
-En realidad Sasuke no andaba detrás de ella…
-¡Eso es lo que dice! ¡Naruto, no te dejes engañar! –gritó Kakashi desde la cocina con un eufórico cocinero acompañándolo.
-Sea lo que sea Kakashi-san. Me siento mejor… me quedaré con su verdad. –respondió sabiamente el rubio. Se levantó y se dirigió a Hinata. –Hola…
-Lo lamento Naruto, yo no sabía… –un dedo del chicho enmudecía los labios de la morena.
-No te preocupes, lo sé. –dijo con una linda sonrisa. -¿Vas a trabajar toda la tarde?
Antes de que Hinata pudiera responder, Kakashi se le adelantó. -¡No! Ella trabajará solo hasta la una de la tarde.
-¿Te puedo invitar a algún lugar cuando salgas?
-Ehm… bueno yo… -la chica fue interrumpida de nuevo, ahora por el cocinero.
-¡Sí! ¡Ella acepta!
-¿En verdad? –preguntó un tanto ilusionado el rubio.
-¡Dejen de hablar por mi! –pidió levantando un poco la voz, los 2 hombres aún adentro de la cocina prefirieron meterse y dejarlos hablar.
-Ni aguanta nada… -decía un frustrado peli plateado.
-Sí, y eso que nosotros queríamos ayudarla…-comentó el cocinero en igual estado.
Ya era de noche y los chico s habían pasado todo el día juntos, era increíble saber los gustos que ambos compartían, como si en primera instancia, ellos estuvieran hechos el uno para el otro.
-¿Sabes Hinata? –preguntó Naruto captando toda la atención de la chica. –hasta hace unas horas, yo odiaba diciembre y sobre todo la Navidad, pero… ahora no la odio.
-¿Por qué?
-Porque, por fin sé que fue lo que pasó y hasta me podría sentir mal por Sasuke, no sabía lo que hacía… -comentó un poco nostálgico, pero él mismo sabía que no podía hacer absolutamente nada por mejorar la situación del moreno. –y también… te conocí Hinata, tuve una noche increíble con tigo y ¿Sabes qué?
-¿Qué Naruto? –preguntó nerviosa al recordar de nuevo la noche que pasó con el rubio.
-Que me encantaría estar muchas noches con tigo… y muchos días y en ocasiones especiales. También cuando tú estés triste, cuando estés feliz, por cualquier motivo yo… quiero estar con tigo Hinata. –confesó el rubio mirando sinceramente a Hinata.
La chica al instante abrazó al rubio invadida por la emoción y la melancolía, ella odiaba la Navidad por ese hombre que la utilizó, pero ahora comprendía que podía pasar buenos momentos, incluso en diciembre. Siempre y cuando fueran al lado de él.
Aún abrazados se dieron un profundo beso.
-Naruto…
-¿Mmm?
-Yo también odiaba la Navidad, pero llegaste tú y no puedo esperar a que éste mes regrese…
-Je je, yo también. Desde ahora lo recordaré con cariño, gracias a ti Hinata…
¡Hola, mis crudos, desvelados lectores y lectoras! ¡Y también los sanotes que no tomaron siquiera rompope! ¿Cómo estan?
Pues aquí subiendo la continuación... Sí, ya sé que fué muy tarde pero ayer que estaba editando el capítulo me comenzé a sentir un poco malita y decidí irme a dormir... y hoy en la mañana tuve cosas no muy importantes para mí, pero para aquel son primordiales... ("Aquel" es un hombre que vive con migo... creo que las mujeres felices le llaman "Marido"... XD) (Híjole, nada más que vea esto... me cuelga del arbolito de Navidad ja ja)
Espero que se la hayan pasado de a 10 en esta Navidad, también espero que les haya gustado este pequeño especial y el mensaje de todo esto, es que no le tengan miedo o rencor a la Navidad, es una fecha que toooodos los años e inevitablemente llegará, así que en mi opinión, (No importa como te haya ido en el año) hay que recibir ésta época con optimismo porque, a fin de cuentas, otra cosa para celebrar es la llegada del nuevo año, así que hay que recibirlo con buenas vibras, mucho optimismo y muchas ganas de seguir creciendo ¿Ok?
Y si me lo preguntan... pues sí me fué mal en el año... es decir, ¡Me casé!... ¿Que de bueno le encuentro a eso? (Ja ja, me estoy buscando un sape...)
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