24to Capitulo: Siempre juntos…

- Estamos en el aeropuerto… esperamos un avión a Londres, Naruto, nos mudaremos. – respondió Itachi, con tanta tristeza que no podía ser medida…

Y Naruto se paralizo por completo, su corazón se detuvo al instante, sus ojos se llenaron de lagrimas, y con perplejidad dejo caer su celular al suelo.

- Sasuke… - susurraron sus labios.

Eso simplemente no podía estar pasando, no podía…
Sasuke no podía irse, no podía.

- "Cobarde" – pensó mientras unas lágrimas bajaban por sus mejillas e inútilmente este trataba de secarlas con ambas manos. Lagrimas de rabia, de dolor, de tristeza, lágrimas que no podía evitar. – "No… no puedo… quedarme aquí… sin hacer nada" – pensó furioso secando esas lagrimas, reteniendo el llanto, tomo su celular del suelo, se vistió en menos de un segundo y corrió a la habitación de Jiraiya para entrar sin esperar ni un segundo.

- ¡Ero-Sennin! – le grito moviéndole el hombro con fuerza.
- ¿Qué quieres, chico? – pregunto con la voz rasposa y de manera obstinada sentándose en la cama. - ¿Qué tienes, Naruto? Tienes los ojos rojos… - pregunto preocupado al ver la expresión increíblemente molesta y dolida en el rostro de su ahijado.
- Necesito que me lleves al aeropuerto, ¡YA! – espeto con fuerza, ya que sus gritos de rabia retenían las ganas que tenia de romper en llanto. Las desgraciadas no se esfumaban.
- ¿Para qué? – pregunto Ero-Sennin estupefacto, esa actitud en el joven era muy extraña, pero aun así se levanto de la cama y se empezó a vestir.
- ¡Solo vamos, Ero-Sennin! ¡Sasuke está a punto de irse a vivir a Inglaterra y no pienso perder más tiempo aquí! – grito desesperado, sentía que cada segundo que pasaba eran 100 oportunidades que perdía de llegar a tiempo.
- ¡¿Qué cosa? – exclamo sorprendido, tanto que casi se caía al ponerse los pantalones. - ¡¿Y te vas enterando ahora? – pregunto sorprendido colocándose la camisa lo más rápido que podía.

"Si… y de Itachi", pensó triste, y una lágrima se escapo de uno de sus ojos, pero la seco rápidamente.

- Oh, Naruto… - dijo con compasión el viejo acercándose a Naruto.

- ¡Solo vámonos! – grito apartando la mano que Jiraiya extendía hacia su hombro y salió apresurado de la habitación.
El viejo, dolido, se sujeto el largo cabello y salió corriendo detrás del chico.

Mientras tanto, el destino estaba de parte del rubio y aun la familia Uchiha esperaba la llamada para su vuelo.
- Sasuke… - escucho de repente el menor mientras leía un libro, sabía que era la voz de su hermano, y al levantar la vista se encontró con una expresión rara en este, decepción y enojo, eso era lo único que se veía, jamás lo había mirado así, le recordaba a su padre.
- ¿Qué? – pregunto serio.
Itachi cerró los ojos por unos segundos respirando increíblemente profundo, como si tratara de controlar algo, y los volvió a abrir para solo preguntar una cosa.

- ¿Por qué? -

- ¿Qué? – volvió a preguntar Sasuke, sabia a que se refería, ya estaba enterado que no le había dicho nada a su amigo, lo sabía.
- Estoy a punto de golpearte, así que no te hagas el listo conmigo, hermanito. – lo amenazo Itachi, jamás le había hablado de esa manera, se escuchaba tan extraño, pero a la vez tan aterrador, oír su voz tan gruesa y seca era sencillamente aterrador, por lo que no quiso responder. – Tienes al mejor amigo del mundo, tuviste la oportunidad de estar con él cuanto tiempo quisiste, y desperdicias todo eso siendo un completo cobarde, ¿Por qué no le dijiste de la mudanza, Sasuke? – suspiro decepcionado, ya no sonaba tan amenazante, ahora solo se oía dolido.

Sasuke sabía la respuesta, pero sentía que ninguna seria lo suficientemente valiosa para su hermano. No respondió.

- ¿Te duele despedirte de él? – Pregunto – A todos nos cuesta, Sasuke, pero no le huimos cómo tu… - le regaño con desdén. – Espero que llegue a tiempo y te de tu merecido. – suspiro Itachi yendo a donde se encontraba aun su novia.

- "pero no le huimos cómo tu…" – aquella frase zumbó en su cabeza una y otra vez como miles de abejas dispuestas a atormentarlo de por vida. – "No sé porque sigo haciéndote caso…" – bufo Sasuke en sus pensamientos, su culpabilidad amenazaba con partirlo en dos, sabía que su decisión no fue la más correcta, no necesitaban recordárselo. – "Y ya debe venir en camino, maldición" – suspiro Sasuke inclinándose con pesadez hacia detrás, envolviendo su rostro con sus manos...

Y de repente se escuchó…

- Los pasajeros del vuelo 308 con destino a Londres, por favor pasen a la puerta de salida número cinco -

Aquella femenina y monótona voz era la voz de su perdición, por decirle así, luego de que se levantara de esa silla sabia que el rubio no podría alcanzarlo a tiempo, y que no lo volvería a ver, lo sabía, y a pesar de eso algo lo obligaba a quedarse sentado en esa silla, no podía levantarse, no podía siquiera retirar las manos de su cara, algo lo forzaba a creer que el rubio llegaría a tiempo, que no tendría que irse.

- Vamos, Sasuke. - Una muy buena bofetada de regreso a la realidad de parte de la gruesa y autoritaria voz de su padre.
Lentamente quito sus manos de su rostro y guardando su libro en su ligera mochila, se la colgó del hombro y como preso a punto de ser llevado a la silla eléctrica, se levanto de su asiento y empezó a caminar.
Al hacerlo, sentía como la decepcionada mirada de su hermano mayor lo acechaba de cerca, pero trataba de no prestarle atención, solo le hacía sentirse peor.

- ¡Maldición! – Grito molesto Naruto golpeando el tablero del auto al ver el interminable trafico que había en las calles.
- Naruto, no podemos hacer nada… - suspiro el viejo, aquella era la única ruta para el aeropuerto, y a pie sería imposible alcanzarlos.
Naruto por un momento se lanzo en el asiento del copiloto, derrotado, pero al mirar por la ventana vio su única esperanza.
- ¡Chico! ¡¿Qué rayos haces? – pregunto histérico el profesor al verlo salir disparado del auto hacia la acera dejando una puerta fuertemente cerrada tras él.
Naruto corrió lo más rápido que pudo entre los autos hasta unos chicos que conversaban a la entrada de un parque junto con sus bicicletas, era una locura, pero era el único medio de transporte que tenia a la mano.
- ¡Préstamela en verdad la necesito! – le pidió lo mas cortes que pudo, tratando de no gritarle y le entrego rápidamente todo el dinero que llevaba consigo. - ¡Búscala en veinte minutos en el aeropuerto! ¡Gracias! – le dijo hiperventilando luego de darle el dinero, y como alma que lleva el diablo arranco la bicicleta hacia el aeropuerto. – "Demonios, que llegue a tiempo, que llegue a tiempo" – rezaba en sus pensamientos mientras destrozaba sus piernas tratando de pedalear lo más rápido que podía. – "Espérame, Sasuke"

- Pasajeros con destino a Londres por favor dispónganse a abordar el avión, tengan su pase de abordar y su pasaporte a la mano, gracias -

De nuevo, aquella voz se convertía en su perdición saliendo de un altoparlante.
- ¿De verdad quieres irte así como así, Sasuke? – pregunto triste su hermano al verlo levantarse de la silla.
- No… - suspiro el Uchiha menor girando la cabeza para no ver aquella expresión en su hermano.
Itachi no quiso decir nada mas, solo suspiro, coloco una mano sobre el hombro de su hermano menor y paso de largo, hacia donde estaban sus padres.

- ¡Si voy a llegar, si voy a llegar! – festejo por segundos Naruto al ver la entrada al aeropuerto, rápidamente pedaleo aun mas rápido hasta el estacionamiento, dejo la bicicleta allí y corrió hasta el aeropuerto.
- ¡Londres, Londres, Londres…! – repitió desesperado en su cabeza buscando el vuelo de los Uchiha en el tablero de anuncios a penas puso un pie dentro el lugar. - ¡Disculpe, señorita! – llamo desesperadamente a una muchacha que se notaba trabajaba allí y esta se detuvo a mirarlo. - ¿Ya salió el vuelo a Londres? – pregunto desesperado, pero manteniendo lo mas que podía su educación.
- En este momento se encuentran abordando, señor, ¿Es usted pasajero? – pregunto algo sorprendida la joven.
- rayos… - suspiro pasando una mano por su nuca, pero no se rendiría tan fácil, quizás su amigo aun no había subido al avión. – ¿En qué puerta están? – pregunto aun más impaciente.
- Están en la cinco, señor. – respondió educadamente.
- ¡Muchas Gracias! – respondió con una sonrisa y arranco a correr como si aquello fuera lo último que hiciera en su perra vida. – "Por favor, que no hayan subido" – pidió Naruto dejando escapar unas pocas lagrimas.

La línea se movía de manera muy, pero muy lenta, ciertamente daba gracias a ello, a que había muchas personas también, y a que ellos estaban ya de último (le agradecía a su hermano por haberse tardado mucho tiempo en el baño).
Pero parecía en vano, cada vez se acercaban mas y mas a la salida, si sus piernas le respondieran quizás hubiera salido corriendo de allí hacia la casa del rubio, pero ninguna de sus partes hacia lo que su mente pensaba u ordenaba, era como si su cuerpo estuviera en automático.

Naruto ignoraba a todo guardia que le pedía que no corriera, o que no podía pasar por allí, lo único que escuchaba en su cabeza era su voz pidiendo una y otra vez que Sasuke no se hubiera montado aun en el avión, no le preocupaba nada más.

Hasta que por fin llego a la puerta de salida número cinco, y vio a los cuatro Uchiha a dos personas de finalmente salir del lugar.
- "No…" – pensó en su cabeza, y por unos segundos todo su ser se paralizo.

De repente Sasuke sintió una fuerte presión en el pecho, algo le decía que volteara, pero su cuerpo no lo hacía, y no parecía que lo fuera a hacer.
Eso claro… hasta que escucho un fuerte grito, una voz que para sus oídos era inconfundible.

- ¡Sasuke! – grito Naruto a todo pulmón, e inmediatamente Itachi, e incluso todas las personas en el lugar voltearon a verlo, y el solo podía ver a Sasuke, la única persona que aun permanecía de espaldas.

Era la voz de Naruto.
En verdad era él.
Y su cuerpo aun no reaccionaba, más bien, estaba completamente petrificado, si no es por un fuerte golpe en el hombro de parte de Itachi, se queda allí por toda la eternidad.
Lentamente giro todo su cuerpo hasta encontrarse frente a frente, y a unos pocos metros de su mejor amigo. Quien tenía tal expresión en el rostro que era monstruosamente difícil saber que era más fuerte, la tristeza o la rabia.

Y de repente un silencio mortal se hizo en toda la sala, Sasuke solo se limito a mirar a los ojos a Naruto, ya que este hacia lo mismo.

- Sasuke vámonos… - resonó la voz de su padre entre aquel silencio.
- Fugaku, querido, solo deja que se despida de él… por favor - le pidió compasivamente su esposa parándose frente a él.

- Eres un cobarde… - susurro Naruto acercándose a Sasuke.
Aquella frase no podía haberse oído mas raspada, más triste, más molesta.
- Naruto… - fue lo único que pudo decir, no sabía cómo actuar, no sabía que decirle, no sabía nada en ese momento… jamás se pregunto qué hacer si el rubio de hecho aparecía, por lo que apenado bajo su rostro.
- No… no me vengas con ese tono de culpa a mí… maldito. – dijo el rubio, no sabía de dónde venía toda esa rabia, pero lo único que quería hacer era matar a Sasuke, molerlo a golpes, lo que fuera.
Y apenas su amigo levanto el rostro su cuerpo no pudo haberse expresado mejor y le planto un fuerte puñetazo en el rostro, tanto que casi lo lanza al suelo.
- Naruto… - escucho de repente decir a Itachi, mas no le prestó atención, también escucho un ligera alboroto de su padre y de otra personas, pero igualmente hizo caso omiso a ellas, ahora Sasuke lo escucharía, esto no podía quedar así.
- ¡Eres un cobarde! ¿Por qué me escondiste esto? ¡Somos mejores amigos, Sasuke! ¡Maldición! – grito apretando los puños. - ¡No me importan las razones que hayas tenido! ¡¿Qué acaso no significo lo suficiente para ti como para despedirte? ¡¿Acaso es más fácil echarme a un lado y ya?– peleo con las únicas palabras que salían de su mente en ese momento, mientras veía el rostro de Sasuke, sabía que aquellas palabras le debían doler, pero se lo merecía.
- ¡Claro que no! – alzo de repente la voz Sasuke antes que Naruto pudiera seguir parloteando.
- ¡Entonces dime, Sasuke! ¡¿Por qué? – grito molesto. – Sasuke… por favor… - susurro, mientras su ira dejaba su cuerpo, y era remplazada por inmensa tristeza, incluso sus ojos empezaban a llenarse de lagrimas.

- "No… no llores, Naruto…no" – maldijo en su mente al ver los enrojecidos y húmedos ojos de su amado Naruto, su alma se partió en trizas al ver aquello.

– Perdí a mi padre… perdí a mi madre… - susurro sin dejar de ver a Sasuke a los ojos y tratando de evitar que sus lagrimas salieran, y antes de seguir, bajo su vista y dos lagrimas se escaparon de sus ojos. - …No quiero perderte a ti también… - finalizo levantando la vista.

- ¡Uchiha Sasuke, vámonos! – grito su padre con menos paciencia, mas su esposa e Itachi trataban de retenerlo un poco más.
- Papa… por favor, entiéndelo… - le pidió Itachi.

- No quiero… - susurro Naruto secándose las lágrimas.
- Naruto… yo… - empezó Sasuke, ¿Qué diría después? No sabía… pero necesitaba decirle algo, algo que le demostrara cuanto odiaba tener que pasar por aquella puerta, tener que despedirse de él.
- Tu… eres la persona…más importante para mí… – tartamudeo sin apartar su mirada de Sasuke. –…eres más que… un amigo para mi, Sasuke… yo en verdad…- empezó a decir y sus lagrimas salieron con más fuerza - …maldición… - maldijo secando sus lagrimas, y tomando bastante aire, grito…

- ¡Te amo, idiota! -

No, eso debía ser mentira, sus oídos lo estaban engañando, el rubio no acababa de decir aquello.
- No puede ser… - suspiro Sasuke mirando con sorpresa al rubio, aquello no podía ser más inesperado, sabía que podía ser verdad pero… jamás se imagino que lo fuera.
- ¡Suficiente, Uchiha Sasuke! – grito su padre tratando de hacer a un lado a Itachi.
- ¡No, papa, espera! – le pidió deteniendo al hombre, pero no pudo con él.
- ¡Nos vamos inmediatamente! – gruñó el adulto girando fuertemente a Sasuke por el hombro.
Y Sasuke reacciono…
- ¡No!– grito con fuerza deshaciéndose del agarre de su padre.
- ¡Pasaras por esa puerta aunque no quieras! – le espeto con fuerza señalando con su grueso dedo índice la puerta.
- ¡Solo espera! – le grito con fuerza, y al voltearse hacia el rubio, este ya estaba alejándose lentamente. - ¡Naruto! – lo llamo corriendo hacia él.

Jamás pensó volver a escuchar su voz pronunciar su nombre de nuevo, por lo que lentamente volteo, para sorpresivamente recibir un fuerte abrazo de parte del pelinegro.

- Sasuke… - susurro, sorprendido, mientras sentía el apretón de Sasuke en sus hombros.
- Tienes razón… soy un cobarde, un idiota, un desgraciado… todo… - susurro Sasuke tratando de encontrar las palabras más adecuadas para lo que trataba de decir. – Nunca me di cuenta… ni supe agradecer… lo que tenía a mi lado… lo que tenía tan cerca de mi… - intensifico el abrazo, hundiendo su rostro en el hombro del rubio - …a ti… - susurro acariciando suavemente la rubia cabellera de Naruto. – Naruto… - suspiro, y antes de que pudiera decir una palabra más, algo lo agarro por los hombros y lo separo de su querido amigo.
- ¡Nos vamos! – dijo su padre sosteniéndolo de tal forma que no pudiera soltarse, y empezó a llevarlo hasta la puerta.
- ¡Sasuke! – grito al verlo alejarse de esa manera, necesitaba escuchar lo demás… ¿Podría ser que Sasuke sintiera lo mismo? Necesitaba saberlo, no podía irse sin decírselo…
Pero apenas quiso avanzar hacia ellos un guardia de seguridad lo detuvo.
- Lo siento no puede pasar de este punto, señor – dijo este colocando una banda.
- ¡Sasuke! – grito de nuevo.
- ¡Naruto! – grito igualmente Sasuke liberándose por segundos de los brazos de su padre. - ¡Escúchame bien! – le dijo mientras se acercaba lo mas que podía.
- ¡Sasuke…! – grito su padre agarrándolo de nuevo, y volteándolo hacia la puerta.
Mas con toda la fuerza que le quedaba a Sasuke se giro levemente y miro a Naruto, respirando profundo… igualmente le grito…

- ¡Te amo, Naruto! ¡Te amo! –

Y en aquel momento el tiempo se congelo por completo, y lo único que ambos podían ver eran los ojos del otro, pareció un momento eterno, en el que lo único que existía para cada uno, su mundo entero, era el contrario.

Hasta que por fin la fuerza de Fugaku detuvo aquel momento, y se los quito de un solo golpe, volteando completamente a Sasuke, y al fin, haciéndolo cruzar la puerta.

- "No…" – pensó Naruto viendo como la puerta automática se cerraba, dejando en silencio el lugar, dejando atrás nada más que tristeza, que frustración, que amor.

El rostro de Itachi volteo hacia él, dándole una triste sonrisa, y despidiéndose con un gesto de la mano, el cual le devolvió con gusto. Cuanto extrañaría a Itachi, pensó al verlo voltear.

Luego, el rostro de Sasuke fue visible.

Lo último que ambos vieron a través de aquella puerta de vidrio fue la tristeza, la sorpresa, el dolor, la incertidumbre, todo esos meses de amistad, el amor… todo acumulado en aquella última mirada que pudieron darse.
Y como último adiós, Naruto le dirigió una suave sonrisa a Sasuke, la cual le fue devuelta, pero borrada al girar sus rostros, y por última vez se dieron la espalda y caminaron en direcciones opuestas, destinados a quizás, no volver a verse jamás.

- Espero que estés feliz… - le espeto con dureza Itachi a su padre mientras buscaban sus asientos en el avión.
- Me lo agradecerá un día… - suspiro seriamente su padre.
- Jamás… - susurro Itachi yendo a cinco filas más atrás, donde se encontraba Sasuke.
- Querido, Itachi tiene razón… - susurro su esposa apenas Itachi se fue, pero su esposo no dijo nada, tampoco la miro – Sasuke en verdad quiere a ese chico, por primera vez es feliz, Fugaku, y se lo estas quitando… - dijo Mikoto con un aire triste en la voz, y sus ojos aguados en lagrimas.
Las facciones de Fugaku se suavizaron un poco al escuchar lo que su esposa le decía.
- Se que es algo difícil de aceptar, mi amor, pero… - hizo una pequeña pausa para colocar su mano sobre la de su esposo –…si Sasuke está feliz, nosotros también deberíamos estarlo.
Fugaku tomo con delicadeza la mano de la mujer, mientras suspirando cerraba los ojos, pensando.
Y de repente se escucho a la aeromoza indicando que se colocaran los cinturones.
- Ya… no hay nada que hacer… - suspiro Fugaku abriendo los ojos.

- Sasuke… - lo llamo con suavidad al llegar donde estaba Sasuke sentado al lado de la ventanilla, mirando por ella como si a tanta distancia aun pudiera ver a su amigo, pero este no contesto, ni siquiera volteo.
Así que luego de guardar su bolso en el porta maletas se sentó en el asiento de junto sin quitarle la vista de encima. Tenía unas ganas universales de decirle un bien merecido "Te lo dije", pero no era el momento, simplemente no lo era.
- Ya, dime "Te lo dije" de una vez – replico Sasuke.
- No pensaba hacerlo… - negó Itachi, y aunque faltaban detalles en lo que estaba por revelarle a su hermano, debía hacerlo. – Sasuke… - lo llamo.
- ¿Qué? –
- Vamos a volver, te lo prometo… aun no sé cómo, pero, volveremos. - fue lo primero que salió de los labios de Itachi al encontrarse con la mirada de Sasuke. – No voy a permitir que te separen de lo mejor que te ha pasado en la vida… de eso no tengas duda. – le aseguro firme, para que Sasuke confiara en el de nuevo.
La expresión de sorpresa de Sasuke se hizo notoria, le era extraño que Itachi le dijera aquello, pero sintió que eso que le decía era completamente verdad, por lo que hizo algo que jamás había hecho, con suavidad le sonrió a su hermano, quien contento la devolvió una mucho más amplia sonrisa.
- "Nunca pensé que me sonreiría…" – pensó contento Itachi. – Entonces… ¿Trato? – rio extendiéndole la mano.
- ¿Seguro es posible? – pregunto Sasuke, con algo de duda.
- Tan seguro como que soy tu hermano – sonrió Itachi, sonrisa que fue devuelta al mantener el menor la suya.
- ¿Qué puedo perder? – suspiro Sasuke aun con cierta sonrisa, y estrecho su mano con la de su hermano.
- "Ya lo veras Sasuke…regresaremos" – pensó con esperanza mientras, sin poder contenerse abrazo con fuerza al pelinegro.
Sasuke no pudo hacer más, y aunque antes hubiera rechazado ese abrazo inmediatamente, en ese momento necesitaba de alguien en quien apoyarse, por lo que, para sorpresa de Itachi, devolvió el abrazo con suavidad, hundiendo su rostro en el hombro de su hermano.

Mientras, Naruto caminaba lentamente fuera del edificio, se sentía vacio, sentía lo mismo que al salir del hospital el día que murió su madre, o al entrar a su habitación luego de haberse enterado de la muerte de su padre, su espíritu estaba completamente abatido, no sabía si llorar, si golpear algo, o si simplemente quedarse en silencio mirando el cielo, esperando ver partir el avión donde iba Sasuke.
- Chico… - escucho de repente como la voz de Jiraiya lo llamaba suavemente. – Ahí estas, ¿Qué paso? – pregunto preocupado.
- Sasuke se fue… - susurro mirando a la nada.
- Naruto… - empezó diciendo con compasión el viejo mientras colocaba ambas manos sobre sus hombros. – Lo siento…
- No importa… - negó lentamente con la cabeza mientras cerraba sus ojos.
- ¿Quieres ir a algún lado? Vayamos por Ramen, o al parque por un helado… ¿Qué dices? – sugirió Jiraiya con cierta sonrisa dando ligeras palmadas en los hombros de Naruto.
- No…
- ¿Ni siquiera Ramen?- pregunto sorprendido, jamás, jamás se había negado a un buen tazón de Ramen. – Yo invito - ofreció sonriendo.
- No, Ero-Sennin, de verdad… - negó de nuevo apretando sus ojos aun cerrados, y negando con la cabeza, y de repente, le vino a la mente las únicas personas con quien quisiera hablar. - ¿Me llevas al cementerio? – pregunto abriendo sus ojos y mirándolo con suplica.
- Bien, chico, vamos… - acepto el profesor llevándolo suavemente de la espalda hacia el auto, estacionado gracias al cielo muy cerca de allí.

Naruto agradeció que las calles por fin estuvieran despejadas, por lo que no llego muy tarde al cementerio, y dejando a Jiraiya en la entrada de este, compro unos ramos de flores, entro y se acerco a las tumbas de sus padres. Sus padres eran los únicos con los que deseaba hablar en ese momento, no porque Jiraiya o Sakura no fueran a entenderlo, pero sentía que debía hablar con ellos primero.

- Hola, Papá, Mamá. – Los saludos con una suave sonrisa dejando los ramos en cada lapida – Se que normalmente no los visito los sábados pero… necesito hablar con ustedes. – empezó sinceramente, y borro su sonrisa. – Mama, hoy Sasuke… se fue a vivir a Inglaterra… - susurro con tristeza. – Tú no lo conociste papa, pero… seguro ya mama te ha contado sobre él, es mi mejor amigo, y su hermano es lo mejor – aclaro dibujando en su rostro una pequeña sonrisa – Aunque quizás ya lo sepan… igual les diré, yo… estoy enamorado de él… - declaro suspirando, manteniendo de cierta forma aquella sonrisa – Y hoy… se lo dije… y ¿saben qué?… me dijo que… siente lo mismo… ¿No es sorpresa? – afirmo riendo un poco. – Lamento mama si querías que tuviera algo con Sakura… y lamento si están decepcionados… pero ¿Saben? Siempre que estaba con Sasuke… estaba feliz, sé que eso les alegrara, o espero. – explico suspirando y bajando un poco el rostro – Que irónico que… cuando por fin, me decido a… decírselo, ese mismo día… se va… ¿No? - rio con tristeza, y unas pocas lagrimas salieron de su rostro. – Pero… quiero creer que… va a volver un día… ¿Verdad? ¿El podría volver? – pregunto levantando la vista viendo ambas lapidas con sus nuevas flores y rápidamente se seco las lagrimas. – Quisiera pedirles que… por favor cuiden a Sasuke y a Itachi durante el viaje, y allá en Londres… - pidió cerrando sus ojos con fuerza. – Te caerá bien Itachi, papa, es muy divertido, y espero adores a Sasuke, es un poco… tosco al principio pero… es lo máximo cuando lo conoces. – afirmo pasando una mano suavemente por su nuca y deteniendo una lagrima que quería salir. – Supongo que… eso es todo… con Ero-sennin me va grandioso, aunque sigue siendo igual de loco. – comento para finalizar, sonriendo un poco. – Espero les gusten las flores, igual vendré mañana, ¿eh? – finalizo sonriéndoles.

- No podrían decepcionarse aunque lo intentaran. – escucho de repente tras sí, era la voz del viejo.
- Ero-sennin… - susurro al voltearse rápidamente, y de inmediato retiro la vista hacia un lado.
- Y yo tampoco. – afirmo sonriéndole, por lo que Naruto volteo de nuevo hacia él. – Ven, vamos por Ramen, tengo hambre. – le volvió a proponer sonriendo y dándole un suave golpe en el hombro.
Naruto no pudo evitar sonreírle de vuelta – Esta bien… - acepto sonriéndole, Jiraiya, contento lo abrazo por lo hombros y ambos salieron del cementerio para ir a comer.

- "Dios, hermanito…" – suspiro Itachi en su mente mientras veía a Sasuke profundamente dormido, e incluso arropado en el asiento, cuando negó mas de mil veces que no podría dormir. – "¿Qué es…?" – se pregunto al ver un pedazo de papel en la única mano que tenia fuera de la cobija. Lo tomo con delicadeza y al voltearlo observo una foto del rubio con Sasuke, estaban juntos mejilla con mejilla, solo se veía sus rostros, y Naruto sonría de oreja a oreja como siempre, mientras que Sasuke mantenía el ojo más cercano al rubio cerrado y una sonrisa de lado en sus labios, igualmente se notaba como Naruto tenía un brazo sobre los hombros de Sasuke, pero que era igualmente él la persona que sujetaba la cámara.
- "Te prometo que regresaremos…" – pensó seriamente mientras devolvía la foto a donde estaba.

Pasadas las horas, ya Naruto realmente estaba exhausto de tantas cosas que hizo con Jiraiya, pero por lo menos, le alegro lo suficiente el día como para reír hasta que le doliera el estomago.

- Debí haberte insistido en que no rentaras esa porquería… - se quejo Naruto al levantarse del sofá. Habían rentado una película de terror, pero lamentablemente no era muy buena.
- Oye, como esperabas que supiera… me habían dicho que era buena. – suspiro Jiraiya guardando de nuevo el CD en su caja.
- Y ya son las diez de la noche… no… Ero-Sennin, me voy a dormir ya… - suspiro Naruto alborotándose el cabello.
- Que descanses, entonces. – le dijo sonriéndole desde el comienzo del pasillo.
- Que descanse. – se despidió con un gesto de la mano, y con pesadez se fue a dormir.

Sasuke se levanto dolido y somnoliento a las derrocadoras diez de la mañana de lo que era de nuevo sábado, no como en Japón que pronto se convertiría en domingo, y al despertar vio aun el mismo horrible y vacio cuarto que vio cuando llego la noche anterior, sinceramente no podría acostumbrarse a la arquitectura, la de Japón sinceramente era mejor, o al menos, más bonita, el estilo no le gustaba en lo absoluto, era demasiado renacentista para su gusto, lo único bueno es que tenía un balcón con vista al puente de Londres, pero ni siquiera esa vista se podía comparar con Kyoto.
Así que se levanto de la cama y estirando sus brazos se acerco al balcón y se reclino de espaldas en sus varillas cruzándose de brazos, mirando hacia la nada, dejando que el viento matutino le acariciase la cara.
- "No pienso quedarme aquí…" – pensó furioso Sasuke mientras veía el paisaje.
Y sacando su celular del bolsillo delantero de su pantalón se dispuso a escribir un correo electrónico, aprovechando que tenía algo de internet.

Ya cepillado y cambiado, Naruto ya se estaba acostando en la cama, arropando y poniéndose lo más como que podía, cuando sonó su molesto celular con el llamado de un nuevo correo electrónico, y aunque tenía la pereza del mundo decidió estirarse un poco y tomarlo de su mesilla.

Y al observar el remitente se sentó de golpe en la cama.
Era Sasuke.

Este constaba únicamente…de una línea:

"私はいつか帰ります、ナルト、お前が好きだから"

"Algún día volveré, Naruto, porque te amo"

Mas de una lagrima intento salir al leer aquello, sabía que volvería, lo sabía, y ahora el mismo se lo estaba afirmando. Lo extrañaría mucho, de eso no había duda alguna, pero siempre tendría presente esa frase, siempre tendría presente que Sasuke regresaría, quizás tomaría un tiempo, quizás no solo meses, sino años, pero él lo esperaría.
Así que decidió responderle, y acostarse con una sonrisa en su boca.

Se disponía a dejar el balcón para bajar a desayunar cuando una vibración de su teléfono lo detuvo a medio camino. – "¿Contestó?" – se pregunto sorprendido sacando el teléfono de su pantalón.

Y al igual que él, la respuesta del rubio solo constaba de una línea:

"お前も好きってばよ。。。サスケ、ここに待ってるそ"

"También te amo… Sasuke, aquí te estaré esperando"

Y esa sola frase fue lo único que basto para dibujarle una sonrisa en el rostro, y bajara en paz a comer.

Y así, el verano paso, luego vino el otoño, y luego el invierno.
Meses enteros pasaron como si nada luego de ese día, a pesar de que a veces se hacían eternos para el rubio. Claro que contaba con el apoyo de Jiraiya y de Sakura, quien a los pocos días fue informada de todo el asunto, incluso de sus sentimientos hacia Sasuke, de la mano de sí mismo. Y para su alegría, Sakura no pudo estar más aliviada, y le entendió perfectamente. Incluso murmuro que ya se imaginaba algo así.
Lamentablemente la ausencia de Sasuke se sintió al inicio de clases, más de lo que pudo haberse sentido en las vacaciones, ¿Cómo podía ser posible teniendo menos tiempo libre y viendo más seguido a sus compañeros?, se pregunto Naruto, era sencillo en realidad, a las chicas no se les oía hablar otra cosa que el lamento de haber perdido a Sasuke. Y eso no era precisamente lo que le hacía falta a Naruto. Hasta sus amigos decían en ocasiones lo extraño que era ya no tener esa aura asesina en el salón. Habían momentos en los que Naruto les tenía que pedir que se callaran la boca, lo mismo debía de hacer incluso con las chicas.
La mayoría de las mañanas, fuera el mes que fuera, hubiera pasado cuanto tiempo fuera, su mente no tomaba descanso y cuando miraba hacia el patio de la escuela al regresar del almuerzo, podía jurar que veía a Sasuke sentado bajo aquel enorme árbol devolviéndole una sonrisa y llamándolo por su apodo "Usuratonkachi". Pero prefería solo sacudirse la cabeza y seguir caminando. Lo único que lo mantenía en pie era aquella misma frase desde hacía ya meses "Algún día volveré, Naruto, porque te amo", siempre que podía se la recordaba.
Era extraño no molestar a nadie como lo hacía con Sasuke, era extraño no contar bromas con alguien como con Itachi. Más de una vez tomaba un desvió camino a la escuela y pasaba frente lo que solía ser la casa Uchiha, se encontraba tal cual la había visto durante un año completo, lo único que había cambiado eran los autos estacionados en su garaje, que ahora pertenecían a otros dueños.
Sin embargo, no podía decir que estuviera completamente desconectado de su mejor amigo y su hermano mayor, para nada, hablaba seguido con ellos por mail, incluso en su cumpleaños Sasuke e Itachi se las ingeniaron para llamarlo durante diez minutos. Jamás olvidaría lo feliz que se sintió al escuchar la voz calmada de Sasuke por el teléfono ese día de otoño. Daba gracias por poder hacerlo, eso era quizás la otra razón por la que no se ponía triste al tocar el tema de Sasuke.
En Navidad Naruto decidió enviarle un regalo a Sasuke, un nuevo disco de NICO que había salido, ya que Sasuke le había mencionado que sus discos no llegaban hasta Inglaterra, por lo que se planto el enviarle cada disco o sencillo que saliera de ellos.
A veces, en los días de vacaciones de invierno, dedicadas únicamente a sentarse en el patio a tomar té y comer mandarinas con Jiraiya o con Sakura, o incluso solo, cerraba sus ojos por un momento, inhalando el dulce aroma del invierno, y podía ver el rostro sonriente de Sasuke luego de haberle quitado una mandarina de la mano.

…como lo extrañaba…

Y así, a pesar de todo, y sin cambio alguno, el año termino dándole paso al nuevo.

La escuela en Londres era una porquería, pensaba Sasuke, no por la calidad de estudio, era excelente, competía con la educación de Japón, pero sinceramente no importaba cuanto tiempo pasara en aquel país, la gente seguía sin agradarle ni un poco, las chicas eran aun mas molestas que en Japón, los chicos lo evitaban todo el tiempo, y las únicas personas que lo trataban bien eran los profesores, y solo por su comportamiento y calificaciones.
El contacto de a semanas con el rubio era lo único que lo mantenía en la cordura, y lo ayudaba a soportar todo. Aunque claro, aquella promesa hecha por su hermano no se podía decir que no ayudaba, en lo único que podía pensar era en que pronto dejaría ese aburrido país y regresaría a Kyoto, con Naruto. ¿Pueden creerlo? Incluso había empezado a echar de menos a Sakura y a los muchachos de Akatsuki. Extrañaba muchas cosas de esa ciudad, la comida también era una de ellas. No le gustaba la comida Europea, demasiado grasosa para su gusto. Por lo que vivía de Sushi y Soba preparados por su madre, ya que en los restaurantes no eran muy buenos. Y bueno, quizás uno que otro ramen instantáneo que le compraba a escondidas Itachi, le encantaba desayunarse uno de carne, siempre le recordaba a Naruto, el muy idiota siempre desayunaba esa basura.
Desde que llego a Londres solo había podido hablar directamente con su amigo una vez durante el cumpleaños de este, de resto, se comunicaban de vez en cuando por mail, para saber la vida y pasión de cada uno conforme fueron pasando los meses, una que otra carta, y gracias al cielo, Naruto fue lo suficientemente considerado como para enviarle el disco nuevo de NICO en año nuevo. Sasuke tenía siempre un mal momento cuando le tocaba escoger algo para enviarle, por lo que si no encontraba nada le enviaba unas cuantas fotos de los lugares que visitaba, incluso alguna foto de él e Itachi, y acompañándolas, en año nuevo envió un ligero llavero de rana que encontró en una tienda.
Varias veces, se sentaba solo en el campus de la escuela, apartándose lo más que podía de su nuevo adquirido club de fans, molestas y chillonas fans siendo mas precisos, se recostaba bajo en árbol a leer o simplemente escuchar música, y lo único que podía venir a su cabeza eran las calles de Kyoto, su antigua casa, la sonrisa del rubio, sus ojos, su risa, su molesta pero aun cálida personalidad.
Sus sentimientos no eran tocados muy a menudo, cabe resaltar, si se ponían con empalagosas conversaciones lo único que provocarían es que el sufrimiento de ambos aumentara, aunque claro, eso no lo salvaba ni a él ni a Naruto de un ligero "Te amo" al final de la carta de fin de año. Aquel recuerdo siempre lo hacía sonreír.
Ahora que sus sentimientos estaban aclarados, Sasuke había descubierto la mejor arma para las chicas cuando apenas empezaba la primavera. Eso sería una anécdota que estaba loco por contarle a Naruto en mail, de hecho, a la semana siguiente de haber ocurrido le escribió y se lo conto. Una chica de aquel club se le había acercado y le había invitado a salir, pero Sasuke, indiferentemente le dijo que le disculpara pero tenía novio. La expresión de indignación y derrota en el rostro de la muchacha le hizo sonreírle de lado e irse por su lado.

Y el año escolar se acabo tan rápido como empezó, cercano de nuevo a su cumpleaños, por suerte tendría ese día libre, y quizás Naruto podría llamarlo.

Por fin habían terminado las clases, y al llegar de nuevo el cumpleaños de Sasuke, Naruto acordó bien su horario y lo llamo, hablaron por horas hasta que sencillamente el saldo del teléfono de Naruto ya no podía más. Y tuvieron que despedirse. No salvándose, de nuevo, de un "Te amo" susurrado entre la despedida.
Un año ya era que Sasuke se había ido, y Naruto seguía preguntándose cuanto más tendría que esperar.

Los meses de tortura para Sasuke empezaron con las vacaciones, no tenia absolutamente nada que hacer que no fuera quedarse en su habitación leyendo y acompañar a Itachi a diligencias tontas. Naruto debía estar más entretenido con Sakura y el viejo, pensaba Sasuke siempre que miraba por la ventana, aburrido. Y a veces se imaginaba a si mismo saltando del puente de Londres hacia el rio. Las horas de hacer nada acababan con el lentamente.

Pero como siempre, los meses pasaron como si nada, y pasó verano, otoño, invierno, año nuevo, y se veían ambos por fin en el último año de secundaria, algo imposible de asimilar, pues ya casi se cumplían dos años, dos años habrían pasado desde que el pelinegro partió a Inglaterra. Y ya tanto Naruto como Sasuke eran mayores de edad, difícil de creer para Naruto, la verdad, incluso había notado un ligero aumento de su estatura. "Ahora si alcanzare completamente a Sasuke", pensó al medirse, ya que Sasuke siempre fue más alto que el por unos pocos centímetros.

E igualmente, los meses siguieron pasando luego de año nuevo, hasta que sin quererlo estaban frente a Junio, a un mes de salir de la secundaria, en verdad parecía mentira como el tiempo pasaba tan rápido. Ni Itachi podía asimilarlo, quien igualmente ya estaba entregando su trabajo de grado y estaba a un mes y medio de graduarse de Leyes, no podía estar más feliz.

Naruto le escribió en esos meses a Sasuke, informándole que Sakura había sido perfectamente aceptaba en la universidad de Tokyo para estudiar Medicina, ¿Increíble no?, le pregunto emocionado en su carta, aunque no quería que Sakura se fuera a la capital, era por sus estudios, y el premio por todo su esfuerzo en ellos, por lo que estaba contento por ella, gracias al cielo se iría a Tokyo a finales de Octubre, así que aun tenía unos meses más con ella.

Sasuke no se impresiono en lo más mínimo de la aceptación de Sakura en aquella universidad, ni tampoco que decidiera estudiar Medicina, ya que no solo era sumamente inteligente, si no que siempre estaba dispuesta a ayudar a la gente y le fascinaba la química y la biología. En verdad se alegraba por ella, aunque la idea de que se tuviera que ir de Kyoto, dejando a Naruto prácticamente solo, no le agradaba mucho.

Sasuke, por su parte, también tenía pensado aplicar para la universidad de Tokyo, para estudiar Ingeniería, pero no lo necesitaba, prefería quedarse en Kyoto, que era igual de buena, y también tenía la especialidad que él quería. No solo por quedarse con Naruto, si no porque en verdad odiaba Tokyo, no era una ciudad donde a él le gustaría pasar cinco o seis años de su vida.

Naruto, igualmente, también aplicaría para Kyoto, pero en vez de Sasuke, optaría por estudiar Comunicación Social y Periodismo, no era la carrera más increíble del mundo pero, con ella podría ser varias cosas, idea que en verdad le apasionaba.

El mes restante paso volando y terminaron el bachillerato antes de que pudieran decir "Adiós", justo una semana después del cumpleaños de Sasuke, Naruto, sin embargo termino realmente una semana antes que Sasuke.
Y no fueron los únicos, ya en principios de Agosto, Itachi tenía su título de graduado en Leyes en sus manos.
Por lógica, Naruto volvió a llamarlo el día de su cumpleaños y le envió por correo una carta de felicitaciones con una foto de él y Sakura, con dos mensajes de felicitaciones detrás de ella, uno de Naruto y otro de Sakura.

Al ver la fotografía mientras sonreía, Sasuke sintió que estas vacaciones si serian productivas, algo se lo decía.

Y sus instintos no se equivocaban…

Una tarde de extrañamente fresco verano, a mediados de agosto, se encontraba pacíficamente leyendo un libro en su balcón, e Itachi se escabulló dentro de su cuarto silenciosamente, y si no es porque le habla ya justo detrás de su espalda, no lo nota.
- Sasuke… - lo llamo susurrándole y con una sonrisa.
- ¿Qué? – pregunto sin voltearse, mas Itachi se le coloco al lado.
- Tengo una sorpresa… - respondió sonriendo ampliamente y mostrándole un largo sobre azul.
- ¿Qué rayos es? – pregunto arqueando una ceja mientras veía como Itachi movía el sobre de un lado a otro.
- Ven – le dijo entrando a la habitación y sentándose en la cama.
- Muéstramelo ya… - bufo Sasuke.
- Querrás sentarte… - le insistió sonriéndole, así que sin querer poner más peros, Sasuke entro al cuarto cerrando la puerta del balcón y sentándose frente a Itachi en la cama.
- Aja… ¿Qué es? – pregunto de nuevo, e Itachi amplió su sonrisa.
- Es tu regalo de cumpleaños, Sasuke… - susurro contento extendiéndole el sobre.
- Mi cumpleaños fue hace un mes. – suspiro Sasuke levantando ambas cejas.
- Para este tuve que esperar un tiempo. – le aclaro acercándole aun más el sobre.
Sasuke suspiro y tomo el desdichado sobre.
Lentamente lo abrió y saco dos finos papeles con toques naranja que estaban adentro, y cuando se fijo bien en que eran, miro a su hermano boquiabierto.
- Pasajes… - suspiro mirando los dos trozos de papel en sus manos, en verdad eran pasajes, eran pasajes de avión…

- A Kyoto, Sasuke… - termino la frase que su hermano menor no pudo, sonriéndole de oreja a oreja.

Iría a Kyoto… en verdad regresaría, después de dos insoportables años… por fin.

- Nos vamos mañana en la mañana… - aclaro Itachi, aun sonriendo y señalando con su índice la zona donde indicaba la fecha en los pasajes. - …llegaríamos allá en la mañana de pasado mañana, ¿Qué te parece? – pregunto con una sonrisa, impaciente a que Sasuke dijera o hiciera algo.
- ¿Cómo?... – pregunto incrédulo Sasuke, no pudo haberlos comprado con su tarjeta de crédito, su padre vigilaba esas cuentas, hasta que les otorgara la herencia, claro está.
- Papa me dio la herencia hace tres días… puedo usar mi tarjeta como se me pegue la real gana. – respondió con una sonrisa completamente picara y traviesa.
- Ahora me vas a decir que Papa no sabe nada… - suspiro Sasuke sonriendo irónicamente.
- Exacto. – respondió disminuyendo un poco su sonrisa y asintiendo con la cabeza.
Quería ver a Naruto, si, era cierto, estaba loco por verlo, ¿Pero escaparse así?
- ¿Estás loco?– exclamo Sasuke sorprendido, no pensó que fuera capaz de comprar boletos a Japón a escondidas de su padre.
- Tranquilo hermanito, ¿Quieres volver a ver a Naruto verdad? – pregunto seriamente.
- Si. – respondió con sinceridad.
- Entonces nos vamos a ir, y sereno Sasuke, mama sabe, tratara de apaciguar a papa – explico sonriendo ligeramente.
- ¿Mama sabe que nos escaparemos? – pregunto alzando ambas cejas.
- Si, ella me acompañó a comprar los boletos. – respondió riendo.
Sasuke estaba a punto de decirle algo cuando escucharon la puerta de entrada abriéndose y la voz de su padre anunciando su llegada a casa.
- Después de cenar, empezamos a empacar, ¿Oíste? – susurro acercándose a él.
- Bien – acepto Sasuke seriamente, y lo único que recibió fue una sonrisa de Itachi
- Nos vamos a Kyoto, Sasuke… - susurro con la misma sonrisa, emocionado tomo sus hombros y los movió un poco, para luego levantarse rápidamente tomar los boletos, guardarlos en su chaqueta y salir del cuarto.

- "Vamos a… Kyoto" – pensó petrificado en la cama, una gran sonrisa se dibujo en su boca a los pocos segundos y unas pocas carcajadas salieron de esta hasta que se tumbo felizmente en la cama, dejando su rostro entre sus manos, sin poder parar las carcajadas de felicidad, no sabía cómo su cuerpo se contenía de saltar por todas partes y abrazar a todo el mundo, en verdad estaba feliz, jamás se había sentido así. – "Voy a volver a verlo… voy a ver a Naruto" – pensó entre risas, pronto el tan lejano rostro del rubio parecía tan cercano, tan real.

A la mañana siguiente, aun el sol no había salido a pesar de ser ya casi las seis de la mañana, sus ojos se abrieron lentamente al sentir como alguien movía su hombro.
- Sasuke, despierta – Susurro la voz de Itachi, por lo que despertó enseguida.- El taxi llegara pronto. – le indico, y cuando comprobó que Sasuke se empezaba a levantar de la cama, salió del cuarto cerrando cuidadosamente la puerta.
Ese era el día, por fin se largaría de esa casa, de esa ciudad, de todo, por fin volvería a Kyoto, a esa ciudad tan hermosa, por fin volvería con Naruto.

Se vistió lo más rápido que pudo, tomo sus maletas, su maletín de mano y se dirigió a la puerta principal, donde, para su sorpresa, estaban su madre e Itachi comiendo.
- Mama… - susurro al llegar hasta la mesa.
- Querido, buenos días… siéntate, toma un té y algo de tostadas, les espera un buen viaje. – le dijo su madre sonriéndole y ofreciéndole un plato con unas tostadas francesas perfectamente echas y un té negro con leche que olía delicioso.
- Gracias – respondió y se sentó en la mesa mientras empezaba a comer.
Una parte de él le dolía dejar a su madre así… pero era prácticamente la única manera de regresar.

A los diez minutos el taxi llego a su puerta, por lo que empezaron a subir las maletas y a despedirse de su madre.
- Si papa intenta ir a Japón,… avísanos – rio Itachi abrazando a su madre.
- No te preocupes, mi amor. – le dijo devolviéndole el abrazo. – Ya están tan grandes…- susurro con una sonrisa mientras intensificaba el abrazo, luego lentamente soltó a su primogénito, para ir junto a Sasuke.
- Querido, cuídate mucho, ¿Si? – le pidió acariciando sus mejillas.
- Lo hare… - respondió Sasuke, dándole una sonrisa.
Su madre no pudo hacer más que abrazarlo. – Saluda al joven Naruto de mi parte. – susurro antes de soltarlo con delicadeza. – Y avísenme cuando hayan llegado, no me importa la hora que sea aquí. – espeto con seriedad la mujer.
- ¡Claro que sí! – respondió Itachi sonriéndole mientras se introducía en el carro al igual que Sasuke.
- ¡Los amo! – les dijo a ambos lanzándoles un beso cuando el carro se disponía a arrancar.
- ¡Nosotros también! – respondió Itachi despidiéndose con un gesto de la mano cuando ya el taxi empezaba a alejarse.

Llegaron cansados y abatidos a Japón, Sasuke casi no tenia voluntad de vivir, y gracias al cielo, Itachi al parecer había hecho buen uso del dinero y alquilo un apartamento, donde pudieron llegar, comer algo, ducharse y dormir, para al día siguiente poder encontrarse con el rubio, que si no hubiera llegado tan excesivamente cansado del viaje ciertamente y sin dudar hubiera corrido a la casa del viejo a abrazar a Naruto, pero tanto él como Itachi estaban verdaderamente golpeados.

- - - - - - - - - -

Al día siguiente la sensación fresca, relajada, cómoda, y un poco calurosa de Japón lo baño al levantarse y salir al pasillo del conjunto de apartamentos. Cuanto extrañaba ese paisaje, la arquitectura, la comida, la gente, y por fin estaba de regreso.

Y de repente, un plan llego a su cabeza… así que entro a la casa y tomo su celular.

- - - - - - - - - -

Naruto se levanto desganado y hambriento de su cama, estirándose lo más que le daba su cuerpo y mirando por la ventana.
Hoy sentía la mañana distinta… no era igual que las demás, Pero, ¿Por qué?, se pregunto dudoso Naruto… no le veía nada de distinto al clima o a cualquier otra cosa que se pudiera ver desde la ventana, todo se veía completamente normal, nada fuera de lo ordinario. Quizás eran imaginaciones suyas, pero algo se sentía diferente ese día.
Mas para despejar su mente prefirió darse un baño y luego comer.

Comía su típico y delicioso tazón de ramen de carne cuando el sonido de su celular lo hizo detenerse un momento.
El mensaje era de Sakura, este rezaba:

" ¡Hola, Naruto! ¿Cómo estás? Espero que bien, y espero que estés despierto ahora… jajaja… mira, quisiera salir hoy… ¿Te parece si nos encontramos en la fuente cerca de Akatsuki? A eso de las… tres y media, ¿Qué tal? Espero tu respuesta, Bye Bye"

Que raro era aquello, pensó Naruto, normalmente los sábados Sakura salía con su familia, ¿Por qué lo invitaría a salir? Bueno… quizás hoy no podía salir con la familia, por lo que lo invito, y no se iba a negar, así que le respondió con un rotundo "Si"

- Repíteme, ¿Qué piensas hacer allá? ¿No vas a ir a casa de Naruto? - pregunto Itachi mientras recogía las llaves disponiéndose a salir a Akatsuki a darles una pequeña sorpresa a los muchachos.
- Créeme, ya me puse de acuerdo con el – respondió sonriente Sasuke sin decirle nada más mientras guardaba su celular en su bolsillo. - ¿Nos vamos? – sonrió saliendo del apartamento, seguido por Itachi, que suspirando cerró la puerta y marcharon hacia la estación que los llevaría hasta el parque.
Sasuke empezaba a extrañar que Itachi tuviera carro.

- ¿Qué no vas a entrar a saludar? – pregunto Itachi cuando vio que Sasuke tomaba una dirección distinta a la suya.
- Primero me tengo que encargar de algo… luego voy. – respondió Sasuke mientras seguía caminando.
- ¿Seguro? – pregunto Itachi dudoso, ¿A dónde iría su hermanito?
- ¡Sí! – respondió alzando la voz debido a la distancia que ya llevaba.
Itachi suspiro y se acerco al café, preparado para que todos se le tiraran encima.

A paso lento llego hasta la fuente, y se quedo observándola un rato, brillaba de una manera única, si se permitía describirlo así, varias gotas le salpicaban la cara, y calmaban un poco el ligero calor que sentía. El ambiente era increíblemente pacifico… la fuerte luz del sol le daba a los colores un tono más opaco y suave, e increíblemente aun no se dejaban de ver hermosos. Así que, relajándose, se sentó en el borde de la fuente, observando el camino por donde uno llegaba hasta ese lugar, ya que no había ninguna otra ruta… y esperó a que el rubio llegara.

Luego de cinco largos minutos, ¿Con que se maravillan sus ojos? La rubia cabellera de Naruto empieza a asomarse en la distancia, no pudo evitar sonreír de lado, quería pararse, pero sus músculos no respondían, y su corazón estaba a punto de salirse de su pecho.

Naruto se acercaba más y más a la fuente, pero no veía rastro alguno de su amiga.

El muy idiota no me ha visto…, rio Sasuke en sus pensamientos al ver al rubio aun más cercano, y como locamente paseaba la vista de un lado a otro, seguramente buscando a Sakura. Había olvidado lo hermoso que era, incluso había crecido, lo que causo que una risa entre dientes escapara de sus labios.

Se acerco aun mas, hasta que se dio por vencido, y algo decepcionado se cruzo de brazos inflando sus mejillas, hasta que se decidió a inspeccionar mejor el lugar, y cuando observo bien, a pocos metros, sentado en el borde de la fuente y mirándolo con una sonrisa, estaba…
- Sasuke… - susurro al verlo, y este al parecer lo escucho… porque lentamente se levanto y se abrió ligeramente de brazos, sonriéndole.
- Usuratonkachi… - susurro el igualmente, encogiéndose de hombros.

Y Naruto hizo lo único que se le ocurrió: correr.

- ¡Sasuke! – grito de emoción corriendo hacia Sasuke, dispuesto a darle el abrazo más fuerte del mundo.
- ¡No tan rápido Usuratonka…! – quiso advertir Sasuke cuando vio al chico corriendo hacia él, pero no pudo terminar ya que este se le había abalanzado encima, y como eso no era suficiente, lo hizo con tanta fuerza que ambos cayeron a la fuente.
Pero por alguna razón… Sasuke no pudo hacer más que reír.
- ¡Maldición…Naruto! – maldijo entre carcajadas, la última vez que se había reído así fue cuando vio los calzoncillos de corazones del rubio.
- ¡Lo siento Sasuke! – se disculpo Naruto igualmente entre risas y separándose un poco de Sasuke.
-"Como extrañé tu sonrisa" – pensó Sasuke apaciguando sus carcajadas y acercándose al rubio sin que lo notara.
Y antes de que Naruto pudiera darse cuenta, aun mientras reían, Sasuke le abrazo el cuello y le planto un firme beso, abrazando su cuello con fuerza y acariciando sus cabellos.

El rubio abrió sus ojos como platos, al menos le hubiera avisado sobre aquello, pero luego pensó, ¿Qué más?, no podía decir que no lo quería, así que con gusto le respondió al pelinegro mientras acariciaba su negra cabellera.

Ese beso que esperaron por tanto tiempo, ese beso que por fin podían compartir, uno que ambos quisieran de la misma manera, uno del cual disfrutarían cada segundo, cada roce de labios, cada caricia, cualquier cosa que implicara ese momento, lo disfrutarían todo, incluso el estar dentro de una fuente publica.

Por fin lo tenían, y no lo dejarían ir tan fácilmente.

Eso claro, hasta que escucharon múltiples voces gritando…

- ¡Sasuke! -

Rápidamente se separaron, quedando aun viéndose a los ojos.
- ¿Ese no es solo Itachi, verdad? – pregunto Naruto, muy a su pesar apretando sus labios.
- No… - negó Sasuke haciendo el mismo gesto.
Y cuando Naruto se dispuso a alzar la vista vio a todo el comité de Akatsuki allí…
- ¡Oh…! – exclamo Naruto cuando su mano resbalo de la impresión y cayó en el agua, justo al lado de Sasuke.
- ¡Naruto…! – lo llamo Sasuke apenas lo vio caer, y desvió luego la mirada hacia Itachi, frunciéndole el seño, no recordaba la última vez que estuvo tan enojado con él.
- Lamentamos arruinar su reencuentro amoroso pero… deben salir de ahí. – explico Itachi con una sonrisa, inclinándose hacia Sasuke.
- No tenías que traer a toda la cuadra para decir eso, ¿Sabias? – bufo Sasuke, aun sentado dentro de la fuente.
- ¡Ciertamente, Itachi! – bufo Naruto sacudiéndose el pelo.
- Discúlpanos por preocuparnos por ti, Sasuke – bufo Kisame cruzándose de brazos, como indignado.
- Eso no es preocuparse… - peleo Sasuke, haciendo énfasis, mucho énfasis de hecho, en el "No"
- ¡Ya solo salgan de ahí! – exclamo Itachi haciendo un ademan con el brazo para que se levantaran de una vez.
- Bien… - suspiraron Sasuke y Naruto al unísono, y Sasuke se levanto primero, ayudando luego a Naruto.
- ¡Itachi! – grito Naruto dispuesto a abrazarlo apenas salió de la fuente.
- Oh no, nada de abrazos, chico. – se negó Itachi separándose unos metros.
- ¡¿Por qué? – se quejo Naruto.
- Estas todo mojado… cuando te seques me puedes abrazar. – rio Itachi dándole unas palmadas en el hombro.- Por cierto, ¿Que estaban haciendo ahí metidos? – preguntó Itachi con curiosidad mientras se encaminaban al café para que se secaran y se pusieran ropa nueva.
- Este se emociono de mas e hizo que nos cayéramos… - respondió sin dudar el pelinegro señalando a Naruto.
- ¡Tú no tienes suficiente equilibro! – se quejo Naruto cruzándose de brazos.
- ¡Llegaste como una bola aplanadora de improvisto, ¿Qué querías que hiciera? – peleo Sasuke con el rubio, extrañaba hacerlo.
- ¡Ya, no vayan a empezar a pelear! Tienen años sin verse… por favor… - los detuvo Itachi cuando vio que Naruto estaba a punto de responderle.
– Vayan a la trastienda, allí hay ropa de repuesto y unas toallas… - les dijo de repente Deidara dándole las llaves a Sasuke.
- ¡Y sin pelear! – aclaro Itachi antes de que se fueran.
- ¡Como quieras! – le respondieron a Itachi al unísono ambos chicos mientras se alejaban.
- Esos dos no tienen remedio, ¿Verdad? – rio Kisame viéndolos alejarse tomados de la mano.
- No, no lo tienen… - suspiro Itachi mientras dibujaba una sonrisa en su boca.

- No entiendo porque tenias que tirarme así… - suspiro Sasuke, ya dentro de la trastienda, secándose el cabello con una toalla.
- Perdón, olvide que todos los días me encuentro sorpresivamente contigo luego de no verte por dos años, discúlpame. – se burlo Naruto quitándose la camisa mientras colocaba una toalla sobre su cabeza.
- No me causa gracia… Naruto. – suspiro Sasuke volteándose hacia él.
Sin embargo su suspiro no duro mucho, ya que al ver a Naruto lo único que vio fue su espalda descubierta, en la cual claramente se notaba que el rubio había estado haciendo algo de ejercicio. – "Lo que 2 años pueden hacer…"- pensó en su mente dibujando una sonrisa en sus labios mientras inconscientemente llevo su pulgar a su boca y lo mordió ligeramente. – "Oh, cálmate…" – se grito a sí mismo al sentir un pequeño latigazo desde sus partes bajas. – "Cálmate" – se repitió tomando la toalla y secándose rápidamente el cabello.

Naruto volteo hacia Sasuke para pedirle aquella camisa extra, y tuvo el deleite de observar como Sasuke se secaba el cabello, y su camisa gracias al cielo ya no estaba sobre su cuerpo, al parecer, el no fue el único que se entreno. Sin querer lentamente fue "devorándose" con la vista el perfecto, si se permitía usar ese adjetivo, torso del pelinegro, y sin querer relamió sus labios. – "Naruto… contrólate" – se dijo a si mismo apenas su lengua regreso a su boca, ¿Realmente se estaba comiendo a Sasuke con la mirada? Por lo que volteo hacia la pared para terminar de desvestirse.

Lo que el tiempo y las hormonas podían hacer con ellos, pensaron ambos.

Cuando por fin se decide a regresar la vista a Naruto, observa cómo, estando de espaldas a él, lentamente se retiraba el pantalón, y joder, todo su cuerpo se veía perfecto… sus piernas tenían excelente forma, firmes y más claras que el resto de la piel, ¿Y que faltaba para mejorar la vista? Un bóxer que extrañamente le quedaba algo pequeño, sumándose a lo ligeramente mojado que estaba, y gracias a eso sus muslos y algo más se veían claramente. Jamás pensó que el cuerpo de un hombre podría llamarle la atención de esa manera, y "llamar la atención" podía ser traducido en esos constantes latigazos que venían de su ingle, y que cabe resaltar cada vez eran más fuertes.
- "No…" – negó Sasuke tratando de quitar la vista mientras tiraba suavemente de sus cabellos.
Pero apenas noto que Naruto buscaba los nuevos pantalones para ponérselos, su cuerpo dejo de obedecer a su mente y en silencio se acerco a Naruto y lo abrazo por la cintura, dirigiendo suaves besos a su cuello.
- ¡Sasuke! – exclamo Naruto al sentir los besos en su cuello. – ¡No…! – se negó Naruto, mas su cuerpo no lo obedecía, ni siquiera intentaba quitárselo de encima.
- Cállate… - le susurro Sasuke sin parar de besar el cuello del rubio, era tan suave, caliente, no pensaba que el cuello de otra persona podía sentirse así.
- Al menos ponte de frente… - bufo Naruto, nada le gustaba menos que no poder ver el rostro de Sasuke.
- Bien… - suspiro, separándose del rubio.
Que sorpresa obtiene, apenas el rubio se libera, se abalanza sobre él y lo sienta sobre un montón de bolsas que había allí.
- Tramposo… - bufo Sasuke el verse tan fácilmente sometido.
- Todo se vale aquí… Sasuke. – rio Naruto entre dientes mientras igualmente empezaba a besar el cuello de Sasuke, y una de sus piernas se colaba entre las de él, empezando a hacer una ligera presión sobre la bragadura del chico.
- Naruto… no te pases…- murmuro Sasuke acariciando suavemente los cabellos del rubio, y junto al factor sorpresa pudo girar completamente a Naruto y colocarlo en donde él estaba antes. - Tú… vas abajo…- afirmo sonriéndole y besándolo suavemente para regresar sus besos al cuello de su amigo, mientras él se deshacía de su pantalón.
- Eso… sí que no… - se negó Naruto tratando de retirar al pelinegro de encima.
- Eso… sí que sí. – bufo Sasuke frunciéndole el seño, y quitando las manos del rubio de sus hombros regreso a su cuello.
- Entonces nos turnamos – insistió Naruto, y aunque Sasuke se negaba a tal cosa, al menos tendría la oportunidad de ser el activo, así que no estaba del todo mal.
- Bien… pero yo primero… - Rio entre dientes Sasuke mientras empezaba a bajar sus besos lentamente por las clavículas del rubio y colocándose entre las piernas del rubio.
- Como quieras, Bakasuke. – bufo Naruto acariciando los negros cabellos de Sasuke.
- Solo por esta vez… - susurro entre los besos que ahora daba al pecho del rubio, concentrándose más que todo en sus pezones. – Te dejare llamarme así… - rio Sasuke entre dientes dando un ligero mordisco en el pezón de Naruto, mientras una de sus manos se deslizaba al bóxer del rubio.

Naruto luchaba con todas sus fuerzas por no dejar salir más que un suspiro, se había imaginado aquel instante muchas veces en sus sueños, pero jamás se imagino que aquello pudiera sentirse tan bien. Las manos de Sasuke estaban calientes, el aliento tibio de Sasuke rosaba su piel, y sin mencionar sus besos en cada rincón de su pecho, su cuello, sus brazos. Las caricias de sus manos en sus brazos, en su abdomen, en su vientre, y lo sedoso que se sentía su cabello en contacto con su piel. Todo aquello lo hacía aumentar su respiración cada vez más, y sentir que esos simples besos ya no le bastarían.

Sasuke había soñado constantemente con aquella piel durante mucho tiempo, y sinceramente era mucho más suave de lo que pudo haberse imaginado, para ser un rubio ruidoso e hiperactivo tenia la piel tan sedosa como un bebe, pero a la vez tan deliciosa que le daban ganas de devorársela entera (como podía la piel de otra persona, en especial un hombre, ser deliciosa, no sabía… pero sencillamente lo era). Su mano derecha se deslizaba lentamente por el abdomen del rubio hasta su vientre, encontrándose con la molesta elástica del bóxer del rubio, así que retirándole lentamente se dispuso a introducir su mano cuando…

- ¡Sasuke, Naruto! – yo gritar junto con el sonido de la puerta abriéndose con fuerza.

Al escuchar aquella voz, la voz de su hermano mayor, saco su mano del bóxer del rubio y soltó el agarre en que tenia a este, cayendo al suelo al igual que Naruto, quien lo hizo de bruces al suelo, golpeándose en exceso el trasero, no como Sasuke, quien cayó boca abajo en el suelo, golpeándose el pecho y la nariz.
- ¡Itachi…! – gimió Naruto mientras se sobaba un poco el trasero, sentía como si se hubiera partido el hueso de la pelvis, eso sí que dolía.
- Maldita sea… Itachi… ¿Qué haces aquí? - bufo Sasuke sentándose lentamente en el suelo mientras trataba de recobrar el aliento y rezando por que su nariz no estuviera sangrando.
- ¿Qué creen que están haciendo? – pregunto estupefacto Itachi mientras veía a los adoloridos y semidesnudos jóvenes sentados en el suelo.

Mas ninguno respondió, estaban tan molestos como avergonzados por haber sido descubiertos en tales planes.

- No es que me oponga pero… - suspiro Itachi cruzándose de brazos. - ¡Si Pein los descubre aquí me matara! Si quiera pudieron haberse esperado a llegar al apartamento, ¿O no? – bufo Itachi, y Sasuke no pudo hacer más que voltearse hacia el amenazándolo con la mirada al igual que lo hizo Naruto. – No me miren así… vístanse ya. – suspiro Itachi saliendo del lugar. – "No lo puedo creer…" – suspiro para sí mismo Itachi al cerrar la puerta de la trastienda, no se esperaba menos de este reencuentro, pero aun así le sorprendía lo impacientes que eran ambos.

- Joder… creo que no me podre levantar… - se quejo Naruto manteniéndose aun en el piso viendo como Sasuke se levantaba.
- Si yo puedo respirar tú te puedes levantar, ven… - suspiro Sasuke extendiéndole la mano a Naruto para ayudarlo a levantarse.
- Me va a doler… - suspiro Naruto tomando la mano de Sasuke y cogiendo todo el impulso que pudo se levanto de un golpe. - ¡Coño…! – ahogo un grito Naruto al levantarse, aquello sí que había dolido. – Creo que me dolió mas a mí que a ti… - suspiro Naruto soltando la mano de Sasuke luego de casi haberle roto los huesos.
- ¿Estás bien? – pregunto Sasuke.
- Si, solo quiero matar a tu hermano… - bufo Naruto alborotándose un poco el pelo.
- Bienvenido a mi mundo – gruño Sasuke con rabia, Itachi había interferido antes en otras situaciones pero, ¿Por qué tenía que hacerlo también en esta? Tenía al rubio justo donde lo quería y tenía que venir a meter sus narices otra vez, pensó Sasuke mientras recogía su camisa. – Vamos a vestirnos ya… - suspiro colocándose dicha prenda.
- Si… - susurro Naruto mientras recogía la camisa y se la ponía. – Un minuto, Sasuke… ¿Cómo sabias que iba a venir? – pregunto Naruto, no se había preguntado como rayos podría haber sabido Sasuke aquello.
- ¿No es obvio? – rio Sasuke abotonándose la camisa.
Naruto no contesto, termino de abrocharse el pantalón mientras miraba el techo, pensando.
Hasta que escucho la risa de Sasuke.
- ¡¿Y tú de qué te ríes? – le peleo con inflando sus mejillas, era obvio que se estaba burlando de él.
- No puedo creer que no te imagines… - rio Sasuke tapándose la boca.
- ¡No me causa risa, ya dime! – se quejo Naruto cruzándose de brazos.
- Le dije a Sakura que te dijera que te encontraras aquí con ella… - le respondió sonriendo satisfecho.

- "Idiota" – se repitió Naruto apenas Sasuke termino de hablar, dándole un ligero golpe en el rostro. Y de nuevo Sasuke solo se burlo. – Otra pregunta más interesante… ¿Acaso tu papa se ablando y los dejo regresar? – pregunto curiosos Naruto mientras ambos salían de la trastienda.
Eso si sería algo interesante de contarle, y le iba a encantar quitarle el gusto a Itachi de contárselo.
- ¿Ablandarse? Oh, no. – Suspiro Sasuke metiendo sus manos en los bolsillos – Nos escapamos… - respondió con una divertida sonrisa y picándole un ojo a Naruto.
- ¡¿Se escaparon? – pregunto sorprendido Naruto, dejando caer su mandíbula.
- Si – respondió Sasuke emitiendo una suave risa entre dientes.
- ¡Que genial! – rio Naruto pasando las manos por el cabello. - ¡¿Cómo? – pregunto, de nuevo sorprendido, jamás había escuchado de alguien que se escapara de esa manera.
- A Itachi le entregaron la herencia hace unos días, así que compro los boletos y nos fuimos sin decirle a papa. – respondió Sasuke, orgulloso y contento de poder contárselo él y no Itachi.
El rubio se le quedo observando con ambas cejas levantadas y con la boca un poco abierta. - ¿Así nada mas? – pregunto casi levantando los hombros, incrédulo.
- Si… - respondió Sasuke arqueando sus cejas.
Y la sorpresa en el rostro de Naruto se transformo a esa enorme sonrisa, sumándole unas fuertes carcajadas - ¡Ustedes dos son increíbles!- rio Naruto, sin poder creer las palabras de Sasuke, quizás Itachi si fuera capaz, ¿pero Sasuke?, le resultaba tan descabellado. – ¡De verdad nunca pensé que podrías hacer algo así, Sasuke! – rio Naruto pasando su brazos por los hombros de Sasuke.
- Y… ¿Por qué? – pregunto arqueando una ceja Sasuke.
- ¡¿Por qué? ¡Siempre pensé que eras de los que no desobedecía a sus padres! – Sonrió Naruto haciendo un gesto de saludo militar con su mano, recibiendo únicamente un gesto un poco molesto de parte del moreno. – Oh, no pongas esa cara… - bufo Naruto inflando una de sus mejillas, mas la expresión de su amigo no cambio. – ¡Solo estaba bromeando! – rio nerviosamente Naruto mientras paseaba su mano por su nuca.
- Si, ya extrañaba tus bromas… - suspiro Sasuke desviando la vista para el lado contrario, dibujando una diminuta sonrisa.
Naruto sonrió ampliamente, ciertamente hasta el momento no se había dado cuenta lo mucho que extrañaba a Sasuke, ese modo en como de enojado pasaba a esbozar esas suaves sonrisas, había olvidado lo increíble que podía ser, y lo mucho que lo hipnotizaba.
Así que no se contuvo y estirándose solo un poco le dio un tierno beso en la mejilla, lo que gracias al cielo causo que este volteara arqueando una ceja, para variar.
- ¿Qué?... – pregunto levantando ambas cejas.
Y de nuevo, el moreno solo dejo salir una sonrisa y lentamente se acerco al rubio para besarlo, pero el sonido de su celular lo detuvo.
- ¿Qué rayos? – se quejo volteándose y buscando su móvil, causando que el rubio hiciera un puchero. - ¿Qué pasa? – pregunto al notar levemente el cambio de humor de su amigo, dejando de buscar el celular, dejándolo sonar.
Naruto no contesto, en vez de eso estiro su cuello y le planto un beso a Sasuke, luego de unos segundos se separo, haciendo aun el puchero. – Ya, contesta.
El moreno alzo levemente ambas cejas, sorprendido, y derretido por dentro ante el acto del chico, no podía haber hecho nada mas adorable que aquello, por lo que no pudo evitar sonreír ampliamente, y rápidamente volteo antes de que pudiera abalanzarse al rubio para comérselo a besos.
- ¿Sakura? – exclamo al ver quien llamaba, y Naruto dio enseguida un grito de emoción.
- ¡Déjame contestar! – grito emocionado y con una gran sonrisa.
- Típico… - suspiro Sasuke y le dio el aparato al rubio.
- ¡Sakura! – la saludo contento con una enorme sonrisa.
- ¡¿Naruto? – pregunto sorprendida. - ¡¿Ya estas con Sasuke? – pregunto histérica, justamente estaba llamando a Sasuke para saber si ya se había encontrado con el rubio.
- ¡Pues si! – rio Naruto, mas luego inflo sus mejillas – No puedo creer que te confabularas con Sasuke para esto… - suspiro fingiendo estar molesto.
- ¡Oh vamos Naruto…! Así fue divertido, ¿O no? – rio Sakura.
- Pues la verdad casi hace que me muera de un infarto, pero si, fue divertido. – suspiro Naruto esbozando una sonrisa.
- ¿Cómo está Sasuke? – pregunto curiosa.
- Oh, Sakura…igual que siempre ¡Aunque tiene el pelo un poco más largo! – Rio Naruto viendo el cabello del moreno, lo tenía sinceramente unos pocos centímetros más largo, especialmente aquellos característicos dos mechones que caían a los lados de su rostro, que normalmente llegaban hasta la mitad de su oreja, ahora llegaban hasta casi la mandíbula.
- ¿En serio? – exclamo sorprendida mientras dejaba escapar unas carcajadas. – Oh… quisiera verlo, y a Itachi también… - suspiro.
- ¡Pero veámonos! – exclamo de inmediato, y de inmediato sintió la mirada de Sasuke encima. – ¡Sasuke… veámonos con Sakura, quiere verlos a ambos! – susurro quitando el celular por un momento.
- Mañana en la tarde, en el apartamento… ¿Te parece? – le propuso con cierta sonrisa, quería que ese día fuera exclusivamente para ellos dos, luego podrían verse con la muchacha.
- ¡Sí! – respondió contento Naruto, así que de inmediato se lo comunico a Sakura, a lo cual ella acepto encantada y luego se despidieron. - ¡Qué bien! – exclamo sonriendo ampliamente mientras cerraba el celular.
- Una pregunta, Usuratonkachi… - susurro cruzándose de brazos.
- ¿Si?
- ¿Cuánto le dijiste a Sakura? – pregunto levantando una ceja, e inmediatamente una expresión nerviosa apareció en el rostro de Naruto.
- Pues… lo suficiente… - respondió con una sonrisa nerviosa, y pasando una mano por su nuca.
- No me digas… - bufo Sasuke, ese día cuando hablo con Sakura no podía parar de hablar de lo feliz que estaría Naruto y de lo mucho que este lo había extrañado, y sobre lo emocionante y "romántico" que era el querer encontrarse así con él, y eso parecía algo extraño.
- Oye, tenía que decirle… ¿O no? – se defendió el rubio encogiéndose de hombros.
- Iba a enterarse un día de todas formas… - suspiro Sasuke metiéndose las manos en los bolsillos y dirigiéndole una sonrisa a Naruto.
El Uzumaki emitió una suave risa.

A los segundos decidieron dejar de estar caminando sin rumbo y se sentaron bajo uno de los enormes arboles que había en el parque, disfrutando de la sombra que brindaba.
- ¿Sabes Sasuke? – dijo de repente Naruto mirando como el sol atravesaba las hojas, inclinado hacia atrás apoyándose en las manos, mientras Sasuke se encontraba acostado en el suelo, con su cabeza apoyada en sus manos.
- ¿Si?... – pregunto desviando la mirada de las hojas hacia el rubio.
Naruto sonrió y se sentó de frente a Sasuke con una gran sonrisa en el rostro.
- ¡Te extrañé! – exclamo disminuyendo un poco la sonrisa. -…Mucho… - susurro luego de dos segundos.
Sasuke estaba en blanco, su corazón había dado un brinco inesperado, era esa misma sensación que sentía en Londres cada vez escuchaba su voz en el teléfono, cada vez que leía un "Te amo" al final de una carta, esa sensación que lo hacía suspirar en su mente cuanto lo amaba, quizás era empalagoso, pero no podía evitarlo. Y lo peor era que quería responderle algo, pero no sabía que decirle.
- Usuratonkachi… - suspiro al fin Sasuke, sentándose lentamente – Yo… - susurro levantando la cabeza, pero rápidamente fue callado por un beso de Naruto.
- Ya… no tienes que decir nada… - susurro Naruto separándose de los labios del moreno.
"¿Acaso Naruto pensaba que podía callarlo así como así?", pensó Sasuke arqueando sus cejas.
- Tu no me puedes callar así… - susurro casi para sí mismo con una media sonrisa en su boca.
- ¿Ah no? ¡Claro que puedo! – bufo el chico inflando sus mejillas.
- No, no puedes – sonrió maliciosamente Sasuke acercándose a Naruto, y antes de que este pudiera hacer algo, se le arrojo encima y empezó a hacerle cosquillas.
- ¡No! ¡Sasuke, no! – grito entre carcajadas Naruto mientras trataba de quitarse al pálido de encima.
Sasuke hizo caso omiso a los ruegos del chico y siguió haciéndole cosquillas, deteniéndose a los pocos segundos, pero sin quitarse de encima de Naruto, y tomándolo por el cuello de la camisa le beso en los labios.
- No me puedes callar así… - susurro separándose de aquellos labios.
Naruto solo emitió unas carcajadas, molestando al pelinegro, y antes de que este pudiera abrir de nuevo la boca, lo volvió a besar.
- Te dije que no… - susurro Sasuke menos enojado entre los besos.
- No me estas deteniendo… - susurro el rubio igualmente entro los besos.
Y Sasuke se separo inmediatamente, frunciéndole el seño.
Y Naruto de nuevo exploto en carcajadas, ignorando la increíblemente molesta mirada de su compañero.
- No seas tan gruñón, Sasuke… - suspiro con una sonrisa Naruto, mientras que Sasuke solo relajo un poco su expresión, soltó el cuello de su camisa, y suspirando se quito de encima y se sentó a su lado.
- No soy gruñón… - negó cerrando sus ojos.
- Si lo eres – rio Naruto quedándose acostado en el piso.
Sasuke abrió lentamente sus ojos frunciendo sus labios, y, algo molesto, despeino al rubio rápidamente.
- ¡No! – rio Naruto quitando las manos de Sasuke de su cabello.
- Yo te despeino si quiero, Usuratonkachi… - suspiro Sasuke con las cejas arqueadas.
Naruto se quedo un tiempo pensando con sus mejillas infladas observando a Sasuke, quien mantenía una engreída sonrisa. Y luego de unos segundos tomo una mano de Sasuke y alboroto su propio cabello con ella.
- Pase dos años sin eso… hazlo si quieres. – bufo manteniendo el aire en sus mejillas y desviando la mirada del pelinegro, escuchando nada más ni nada menos que unas fuertes carcajadas de parte de este. - ¡¿Y te ríes? – exclamo algo sorprendido el rubio.
- Es que… antes te quejabas siempre de eso y ahora mírate… - rio muy burlonamente Sasuke alborotándole el cabello a Naruto.
- Si, y supongo que tu no comías Ramen comprado a escondidas, ¿O sí? – bufo Naruto mostrando una malosa sonrisa, recordando algo que se le escapo a Itachi en un e-mail sobre que Sasuke compraba mucho Ramen a escondidas y lo comía en el almuerzo de la escuela.
Y la sonrisa de Sasuke se fue.
- ¿Disculpa? – gruño Sasuke arqueando sus cejas.
- ¡Itachi me dijo! – rio el rubio recibiendo un golpe en la cabeza por parte del contrario. - ¡Oh vamos, admítelo…, comías Ramen porque me extrañabas! – rio Naruto, sintiendo otro golpe de parte de Sasuke.
- Yo no hacia tal cosa… - suspiro Sasuke masajeando una de sus sienes donde recientemente había aparecido una palpitante vena.
Naruto solo siguió riendo a costillas del sufrimiento de Sasuke hasta que unos minutos más tardes el tema cambio y el moreno pasó a contar sobre sus últimos días de infierno en Inglaterra que no había podido contarle a Naruto, para devolverse luego a los chistes y conversaciones aleatorias sobre que hacían ahora sus antiguos compañeros de clase; hasta que claro, Itachi interrumpió la "romántica" tarde llamándolos para decirles que ya era hora de cenar y que irían al apartamento.

- ¡¿Qué hicieron qué? – exclamo indignado y profundamente furioso el jefe de la familia Uchiha al encontrarse con la noticia de que sus hijos, a escondidas y confabulados con su esposa, se fugaron hacia Japón.
- Mi amor, por favor, trata de entender… - le pedía un poco asustada su mujer, quien sostenía temblorosa una carta que Itachi le había dejado para que se la entregara a su esposo.
- ¿Entender? Nuestros hijos se acaban de fugar para que uno de ellos este ¡con un hombre! ¡¿Acaso eso te hace feliz? – grito molesto señalando al aire.
- Si – respondió con honestidad, tratando de imponerse. – Lee esto, por favor, te lo dejo Itachi. – le pidió con los ojos llenos de lagrimas extendiéndole el blanco sobre.
Y aunque Fugaku tenía deseos de maldecir hasta el polvo e ir volando a Japón a traérselos de vuelta…aquella mirada en su esposa no era tan agradable, así que accedió.

"Papa, si estás leyendo esto es porque tanto Sasuke como yo estamos en Japón. Lamento tener que haberte escondido esto, y haber comprometido a mama también, pero era necesario, porque no habrías entendido, jamás hubieras consentido que regresáramos a Japón, los tres lo sabíamos muy bien. Sé que no te agrada esta idea, sé que te hubiera gustado que las cosas terminaran diferente, lo sé, pero debes entender, debes aceptarlo, porque tu hijo no va a cambiar nunca y tampoco lo puedes hacer cambiar, el ama a Naruto, Naruto lo ama a él, y lo más importante…está feliz. Si solo pudieras ver la sonrisa que coloca en Sasuke ese chico, no lo había visto sonreír así desde que tenía cinco. Ese chico fue el único que quiso ser amigo de Sasuke, fue el único dispuesto a romperse la espalda con tal de sacarle una risa, el único que estuvo a su lado sin importar cuantas veces lo rechazara, porque Naruto sabia lo solo que se sentía Sasuke, yo lo sé. No pudo haberle pasado nada mejor que haberlo conocido. Por eso te pido, papa, si de verdad amas a Sasuke como sé que lo haces…entenderás, y nos dejaras quedarnos aquí.

P.D. Mira dentro del sobre.
Itachi"

Dejando tiempo para que sus pensamientos se ordenaran, miro dentro del sobre haciendo la carta a un lado y se encontró con una fotografía de su hijo con el chico Uzumaki, y sus rígidas facciones se relajaron al ver esa gigantesca sonrisa en los labios de su hijo menor.

"Si solo pudieras ver la sonrisa que coloca en Sasuke ese chico, no lo había visto sonreír así desde que tenía cinco"

Aquello era increíble… pensaba Fugaku mientras veía la foto.

"y lo más importante…está feliz"
- ¿Fugaku? -

La voz de su esposa lo saco de su letargo, haciéndolo volver a la realidad.
- Dame el teléfono – le pidió a su esposa, sin mostrar ninguna emoción, de hecho, nada en lo absoluto.

- ¡Comeremos Ramen! – peleo Naruto por quinta vez con Sasuke mientras decidían que cenar.
- No comeré mas de esa cosa, comeremos comida de verdad… - suspiro Sasuke cruzándose de brazos.
Se encontraban en la sala los tres muchachos entablados en aquella discusión que estaba durando horas, cuando el sonido del teléfono los saco de ahí, y ese sonido solo podía significar una cosa…
- No puede ser… - susurro Itachi petrificado al igual que Sasuke. – Yo atiendo Sasuke… - dijo Itachi levantándose antes de que Sasuke lo hiciera. - ¿Si? – pregunto al atender el teléfono, y sin esperarse otra cosa, escucho la gruesa voz de su progenitor.
- Itachi… - dijo inmediatamente su padre. – Me desobedecieron deliberadamente, y de una manera que jamás pensé que lo harían, estoy decepcionado. – lo acuso el viejo con una dura voz, pero luego de unos segundos, volvió a hablar, pero con una voz más suavizada. – Pero entiendo… - suspiro Fugaku.
- ¿Qué? – pregunto estupefacto Itachi, aquello era lo último que pensaba oír.
- Fui testarudo e injusto con Sasuke, me costaba entenderlo… pero puedo ver que es feliz, y si es así…pues yo no tengo problema. – explico su padre en un tono más calmado, algo raro de escuchar de él. – No los detendré de quedarse allá, espero nos mantengan al tanto de cómo les va siempre que puedan… - dijo su padre, y antes de Itachi siquiera poder decir algo, volvió a hablar. – ¿Me pasas a Sasuke? – pidió el hombre.
- Gracias, papa. – agradeció Itachi con una sonrisa, y luego de un par de segundos, le extendió el teléfono a Sasuke.
Y aunque sinceramente Sasuke no tenía ni intenciones de hablar con su padre, no parecían malas noticias…así que tomo el aparato.
- ¿Papa? – pregunto Sasuke.
- Fui completamente injusto contigo, hijo, si tu estas feliz, yo debería aceptar eso y estar feliz también…perdóname. – Se disculpo su padre, lo más sencillamente que pudo.
- Gracias… - respondió Sasuke, fue lo único que sus labios pudieron pronunciar, no podía creer que por fin su padre estuviera aceptando sus sentimientos por Naruto, y que además de eso, se estuviera disculpando…algo que nunca hacia.
- Mándale saludos al joven Naruto de nuestra parte. – finalizo.
- Lo hare… - estaba completamente estupefacto, no podía hablar ni pensar correctamente.
- Hasta luego, hijo – se despidió suavemente – Tu madre y yo estamos orgullosos de ambos. – dijo.
- Adiós, papa… gracias. – Era la primera vez que sentía tanto alivio, y cariño hacia su padre.

Unos segundos luego, ambos colgaron.

- No lo puedo creer… - susurro Sasuke dejando el teléfono en la mesilla.
- ¿Qué paso? – pregunto preocupado Naruto. – ¿No fue algo malo, o si? – pregunto aun más preocupado al ver los inexpresivos rostros de los hermanos.
- Papa te manda saludos… - Sasuke no pudo pronunciar nada más que eso. – No lo puedo creer… - susurro Sasuke desviando su vista hacia Itachi.
- Yo tampoco…- suspiro Itachi con cierta sonrisa en su boca.
El alivio que Sasuke sentía en su interior era casi de otro mundo, poco a poco una sonrisa se fue dibujando en su boca mientras su vista regresaba al rubio, quien luego de mirarlo unos segundos, algo serio, dibujo su característica sonrisa.
- Oh, cállate… - rio mientras despeinaba su rubia cabellera.
El rubio solo rio, y contento, se abalanzo sobre Sasuke abrazándolo con fuerza.
- Ya, ya… suéltame… - suspiro Sasuke devolviéndole el abrazo a medias.
- No. – respondió a secas, y no lo soltó si no después de cinco segundos.
- Ya no quieren afecto, ¿Eh, Naruto? – rio Itachi cuando lo vio separándose a regañadientes de su hermano menor.
Naruto solo pudo reír ante eso al ver el rostro de fastidio del moreno.

Luego de que siguieran hablando unos minutos más, al fin Naruto e Itachi convencieron a Sasuke de ir a comer Ramen.
Sasuke no podía resistir estar a mas de dos metros del rubio, y viceversa, a veces les costaba recordar el tiempo que habían pasado sin el otro. Pero poco a poco todo parecía como si esos dos años no hubieran pasado en lo absoluto, al menos, así lo sentían ambos.
Luego de ir por el Ramen, regresaron inmediatamente al apartamento, ya que el tiempo les se les paso rapidísimo y en un pestañeo la noche cubría la ciudad.

- Te gusto volver a probar el Ramen… admítelo, querido Sasuke. – rio Naruto burlándose de Sasuke porque de hecho pareció que había disfrutado mucho el Ramen.
- Yo no disfrute nada, cállate… - bufo Sasuke mientras los tres entraban al apartamento.
- ¡Oh vamos Sasuke, lo tenias escrito en toda tu cara! – se burlo también Itachi, echándole llave a la puerta.
- Que te calles. – chito Sasuke dirigiéndose a la cocina.
- Oigan ustedes dos, quédense despiertos el tiempo que quieran… pero yo, me voy a dormir…ando muerto. – suspiro Itachi mientras colgaba las llaves en la pared. – Te vas a quedar, ¿Verdad, Naruto? – pregunto señalando a dicho rubio volteándose ligeramente antes de pasar al pasillo de los dormitorios, y agregando, por supuesto, una sonrisa y un arqueo de cejas.
- ¡Por supuesto! – Respondió con una enorme sonrisa Naruto.
- Nos vemos en la mañana entonces. – se despidió con una gesto de la mano y se fue hasta su cuarto al final del pasillo.
Ambos se quedaron un rato en la cocina, hablando de cosas al azar, cuando se dieron cuenta de que eran casi las doce, así que decidieron al menos cambiarse para ver si podían dormir. Porque para su sorpresa ninguno tenían ni una pizca de sueño ya que el día no había sido precisamente normal.

- ¡Sí! – festejo Naruto lanzándose de espaldas a la cama de Sasuke. - ¡Qué suerte tienes, siempre tienes una matrimonial por cama! – bufo Naruto acostado sobre esta.
- Te regalare una… - suspiro Sasuke mientras se quitaba sus pantalones.
- No cabe en mi cuarto, idiota… - rio Naruto extendiendo sus brazos y cerrando sus ojos.
- Hey, Hey, Hey, no te relajes tanto. – peleo Sasuke cruzándose de brazos, aun con su camisa y el bóxer.
- ¿Ah no? Oblígame… - suspiro Naruto con una sonrisa sin siquiera mirar a su compañero.
Una malvada sonrisa se formo en los labios del moreno mientras se retiraba su camisa y se acercaba con paso silencioso al rubio.
Aun con sus ojos cerrados sintió como si Sasuke se estuviera subiendo a la cama, pero estaba extrañamente muy cerca de él, y para el tiempo que abrió los ojos su corazón casi se detiene al encontrar el rostro del moreno encima de él y con una sonrisa de superioridad.
- Ya quítate, me quiero cambiar. – bufo Naruto inflando sus mejillas, la rapidez con la que su corazón había empezado a latir no era buena para su salud.
- Oblígame… - susurro Sasuke marcando cada silaba mientras mantenía aquella sonrisa arrogante.
El rubio, molesto, frunció el seño y levantando su brazo izquierdo tomo al susodicho por la nuca y lo beso firmemente, obteniendo obviamente una aun más entusiasta respuesta del contrario. Sasuke se apoyo mejor en sus rodillas y poso sus manos sobre el pecho de Naruto para empezar a desabotonar su camisa.
Naruto sintió inmediatamente las manos de Sasuke intentando retirarle la prenda, así que aprovechando el momento, lo tomo por los hombros y con toda su fuerza lo lanzo hacia su izquierda para quedar sobre él.
- Maldición…quédate abajo, Dobe. – bufo Sasuke deteniendo el beso.
- No, tú vas primero – rio Naruto acercando su rostro al de su amigo.
- Y eso lo decidiste… ¿Cuándo exactamente? – peleo Sasuke frunciéndole el seño, pero increíblemente sin dejar de desabotonar la prenda del rubio, retirando casualmente el ultimo botón.
- Hace cinco segundos…- susurro Naruto mientras rápidamente se acercaba al cuello de Sasuke para empezar a besarlo con delicadeza. – Cuando me di cuenta que aun me dolía la caída… - susurro entre los numerosos besos en el cuello del moreno.
- Así que esa es tu excusa… - suspiro Sasuke con una media sonrisa mientras sus manos, lentamente, se deslizaban hacia el pantalón del chico y, de nuevo, con lentitud, empezó a aflojarlo.
Una suave risa entre dientes salió del rubio al sentir aquello.
– Si quieres que pare…-empezó a decir, pero Sasuke lo silencio al instante.
- Solo cállate… - suspiro haciendo a un lado su cabeza para darle más espacio en su cuello a Naruto y sus manos cambiaron de lugar a los cabellos de este para acariciarlos un poco.
El rubio solo rio y deslizo sus manos hasta la ropa interior del contrario y empezó a retirarla lentamente.

Esta vez, nadie ni nada los interrumpiría.

Lentamente abrió sus ojos para encontrarse con el reloj de mesa que marcaba las diez y cuarto de la mañana con su titilante luz roja. Era bastante tarde. Así que con pesadez se levanto de la cama y fue hasta el baño a la mitad del pasillo.
Al verse al espejo noto que efectivamente sus ojeras eran más grandes ese día, su hermano menor y su querido amigo no lo habían dejado tener un sueño pacifico…
- "Voy a molestarlos tanto…" – pensó bufando el Uchiha mayor en su mente mientras se cepillaba sus dientes y mantenía la vista fija en sus largas ojeras y rojos ojos.
Se afeito, peino, coloco una bata decente, sus pantuflas, y salió de su cuarto determinado a prepararse algo pequeño de comer y dejarles algo a los otros dos chicos por si se despertaban pronto. Antes de llegar a la cocina se detuvo en la primera puerta a la derecha, el cuarto de Sasuke, y con cuidado entro a echar un vistazo, solo por si acaso.
Solo pudo suspirar al ver la imagen que se desplegaba ante sus ojos: Su hermano menor se encontraba durmiendo boca arriba con un brazo extendido a lo largo de la cama y otro abrazando al chico a su lado, o bien, a su novio, siendo más precisos, quien dormía sobre su pecho sujetando parcialmente su cuello. Ambos sin camisa, mejor dicho, desnudos, y ligeramente arropados quizás hasta el ombligo, desde su perspectiva no era fácil de determinar. Era más que obvio que su noche no había sido tranquila, él más que nadie lo podía confirmar.

"Un baño, eso será lo primero que les exigiré" pensó Itachi mientras cerraba con cuidado la puerta para no hacer ruido.
Fue hasta la cocina, se sirvió un café y empezó a prepararse un delicioso emparedado.

Mientras tanto en el otro cuarto, el menor sentía como la luz de su ventana penetraba sus parpados y le ordenaban a sus ojos abrirse, por lo que lentamente y con dificultad abrió sus ojos, encontrándose con aquella rubia cabellera a pocos centímetros de él. No pudo evitar esbozar una suave sonrisa y con la mano que rozaba finamente el hombro de este, acaricio un poco sus cabellos.
"Usuratonkachi…" – pensó aun con su sonrisa mientras dejaba un beso en la frente del rubio. Movió ligeramente sus piernas, solo para asegurarse de que estaba desnudo, por lo que las imágenes y sensaciones de la noche anterior regresaron rápidamente, causando que su sonrisa se agrandara, para luego morder suavemente su labio inferior, el cual descubrió al instante que había amanecido un poco inflamado. – "Ojala no se dé cuenta…" – rio Sasuke en su mente soltando su labio, no le sorprendía en lo absoluto, más bien le extrañó no encontrarse alguna costra o sabor a sangre.
Pero al segundo siguiente sintió la garganta tan seca como el desierto de Sahara, por lo que delicadamente se deshizo del abrazo de su novio e intentando no mover mucho la cama se levanto de esta, se coloco su ropa interior e igualmente con mucho cuidado abrió la puerta y salió al pasillo.

El Uchiha mayor comía pacíficamente junto al refrigerador cuando escucho el ruido de la puerta del cuarto de su hermano abriéndose y cerrándose, por lo que rápidamente volteo hacia el pasillo, para encontrarse con un Sasuke que tenía la pinta de que estaba sufriendo una resaca.
- Lovely…- rio Itachi con su no tan recientemente adquirido acento ingles al verlo entrar a la cocina.
Por la mirada burlona de su hermano mayor, Sasuke podía fácilmente saber lo horrible que debía verse, sus ojeras seguramente podían igualar las suyas.
- Cállate y sírveme un vaso de agua… - bufo Sasuke sentando en la mesa con pesadez.
- ¡No te sientes en la silla si no has tomado un baño! – le peleo inmediatamente, pero Sasuke se le había adelantado y se levanto al segundo siguiente que se sentó. – Oh… ¿Duele? – pregunto burlón Itachi al ver la expresión de dolor en el rostro de Sasuke.
Al moreno se le erizo cada vello de su cuerpo antes de dirigirle una mirada asesina a su hermano mayor. – Cierra la boca… - lo amenazo frunciéndole el seño.
- Oye discúlpame pero estoy en mi derecho…ustedes dos no me dejaron dormir. - suspiro Itachi alzando sus cejas y encogiéndose de hombros mientras servía el vaso de agua.
- Oh, púdrete… - bufo Sasuke sentándose con el mayor cuidado posible en la silla y dejando caer su cabeza sobre sus brazos.
- Toma…- dijo Itachi dejándole el vaso en frente, sin esperar respuesta alguna.

Y volvieron a escuchar la puerta del cuarto del menor.

- ¡Naruto! – saludo con una sonrisa al recién llegado rubio, quien igualmente tenía una pinta no muy agradable, sumándole a que también se había aparecido solo en calzoncillos.
-Buenos días…- susurro con una media sonrisa - Rayos… te ves peor que yo… - rio suavemente Naruto frotando uno de sus ojos y acercándose al puesto al lado de Sasuke en la mesa.
- ¿Por qué crees que sea? – rio irónicamente el moreno levantando sus cejas viendo como el rubio se sentaba con sumo cuidado al igual que Sasuke.
- Itachi, supéralo, existen los audífonos…- suspiro fastidiado Sasuke tomando un sorbo de su agua, viendo como de reojo Naruto se enrojecía por completo.
- Oh hermanito, ojala funcionaran…ojala… - suspiro Itachi con una sonrisa al notar lo apenado que se había puesto el rubio, incluso había ocultado su cabeza entre sus brazos.
- Lo sentimos, Itachi… - se disculpo totalmente apenado Naruto, no importaba cuanto se enorgulleciera de cada uno de aquellos sonidos pero no lo suficiente como para no apenarse por haber causado el mal sueño de Itachi.
- Habla por ti… - bufo Sasuke terminándose su agua.
Itachi frunció el seño hacia Sasuke y luego relajándose miro a Naruto.
- Tranquilo, chico. – rio Itachi negando con un gesto de la mano.
- Sasuke…me vendría bien uno, ¿Me das? – preguntó Naruto con una sonrisa señalando el vaso vacio.
- Claro – asintió, y tomando el vaso se lo extendió a Itachi. – Ten.
- ¡Sasuke! – exclamo Naruto sorprendido.
- No me estarás pidiendo que me levante, ¿Verdad? – pregunto arqueando sus cejas.
Naruto solo suspiro ante aquello, que romántico, pensó decepcionado.
- Sasuke se lo debes… a quien más escuche anoche fue a Naruto. – se burlo Itachi cruzándose de brazos, recibiendo la mirada asesina de su hermano.
- ¿¡Podridas dejar de hablar de eso Itachi! – exclamo Naruto con su cara totalmente roja y sus mejillas infladas.
Itachi solamente pudo reír ante aquello, y sin querer hablar más, tomo el vaso, lo lleno de nuevo y se lo extendió a Naruto.
- Disculpa…no me puedo resistir. – rio Itachi.
Naruto bufo un poco tomando el vaso y dejando el rubor desaparecer poco a poco.
Y cuando Itachi estuvo a punto de abrir la boca, escucharon un extraño ruido a guitarra eléctrica viniendo del cuarto de Sasuke.
- ¡Oh, rayos! – exclamo Naruto por lo bajo, y se levanto lo más rápido que pudo de la silla y corrió hasta el cuarto.
Dos segundos pasaron para que volvieran a ver al rubio en la habitación.
- ¡Buenos días, Ero-sennin! – dijo con una nerviosa sonrisa.
- ¿Se puede saber donde rayos estas? – pregunto Jiraiya algo molesto, el chico se había ido el día anterior a encontrarse con Sakura y no había regresado. – Ni siquiera me devolviste las llamadas… - suspiro el viejo.
- Lo siento, lo tenía en vibrar… - suspiro Naruto, evadiendo la primera respuesta por alguna razón.
- ¿Dónde estás? – pregunto de nuevo.
- Donde Sasuke… - respondió por lo bajo, esperando el grito que le seguiría.
- ¡¿Dónde? – Exclamo de inmediato completamente sorprendido, al menos pudo haberle dicho que el Uchiha había regresado. - ¡¿Cuándo? ¡¿Cómo!
- ¡Hace unos días! – dijo con una gran sonrisa.
- ¡Pudiste haberme dicho eso! – se quejo el anciano ante la poca preocupación de su ahijado.
- Si…lo siento Ero-Sennin…- se disculpo, sinceramente la emoción del momento no lo había dejado pensar en absolutamente nada más.
- En fin, me imagino que el joven Itachi regreso también. – dijo de repente.
- Pues si… - respondió Naruto extrañado mientras dirigía su vista hacia Itachi.
- ¿Me lo comunicas? – pregunto, y se escucho como si hubiera esbozado una sonrisa al decirlo.
- Si…- respondió, aun más extrañado. Lo llama en la mañana y de repente quiere hablar con Itachi, se estaba comportando más raro de lo normal. – Itachi…para ti – susurro extendiéndoselo a Itachi, el cual le arqueo las cejas, pero igualmente tomo el aparato rápidamente y atendió la llamada.

Y a los pocos segundos abandono la cocina por alguna razón.

- ¿Qué quiere el viejo con Itachi? – pregunto curioso Sasuke.
- Ni idea…pero si es otra de sus locas ideas, podemos preocuparnos…- susurro aun viendo el pasillo por donde acababa de desaparecer Itachi.
- Puede que tengas razón…-suspiro Sasuke mientras se levantaba de su asiento. – Bien, no se tu, pero yo necesito bañarme… - dijo estirándose un poco mientras caminaba hacia el pasillo.
Naruto sonrió, y en silencio siguió al moreno hasta que estuvo lo suficientemente cerca y lo abrazo por el cuello.
- ¡Maldición, Usuratonkachi! – exclamo tambaleándose después que el rubio se le lanzara encima. – Vas a matarme…- suspiro recuperando su equilibro.
- ¿Te acompaño?…- le susurro al oído con un aire seductor y con una picara sonrisa que por suerte el moreno no podía ver.
Un escalofrío recorrió a Sasuke por completo, y sin poder evitarlo se mordió el labio inferior.
- ¿Eso es un sí? – pregunto expandiendo su sonrisa.
- Solo ve abriendo el agua, maldición…- bufo Sasuke sacándose al rubio de encima.
Este se soltó contento y entro al baño inmediatamente. El moreno solo suspiro y se dispuso a entrar igualmente cuando vio a Itachi acercándosele.
- Por fin, ¿Vas a bañarte? – pregunto riendo, y de repente oyó la voz del rubio desde adentro del baño.
- ¿Tienes mi celular? – pregunto saliendo del baño con solo una toalla alrededor de su cintura.
- Si…- respondió arqueando una ceja.
- ¡Ok! Solo ponlo sobre la cama. – dijo con una sonrisa, volvió a entrar al baño, y lo único que se escucho después fue la llave de agua abriéndose.
Itachi desvió sus ojos hacia Sasuke, apretando sus labios y entrecerrando sus ojos.
- ¿Qué? – exclamo encogiéndose de hombros.
- Mejor voy al mercado de un vez… - suspiro Itachi alejándose, sabía que por el momento era mejor no quedarse en el apartamento.

Por alguna razón Sasuke solo sonrió y entró al baño.

- ¡Sakura! – exclamo Itachi apenas la muchacha atendió su celular.
- ¡¿Itachi? – pregunto emocionada al oír la voz del Uchiha mayor.
- ¿Cómo estás? – pregunto con una sonrisa, extrañaba la voz de esa chica.
- ¡Pues de maravilla! ¿Y tú? ¿Cómo están Sasuke y Naruto? – pregunto inmediatamente, como no pidiendo controlar su emoción.
- ¡Excelente! Ah, ellos no podrían estar mejor, créeme… - Respondió sonriendo, pero rio por lo bajo al decir lo último.
- ¡Me alegro! – rio Sakura.
- Bien, Sakura, te quería pedir un favorcito… - empezó Itachi susurrando.
- ¡Dime, cualquier cosa! – dijo.
- ¡Jiraiya quiere hacer una pequeña reunión para celebrar nuestra llegada…así que, además de invitarte, obviamente, quería pedirte si podías decirle a sus antiguos compañeros de la secundaria! – le pidió sonriendo y emocionado, desde que el viejo se la había propuesto le había encantado esa idea.
- ¡Qué maravilla! – exclamo contenta – Pero, Itachi, ¿A todos? – pregunto curiosa.
- ¡A todos lo que creas les pueda interesar ir! – respondió riendo, recibiendo igualmente una risa por parte de la chica.
- ¡Eso hare! – respondió encantada.
- ¡Perfecto! Gracias, Sakura – agradeció Itachi.
- ¡No te preocupes! – rio Sakura. - ¿A qué hora? – pregunto.
- A las siete, justo en Akatsuki – respondió. – Ah, y otra cosa, es sorpresa ¿Si? – añadió, solo por si acaso.
- ¡Perfecto! Yo les hago saber – rio la chica. – Nos vemos allá entonces.
- ¡Nos vemos! – respondió Itachi.
- Salúdame a Sasuke y Naruto, ¿Si? – pidió amablemente.
- ¡Con gusto! – rio Itachi.
- ¡Gracias! Hasta luego. – se despidió riendo suavemente.
- ¡Hasta entonces! – se despidió igualmente y ambos colgaron.

"Maldición…esos dos" – pensó mientras pagaba las compras, deseando que cuando llegara al apartamento los encontrara fuera de la ducha.
Y gracias al cielo, al llegar a este, se encontró con ambos chicos vestidos y peleando por el control remoto del televisor.
- ¡Dejen de pelear! – les grito apenas vio que estaban por agarrarse a golpes. – Maldición, ¿Cómo pueden pasar de tener sexo a pelearse por el control remoto? – pregunto estupefacto, jamás pensó que le gritaría algo así a esos dos.
El rostro de ambos se enrojeció y lentamente soltaron el control.
- No crean que no se… - suspiro Itachi dejando las compras en la mesa.
- ¿Qué…compraste? – pregunto apenado Naruto tratando de que el sonrojo abandonara sus mejillas.
- Oh, solo lo necesario para el almuerzo – explico sacando todo de las bolsas.
- ¿Qué acaso no cenaremos aquí? – pregunto Sasuke volteándose hacia su hermano.
- Oh, no, hermanito…- rio Itachi, estaba loco por contarles de la pequeña reunión, pero Jiraiya le había prohibido hacerlo. – ¡Iremos a cenar en Akatsuki! Esos me deben una cena gratis – mintió Itachi con una sonrisa.
- Oh, encantador… - bufo Sasuke acostándose sobre las piernas del rubio.
- No seas aburrido, Sasuke – suspiro Naruto. - ¡Yo si estoy a favor! – dijo con emoción Naruto mirando a Itachi con una gran sonrisa.
- ¡Ese es el espíritu, Naruto! – rio el mayor – Necesitas que se te pegue eso, Sasuke – rio por lo bajo mirando a su hermano menor.
- Cállate – suspiro acomodándose mejor en el regazo del rubio.
- ¿Estas cómodo? – pregunto retóricamente el rubio arqueándole las cejas a su compañero.
- Anoche no te quejaste… - dijo entre dientes el moreno esbozando una satisfecha sonrisa.
El rubio solo pudo enrojecerse de nuevo y apretar sus ojos y sus labios mientras escuchaba la mal escondida risa de Itachi.
- Desgraciado… - rio Naruto sin nada más que hacer y lo golpeo en la cabeza.

Sasuke igualmente no pudo evitar soltar unas carcajadas, y así, por alguna razón los tres quedaron riendo por unos minutos.

A las pocas horas, luego de almorzar, Sasuke y Naruto fueron a buscar un poco de ropa limpia a la casa del viejo, se quedaron un momento allí y regresaron al apartamento.
No podían ni describir lo bien que se sentía poder salir tomados de la mano y estar casi pegado al otro sin que hubiera nada raro en eso para ambos; llegaba a tal punto que Sasuke paso casi todo el tiempo con una ligera sonrisa, algo muy difícil de lograr en el, pero el buen humor que tenían ambos no era absolutamente nada normal.

Increíblemente, para el tiempo que ambos llegaron a la residencia ya eran cerca de las seis y media de la tarde, por lo que el Uchiha mayor los apuro a toda marcha para que se colocaran decentes porque ya era hora de ir a Akatsuki.
- ¿Ya están listos? – los llamo desde la cocina. No habían salido del cuarto de Sasuke desde que les pidió que se vistieran.
- ¡Ya vamos! – escucho la respuesta del rubio al instante.
- ¿Por qué rayos me hiciste ponerme esto? – pregunto fastidiado Sasuke mientras veía como Naruto terminaba de atarle la corbata. El molesto rubio lo había convencido de colocársela, ya que por alguna extraña razón Itachi les pidió que no fueran tan informales.
- No te quejes… - bufo Naruto terminando de atar la prenda. – Listo, ¿Ves? Perfecto – rio colocándole en frente un pequeño espejo.
El moreno solo arqueo sus cejas y suspiro, como siempre.
- Solo vámonos…Usuratonkachi. – suspiro Sasuke apartando el espejo y caminando hacia la puerta.
- ¡Aburrido! – se burlo Naruto siguiéndolo.
- ¡Por fin! – exclamo Itachi apenas los vio aparecer.

Y luego de aquello bajaron rápidamente y montaron el metro que los llevaba hasta el parque donde se encontraba Akatsuki.

- ¿Está cerrado? – pregunto Naruto cuando se acercaban al local, sus puertas estaban cerradas, algo que normalmente indicaba que estaba cerrado.
- ¡Están cerrando, tendremos el local para nosotros solos! – rio Itachi guiñando un ojo con demasiado entusiasmo, mas del normal.
- ¿Qué rayos le pasa a tu hermano? – le susurro Naruto a Sasuke aprovechando que Itachi caminaba lejos de ellos por alguna razón.
- No lo sé…está demasiado feliz… - respondió el moreno susurrando y arqueando sus cejas.
- ¿Nos preocupamos? – pregunto algo asustado.
- Tu tranquilo, yo te cubro…- susurro Sasuke con una sonrisa de lado mientras tomaba la mano del rubio y entrelazaba sus dedos.
El rubio solo pudo bufar tratando de ocultar una sonrisa y devolviéndole el agarre al moreno.
Pero antes de que Naruto pudiera responderle la voz de Itachi los interrumpió.
- Oigan, tortolos… ¡Vengan! – Les grito parado frente a la puerta del local, a varios metros de ambos.
Así que sin querer oponer resistencia se dirigieron rápidamente hasta allá (sin soltar sus manos, obviamente), además ya les estaba empezando el hambre.

Pero de repente, el curso de la noche cambio por completo cuando los dos chicos, siguiendo a Itachi, pasaron la entrada del café y sin siquiera haber tenido la oportunidad de observar bien, un enorme coro de voces gritaron al unísono:

"¡Bienvenidos a casa!"

¿Y con que se sorprenden ambos? Apenas salieron de la sorpresa observaron el local abarrotado. Los miembros de Akatsuki, Sakura, Jiraiya, y para colmo…casi todos sus viejos compañeros de clase, Kiba, Sai, Shikamaru, Gaara, Ino, Hinata, Lee, Neji y TenTen.

Y sus manos se soltaron al instante, mientras no podían hacer nada más que quedarse petrificados y mirar a la multitud con los ojos abiertos como platos.
Eso claro… hasta que por alguna razón Itachi grito contento: "¡Estamos en casa!"
Y toda la multitud fue hacia ellos a saludarlos con abrazos, risas, de todo, Sasuke casi no podía respirar, al igual que Naruto, a pesar de que les diera gusto verlos a todos, todo aquello había sido muy de repente, hasta que por primera vez en esos días, Itachi les salvo el pellejo.
- ¡Todos, por favor! – grito y la multitud volteo a verlo. – Siéntense… - pidió con una sonrisa y señaló la larga mesa en el centro del café.

Sasuke exhalo un suspiro de alivio al ver a todos irse, dándole por fin la oportunidad de ir con Naruto, el cual solo rio al verlo y juntos fueron hasta donde Itachi les indicaba que se sentaran, justo al lado de de él, en una de las puntas de la mesa.
Donde también se encontraban, frente a ellos, Jiraiya y Sakura.
- Esto fue tu idea,… ¿Verdad? – le bufo Sasuke en voz baja a Itachi.
- ¡No, del viejo…! – le respondió con una sonrisa señalando a Jiraiya, quien le devolvió una sonrisa.
Naruto y Sasuke observaron a Jiraiya con sorpresa, y luego enojo, mucho enojo.
- Pero la idea de invitar a su clase… fue mía. – les susurro Itachi con una sonrisa.
Y ambos regresaron la vista al Uchiha mayor, aun más molestos.
- ¿Qué? – pregunto encogiéndose de hombros, y por suerte, ninguno de los hablo, solo bufaron indignados y dejaron el asunto de lado.

Realmente a la final no fue tan malo, todos se levantaron a comer bocadillos y poco a poco se formo un "foro" alrededor de Sasuke, Naruto y Sakura, quienes, sentados en el suelo en pleno centro del local, comentaban las curiosidades de Inglaterra, y todos querían divertirse con las historias de cómo fue la vida por esos lados para los hermanos Uchiha.
- ¿Y la gente? – pregunto de repente Ino, quien estaba sentada más cerca de Sakura.
- Oh, unos engreídos…sin ofender pero…muchos eran un dolor en el trasero…- suspiro Sasuke.
Y Naruto, quien se había pasado todo el tiempo con sus brazos y cabeza apoyados en los hombros de Sasuke solo pudo reír divertido al igual que los demás.
- Naruto… sé que no viene al tema pero… ¿Puedo preguntarte algo? – dijo de repente Sai entre las risas y todos lo miraron curiosos.
- Claro…- respondió levantando un poco la cabeza, extrañado, y un poco atemorizado realmente…
- ¿Qué tal es Sasuke en la cama? – pregunto pasando su mano por su barbilla, como si fuera algo completamente normal.

Y ambos chicos, junto con toda la multitud lo miro con los ojos abiertos.
- ¿Disculpa?… - fue lo único que salió de los labios entreabiertos del rubio.
Y Sasuke solo podía apretar sus labios con rabia, quería que alguien asesinara a ese loco e hiciera que esa pregunta nunca hubiera salido de su boca.
- ¿¡Pero qué locuras dices Sai? – Pregunto sorprendida Ino.
- No son locuras… - negó con la mayor normalidad del mundo volteándose hacia ella, algo característico de él.
Y nadie se atrevió a decir nada… hasta que…
- Tiene que ser muy bueno porque sus ruidos no me dejaron dormir… - rio Itachi sin darse cuenta de lo que estaba diciendo, y cuando termino de hablar, borro su sonrisa y tapo su boca con sus manos y miro arrepentido a los dos chicos, quienes parecían querer abalanzársele encima y molerlo a golpes.
Y una exclamación de sorpresa se oyó al unísono en todo el local, incluidos los de Akatsuki, el viejo, y Sakura.
- ¿No debía decir eso, verdad? – susurro Itachi.
- ¿¡Alguien podría explicarme qué demonios está pasando? – grito indignada Ino, la única que tuvo el valor para romper el incomodo silencio que se estaba formando, mirando a Sasuke y a Naruto con el rostro enrojecido, las mejillas infladas y sus brazos cruzados con fuerza.
Los chicos voltearon hacia ella sin saber que decir.
- Hey, en serio… expliquen…- dijo de repente Kiba, con cierta expresión de asustado.
Y voltearon hacia él. Y para salvar el día…de hecho, para salvarlos de tener que hablar…hablo Sakura, la voz de la razón.
- Verán… - empezó nerviosa, porque hasta a ella le era nueva la noticia, sabia de la relación entre sus amigos…pero aquello era mucha información. – Una de las razones por la que…quisimos hacer esta reunión… - dijo jugando con sus manos y mirando esporádicamente a Naruto y a Sasuke, y de vuelta a los demás. – Era para…celebrar que…tenemos una… ¡nueva pareja en el grupo! – rio ligeramente mirando con algo de nerviosismo a los chicos.
- Esperen, esperen, esperen…- dijo de repente Ino, aun enrojecida, y se seguía viendo molesta. - ¡¿Acaso esperas que creamos que estos son novios? – pregunto, de nuevo, indignada.
- Pues… si… - dijo Itachi encogiéndose de hombros – No les queda de otra, realmente… - dijo repitiendo el gesto.
Ino se levanto molesta y se fue del grupo, a lo que Sakura se levanto y fue con ella.
Y de repente, todo el grupo empezó a reír.
- ¡Maldición, me lo esperaba de Uchiha pero…! – rio Kiba.
Y la expresión de Sasuke cambio de sorprendido y aturdido a molesto, como siempre.
Y Naruto acompañó al grupo en sus carcajadas.
- ¡Buena esa! – rio Naruto, recibiendo un golpe en el hombro de parte de Sasuke. - ¡Oh, vamos Sasuke… relájate! – le dijo riendo y abrazándolo por los hombros.
- Total, no nos importa en lo absoluto… – suspiro Neji con una sonrisa de lado.
- Exacto, al parecer son los mismos de siempre…solo mas unidos – rio TenTen.
- ¡Oh, mucho más unidos, créeme! – Carcajeo Itachi, sufriendo como consecuencia un puntapié de parte de Naruto.
- ¡Lo siento! ¡Lo siento! – se disculpo igualmente entre carcajadas, para luego ser acompañado por la multitud.
Y luego de eso, el tema no volvió a ser tocado, solo fueron risas y bromas a partir de eso.

Poco tiempo después, poco a poco todos fueron dejando el local, llevándose un pedazo de torta con ellos, hasta que por fin solo quedaran pocos de Akatsuki, los Uchiha, Naruto, Sakura y Jiraiya.
- Bueno chicos, yo me debo ir… lamento no poder quedarme a ayudar a limpiar… - se disculpo Sakura recogiendo su bolso.
- ¡Tranquila, Sakura! – dijo Itachi mientras botaba unos vasos en el bote de basura. – Ve con cuidado. – dijo despidiéndose con un gesto de la mano.
- ¡Lo hare! – rio ella.
- Te acompañamos a la salida… - dijo Naruto acercándose a ella junto con Sasuke.
- No es necesario, Naruto. – se negó con educación.
- No es problema. – aseguro Sasuke encogiéndose de hombros y con una ligera sonrisa.
- Esta bien, gracias. – respondió con una sonrisa.
- Sakura, ¿Ino estaba bien? – pregunto algo preocupado por la reacción de la rubia.
- Pues, si, ya está mejor…solo le costó creer que ya no tendría oportunidad con Sasuke – rio pasando su mano por su nuca. – Y que su oportunidad se la quitaras tu, fue demasiado para ella – rio añadiendo un suspiro al terminar de hablar.
- Que se acostumbre – bufo Sasuke, increíble ¿Como esa chica aun podía creer que tenia oportunidad con él?

Unos chistes después ya estaban despidiéndose de la chica en la salida del parque, donde a pocos pasos se encontraba la estación del metro.

- Pudo haber salido peor… - suspiro sonriente Naruto mientras regresaban al café, tomando la mano de Sasuke.
- No me digas… - bufo Sasuke levantando sus cejas.
- Si, pudieron haber encendido sus antorchas y haber empezado a perseguirnos. – rio Naruto, diciendo lo primero que le venía a la mente.
Y por suerte escucho la risa de Sasuke.
- Si, pudo salir peor… - rio Sasuke soltando la mano de Naruto y abrazándolo por los hombros.

Cuando al fin llegaron al local, decidieron no entrar y quedarse un rato afuera. Así que fueron a una banca debajo de uno de los arboles que estaba cerca de allí.
- Esta es la semana más rara que he tenido… ¿Y tú? – pregunto Naruto luego de sentarse.
- Hasta ahora… también – respondió Sasuke con una sonrisa respirando profundamente.
Naruto rio con suavidad.

Pero su risa fue lentamente apagada cuando empezaron a escuchar un sonido ciertamente familiar para ambos.
- ¿Eso es? – pregunto Naruto incorporándose mejor.
- No puede ser… - dijo Sasuke haciendo lo mismo.
Y efectivamente, por alguna razón, desde el interior de "Akatsuki" se podía escuchar la canción sin la que, quizás, nunca se hubieran vuelto amigos: "Broken Youth"
- Si… ¡Si es! – rio Naruto al igual que Sasuke. - ¿Sabes? – añadió de repente.
- ¿Aja? – pregunto el moreno.
- Ahora que lo pienso…esa fue la canción que nos unió, por así decirlo… - comento con una suave sonrisa, volteándose hacia Sasuke.
- Tienes razón… - sonrió Sasuke mirándolo.
- ¿Te imaginas que nunca hubiéramos encontrado eso en común? – comento divertido el rubio.
- Jamás habría aprendido a soportarte… - rio Sasuke dándole un pequeño golpe en la cabeza.
- ¡Lo mismo digo! – se burlo Naruto sacándole la lengua.
Y el Uchiha estallo en carcajadas, y a Naruto solo se le derritió el corazón, por lo que no pudo contenerse a estirar un poco su cuello y darle un suave beso en la mejilla a este.
Sasuke detuvo sus risas al sentir aquel beso y volteo hacia el rubio con sus cejas arqueadas.
Y esta vez fue Naruto el que empezó a reír.
- Usuratonkachi… - suspiro Sasuke sonriendo y tomando a Naruto por la barbilla le beso suavemente, el cual le fue devuelto de la misma manera. Como le encantaba besarlo, pensó Sasuke.
- Sasuke… - dijo entre besos, y lentamente fue deteniéndolo hasta separarse unos pocos centímetros.
- Dime…
- ¿Quieres ser mi novio? – pregunto con una sonrisa, sabía que esa pregunta estaba completamente de mas, pero le pareció que igual hacía falta.
- Maldición, Naruto, si lo de anoche no fue un completo si no se que lo será… - sonrió Sasuke acariciando la rubia cabellera del chico, y este solo pudo reír. – Si, si quiero… - susurro dándole un suave beso en los labios. - ¿Y tú? – pregunto separándose de él, arqueándole las cejas.
- Te doy la respuesta en el apartamento… - respondió con una picara sonrisa mientras se acercaba a darle un beso al cuello de Sasuke.
- Una ahora…- bufo mientras apartaba al rubio. Maldición, ¿Cuando había aprendido Naruto a ser tan sensual?, maldijo en sus pensamientos mientras evitaba sonrojarse.
- ¿En medio del parque? – pregunto levantando sus cejas, pero la expresión de insatisfacción del moreno no cambio. – Es broma…Teme… - rio Naruto – Por supuesto que si… - rio tomándolo por la nuca y besándolo firmemente, siendo este devuelto igualmente.

No sabían a donde los llevaría todo aquello, ni como podría terminar, pero por el momento solo una cosa estaba clara, ambos se amaban, y no iban a dejar que todo lo que soportaron para poder estar por fin juntos fuera en vano. En cada roce de labios, sentían como afirmaban con más fuerza ese sentimiento, ese pensamiento que sabía muy bien ambos que compartían.

Tres años resumidos en ese momento. Algo que comenzó con odio puro, con nada más que rivalidad, que poco a poco fue disminuyendo y convirtiéndose en una amistad, lazos que al pasar de los meses fueron haciéndose más cercanos y más cercanos, hasta el punto en que no habían secretos entre ambos, compartían todo, e incluso, hasta el punto en que, sin quererlo…esa amistad se transformo en lo más inesperado para ambos: Amor.

Algunos dicen que lo mejor que te puede pasar en el amor es enamorarte de tu mejor amigo, pues, al menos para ellos, esa frase no podía tener más razón. Ambos sentían un cierto vacío en sus corazones, y sin darse cuenta, llenaron el espacio del contrario, sirviendo de simple compañía y apoyo; con solo estar allí para el otro en todo momento; estando allí sin importar que; sonreír y llorar, construyeron algo mas solido que cualquier otra cosa.

Así que, como dicen, el destino te golpea cuando uno menos lo espera, y en especial, de la manera en que menos se espera. Y esta amistad, este amor, este tesoro para ambos, ahora era mucho, pero mucho más especial e irremplazable.

- ¡Oigan, ustedes! – escucharon de repente la voz de Itachi, interrumpiendo el beso. - ¡Vengan a ayudar! ¿Qué creen que por estar besándose ahí se salvan de limpiar? – se quejo mostrándoles una escobilla.
Naruto reprimió una risa antes de hablar.
- ¡Enseguida vamos! – respondió aun en carcajadas.
- ¡Mas les vale! – les grito regresando al interior del local.
Ambos se miraron, rieron, y sin chitar, se levantaron tomados de las manos y entraron a "Akatsuki" para ayudar con la limpieza.

Y al cruzar esas puertas, regresando con todos los demás, se dieron cuenta que la vida…a pesar de que continuaría igual, no sería nunca la misma. No ahora que se tenían el uno al otro.

FIN.