Regalo
Me puso la bolsa sobre las manos, a decir verdad esto no me entusiasmaba en lo absoluto pero bueno que más, tome la bolsa y la abrí. Saque algo plano y un poco grueso, al tenerlo completamente afuera me di cuenta que era un libro, era lógico, estaba envuelto en un papel de regalo morado.
- ¡Un libro! – Exclame feliz.
- Bueno es que se que te gusta leer y este libro te resultara interesante, créeme.
- Confiare en tu palabra – dije con una sonrisa tímida en mi rostro - ¿Puedo? – pregunte señalando el libro.
- Por supuesto es tuyo ¿No?
Quite el envoltorio de un solo tirón, tire los restos del papel morado al suelo junto al sofá. Mi boca se abrió en una gran O cuando vi la portada del libro - ¡Emmett! ¿Qué es esto? – pregunte con el grito casi en el cielo.
-Un libro – se burlo – se que te será se mucha utilidad.
- Estas loco, no pienso leer el "Kamasutra", es mas no pienso ni siquiera abrirlo, nunca. – Dije arrojándolo al suelo.
- Oye, relájate no es nada de otro mundo este libro te ayudara mucho para tu noche de bodas, es mas lee debajo del titulo – dijo recogiéndolo y señalando debajo del titulo – "Para la mujer"
- ¿Y eso que?
- Vamos Bella tu no quieres hablar de ese tema con nadie ni siquiera con Alice, y eso que es tu mejor amiga, así que por eso pensé en que un libro era lo mejor ya que te niegues a hablar con alguien.
- Claro por eso creíste que regalándome el Kamasutra me sentiría más cómoda. – ese fue un gesto muy tierno y súper extraño de su parte.
- la verdad esa es la segunda razón, para serte sincero quería ver tu reacción cuando lo abrieras por eso lo compre. - Y por eso Emmett era Emmett.
- Eres un bruto de primera – dije – ¿De esto hablaron con Edward aquella vez?
- Si
- Por eso no quería decirme nada, por eso quería que vinieras a hablarme, por eso…
- Me dijo que seria mejor que tuviera mente fotográfica para poder ver tus reacciones en mi mente cuando regresara a casa. – interrumpió mi oración.
- ¿Qué te dijo que? – Genial mi novio tenía su pizca de Emmett en su interior, y con eso quiero decir un poco de perversión.
- Bella ya es tiempo que sepas que Edward no es tan santo como crees. – dijo en tono serio.
- ¿A no? – Eso abrió mi curiosidad - ¿Por qué lo dices?
- Por que he vivido con el muchos años, sabes lo que realmente hace cuando dice que va a leer un libro a su habitación – dijo haciendo comillas con sus dedos.
- No – conteste moviendo mi cabeza de un lado a otro. Su cara se parecía mucho a los detectives de una película cuando están a punto de decir quien es el verdadero villano.
- Aun estoy en proceso de espionaje – dijo desanimado – es muy astuto y siempre me hecha de su cuarto cuando oye mis pensamientos.
- ¿Por qué piensas en voz alta?
- No te quejes no se tu pero para mi es muy difícil. – Alcé una ceja – Parece que esto abrió tu curiosidad.
No pude evitar sonrojarme, era cierto, quería comprobar que Edward no era tan perfecto como demostraba serlo.
- Sabes el día que compre el libro no pudo evitar echarle un vistazo.
- ¿Edward ya vio esto? – Pregunte quitándole el libro de las manos.
- Si ya lo vio – rió – mejor dicho lo vio como unas tres veces.
Edward es un pervertido al igual que Emmett – pensé para mi misma. ¿Qué tendrá este libro que llamo la atención de Edward? Mire fijamente el libro y me debatí no me haría mal echarle un vistazo cuando Emmett se fuera.
- Es tu conciencia Bella, hazme caso quieres leerlo, echarle un ojeada como tu quieras expresarlo, ambos sabemos que si, no sientas pena esto quedara entre tú y yo.
- Conciencia dime, ¿me juras que quedara entre nosotros? – le pregunte a Emmett.
- Te lo juro por mi Rose – levanto su mano derecha.
- OK, no sabia que mi conciencia estaba casada con Rose. – Bromee. Ambos reímos.
Mire de nuevo el libro ¿Seria buena idea abrirlo, sobretodo con Emmett aquí? Bueno que más daba además si lo miraba yo sola no seria tan divertido, no puedo negar que cuando Emmett esta cerca las cosas son más divertidas.
- Muy bien hagámoslo – me quitó el libro de las manos en un movimiento rápido, lo mire con el ceño fruncido.
- ¿Qué? Tu mucho lo piensas y ya me estoy aburriendo. – Dijo.
Se alejo un poco de mi para que no pudiera ver las paginas del libro, al parecer buscaba algo.
- ¿Ya lo viste, verdad? – pregunte aunque la respuesta era obvia.
- Crees que iba a dejar que Edward lo disfrutara solo, déjame y te digo NO. – Ya lo halle – grito feliz.
- ¿El que? – pregunte
Me paso el libro abierto. Mi boca se hizo una gran O, mis ojos se abrieron como platos y mis mejillas ardían por la sangre que subió rápidamente. Las imágenes realmente eran perturbadoras para mi casi sana mente todavía, no podía creer lo que los humanos eran capaces de hacer, sobretodo en esas posiciones.
Las carcajadas de Emmett hicieron un gran eco en mi cabeza. – Sabes esta es muy divertida, te la recomiendo. – dijo señalando la primera imagen de la página, la cual no era tan tradicional que digamos para ser honesta. – Como le dije a Edward prefiero que la mayoría del tiempo tu pases arriba.
- ¿Yo porqué?
- Ya sabes por que – negué con la cabeza – bueno por que ya sabes que los vampiros somos súper fuertes y todos creemos que puedes salir lastimada, si mi hermano no logra controlarse a tiempo.
- ¿Todos? ¿Todos los Cullen lo saben?
- Si pero no te preocupes las apuestas solo las hicimos Alice y yo.
No había nada peor que la familia de tu novio apostara sobre tu luna miel, al parecer no, esta comprobado mi vida era publica para mi futura familia. Emmett aun seguía carcajeándose de la risa, lo odiaba por ser tan Emmett, no podía hallar un adjetivo para describirlo.
Algo en mi cabeza se prendió de golpe, pude sentir como mi boca se curvaba en una sonrisa malévola, si actuaba bien esta seria la venganza mas dulce y perfecta que le pueda hacer a Emmett y también a Edward por hacerme pasar por esto sin siquiera advertirme.
Tome el libro y comencé a pasar las paginas, hasta hallar algo peor que la triple X.
- Creo que me gustaría probar esta. – Dije señalando la imagen.
Las carcajadas de Emmett cesaron de repente y clavo los ojos en el libro. Abrió los ojos por la sorpresa, al parecer no esperaba esto por mi parte.
- Oye cuñadito ¿Estas bien? – dije pasando la mano delante de el – vamos no te sorprendas tu sabes que también tengo mi lado pervertido. – Bromeé.
Al parecer no salía de su trance – bueno si no te gusta esta que te parece la de abajo, como vez en la imagen yo pasare arriba.
- ¡Isabella Swan! ¿Qué pasa contigo? – Oh por Dios su cara valía oro en este momento – Creí que eras un poco mas sana.
- Ya estoy grande y tienes razón necesitaba hablar de este tema con alguien experto en el tema como tu. Puedes ser mi maestro y darme unos consejos para sorprender a Edward – le guiñe el ojo.
- No puedo – se paro de golpe – si fuera otra persona si pero tu, seria muy extraño seria como hablar de este tema con Esme, ya sabes muy extraño ya que ella es mi madre.
- Y es extraño conmigo por que yo soy tu hermana, en teoría.
- Hermanita – me corrigió. Las facciones de su cara aun estaban tensas por la sorpresa. Deje el libro a un lado del sofá.
- No te preocupes Emmett – la culpabilidad llego a dominarme – solo te tome el pelo ¿Crees realmente que me gustaría probar esto? Prefiero hacerlo del modo tradicional, es decir, sorprenderme con lo que suceda y no llevar ya planeado lo que quiero hacer.
- Tienes razón, es mejor planear después de unos meses de casados.
- Exacto. – Ambos reímos.
- No creas que esto solo lo hice para divertirme, también lo hice por que me importas – se acerco nuevamente a mi y me abrazo – te quiero mi terca y malévola hermanita. Eres mi preferida.
Sus palabras llegaron a mi corazón y unas cuantas lágrimas se escaparon de mis ojos.
- ¿Llorando?
- Si, por Dios Emmett eres tan tierno.
- Lo se – dijo en tono burlón – es parte de mi encanto. – Reí.
Se alejo para verme a la cara.
- Creo que esta charla término.
- Si, y me ayudo de mucho, realmente eres bueno para esto, deberías de estudiar para sexólogo.
- Si para la próxima mudada lo hare.
- Excelente quiero la primera cita gratis – bromeé.
Se acercó y me dio un beso en la frente – Recuerda te quiero mucho Bella.
- Yo también te quiero Emmy,
- ¿Emmy?
- Un diminutivo de tu nombre esta lindo ¿no crees?
- Decidido ya no pasaras mucho tiempo con Alice.
- Muy bien será mejor que regresa a casa, usare la pequeña venganza que me hiciste para asustar a Edward ¿No te molestara que le agregue algo mas para asustarlo, verdad?
- Para nada, se creativo asústalo y me lo grabas para poder verlo.
- Tenlo por seguro.
- Ah y no pienses en voz alta sino lo arruinaras ¿Entendido?
- Te lo prometo. Bueno mejor me voy.
- Muy bien.
Lo acompañe a la puerta de la entrada, nos despedimos de nuevo y en un abrir y cerrar de ojos Emmett había desaparecido. Me tome mi tiempo para volver a la sala, recogí los pedazos del envoltorio morado del suelo y los tire en el basurero de la cocina. Iba camino ami habitación y me acorde que el libro aun estaba en el sofá y estaba segura de que si Charlie lo encontraba me metería a un convento. Camine de nuevo a la sala tome el libro y subí a mi habitación. Me senté en la cama aun con el libro en la mano, echarle un vistazo no me haría daño además Emmett ya se había ido y esto quedaría entre mi verdadera conciencia y yo.
