Yaaaaay volvíiiii!!! Gomen nasai, pero no tuve mas tiempo para seguir con la historia... Si aún hay alguien que la lee, arigatou gozaimasu por continuar pacientemente esperando mis actualizaciones... Bueno, sin mas, el capi. Enjoy it XD
El Zorro y la Luna Roja
Capitulo 11
El sol brilla alto y un lindo niño rubio de unos siete u ocho años de edad camina por la vereda que hay junto al río, ya que le gusta el color del agua al atardecer y ver jugar a los animalitos que viven en las orillas. Va contento porque se dirige al parque, a jugar con unos niños que conoció recientemente. Al llegar a la altura de un pequeño embarcadero, ve a un niño de su edad sentado en las tablas, con los pies colgando, casi rozando el agua. Las sandalias descansaban en las tablas, a su lado. Viste unos pantalones claros y un sueter azul marino con un abanico dibujado en la espalda. El cabello azabache se mece con la suave brisa que circulaba junto al rio. El rubito, con la curiosidad propia de su carácter, se le queda mirando cuando pasa por su lado.
Al llegar con sus nuevos amiguitos al parque se olvida de aquél solitario niño moreno y se pone a jugar con sus compañeros. Al atardecer, los padres, madres y hermanos de los pequeños vienen a buscarlos, y el lindo rubito se queda solo, meciéndose lentamente en un columpio del solitario parque. Nadie viene a buscarle, nadie se preocupaba por el, así que decidió que ya era hora de volver a casa por el camino junto al rio, a ver si la belleza del paisaje le alegraba un poco la vida. Al volver a pasar por el embarcadero, comprueba que ese niño que vio antes, el de cabellos negros, sigue sentado en el muelle. Esta vez si paró su andar y se quedó observando la silueta del niño a contraluz, con el sol dándole en los ojos puesto que estaba atardeciendo. El de cabellos azabache, al sentirse observado, giró la cabeza y se quedó mirando al rubio con unos ojos oscuros inundados de tristeza. El pequeño de cabellos dorados se quedó impresionado, puesto que mirar los ojos oscuros de ese niño era como verse reflejado en un espejo. Nunca imaginó que pudiera encontrar a alguien como el, pero ese niño de piel blanca y cabellos de ébano parecía sufrir el mismo mal que el: la soledad. Despues de un tiempo observándose mútuamente, el rubito retiró la mirada y reanudó su caminata.
Al día siguiente el rubio volvió a ir por el mismo camino, volviéndose a encontrar con el niño de cabellos azabache sentado en el muelle. Lo miró al pasar, pero el moreno no se giró a verlo ni a la ida ni a la vuelta del parque. La misma situación se sucedía cada vez que el pequeño rubio pasaba por el río camino del parque o de vuelta a su casa. Una tarde, al volver a su casa de jugar con sus compañeros, se volvió a parar en el camino, observando la espalda y cabello del pelinegro. Harto de sentirse observado, se levantó y se giró, encarando al rubito, que lo veía desde una posición mas alta. El rubio pudo ver en los ojos azabache algo de molestia por la insistencia del otro, y al rubito no se le ocurre otra cosa que sacarle la lengua y seguir su camino, dejándo al pequeño desconcertado, de pie en el embarcadero. " Es un niño extraño. Nunca habla, siempre está solo y… siento que es como yo. Al menos hoy he visto algo que no es tristeza en sus ojos… Me gustaría ser su amigo" el pequeño rubio sonríe mientras se aleja del embarcadero; al mismo tiempo, el de cabellos azabache se volvía a sentar en las tablas y sus labios forman una pequeña sonrisa.
Un joven rubio abre sus ojos zafiro en su cama con dosel. Gira la cabeza a un lado y a otro, viendo donde se encuentra. Se incorpora y suspira al reconocer la habitación. Naruto no sabía que hora era, ya que al tratarse de instalaciones subterráneas no entra la luz del sol. Recordando las palabras de Itachi se levanta y se va a la ducha, ya que ese día iba a ser presentado ante los demás Akatsuki. Cuando salió, con una toalla anudada a la cintura y otra rodeando su cuello, se dio cuenta que no había traido nada mas que lo que llevaba puesto el día anterior, asi que se puso a rebuscar en los cajones de la cómoda buscnando algo que le sirviera. Encontró unos pantalones claros y una camiseta oscura, con la nube roja de Akatsuki dibujada en la espalda. Cogió algo de ropa interior tambien y en poco rato estuvo vestido. Se volvió a tumbar en la cama, bocarriba y con las manos tras la nuca.
"Ahhh… me pregunto que vendrá ahora… el chico de ayer me cayó bien. Le preguntaré a Itachi si me deja ser su amigo. Grrrr me enferma tener que pedirle algo como eso, pero no me queda de otra, vista mi situación. Le tendré que prometer que no me voy a escapar y bla bla bla… Así podré conocer mi nuevo "hogar" como dice el Uchiha. Hablando de Itachi… esa es otra; como demonios debo llamarle? Por mi lo llamaba Bastardo Asqueroso, pero… creo que tendré que deberle algo de respeto. Despues de todo… creo que va a cumplir su palabra y dejar en paz Konoha… - se miró la ropa y una risita pilla escapó de sus labios – así vestido me parezo al teme de Sasuke, solo que con una nube en vez de abanico jijiji – su rostro adquiere un tinte de nostalgia – Ese sueño… no, no fue un sueño. Era un recuerdo… de la primera vez que vi a Sasuke…". Unos golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos, y la grave voz de Itachi se dejó oir en la habitación.
- Naruto-kun, voy a entrar.
- Hai, pase – Itachi entró a la pieza y Naruto se sentó en la cama – Ya es hora de mi 'presentación formal'?
- Hai. Sigueme.
- Hai – Naruto se levantó de la cama y salió de la habitación, seguido por Itachi que cerró la puerta. Caminaron por corredores en silencio, hasta que el rubio se armó de valor para pedirle algo al Akatsuki – Puedo pedirle algo… Itachi-san? – el moreno Akatsuki se detuvo, observando a Naruto y, aunque no lo mostrara, sentía curiosidad por el cambio súbito de actitud del rubio con el.
- Dime
- Conoce a un chico llamado Koji? Me trajo la cena anoche…
- Mmmm… creo haberle visto por aquí… Por que lo preguntas?
- Etto… yo… me gustaría… ser su amigo – Itachi lo miraba como no entendiendo la propuesta – Verá… no quiero volver a estar solo, ya lo he estado mucho tiempo hasta que entré a la academia y conocí a mis amigos. Y ahora que los he perdido no quiero volver a lo mismo – al ver que el Uchiha no le contestaba siguió hablando, intentando convencerle – le juro que no voy a intentar escapar. Di mi palabra de venir con ustedes y no me voy a echar atrás. Además así podré conocer mi nuevo… hogar – Itachi siguió adelante sin pronunciar palabra alguna, y Naruto lo siguió cabizbajo, sin esperanzas. Unos metros mas adelante, el Uchiha rompió el silencio.
- De acuerdo – a Naruto se le iluminaron los ojos – pero debes cumplir tu promesa o sino… - se giró y clavó sus negros ojos en los azules de Naruto, consiguiendo intimidar al chico – tu aldea desaparecerá del mapa.
- Ya le he dicho varias veces que no tiene porque amenazarme con eso. Le dije que no me pienso escapar. He dado mi palabra y nunca falto a ella, sin importar las consecuencias que acarreen – Naruto tuvo el valor suficiente para sostenerle la mirada al Akatsuki y el Uchiha pudo ver en sus ojos que decía la verdad: no importaba lo que estuviera sufriendo, siempre cumplía su palabra. Luego de observarse un instante y, frente a un sorprendido Itachi (sin expresión en la cara, por supuesto), se inclinó en una respetuosa reverencia – Hontoni Arigatou Gozaimasu, Itachi-san
- Hn… y ahora vamos que llegamos tarde.
- Hai
Se pusieron otra vez en marcha, y esta vez fueron por pasillos y corredores que Naruto no había visto en su recorrido del día anterior. Los pasillos parecían ser mas anchos y estaban decorados con cuadros y pinturas, al contrario que los demás, que exhibían sus paredes desnudas. Enfilaron un gran pasillo, con puertas a cada lado y una gran puerta al final, abarcando toda la extensión de la pared. Conforme se iban acercando a la gran puerta de roble oscuro, a Naruto se le anidaron unos terribles nervios en la boca del estómago, en la incertidumbre de no saber lo que le esperaba. Itachi asió las manijas de las dos pesadas hojas de la puerta y empujó, abriendo un hueco lo suficientemente ancho para que dos personas cupieran holgadamente. Entró a la habitación seguido de Naruto. El rubio se quedó en la puerta, observando el panorama que se abría ante el, mientras el Uchiha seguía andando. Ante los ojos de un nervioso Naruto se abría una gran habitación, parecida a una bóveda de alguna catedral. En el centro de la misma se hallaba dispuesta una gran mesa alargada, a la cual estaban sentados los 10 miembros de Akatsuki, con el que parecía el líder presidiendola. Había un hueco entre Itachi y el rubio Deidara. El chico no sabía lo que hacer hasta que una voz profunda y sin tono se dirigió a el.
- Bienvenido a nuestra organización, Naruto-kun. – viendo que el muchacho seguía en el sitio continuó – no te quedes ahí parado, ven a sentarte con nosotros.
Naruto observó el hueco entre Itachi y Deidara y se dirigió hacia allí. No le hacía mucha gracia sentarse junto al friki de los explosivos, pero no había otro remedio. El rubio Deidara veía a Naruto con una sonrisa que no gustó para nada al kitsune. Se sentó y recibió una palmada en la espalda del Akatsuki.
- Bienvenido, Naruto-kun. No pongas esa cara, que ahora somos compañeros y espero que no me guardes rencor por lo ocurrido en Suna. Ya verás como pronto te acostumbras y no se está tan mal. Al principio a mi tampoco me gustaba pero ya ves… Aquí puedo desarrollar mi arte sin tener que dar explicaciones ni preocuparme de nada – y con una sonrisa se puso a comer, dejando a Naruto un tanto perplejo de la familiaridad del trato, teniendo en cuenta que casi se matan en el ultimo enfrentamiento.
El rubio miró su plato y, sin apenas ganas de probar bocado debido al nudo que tenía en el estómago, comenzó a comer. Entre bocado y bocado observaba la mesa y a sus comensales. A algunos los conocía, como a Itachi, el cara-pez Kisame y el rubio Deidara; pero había otros que no había visto nunca: un tipo con el pelo gris y ojos oscuros con una guadaña apoyada en el respaldo de su silla; un tipo con la boca cubierta y unos ojos redondos y negros que al kitsune le daban escalofríos y sobre todo, el mas desagradable para Naruto era un tipo que parecía ser una planta carnivora pero eso no era todo… parecía tener dos personalidades, ya que la mitad de la cara era negra y la otra mitad blanca. Como no quería causar problemas en su primer día decidió bajar la vista al plato y terminar de desayunar.
Mientras, en Konoha, la aldea empieza un nuevo día. La Hokage comienza a despertar, encontrándose en su despacho, con el rostro sobre unos papeles, los cuales se le pegan a la cara cuando la levanta de la mesa. Se echa hacia atrás, poniendose una mano en la cabeza debido a la pequeña molestia de la resaca; para ella no es un problema, dado la cantidad de sake que bebe al día, así que para lo que una persona normal sería no poder ni abrir los ojos, para Tsunade solo era una pequeña molestia… al fijar su mirada en el escritorio y ver el desorden suspira fastidiada: ahora va a tener que ordenarlo todo si no quiere que Shizune la regañe. Comienza a separar y organizar los documentos, cuando un sobre atrae su atención. Lleva escrito su nombre en el anverso. Le da vueltas y no encuentra remitente ni nada que indique de quien puede ser, así que, para salir de dudas, abre el sobre y extrae la misiva. La expresión de su rostro va cambiando paulatinamente mientras va leyendo esa carta que dice lo siguiente:
"Querida Tsunade-obaachan:
Ya se que no le gusta que le llame así, pero es de cariño. Cuando lea esta carta ya no estaré mas en la aldea. Me he tenido que ir por cuestiones personales y no creo que vuelva. La echaré mucho de menos, a usted y a todos los que se presentarán en su despacho para preguntarle que pasa en cuanto lean las cartas que les he dejado. Perdoneme si le doy mas trabajo del que seguramente tenga, pero no tenía el valor de despedirme de frente… además, si lo hacía de seguro intentarían detenerme y sería mucho mas duro y desgarrador para mi. Se que la mayoría de la aldea se alegrará de mi desaparición y mas de uno armará una fiesta… pero las personas que de verdad me importan son a las que les he escrito una carta diciéndoles cuanto les quiero y les aprecio: Iruka-sensei, mi padre adoptivo; usted, como mi madre; Kakashi-sensei, mi tio granujilla; Ero-sennin, mi tío pervertido; Gaara, ahora Kazekage de Suna… y todos mis amigos de la academia. A todos ellos les considero la familia que nunca tuve y en esas cartas se lo hago saber. Bueno, es hora de despedirme y pedirle un últmo favor: no me busquen. Es mejor para ustedes si guardan un grato recuerdo de mis travesuras y los momentos que pasé con ustedes y los mantienen en su memoria. Solo quiero que sepan que los quiero, que no les olvidaré mientras viva y que lo que he hecho, lo he hecho por ustedes. Sayonara, Tsunade-obaachan.
Naruto"
Tsunade se juró no volver a llorar desde la muerte de su hermano y de su amado, pero no pudo evitar que dos gruesas lágrimas se escaparan de sus ojos café al leer las palabras de esa carta. "Cuantas veces tendré que perder a la gente que quiero?". Tsunade no podía parar sus lágrimas mientras leía y releía la carta. En ella ponía que no le buscaran y que lo que ha hecho lo ha hecho por ellos. Se preguntaba que sería lo que hizo ese niño impulsivo cuando Shizune entró a la habitación y se encontro a Tsunade llorando.
- Tsunade-sama? Que le ocurre?
- Shizune… - la orgullosa Hokage se limpió las lágrimas a toda prisa – Probablemente dentro de poco vendrán varias personas preguntando por Naruto y algo de una carta. Quiero que los metas a todos en una habitación y, cuando ya no vengan mas, me llames.
- Hai, Tsunade-sama. Pero… que es lo que ocurre? Por que estaba llorando cuando entré?
- Cuando vengas a llamarme quedate y te enteraras. Ahora vete a preparar esa sala, por favor
- Hai – Shizune salió de la sala preocupada por Tsunade, ya que hacía tiempo que no la veía así de apática y se diría que hasta triste.
Las predicciones de Naruto se habían hecho realidad. Durante toda la mañana, amigos y conocidos de Naruto llegaban al edificio Hokage, preguntando por Naruto y llevando un papel en la mano. Tal y como Tsunade le había ordenado, Shizune los iba metiendo a todos en una sala, donde esperaban sentados en sillas, apoyados en la pared, o dando vueltas por la habitación. Para el mediodía ya no vino nadie mas por ese asunto, así que Shizune pensó que ya era hora de llamar a la Hokage. Fue a su despacho y se la encontró mirando por la ventana, con aire melancólico.
- Tsunade-sama, ya no ha venido mas gente preguntando por Naruto-kun.
- Está bien, vamos
Ambas mujeres se dirigieron a una de las salas de conferencias del edificio, con una Tsunade neutral, en un principio, y una Shizune muerta de la curiosidad por saber que se traía su amiga entre manos.
El total desconcierto reinaba en una sala del edificio Hokage. Todos los presentes hablaban unos con otros, preguntándose que hacían allí todos metidos y con un único tema de conversación: las cartas de Naruto que todos ellos llevaban encima… la puerta de la sala se abrió y todo el mundo se giró para ver quien era, haciéndose el silencio absoluto cuando vieron entrar a Tsunade acompañada de Shizune. La Hokage atravesó la sala hasta colocarse frente a los expectantes asistentes. Kakashi, con su habitual descaro, rompió el silencio.
- Tsunade-sama, nos puede explicar a que se debe esta "reunión"?
- Por supuesto, Kakashi. Seguramente todos ustedes tienen una carta de Naruto en sus manos, verdad? – un murmullo de asentimiento se dejó oír de parte de todos – Bien… y seguramente se preguntarán a que viene esa carta y esta reunión, verdad? – otra vez el murmullo – Ah… no se como decirles esto…
- La verdad ante todo, Tsunade-sama – Iruka fue el que habló esta vez.
- Iruka… seguramente, de todos los habitantes de la aldea, vosotros seáis los únicos que lamenteis lo que os voy a decir…
- Tsunade-sama, no nos asuste… Que es lo que ha pasado? Algo le ha pasado a Naruto? – Iruka ya se estaba empezando a preocupar
- Hai, Iruka. Todo esto tiene que ver con Naruto. El… se ha ido.
- Que? – todos los asistentes se levantaron de las sillas al escuchar la noticia
- Pe… pero que ha pasado?
- Iruka, en la carta que os ha dejado Naruto dice algo de donde ha ido?
- No. Nada de eso… no lo puedo creer… que habrá hecho esta vez ese mocoso inconsciente? – aunque sus palabras fueran de enojo, los ojos del sensei chuunin estaban anegados en lágrimas
- Ahhh… esperaba que, al menos a alguno de ustedes, les haya dicho en alguna de las cartas donde se iba y porqué, pero veo que me equivoqué… el Kazekage ya se fue?
- Hai, Tsunade-sama – Lee levantó la mano – yo mismo lo acompañé junto a sus hermanos a la puerta de la aldea.
- No me extrañaría nada que volviera cuando vea lo que le espera en su ciudad… - Tsunade paseó la mirada por los presentes, dándose cuenta de que faltaban algunos compañeros del rubio – Donde están Sakura, Hinata y Sai?
- Eh? – Yamato taicho los buscó por la sala pero no los halló – Pues es verdad, no están…
-Mmm… esto me parece muy sospechoso… Sakura y Sai son compañeros de Naruto y Hinata una buena amiga suya… será que… Shizune!
- Hai, Tsunade-sama!
- Ve a buscar a esos tres y los llevas a mi despacho.
- Hai – la ninja médico salió por la puerta a cumplir el encargo de la Hokage.
- Tsunade-sama… - la mano de Kiba se elevó
- Dime, Kiba
- No pretenderá dejar las cosas así verdad?
- Dejar las cosas como…
- Tenemos que buscar a Naruto! – las voces de todos los presentes se alzaron en señal de apoyo a lo dicho por el Inuzuka.
- En la carta que me he encontrado esta mañana encima de mi escritorio, pide expresamente que no le busquemos, que será mejor para nosotros que no lo hagamos…
- Eso mismo fue lo que dijo Sasuke cuando se fue… y que hizo Naruto? Fue a buscarlo como desesperado y hasta que no lo encontró no paró. Aún después de ese encuentro en el que casi lo mata por segunda vez, Naruto no se rindió. Creo que ahora se merece que hagamos algo por el. – los murmullos se convirtieron en gritos en apoyo a las palabras dichas por el joven.
- Ah… ahora entiendo porque Naruto os tiene tanto aprecio… y bien, que propones que hagamos Kiba? – una sonrisa se plasmó en el rostro del Inuzuka.
- Pues buscarlo! Los perros del clan Inuzuka son los mejores de entre todas las aldeas ninja.
- Mmm… no sería mala idea… Kiba, tu serás el encargado de la busquéda de Naruto. Quiero que escojas a tres compañeros para esta misión y planeeis la estrategia.
- Hai, Tsunade-sama!
- Yo creo que ya podeis iros a casa y… lo siento mucho, ya que yo también quiero a ese baka de Naruto.
Uno a uno fueron saliendo de la sala, todos un tanto apesadumbrados por la marcha del ninja nº1 en sorprender a la gente y el mejor amigo que hayan podido conocer, mientras que Tsunade se fue a su despacho a esperar a esos tres que, sospechosamente, no estaban entre los que habían recibido esa carta.
Volvemos con el ninja rubio en la guarida de Akatsuki. Una vez terminado el desayuno, cada miembro de la organización se fue levantando y saliendo de la sala, regresando a sus tareas. Itachi se levantó también.
- Naruto-kun, terminaste?
- Hai. Por?
- Llegó la hora de tu entrenamiento
- Entrenamiento?
- Sigueme
Naruto se levantó de su asiento y siguió al Uchiha hasta salir de la habitación. Enfilaron el pasillo con puertas a los lados hasta que Itachi se detuvo delante de una gran puerta de ébano. Cogió la manija y la giró, abriendo la puerta y dejando ver un oscuro pasadizo. Entraron por el y cerraron la puerta a sus espaldas. Naruto estaba cada vez mas nervioso por saber que era lo que vendría a continuación, y es que, lo que no le gustaba nada al rubio era no enterarse de lo que estaba pasando, porque así no podría reaccionar. Después de mucho andar, al final del pasillo se vislumbraba una débil luz. Conforme se fueron acercando, Naruto comprobó, asombrado, que era la luz del sol. Cuando salieron, el rubio tuvo que cerrar los ojos debido al resplandor de la luz solar. Levantó la vista y un cielo azul con trazos de nubes blancas le daba la bienvenida. Itachi, mientras Naruto contemplaba el cielo raso, se había colocado en el centro de esa área verde rodeada de un muro de roca. Había árboles y hierba que crecían en ese gran jardín en medio de la montaña. La voz del Uchiha lo hizo salir de sus ensoñaciones.
- Naruto-kun, ven aquí
- Ha-hai – se dirigió hacia donde le indicaban.
- Adopta una posición de defensa.
- Por qué?
- Si no quieres resultar herido será mejor que lo hagas - Itachi activó su sharingan y sus ojos negros se volvieron rojo sangre: el entrenamiento había comenzado.
Espero haber cumplido sus expectativas con respecto a este capi. Ahora a contestar sus comentarios enseguidita jejeje
Isa: Amiiiiiix!! Ola olita, amix xD Bueno, pues aki seguimos y seguiremos hasta terminar la historia... tranki que casi q seguro se me ocurriran mas cositas para que me sigas escribiendo jijijijiji, soy bixito... Weno, q no se que mas poner, asinq lo de siempre: muxas grax por tu coment y espero el correspondiente en el siguiente Ja ne!!
StarFive: Amiiiix!! Weeenas, despues de tanto tiempo... volviiiiii!!! Jajaja... Que bueno q no te canses de esperar, así cuando lo veas te encontraras una sorpresa... Pues claro q lo an recibido bien, por su bien que tienen que tener a Naru de buenas, sino les espera una buena jijiji. Espero que este capi tb te guste. Arigatou por tu coment y te espero en el siguiente Ja ne!!
MegumiMinami310: Wola, bienvenida al fic!! Me alegra que te haya gustado y por supuesto que lo continuo, pero como estoy ocupada, los capis tardaran en salir... además, que cuando ago algo lo ago bien, asi que tengo que revisarlo y releerlo para ver si añado o kito algo... Arigatou por tu coment y te espero en el siguiente Ja ne!!
Sabaku no Rakna
