Estoy viiivaaaa!! Perdonenme por este retraso de varios meses, pero con el trabajo no he podido continuar seguido. Gracias a dios ahora dispondre de algo mas de tiempo libre, así que espero poder sacar el siguiente mas rápido que este. Sin nada mas que decirles, solo espero que disfruten del capi, que me quedó algo larguito XD


El Zorro y la Luna Roja


Capítulo 14

El tiempo… pasa lenta e inexorablemente para todo ser vivo. En la aldea de Konohagakure ya habían pasado varios años, lentamente para unos y rápidamente para otros, desde que el revoltoso Uzumaki Naruto desapareciera misteriosamente de su aldea natal. La vida seguía su curso sin el; mientras que unos se veían la mar de contentos, había otros que no se veían nada felices. Lo cierto es que los amigos y conocidos del joven rubio no habían parado de buscarle incansablemente por mar y tierra, usando todos los recursos a su alcance, preguntando a cada persona de cada aldea… pero los resultados fueron infructuosos, ya que parecía que al rubio shinobi se lo había tragado la tierra.

Godaime Hokage leía en su despacho el último informe que había llegado a sus manos sobre la poderosa organización Akatsuki. Se decía que habían reclutado un nuevo miembro, el más poderoso que se haya visto jamás… Tsunade rezaba para que sus sospechas no fueran ciertas. Mientras tanto, una joven jounin tomaba un pequeño descanso en su viaje de vuelta al hogar tras su última misión, deteniéndose en una casa de té a la vera del camino. A lo largo y ancho de los caminos que conectan las cinco naciones ninja se encontraban puestos como estos, lugares en los que los cansados viajeros, ya fueran shinobis o civiles, podían reponer fuerzas antes de continuar camino. La joven se sienta en la única mesa libre y ordena su pedido. Se dispone a disfrutar de la caliente infusión cuando una conversación que tenía lugar en la mesa de atrás capta toda su atención.

- Oye, te has enterado de lo de esa aldea?

- Aldea? Cual aldea?

- Una pequeña población un tanto perdida en las montañas. Dicen que ha sido el último objetivo de los Akatsuki – al oír el nombre de la organización, toda la atención de la chica se centró en la conversación.

- En serio? Y por que?

- Al parecer escondían un valioso pergamino que muy pocos saben que contiene…

- De veras?

- Hai. Mandaron al nuevo miembro a robar ese pergamino… ese tío es temible…

- Todos son temibles, así que no veo lo que tiene de nuevo…

- Un amigo mío estuvo allí y lo vio todo. Ese nuevo Akatsuki va enfundado en una capa negra con nubes rojas, como todos los Akatsuki… pero en vez del sombrero que siempre llevan, él va encapuchado, para que no se le vea el rostro… pero mi amigo alcanzó a vislumbrarle la cara. Tiene ojos rojos como los de un demonio y me dijo que hasta sus rasgos se asemejan a los de una bestia, con unos colmillos que le sobresalen un poco de los labios… Por lo que me dijo parece ser bastante joven…

- Y si tan temible es… y es verdad todo lo que me has dicho… Por que tu amigo le ha visto el rostro y ha vivido para contarlo? No será que me estás tomando el pelo?

- Que no, en serio que te digo la verdad! Este tipo parece ser diferente a los otros Akatsuki… según he oído, ya ha estado presente en otros actos de la organización, y no ha matado a nadie a no ser que fuera absolutamente necesario…

- No se yo si creerte…

- Cree lo que quieras, pero no me gustaría encontrármelo…

- No dices que no mata si no es absolutamente necesario? En que quedamos?

- Por si las moscas…

Unos ojos nacarados estaban abiertos de par en par, la taza de te a medio camino de sus labios, entre sus temblorosas manos… no… no… no podía ser… era demasiada casualidad… Hyuuga Hinata dejó la taza olvidada sobre la mesa y se apresuró a retomar su camino lo más rápido que sus piernas le permitieran. Tsunade-sama debía saber de esa conversación.

Un joven rubio despierta perezosamente en su cama con dosel, estirándose cual gatito. Coge una muda de ropa y se va al baño a darse una refrescante ducha para acabar de espabilarse. Una vez debajo de la regadera alza la cabeza, permitiendo que las gotas de agua acaricien su tostada piel, resbalando lentamente… Una vez relajado y bien despierto se viste y se dirige al comedor para desayunar con sus compañeros. En cuanto Deidara ve a Naruto entrar por la puerta, va a recibirle y, pasándole un brazo por los hombros, lo conduce a su silla, entre Itachi y el amigo de las explosiones.

- Enhorabuena, Naruto-kun. Ya me enteré del exitazo de tu última misión…

- Arigatou, Deidara-san, pero no fue para tanto…

- Robar un pergamino de la aldea más fortificada del país del rayo sin matar a nadie es todo un logro. Y no se cuantas veces te lo he dicho ya, mocoso… - lo agarró del cuello, pillándolo desprevenido y alborotándole los rubios cabellos – quítame el san, que me hace parecer mas viejo! – lo que provoca una pequeña sonrisa en Naruto.

- Y yo no se por que sigues insistiendo, Deidara, si sabes de sobra que no lo va a hacer… ne, Naruto-kun?

- Hai, Itachi-sama

- Hm – Deidara soltó a Naruto con un mohín y se acomodó en su asiento, mientras que el rubio e Itachi hacían lo mismo.

Mientras desayunaba echaba un vistazo a la mesa, observando dos huecos vacíos enfrente de él. Todavía recordaba como se recibió la noticia en la organización.

FLASHBACK

Era un día rutinario en Akatsuki y Naruto salía de su cuarto para ir a cenar al comedor cuando vio a mucha gente andar apresuradamente en una misma dirección. Decidió parar a uno de los que corría para ver si se enteraba de algo.

- Disculpa…

- Si?

- Que es lo que pasa que vais todos tan apurados?

- No lo se… parece que se nos ha convocado a todos en la sala de reuniones, así que creo que tu también deberías venir.

- Yo?

- Hai. Vas a formar parte de los miembros activos de la organización, no? Pues creo que te convendría ir.

- Está bien, pero no se donde está…

- Ven, yo te digo

- OK. Arigatou

Juntos se dirigieron a la abarrotada sala de reuniones donde no cabía un alfiler. Los "miembros activos", como los llamó el chico que acompañó a Naruto, se encontraban todos frente a la multitud, subidos en un gran estrado y en perfecta alineación, detrás de un micrófono situado en el centro de la tarima. El jefe de Akatsuki se adelantó y la sala guardó silencio al instante.

- Hermanos, tengo que comunicaros una mala noticia… dos de nuestros compañeros, Hidan y Kakuzu, han muerto – se alzó un revuelo de voces y gritos y Naruto pudo distinguir frases como "¿Cómo ha sido?" "¿En serio?" "¿Quién lo ha hecho?" y frases por el estilo. El jefe levantó la mano y se volvió a hacer el silencio – Iban en busca de uno de los jinchuurikis cuando se toparon con un grupo de shinobis de Konoha – el corazón de Naruto se encogió de repente – Por lo que Zetsu me ha contado, ellos tampoco salieron indemnes… un jounin de la Hoja murió en la batalla. Nada más y nada menos que el hijo de Sandaime Hokage!

Todo el mundo vitoreó, ya que al menos un importante jounin de la hoja había caído… todos menos Naruto, que sentía un vacío en el estómago. Si Asuma-sensei había muerto, entonces el equipo de Shikamaru… no podía seguir escuchando, así que se escabulló de la sala, echando a correr por el primer pasillo que pilló. Después de un rato de correr y cuando se hubo calmado se dio cuenta de una cosa… no sabía donde estaba. Abrió la primera puerta que encontró, siendo recibido por una suave brisa. Se supone que en las cuevas no hay brisa a menos que… Intrigado y sacando a relucir su personalidad curiosa por naturaleza, se internó en el oscuro pasadizo. Después de unos minutos de caminata se encontró con unas escaleras ascendentes. Las subió y, conforme iba subiendo, la brisa era más notoria. Cuando rebasó una curva del camino tuvo que cerrar los ojos bruscamente. Se encontraba en una terraza natural de piedra, formada en la montaña por efecto del clima y las lluvias. Cuando se hubo acostumbrado a la luz del sol abrió los ojos y los elevó al cielo azul. Lágrimas de pena, de rabia, de tristeza recorrieron su moreno rostro, yendo a parar al suelo tras precipitarse desde su barbilla. Lágrimas incontenibles de pena y tristeza por Asuma-sensei, al que conoció poco pero al que apreciaba al igual que al resto de profesores (con la excepción de Kakashi e Iruka, a los que quería como si fueran de su familia). También sentía pena por Shikamaru y su equipo, ya que querían al hijo de Sandaime como Naruto quería a Kakashi, al ser su sensei y compañero de equipo durante tanto tiempo. No quería ni siquiera pensar que a Shikamaru, Chouji e Ino les hubiera podido pasar algo… se tumbó en el suelo boca arriba, observando las nubes tal y como el Nara se pasaba las horas muertas. Cerró los ojos, disfrutando de la brisa fresca y del calor del sol que muy pocas veces veía desde que estaba en Akatsuki. Un ruido inesperado le hizo abrir los ojos, encontrándose los ojos café de Koji encima de el.

- Wah! – pegó un salto y se incorporó – me asustaste!!

- Pensé que estabas dormido… por cierto, como es que conoces este lugar?

- Me perdí y me metí por la primera puerta que encontré… acabando aquí

- Y porqué lloras? – el kitsune solo bajó la cabeza, tristemente – venga, somos amigos, no?

- Hai… el jounin que han matado… es conocido mío. Es el sensei de un grupo de amigos míos en Konoha… si el está muerto… entonces… - estaba a punto de volver a llorar cuando sintió la mano de Koji en su hombro.

- No temas. Tus amigos están vivitos y coleando.

- Y tu como lo sabes? La técnica de Hidan pudo con Asuma-sensei así que Shikamaru, por muy listo que sea…

- Para el carro, Naruto… te fuiste antes de tiempo de la reunión. Pein-sama lo dijo. Un tal Shikamaru mató a Hidan y un tal Kakashi a Kakuzu… así que creo que no tienes que preocuparte por tus amigos.

- Shikamaru… Kakashi-sensei… lo que daría por verlos aunque fuera una sola vez… o aunque fuera de lejos… me gustaría hablarles, explicarles porque me fui así…

- No te deprimas tanto… por lo que me has contado sobre tu vida, creo que es mejor que haya sido así. Al menos los que te conocen saben que no les traicionarías…

- Puede que tengas razón…

- Sip. Y ahora vamos, que te acompaño a tu cuarto.

- Y eso?

- Sabes ir tu solo? – El kitsune negó con la cabeza – Ahhh… si te dejo solo de seguro que te mueres de hambre intentando encontrar el camino.

- Pues sería lo más seguro… jajajajaja

- Jajajaja… hay que ver… a ver si entrenas un poquito el sentido de la orientación, que buena falta te hace

- Ya lo se, ya… Oye, me puedes enseñar todo lo que sepas de la guarida? No tendré sentido de la orientación, pero memoria sip.

- Cada vez que tenga algo de tiempo te llevo a un tour por Akatsuki House, la mansión mas buscada por los caza recompensas. Si eres uno de ellos se te prohíbe la entrada…

- Pfttt jajajajaja – Naruto estaba casi revolcado en el suelo a causa de las bromas de Koji – Arigatou, Koji

- De nada… y ahora vamos, que ya mismo es la hora de la cena

- Haaai!

FIN FLASHBACK

De eso hacía poco mas de 2 años, mas o menos lo que llevaba en Akatsuki, y los huecos dejados por esos dos integrantes no habían sido llenados. En todo ese tiempo, Naruto solo había establecido algún tipo de relación con 3 personas: Koji, Deidara e Itachi. Koji y el eran los únicos chicos de la misma edad en toda la organización, siendo los miembros más jóvenes. Se habían caído bien desde un primer momento, aprovechando cada rato libre que tenían ambos para ir a recorrer su "hogar", mientras se contaban cosas de sus vidas anteriores, imaginaban su futuro y, de paso, hacían alguna que otra travesura. Con él era con el único que, si alguien que lo conocía le hubiera visto, hubiera reconocido al antiguo Naruto, aquél chiquito que hacía pintadas en los rostros de piedra de los Hokage como una manera de llamar la atención.

El siguiente en conseguir un acercamiento con el rubio fue Deidara, ese personaje amigo y adorador de las explosiones y el arte efímero. Era un poco loco, pero cuando le tratabas podías llegar a cogerle cariño, tal y como Naruto lo hizo, y llegaba a ser hasta amable. Todos los días intentaba entablar conversación con Naruto a la hora de las comidas, siendo ignorado por completo por el joven rubio. Naruto todavía le tenía rencor por lo que le hizo a Gaara y no lo iba a perdonar tan fácilmente… pero la persistencia del rubio tuvo sus frutos, ya que, a base de insistir y repetirle que fue su trabajo, Naruto acabó aceptando su amistad, ya que no quería estar aislado de los demás por su orgullo y resentimientos. Al final hasta le alegró tenerle como amigo, ya que alguna que otra vez, le había invitado a su cuarto para enseñarle sus obras y experimentos. Naruto guardaba en su habitación dos figuritas de arcilla hechas por Deidara para su cumpleaños: un zorrito y un mapache. Cuando le regaló el primero, una réplica perfecta de un zorro, Naruto lo miró con desconfianza, como temiendo que fuera a explotar en su cara. Deidara soltó una carcajada y le dijo que ese no iba a estallar, que solo era una simple figurita decorativa. El rubito se puso muy contento, ya que nunca había tenido regalos de cumpleaños… con una reverencia y una alegre sonrisa aceptó el regalo y la amistad de Deidara, y desde entonces, el zorrito de arcilla decora una de las mesillas de noche en la recamara de Naruto.

Por último, pero no menos importante, se encontraba Itachi, el último ser sobre el planeta del que Naruto se hubiera pensado amigo. Al principio de estar en Akatsuki no podía ni verle… le culpaba de todo lo relacionado con la desaparición de Sasuke, de que hubiera sido tan infeliz, de que no quisiera nada mas que poder a toda costa… pero cuando tuvo la oportunidad, dada la convivencia, de tratarle mas a fondo, se pudo dar cuenta de que el respeto y admiración que le profesaban los demás miembros de Akatsuki se lo tenía bien merecido. Si el jefe de Akatsuki no existiera, Itachi bien podría serlo. Su seriedad impone, así como su porte y mirada fría… dura… Naruto ha llegado a sentir auténtico respeto por su sensei temporal ya que, gracias a él y a su sharingan, ahora podía controlar por completo el chakra del Kyuubi sin temor a transformarse y perder la cordura. Y todo gracias al canal establecido con el zorro demoníaco, que sin el entrenamiento y la dedicación de Itachi no hubiera sido posible. Se encontraba sumido en todos estos recuerdos y pensamientos cuando una voz conocida para el kitsune lo devolvió a la realidad.

- Naruto-kun?

- Si? – se volvió hacia el Uchiha, que era el que le estaba llamando

- Si has terminado de desayunar… porqué no te levantas?

- Oh, gomen, gomen, me ensimismé…

- Que harás hoy?

- Iré a entrenar un poco y luego a comer con Koji

- Normalmente no cenáis?

- Si, pero hoy no puede. Tiene cosas que hacer.

- Hmmm… esta bien

- Con su permiso, Itachi-sama – y con una pequeña reverencia salió del comedor.

Itachi veía salir de la habitación al joven rubio, preguntándose si la relación que pudo haber llevado con su hermano se parecería a la que llevaba con Naruto. Se había jurado no involucrarse demasiado con nadie, nunca, pero ese niño tenía algo que hacía que todo el mundo le cogiera cariño aunque no quisieras. Por eso, y a pesar de la reticencia de Itachi al principio, el rubio había pasado a ser como su protegido. Miraba por el de tal manera que si veía que le iban a adjudicar una misión más peligrosa de lo normal, hablaba con quien fuera para que cambiaran de opinión. Le había costado mucho, muchísimo, aceptar que se preocupaba por Naruto, pero en cierta forma ese niño había despertado algo en su corazón. Por eso, cuando le veía sonreír después de una de sus salidas con Koji a recorrer la guarida, una imperceptible sonrisa se formaba en su rostro, aunque la borraba de inmediato. Ya no tenía por qué preocuparse de que Naruto se fuera a escapar, así que no tenía que encerrarle ni estar todo el tiempo vigilándolo… Bien es cierto que solo compartía con el rubio las comidas, no todas, y las sesiones de entrenamiento, y había algo que no le cuadraba al Uchiha. El Naruto que veía ahora no tenía nada que ver con el que vio cuando fue por primera vez a buscarlo, aparte de que sus facciones se habían vuelto mas adultas y había crecido bastante: sus ojos. No brillaban como antes y pareciera que su estruendosa risa se hubiera apagado para siempre. Solo se parecía a como le recordaba las veces que quedaba con Koji, ya fuera para comer o simplemente para charlar un momento y contarse que tal les había ido el día. Itachi se encontró pensando demasiado en ese rubito desastre, así que, sacudiendo la cabeza y apartando todos esos pensamientos a un rincón de su mente, el Uchiha se fue a hacer sus tareas pendientes.

El joven Uzumaki se encontraba en el área de entrenamiento, realizando los ejercicios para dominar su naturaleza del chakra que Itachi le enseñó. Gracias al duro, pero eficaz entrenamiento al que le había sometido el Uchiha y a la tenacidad y fuerza de voluntad de Naruto, el rubio ya era capaz de realizar el rasengan Shuriken sin lastimarse el brazo, convirtiéndose en una de sus técnicas favoritas aparte del Kagebunshin y el rasengan propiamente dicho, perfeccionado y preciso hasta tal punto que no tenía nada que ver con el que le enseñó Jiraiya. Después de la agotadora sesión de entrenamiento, Naruto se sentó en el piso, apoyando la espalda en una de las paredes de piedra de la estancia. De pronto, su mente se vio transportada al lugar de su interior donde moraba el Kyuubi… el zorro siempre le llamaba así cuando quería hablar con el. Cuando abrió los ojos se encontró con una vista desgraciadamente familiar para el kitsune: la reja detrás de la cual moraba el zorro demoníaco, protegida con el irrompible, pero muy debilitado aunque aún efectivo, sello de Yondaime Hokage. Un trabajo perfecto del mejor ninja que la Hoja viera jamás. El rojizo chakra comenzó a fluir entre los barrotes, formando la figura del gigantesco zorro. Lo que antes solo formaba la cabeza y las zarpas delanteras del animal, ahora era el cuerpo completo del demonio, exceptuando la punta de una o dos de las colas, signo de que no podía abandonar por completo el recinto. El zorro de nueve colas se sentó frente a su eterna prisión, con sus colas ondeando tras su espalda, su sonrisa sarcástica y su mirada calculadora fija en Naruto.

- Querías algo, Kyuubi?

- Nada en especial, solo charlar sobre la última misión…

- … - el silencio del rubio mostraba total escepticismo.

- Vamos… para que queremos esta conexión especial si no la usamos?

- Está bien… y de que exactamente quieres charlar?

- Que frío eres cuando quieres… y yo que pensaba felicitarte…

- Tu? Felicitarme? – Naruto no se la creía... el zorro demoníaco elogiándole?

- Si. Estás demostrando una gran entereza ante lo que te ha tocado vivir y has soportado muy bien el duro entrenamiento del Uchiha…

- Pues… arigatou. Y de cuando acá te preocupas por mi, si puede saberse?

- Aunque no lo creas, y no te culpo, los demonios también tenemos sentimientos. Me parece admirable todo lo que estás haciendo con tal de que no dañen a tus seres queridos… no muchos hacen algo así… aunque me parece una pérdida total de tiempo, pero bueno… por eso creo que estas experiencias te servirán para conocer el mundo mas allá de tu casa.

- Si es un mundo donde el asesinato a sangre fría predomine no me interesa conocerlo, gracias…

- Pero así es como funciona el mundo en el que te encuentras ahora, Naruto. Ahora caigo… ya se por qué me detienes…

- Por supuesto que te detengo! Aunque esté aislado en una parte de mi propia mente, todavía soy perfectamente consciente de tus instintos asesinos. Y ya tendrías que saberlo de sobra, que hace ya muchos años que vives dentro de mi y creo que me conoces lo suficiente como para saber que no me gusta matar innecesariamente…

- También tienes que tener muy en cuenta que ahora perteneces a la organización mas importante y peligrosa del mundo shinobi… que harás si te descubren y, a través de ti, llegan a ellos?

- Por eso querías matar a ese pobre tipo?

- "Ese pobre tipo" te vio la cara…

- No me conoce. Además solo me vislumbro algo…

- Pero te vio y le puede contar a alguien que te conozca o lo pueden escuchar hablando de ti.

- No me vas a convencer con ningún argumento. Es que no viste la cara de terror que tenía?

- Si… y me encanta kukuku!

- Ya está bueno, esta platica se acaba aquí!!

Naruto cerró sus ojos y de nuevo se encontró en la zona de entrenamiento. Miró al techo, por donde se veía el cielo claro, y comprobó que había estado hablando con el demonio mas tiempo del que había pensado, así que se apresuró a volver a su habitación si quería asearse para llegar a tiempo a su comida con Koji.

Si de algo le servía la "conexión especial" que mantenía con el Kyuubi, era para escapar del horror que le suponía estar haciendo todas esas misiones en las que alguien inocente podía morir, o incluso en las que alguien tenía que ser asesinado… en esos momentos, Naruto se tapaba los oídos y cerraba los ojos fuertemente, intentando no estar allí… pero siempre estaba consciente de donde estaba y que era lo que estaba haciendo el demonio, hecho que le desesperaba. Por otra parte, también le servía para detener al zorro cuando intentaba hacer de las suyas, ya que sabía cuando el Kyuubi quería matar por matar y cuando se ceñía a las órdenes de la misión. En la última misión que tuvieron, Naruto era el encargado de robar un importante pergamino para la organización. Estaba oculto en un templo, en una aldea perdida en las montañas del país del rayo. Desde su ingreso como miembro activo de Akatsuki, Naruto siempre llevaba una capucha cubriéndole el rostro, para evitar que, si algún día se encontrara con alguien que le conociera, pudiera reconocerle. Pero en la última misión se le resbaló un poco la capucha, dando la casualidad de que un aldeano le vio el rostro un poco de perfil. El Kyuubi, que en ese momento tenía en control, quiso matarlo, con una risa malévola en el rostro, pero Naruto se lo impidió, asumiendo el control, dejando al tipo inconsciente y escapando a toda prisa de allí.

En todo esto y mucho mas pensaba mientras refrescaba su cuerpo luego del intenso esfuerzo físico. Una vez relajado un poco, se vistió y se fue a comer con su amigo Koji. Cuando volvió, con la panza satisfecha y una sonrisa en el rostro, se tumbó boca arriba en la cama. Poco a poco la sonrisa fue desapareciendo de su rostro, sus ojos adquirieron un tinte de tristeza y un hondo suspiro escapó de sus labios. Volvió sus zafiros hacia la mesilla de noche, de las que sacó dos bandanas de Konoha, mirándolas con nostalgia y recordando viejos tiempos…

Se acercaba la hora de cenar y Naruto no aparecía, así que Itachi fue a buscarle a su cuarto, ya que de seguro se había quedado dormido. Tocó la puerta, pero como nadie le contestaba ni le abría, entró sin más preámbulos. Tal y como había supuesto, Itachi se encontró al rubio tendido en la cama, profundamente dormido. Pareciera que sostenía algo entre sus manos… el Uchiha se acercó para comprobar que lo que tan firmemente sostenían las manos de Naruto eran dos bandanas con el símbolo de la Hoja, pero sensiblemente diferentes: una estaba intacta, mientras que la otra tenía el símbolo tachado, que significaba traición. Instintivamente, Itachi se tocó la frente, sobre la que descansaba su bandana de Konoha tachada. Al fijarse en el rostro del rubio, algo tocó el duro corazón del Uchiha… de los ojos cerrados de Naruto se escapaban dos lágrimas, brillantes como perlas. Lentamente, como resistiéndose, Itachi fue acercando sus dedos a la dorada cabellera de Naruto, hasta finalmente posar su mano en la cabeza del rubio. Un suspiro escapó de los labios del dormido Naruto e Itachi, dándose cuenta de lo que hacía, retiró rápidamente la mano. Sin llegar a cumplir lo que había ido a hacer, Itachi salió silenciosamente de la habitación.

Unos toques en la puerta despertaron al "bello durmiente". Frotándose adorablemente los ojos y, aún adormilado, fue a abrir, encontrándose con el sonriente rostro de Koji.

- Buenas noches, dormilón!

- Noches?

- Pues claro, que hora te crees tu que es?

- Tan tarde?

- Sip

- Ahhh! Tengo que apurarme, no llego a la cena con los demás!! – Naruto comenzó a correr por la habitación, de un lado para otro, ante un divertido Koji. Cuando oyó risas, Naruto se paró y miró al causante – Que te hace tanta gracia?

- Que estás dormido, chaval! No te has fijado lo que llevo en las manos?

- Eh? – Naruto se fijó mejor y se dio cuenta de que Koji llevaba una bandeja con dos platos de comida – Una cena… no me dijiste ayer que hoy no podías porque tenías algo que hacer? Por eso hemos comido juntos, no?

- Tu lo has dicho… tenía

- Ya no tienes?

- Nop. Itachi-san vino y me dijo que terminara mas tarde y viniera a traerte la cena.

- Entonces supongo que ahora tienes que volver a tu trabajo, no?

- Eso es lo extraño… cuando le pregunté a que hora tenía que volver, Itachi-san me dio el resto de la noche libre.

- En serio?

- Hai – Naruto guardó silencio, algo muy poco común en el joven rubio y que extrañó sobremanera a Koji – En que piensas que te has quedado como mudo?

- En algo imposible… venga, vamos a comer, que después de la paliza que me he metido entrenando me muero de hambre!

- Pero si has entrenado por la mañana, luego hemos comido y supongo que después te quedarías dormido, ne?

- Jejeje – Naruto se rascaba la nuca graciosamente – Pero es la hora de la cena ya, nop? Pues vamos a comer dattebayo!! – Koji sonrió

- No se hable más – y el moreno destapó la bandeja, mostrando dos humeantes tazones de ramen – Esto es mi forma de felicitarte por el éxito de tu última misión.

- Ahhh – dijo Naruto, aspirando el aroma de su comida favorita – Arigatou Koji!! – y abrazó al moreno – Ittadakimasu!!

- Ittadakimasu!!

Y así ambos muchachos cenaron entre risas y bromas por parte de los dos. Cuando Koji se fue, Naruto se puso el pijama y se tiró boca abajo en la cama. No había parado de darle vueltas a lo que le dijo Koji desde que se pusieran a cenar, aunque lo disimulaba muy bien. Sabía que era prácticamente imposible que lo que estuviera pensando fuera cierto, pero también era verdad que había una ínfima posibilidad de que si fuera… pudiera ser que Itachi le haya dado la noche libre a Koji para que le hiciera compañía? Es cierto que Naruto le comentó al Uchiha que Koji tenía trabajo esa noche, pero le parecía altamente imposible que Itachi hiciera algo así por alguien, y mucho menos por el. Es cierto que la relación con el Uchiha había mejorado hasta límites insospechados por Naruto si aún estuviera en la aldea, pero tampoco creía que llegara a hacer algo así. Entre vuelta y vuelta a la cabeza, Morfeo lo acogió con cariño entre sus brazos.


Weno, pues llegó la hora de los reviews XD. Kiero que sepan que no dejare abandonada la historia, si es lo que alguno estan pensando...

Isa: Amiiiiiixxxx!! Por fin pude terminar este capi y colgarlo despues de muuuuxo tiempo, pero es que sabes que he tenido unas semanas de infarto... bueno, pues nada, q espero que te guste este capi larguito tanto como los demás. Un bexito grande grande!! Xau y te espero en el siguiente Ja ne!

Artemis Entreri: Wola!! Pues ya ves que akí sigo, al pie del cañón y escribiendo cuando buenamente puedo. Tranquila que no dejare abandonado el fic, asi me cueste hasta el año que viene XD. No me gusta dejar mis historias a medias, así que ten por seguro que la acabaré. Xau y te espero en el siguiente Ja ne!

juansorvolopotter: Hola y bienvenido al fic!! Me alegro que te esté gustando y espero que este capi te guste igual. Gracias por tu tiempo y te espero en el siguiente también Ja ne!

StarFive: Konban Wa amix!! Que pena que no tengas internet, pero bueno, que se le va a acer... Espero que no me hayas abandonado y sigas esperando mis contis, que aunque tarde, llegarán, tenlo por seguro. Bueno, muxas gracias por tu coment y te espero en el siguiente Ja ne!

MegumiMinami310: Wola!! En serio te pasaste cada día para ver si actualizaba? A eso lo llamo yo fidelidad nn. Muxas gracias por esperar pacientemente mis capis, pero en serio que no puedo sacarlos antes. Eso si, cuando los saco los saco bien XD. Muxas gracias por tu apoyo y te espero en el siguiente Ja ne!!

Bueno, pues solo decirles que gracias por esperar tan pacientemente y que el fic continua...

Sabaku no Rakna

P.D. Tengo un peluxe de Gaara Shippuuden totalmente adorable, con su kanji en la frente sus ojazos aguamarina, el pelito pelirrojo... lo adorooooooooooooooooo XD Xauuu