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THE SENTINELS: OPERACIÓN FLASHBACK

"Capítulo 6"

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Esa noche, Claudia Grant estaba de turno en el puente del SDF-1 junto a Sammy y Kim, Vanesa estaba libre y el capitán Global estaba en sus horas de descanso...

La morena esperaba impacientemente. Miraba su reloj. Había esperado algunos meses, días, horas, minutos, segundos y microsegundos de espacio y tiempo.

-Vamos chicos, ustedes saben de esto más que yo –se dijo a sí misma –Si mis cálculos no fallan, se supone que de un momento a otro deben aparecer.

-Claudia, ¿Ahora hablas sola? ¿Qué te sucede? -Le preguntó Sammy bostezando, pues llavaba bastante tiempo cubriendo los turno de Lisa, quien se encontraba en Base Alaska –...Te noto algo tensa.

-No me sucede nada. Solo hablaba en voz alta.

-Estás como aletargada.

-Creo que tienes delirios de persecución. Lo que debes hacer es no reñir tanto con el capitán Hunter. Creo que haz roto el récord de peleas en el tacnet que poseía con Lisa.

-¡Es un amargado! –grito Sammy –No le voy a tolerar que descargue conmigo sus rabietas porque Lisa no está! No tengo la culpa de que ella esté en La Tierra y de que cada vez que Rick prenda el monitor, me vea a mi y no a ella! Me va a tener que aguantar aunque no le guste.

-Debes entender que también te falta algo de su habilidad. Creo con tus equivocaciones terminarás por enviarlo de vuelta a Saturno.

-Comandante Grant! –Kim en el micrófono luego de ver el monitor- En el radar aparece una nave no identificada!

El pulso de la morena se aceleró

-Les hablaré!... –dijo Sammy prendiendo el tacnet.

-No! –agregó la morena –Yo me encargo.

Claudia abrió comunicaciones rogando que fuera quienes esperaba.

-Les habla la comandante Claudia Grant del SDF-1, por favor identifíquese.

-Aquí el capitán Andrew West, a bordo del Cat Eye-2. Venimos de una misión por parte de las RDF de la base Macross de la Tierra. Solicitamos permiso para aterrizar en el SDF-1

La morena sonrió. Desde antes de la muerte de Roy Fokker no había vuelto a sentir una alegría tan grande.

-Permiso concedido. Roger Out.

-Oye Claudia –dijo Sammy –¿Ese no es Andrew West el piloto? ¿Acaso ya es capitán de una nave en tan poco tiempo?

-No seas metiche, Sammy! Las RDF habrán tenido sus razones para designarlo. Además. Presta el doble de atención al horizonte y los radares porque bajaré unos minutos a los hangares. Necesito hablar con West. Espero que no cometas otra torpeza con el escuadrón Skull. El capitán Global ya no quiere más quejas de Rick hacia tu persona.

-Uy, que humor... –dijo Sammy tomando café.

-Se le pasará –dijo Kim- Ha cambiado desde la muerte del comandante Fokker, y la partida de Lisa creo que ha incrementado su tensión.

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La nave aterrizó y bajo las órdenes de la comandante Grant fue ubicada en uno de los hangares cerca del Prometheus.

La puerta se abrió y enseguida salió la tripulación.

Ricky, quien fue el primero en salir se abalanzó hacia Claudia dándole un fuerte abrazo. Luego Roy y Lissie. Más atrás Ariel y Janice.

-Que bueno que todo salió como lo planeamos –le dijo Roy dándole un beso a la morena en la mejilla.

-Vengan, hablaremos en las literas de los soldados –dijo caminando por los pasillos. Luego de ordenar que absolutamente nadie se acercara a aquella nave.

Claudia había preparado dos barracas para ellos. Uno para Roy y Ricky y el otro para Lissie y Ariel. Janice no dormía por su condición de ser una androide y permanecería en la nave.

-Son pequeños y nada cómodos –les dijo –Recuerden que son para los oficiales que están de turno y necesitan descanso. Pero tienen lo necesario; un camarote, baño, escritorio con silla, y una pequeña cocina.

-Es más reconfortable para mí, que otras misiones que hemos pasado –dijo Roy.

Lissie colocó su morral arriba y Ariel estaría abajo, al menos el tiempo que estuviera, pues la invid debería ir de un lado a otro por el espacio y el tiempo... Janice se había preferido peinar el área antes de regresar a la nave. En la otra habitación Ricky subió la escalera del camarote y Roy puso su bolso abajo y fue hacia la habitación de Lissie. Debía hablar con Claudia. Sentía que a ella se le debía una explicación por lo de Fokker. Estando allí junto a Ariel y Lissie, Roy habló.

-Claudia nos da mucha alegría verte y sabemos que mereces una explicación por...

-...Porqué no me dijeron que Roy Moriría...–interrumpió dejando a todos pensativos.

-Sí...

-Se que si no lo hicieron fue por algo. Mi abuelo solía decir que retar al destino es retar a Dios...

-Claudia –dijo Ariel –Una de las cosas que Emil Lang nos pidió en el futuro fue precisamente eso. Porque si no corríamos el riesgo de que otra persona pudiera haber muerto en su lugar y todo hubiera podido resultar en un desastre.

-No voy a negarles que al principio me sentí herida. Pero luego lo entendí. Recordé algunas palabras que hablé con Ricky y lo que me había dicho Ariel antes de partir y pude darme cuenta que ese era el destino de Roy. Ya él había cumplido con su designio. Se que nunca moriría, siempre será una leyenda... Realmente el siempre va a estar vivo mientras nosotros no lo olvidemos.

-Gracias por entender –Ariel colocó su mano en el hombro de ella.

-Igualmente, les pido que sigan como hasta ahora. Si alguno de la tripulación o yo en tal caso vamos a morir. No deseo saberlo.

Un nudo en el estómago de todos se hizo de inmediato.

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Ya entrada la tarde, luego de dar una vuelta a la ciudad y asegurarse de que Rick Hunter estuviera bien, Roy y Ariel aprovechaban para explicarle a claudia que en al menos una semana la Tierra sería invadida por la fota de Dolza y que serían pocos los sobrevivientes.

Por otro lado, aburridos en sus barracas, Ricky jugaba a los videojuegos con su computadora portátil mientras Lizzie entraba su cuarto.

-Ricky, necesito un favor tuyo.

-En este momento no! –dijo sin dejar de jugar el videojuegos –Estoy por ganarle a las fuerzas de Khyron.

-Ya deja eso! –ella le quitó el aparato violentamente

-Oye, ¿qué haces?

-Esto es más importante. Necesito que busques en este aparato información sobre dónde está Jack Archer.

-¿Y para qué quieres saber? –dijo incorporándose y dando un brinco, para quedar de pie junto a ella –... ¿Te gusta Jack, verdad?

Ella se ruborizó.

-Claro que no! Solo lo hago para asegurarme que su escuadrón no falte durante la Lluvia de la Muerte. Recuerda que es de vital importancia que estén allí para ayudar a Max y Miriya y el resto del escuadrón Skull.

-Déjame ver –Ricky tomó su computadora y presionó varias teclas –Aquí está. Jack Logan Archer... Para esta fecha está en Base Darwin, Australia.

-Lo imaginé... –dijo decepcionada

-El abuelo Hayes lo trasladó antes de que mamá llegara a Alaska.

-Bueno, aún hay tiempo.

-Tiempo para qué?

-¿Acaso no querías conocer al abuelo Hayes?

-Claro!

-Entonces vamos!

-¿Pero cómo, si Ariel no regresa?

-Ella no... pero tengo un az bajo la manga; un fold quartz que me dio Louie como regalo de cumpleaños, en forma de arete. Solo se puede usar una vez para un solo viaje ida y vuelta.

-Entonces el fold Quartz de Louie funcionó? Chispas! Es un mentiroso! Me dijo que aún no lo terminaba. Le enviaré un mensaje virtual utilizando mis chips expansores de tiempo para que me envíe uno en forma de piedra, de alguna manera debe hacérmelo llegar. Podría serme útil por cualquiera eventualidad del Blue Noah.

-Eso lo veo difícil... Mejor vamos! A Base Alaska en Juneau en el planeta Tierra. Coordenadas 58, 21 norte, del 5, 134 grados del 30 y oeste del 42 sobre 58.35139 –dijo ella con una concentración absoluta.

-Pero puede con dos personas? –preguntó Ricky –Tengo entendido que solo es para una.

-Intentémoslo... –Lissie colocó el arete y se acercó a Ricky.

-No, Lissie! Espera! Estás loca!

Antes de que pudiera hacer otra cosa ya se encontraban ambos dentro de la Base de Alaska.

-Ahhhh! –ambos cayeron de bruces sobre la nieve de Alaska, en el patio central de la base.

-Funcionó! –dijo ella respirando agitadamente y con el cabello revuelto.

-¿Acaso perdiste la razón? –le gritó el niño –Uno nunca debe jugar con sistemas fold que no han sido cien por ciento comprobados en ambas vías! Es una ley científica!

-Vamos, no seas tan jodido! –ella empezó a caminar sacudiéndose la nieve y adentrándose por los pasillos como si nada – Además no tienes la moral para darme sermones cuando tú casi entorpeces la misión.

-Bueno, tienes razón... –añadió –Pero te advierto que si no regresamos a tiempo Roy se enfurecerá.

-Me tiene sin cuidado. Él siempre hace lo que se le viene en gana.

-No puedo creerlo.

-Qué cosa?

-Haz cambiado mucho desde que conociste al Jack Archer de esta época.

Ella volvió a sonrojarse.

-Qué te hace pensar eso! –ella gritó –No es por él... simplemente... he dejado que las cosas fluyan...

-Si... como no...

-Allá está el abuelo Hayes! –dijo ella jalando a Ricky por el brazo.

Hayes entró a su despacho. Acababa de tener una discusión acalorada con Lisa sobre el uso del gran cañón.

Los chicos iban a entrar a su despecho con alguna excusa, pero pronto vieron como el joven T.R. Edwards llegaba antes. Ellos se escondieron en una pilastra para no ser reconocidos.

Minutos después, pegaron la oreja en la puerta con mucho cuidado y escucharon como Edwards le hablaba a su abuelo pestes de su papá, Rick Hunter, y su relación con Lisa.

-Es un mal nacido! –dijo Ricky

-Shhhhh!...silencio, ya viene... –ambos se escondieron rápidamente.

Instantes después, luego que Edwards se alejara, Lissie tocó la puerta.

-Adelante.

-Buenos días almirante –dijo ella con algo de pena

Donald Hayes permanecía sentado escribiendo algo. Lissie y Ricky lo miraron sin reparo. Su uniforme era nítido, su quepi impecable. Su rostro, aunque duro, denotaba que había sido buen mozo en su juventud. Su mirada era seria, pero en el fondo de ella había una especie de serenidad indescriptible. Al escuchar aquella voz, Hayes se había sorprendido, tanto como al ver a dos mozalbetes frente a él.

-Quiénes son ustedes?

-Mi nombre es... Marie West y este es mi hermanito, Ricky y... –dijo poniéndole las manos en el hombro al niño –... vivimos cerca de la base y él siempre quiso conocer al almirante Hayes, por ello obtuvimos un permiso para entrar y conocerlo.

-Es muy extraño. Nadie tiene acceso a mi persona solo por que sí. ¿Quién lo autorizó sin mi consentimiento?

-Somos amigos de su hija Lisa –dijo el niño tratando de tirar un salvavidas a su hermana.

-Ah... bueno, ahora entiendo. Lisa les dijo que vinieran de parte suya.

-Así es!

-Muchacha, te advierto que si eres reportera, no doy entrevistas.

-No lo soy almirante, solo quería que mi hermanito lo conociera, y bueno, yo también. El desea ser como usted.

Donald pudo ver al niño y sonrió.

-Así que deseas ser militar, pequeño?.

-Sí señor, pero más que nada científico-militar. Desarrollo de mechas.

-Qué bien! Es un campo muy difícil. La gente piensa que es para los cobardes que no desean estar en las batallas, pero se equivocan. Gracias a gente como el Doctor Lang, Lazlo Zand y otros grandes científicos militares es que hemos desarrollado lo que tenemos hoy en día. Eso se logra con inteligencia y se ve que eres inteligente.

-Gracias señor.

Donald Hayes luego miró a Lissie Fíjamente. Quedó algo pensativo al verla. No sabía porqué pero le recordaba a alguien. Ella se tensó.

-Sucede algo señor?

-Quiénes son tus padres? ¿De dónde son?

Esa pregunta hizo que la frialdad de Lissie se fuera a pique.

-Eh... Mi papá se llama Andrew West... y... mi madre se llama como yo... y... ambos son estadounidenses.

-Interesante...

-Por qué, señor?

-Si no estuviera seguro de mis andanzas, juraría que eres mi hija. Tienes un aire a mi difunta esposa.

Ricky y Lissie corrieron a mirarse

-Te pareces también a mi hija Lisa. Aunque debo reconocer que tu mirada es distinta, más vivaz quizás.

-Jajajajajajaja! Eso es tan ridículo! Como decir que usted fue infiel, Jajajajajaja!

Lissie seguía riendo por el nerviosismo, pero Ricky le dio un pellizco viendo que Hayes estaba serio.

-Oh, lo siento, señor. No quise decir que usted fuera un playboy...

-Jajajajajajajajaja! –rió él

Ambos chicos contemplaron aquella risa de su abuelo. Se veía tan jovial y diferente a lo que siempre habían pensado de él. De pronto los tres empezaron a reír... Hayes hizo un alto y llamó por el teléfono.

-Helena, por favor, informe en la cocina que manden unos bocadillos y algo de tomar para tres personas.

Luego volvió a hablarles.

-Lisa siempre consigue la forma de quitarme en enojo. Siempre ha sido así desde niña. Yo podía estar furioso por algo, pero ella tocaba el piano como su madre para relajarme, o simplemente me abrazaba y me decía que me quería y para mí era suficiente. Nos hemos distanciado. Soy consciente que por mi culpa. Pero mi niña es lo más importante para mí en el mundo. Dios es mi testigo.

-Ella también lo quiere mucho.

-Lo sé, aunque es muy rebelde. Sus pretendientes me han dado dolores de cabeza.

-En serio?

-Pero en cierto modo el destino ha sido cruel con mis intenciones. Los hombres que he querido para ella han fallecido. Primero Karl Riber, y luego Roy Fokker.

Lissie se sorprendió.

-Usted deseaba que Lisa se casara con el comandante Fokker?

-Tenía todas las cualidades para ser mi yerno. Era como verme a mí mismo en mi juventud, pero Lisa siempre lo vio como a un amigo... Me hubiera gustado que se casara con Roy Fokker, pero a la vez doy gracias a Dios que no sucedió. Imagínense, viuda tan joven.

-El comandante Fokker hace mucha falta.

-Su muerte me afectó muchísimo y en parte es lo que a aumentado mi odio hacia los zentraedis. No dejaré la muerte de Roy Fokker impune. Era como un hijo para mí... d el mismo modo en que ahora lo es el capitán Thomas Edwards.

Ricky y Lissie se miraron y se crisparon.

-Almirante, está seguro de las intenciones de Edwards? Algunos dicen que es una persona muy ambiciosa.

-Claro que sí. Es un buen muchacho. Solo sus detractores lo atacan. Dio buenas ideas para la construcción del Gran cañón y está enamorado de mi hija. Le daré todo mi apoyo. Todo antes que verla de regreso con ese mercenario barato, Jack Archer o de que empiece un romance con un piloto de cuarta categoría de apellido Hunter. Ninguno se merece a mi hija.

-Wow!

-Diablos, pensé en voz alta. Disculpen! No sé porqué lo hice, a lo mejor me inspiran más confianza que todos los soldados de aquí.

En ese momento y luego de tocar la puerta, entró Helena Chase junto con una soldado supervisora de la cocina.

-Almirante, aquí le traen lo que pidió –dijo Helena mientras la otra joven colocaba las bandejas y se retiraba.

-Gracias Helena –dijo él –Muchachos, esta es la teniente Helena Chase, mi asistente. Es también amiga de mi hija Lisa.

Lissie pudo verla en persona, finalmente, Helena Chase. Tal como la recordaba en fotos. Era bellísima. Su largo cabello rojo, sus ojos verde azulado, su porte militar tan elegante y su mirada serena que denotaba una dulzura inigualable. Ahora entendía porqué había sido tan especial para Jack.

Luego de conocer a Helena y cuando esta se retiró, siguieron su plática con Donald Hayes. Estuvieron allí por más de una hora, sin interrupciones, hasta que Lissie notó que iba a anochercer. La velada había sido mejor de lo esperado.

-Almirante, podemos tomarnos una foto con usted?

-Claro

Ricky colocó su mini computadora portátil en modalidad de cámara, la colocó en un lugar específico y luego de poner el obturador, fue hacia Hayes junto a Lissie. Cinco segundos después tuvieron la captura de la foto.

-Ha sido un honor conocerlo, señor –dijo Ricky

-Para mí fue una velada diferente pero relajante. Díganle a Lisa que gracias por enviarlos.

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Ya entraba la noche cuando Lissie y Ricky cerraban la puerta de aquel despacho. Ella suspiró. Ambos tenían sentimientos encontrados. Le parecía mentira que todo aquello fuera a desaparecer, pero ahora conocía los motivos de su abuelo y lo admiraba más que nunca.

Debía apresurarse. Fueron a un lugar apartado. Allí tocó a Ricky y apretó el cristal fold... Entre lapsos, cayeron como un saco de papas en la habitación.

-Aoutch! Me dolió! –dijo ella sobándose el trasero y con Ricky encima.

-Es así de intenso cuando no se tiene la suficiente experiencia –respondió el niño corroborando al menos que su computadora estaba bien.

-Oye, el cristal desapareció.

-Ya lo usaste en dos vías a mayor velocidad luz, por eso se pierde. Ley de la física, la materia nunca desaparece, al menos que rebase el tiempo y el espacio en una constante que lleva a un sujeto a un lugar específico. Es lo que el universo te exige a cambio.

Sin entender una pizca de aquello, ella se levantó y acomodó sus cabellos.

-Fue una gran visita

-Le contaremos a Roy?

Ella lo pensó.

-Después... por ahora será nuestro secreto.

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Había pasado ya una semana desde que Lissie y Ricky volvieran de conocer a su abuelo Donald Hayes en Base Alaska. Había llegado el día.

La fuerza zentraedi emerge del hiperespacio y el personal del SDF-1 se prepara para enfrentarse a ellos. Los sistemas Reflex estaban listos. Los Destroids en posiciones. El último Monster se prepraba. Tomahawks, Phalanxs, Defenders y Spartans, el crujir de sus censores al encenderse era como una especie de sinfonía bélica.

Que gran ironía. Meditó el capitán Global mientras caminaba junto a Exedore. Pensaba utilizar los sistemas Reflex contra Breetai, y ahora resultaba que eran aliados.

Janice continuaba de asistente de Minmei, mientras que Ricky y Ariel aguardaban junto a los ventanales frontales esperando por algún suceso. Desde allí podía verse las cantidades abismales de cruceros zentraedis acantonadas al lado contrario. Era la flota de Dolza.

Cuatro millones de naves de todo tamaños y formas. Ricky se estremeció. Una cosa era escuchar aquella historia de boca de sus padres o verla recreada en su computadora, y otra muy diferente era verse frente aquellas huestes... Admiró aún más a su padre y a sus tíos Max y Miriya y a todos los soldados que lucharon contra aquellos.

Lejos de impresionarse como su hermano menor, en los hangares, Roy, ya puesto de su uniforme se subía a un Varitech. Para él era la oportunidad de participar en un suceso histórico sin precedentes.

-Pelear junto a papá y los Sterling... Será de antología –Roy se sentía confiado y sabía que acabaría con mucho de ellos...

A sabiendas que Rick Hunter había terminado de dar las instrucciones al escuadrón Skull y luego había ido a despedirse de Minmei. Roy llama a su hermana.

-Lissie, dónde diablos estás? Dentro de un rato partiremos!

-No te pongas intenso! Voy en camino! –Prefirió no dejar que Roy la fastidiara más y se quitó aquel molestoso trasmisor de su muñeca.

Camino a los hangares, un poco después, Lissie corría por aquellos pasillos puesta de su uniforme de vuelo. Se detuvo un rato, al ver a lo lejos el reflejo de la luz de una habitación. Se acercó y pudo ver la escena de Rick cuando se despedía de Minmei.

-No crees que es romántico? –escuchó la voz de Janice a su lado.

La androide debía permanecer al lado de Minmei para evitar cualquier ataque de Edwards hacia la pop star.

-Realmente estaba enamorado. Era su amor juvenil... También yo lo tuve.

-Y hablando de tus antiguos pretendientes ¿Te dijo Ariel la noticia de Isamu?

-De que tuvo que ir a una misión a Edén?

-Si.

-Ya me lo había dicho –Lissie miró ahora a Janice –... Y lo más probable es que se encuentre con Myung. En el fondo se que nunca la ha olvidado aunque lo negara. Algo me dice que su destino es con ella... así como el mío estoy segura de que será con otra persona.

-Te refieres a Jhonny Wolf?

-No lo sé... –ella dio unos pasos –Debo irme ahora. Recuerda no despegártele a la artista.

-Dalo por hecho. Seré su sombra.

Lissie bajó corriendo las escaleras, se internó en los hangares, terminó de colocarse sus implementos y tomó el VT que le había asignado claudia.

Segundos después todo el personal del SDF-1 veía estremecido como la flota de Dolza disparaba sin clemencia hacia la Tierra... Ni siquiera la atmósfera pudo contra aquellos rayos. En cuestión de minutos la Tierra ardió.

-Miserables! –dijo Lissie antes de ponerse el casco.

En el alto parlante se escucharon las palabras de Global. Anunciando que Minmei cantaría como arma psicológica contra los enemigos. Una brillante idea de Rick Hunter. Todos los altoparlantes del SDF-1 y de las naves deberían tener aquella señal.

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Afuera, más alejado de la batalla se abría un enorme agujero negro por el cual entraban Thomas Riley Edwards con un contingente de Ghosts.

-Atención Roy –indicó Ariel por el trasmisor del brazalete –Siento la presencia de Edwards, pero no logro dar con su ubicación exacta, no sé por qué!

-Lo buscaré enseguida!

-Ya llegó ese idiota! –dijo Ricky furioso –Ojalá y mi hermano lo haga añicos!

Abajo Rick, Max, Miriya y todo el escuadrón Skull y los demás escuadrones partían para la batalla.

-Ataquen! –gritaba Rick en otro lado de la batalla.

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Acercándose, Edwards finalmente divisó a lo lejos la batalla y sonrió. Dando órdenes a su gente.

-Ustedes, despliéguense en la batalla! –Edwards aulló-...Los demás, entren al SDF-1 y busquen al mocoso que quiere Tesla!... Quiero muertos a todos los hijos de Hunter!... Yo me encargaré de liquidar al joven Rick cuando entre a la atmósfera... jajajaja!

-Sí señor!

Roy y Lisie luchaban como dos titanes en sus varitechs de una manera arrolladora, dejando asombrados incluso a Max y Miriya...

Uno, cuatro, diez, quince, veinte naves enemigas en menos de un minuto. Rick le hizo una seña a "Andrew" felicitando por tales maniobras.

-Tú y tu hermana son muy buenos.

-Gracias, capitán.

-Capitán Hunter! –indicaba Sammy –Se acerca un contingente por el sector este en línea horizontal. Creo que son Zeraal y Kiyora... Y por el sector Oeste veo llegar a unas extrañas naves parecidas a Varitechs, pero en color negro, juraría que son parte del escuadrón Ghost.

-Son muchos! –gritó Max –Quizás se a Gorian!

-Ya oyeron amigos! Despleguémonos!

-Capitán Hunter! –dijo Roy –Si me lo permite, que los Sterling ataquen el sector cerca del SDF para reducir a Gorian y las quadronos de Azonia!... Yo me encargaré de los varitech negros... mi hermana irá tras Zeraal.

-Tras Zeraal! Estas Loco!

-Confíe en nosotros!

-Puedo hacerlo, señor! –Dijo Lisie metiéndose a la trasmisión

-... Ok!... Max, Miriya, ya escucharon!

-Entendido!

Rick dobló hacia la derecha mientras para replegar un gran número de Quadronos. La lucha recrudecía con el pasar del tiempo.

-Fuego!-gritaba Global desde el puente.

Los Monster crujían al disparar las titánicas bombas hacia el bando enemigo. Los Destroids se estaban luciendo!

-Teniente Hiro Ishi! –le indicaba Claudia por los controles–Se acercan por la izquierda!

-Entendido comandante!

Dentro de su Tomahawk, Hiro daba la orden de atacar a un solo objetivo. Logrando que el blanco estallara en mil pedazos.

Arriba, Rick escuchaba aquello mezclado con la canción de Minmei. Roy se enfrascó en una lucha contra las huestes de Edwards, pero no veía a al propio Edwards por ningún lado. Debía apurarse.

Lissie y Zeraal realizaban una de las más duras batallas, mientras Kiyora parecía darse banquete abajo con pilotos no tan preparados como Rick Hunter, quien acababa con varias unidades quadronos por el sector adyacente y se enfrentaba ahora a Gorian.

En un momento, Azonia avisó a Khyron que el Líder Skull estaba provocando muchas bajas y tenía a Gorian ofuscado, fue entonces que mando más unidades para amortiguarlo. Con sendos dispararon provocaron una estampida de proyectiles sobre Rick, cuya ráfaga lo mandó inconsciente hacia la atmósfera terrestre.

-Jajajajajajajajaja! –rió Khyron –de Seguro el capitán Hunter está muerto. Ya no joderá más. Ahora tus quadronos triunfarán por ese sector, Azonia.

-Jajajajajaja! Te lo agradezco–respondió contenta –Te prometo que después de esto te premiaré con mucha protocultura de mi parte.

-Comandante Khyron! –dijo su asistente –Veo tropas micronianas acercándose por ese mismo sector!

-¿Qué?... Acerca el monitor!

Khyron pudo ver. Era el escuadrón Lobo... Entonces, Azonia fue de inmediato a los controles.

-Kiyora, es Azonia. Deja lo que estés haciendo; el Escuadrón Lobo ha aparecido!

Kiyora sintió que la sangre se le venía a la cabeza. A lo lejos veía a su rival, Jack Archer. Cambiaba de modalidad, lo veía en caza y luego en Battloid. Podía verlo como disparaba a quemarropa y luego como iba golpeando con el misil a sus unidades. Les quebraba el vidrio para que murieran asfixiadas o simplemente les cercenaba las extremidades, dejándolas sin vida. Era como una máquina de muerte.

-Maldito, ya verás! –Kiyora fue hacia él con ráfagas de proyectiles que Jack pudo esquivar.

-Me extrañaste, Kiyora?

Lissie podía mantener a Zeraal neutralizado, pues no le daba chance a participar en nada, lo que enfurecía al zentraedi. Ella a lo lejos pudo ver la llegada de Jack. Sonrió.

Los minutos fueron pasando. Hubo un momento tan intenso entre Kiyora y Jack que este último pudo asestarle a la quadronos por detrás, provocándole un incendio. Incluso Gorian que tras la ausencia de Rick Hunter, había estado luchando contra Miriya palideció.

-Diablos, me quemo!

-Adiós Kiyora –dijo Jack sonreído.

-Zeraal, ayúdame, mi espalda... ¡Aaaaahhhh!

-¡Kiyora!... –Zeraal gritaba desesperado-... ¡Gorian, tráela de inmediato!

-Sí señor!

-Maldición! –Aullaba Azonia desde la nave –¡No puedo creerlo!

-Zeraal, Kiyora, Gorian!...Necesito que los tres regresen! –gritó Khyron –Breetai nos ha traicionado con la complicidad de Exedore...

-Cómo es posible? –gritó Zeraal

-Ahora Breetai nos está atacando! Y el SDF-1 Destruyó la nave principal de Dolza. Debemos escapar!

-Escuchen todos! –gritaba Zeraal a sus tropas –Retirada!

-BRAVOOOO! –gritaban en la sala de situaciones y el puente del SDF-1

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Abajo, Edwards entra a la atmósfera terrestre y se dirige a las profundidades del Gran Cañón para matar al joven Rick y rescatar de su infortunio al joven T.R...

-Cuanta destrucción hicieron estos hijos de puta –dijo viendo su reloj- Todavía tengo tiempo de Rescatarme de las profundidades, y cuando menos los espere mataré a Hunter.

Estacionó su VT en un área que no había sido afectada por la radioactividad. Bajo y se sumergió en las entrañas del Gran Cañón. Corría por los pasillos esquivando cadáveres y gente moribunda, sin la mínima intención de ayudar.

Vio destrozado el cuerpo de Donald Hayes sobre los escombros. Se detuvo unos segundos y luego siguió su marcha. Estaba a tan solo dos puertas de llegar hacia su lugar. Pero de pronto escuchó una voz.

-Detente, Edwards, o te vuelo los sesos!

-Hunter?... Pero cómo?...

-Muchachos, pónganle las esposas

-Sí, señor!

Rick Hunter había llegado también por la misma vía con un contingente de unidades. Entre ellas Jhonny Wolf, Jack Baker y Vince Grant.

-Pensé que sería más difícil –dijo Rick viendo el desastre por todos lados –Vince, llévalo en tu nave junto a los demás. Quisiera estar unos minutos a solas antes de ir al SDF-1 en mi Alpha Shadow.

-Entendido –Luego empujó a Edwards -¡Muévete!

-Si creen que vencieron, se equivocan.

-Cállate, Edwards, y sube rápido –le gritó el moreno.

Vince, manejaba una nave de tamaño mediano llamada Basilisk. Introdujo a Edwards adentro, donde era custodiado por varios soldados. Jhonny Wolf y Jack Baker iban en sendos Alpha Shadows.

Alzado el vuelo de estos hacia el SDF-1, escondido en una parte del horizonte Rick pudo ver una escena de su vida que le trajo gratos recuerdos. El joven Rick rescatando a una joven Lisa... Allí permaneció callado y sereno, sintiendo el aire correr por sus aún rebeldes cabellos.

Recordó lo que sintió en ese momento y aún no lo concebía. Como unas horas antes de aquella batalla se había sentido enamorado de Minmei, y como para esas horas del ocaso había empezado a amar profundamente a Lisa Hayes.

Sonrío. Se sentía en cierta forma rejuvenecido.

-Si tan solo la hubiera besado... Creo que solo eso me falto, Lisa... –dijo como un susurro –...Si, nos faltó el beso.

Y así prosiguió...

-Como quisiera que esta pesadilla pasara –dijo recordando todo lo que sucedía en el futuro –Quisiera tenerte de nuevo en casa. Todos juntos. Tú yo, Roy, Lissie, Ricky y el bebé.

Así, recordó que en el lapso de una hora el SDF-1 aparecería. Mejor tomaba la nave e iría al SDF-1 para encontrarse con sus hijos. Ansiaba verlos denuevo.

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Aún arriba, El SDF-1 se prepara para hacer un recuento de las bajas con la finalidad de posteriormente bajar a la Tierra a ver si habían sobrevivientes.

En un punto del Hangar, cerca de los enormes ventanales, un abatido Jack Archer seca sus lágrimas mientras era divisado por Ricky.

-Jack...

-Ricky! Pensé que...

-No, he muerto. Estoy bien.

-Me alegra verte, niño!... Y tus hermanos?

-Estuvieron también en batalla.

-Entonces Marie está aquí!

-No debe demorar en llegar.

-Me alegra tanto. Pensé que también la había perdido a ella.

Ricky notó una gran tristeza en el rostro de Jack

-Qué te sucede?

-Es que... a lo largo de este tiempo ha muerto mucha gente a la que he estimado o amado... Primero Roy... ahora Lisa... y Helena... –anadió –El capitán Global me ha dicho que Donovan y Sukova quieren que regrese de inmediato a Australia, donde han habido muchos daños. Pero no lo haré hasta que no sepa cuántos sobrevivientes hay en Base Alaska.

-Si te alegra, puedo decirte que leí el reporte de Global de los sobrevivientes. Quedaron con vida diez personas, entre ellos Lisa Hayes y Helena Chase.

-Cómo! –Jack lo agarró por los hombros –Estas hablando en serio!

-Te lo juro! Pregúntale a Claudia! Ella fue quien escribió el listado oficial.

Jack alzó su celular, confirmando de inmediato tal noticia. No lo podía creer. Estaba tan feliz que cargó a Ricky en brazos y le dio un beso en la mejilla.

Ricky seguiría siendo partícipe de la celebración de Jack, pero divisó a la distancia una nave parecida al Basilisk que había construido Louie Nichols con Lang y que solía usar su padre o Vince para misiones cortas. Quedó en shock... ¿Acaso su padre había ido a buscarlos?

-Oye, ¿adonde vas? –le preguntó Jack al ver a Ricky correr como alma que lleva el viento.

-Regresare en un rato! –gritó alejándose hacia la contraparte.

Lejos de darse cuenta de la llegada de la nave, ya que había dejado su trasmisor en el cuarto, Lissie entró a los pasillos del SDF-1 luego de haber estacionado su nave. Caminaba con el casco bajo el brazo mientras se quitaba los guantes. Fue así que vio a la distancia a Jack Archer, pegado a los ventanales fumando un cigarrillo. Su corazón dio un vuelco.

-Si fumas tranquilamente es porque ya te enteraste que Lisa está viva.

-Marie! –el ex mercenario se alegró al verla. Botó lo que quedaba del corte y corrió a abrazarla –También me alegra que tú lo estés.

-Pude ver como le pateaste el trasero a Kiyora. Casi la eliminas.

-Solo faltó la estocada final.

-Me alegro verte de nuevo, mercenario. No te niego que... Te he extrañado.

-Yo también, pequeña loca.

Hubo una pausa entre los dos. La mirada y la sonrisa de Jack la ponían nerviosa. Lissie no sabía que hacer ni que decir, así que dijo lo primero que se le ocurrió.

-Qué harás ahora?

-Esperar. No pretendo irme a Australia aún.

-Iba a prepararme algo de café. Quieres un poco.

-Buena idea, lo necesitaré. Además acá ni siquiera me han asignado barraca –dijo poniéndole el brazo en el hombro mientras ambos caminaban hacia la barraca de Lissie, ubicada en un extremo cerca del hangar Prometheus..

-Espero que no se te ocurra propasarte conmigo o te juro que te tiraré el café encima.

-Promesa de Boy scout.

.

Con tanto revuelo dentro del SDF-1, nadie en el Prometheus se había percatado de la llegada del Basilisk, ni de los alphas manejados por Jack Baker, Jhonny Wolf y finalmente Rick Hunter, quien fue el último en aterrizar.

Al bajar, Rick notó que Vince y los demás lo esperaban junto a... ¡Ricky! El niño le había ido a avisar a Claudia y ahora corría hacia los brazos de su padre.

-Papá!

-Ricky!

El abrazo había sido muy emotivo; el niño empezó a llorar y Rick tuvo que contenerse para enjuagarse las lágrimas.

-Papá, no lo vuelvo a hacer. Lo prometo.

-Te hemos extrañado tanto, hijo.

-Qué bueno que viniste.

-Ariel, gracias por cuidarlo –le dijo Rick a la princesa invid.

-Vamos Rick, es como un hijo para mí.

En otro lado de aquel lugar. Vince lloraba emocionado, abrazado aún a su hermana Claudia.

-Claudia... –dijo el moreno aferrándola a su cuerpo. Con un nudo en la garganta y la impotencia a flor de piel. No podía decirle que en moriría. ¿Cómo evitarlo? Era imposible. Hubo un momento que su llanto fue tan intenso que algunas personas volteaban a verlo.

-Vamos Vince, no es para tanto –decía sonreída, abrazada a él.

-Te quiero mucho, hermana querida –decía entre sollozos.

-Oye, ni que me fuera a morir... Imagino que soy una vieja amargada, llena de canas.

Eso estremeció aún más a Vince, haciendo que contuviera lo que le quedaba de llanto. Jhonny Wolff, al ver que los sentimientos podrían vacilar a Vince, se acercó a ellos.

-Capitán Grant –le dijo Jhonny a Vince- Se que está emocionado. Solo tómelo con calma.

-Sí, tienen razón –dijo –Claudia sabe que soy un sentimental consumado.

-Sí que lo es –dijo J.B. también cerca de ellos –Esto es emocionante.

-Vince, ¿quiénes son estos dos apuestos jóvenes?

-Hermana, te presento a Jack Baker y a Jonathan Wolff Jr. hijos de dos grandes militares amigos nuestros.

-Jonathan Wolff? –preguntó relacionando inmediatamente el nombre, ya que el apellido "Baker" no le sonaba.

-Del mismo que viste y calza.

-Es un placer conocer al personal que trabaja con mi hermano... Mira nada más que muchacho tan grande el hijo de Wolff! –Claudia miró luego a un hombre que caminaba hacia ella, tomando a Ricky de la mano.

Delgado, apuesto, más alto y fornido a diferencia de aquel rebelde de esos tiempos. Pero, pese al paso de los años aquella hermosa mirada azul que había cautivado tanto a Lisa como a Minmei permanecía intacta.

-Claudia...

-¡Rick! –dijo emocionada.

-Claudia...

-Rick, qué alegría!

-Amiga querida! –Rick fue hacia ella y la abrazó profundamente. También con lágrimas en los ojos.

Rick no podía hablar, su lengua se había enmudecido producto de la inmensa alegría que le provocaba ver a quien fuera una de sus mejores amigas luego de tantos años de fallecida. Estaba seguro que a Lisa le hubiera encantado verla. Cuánto daría porque Claudia volviera a la vida. Cuánto daría Rick Hunter por volver a la vida a Claudia, a Roy, a las chicas del puente, a Global y a Ben. Ellos eran su familia también.

-Oh, Rick ¿tú también estás llorando?... –peguntó la morena –Pareciera que Dolza tiró una bomba lacrimógena por estos lados.

-Solo quiero que sepas que te quiero tanto, como si fueras mi hermana de sangre y que... que te agradezco todo lo que haz hecho por mis hijos. Sin ti no hubiéramos podido completar la misión.

-Son muy buenos chicos. Tú y Lisa han hecho un excelente trabajo como padres.

Rick alzó la mirada. Desde allí se podía ver en la distancia la sala de mandos. Global y las chicas haciendo sus labores. Rick suspiró. Pese a todo el holocausto, aquellos fueron buenos tiempos.

-Papá! –Roy tiraba el casco al suelo y corría hacia él.

-Hijo! –Rick lo recibía en sus brazos. Un abrazo largo.

Al zafarse Rick se dio cuenta que su primogénito ya no lo necesitaba como líder militar. Era un héroe capaz de realizar las más difíciles asignaciones con un personal a su mando. Roy era un hombre hecho y derecho; incluso, ya era hasta un poco más alto que Rick, desde hacía bastante tiempo.

-Hijo, me alegra que estés bien.

-Y mamá... ¿y el bebé?

-Está recuperándose. Gracias a Dios el bebé también está bien.

-Papá, luché a tu lado en la lluvia de la muerte! Incluso te propuse una técnica de ataque!

-Ahora lo recuerdo –dijo Rick pensando un poco – Aquel piloto que me dijo que su hermana podía luchar contra Zeraal. Algo me decía que debía confiar en ti.

-Sí! –dijo Roy –Entonces todo encaja!

Rick le dio un beso en la frente a Roy y volvió a abrazarlo.

-Eres mi orgullo, Roy –Luego miró hacia sus alrededores... Y hablando de esa táctica... ¿donde está mi Lissie?

.

Jack y Lissie llegaron a la barraca. El ex mercenario se tiró cansado a un pequeño diván que había allí. Lissie tomó el café, echó agua en el recipiente y procedió a encender la cafetera.

-Cielos, estoy molido –dijo Jack bostezando –Tenía tanto tiempo que una batalla no había sido tan intensa para mí. Kiyora es dura de roer.

-Son gajes del oficio. También Zeraal se me fue difícil.

-Te enfrentaste a Zeraal? –preguntó incorporándose con asombro.

-Sí... ¿qué tiene de malo?

-No es lo que tenga de malo... es que es un gran guerrero a otro nivel, como Kiyora. Solo los más experimentados nos hemos enfrascado contra ellos.

-Dudas de mí? –Le dijo ofreciéndole la taza de café

-No he dicho eso.

-Pareciera que solo crees en las cualidades de Lisa –dijo ella bebiendo un sorbo de café con leche, para ver la reacción de él.

Jack sonrió. Puso la taza a un lado, en una mesita. Y fue hacia ella.

-Pareces celosa.

-¿Yo? ¿Por qué habría de estarlo? –dijo sin siquiera ver al ex mercenario.

-Si lo estás. Conozco esa reacción en las mujeres.

Lissie se enfureció, puso la taza en el mueble de la cocina, se volteó con los brazos cruzados y le habló fuerte.

-¿Quién te crees? Además la experiencia que te haya dado el haber estado con muchas mujeres no me interesa en lo más mínimo!

A Jack se le resbalaron todas aquellas palabras. Fue hacia ella, cuando menos lo esperó. La abrazó fuertemente, al tiempo que le propinaba un profundo y apasionado beso, al cual Lissie no opuso la más mínima resistencia.

Al separar sus labios ambos pudieron darse cuenta finalmente que se gustaban muchísimo más de lo que pensaban. Pero no solo era eso... si no el génesis de algo especial.

-No se que me pasa contigo, pero el solo pensar en que no te iba a volver a ver a ti tampoco, me entristeció mucho... Marie, no solo me vuelves loco, también siento algo extraño hacia ti.

La volvió a besar un rato más. Era adictivo... Luego Lissie, agitada, separó sus labios de él.

-Sientes algo como qué?

-No lo se... –respondió –¿Sientes lo mismo?

-Si... –fue la respuesta antes que terminara de hacer la pregunta.

Empezaron nuevamente a besarse, intensamente. Jack la aferraba con sus brazos por la cintura y Lissie lo aferraba con los suyos, por el cuello.

Su pasión los transportó tan fuera de ese instante que nunca escucharon ni los pasos que se acercaban, ni el sonido de la cerradura de la puerta... Luego de toparse con Roy, Ricky y los demás, Rick Hunter llegaba junto a Ariel a aquella habitación, buscando a su hija.

Con una enorme alegría, Rick abrió la puerta para encontrarse con aquella escena, para él desagradable que le borró la sonrisa en un dos por tres.

-¡Lisa Marie! ¿Explícame qué demonios ocurre aquí?

-Oye, idiota –le dijo Jack –¿Quién eres tú para entrar de esa manera al cuarto de una señorita, y encima meterte en nuestros asuntos?

Rick miró a aquel sujeto y se dio cuenta que lo peor de todo era que se trataba de Jack Archer... Encima, aquel Jack Archer de su juventud que tanto daño le hizo en un tiempo.

-Jack Archer! –Rick no lo podía creer. ¿Qué hacía su hija con él?

-Cómo es que usted me conoce?

-Rick, debe haber una explicación! –le dijo Ariel angustiada.

-Ven aquí en este momento! –le gritó Rick a su hija, vuelto un energúmeno.

-Oiga, señor, usted es un atrevido! Salga de aquí si no quiere que lo saque a la fuerza! ¿Acaso no ve que estamos en privado?

-¡Tú cierra la maldita boca, Archer!

-¡Papá! –Lissie sintió que el mundo se le venía encima.

-¿Tu padre? –preguntó Jack extrañado

Rick fue hacia ella, la agarró por el brazo separándola de Archer y la llevó forzada con él hacia los hangares, lejos de Jack

-Rick, por favor contrólate!–dijo Ariel

-Suéltame, papá!

Pero Rick no entendía. Estaba cerrado... Para acabar de rematar, Jack iba tras ellos.

-Oiga, señor, escúcheme lo que le voy a decir. Su hija es una mujer ya grande y usted no tiene el derecho de tratarla como a una niña pendeja!

-Mira, Archer –dijo Rick volteándose al acto, agarrando aún a Lissie por el brazo –Solo quiero que te alejes en este momento de nosotros. Regresa a tus deberes. Mi hija y yo tenemos que tratar asuntos sumamente serios y no te quiero cerca. Eres un imán para los problemas.

-Por favor, cálmense! –les gritó Ariel a ambos

-Usted no me conoce! –le gritó Jack a Rick, ignorando a Ariel

-Tú no tienes idea de lo que ocurre, así que con un demonio, ALÉJATE! –le gritó Rick, quien ya casi llegaba hasta el área de los hangares.

-Papá, suéltame! No me trates como a una mocosa! –dijo desprendiéndose del brazo de Rick

Ya prácticamente habían llegado al área del Basilisk y el Eye Cat-2. Vince Grant había cumplido su sueño de reencontrarse con Claudia, ambos estaban tomando un café en la cafetería del SDF-1. Rick solo estaba esperando que Vince regresara para partir.

-Mi gran problema ha sido que te he consentido mucho! Acaso te volviste loca? Tienes idea de lo que estabas haciendo?

-Suéltame!

-No tienes idea de con quien te metes, ni la magnitud del desastre que podrías ocasionar! -gritó -¡Tú y yo hablaremos al llegar a casa!

-No, papá, espera! -dijo Lissie suplicante –Tengo que despedirme de Jack...

-No seas terca!...Estás colmando mi paciencia -le dijo con rabia -Además, Edwards está esposado y el regente fue derrotado. No tenemos nada que hacer aquí!

-Papá, ¿qué está sucediendo? –preguntó Roy, quien llegaba al lugar junto a Jhonny Wolf.

-Alistemos las naves, debemos partir –le contestó, para luego dar órdenes–... ¡Janice! ¿dónde diablos estás?

-Dígame, señor –contestó la androide.

-Quiero todo listo para el despegue, ahora!

Rick estaba tan furioso que no pretendió hablar. Solo quería tener todo en orden para regresar de una buena vez.

-Un momento! –contestó Jack –¿Qué despegue? ¿A dónde diablos se la lleva?

-Lissie! –Jhonny Wolf fue hacia ella y la abrazó –Gracias al cielo estás bien!

-Lissie? –se preguntó Jack. Había escuchado que le llamaba Lisa Marie. Entonces "Marie" era su segundo nombre.

Pero Lissie ni siquiera se percató del abrazo de Jhonny. Solo quería que su padre le diera una oportunidad para despedirse de Jack, a solas.

-Jack... –Roy fue hacia él y le habló -... Ya hemos cumplido con la misión que teníamos aquí y creo que tú también debes terminar la tuya regresando a Australia.

-Lo siento Roy, pero nadie me dice lo que tengo que hacer y menos un tipo tan autoritario y prepotente como tu padre. Usualmente hago lo que me da la gana y lo que deseo ahora es hablar con tu hermana a solas, y ni tú, ni él me lo van a impedir.

-Acaso no entiendes, Archer? –Jhonny Wolf fue hacia él –¿No escuchaste al comandante? ¡Mejor vete!

-¡No se quien mierda eres, pendejo! –Le contestó Jack –¡Mejor cierra la boca antes que te la parta!

-Por favor, cálmense todos –Les dijo Lissie yendo entre Jhonny y Jack.

Las palabras del hijo de Wolff ofuscaron a Jack. Eso le acordaba tanto a lo que le había sucedido con Lisa... Y no lo iba a permitir. Súbitamente había empezado a sentir una especie de sentimientos muy intensos hacia "Marie", y debía hablar con ella para aclarar los mismos... Aparatosamente hizo a un lado a Jhonny y agarró a Lissie.

-Solo si tú no desea hablar conmigo, entonces me marcharé.

-Diablos! –dijo Rick a lo lejos, bajando del Basiliskus, donde Edwards seguía detenido en una especie de celda.

-Rick, tu hija solo desea despedirse –dijo Ariel –dale la oportunidad.

-Dije que no! No tenemos tiempos que perder! –luego le habló duro a Lissie –¡Sube a la nave de una buena vez, Lisa Marie!. En este maldito momento!

Lissie no se movió, miró a Jack... Esa reacción le molestó a Jhonny Wolff.

-Ves lo que provocas, Archer! Vete ahora! –Jhonny se le iba a abalanzar a Jack, pero el ex mercenario sacó una pistola.

-Estoy harto de tanta estupidez! -encañonó a Jhonny –No se quien diablos eres, así que me importa un bledo si te mato aquí mismo...

-No Jack! –gritó Lissie.

-Archer, baja esa arma! –gritó Rick

Los guardias de Rick procedieron a salir de la nave y a encañonar a Jack. Entre ellos Jhonny Wolff.

-Bajen esas malditas armas! –les gritó Rick a todos

En un segundo Jack sintió una especie de punzonada en su nuca. Al instante cayó al piso. Era una especie de disparo en forma de inyección adormecedora. Jack Baker había aparecido por la retaguardia para incrustarle aquella inyección y calmarlo.

-Jack! –dijo Lissie, sosteniendo su torso cuando estaba en el piso.

-Creo que así papá estará mejor. Siempre suele causar problemas cuando está despierto –le dijo J.B. a Lissie.

Luego, J.B. se paró disgustado, fue hacia Jhonny y lo empujó violentamente.

-Eres idiota, Jhonny! Acaso no recuerdas que Archer es mi padre! ¿Qué diablos pretendías? ¿Matarlo? –gritó.

-No te pongas intenso! Solo pretendí reducirlo!

-Mi padre nunca te ha caído! –le gritó furioso –Si tienes problemas con él en tiresia, dímelo en mi cara!

-Oye, contrólate, eso no es cierto.

-Basta! –Gritó Rick –Ustedes dos son amigos, es estúpido que discutan. Concentrémonos en la misión!

-Sucedió algo, Rick? –Dijo Vince llegando con Claudia.

-Lo normal. Es solo una discusión con mi hija que se tornó en un caos –dijo Rick mirando a Lissie con molestia – ... Por otro lado, J.B tuvo que sedar a Archer porque se lo buscó. Solo necesito que lo lleves a su nave para que despierte allí cuando se le pase el efecto.

-Entendido, Rick... –Vince lo cargó en brazos junto J.B.

A Lissie sentía que una profunda tristeza se apoderaba de ella.

-Lissie es lo mejor –le dijo Ariel

Pero Lissie no entendió. Subió corriendo al Cat Eye -2, sumamente triste, molesta y abochornada. Las lágrimas se le atragantaban en la garganta.

-Lissie! –gritó Jhonny, pero Rick lo agarró

-Déjala. Necesita estar sola. Entiendo lo que le sucede. Pero es mejor que se moleste conmigo ahora, a que le pase algo después.

Aún sin entender por completo lo que había sucedido, Roy le dio a Rick el reporte de la misión.

-Estoy orgulloso de ti, hijo. Max no se equivocó al enviarte.

-Ha sido en conjunto, papá.

-Listo Rick! –Dijo Vince, regresando junto a J.B. de dejar a Jack dentro de su nave.

-Entonces estamos listos para partir –Rick miró alrededor –¿Dónde está Ricky?

-Antes de sedar a papá, lo busqué donde me dijiste, Rick, pero no lo encontré –contestó J.B. –Pensé que ya estaba adentro de la nave.

-No, no lo está. Ariel, encuéntralo –dijo algo preocupado –Ricky no es de alejarse cuando estoy alrededor.

-¿Buscabas a este mocoso, Hunter?

-Papá! –gritó Ricky

Rick se crispó cuando vio que llegar a Ricky encañonado por Benson y seguido de El Cuervo, Boheme y Lazlo Zand.

-Qué haces, Benson? Suelta a mi hijo!

Jack Baker, Jhonny, Roy, Vince, los guardias e incluso Lissie que había salido de la nave, encañonaron a aquellos rufianes.

-Jajajajajaja. Te ofrezco un trato. Te doy al mocoso si nos entregas al coronel Edwards. Es eso o nada.

-Diablos! –maldijo Rick apretando los labios y los puños. Pero jamás dudó en aquello. Nunca pondría en riesgo la vida de su hijo.

-Un buen trato, ¿no? –dijo El Cuervo

-Vince, suelta a Edwards –ordenó Rick con pesar.

-No entiendo como no sentí sus presencias –renegó Ariel

-Fácil, ¿acaso crees que no estaríamos preparados para una puta invid como tú? –dijo Boheme –El brillante doctor Zand preparó estos collares especiales que hacen que tu mente de bruja no interfiera con nuestros planes. Permanecimos escondidos dentro del SDF-1 sin participar en esta ridícula batalla.

-Cobardes! –les gritó J.B.

Edwards salió de la nave caminando y de manera de burlesca se estiró en la puerta de la nave, al tiempo que bostezaba.

-Gracias por la estadía, Hunter. De veras dormí bastante.

-Mal nacido! –dijo Roy

-Oh vamos, Roy, tu padre me subestima. De hecho todos ustedes. Para mí, ahora es que empieza la acción...

-Podrás escapar, Edwards, pero ten por seguro que te atraparemos aunque tengamos que ir al mismo infierno –le dijo Lissie con odio. Ella estaba de pie junto a Janice.

Edwards la miró y quedó gratamente sorprendido. Por su parecido físico a Lisa notaba que se trataba de su hija. La última vez que la había visto, él aún le era fiel a las REF. Ella era una chiquilla flacuchenta y desarrapada detrás de su madre o su padre. Pero ahora ella era una hermosa mujer.

Rick vio una mirada extraña en Edwards, una mirada que ya conocía. Temió lo peor. Miró a su hija y luego volvió a ver a Edwards, y se interpuso entre ella y la mirada fulminante de él. Sería capaz de matarlo si tenía algún tipo de intención con ella.

-Ya estás libre, Edwards. Que tus secuaces me devuelvan al niño. Te puedes largar!

-Cállate, Rick! El niño todavía está encañonado por Benson, así que no me provoques o le digo que le vuele los sesos!

Edwards hizo a un lado a Rick. Luego se acercó a ambas mujeres. Empujó aparatosamente a Janice y luego le habló cuando la vio en el piso.

-Y tú, porqué diablos no envejeces? Imagino que como eres la zorra de Lang, algo te dará para mantenerte activa, jajajajaja.

-Déjala en paz, miserable! –Le gritó Jhonny ayudando a Janice a Levantarse.

Ignorando a todos, Edwards fue hacia Lissie.

-¿Pero qué tenemos aquí? –dijo caminando en círculo alrededor de Lissie, contemplándola, mientras Rick apretaba los puños por la impotencia y la rabia.

-Eres un ser repulsivo! –le gritó Lissie

-Shhhh! Silencio! –le gritó Edwards, casi acariciándole el cabello –Así que tu eres la hija de Lisa. Tienes la belleza de tu madre... incluso eres aún más bella... Tu nombre es Lisa Marie ¿no?... Letal como una guerrera y bellísima como la más hermosa flor del jardín.

-Me das asco! –Lissie le pegó en la mano al rubio, quitándosela de encima

-Edwards quítale las manos de encima! –le gritaba Rick furioso

-Jajajajaja! Que malo que seas tan atrevida como tu padre... -Edwards le dijo a Lissie, ignorando a Rick. Luego, le dio indicaciones a Benson, mientras agarraba a Lissie por el brazo -... ¡Benson, suelta al mocoso!

Benson empujó a Ricky, sin importarle que el interés de El Regente giraba hacia él, y que aún era requerido por Tesla. El niño fue a dar a los brazos de Ariel, quien era encañonada por El Cuervo.

-Allí tienes a tu hijo, Hunter –le gritó Edwards agarrando a Lissie –... Pero a cambio me llevo a esta belleza.

-Suéltame, estúpido! –gritó Lissie

-No te atrevas a tocarla! –Rick se le fue encima, pero Edwards le quitó a Lissie su pistola y la encañonó por el cuello.

-Quieto o la mato!

-Coronel Edwards –dijo Lazlo Zand –Tesla buscaba al niño, no debemos dejarlo ir. Deje a esa chica y traiga al niño!

-Cállate Zand! Aquí mando yo!

-Ya estás libre Edwards, Lárgate solo. Eso era lo que querías! –le gritó Rick –... Déjala y llévame a mí!

-Tú no me interesas en lo absoluto, Hunter! Tu castigo será otro! Tu hija ahora es mía!

-Edwards, suelta a mi hermana! Me ofrezco a cambio!

-Jajajaja! No me sirves para nada, Roy, mejor cállate!... En cambio ella si me sirve mucho...

-Déjala gusano! –Gritó Jhonny Wolff.

-Tú, idiota, mejor preocúpate por las torpezas que Minmei y Wolff cometen en Tiresia, jajajaja!... -rió- Hasta pronto!

En menos de lo que canta un gallo se formó un revuelo, empezó un gran forcejeo descomunal entra ambos bandos, pero nadie se atrevía a ir contra Edwards, pues tenía encañonada a Lissie.

Finalmente, Edwards se hizo con el Eye Cat-2, introdujo a Lissie y a sus secuaces y partió de allí.

-Papá!

-Lissie! –gritó Rick sin poder hacer nada! –Sigámoslo!

Se subieron al Basilisk y emprendieron la cacería contra Edwards.

-Ariel, ¿qué esta sucediendo? –preguntó Claudia al llegar al lugar nuevamente –Al capitán Global le informaron de una revuelta por esta área.

-Edwards capturó a Lissie –dijo desesperada – Rick y los demás fueron al rescate. Por favor Claudia, cuida a Ricky.

-Dónde está Jack?

-Adormecido en su nave. Trata de despertarlo!

-Ariel, llévame! –dijo el niño

-Es peligroso! –fue lo último que se escuchó antes de teletransportarse al Basilisk.

.

El Basiliskus perseguía al Cat Eye-2 a una velocidad abismal, pero esa nave era en realidad muy rápida. Ariel trataba de transportarse a junto a Lissie, pero los collares con la barrera que le había impuesto Zand se lo impedían.

-Lo siento, Rick, no se puede.

-Maldito Edwards!

Nuevamente en el Prometheus, Claudia y Ricky corrieron a despertar a Jack. Lo estremecieron eufóricamente, pero seguía dormido. Finalmente Ricky consiguió un aparato con el que le hizo unas descargas eléctricas de corto voltaje y logró la reanimación.

-Ricky... Claudia... ¿Qué sucede?

-Es un coronel malvado de apellido Edwards ha secuestrado a mi hermana. Debemos rescatarla.

-Pero ¿cómo?

-Ricky ¿qué pretendes hacer? –le preguntó Claudia.

-Mi amigo Jack Baker me trajo un obsequio que me envió mi amigo científico Louie Nichols. Le había dado un obsequio igual a mi hermana y le mandé un mensaje para que me enviara uno igual. Es un cristal fold. Con eso podemos transportarnos en una sola ida y vuelta hasta la nave. Traté de decirle a papá, pero todo sucedió muy rápido.

-Un cristal fold? Esa tecnología no existe!

-Vamos Jack, confía en mí! Mi hermana y tú me rescataron, ahora la debemos rescatar!

-Bueno, está bien –dijo pensándolo unos segundos.

-Lo que me preocupa es rastrear las coordenadas de la nave. Intenté con el trasmisor pulsera, pero mi hermana no lo carga.

-Dime algo, tu hermana lleva en su ombligo una sortija-piercing que yo le regalé?

-Creo que si ¿porqué?

-La encontraremos... En verdad es una especie de radar, jajaja

-Fantástico!

-Espera Ricky! –dijo Claudia –Quedaste bajo mi responsabilidad. No puedo permitir que hagas eso!... y tú, Jack, no le sigas el juego.

-Lo siento Claudia, pero en la vida hay que intentarlo todo. Debo rescatar a Marie.

-Claudia, diles que te di un choque eléctrico y escapé! –gritó Ricky mientras colocaba su casco y el oxígeno, y Jack terminaba de cerrar la carlinga.

-Dios, esto es de locos... –agregó la morena al verlos desaparecer en la nave.

.

Edwards pudo burlar al Basilisk. Se acantonó en un lado del enorme cráter de un volcán en la luna. Allí planeaba sus movimientos.

Lissie permanecía esposada, sentada en una silla. Allí veía a Boheme y El Cuervo comiendo como cerdos lo que había en las despensas de la nave. Benson conversando con Edwards y Zand trabajando con... ¡El Blue Noah!

-Es el Blue Noah! –gritó Lissie horrorizada.

-Ah... qué bueno que te diste cuenta –Edwards con ironía –Creíste que no sabíamos de esa maravillosa máquina. El doctor Zand ayudó a Lang con los primeros diseños. Esa máquina me pertenece. Ahora controlo el tiempo y el espacio. Y tú estarás conmigo para disfrutar de mi imperio... como mi mujer.

-Estás demente! Yo te odio el triple de lo que te odia todo el mundo!

-Eso es demasiado. Pero mejor así... del odio al amor hay un solo paso.

Edwards trató de besar a Lissie, pero ella lo escupió.

-Jajajaja, qué romántica eres. Ya me tocará domarte como a una potranca. Te lo haré tantas veces que me pedirás que me detenga, pero aún no me habré saciado y seré más rudo entonces... Siempre serás mi esclava.

-Eres asqueroso y repulsivo! Te aborrezco...

Sin que se dieran cuenta, Ricky y Jack habían llegado cerca de la nave, gracias al cristal Fold que Louie Nichols le había enviado a Ricky con J.B. Las coordinas la supieron gracias al piercing que Jack le había regalado a Lissie y que además de sentimental tenía un uso tecnológicamente bélico.

Ricky ya le había avisado a Rick las coordenadas donde se encontraba escondido Edwards y ya se encaminaban hacia aquel lugar.

Pegado a la nave, Ricky escuchar las intenciones del líder Ghost. Mientras Jack encontraba la forma de entrar.

-Coronel Edwards, el Blue Noah está Listo –dijo Zand.

-Excelente, así podremos viajar nuevamente al pasado, pero esta vez lo haremos de raíz. Viajaré a los tiempos de la guerra global, cuando yo mismo era un mercenario y luchaba contra el imbécil de Fokker.

-En verdad lo haremos hasta esa fecha? –preguntó Benson

-Por supuesto. Debo ir a California, Estados Unidos. Donde está la mayoría de mis blancos. Tengo aquí una lista de quienes quiero matar: Emil Lang, Global antes de ser asignado al SDF-1, Jack Archer para que de esa manera pueda aliarme con Enzra Spitz. Igual me desharé de Baker. También al pendejo de Max Sterling, al coronel Maistroff, a Leonard, a Jonathan Wolff, y a los odiosos hermanos Grant...También quiero darme el gusto de matar con mis propias manos a Roy Fokker, no deseo que un héroe de su altura sea derribado por unas perras quadronos. Claro que no! El debe morir a manos de una leyenda como yo.

-Monstruo! –decía Lissie tratando de zafarse.

- A los Hunter solo los mataré cuando me haya saciado de esta belleza, jajajajajaja! –Agregó mirando a Lissie -...Ah, se me olvidaba la más grande estrella de todos los tiempos... A Minmei la estrangularé con mis propias manos, por zorra traidora.

-A dónde quiere empezar, coronel? –Zand en los controles

-Deseo ir a la mística mansión de los Lobos Negros. Jack Archer será el primero en morir. Además, me conviene tener un aliado como Enzra Spitz.

Land prendió el aparato, puso las coordenadas precisas. Sería en Santa Bárbara, California, el año 1998.

Afuera, Jack casi no escuchaba lo que decía Edwards, pero Ricky se había quedado del otro lado de la nave, donde alcanzaba a escuchar más claro el lugar y el año donde el malvado pretendía ir.

Ricky fue corriendo hacia el lado donde estaba Jack y le hizo unas señas. Jack llevaba un arsenal de armas e iba a atacar.

Por medio de la computadora, el pequeño activó la clave para abrir la puerta, la cual cedió enseguida de manera inesperada. Los censores se activaron y empezaron a sonar. Edwards se alarmó, pues estaba a punto de subir al Blue Noah con Lissie y sus secuaces..

-¿Qué diablos pasa? –gritó el rubio mientras veía como Archer entraba disparando a quemarropa.

El primer tiro se lo dio a El Cuervo en la cabeza. Luego dos en el estómago a Boheme. No sabía porque, pero sentía satisfacción de dispararle a esos dos tipos.

Lissie le dio un codazo a Zand, quien fue rápidamente amarrado por Ricky... Luego, Lissie, ya desatada de manos le propino sendas patadas en la cara a Benson, quien quedó inconsciente en el piso. Ella Iba a correr hacia fuera pero fue atajada por Edwards para amenazar a Archer.

-Como siempre arruinando todos mis malditos planes, Archer! –le gritaba mientras amenazaba con clavarle el puñal en el cuello a Lissie.

-Suéltala Edwards, o te vuelo los sesos –decía Jack sin dejar de encañonarlo –Te tengo apuntado directamente en el medio de la frente. Conoces mi puntería y antes de que puedas siquiera mover la mano, ya habrás muerto.

-Jack, no te preocupes por mí –gritaba Lissie –Dispárale!

-No! No dejaré que te haga daño!

-Ahhh... ahora lo veo... –dijo Edwards –Entre ustedes dos hay fuego, jajajajaja! Pues despídete de ella para siempre, Archer!

Benson, quien había estado inconsciente, aún atontado disparó por detrás a Jack dándole en la pierna. Jack soltó el disparo e hirió a Edwards en el pecho, cerca del hombro. En el forcejeo, Edwards empujo a Lissie dentro del Blue Noah, cerrando la puerta y activando la cámara. La estaba enviando a otro tiempo y espacio.

-Jaaaaack! –gritó Lissie

-Noooo! -Ricky se espantó al ver aquello.

-Marie! -gritó Jack

Jack fue hacia el aparato y trató de abrirlo, pero era imposible, una fuerza centrífuga los empujaba hacia atrás. Esto hizo que Zand, quien estaba amarrado, fuera estremecido contra la pared y tanto Jack como Edwards, Benson y Ricky cayeran al suelo aparatosamente.

Jack y Edwards llevaron la peor parte, pues quedaron inconscientes.

Cuando Rick Hunter, Roy, y los demás llegaron al lugar, pudieron ver una escena de terror: El Cuervo y Boheme muertos por sendos tiros a la cabeza. Zand amarrado y adormecido, Jack y Edwards con sendos disparos e inconscientes, al igual que Benson... y Ricky sentado en el piso llorando con los ojos cerrados, cerca de la cámara Blue Noah. Sin embargo no veía a Lissie.

-Hijo! –Rick fue hacia a Ricky y lo alzó en brazos -¿Dónde está tu hermana?

Pero Ricky no contestaba.

-Rick, creo que el niño está en un estado de shock. Déjame ver sus pensamientos –dijo Ariel tocando a Ricky, quien permanecía aferrado a Rick.

-Papá –dijo Roy –El Cuervo y Boheme están muertos.

-Rick –dijo Jack Baker mientras le tomaba el pulso a Jack Archer –Mi papá aún vive, pero tiene una herida en la pierna y creo que está inconsciente por un golpe en la cabeza. Está perdiendo mucha sangre.

-Igual el infeliz de Edwards –dijo Vince -... y Benson presenta golpes en el rostro y la cabeza.

-Qué hacemos con Zand? –preguntó Jhonny Wolf.

Pero Rick no entendía de nada. Solo quería saber qué había sucedido con Lissie.

-Ricky, hijo, por favor, ¿qué pasó con Lissie? ¿Dónde está? –dijo viendo como el niño se encogía de hombros, se chupaba su dedo pulgar y se comportaba como un bebé.

-Qué le sucede a Ricky? -Preguntó Roy –Dónde está Lissie?

-El shock que recibió lo dejo en un estado de retrogradación. Dame unos minutos –Dijo Ariel intentando de nuevo ir hacia la mente de Ricky.

Al ver lo que sucedía con un angustiado Rick y la angustia de J.B. al ver a Jack Archer inconsciente, Vince tomó la decisión.

-Jhonny, J.B. y Janice –les dijo Vince a ellos y a los otros cinco soldados –Llevemos a Archer, Benson y a Edwards hacia el SDF-1; deben ir a una enfermería. Mantengamos a Edwards en estricta vigilancia para que no escape. Le diré a Claudia que se encargue de Jack.

-Y los cuerpos? –preguntó Janice

-Los cuerpos pongámoslos en bolsas en la parte inferior de la nave para que Claudia los reporte como caídos en batalla, y a Zand mantengámoslo amarrado y con esposas en el Basiliskus... Rick, sus hijos y Ariel aún deben permanecer aquí para ver qué sucedió con Lissie.

Todo ese grupo de gente partió nuevamente hacia el SDF-1. Mientras Rick y Ariel hacía grandes esfuerzos por recuperar la conciencia de Rick, quien sentado en una silla, continuaba atormentado, cargando a Rick.

-Ricky, hijo, por favor, soy yo, papá. Escucha mi voz. Regresa, por favor, se que me escuchas...

Roy sentía una enorme impotencia al ver a su padre en ese estado de angustia y a Ricky en un estado peor. Caminó por todo el recinto, Sentía que lo que había sucedido era extraño, pero por alguna razón estaba seguro que Lissie no había abandonado la nave. Entonces, como teniendo una especie de sexto sentido fue hacia el Blue Noah y abrió la puerta con cuidado.

-Papá! –dijo Roy- Lissie estuvo aquí dentro. Estoy seguro, lo siento... Siento que su presencia estuvo aquí

Desde niño, Roy siempre tuvo esa especie de corazonadas y sexto sentido.

-Te creo! –dijo Rick

Ariel fue corriendo hacia la cápsula espacial y la tocó. Pudo ver entonces los instantes en que Edwards introdujo a Lissie, encerrándola y enviándola hacia algún lado.

-Rick –dijo Ariel alarmada –Roy tiene razón!

-Dime lo que viste!

-Archer entra y le dispara a El Cuervo y Boheme, matándolos al instante, Ricky libera a Lissie, ella reduce a Benson y a Zand. Archer encañona a Edwards, pero él había tomado a Lissie y le pone un cuchillo en el cuello. Benson dispara a Archer, Archer dispara a Edwards y Edwards en venganza tira a Lissie dentro del Blue Noah, enviándola a otro tiempo. La fuerza empuja a todos haciéndolos colapsar. Archer, Benson y Edwards quedan inconscientes, Land aletargado y Ricky en estado de retrogradación.

Rick no supo que decir en ese momento. Sintió unas ganas enormes de llorar. Ricky en ese estado y Lissie perdida. Ciertamente nunca había sentido tanta impotencia en su vida.

-Rick, el niño se aliviará. Eso toma solo un tiempo.

-Quien me preocupa es Lissie –dijo Roy –¿A dónde la habrá enviado ese mal nacido?. Debido a la presión, el Blue Noah quedó algo averiado y no muestra las siglas del tiempo en la consola.

-Dios... me moriría si le pasa algo a mi hija... –dijo Rick, casi en trance –Debo ser fuerte para encontrar una luz en esta oscuridad; Lisa no soportaría un dolor así.

Entonces, algo en Ricky reaccionó. Tan solo unas palabras surgieron de sus labios para dar aquella esperanza. Aún con los ojos cerrados, el niño pronunciaba desde el fondo de su conciencia lo que había memorizado de Edwards.

-"Así podremos viajar nuevamente al pasado, pero esta vez lo haremos de raíz. Viajaré a los tiempos de la guerra global, cuando yo mismo era un mercenario y luchaba contra el imbécil de Fokker".

-Ricky! –le dijo Rick –¿Me escuchas?

-Está hablando algo que memorizó! –dijo Ariel

-"Debo ir a Santa Bárbara, California, Estados Unidos. Donde está la mayoría de mis blancos... Deseo a la mística mansión de los Lobos Negros. Jack Archer será el primero en morir".

-Ricky, escúchame... recuerdas el año? –le preguntó Ariel.

-"Mil novecientos... noventa... y... ocho".

Rick, Ariel y Roy se miraron. No había tiempo que perder. Roy activó los controles y emprendió el vuelo. Regresarían al SDF-1. Ricky debía ser atendido en una clínica para solucionar su estado de retrogradación mental y devolverlo a su estado natural. También para encontrar la manera de reparar el Blue Noah.

Rick estaba decidido a viajar a 1998 y recuperar a su hija a como diera lugar.

.

..

.

En otro tiempo y espacio, se abría un enorme agujero negro...

Venía una tormenta.

Las gotas de aguas cayeron sobre el rostro de Lissie, quien adolorida por el impacto de la caída no lograba aún recuperarse del todo. Abrió los ojos. A duras penas recordó que colapsó contra el techo de una casa, y rodó luego dos techos más hasta llegar al piso. Gracias al cielo los desniveles de los techos sin mucha diferencia en la distancia, lograron amortiguar la caída.

-¿Dónde estoy? ¿Qué paso? –Trató de levantarse. Lo consiguió a duras penas, recostándose a las paredes de aquel callejón.

Miró su reloj, pero su minutero, segundero y horario daban vueltas y vueltas como si se hubieran vuelto locos.

Era de noche y empezaba a arreciar. Una brisa fría le rozó el cabello contra la cara, pudo oler la lluvia en el viento. Luego de dar unos pasos. A lo lejos vio un gran letrero luminoso.

"Wellcome to Santa Bárbara, California." year 1998

Lissie se horrorizó... Recordó a duras penas los sucesos con Edwards dentro de la nave.

-Ese mal nacido me envió a este lugar, en otro tiempo. Dios ¿cómo voy a regresar? –Su dolor de cabeza no la dejaba pensar mucho.

Solo sentía un estupor abrirse paso en su vida. La lluvia sequía cayendo, ella está empapada, y a pesar del que el clima era cálido, ella sientía frío.

De pronto, alguien corre atravesando las enormes y oscuras calles, apenas visible por la luna llena, brillando mojadas por un aguacero previo al atardecer.

-Apresúrate, ya viene ese maldito!

-No quiero morir! –decía un hombre desesperado casi llorando –Nos va a matar!

Sus pensamientos fueron cortados con aquellas voces. Varios hombres corrían hacia esas calles. Por instinto, ella se oculta en el callejón. Por suerte de las paredes resaltan una especie de muros. Allí podía ver. Algo ocurría.

Se escucharon varios disparos, el primero hombre cae al piso herido, por la espalda. Un chico delgado, bastante alto vestido de negro los persigue.

A otro lo reducen con una ráfaga de puños y patadas, al final, saco un cuchillo y lo degolló... un tercero pretende huir, pero le incrusta a lo lejos un puñal en la nuca que le traspasa la manzana de adán.

El último cae arrodillado ante él pidiendo clemencia. Llorando

-No... No me mates, por favor...

-Crees que mereces vivir?

Los pensamientos de Lissie dieron un giro estremecedor y el corazón se le congeló en el pecho al oír aquella voz.

Era Jack! Estaba segura!

-Por favor Jack... Eres solo un niño, tienes 15 años, yo puedo ser tu padre.

-Jamás podrías compararte a él

-Detente!

-No es nada personal, pero le estorbas a Enzra –En menos de dos segundos le disparó en la cara. La sangre del tipo salpicó la cara a Jack.

-Dios, no puede ser lo que acabo de ver. Lo mató a sangre fría –pensó Lissie –Ese no es el Jack que conozco. Tengo que huir. Tengo que alejarme de este lugar, rápido...

Otro hombre llega al lugar. Lissie pudo divisarlo. Era de facciones árabes, como de 30 años, y pese a todo Jack, con 15 años es casi del tamaño de aquel tipo, que de paso era más robusto que él.

-Lo mataste, aunque no era ninguna amenaza. Suplicó por su vida. Ahora quien quiera que seas me las pagarás –dijo el hombre, sacando una gran daga.

-Que bueno que me encontraste. Así me ahorras la caminata hasta tu casa.

-¿Porqué lo mataste?

-Estorbaba. Al igual que tú. Los asuntos que no se arreglan dentro de un caza en los aires, los arreglamos aquí con los pies sobre la tierra.

- ¿Quién eres y qué es lo que quieres de mí?

-Te conozco. He seguido tus pasos hace mucho tiempo, incluso cuando piloteas para los Holly Rogers. Eres un traidor a la causa. Quiero tu vida... –Jack se secó la sangre del hombre que le había salpicado en el rostro y sacó un cuchillo largo, algo así como un Tanto japonés.

Escondida, Lissie miraba aquello con horror.

-No, no puede ser. Tengo que huir –decía Lissie con lágrimas en los ojos- Ese no puede ser Jack!... Debo irme... ¿Pero por qué no puedo hacerlo?

Sin armas por detonar, el repentino, estridente sonido de acero chocando llena la noche. Habían empuñado sus filos.

El hombre lanza la daga sobre la cabeza de Jack... pero éste se movió muy rápido que el otro apenas vio el esquive. Hizo el hacha a un lado y alzó la mano para liquidarlo.

-Jack No! –gritó Lissie saliendo que aquellas murallas.

Pero Jack ni se había percatado de su presencia ni su voz, pues estaba concentrado en un grito enorme que le impulsó a cortar el cuello al tipo. La cabeza rodó... y la sangre de aquel, salpicó no solo a Jack, si no también a Lissie en el rostro y parte de sus pechos.

Jack aún de espaldas a ella. Mucha sangre... sangre tanta, tanta sangre regada por todos lados es lo que ve Lissie horrorizada de ese Jack.

Si, era Jack, en la más cruda etapa de mercenario. Él aún no se voltea pero sabe que allí, a sus espaldas, hay alguien más.

-No tienes más de 18 años. ¿Qué haces a estas horas fuera de tu casa? Entrometida! Haz visto lo que no haz tenido que ver.

-¿Cómo sabe mi edad? –pensó ella -... He visto demasiado, sé demasiado, ¿acaso me matará?

Insólitamente, Lissie ahora no sentía miedo. Quizá por que de ser así él ya lo hubiera hecho... Ahora estaba en un estado deplorable. Quizás por el dolor de cabeza había vuelto a ella, o quizás porque el desmayo podría vacilarla en ese momento. No quería desmayarse. No ahora que estaba así frente a él.

-No me conoces, ni yo a ti... solo se que estoy mal y que lo que vi no es mi asunto... pero se que eres bueno... No se porqué, pero siento que el sufrimiento y la soledad han hecho que cometas esto.

Jack se voltea finalmente. Pese a su cara ensangrentada, Lissie pudo observar sus ojos color hazel, grandes y en forma de avellana; son fieros e intensos como los de un lobo en luna llena como la luna que había esa noche... Su puño se apretaba en torno a la empuñadura del Tanto japonés que sostenía... Sí, el lobo debatía consigo mismo para decidir si saltar y desgarrar la garganta a aquella muchacha... o permanecía quieto, evitando la muerte.

-En estos tiempos de guerra, todos los mercenarios andan sueltos -dijo casi sin voz.

Con la indecisión aún brillando en sus ojos de lobo grandes y salvajes seguía mirando a Lissie de manera fría e inmutable. No existía expresión en él... y Lissie se preguntaba cómo era qué él había cambiado tanto.

La muerte de Enzra Spitz... Sí, quizás fue eso...Quizás fue ese incidente lo que hizo que el duro corazón de Jack se volviera cálido.

-Pero... –Lissie habló despacio, casi como un susurro –A tu corta edad, eres el mercenario que más ha matado, ¿no es así?. El gigante asesino. El mayor sicario de tu grupo... y aún dentro de tu grupo te temen.

-Mujer! ¿Estás oyendo lo que dices? –gritó enfadado.

- Si acaso te molesta lo que sé, o lo que he visto, adelante, mátame. No tengo familia ya!... No se cómo regresar con ellos porque perdí el rumbo de mi vida!. Los he perdido a todos! Incluso a un hombre al que empezaba a amar... ¡él ya no existe! ¡Mátame!

Pensó ella que ese sería su fin, pero no se arrepentía de haberselo dicho.

Lentamente... el brillo de lobo feroz se le disipa de los ojos del gigante asesino. Ahora, ya no es un mercenario, sino un chico de quince años de nuevo. Un adolescente más... Un desvastado hombre-niño, con hermosos y desolados de ojos hazel... tan vacíos...

La lluvia casi les limpiaba a ambos el rostro. Mojados de odio y devastación, Jack mira a aquella muchacha, en silencio. Mira sus manos casi horrorizado por lo que ha hecho a aquellos hombres. Pero era su deber. Para eso había sido entrenado desde que tenía once años.

Ella lo hace reflexionar sorpresivamente. El puñal cae de su mano cuando ve que la muchacha se desploma desmayada en el suelo.

.

...

.

Lissie no supo cuántas horas habían pasado. Miró hacia un lado y se encontró inmersa en blancas y tersas sábanas sobre una gran cama en una enorme habitación. Rogó porque fuera su habitación en Tiresia, pero no lo era.

Su cabeza, sobre dos cómodas almohadas ya no le dolía tanto. Al quedar sentada se vio de frente al espejo de una cómoda. Vio su cabeza envuelta en unos vendajes. Se las quitó de inmediato, notando sangre seca y oscura en la parte de atrás del vendaje. Recordó que se había golpeado la cabeza al caer.

El repentino y oscuro recuerdo de sangre. De lluvia... De caer... en las profundidades de ojos perdidos, de color hazel... Trató de incorporarse.

-Estoy viva... Jack no me mató! –pensó agitada.

Mira hacia todos lados. Por lo que nota, es la habitación de un hombre. Y de repente lo ve acostado en un sillón adyacente. Estaba limpio, con otra ropa. Su cabello húmedo, su rostro terso... Hasta podía sentir su perfume. Quiso hablarle, pero estaba dormido.

Y dormido, es tan... distinto. La disposición dura de su quijada se ha ablandado; la fría ira que revestía su cara en medio de la batalla se ha hecho más suave. Luce más joven, su cabello un poco más largo pero del mismo negro intenso.

Lissie, quita su sábana de encima y nota que lleva un camisón puesto. Una especie de bata en forma de kimono en color rosado con una inicial. La "E".

-¿Acaso me desvistió y me puso este camisón él mismo? –pensó sonrojada.

Con cuidado puso su piececito en la alfombra. Se acercó a él lentamente. Podía ver una pistola en su funda. Además, escuchaba que respiraba tan fuertemente pues la profundidad de su sueño era grande.

-Porque, en lugar de matarme, me ha traído aquí? Lo vi matar –Se preguntó –Ni siquiera estoy segura qué es este lugar.

-Ahora qué hago? Este Jack no es igual al Jack que conocí, ni al otro que conocí antes que ese. Este es el verdadero mercenario, el asesino. ¿Cómo confío en él?. Será mejor que me vaya. No quiero estar aquí para cuando despierte. Debo tratar de localizar a papá. ¿Pero cómo? Es 1998 y no creo que exista ese tipo de tecnología.

Lissie miró hacia un lado y vio que había dos enormes ventanales estilo francés. Fue hacia una de ellas y se asomó. Tenían un gran balcón.

Por instinto miró hacia el horizonte. La vista era exquisita. La brisa marina revolvió su cabello. A lo lejos se veía la playa sobre las rocallosas. El mar golpeaba la ensenada mientras las gaviotas sobrevolaban las olas, henchidas de espumas, corales y arrecifes. Si el paraíso existía era ese lugar.

Miró más hacia su cercanía. Vio que el edificio que la albergaba era como una especie de enorme e imponente castillo de piedra fina en una especie de alto rodeado a un lado por un inmenso bosque y por el otro las profundidades del océano.

El castillo estaba protegido por una colosal e impenetrable muralla. Hacia el otro lado, una larguísima pista de aterrizaje y cerca de la pista, una especie de gran hangar. Distintos cazas que no lograba identificar. Pudo ver abajo un grupo de hombres ejercitándose. En una sección aparte, un grupo de mujeres. Lissie se escondió entre las pilastras, muchas con diseños greco romanos de Jónico, dórico y corintio.

Cerró la ventana con cuidado y entró de nuevo. Jack aún dormía. Lo mejor, definitivamente sería marcharse.

Con cuidado, descalza abrió la puerta y salió de aquella habitación. Los pasillos eran enormes y estaban alumbrados en parte por la claridad a través de tragaluces de piedra. Fue hacia la derecha, donde encontró el agarradero de una colosal escalera en forma de caracol y piso de mármol. Nunca había estado en un lugar tan inmenso.

-Las escaleras en forma de caracol pueden marear –se escuchó una voz baja.

Lissie se da vuelta exaltada para encontrarse con una anciana como de 60 años. De estatura media y cabello amarillo. Estaba vestida de con un traje gris ajustado y largo

-Quién es usted?

-No debes estar en los pasillos y menos vestida de esa forma. Por ahora solo Jack sabe que estás aquí. Ven conmigo.

La señora la llevó a una pequeña habitación en una esquina del mismo piso. Era como una especie de lugar donde se guardaban toallas y medicinas. Cerró la puerta.

-Qué es este lugar?

-Pretendías escapar?

-Es que... debo irme?

-Jajajajajajaja! –rió ella –O eres ilusa o eres estúpida.

-Mi nombre es Agnes Walls. Soy el ama de llaves, aunque no elijo ni quien entra, ni quien sale. Y te recomiendo que te tranquilices porque a menos que el señor Spitz o Jack no lo autoricen, no podrás salir de aquí.

-Acaso dijo Spitz?... ¡Enzra Spitz! –Lissie se tensó

-Así es, mi niña. Estás en la mansión de la Legión de Los Lobos Negros. ¿Conoces sobre ellos?

Lissie tuvo que recostarse a la pared para no caer al suelo. La situación era peor de lo que pensaba. Estaba en la boca del lobo, literalmente.

Claro que conocía sobre ellos... Los orígenes bélicos de Jack. Era una gran familia de mercenarios, asesinos y hasta terroristas del aire y de la tierra a los pies de aquel sangre fría. Conocidos como "La legión de los Lobos Negros". Enzra enseñó personalmente todo a Jack desde que lo "adoptó" luego de que él mismo fuera quien asesinara a sus padres y hermana. Pero la historia decía que Jack lo había superado con creces mucho antes de que Spitz se diera cuenta.

Enzra Spitz, aviador y experto en armas bélicas y nucleares tenía conexiones en los grupos como Terra Lliure, ETA, IRA, Hezbolláh, Hamás, Jihád, Ghurkas, Almojávares y Blackwater. Los dos cerebros tras él eran los temidos sicarios de las décadas de los 70s y 80s Mark Tatcher y Simmon Mann... Pero Spitz terminó acabando con todos.

-Todos quienes trabajamos para ellos, vivimos aquí y jamás salimos. Más por el temor a que nos capture la policía por creernos cómplices, o porque nos secuestren sus enemigos. Aunque bueno, no somos muchos los trabajadores como comprenderás. Todos llevamos varios años con ellos y somos viejos conocidos de algunos.

-Pero ninguno de ellos tiene esposa o hijos?

-Les está prohibido tener familia aquí. Muchos perdieron a sus familias por la guerra, otros dejaron sus esposas e hijos para unirse a la legión. Y unos pocos las tienen por fuera, pero esos son la minoría. Cuando quieren divertirse ya sabes la clase de mujeres que consiguen; las de la vida fácil que van y vienen. Creo que la política de Enzra es que no quieres mujeres fijas aquí porque según él podrían "sensibilizar" a los mercenarios. A menos que sean mercenarias.

-Mercenarias? Entonces hay mujeres aquí?

-Aquí viven varias, pero ellas saben que el negocio y el placer se mezcla solo si no involucras los sentimientos... Pero si se involucra con un mercenario y desea tener pareja formal, nunca debe salirse embarazada. Un hijo es un estorbo. Es lo que se exige.

-Entonces debo salir de aquí cuanto antes! Soy una desconocida total. Imagino que Enzra no me querrá ni en pintura.

El ceño de la señora se tuerce aún más.

-Acaso no haz comprendido lo que te acabo de decir? Es imposible salir de aquí!. Además, Jack se corrió el riesgo de traerte a sabiendas de que puede ocasionarle una riña con su padre. Para mala suerte mía he quedado involucrada porque abrí la puerta. Me tocó bañarte y vestirte y él te curó las herida! Nunca lo había visto hacer eso por nadie. Imagino que te debe un favor enorme. Para rematar, tuve que lavarte la ropa por no hacer ruido con las lavadoras.

-No fue mi intención, señora Walls.

-Lo hice por Jack, no por tí. Aunque sea un mercenario y nunca sonría y muy pocas veces me dirija la palabra, le tengo un aprecio. Al menos tiene dignidad, no es un perro arrastrado como la mayoría de los otros vagabundos.

-Si, lo conozco.

-Lo conoces? No lo creo! –dijo Agnes- La vida ha sido dura para él. Deberé callar muchas cosas, pero incluso todo esto que vez, este castillo, sus alrededores... Todo, hasta donde la vista no te alcance, todo pertenece a Jack, y creo que ni él lo sabe. Hay mucho egoísmo en este "palacio".

-Creo saber algo de eso...

-Si dices que te lo comenté lo negaré hasta la muerte y diré que eres una espía.

-Le juro que no diré nada.

-Ahora toma –Agnes le entregó una enorme maleta llena de ropa de vestir e interiores nuevos a Lissie –Jack me dio dinero anoche para que te comprara ropa nueva. Tuve que ir hasta el centro de Santa Bárbara... Ahora te recomiendo que vuelvas a tu cuarto. Jamás podrás salir... Y como no te conocen, te matarán antes de que pongas un pie en el patio, si es que antes alguno no se "divierte" contigo.

-Dios! –Lissie palideció! ¿Acaso estaba en una especie de campo de concentración?

-Estarás más segura en el cuarto de Jack. Total, no hay más habitaciones disponibles... Espera sus indicaciones. La sirvienta de este piso, Prudence, no demora en subirte la comida. Ahora ve. Jack es temperamental y disciplinado... Y si eres inteligente sabrás como manejarte con él.

Lissie no sabía si llorar o tirarse de aquel último piso del inmenso castillo y caer de cabeza.

Con cuidado abrió la puerta de la habitación y la volvió a cerrar. Colocó la maleta a un lado. Al menos la ropa parecía de su talla y no se veía mal, pensó mientras revisaba aquellas mudas...

Miró luego a Jack, quien permanecía aún dormido. ¿Qué hacer? Ya no tenía sueño con todo lo que estaba pasando. Nunca había sentido tanto miedo en su vida. Le tenía miedo a ese Jack... Sí, sentía miedo, pero a la vez se sentía tranquila de estar con él. Era un dulce tormento.

Agobiada, fue hacia la cama y se sentó.

-Imagino que intentaste escapar –le dijo Jack, haciendo que Lissie se sobresaltara.

-Estabas despierto?

-Todo el tiempo. No he dormido nada –Jack se incorporó y fue hacia ella.

-¿Qué sucede? –dijo ella temerosa cuando él la agarró con fuerza por el brazo.

-Escúchame bien lo que te voy a decir. Nunca vuelvas a salir de esta habitación a menos de que yo te lo permita, y eso será cuando a mí me de la gana! ¿Acaso quieres buscarme un problema?

-No tenía idea que...

-Cállate! ¡No te he dicho que hables!

Lissie palideció. Estaba a punto del llanto. Ese no era el Jack que conocía. Ni siquiera aquel frío témpano de hielo general de 47 años que vivía en Tiresia.

-Si te he dejado con vida es porque me viste cometer esos asesinatos... y como no suelo matar mujeres preferí traerte a que me delataras... No creas que mereces ningún tipo de atención de mi parte.

El le soltó el brazo... Lissie no quería ver su rostro. Se sentía lastimada emocionalmente.

Jack fue hacia su cómoda, sacó un cigarrillo y lo encendió. Desde allí podía ver a Lissie, sentada en la cama, cabizbaja, con los cabellos cayéndole sobre sus senos.

-¿Qué te pasó? ¿Ahora te comieron la lengua los ratones? Por lo que percibo sueles ser una cotorra incontrolable.

-Entiendo, Jack Archer –dijo con ironía y una mirada fija que proyectaba furia –¿Entonces ahora es que puedo hablar?

-No... Mejor mantente en silencio y escúchame. Imagino que Agnes ya te habrá dicho como es la vida aquí.

-Si...

-De dónde sacaste el uniforme que llevabas puesto? Era como un traje como de la NASA.

Lissie no supo qué responderle, pero le dijo lo primero que le saltó a la vista.

-Estaba en una fiesta de disfraces y mi traje era de astronauta.

-Por qué no llevabas el casco?

-No... no lo sé, me sentí mal! Quizás lo dejé en la fiesta!

-Dónde era esa fiesta?

-Tres cuadras más abajo. No conocía a la familia. No soy de aquí... soy de...Inglaterra... Me invitó una amiga a pasar unas vacaciones y...

-Qué amiga?

-Ariel... Ariel Bernard.

-Ariel Bernard? Nunca he escuchado ese nombre en Santa Bárbara.

-Ella tampoco es de aquí.

-Escúchame bien, preciosa –le dijo acercándose –Si descubro que me mientes te mataré.

-Por qué querría mentirte? Todo fue un accidente. Y si conozco de ti es porque eres famoso en tu sub mundo. Se que estoy en un lugar muy peligroso y que probablemente Enzra Spitz me mate.

-No suelo mentirle a mi padre y no lo haré por ti, una simple desconocida. Él sabrá que estás aquí por lo que pasó... Si tienes la suerte de no caerle bien, ya sabes cual es tu destino, pues no eres alguien que nos pueda ser útil... Si él acepta que vivas aquí, será como sirvienta, al menos que prefieras ser una ramera para diversión de la camada, porque no creo que tengas cualidades para ser una guerrera.

Eso enfureció tanto a Lissie que la hizo capaz de lo aceptablemente apto para Jack en esos momentos. Divisó un cuchillo sobre la cómoda de Jack, se levantó a la velocidad del rayo y en unos cuantos segundos lo clavo en el centro de una rueda de tiro al blanco que Jack tenía en la pared, a una distancia considerable de donde ella estaba.

-Con mi dignidad nadie juega, ni siquiera tú, Jack Archer. Nunca vuelvas a decir que soy una ramera!... Soy una guerrera, entrenada... Me entrenaron para defenderme de la maldad del universo y antes de que preguntes te diré que me entrenó mi padre a quien creo que nunca volveré a ver... y me entrenó...

-¿Quién? ¿Quién más te entrenó? –preguntó Jack sumamente serio e inexpresivo por fuera, pero fascinado por dentro.

-Me entrenó el hombre de quien me enamoré...

-Tus sentimientos o lo que te haya pasado antes con cualquiera de los hombres con los que te haz acostado no me interesan.

-Oye, no es como piensas!

-Silencio!... Al menos ahora sé que si pasas las pruebas podrías quizás llegar a ser uno de nosotros. Son pocas las mujeres que lo logran. El entrenamiento es muy duro... eh... –A ese punto Jack se daba cuenta que ni siquiera conocía el nombre de aquella chica -... ¿Cómo es que te llamas?

Lissie iba a decirle que "Marie West", pero de que valía mentirle. Ese Jack de 15 años aún no había conocido a Lisa y probablemente a nadie de los que ella pudiera conocer, a excepción de Roy Fokker.

-Mi nombre es...

-No te atrevas a mentirme –le dijo frunciendo el ceño

-No te voy a mentir! Me llamo Lisa Marie Hunter. Pero todos me dicen Lizzie. Tengo 17 años.

-Muy bien Lisa, reza porque mi padre te permita quedarte. Enzra Spitz decidirá tu suerte.

Lissie, frustrada, se daba cuenta que el ser parte de ellos era lo único que le daba la posibilidad de salir de allí para tratar de buscar la manera de comunicarse con Rick.

.

Habían pasado dos semanas y Enzra Sptiz aún no llegaba. Dos semanas que Lissie se la pasaba encerrada en aquella enorme habitación. Por lo menos tenía un buen baño, vista al mar y la comida se la dejaban en la entrada de la puerta. Era como el servicio de un prisionero de guerra en un hotel 5 estrellas.

Era poco o nada lo que hablaba con Jack, le había cedido su cama a Lissie. Él ahora dormía en un cómodo sofá, las pocas veces que lo hacía. Jack había trasladado sus pertenencias al otro extremo del cuarto, lejos de Lissie. Era como si le estuviera huyendo. Simplemente la ignoraba.

El mercenario estaba la mayor parte del tiempo fuera de allí. Nunca en las noches. Siempre regresaba al amanecer, como a las 3 de la mañana. Lissie apenas lo sentía llegar. Él siempre se bañaba antes de irse a la cama. Cuando veía la ropa ensangrentada de Jack, Lissie lo entendía.

Otras veces lo veía a lo lejos pilotear un avión. Sus técnicas de vuelo, aunque incomparables a los otros Jack, eran bastante buenas. Escuchaba algunos vítores en la distancia y sabía entonces que había derribado a varios. Eran los difíciles tiemos de la guerra Global.

En aquella recámara había una gran foto de Jack en un avión caza antiguo. Dibujaba círculos sobre el avión con los nombres de sus adversarios, y cuando los liquidaba les pasaba un raya por encima... Otro más dentro del engranaje de sus derribos. Más y más muerte. Era la era donde el terrorismo y el crimen organizado pagaba más que cualquier cosa.

Durante el día, cuando Jack descansaba ella se aburría horrores. Él no tenía televisión, pues nunca la veía. En su lugar, cientos de libros en una enorme despensa. Algunos tirados por el piso. Lissie los había recogido y acomodados todos en su lugar sin que él se lo pidiera.

Cuando coincidían, comían separados, él lo más alejado posible de ella. Habían días en el que el relajamiento de Lissie consistía en posarse en el balcón para sentir la brisa marina. Jack solía tomar un libro y ponerse a leer, pero nunca en el mismo balcón. Siempre buscaba aquel donde ella no estuviera.

Llegó el día, sin embargo que todo cambió. Fue un lunes. Se escuchó el toque en la puerta.

-Joven Archer –una sirvienta le dejaba un sobre.

Jack lo leía con cuidado tras cerrar la puerta.

-Es papá. Llega hoy –dijo con una sonrisa. La primera que Lissie le veía en mucho tiempo.

Sí, su sonrisa continuaba siendo hermosa. O mejor dicho, siempre lo fue. Pensaba ella en silencio.

.

Serían las 6 de la tarde cuando un gran escándalo se escuchaba desde abajo. Al parecer había una celebración por la llegada de Spitz.

-Vístete! –le dijo Jack tirándole a Lissie la ropa que él había seleccionado para que se pusiera.

Nada formal. Unos Jeans, botas de cuero femeninas, una camisa de algodón blanco y una chamarra de cuero.

Jack esperó pacientemente a que se arreglara en el baño. Estaba perdiendo la paciencia. Iba a tocarle la puerta cuando ella abrió... El ex mercenario quedó embelezado. Lissie no necesitaba mucha cosa para lucir radiante.

-Estoy lista!

Jack pasó la mirada por el cuerpo de ella, disimuladamente cuando se volteó.

-Andando –dijo con expresión seria sin decir más nada. Ella se decepcionó, aunque no lo admitiera.

Bajaron la escalera, ella detrás de él. Jack finalmente llegó hasta el despacho de Enzra, enorme la puerta de madera en palo de rosa. Un guardia les abrió.

-Hijo mío querido, ven acá! –dijo Enzra poniéndose de pie detrás del escritorio y levantando los brazos.

Lissie lo odió desde que lo vió. No podía creer el cinismo de aquel hombre.

Lo miró detenidamente. Bastante alto, piel muy blanca, pero bronceada por el sol, cabello y ojos tan negros como su alma y un bigote en forma de candado alrededor de sus labios. Junto a él estaba otro hombre, como de unos 25 años, alto, corpulento y de facciones finas.

-Me alegra que hayas regresado a salvo –dijo Jack

-Ey, Jack – le llamó el otro tipo llegando hasta Lissie - me habían dicho que habían visto en el balcón de tu habitación a una mujer muy hermosa. Imagino que es esta.

Lissie frunció el ceño y desvió la mirada para otro lado. El hombre quedó muy cerca de ella como desnudándola con la mirada.

-Dime, ¿eres una ramera? –preguntó el tipo

-Ennio, no la toques! –Le dijo Jack yendo hacia él y empujándolo –¡Nunca intentes siquiera volver a hablarle!

-Uy, que intenso! –respondió Ennio Garello. Otro de los secuaces.

-Jajajajaja! –rió Enzra al ver lo que sucedía –Basta chicos! Hoy estoy de buen humor y no quiero escenas. Ennio, déjanos solos. Mi hijo y yo tenemos que hablar.

Ennio salió de allí no sin antes mostrarle el dedo del medio a Jack en señal de "Fuck you".

Enzra se acercó a Lissie, pudo verla. Su piel tersa, su cabello largo, su nariz perfilada, labios tan rojos sin necesidad de maquillaje, y unos profundos ojos verde-azulados.

-Una verdadera belleza. No te vez maltratada, entonces no eres una prostituta.

- No lo soy, señor – contestó ella.

-Jack, es primera vez que traes a una mujer a esta mansión ¿La investigaste?. Espero que no te hayas cegado por su físico. Las espías mientras más hermosas, más letales. Entonces habría que liquidarla.

Lissie tragó con fuerzas y miró a Jack.

-Quiero que me permitas tenerla como mi pupila. Tiene buenas habilidades con el lanzamiento de cuchillos y me ha dicho que sabe manejar aviones. Le enseñó su padre. Estoy seguro que nos será útil.

Enzra se acercó más a ella.

- ¿Cómo te llamas, preciosura? - preguntó el hombre sujetando una de sus manos entre las suyas y acariciándola con la otra. Lissie se tensó al sentir las manos de ese monstruo sobre ella.

- Lisa Marie Hunter

- Yo Enzra Spitz, para servirte... - dijo guiñándole un ojo –Esta es Dolores, mi mujer.

Tan tensa estaba por la presencia de Spitz, que no había avistado a aquella mujer en la estancia.

Una mujer ya madura, pero muy hermosa, de facciones latinas, cabello negro largo, ojos chocolates y piel trigueña.

-Así que tú eres la adquisición de nuestro Jack –dijo ella acercándose a Lissie, con un abanico en la mano.

Lissie frunció el ceño como por inercia, volvió a mirar a Jack quien mantenía su dura mirada fija en ella y los brazos cruzados.

-Porqué conoces de acciones bélicas?- preguntó Dolores.

-Una chica tiene que estar bien protegida y saber pelear sin necesidad que nadie acuda a su rescate- explicó intentando parecer calmada y segura - hay muchos aprovechados y en estos tiempos de muertes y corrupción necesito saber defenderme.

- Jajajaja, buena respuesta. Me caes bien -se rió Enzra

-A mí también. Espero que seamos amigas –le dijo Dolores dándole un beso en la mejilla.

–Ven hijo, vayamos con tu nueva pupila al banquete –dijo Enzra

-Eso quiere decir entonces... –dijo Lissie...

-Jack nunca me ha pedido nada hasta este instante. Es el mejor de la legión, psea a ser el más joven y merece un regalo de mi parte. Tú le perteneces ahora... Tú vida es de él. Yo no tengo injerencia en ti. El hará contigo lo que él decida.

Lissie se sintió como un oso de peluche. Una ridícula pertenencia que en cualquier momento pudiera ser desechada cuando acumulara demasiada pelusa. Apretó los puños y ni siquiera quiso mirar a Jack.

- Hijo ¿Le has contado de tu vida? - preguntó Enzra.

Jack miró el movimiento de caderas al andar de Lissie, quien salía junto a Dolores y luego se giró, reanudando su camino hacía el salón.

-No - contestó sinceramente - ella lo sabía… Sabía que soy un mercenario. Creo que demasiadas personas ya saben quién es Jack Archer.

Lissie llegó junto a Dolores, Jack y Enzra a la puerta del gran salón, la cual estaba cerrada. No sabía que personas había allí, ni que intenciones tenían.

Enzra abrió la puerta y entró. Los allí presentes, que comían en una enorme mesa con capacidad para 20 personas, se levantaron enseguida. Ella pudo verlos y reconoció a algunos que había visto en antiguos libros de referencia terrícola en Tiresia.

Los lobos negros. Todos eran muy peligrosos, así que mejor prevenir que curar. Ahora tenía que pensar muy bien las cosas. Pero después de todo, ¿qué más daba? Ella entraba a aquel recinto con los dos más peligrosos y una mujer que no le inspiraba nada de confianza, pues no la sentía sincera.

-No hables con ninguno –le dijo Jack al oído disimuladamente.

Miró su regazo mientras jugaba con sus manos, nerviosa. Se dio cuenta de ello y las bajó enseguida. Podía sentir las miradas de ellos mientras caminaba detrás de Jack, y este detrás de Enzra.

Enzra se ubicó en el puesto principal. Frente a él, al otro extremo iba Dolores... Jack se ubicó al lado derecho de Enzra. Al lado izquierdo de Enzra, frente a Jack estaba Ennio...

Lissie no sabía que hacer, pero Jack miró a un mercenario que estaba sentado en la silla al lado de él. El tipo entendió enseguida y se levantó para colocarse en otro lado de la enorme mesa.

-Siéntate! –le dijo a Lissie sin reparo.

Todos la miraban confundidos. Eran 20 en total, 14 hombres y 6 mujeres. Con Lissie serían siete.

Ella no sabía que hacía allí, ni podía creer cómo le había ocurrido aquello. Lo único que sabía es que ese no era el lugar en el que ella había deseado estar. Espantoso era el sentimiento que se sentía estando en un lugar donde su vida corría peligro, un lugar donde ella no pertenecía.

Cerró los ojos. ¿Acaso no había vuelta atrás? o mejor dicho, hacia adelante... Si seguía pensando en su familia se volvería loca... Era irónico, ahora su familia eran aquel Jack Archer mercenario de 15 años, su perverso padrastro y los lobos Negros... Todo gracias al miserable de Edwards.

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-XXX-

CONTINUARÁ...

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Gracias por su paciencia con esta historia.

LOS QUIERO HERMANOS LOBOS... USTEDES SABEN QUIÉNES SON

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