Total Drama Island no me pertenece.

Esta historia es una comisión entre Toaneo07 y Kamui Silverfox. Hay completo consentimiento de ambos autores para publicarla en esta cuenta.

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El Camino Hacía la Rebelión Total

Capitulo 1

-Aquí tiene su café, señorita- Dijo una mesera sonriendo amablemente mientras le entregaba una taza una linda joven de cabellera negra con mechones de color azul oscuro. Se encontraba en una de las cafeterías gótica más exclusivas de la ciudad, famosa por su exquisito café. La joven sonríe levemente mientras tomaba su bebida sintiendo con placer, el exquisito gusto del café invadiendo su paladar.

Un poco más reanimada por la cafeína, posa sus ojos en un periódico que estaba leyendo, y se concentra en una noticia poco usual. Al parecer ha habido avistamientos de criaturas de apariencia extraña de parte de los habitantes de la ciudad. Muchos se aventuraban afirmar que eran hombres lobos, pero como este periódico no era sensacionalista, trato la noticia con tanta sutileza que la información era mínima.

-Es muy probable que sean bestials- Se dijo a si misma Gwen, mientras le hecha una mirada aburrida al resto de las personas que estaban relajándose en ese sitio. Tanta calma significa que se avecina una terrible tormenta.

-¿No es interesante? Tenemos hombres lobos rondando por ahí- Una voz tranquila y ronca interrumpe los pensamientos de Gwen.

La chica solo arqueo una ceja al ver a su extraño interlocutor y noto que el sujeto tenía una gran túnica cubriendo casi todo su cuerpo. Realmente parecía un cosplay andante de Harry Potter, pero no iba a decir nada ocurrente en ese momento. Ellos no estaban para bromas.

-Ezekiel no deberías andar así, llamas mucho la atención- Dijo Gwen tomando otro sorbo de su bebida. Ezekiel se limito a subir sus hombros con desgano y de paso se quito su capucha dejando caer su cabellera de color marrón. Hacía mucho que no se cortaba el pelo y ya tenía una barba muy llamativa de una semana sin verse con la rasuradota.

-¿Llamar la atención? Criaturas sacadas de Twiligth andan por allí correteando ¿Y dices que llamo la atención por usar una túnica?- Dijo Ezekiel con un ligero tono de exasperación. Este llevo su mano hacia su rostro en señal de cansancio y jadea un poco. Gwen no necesitaba tener premoniciones para saber lo que había pasado anteriormente con Zeke.

-Se nota que has estado combatiendo, es mejor llevarte a un lugar seguro para que descanses- La joven gótica se levanta de su asiento, saco un poco de dinero de su bolsillo para pagar su pedido.

Ezekiel protesta por lo bajo y mira nervioso a todos lados, sentía que estaba siendo un poco descortés al no pagar la cuenta de la dama, pero no cargaba con su billetera en ese momento. Para obviar su vergüenza, tomo el periódico y leyó la noticia que había dejado impresionada a Gwen.

-No hay duda alguna, son bestials, y si fueron vistos por humanos, deben ser muchos- Ezekiel mirando con cierta molestia el periódico. Tuvo un mal presentimiento de repente, algo no cuadraba en los comentarios del periódico. Un terrible dolor de cabeza lo ataco y su vista comenzó a nublarse, su cuerpo se sentía gracioso, como si estuviera perdiendo por completo el control en este, su estomago estaba igual, completamente revolucionado, listo para sacar al mundo exterior su pobre desayuno. Sin poderlo evitarlo, cayó directamente al suelo.

–Gwen… mi cuerpo… se siente gracioso- Dijo Ezekiel mientras perdía lentamente el control de sus brazos y piernas.

-Por Dios, estas muy mal… tendré que llamar a Duncan- Gwen estaba aterrada por la situación del joven, se puso en cuclillas y reviso su pulso. Parecía estable, así que Zeke no se iba a morir allí.

Tratando de conservar la calma Gwen saca su celular para llamar al chico punk.

-No estoy tan… mal…- Ezekiel no pudo objetar nada más, porque cayó desmayado.

-…-

Y si Ezekiel sentía su cuerpo gracioso, podría decirse que su mente era todo un carnaval de horrores. Comenzó a experimentar recuerdos dolorosos de su pasado.

Recordaba su nefasto nacimiento dentro de una celda, como un animal exótico en vías de extinción. Allí estaba su madre que le explico que ella era una anormals y que él había heredado esta condición, y a edad temprana le enseño a controlar algunas de sus habilidades especiales. Pero tuvo dejarlo completamente solo, a merced del encierro que le impuso su propio padre.

Recordó el fatídico día que se lo llevaron para hacerle experimentos, y no tuvo oportunidad de conocer la luz del sol. Paso la mayor parte de su vida viviendo en la oscuridad, hasta que llego el día de la Rebelión Total, el día que…
-…-

Ezekiel comenzó a abrir los ojos lentamente, hasta que pudo divisar bien el lugar donde se encontraba. Hizo mala cara al notar que estaba en una habitación un poco oscura y unos imperiosos deseos de salir huyendo de ella, comenzaron a invadirlo. Hacía poco que había desarrollado un terrible cuadro de claustrofobia y no podía respirar adecuadamente en lugares cerrados.

Sudando a mares por el terror que invadía cada fibra de su ser, comienza a buscar la salida. No había notado que su pecho estaba vendado y no llevaba nada encima. Su túnica no estaba mano, pero hallo una camisa gris sin mangas. Trato de ponérsela en forma desesperada sin dejar de moverse en ese pequeño espacio lleno de armas y estantes con explosivos.

-¿Dónde mierda esta la maldita puerta?- Ezekiel sentía que iba a enloquecer de terror, su corazón latía a mil por hora, mientras que la camisa se manchaba con su sudor. Finalmente pudo divisar la hendidura luminosa de la puerta, y corrió hacia su libertad.

-Al fin… bendita libertad- Ezekiel se tranquiliza al atravesar la puerta, ahora tratando de guardar la compostura por si las dudas Gwen se aparecía por allí, comenzo a dar pasos lentos por lo pasillos del lugar. No podía dejar que una mujer lo viera debil y asustadizo, él era un hombre y los hombres no se asustan… ni siquiera de los lugares cerrados y oscuros.

Ezekiel negó con fuerza y se cachetea su rostro, tratando de olvidar esa terrible experiencia, y jurándose a sí mismo nunca mas desmayarse para luego despertar en lugares con espacios reducidos.

Y al concentrarse en observar por donde iba caminando, se dio cuenta en donde se encontraba.

-La mansión de los desconocid, bueno, por lo menos aquí hay agua caliente- Se dijo a si mismo Ezekiel, mientras olía sus axilas comprobando que le urgía un buen baño. Suspirando con algo de molestia, siguió su camino hasta que llego a una escalera, al bajar noto que habían algunas manchas de sangre ya seca, pero decidió ignorarlas.

Llegó a la sala, pensando que sería genial que ese lugar tuviera un ascensor. Miro en todas las direcciones posibles pero no había ninguna señal de sus amigos, hasta que escuchó música, o lo que intentaba ser música, porque era una de esas canciones de rock que te dejan confundido por la letra y más si el volumen estaba alto. Ezekiel sonrió un poco animado. Duncan no había cambiado en nada, y seguía teniendo ese horrible gusto para la música.

Al alcanzar el garaje de la mansión, abrió la puerta lentamente hasta ver a un chico de cabellera negra con un peinado punk color verde, este se encontraba arreglando un viejo Impala, al notar por el polvo de la maquina parecía que ya estaba bastante tiempo guardado.

-Y al fin despiertas, bello durmiente- dijo Duncan un poco divertido, mientras seguía viendo su auto –Cuando te vi con esa estúpida túnica pensé que venías de una convención de Comics-

-Deja de molestarme con eso- Dice Ezekiel algo avergonzado, pero había picado el anzuelo y Duncan no se la iba a dejar fácil.

-A mi no me molesta que uses esos vestidos raros, al menos que saques una varita para hacer magia o una espada laser de los bolsillos- Duncan se ríe entre dientes, haciendo que el otro joven lo mire con exasperación.

-¿Terminaste?- Dijo Ezekiel visiblemente molesto por este asunto. Además la música de Duncan no lo dejaba pensar.

-Si, lo siento viejo, ya sabes como son las viejas costumbre… espera- Duncan buscando entre un montón de herramientas y autopartes, hasta que encontró un control remoto, con ell cual señalo al equipo de sonido, después de oprimir un botón, se apago dejando el lugar en silencio.

-Viejo, si no fuera por Gwen, podrías haber muerto- Duncan miro muy serio a Ezekiel, y este trato de no desviar la mirada –Espero que no hayas hecho nada temerario, y con temerario me refiero a estúpido-

-¿Por qué cuando aparezco mal herido me regañas?- Pregunto Ezekiel rascándose la nuca nervioso –¿Dónde esta Gwen?- Tratando de cambiar el tema, ganándose una mirada escéptica de parte de Duncan.

-Salió a buscar suministros médicos-

-Ah… bien- Ezekiel nervioso por su situación y sabiendo que no iba a escaparse de la reprimenda de Duncan, comienza a rodear el auto que estaba allí –No puedo creer lo bien que se ve esta reliquia-

-No es tan viejo, es un Chevy Impala del 67- Dice Duncan defendiendo a su querido auto –Un auto de verdad, no como esas cafeteras que vienen de Japón…- El chico punk dejo de hablar, y mira enfadado a Ezekiel.

-No cambies el tema y dime de una puta vez lo que te sucedió- Duncan estaba perdiendo la paciencia y sabía que lo que haya lastimado a Ezekiel debía ser muy poderoso.

El chico trago saliva, miro en todas direcciones como si quisiera cerciorarse de que nadie los estaba vigilando. Aún no era un paranoico, solo estaba siendo precavido. alzo su mano derecha y de esta comenzó a brotar un líquido negro, hasta que se formo en una espada, donde tenía tallado un nombre singular: liquos

-¿Qué piensas hacer con tu juguetito?- Duncan al ver la espada se ríe nervioso. Ezekiel comenzó a sentirse un poco mareado y coloco la espada en el suelo. Jadeo como si hubiera hecho mucho esfuerzo, pero al alejarse del objeto, comenzó a respirar normalmente -¿Que tienes, viejo?
-Lo siento, pero debía sacar a liquos, me estaba asfixiando la muy perra- Dijo Ezekiel un poco disgustado, recobrando la compostura -Te diré lo que me sucedió, si prometes no sermonearme cuando termine-

-No voy a sermonearte… por hoy-

-Gracias, mamá… ¿Recuerdas que después que los desconocid se separaran, me uní a otro grupo- Ezekiel trato de conservar la calma, y parecer inocente, pero era pésimo en eso. Al igual que jugando al poker, pero eso es otra historia,

-Algo así, solo escuchamos que te habías unido a un grupo y ya- dijo Duncan sin encontrarle el punto a ese asunto, hasta que vio ese pequeño destello de malicia en los ojos de Ezekiel. Hacía mucho que no lo veía así, y era peligroso.

-Bueno, no hay mucho para decir, este grupo es mucho más peligrosos que los bretayels- dijo Ezekiel.

Duncan abrió los ojos con sorpresa. Se rasco la cabeza molesto, estaba seguro que Ezekiel solo le iba a traer más problemas si seguía contándole sobre esta nueva secta de maníacos que había en la ciudad, y comenzó a sentirse incomodo con esa conversación. Tal vez debería dejarlo hasta allí…

El sonido de la puerta abriéndose saca de la conversación a Ezekiel y Duncan. Ambos se voltearon para encontrar a Gwen trayendo un botiquín nuevo de primero auxilios. La chica sonríe levemente mientras se acerca a los jóvenes.

-Hola amor, ¿Cómo te fue? No sabes lo oportuna que eres- Dijo Duncan muy feliz de ser salvado por Gwen. Pero estaba ganándose una mirada de fastidio de Ezekiel, que no había terminado su historia.

-Nada de cambiar el tema Duncan, vamos a seguir con nuestra conversación- Dice Ezekiel molesto, y al recordar que Gwen los acompañaba, aclaro su garganta –Gwen, me gustaría que tan bien me escucharas, si no es mucha molestia-

-Se ve que no has cambiado en nada, de acuerdo Ezekiel dinos lo que te sucedió- dijo Gwen mientras revisaba las vendas del joven, haciendo un chasquido con la lengua, le pide que se siente para comenzar a cambiarlas.

-Como decía, este nuevo grupo no poseen tanto recursos como los bretayels, pero tienen el control de sus bases, la lealtad de los bestials y consiguieron aliarse con varios anormals-

-¿Y este grupo de maniáticos tienen nombre?- Gwen trata de hacer la conversación más amena, porque Duncan estaba muy pálido. Realmente no le gustaba para nada a donde iba todo este asunto, pero ya no había marcha atrás.

-Se hacen llamar "Los siete pecados", como la película de Morgan Freeman- Dijo Ezekiel haciendo que suene algo gracioso, pero como nadie se estaba riendo, trato de enseriarse un poco -Me uní a ellos, pensando que podrían ayudar a personas como nosotros pero estaba muy equivocado, ese grupo planea acabar con el orden mundial y dominar a la humanidad- Dice Ezekiel siendo lo más neutral posible.

-Típico de las sectas de maníacos, dicen que pueden ayudar a la gente y luego saltan con que quieren dominar al mundo- Duncan estaba muy molesto, se supone que villanos así solo se encuentran en los comics, no en la vida real.

-Entonces a juzgar por todas estas heridas, te descubrieron y te atacaron- Dedujo Gwen cuando finalmente termino de arreglar las nuevas vendas.

-Si, me descubrieron y logre escapar, pero averigüe que poseen el poder militar suficiente para arrasar ciudades pequeñas- Dijo Ezekiel, recogiendo a liquos y nuevamente introduciéndolo a su cuerpo.

-No te ofendas Ezekiel, pero Gwen y yo tratamos de tener una vida tranquila, es más, vamos a tener una familia, y ya no podemos involucrarnos en batallas como estas- Duncan trato de ser lo más razonable posible -¿No hay nadie más?-

-Duncan, Gwen, ustedes son los mas fuertes y legendarios anormals que no están locos y no quieren matarme, además no será nada de otro mundo, solo debemos vencer a los lideres de esa organización y punto. No más secta con intención de dominar al mundo- Dijo Ezekiel, haciendo unos raros ademanes. Estaba tratando de razonar con la joven pareja, pero Duncan seguía con su posición, mientras Gwen miraba escéptica a Ezekiel.

-Dejemos esto para mas tarde ¿si?... Es cierto, Ezekiel ¿Sabes algo de Izzy?- pregunto Gwen tratando de cambiar el tema.

-Ella debe estar bien… ¿no?- Dijo Ezekiel con una mirada melancólica. Gwen estaba un poco confundida con lo último que dijo el joven al haber preguntado por la pelirroja, se supone que debería saber algo.

Duncan se aclaro la garganta y comenzó a revisar sus bolsillos, hasta que saco un papel y se lo aventó al joven.
-Esta es la dirección del manicomio donde esta Izzy- dijo Duncan con aire casual. Gwen y Ezekiel estaban sorprendidos.

-Y no me lo dijiste por que…- Gwen hace un ademán para que Duncan le explique lo que pasaba, ya que le molestaba que el punk no le allá dicho nada.

-Izzy me llamo hace como dos meses, me dio la dirección donde estaba, no sabía que fuera tan importante- Se excusa Duncan mientras los otros dos lo miran como si fueran a pisotearlo.

-¿Por qué estará en un manicomio?- Pregunto ezekiel con un poco de temor mientras con dificultad se levantaba del suelo, siendo seguido por la gótica.

-Es simple Ezekiel, es por la seguridad de los demás, sabes que ella es muy peligrosa- dijo Duncan abriendo la puerta de su Impala.

-No importa, yo puedo manejar esto… Quiero verla Duncan- Dijo finalmente Ezekiel con una gran determinación. Duncan se sonrió un poco al verlo así, y Gwen le toca el hombro para que la escuche.

-Vamos por ella-

-Muy bien, todos arriba de mi bebe- Dijo Duncan, mientras se acomoda en el asiento del conductor y enciende el auto, Gwen tomo el puesto del copiloto y Ezekiel se acomodo en el asiento trasero.

-Señores pasajeros- Dijo Duncan simulando ser un piloto de aviones, mientras el portón del garage se abría automaticamente –Esperemos que disfruten aerolíneas Duncan, ya saben que hacer, abróchense los condenados cinturones y agárrense de sus calzones que nos vamos a FOOONDOOO-

Acto seguido, presiono el pedal del acelerador haciendo que el auto saliera disparado garage. Los otros dos chicos se aferraron a sus asientos con sus uñas, mientras Duncan reía como un maniático.

-DUNCAN, VAS DEMASIADO RÁPIDO- grito Gwen mientras esta trataba de aferrarse a su asiento.

-Pero aún no voy tan rápido- Reía Duncan, mientras aumentaba la velocidad.

-Para la próxima, tomo el autobús- Dijo Ezekiel, temiendo una horrible muerte prematura.

(...)

Al llegar al manicomio Westfall, los primeros en bajar del Impala cuando se detuvo fueron Ezekiel y Gwen. El joven no dudo en besuquear literalmente el suelo mientras que Gwen agradecía a sus antepasados, por seguir con vida.
-Son unos llorones, no conduzco tan mal- Dijo Duncan apoyándose en su auto.

-Es aquí- Dijo Ezekiel levantándose del suelo, y viendo el edificio frente a él como un posible oponente -Espero sacar a Izzy de allí-

-Ve Ezekiel, Duncan y yo te esperaremos- dijo Gwen colocandose al lado del punk –Además el señor "Conduzco a 120 km por hora porque me da la gana" necesita ser regañado-

-Jejeje Suerte con eso Duncan- Dijo Ezekiel mientras corre hacia el interior de ese lugar.

Duncan y Gwen veían como el chico entraba al manicomio y desaparecía ante sus ojos.

-Duncan… ¿Aceptaras la petición de Ezekiel?-pregunto Gwen, Duncan la ve por un momento y solo suspira.

-Creo que si- Dijo Duncan y observo con cariño a la gótica, mientras Gwen con un sonrojo leve –Pero prefiero hablar con esto a solas contigo, de todos modos somos pareja-

-No me gustaría verte pelear- Dijo Gwen con tristeza. Duncan se acerca a la chica y le planta un beso en la mejilla, está sonrojada ríe un poco, pero cambia su rostro sigue siendo serio –Aún así, no podemos permitir que estos tipos se salgan con la suya-

-Bien, lo haré. Pero espero que no tengas la loca idea de pelear, en tu estado no puedes Gwen-dijo Duncan con tono de reproche mientras acariciaba la mejilla de la chica.

-¿Estas seguro?- pregunto Gwen, solo para cerciorarse de que había pensado en las consecuencias de sus actos.

-Pensé en lo que dijo Ezekiel, y lo que me acabas de decir me lo confirma, debo de pelear para que todo anormals tenga una vida mejor, además si soy tan legendario, supongo que me necesitaran- Dijo Duncan sonriendo para que su novia se tranquilice, pero de pronto comenzó a olfatear una aroma extraña-no… ¿podría ser?

-¿Bestials?- Alarmada Gwen dice esto casi en voz baja, y escucharon un terrible aullido. La chica ve como Duncan comenzó a expulsar un poco de energía en sus brazos.

-Al parecer son bestials, Gwen ve a refugiarte- Duncan se prepara para atacar, mientras que la chica gótica opto por esconderse detrás de los basureros.

De pronto aparecieron tres perros de color negros, uno tenían manchas blancas y otros líneas marrón, pero lo raro es que tenían los ojos completamente blancos y sin pupilas -Tres bestials… genial- susurra Duncan mientras era rodeado por las feroces criaturas.

-Duncan…- Murmuro con temor Gwen.
-¡QUE ESPERAN MALDITOS!- Grito con enojo Duncan, mientras veía como los bestials comenzaban tomar forma humana.

Ese día solo iba de mal en peor.

Continuara….

Anormals: Son personas que nacieron con dotes extraordinarios, desde habilidades sobrehumanas, hasta poderes extravagantes.

¡Hola a todos! Aquí se despide Nigthmare Zim, quien continua peleando por un mundo sin Twiligth, con más comedia y mucha acción.

¡Sayonara!

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