Disclaimer: todo lo que reconozcan pertenece a Jotaká Rowling.
N/A: LunticaMoonlight gracias por el review. Y tranquila, no me asusto fácil :P
Doblemente idiota.
(Con dos íes)
Remus tiene la teoría de que Sirius se escribe con dos íes porque una sola no basta para contener tanda idiotez. Porque solo una i no es suficientes cuando se trata de él y su idiotez astronómica, porque enserio, ¿quién despierta a sus compañeros de habitación cantando Queen a todo pulmón?, ¿quién?
Y no solo es eso, sino que es tan imbécil que Remus se levanta temprano para bañarse primero y tener tiempo de vestirse con calma y bajar a tomarse una taza de café para ser persona y comenzar el día bien y no puede porque el idiota suprahormonado ese se levanta con una sobredosis de energía y le devuelve a la cama de un empujón para acaparar el baño en el que dura milenios y, de paso, tiene los santos cojones de torcer la boca en una sonrisa y dejar la puerta entreabierta para susurrarle eh, Lunático, ¿quieres ducharte conmigo? Si quieres te hago espacio. Y eso no sería tan malo si el acaloramiento no le durara hasta que se ha bañado y han bajado a desayunar. Más o menos.
—¡Te quiero, Lunático! —y Remus nunca dice malas palabras, por Merlín que no, pero cuando entra en el Gran Comedor batuqueando las puertas y haciendo escándalo para que le vean y gritando estupideces como esa solo para molestarlo (porque Remus sabe que lo hace solo para molestarlo) tiene que recordarle lo cabrón que es.
—Pero así me quieres, Remus, así me quieres —debe tener razón y Remus debe quererlo mucho porque ¿cómo se explica que el imbécil le quite la tostada que había estado untando cuidadosamente y se la zampe de un mordisco y él no le diga nada?
Ah, a lo mejor es por la otra expresión de idiotez, la que viene después. Cuando hace eso por lo que a Remus le entran ganas de golpearlo o de derretirse o quién sabe qué, cuando hace eso de inclinarse sobre la mesa y besarlo con ese sabor a mermelada de fresa.
En los labios. En el Gran Comedor. En la mesa. Delante de todo el mundo.
El cabrón.
—Estas rojo, Lunático —le sonríe—, ¿estás enfermo?, ¿tienes fiebre?, ¿quieres que compruebe si estas caliente? —e incluso Lily tiene que llevarse la mano a la boca y fingir que tose para ocultar la risa, porque obviamente él no ha sido el único que ha notado el doble sentido en la voz de Sirius.
¿Qué se puede esperar de un idiota como él? Remus nunca lo ha sabido, nunca sabe que esperarse porque un minuto pueden estar caminando los cuatro (o los cinco, Lily incluida) tranquilamente por algún pasillo y al otro Sirius le ha arrastrado a algún rincón oscuro con un Remus y yo tenemos un asunto que atender dejándole con ganas de morirse de la vergüenza y a James explotando de risa.
Esas veces no son tan malas porque solo son ellos, los merodeadores y Lily, pero a veces hace esas cosas como tomarle de la mano saliendo de clase (o besarle antes de entrar) o en el pasillo o en el patio o en donde le dé la gana. O eso de besarle en los jardines, delante de medio colegio, y no un besito, no, un beso, agarrándole del cuello y saboreándole con ganas, unos cinco segundos aproximados antes de que Remus le aparte de un empujón y le insulte.
No se limita ni se corta, y si a Remus le dieran un sickle por cada vez que le ha gruñido a alguien que se ha acercado demasiado a él, o le ha sonreído mucho o le ha mirado con una mirada que grita ¡quiero Remus! Lunático, te lo juro, te miraba así tendría suficiente dinero para comprarse como tres dragones.
Y eso por un lado y sin tomar en cuenta que es un idiota sin pudor y eso es una combinación explosiva porque si tiene ganas de besar a Remus o de tocar a Remus o de arrastrarle a algún baño lo hace, estén donde estén, en el momento en que le provoque sin importarle quién esté presente. Si está Remus y está él entonces está bien, los demás que se jodan un poquito. Y Remus a veces tiene la escalofriante sensación de que sería capaz de besarle o algo peor como meterle mano hasta delante de Dumbledore si tuviera que hacerlo.
Porque su idiotez no tiene límites, por eso Sirius se escribe con dos íes.
