He decidido que éste será un espacio para explorar líneas que no podré tomar en la historia principal.

No planeo que sean capítulos largos, sino más bien "pequeñas escenas", espero que no acabe mordiéndome la lengua xD

Disclaimer: Rurouni Kenshin pertenece a Nobuhiro Watsuki.


"La revancha."

Kenshin se debatía una vez más si debía o no cruzar la pantalla. Era su tercer día en el santuario y no deseaba repetir los eventos de la mañana anterior. La aprendiza de miko tenía el brazo de un marinero, se recordó.

Pero por otro lado, tampoco quería tener que correr a las prisas igual que ayer, sin mencionar que el episodio de cambio de ropa había sido bastante bochornoso.

Suspiró.

Luego, usando lo aprendido con su maestro, se deslizó fuera de la habitación, llevándose sus ropas con él.

La niña se removió a sus espaldas entonces y el joven se arriesgó a dedicarle una mirada por encima del hombro.

"¿Cómo puede dormir tanto?" Se cuestionó.

La aprendiza estaba arrebullada en su futón, con sus labios ligeramente abiertos.

Algo se removió en el corazón del joven samurai. Después de todo esta misma joven había sido quien le había ofrecido un nuevo techo, además de comida en la mesa y compañía. No, más que compañía, le había dado su confianza y le ofrecía claramente su amistad.

"Shishou tenía razón", pensó para sí. "Soy un baka deshii."

Kenshin regresó de nuevo a la habitación privada y se colocó cerca del shoji pero todavía del otro lado de la pantalla.

-Kaoru dono, creo que ahora sí deberías de levantarte. -Le dijo a la aprendiza.

La niña apenas y se removió.

-Cinco minutos más. -Balbuceó.

Las cejas del samurai casi se juntan.

-Me temo que no. -Le dijo. -Kaoru dono, es tarde.

En respuesta, la pequeña soltó un gruñido seguido del acto de cubrirse con la colcha del futón hasta esconderse por completo debajo de él.

A Kenshin pareció brincarle una venita en la sien izquierda y sufrir un tick en el ojo derecho.

Tras contener las ganas de gritarle a la joven, decidió hacer algo un tanto más sensato -cuando menos para él-. Saliendo a la segunda habitación y cerrando el shoji, inspiró antes de hablar.

-¿Qué dices Kago kun? ¿Yumi sama viene hacia acá? -Fingió sin perder atención de la reacción del ki de la niña, el cual había parecido dar un pequeño brinquito. -Eso será un problema, Kaoru dono aún no está lista, todavía está bajo las cobijas.

-¡Kenshin! ¡Estoy despierta! -Gritó Kaoru entonces.

En su carrera había terminado por arrojar el futón y abierto las puertas del shoji con fuerza, mientras se sostenía del marco de éstas.

Kenshin parpadeó con inocencia.

-Oh, buenos días Kaoru dono. ¿Dormiste bien?

Kaoru parpadeó un par de veces confusa, mirando en torno de la habitación buscando a un chokkai que evidentemente nunca había estado ahí.

Cuando lo comprendió miró con recelo al pelirrojo.

-Éso fue cruel -se quejó con un puchero.

Kenshin siguió sonriendo con inocencia.

-¿Preferirías que te hubiese dejado dormir hasta tarde? ¡Kaoru dono, qué decencia!

El enojo dominó un segundo a la morena, antes de recordarse que no debía enojarse realmente; al final, la había salvado de un posible regaño.

-Supongo que debo darte las gracias. -Gruñó.

-No es necesario. Aunque... -Dijo el joven, mirando de pronto el aspecto de su compañera. Ésta le miró igualmente algo confundida.

Kaoru seguía en yukata, y su cabello -a pesar de haber estado trenzado- estaba algo enmarañado, con mechones en todas direcciones.

-Ese peinado realmente te sienta bien. -Le dijo el joven.

El color le subió a ella desde el cuello hasta el tope de su cabeza y salió como humo de sus orejas.

-¡Kenshin!

Esta vez, el joven consiguió cubrirse con el tatami.


A/N: Tuve que ponerme un límite de palabras, ya estaba otra vez en mis andadas de escribir algo demasiado largo, y se supone que esto sea sólo un desahogo de escenas, no una historia paralela LOL

Se aceptan peticiones, ¿qué escena de las mencionadas en la línea principal -aunque no exploradas- les gustaría leer?