Incluso desde la distancia, mientras maniobraba las cabras para que aterrizasen correctamente, fue fácil para Atreus darse cuenta de que su padre estaba furioso. Y no era el único, ya que Freya tampoco parecía estar de muy buen humor, precisamente.
Si querían podrían gritarle tanto cómo quisieran, pero ahora mismo tenía otras prioridades.
Thrud se había desmayado en algún punto durante el trayecto, y varias de sus heridas volvían a sangrar. Aún respiraba de forma, más o menos, normal, pero eso no quitaba que estaba muy preocupado por ella.
"¿¡En que demonios pensabas, chico!?" Empezó Kratos, cuando Atreus aterrizó cerca de ellos, pero se detuvo al ver el cuerpo ensangrentado de Thrud.
Freya se acercó corriendo y colocó una mano sobre la frente de Thrud "¿Que le ha pasado?"
"Vidar la estaba torturando, cuando la he encontrado" Explicó Atreus a toda prisa "Estaban usando algún tipo de magia para que su mente relacionase el dolor que le causaban, con nosotros, por eso quería matarnos'
Freya maldijo entre dientes "Conozco el ritual del que estás hablando. Es magia muy oscura, incluso Odin tenía reparos en usarla"
"¿Puedes hacer algo por ella?"
"Creo que sí. Tyr, ayudame a llevarla dentro"
El dios nórdico de la guerra cargó a Thrud sobre sus hombros y la llevó hasta dentro de la casa, acompañado por Freya.
Atreus quiso ir con ellos, pero su padre le detuvo.
"Mira sé que estás furioso, sé que he cometido una estupidez, pero de no haberlo hecho ahora mismo Thrud seguiría siendo su prisionera, y seguirían torturándola, y tal vez, para cuando al fin nos hubiésemos decidido a intentar llegar hasta Asgard, ya habría sido demasiado tarde. Así que lo siento por haberte desobedecido, pero no me arrepiento de lo que he hecho"
Kratos lo observó en silencio, claramente debatiéndose entre la ira que sentía, y el hecho de que no podía negar que su hijo tenía razón.
"Si me permites intervenir, hermano" Dijo Mimir "El chaval ha cometido un imprudencia, pero en este caso eso ha jugado a nuestro favor así que, sólo por esta vez, diría que lo podemos dejar pasar"
"Hmmm" Gruñó Kratos "Hablaremos de eso más tarde. Por el momento, cuentame todo lo que has visto allí ¿Todo el reino de Asgard resistió el Ragnarok?"
"No todo, al menos eso creo, tampoco he tenido mucho tiempo para explorarlo a fondo. No obstante no he podido ver ninguna clase de construcción, edificios, o estructuras de ningún tipo"
"Entonces no tienen defensas"
Atreus asintió "El ejercito de muertos está simplemente allí parado, en medio de una pradera. Sería relativamente fácil atacarlos por sorpresa"
"Ahora que has rescatado a Thrud, yo diría que empezarán a prepararse para un ataque" Señaló Mimir "¿Por casualidad no habrás podido descubrir quien es ese hombre que está al mando"
"Bueno, no exactamente, pero, cuando encontré a Thrud, mencionó un nombre que no había escuchado antes; Vili"
"¿¡Qué!?" Gritó Mimir, para sorpresa de Atreus y Kratos "Eso es imposible. ¿Estás seguro que ese es el nombre que dijo?"
"¿Que ocurre? ¿Quien es ese hombre?" Quiso saber Kratos.
"Uno de los hermanos de Odin"
"La chica ha escapado"
Las palabras de Hord sacaron a Vili del trance meditativo en el que se había sumido.
"¿Que?"
"El hijo del Fantasma de Esparta ha llegado hasta aquí, de algún modo, y se la ha llevado. Vidar no ha sido capaz de detenerlos"
Vili tardó varios segundos en procesar eso. El hecho de que sus enemigos no contemplasen la posibilidad de buscarlos en las ruinas de Asgard había sido su mayor ventaja hasta el momento, pero al parecer eso se había acabado. Y también habían perdido a Thrud, de modo que su proyecto personal, a largo plazo, había resultado ser sólo una enorme perdida de tiempo.
"Ahora que saben que nos ocultamos aquí, no tardaran en atacarnos con todo lo que tienen" Siguió Hord "Nuestro ejercito es numeroso, pero no tenemos defensas. En un ataque frontal, no tenemos la victoria garantizada"
"Lo sé" Vili se levantó lentamente. Todo esto era un enorme revés para sus planes. Pero no había llegado tan lejos para rendirse ante el primer inconveniente "Tendremos que alterar nuestro plan inicial. Dile a Vidar que nos preparamos para la guerra"
Atreus se acercó a Thrud con cautela, deteniéndose un para de metros detrás de ella. Parecía que no se había dado cuenta de que estaba allí, tal vez sería mejor no molestarla y...
"Para alguien que vivió toda su niñez en un bosque, eres bastante ruidoso ¿Lo sabias?" Comentó Thrud, al tiempo que se giraba hacia él.
"Ya... No eres la primera que me lo dice. Me gustaría hablar contigo, pero lo entenderé si prefieres estar sola"
Thrud pareció considerarlo, durante un momento "Creo que podría venirme bien la compañía"
"Freya dice que ya vuelves a ser la de siempre" Empezó Atreus.
"Supongo. Lo que quiera que eso signifique. Aún..." Buscó la mejor forma de explicarlo "... Aún tengo problemas para distinguir lo que es real de lo que no. Es cómo si recordase haber vivido dos vidas. Una en la que os odio a todos, y quiero mataros, y otra en la que no. La mayor parte del tiempo soy consciente de cual de ellas es la verdadera, pero no puedo evitar tener algunas dudas"
"Yo..."
"Si vas a disculparte, te lo puedes ahorrar" Le interrumpió Thrud "Sé que te sientes culpable por lo que pasó, pero la decisión fue únicamente mía. Hice lo que hice porque, de ese modo, al menos uno de los dos podría escapar y advertir a los demás"
"¿Fue sólo por eso, o también querías la oportunidad de enfrentarte a solas al hombre que mató a tu madre?" Preguntó Atreus.
"Tal vez también hubo un poco de eso" Admitió Thrud.
"No puedo decir que te culpe por ello. Aunque hubiese preferido que no me golpeases tan fuerte o... Ya sabes... Lo que hiciste antes de eso"
Thrud esbozó una media sonrisa "Me preguntaba cuánto tardarías en sacar el tema"
Atreus se sonrojó "No es exactamente algo con lo que me sienta muy cómodo hablando"
"Lo sé, si te soy sincera, yo tampoco. Aunque soy consciente de que es culpa mía que estemos en esta situación"
"No creo que nada de lo que esté pasando sea culpa tuya" Aseguró Atreus "Tan solo quiero evitar que las cosas se vuelvan raras, entre nosotros"
"Loki, me lavaron el cerebro para que sintiese unas ganas casi incontrolables de matarte" Señaló Thrud "El hecho de que te besase, para distraerte, no puede crear más conflicto entre nosotros, que eso"
"No puedes comparar ambas cosas. Tú..." Atreus se detuvo en seco al procesar lo que Thrud acababa de decir "Espera ¿Para distraerme?"
Thrud asintió, si bien evitó mirarlo directamente a los ojos "Claro. Eres rápido, y tienes muy buenos reflejos. Si hubiese intentado goloearte de frente lo habrías visto venir, así que tuve que distraerte de algún modo. Admito que fue un método poco ortodoxo, pero funcionó ¿no?"
Durante lo que pareció una eternidad Atreus sólo pudo quedarse ahí quieto, observándola, intentando entender las emociones conflictivas que se desarrollaban en su interior.
"¿Ese es el único motivo por el cuál me besaste?" Logró preguntar al fin.
"¿Que otro motivo podría tener?" Replicó Thrud.
"No... Digo sí, claro. Eso mismo es lo que he estado pensando, desde entonces, pero necesitaba estar seguro ¿sabes? Cómo ya he dicho, no quiero que las cosas se pongan raras, entre nosotros"
"Yo tampoco quiero eso" Dijo Thrud, en voz baja.
Pese a lo que ambos acababan de decir, un silencio tenso e incomodo no tardó en adueñarse del ambiente.
Atreus carraspeo "En fin, voy a volver con mi padre. Deberías venir tú también, vamos a estudiar cual es nuestro mejor plan de ataque, y nos vendría bien tu opinión"
"Claro. Dame un par de minutos y enseguida vengo"
"Bien. Uhhh..." Atreus se quedó en blanco, queriendo decir algo más, pero sin que le saliesen las palabras "... Es bueno tenerte de vuelta"
Dicho eso, se fue a paso rápido, antes de hacer o decir algo que le hiciese quedar en evidencia.
Mientras observaba a Atreus alejandose, Thrud no pudo evitar preguntarse si estaba haciendo lo correcto.
Odiaba sentirse tan confundida. Odiaba aún más saber que sólo se sentía de ese modo porque no se atrevía a afrontar la realidad.
Sus padres habían tenido momentos buenos y malos, habían discutido y peleado más veces de las que ella podía recordar, pero siempre se habían apoyado el uno al otro y se habían amado incondicionalmente. Gracias a ellos, Thrud sabía lo que era el amor.
Antes de conocer a Loki, estaba segura de que lo odiaba. Él había matado a Modi, y contribuido a las muertes de Magni y Baldur. Cuando al fin lo tuvo frente a ella, durante un breve instante tuvo toda la intención de matarlo, si bien al final reculó y fingió que todo había sido una broma. Él era... Diferente. Diferente a lo que había esperado, diferente a todo lo que había conocido hasta entonces.
¿Era eso amor?
No, en absoluto. Pero no podía negar que había despertado su interés.
Le sorprendió darse cuenta de lo rápido que empezó a caerle bien, tras sólo intercambiar unas pocas palabras. Tal vez se debía a que hasta ese momento, no había podido pasar demasiado tiempo con gente más cercana a su edad. O tal vez se debía simplemente a que tenían mucho más en común de lo que nunca habría podido sospechar.
¿Era eso amor?
No. Pero no tardó mucho en considerarlo su amigo, y sabía que el sentimiento era mutuo.
Entrenaron juntos varias veces, durante el tiempo en que él estuvo en Asgard. Ella era más fuerte, pero él era más rápido y su magia era muy poderosa. Disfrutaba luchando contra él, era entretenido, un desafío incluso. La ayudó a volverse más fuerte. También halaron mucho. Loki le contó sobre la muerte de su madre, la enfermedad que sufrió durante años porque ignoraba que era tanto un dios cómo un jotun, sus inseguridades al sentir que no era y nunca sería tan fuerte cómo su padre. Al principió ella se limitó a escuchar, pero pronto empezó a contarle cosas sobre si misma que nunca había compartido con nadie.
¿Era eso amor?
No. Pero se sintió bien tener a alguien con quien poder hablar. Alguien que entendía sus sueños, sus frustraciones e inseguridades. Toda su familia estaba formada por dioses de gran poder que habían realizado hazañas increíbles pero ella, en cambio, apenas había salido de Asgard una o dos veces en toda su vida. A veces no podía evitar sentir que no era digna de pertenecer a esa familia y que nunca le darían la oportunidad de probarse a si misma. Saber que Loki se sentía de un modo similar, con su padre, le provocó más alivio del que nunca había creído posible.
No mucho tiempo después, llegó la oportunidad que tanto había estado esperando. Su abuelo la mandó junto a Loki y Heimdall a Hellheim, por algo relacionado con ese proyecto secreto en el que su abuelo y Loki estaban constantemente trabajando. Heimdall despareció nada más llegar al reino de los muertos, dejándola a solas con Loki. Mejor así. Nunca en su vida se había divertido tanto luchando junto a alguien. Pese a que no llevaban mucho tiempo entrenando juntos, se complementaban a la perfección, y podía contar con que Loki le estaría cubriendo las espaldas en todo momento, del mismo modo que ella se las cubría a él.
¿Era eso amor?
No. Pero luchando junto a él sintió una conexión mucho más profunda de la que había sentido hasta ese momento. Le gustó esa sensación. Era cálida. Reconfortante.
Por desgracia, su misión resultó un fracaso absoluto.
No sólo no encontraron el trozo de mascara que su abuelo estaba buscando, sino que liberaron a un monstruo cuyo único propósito era traer muerte y destrucción a los nueve reinos.
Loki se fue de Asgard justo después de eso. No pudo evitar sorprenderse por lo mucho que llegó a notar su ausencia. Lo mucho que se había acostumbrado a tenerlo cerca. Ella no lo culpaba por lo que había sucedido, pero sabía que él si que se culpaba a si mismo. Durante días, el miedo de que intentase hacer algo estúpido, cómo enfrentarse solo a Garm, la consumió por completo.
¿Era eso amor?
No. Tan sólo estaba preocupada por su amigo.
Loki regresó a Asgard, eventualmente, poco después de que Heimdall desapareciese, y dejasen de recibir noticias sobre el caos que Garm estaba provocando. Seguramente debería haberse dado cuenta de que esos hechos estaban relacionados, pero en ese momento solo estuvo feliz de volver a verlo y comprobar que estaba bien.
Poco después llegó el infierno.
Primero su madre le contó que el padre de Loki había matado a Heimdall. Eso realmente no le importó demasiado (incluso se alegró, en cierto modo) pero el verdadero horror llegó cuando su abuelo les dijo que Loki les había estaba mintiendo desde el principio, y estaba aliado con los Vanir, con el objetivo de iniciar el Ragnarok.
Al principio no quiso creerlo, pero no había motivos por los que su abuelo fuese a mentir sobre algo cómo eso. Se sintió más dolida y traicionada de lo que se había sentido en toda su vida y juró que si alguna vez volvía a verlo, lo despedazaría con sus propias manos.
Entonces llegó el Ragnarok.
Las murallas de Asgard cayeron repentinamente, y una infinidad de ejércitos, de todos los reinos, invadieron su hogar. Su padre fue a enfrentarse a Jormungander, mientras ella cogió sus espadas y mató a todo aquel que se le pusiese por delante. En medio de todo ese caos, se encontró con Loki. Quiso matarlo nada más verlo, pero él se negó a pelear con ella. Nuevamente vaciló. A pesar de que lo odiaba con toda su alma, quería creer que había un motivo por el cuál había hecho lo que había hecho. Quería creer que no la había traicionado.
Asgard fue destruido. Su padre murió. Su abuelo resultó ser el monstruo que todos afirmaban que era. Su pueblo acabó diezmado y desperdigado. Pese a todo, se alegró de reencontrarse con Loki, cuando la batalla terminó. Le dijo que había sido un honor luchar al lado de un jotun. ¿Le habría dicho algo más de haber sabido que sería la ultima vez que hablaría con él, en más de dos años? Probablemente no. En aquel momento, eso era todo lo que necesitaba decirle.
Pensó varias veces en Loki, durante el tiempo que estuvo fuera de Midgard. Lo echaba de menos, pero sabía que estaba bien, y que estaba haciendo algo que era importante para él, con eso le bastaba.
Ella estaba acostumbrada a sentir la electricidad corriendo por su cuerpo, era una parte más de si misma, de quien era. La hija del Dios del Trueno. La Diosa de la Tormenta. Sin embargo, lo que sintió recorrer su cuerpo cuando volvió a reencontrarse con Loki, fue distinto a todo lo que había sentido hasta el momento. Fue una sensación... Cálida, agradable. Cómo si hubiese encontrado algo que no era consciente de haber perdido.
¿Era eso amor?
No. Lo había echado de menos, y se alegraba de volver a verlo, pero eso era todo...
... Eso era todo.
Su mundo volvió a derrumbarse poco después. Su gente había sido atacada. Su madre había sido asesinada. De repente, se encontró sola en el mundo. Aunque no estaba realmente sola. Loki le aseguró que estaría con ella. Que la ayudaría en todo lo que necesitase. Y ella le creyó. Pese a todo lo que estaba pasando (o tal vez precisamente debido a eso) confiar en él seguía pareciendo lo más fácil y natural del mundo.
¿Era eso amor?
No. Pero sentía que se estaba desmoronando poco a poco, y resultaba reconfortante saber que tenía a alguien en quien poder apoyarse, si lo necesitaba.
Cuando vio esa pintura de si misma matando a Loki, algo dentro suyo pareció congelarse y morir. No le gustaba creer en el destino, no le gustaba la idea de no ser ella quien controlase su propia vida, pero se juró que no iba a permitir que eso sucediese. Se mataría a si misma, con tal de evitarlo, si era necesario. Ya había perdido a demasiada gente. No perdería también a Loki.
¿Por eso lo había besado?
En aquel momento sólo podía pensar en lograr que Loki saliese de allí con vida. Sabía que nunca iba a permitir que ella se quedase peleando, mientras él escapaba. La odiaría por eso, pero al menos estaría vivo para hacerlo. Sin embargo, en el último instante cambió de idea. No se limitó a simplemente noquearlo, cómo había planeado, sino que lo besó.
Lo hizo porque estaba convencida de que iba a morir, y eso la hizo darse cuenta de que quería besarlo, y llevaba ya mucho tiempo queriendo hacerlo.
¿Era eso amor?
...
Tal vez.
Iba a publicar este capitulo el fin de semana pero, cuando ya casi lo tenía terminado, hubo un problema al guardar el archivo y lo perdí casi todo :( En fin, espero que os haya gustado
