¡Saludos! Les traego un poco más del "Kanjō No Umi". Sin más, aquí lo dejo.

En el momento en el que la peliazul salió del auto de la rusa, Maki miró inquietamente a esta última por el retrovisor.

- Entonces... ¿Nozomi está embarazada?.- La doctora se propuso a iniciar con el tema.

- E-eso... Creo...- Eli evadió la intensa mirada de ojos violetas. Normalmente la Nishikino portaba una aura intimidante, cosa que hoy era extrañamente diferente.- ¿Vas a contarme algo?.

- Nico-chan está embarazada.- Soltó con toda sinceridad cubriéndose la cara para ocultar su pequeña sonrisa.

- ¡¿EHHHHHH?!.- Eli giró todo el cuerpo para ver de cerca a la menor.

- Lo que acabas de oír...- Maki miraba en diferentes direcciones, estaba esforzándose por no sobre actuar su emoción.

- ¡Eso es increíble Maki! ¡Muchas felicidades!.- Automáticamente la rubia le regaló una sonrisa llena de felicidad, pues sabía a la perfección el deseo que tenía su amiga por ser madre.- ¿Desde cuándo?

- Hace unos días que Nico-chan decidió contarme, estaba un poco extraña y le pregunté lo que sucedía... Tiene alrededor de un mes para ser exactos.- Dijo recordando cada detalle con exactitud.

- Me siento tan feliz por ti, esto lo tiene que saber Umi. ¿Le puedo contar?.-

- Por mí no hay problema.- Asintió tranquila.

- ¡Perfecto!.-

- Eli.-

- Dime -

- ¿Por qué supones que Tōjō está embarazada?.- Preguntó con curiosidad esperando una respuesta concreta, pregunta que hizo que la rubia se tensara.

- Es sólo que últimamente está un poco distante, tiene exactamente los mismos síntomas de embarazo y me molesta que piense que no me doy cuenta.- Comentó con ligera molestia mientras que cruzó sus brazos y regresó su mirada al frente.

- Tienes que preguntarle directamente, tan sólo dale un poco de confianza para que ella te cuente.- La doctora trataba de ayudar a la rusa aunque no fuera buena con las palabras.

- Con ésta noticia tuya, muy probablemente Nozomi me lo diga.- Sonrió satisfecha.

- ¿Y ustedes planeaban tener uno?.-

- Ya habíamos hablado del tema, pero tengo miedo de que ella sienta que es demasiado rápido, no quiero forzar a Nozomi.-

La pelirroja se recargó en el asiento del auto, cada cosa que le contaba la rusa la hacía pensar un poco más, con sus dedos comenzó a jugar con los mechones de su melena rojiza.

- Una vez Umi me dijo que todo se soluciona con comunicación.- Dijo con voz clara y firme.- Y a tí te hace falta, apesar de que eres la mayor de nosotras.

- Vaya consejo...- Hizo una mueca de decepción.- Lo haré, hoy hablaré con ella.

- Muy bien, espero que de verdad lo hagas.-

- Esta bien.- Pasaron al rededor de tan sólo unos minutos para que la rusa dejará pasar ese tema y recordara lo de Maki.- ¡Me siento tan feliz de que vayas a tener un bebé!.

- Y-yo también... Estoy feliz.- Susurró apenada.

- Siento que tienes un nuevo brillo en tu mirada y esa sonrisa.- Claramente Eli no perdería la oportunidad para burlarse.

- C-callate...- Su rostro se adornó de un intenso rubor.

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- Y eso fué lo que sucedió.- La rusa seguía manejando, ya había terminado de contarle a su mejor amiga de la charla con la doctora. Umi permaneció en silencio tratando de pensar adecuadamente con dos increíbles noticias.

- Primero que nada, también me siento muy feliz por Maki. Por otro lado, espero que te hagas cargo de preguntarle a Nozomi.-

- T-tranquila... S-sé lo que hago, ¿si?.- La rusa intentó débilmente dejar de lado el tema, pero la escritora no dejaría que eso pasara.

- Escúchame Eli.- Dijo con firmeza y en voz alta.

La rubia sólo hizo un sonido de atraganto, esperaba lo peor.

- ¿No crees que Maki tiene muchísimo más comunicación con Yazawa, que tú con Nozomi?. Y eso que ella es menor que tú, al parecer demuestra mucha madurez.-

- ¿Estás diciéndome que no afronto los problemas?.- Eli se cuestionó con ligero enojo.

- Si te soy sincera, prefieres evadirlo hasta que necesitas una solución.- Suspiró Umi con decepción, sí tenía que ser cruel para que su gefa entendiera, lo haría.

- B-bueno...- Titubeó nerviosa, apretó un poco el volante con fuerza.

- Entiendo que Nozomi sea una persona difícil de leer, pero eres su novia. Vives con ella y al parecer estás apunto de formar una familia, hazlo ya.- Giró su cabellera azulada en dirección a Eli para jalarle una mejilla con fuerza como si se tratase de un regaño.- Pon el ejemplo como la adulta que eres.

- L-llegaré a casa y eso será lo primero que haga, aunque me cueste mucho demostrar mis emociones. Lo haré.- Se alejó un poco para sobarse la parte rojiza de su mejilla que ardía escasamente, a decir verdad se sintió avergonzada por la comparación entre su relación y la de Maki. La doctora era directa aunque le costará mucho, pero lo hacía. Eli no se permitiría quedarse atrás.

- Me alegro.- Umi sonrió satisfecha.

- Luces más calmada y alegre.- La rusa la miró de reojo notando ese genuino cambio en su actitud.

- ¿Por qué será?.- Hizo su sonrisa de lado y de limitó a mirar el cielo despejado por la ventana del auto con tranquilidad, la atadura que llevaba consigo se había ido. Era el comienzo de todo sin darse cuenta.

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Ya habían pasado alrededor de dos meses para ser exactos desde lo ocurrido con Saya. Umi cada vez se daba cuenta de los años que perdió estando deprimida. Tampoco se quejaba tanto pero agradecía haber aceptado sin saber si lo resultados serían buenos o no. Desde aquella ocasión decidió darse la oportunidad de conocerse más a si misma, y por supuesto lo haría de la mano de Kotori con toda la libertad posible.

- ¿Entonces Ayase-san se llevó a Tōjō-san?- Preguntó con evidente interés la modista que sujetaba la mano de su reservada novia.

- Sólo será un mes o tal vez dos, Eli quiere darle la noticia a sus padres directamente. Le deseo suerte.- Su tímida mirada cambió a una llena de preocupación.

- ¿Qué es lo qué te preocupa tanto?.- Kotori se detuvo en la lacera de la calle por la cual caminaban, el suave viento frío movía sus cabellos. Inconscientemente agradecían haber llevado suéter para mantenerse cálidas, se encontraban a unas cuadras de la residencia Minami, últimamente Umi pasaba mayor parte de su tiempo ahí.

- Es por que es la primera vez que Nozomi conocerá en persona a la familia de Eli, no sé si eso sea bueno para una mujer embarazada.- La escritora dudaba de las acciones de su mejor amiga, suspiro pesadamente. Sintió un agarré fuerte en su brazo de parte de la modista, bajó la mirada y esta le sonreía tiernamente.

- Te preocupas mucho por Tōjō-san y Nico-chan, espero que mí Umi-chan cuide así de mi en su momento.- Coqueteó con una pequeña sonrisa, suponiendo cierto "acontecimiento". Umi atinó a enrojecerse por completo de la pena, intentó cubrir su rostro.

- C-claro que lo haré.- Bufó aún avergonzada, pero se ganó una risita cómplice de su novia siendo un motivo para sonreír, regresaron a su camino, siguiendo sus agradables pláticas nocturnas.

- Me sorprende que Nico-chan siga promocionando en el medio artístico.- Comentó pensativa.

-Eso es por que ni si quiera se le nota que esté embarazada, aparte de que se ha cuidado bastante de los síntomas a lo que sé.-

- ¿Crees que siga por más tiempo?.-

- No tengo idea, sólo sé que Maki la quiere en reposo lo antes posible.- Respondió con naturalidad.

- Es entendible.- Asintió entendiendo la situación.

Las dos mujeres llegaron al lugar en donde habitaba la peligris, Umi se dispuso a seguirla con confianza. Ambas pasaron por la puerta y se retiraron los zapatos para después dejar algunas compras en la barra de la cocina.

- Ve a darte un baño Umi-chan.- Le dijo casi como una orden apenas había dado un paso a su cocina. La escritora se retiró el suéter y la bufanda de su cuello, quedando en la camisa de vestir con el logo de su empresa.

- ¿Estás segura? ¿no quieres que te ayude con algo?.- Se ofreció a ayudarle con amabilidad.

- Estoy bien, sólo calentare poca comida. Además, tuviste un turno bastante pesado, un baño te hará bien.- Pronunció con un tono dulce, se despojó de sus prendas que la protegían del frío de igual manera. Dejando ambas ropas en un espacio lejos de ese respectivo lugar, en uno de los cuelga ropa del pasillo principal.

- T-también estuviste trabajando Kotori, déjame ayu-

Intentó terminar lo que iba a decir, pero fué silenciada con un beso y unos suaves brazos que le rodearon el cuello.

- Hazme caso Umi-chan, lo único que hice fue ir a una gala de diseño a comparación tuya.-

- Kotori...- Susurró el nombre de su novia sin poder hacer más, la mencionada sabía perfectamente como convencerla sin titubear.

- Anda, ve a bañarte.-

- Pero también deberás tomar un baño después de mi.- Acató la orden con felicidad y se dirigió a tomar el esperado baño en la habitación de Kotori. Podía darse la libertad de hacerlo, incluso ya tenía ropa para poder ducharse y descansar. - Eli tiene razón.

- Parecemos una pareja de recién casadas...- Dijo la peliazul mientras miraba su ropa en el closet de la modista.- Recién... Casadas...

Balbuceó sin darse cuenta, tomó su pijama y una toalla de baño. Se adentró al espacioso baño que contaba ya con una tina de agua caliente para la recién llegada, fué quitándose las prendas que usaba, echó su uniforme al cesto de ropa sucia a la par de su ropa interior, bajando los mini-boxers femeninos que usaba como de costumbre, haciendo que su cierto "amiguito" saliera sin previo aviso. Entró a la tina con lentitud por el contacto al agua, metiendo sus piernas para después dejar caer su cuerpo. El vapor emanaba por el espacio, ese ambiente y la calidez hicieron que Umi recuperará energías previamente, necesitaba tanto ese baño por las arduas horas de trabajo que tuvo que dejó caer su cabeza hacía atrás en la parte superior de la tina de porcelana, descansando tranquilamente.

- Pensar en que nos vemos así... Ahora... Me pone nerviosa.- Hundió la mitad de su cara en el agua, ya estaba roja hasta las orejas, los nervios podían comérsela en cualquier momento. Podía haber terminado por hundirse, hasta que la puerta del baño se abrió cuidadosamente y una figura bien acuerpada que sólo la cubría una toalla entró por esa misma puerta.

- K-k-k-kotori...- Tartamudeo sorprendida saliendo del agua en tan sólo un segundo.- ¿V-vas a tomar el baño...

Sus cansados ojos ambar se engrandecieron de la sorpresa, estaba demás decir que sus mejillas ardían. La modista caminó a esa misma tina y dejó caer al suelo la única prenda que cubría todo su esbelto cuerpo. Umi moría por dentro y Kotori se metió para sentarse entre las piernas de la escritora sin pedir permiso.

- Decidí tomar el baño junto a ti.-

- Me hubieras dicho antes...-

- ¿Uh? ¿Para qué?.- Se giró un poco para verla y enarcó una ceja con interés.

- N-no lo sé, tal vez pude haber estado haciendo algo privado o algo así.- Respondió automáticamente y sin pensarlo.- ¡No pienses nada malo!.

- ¿Umi-chan haciendo ese tipo de cosas en mi baño?.- Bromeó con toda la intención de avergonzarla.

- ¡No me refiera a eso! ¡lo dije mal!.- Se excusó nerviosa, intentaba evadir los ojos color miel que la miraban maliciosamente.

- ¿Entonces a qué te refieres?.-

- Pronuncié en voz alta que parecemos recién casadas por accidente y-

- Umi-chan...-

- Encargarme de la empresa de Eli me está afectando...- Umi no tenía a dónde mirar y su cara de pocos amigos acompañada de decepción decía todo.- L-lo siento.

- Umi-chan...- La llamó por segunda vez.

- ¿Si?.-

- ¿De verdad nos ves de esa manera?.- Kotori tomó los brazos de su novia y los puso en sus costados, haciendo que se acercará y la abrazara con cariño.

Aquella pregunta le hizo entender demasiado las cosas a Umi, ya que esa misma pregunta anteriormente le había costado mucha paz mental y el contexto era diferente. Imaginarse de tal manera la hacía feliz e incluso la hacía sentir emocionada a simple vista. El contacto al desnudo con la piel de Kotori la llevaba a las nubes, ni sí quisiera podía pensar bien.

- Tal vez en un futuro cercano estaría bien... Me encantaría poder decir que "eres mi esposa".- Habló calmadamente y su tono de voz desprendía sinceridad. La modista sonrió satisfecha, Umi cada vez perdía el temor de ser romántica y honesta, los pequeños detalles así hacían que terminará por gustar mucho más de ella.

- Umi-chan...- Susurró encantada por haberlo escuchado, esas simples palabras eran las que necesitaba para ser feliz y sentirse segura.- Tienes que conocer a mi madre en ese caso... Y yo tengo que conocer a tus padres.

- Es cierto, aunque no sé que es lo que opine tu madre de mi.-

- No tendría qué opinar. Siempre ha respetado mi privacidad y mis relaciones, así que no debes de inquietarte.-

- ¿En serio?.-

- ¡De verdad!.-

- Trataré de no preocuparme entonces.-

- ¿Qué hay con tus padres?.-

- De hecho, ya saben... De ti... Bueno, sobre nosotras.- Umi dudó sobre mencionar lo de su tema familiar, pero ya no podía con el cansancio, tal vez se acordaría al día siguiente.

- Cada vez me sorprendes más Umi-chan.- La modista se sorprendía más y más por lo que decía su reservada novia, notó como sus párpados se cerraban, dándose cuenta que a Umi le costaba mucha batería social para hacerse cargo de una mediática empresa como era la de Eli. Sonrío con ternura y con poca culpa llamó la atención de la Sonoda para darle un beso, haciendo que abriero los ojos.

- Terminemos de bañarnos, iremos a cenar y después vamos a la cama Umi-chan.- La modista se ofreció a lavar la larga cabellera azulada, la escritora asintió somnolienta que a decir verdad, no le importaba la cena, sólo quería dormir. De vez en cuando las dos mujeres se daban pequeños besos en sus mejillas, aunque Kotori siempre iniciaba esos actos de cariño e Umi le seguía con timidez. Al terminar, se secaron y se encargaron de cubrirse bien para vestirse. La peligris tomaba la mano de su cansada novia, mientras que con la otra secaba su propio cabello, llegando a la cómoda cama a la cual Umi no dudó en dejarse caer sin decir nada.

- ¡Umi-chan!... No te duermas, vamos a comer algo.- Suspiró decepcionada, había estado esperando casi todo el día para cenar junto a su amada novia, aunque verla así de cansada la hacía retractarse.

- Tengo mucho sueño Kotori...- Susurró casi entre sueños.

- Pero no quiero que duermas con el estómago vacío, Umi-chan...- Intentó agacharse para verla de cerca. La peliazul la tomó del brazo sin previo aviso y la tiró a la cama para que cayera junto a ella, amortiguó la acción tomándola entre sus brazos.-

- Duerme conmigo por favor.- Le suplicó abrazándola y pegandola a su cuerpo, no tenía ninguna intención de hacerse a un lado. Kotori renunció a su petición sobre la cena y sonrió derrotada, acomodó su rostro en el pecho de la escritora.

- Dormiremos, pero tendrás que desayunar junto conmigo.-

- No te preocupes, tomaré el día libre mañana.- Le contestó tranquilamente.

- ¿Qué hay con la empresa?.-

- Todo el personal tomará el fin de semana completo.-

- Mouh Umi-chan, debiste decirme desde que pasé por ti, así no te hubiera insistido en cenar.- La modista hizo un tierno puchero que Umi alcanzó a visualizar con sus ojos cansados.

- Pasaremos este fin juntas, lo prometo.- Aseguró con seriedad.

- Entonces descansa Umi-chan...- Kotori volvió a tomar entre sus manos el terso rostro de su novia, dándole un corto besos en sus labios.- Te amo.

Las orejas de la escritora tomaron un color rojizo en las puntas, y sus cansados ojos se abrieron de la impresión, cada que Kotori le decía un "Te amo" ella no podía evitar sentir emociones encontradas. Se regañó mentalmente, los nervios era algo que le caracterizaba siempre, sin dudarlo regresó el pequeño beso haciendolo uno largo y lento, que dejó sin aire a la peligris que trataba de seguirle con dificultad.

- Ahh... ¿Umi-chan?.- Intentó mirarla y captar su atención, pero para su sorpresa la mencionada cayó en un profundo sueño del cual no despertaría en horas.- Buenas noches.

Se presionó más al cuerpo contrario y cerró sus párpados, acompañó a su amante en ese pesado sueño. La semana para ambas había sido ajetreada y bastante ocupada, sólo podían verse para la cena ya que Umi estando a cargo de la empresa de su mejor amiga era muy dedicada, así que no iba a decepcionarla o hacer menos de lo que hacía, mientras que Kotori obtuvo varías pasarelas de moda y entrevistas, por lo que estar 'cansadas' era el resultado de sus profesiones.

El dulce aroma que entró por las fosas nasales de la peliazul hizo que despertará de aquél profundo y complaciente sueño, notó que cierta persona no estaba a su lado, de apresuró a ponerde de pie y notar que aún vestía la bata de baño, caminó para encontrar y ponerse una cómoda ropa para la mañana. La alarma de su reloj de mano le dió aviso, tenía que tomarse su medicamento, se miró al espejo y vio su revoltoso cabello.

- Mi bolso...- Buscó en el buró a lado de la cama, encontrandolo con éxito. Sacó su pequeño frasco de pastillas y claro, un cepillo. Al terminar de peinarse y lucir un poco "adecuada", cargo con ella su medicamento y se dirigió a la cocina de la cual el dulce olor no se iba, su estómago rugió del hambre.

Se dió cuenta de que Kotori estaba de espaldas luciando un mandil rosa adornado de flores pequeñas, parecía divertirse haciendo pancakes. Umi no dudó y la abrazó desde atrás con toda la necesidad, últimamente su amor por ella crecía sin parar y ya no temía por demostrarlos físicamente, ya que ella se identificaba demostrando su amor con "tiempo de cadidad", mientras que el de Kotori se relacionaba con el contacto físico, cosas un poco diferentes.

- Buenos días Umi-chan.- La saludó y dejó el bowl vacío en la lavavajilla, la escritora no la soltaba y la seguía a la par. - ¿Dormiste bien?.

- Bastante bien, me siento mucho mejor que ayer.- La soltó con una sonrisa y fué por un vaso de agua, ya que debía tomarse las pastillas.- Lamento no haber cenado junto a ti, de verdad me sentía muy cansada.

- No te disculpes, me alegro de que te sientas mejor, desayunemos juntas.- Se despojó del mandil y lo colgó junto a su cajón fe utensilios. Ya había puesto la mesa, así que tomó asiento.

- C-claro...- Aceptó no sin antes asegurarse de su medicamento, limpió su boca y dejó el vaso junto a los demás trastes, se sentó a lado de su novia.- Gracias por éstas cosas, Kotori.

- ¿Uh?.- El extraño agradecimiento tomó por sorpresa a la modista, comió un poco de su platillo calmadamente.- No debes de agradecerlo Umi-chan.- Sonrió y posó una de sus manos en la mano que descansaba sobre la mesa de la peliazul, sonriéndole solamente a ella.

- Debo de hacerlo, me he sentido muy feliz desde que estás en mi vida.- Para Umi las palabras no eran suficientes para explicar lo gratificante que era tener la compañía de su novia, se sentía más que alegre.- Te amo.

Kotori cubrió su boca de la impresión, pocas veces había escuchado a la escritora decirle esa importante palabra. Se sonrojó y miró a otro lado, sintió como su mano era sujetada por Umi, la peliazul había colodado la mano de la Minami en su pecho, sintiendo los fuertes movimientos de su corazón.

- U-umi-chan...- Susurró en sorpresa.

- Mi corazón se pone así sólo por decirte esto... Se siente increíble.- Confesó agachando su cabeza, no quería verla por la pena.

- ¡Eres tan linda! ¡Umi-chan!.- Kotori no esperó más y se puso de pie para abrazar a la avergonzada escritora.-

- K-k-kotori... N-no puedo respirar...- Umi intentaba hacer lo posible por buscar oxígeno, el pronunciado pecho de su novia cubría la mayoria de su rostro.

- Lo siento, lo siento. Es sólo que verte así de dulce conmigo es muy hermoso para mí.- Volvió a tomar asiento con una pequeña lágrima en su ojo, lo limpió orgullosamente.

Umi sonrió genuinamente por el cambio tan notorio en sus comportamientos, decidió no decir nada y compartir su desayuno a lado de la modista, las dos disfrutaban de su compañía en silencio y risas cómplices.

El fin de semana comenzó para cierta parejita que estaba dispuesta a permanecer juntas y difrutar de su compañía. Kotori le pidió amablemente a su novia; acompañarla al super que se encontraba cerca de su casa, Umi aceptó inmediatamente, necesitaba comprar un par de tintas para sus bolígrafos, pasaría el resto de sus días libres en casa de la modista, así que se propuso a comprar lo que necesitara.

La escritora estaba a un pasillo de la modista, observandola de lejos. Se sentía feliz de compartir momentos así con su querida novia, sonrió tanto que se cubrió con una mano; no quería que alguien pasara y pensaran que era sospechosa. Algo en específico captó la atención de Umi, una desconocida mujer se acercó a Kotori y la abrazó con demasiada confianza, el movimiento que hizo sentir incómoda a la pelíazul; fué que la extraña mujer le dió un besi en la mejilla a Kotori.

La escritora se escondió detrás de un estante, cerca de ese lugar. La modista sonreía con muchísima alegría, algo que la Sonoda no había visto en lo que llevaba conciendola, ese encuentro duró más que unos minutos, se despidieron con un saludo.

- ¿Umi-chan?.- Kotori la llamó con diversión al verla detrás de los estantes de productos, justo detrás de ese mismo pasillo. Umi se asustó, tambaleándose y cayendo al suelo.-

- Ouch-

- ¿Qué hacías aquí atrás?.- Preguntó desconcertada, buscó la razón y se encontró con algo divertido. Al parecer¿Umi miraba los estantes de "condones"?- ¿Buscas los de larga duración?.

La modista comenzó a reír, puesto que Umi sostenía en su mano una caja de aquél producto que tomó sin darse cuenta al caer. La avergonzada escritora se sonrojó bastante, se puso de pie y dejó los condones en su lugar.

- No entiendo por que estas cosas siempre me tienen que suceder a mí...- Se quejó ruborizada y frunció las cejas.

- ¿Qué hacías aquí?.- Preguntó de nueva cuenta Kotori, hacia un gran esfuerzo para no reírse de su novia.

- N-nada... Sólo me extrañó verte con esa chica y me hacía la pregunta de sí ya la conocía...- Confesó débilmente por que cuando se trataba de Kotori, le era difícil poder mentirle.

- ¿Con la que estaba hablando?.- Hizo un tono de sorpresa.- Es mi mejor amiga la conozco desde la preparatoria, incluso Nico-chan la conoce. Se llama Kousaka Honoka.

- Ya veo...- El arrepentimiento de haber dudado de su novia la hizo sentir ligeramente incómoda, sintió que unas suaves manos tomaron su mano con delicadeza.

- ¿Celosa señorita Sonoda?.- Preguntó con diversión.

- ¿D-de qué hablas? claro que no.- Desvió la mirada con la intención de no hacer contacto visual.

- Es extraño ver a Umi-chan celosa, tal vez después podría presentarte a Honoka-chan.- Le dió una última sonrisa y se alejó de ella para ir a pagar los productos que cargaba, dejando a la escritora en pleno silencio.

- ¡No soy celosa!.- Umi tomó el botecito de tinta e hizo un puchero sin darse cuenta, se acercó repentinamente a la modista; tomándola por sorpresa.- Me haría feliz conocerla.

- Pues tu cara dice todo lo contrario.-

- ¡Kotori!.-

- Lo siento, lo siento.- Cubrió su boca para reír con la cómica escena de su novia con sus evidentes celos que se podrían notar a kilómetros de distancia, decidieron por dejar ese tema de conversación después y concentrarse en lo que harían en el día. Kotori tomaba de la mano a su reversada mujer, caminaban a la par saliendo justamente por la entrada del supermercado.

- ¡Kotori-chaaaaan!.- Escuchó una voz chillona qu provenía de atrás. Kotori sintió ser abrazada por la espalda y de la sorpresa volteó inmediatamente.

- Nico-chan, cuanto sin verte.- Saludó alegremente correspondiendo el abrazo.

- Creo que nos vimos hace una semana... ¿Creo?.- Dudó mucho si responder, la mirada de la recién llegada pelinegra se dirigió al agarre de manos de la parejita, sonrió complacida.- Así que las cosas van bien entre ustedes eh.

- Por supuesto que están bien.- Comentó con seriedad Umi.

- Que bueno, tu vida ahora ya no corre riesgo hahaha...- Se burló la más bajita con toda la intención de molestarla.

- Supongo que hoy es el día en el que me tengo que resignar a ser la burla de todos...- La escritora fue rodeada con una aura llena de pesadez, su novia se alarmó por lo dicho y tomó con amor entre sus manos el rostro de la peliazul.- K-kotori, Yazawa-san está aquí.

- Pero Umi-chan, no pongas esa cara de pocos amigos.- Le pidió amablemente viéndola a los ojos.

- Y agregando que me hacen sentir celosa por que mi Maki-chan no está aquí.- Fingió una voz llena de dolor y dramatismo, la parejita se sonrojó y se separó inmediatamente.

- ¿Y por qué no estás con Maki-chan?.- Preguntó Kotori.

- Tuvo un pendiente en el hospital, así que trabajará medio día.- Respondió con tranquilidad.

- ¿Y cómo vas con lo de tu embarazo? ¿vas a retirarte pronto?.- Umi tomó una pose de interrogadora intimidante, Nico hizo una mueca en respuesta.

- Vine a saludar a mi mejor amiga y ¿me reciben dos policias?.- Cruzó sus brazos con molestia y diversión.-

- Nico-chan no es eso, Umi-chan está un poco preocupada por tí eso es todo.- La modista hizo un ademán con su mano para aligerar las cosas.

- Suficiente tengo con Maki-chan, jamás creí que quisiera cuidarme tanto. Ni si quiera sabe que salí a comprar para la comida de hoy.- Al parecer la Idol se desahogaba con el par de mujeres que estaban atentas a lo que decía.- Sólo tengo tres meses y me trata como sí estuviera a punto de parir.

- Con eso de que es doctora, no me sorprende.- Umi removió ligeramente sus hombros.

- Como sea, no les quito más tiempo, no quiero que se dé cuenta de esto.- Sonrió y se despidió de ellas con prisa para no perder su valioso tiempo. Umi y Kotori soltaron una risa por la escena de la Idol.

- Ya me esperaba que Maki fuera así de sobreprotectora.- La escritora volvió a tomar de la mano a su novia para seguir caminando a la residencia de esta última.

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NozoEli ~• Omake ~• 3/3

"Nozo-Duda"

Ayase Eli compartía un casi pacífico momento con su familia y su novia, y se podría decir "casi- pacífico" si no fuera por que su hermana le comentaba cosas a Nozomi que dejaban en vergüenza a la rusa.

- Una vez mis padres la castigaron sin nada de chocolate por un mes, sólo por que no hizo sus deberes y después de eso jamás volvió a olvidarlo.- Le platicó con un tono lleno de burla, la astróloga no dejaba de reír y mirar a su enojada rubia que tenía más que la cara roja.

- Arisa, se te hará tarde para tus clases de natación.- Recalcó con una voz fuerte y poderosa que hizo caer en cuenta a la menor de la familia.

- Ahhh, es verdad. Quería seguir hablando con Tōjō-san.- Hizo un puchero mientras se ponía de pie para ir por sus cosas.

- Después de que llegues podrás seguirme contando cosas de Elichi.- Agregó con felicidad la pelimorada, ganandose un gruñido de su novia.

- ¡Llegaré en dos horas Onee-chan! Nos vemos Tōjō-san.- Terminó por despedirse y salir de la lujosa mansión con una vibra llena de paz.

Nozomi tomó asiento a lado de su rubia con naturalidad, sabiendo que estaba un poco enojada pero no perdería la oportunidad de seguir jugando con ella lo más que pudiera, amaba verla haciendo pucheros.

- Te recuerdo que tienes a una mujer esperando un hijo tuyo, así que no es recomendable que me ignores Elicchi.- Picó una de las mejillas de Eli y la tomó del brazo.

- B-b-b-bien...- Titubeó tratando de ocultar su sonrisa y el rubor que amenzaba con descrubrir sus nervios.

- También me siento feliz por esto.- Sonrió y recargó su cabeza en el hombro de la rubia.- Tus padres son muy amorosos por cierto.

- Probablemente no tenían esperanza de que les diera nietos.- Eli seguía mirando en otra dirección, recargó su barbilla en la mano libre que tenía, su voz comenzó a sonar apagada.

- Siempre tienes que ser tan cruel contigo misma Elicchi.- Suspiró la Tōjō sabiendo a la perfección el sentir de la rusa.- No creo que hayan pensado eso, ya que tuviste muchísimas novias y no dudo que pudieras haber tenido un hijo con una de ellas.

- No sé como debería tomarme eso...- Frunció las cejas.

- A lo que me refiero, es que obviamente existiría un chica que quisiera tener un bebé contigo.- Nozomi decidió dejar las bromas de lado y centrarse para que su novia lo entendiera con seriedad.- Soy afortunada de estar contigo.

- Es difícil molestarme contigo Nozomi.- Suspiró y tomó la mano de la mayor para darle un apretón.- Aunque me duele que me sigas recordando mi pasado de soltera.

- Entonces no vuelvas a pensar así de tí.- Le dió un beso en la mejilla.

- Está bien, está bien.- Aceptó resignada.

- Elicchi...- La llamó después de haber transcurrido un tranquilo silencio en la sala.

- Dime .-

- ¿Eso quiere decir que eras toda una chica hormonal?.-

- Nozomi no pienso responderte eso .-

- Bueno, es que a lo que Umi me contó;sí que eras toda una depredadora.- Insinuó con diversión.

- ¡Estaba en mi etapa adolescente!. Además, no tiene caso decirte algo al respecto.- La cara de Eli se enrojeció en cuestión de segundos mientras fruncía las cejas.

- ¿Cómo lograste no embarazar a una chica en tanto tiempo?.- Nozomi siguió con sus preguntas e incluso tomó una mejor postura para ponerle atención a la rusa.

- Me sorprende la capacidad que tienes para hacer ese tipo de preguntas y no sentirte apenada.- La mayor de la familia Ayase se cubrió la cara de la vergüenza.

- A Elicchi le gusta todo de mi, así que sólo respondeme.- Sonrió con malicia, acto que Eli no podía negarse ni de broma.

- Mi etapa empezó a los veinte años, así que mis hormonas y la testosterona comenzaron a iniciar a esa edad, el medicamento que tomó previene que no tenga ese tipo de accidentes por ciertos periodos de tiempo.- Comentó con toda la intención de acabar con las dudas extrañas de su novia.

- ¿Y qué hacías cuando no tenías tu medicamento?.- La Tōjō posó uno de sus dedos en sus labios.

- Nozomi, no planeó responderte todo sólo así como así.- Comenzó a sentirse acorralada, tanto que jaló el cuello de su camisa para tomar oxígeno por los nervios.

- No seas aburrida y sólo responde Elicchi.-

- En esas épocas siempre cargaba anticonceptivos, aunque sí te soy sincera, siempre había chicas que tenían intenciones de querer hijos míos e incluso hacían lo posible para que ocurriera ese tipo de cosas.- La rusa recordó con claridad la cantidad de mujeres que casi le pedían tener hijos como súplica.- Lo hacían por mi herencia y el puesto que tengo.

- Es que el destino decía claramente que teníamos que encontrarnos, yo era la indicada para ti.- La astrólogo pico con delicadeza la punta de la nariz como un tipo de jugueteo para animarla.- Ninguna de ellas tenía idea de como apreciarte.

- N-n-nozomi...- Tartamudeo con fuertes golpes en su corazón, tomó una pequeña almohada que se encontraba a lado de ella; abrazándola con fuerza y soltando un grito de emoción.

- Siempre tan linda Elicchi.- Reía divertida por ver a su rubia casi morir de lo sonrojada que estaba.- ¿A qué hora llegarán tus padres?.

- E-en unas horas también.- Respondió con un bufido de aire.

- Hagamos algo divertido entonces.- Propuso tomando la mano de la rusa y poniéndola de pie.

- ¿Hacer qué?.- Preguntó desconcertada para seguirla con pasos largos entre los pasillos de la mansión.

- Vamos a darnos mucho amor, ¿qué más podría ser?.- Volteó de reojo; brindándole una sonrisa llena de picardía. Eli sintió que podía emanar vapor de sus mejillas, sonrió nerviosa y solamente la siguió por instinto.

Lamento mucho la demora, me he encontrado bastante ocupado. Pero ya tenía medio capítulo así que me decidí por terminarlo hoy. ¡Se les agradece que sigan leyendo esta bonita novela del KotoUmi!. No falta mucho para darlo por terminado 3. (La continuación de esta historia estará en el SideStory del NicoMaki cuando finalicé este) así que habrá mucho más de estas parejitas próximamente.

Haru~•