Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 23

Platillo favorito

― Mami, ven… ―pollito tiró de mi mano llevándome hacia el pasillo―. Papá y yo hemos terminado mi habitación.

Me detuve en su puerta y miré: su pequeña cama había sido reemplazada por una de tamaño individual y ya no había más Batman en ningún lado, sino dinosaurios de todo tipo.

― Les quedó hermosa ―aludí.

Mi hijo empezó a bailar, pero no de forma desordenada sino de una manera distinta con pasos mejores y practicados. Tomaría nota y le diría a Ang que no le mostrara tanto tiktok.

― Ahora dormiré en mi propia habitación ―dijo mi niño―, y le haré un espacio a Leo para su cuna.

Acaricié su pelo y le sonreí cuando levantó su rostro, mirándome. Ahora era un niño más alto y sus conversaciones se habían vuelto más juiciosas.

― ¿Ya están las gelatinas, mamá? ―Me preguntó antes de salir disparado fuera de la habitación.

Exhalé resignada.

Edward me estaba observando con una sonrisa.

― ¿Lo has notado? ―Le pregunté―. ¿En qué momento mi bebé creció?

Él suspiró mientras recogía su herramienta del piso y la echaba en su caja especial para guardarla. Se incorporó y noté que su fisonomía tenía cambios significativos, ya no era el tipo delgado sino que tenía un cuerpo trabajado, se veía apetecible, mucho.

Y no es que antes no lo hubiera notado. Solo que ahora se veía mejor con esa nueva musculatura.

― Cuando menos lo esperemos nos pedirá permiso para ir a su primera cita.

― Oye, no ―fruncí las cejas― mi bebé no tendrá citas hasta que tenga edad suficiente. Quizás a los veintiún años.

Edward empezó a reír. Era una risa contagiosa y despreocupada.

― Tú no esperaste veintiún años ―me acusó burlón.

― Porque tú no me dejaste ―respondí también en son de burla.

― No podía hacerlo, no quería que nadie me ganará. Tu primera cita tendría que ser conmigo.

― Tú fuiste mi primero en todo ―confesé lo que él ya sabía.

Su sonrisa se ensanchó en sus labios cuando caminó a mi lado.

― Lo sé ―murmuró―. ¿Qué más falta por hacer?

Salimos de la habitación con paso lento. Él llevó la caja de herramientas al garaje y volvió corriendo al lado mío.

― Los postres están listos, las decoraciones, las mesas y sillas ―enumeré― solo falta hacer las bolsitas con dulces.

― Terminemos, te ayudó ―se ofreció.

Dejamos sobre la mesa todo tipo de golosinas. Pollito, Edward y yo nos encargamos de rellenar cada bolsita en cuestión de dos horas, fue en ese momento que Ángela y Ben llegaron para ayudarnos en lo que hiciera falta.

El patio estaba listo y organizado para la fiesta de mañana.

― Lo sigues amando.

No fue una pregunta, sino una afirmación de mi amiga. Encogí mis hombros y seguí untando la crema color verde sobre el pastel, lo decoraría con un gran dinosaurio en el centro.

― Igual ya no importa ―susurré, viendo de reojo que Edward seguía conversando en la sala de estar con Ben―. Cada uno siguió y eso está bien.

― Te creería si no tuvieras esos ojos de amor cada que lo ves ―comentó Ang―. Tu mirada se ilumina y tu semblante cambia automáticamente, Bella. Y estoy segura que ese corazón martilla duro por él.

Reí.

― ¡Eres una bruja! ―Bromee, lanzando un poco de crema sobre la comisura de sus labios, ella fácilmente la comió―. No puedo mentirte ―musité― me gusta su cuerpo.

Ang rodó los ojos.

― Te gusta todo.

― Sí. Me hace… ―mordí mi labio― imaginar cosas.

― Te soy sincera. Me gusta la forma en qué ahora se tratan, sobre todo la madurez que tienen para seguir adelante siempre priorizando a su hijo. Estoy realmente orgullosa de los dos.

― Nos costó el divorcio y varias sesiones de terapia ―respondí―. Es irónico que tuvimos que soltarnos para poder estar bien, pero fue necesario. Hoy lo veo bien, hay paz en sus ojos y lo agradezco. Me hace feliz saberlo bien.

― Bella, has pensando que un día aparecerá una mujer en su vida.

Me concentré en deslizar la crema con mucha delicadeza. Por supuesto que muchas veces mi mente me ha traicionado y me envía hacia lugares que no quiero, uno de ellos es verlo con otra.

De solo imaginar mi corazón dolía. Me costaría mucho aceptar que se enamoró de otra persona y que probablemente terminaría casándose y formando otra familia.

Sabía que tarde o temprano el día que llegara terminaría llorando hasta deshidratarme.

― No me gusta pensar en eso ―me sinceré.

― ¿Por qué no eres tú quien da ese paso?

Levanté mi vista. Ang reía emocionada mostrando sus perfectos dientes blancos.

― No estarás pensando que debo conquistarlo, ¿o si?

― Te aseguro que si no viera esos ojos aborregados con los que te mira, no te estuviera proponiendo que lo conquistes nuevamente.

Exhalé todo el aire que pude. Mi bebé pateó dentro de mí y me hizo acariciar mi vientre redondo.

― Además… ―añadió burlona― no me dirás que esos escotes que usas son porque tienes calor ―soltó una risa.

― Oye, mis tetas han crecido junto con mi vientre.

― Ajá… ―puso los ojos brevemente en blanco―. Entonces, ¿lo harás?

Eché una mirada hacia donde Edward seguía en el sofá.

― ¿Crees que usar ropa demasiado ajustada sea suficiente? ―Indague.

Ángela se puso a reír fuertemente, tanto, que los hombres voltearon a vernos con rostros extraños.

Edward se puso de pie y se acercó a nosotras.

― Bells, ¿necesitas algo más? ―rascó la parte de su nuca.

― Está todo en orden, gracias. ¿Te quedarás a cenar? Estoy por servir.

Guardó el celular en su bolsillo trasero y sus hombros cayeron.

― No. Bueno… yo, tengo pensado asistir a una…

― Cociné brisket ―le dije justo cuando sus tripas protestaron por comida― Tú platillo favorito.

― Anda, hombre, no te hagas del rogar ―instó Ángela dándole una leve palmada en el brazo.

Edward parecía dudar cuando miró hacia el plato de comida que acababa de servir para él, se centró en mis ojos. Me sonrió levemente y decidió sentarse a cenar con nosotros.

― ¿Tenías un compromiso? ―intenté saber.

Edward negó levemente mientras probaba el primer bocado y hacía esos ruidos de placer al probar el apetitoso brisket.

― No. No tenía nada por hacer ―respondió.

Le sostuve la mirada por más tiempo del necesario… ¿Aún era tiempo para nosotros?

Sonreí internamente. Tal vez no era tan descabellada la idea de mi amiga.

Quería intentarlo porque lo amaba.


Bueno, me gustaría saber si quieren otra actualización. Pero antes díganme qué piensan ustedes sobre este capítulo. Muy agradecida con su apoyo, me alientan a llevarla pronto a su final. Abrazos.

Gracias totales por leer 💔