Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.


Capitulo 10: Cambios y entrevistas


Saori llegó a la entrada principal del Santuario usando lentes de Sol y una fascinación absoluta por ese brilloso mundo llamado Hollywood; detrás de ella Tatsumi cargaba sus cuatro maletas, y a su lado Mii cargaba sólo una pequeña bolsa. Estaba emocionada y su llegada al Santuario no causó el gran revuelo que esperaba, pero no le importaba, estaba ansiosa por contarle al Patriarca sus nuevas noticias. Tanto que ni notó que el Santuario había cambiado… algo…

Los panfletos políticos de los candidatos seguían ahí, algunas casas en Rodorio incluso tenían publicidad de más de un candidato, pero también había algo más, algo que Mii sí notó de inmediato, pero no pudo decir nada debido a que no tardaron en llegar a la entrada del Santuario. Ahí se hizo más evidente para la santia de Delfín que algo había pasado; las construcciones parecían estar a medias y cerca de la entrada había una enorme estatua de Shura de Capricornio, de expresión seria y pose heróica. Mii ni tuvo tiempo de señalar ese hecho, mientras más avanzaban, más estatuas o estandartes relacionados a Shura o a Capricornio aparecían, dejando a la joven con una mala sensación.

Fuera de eso, todo parecía tan normal que Saori lo ignoró por completo. Caminó tranquila hasta que llegó al primer templo, el que pasó sin problemas debido a que no había nadie; al llegar a Tauro, Saori se encontró con la agradable sorpresa de ver a Ox jugando ajedrez con Aldebarán, ambos tan concentrados que no notaron que estaba ahí. Para ella eso fue perfecto, le gustaba que sus hombres convivieran entre sí, dos generaciones en tiempos de paz, dos que habían luchado por ella sin pedir nada a cambio. El resto de la subida fue parecido, ella viendo a sus santos conviviendo entre sí, los que estaban juntos ya que, por ejemplo, en Virgo sólo encontró a Shijima desayunando con Ikki.

También había visto a Izô en la herrería de Shura, pero no le había puesto mucha atención, sintiendo urgencia por saludar a su Patriarca y hablarle de sus horas de estudio sobre Theodore Adorno y Max Horkheimer, puesto que ya le había agarrado el placer a la lectura.

Sin embargo, apenas llegó al pasillo que la conducía a la oficina del templo principal se detuvo. Hasta ese lugar se podía escuchar la discusión que estaba ocurriendo a puerta cerrada. Saori sólo pudo mirar a Mii con un gesto de preocupación.

—¡No! ¡No puedes hacer esto! ¡Peleamos y luchamos por nuestra libertad de prensa! ¡El Patriarca no puede controlar lo que decimos o no! —escucharon a Milo— Camus, dile algo.

—... Gran Patriarca, Milo tiene razón, así como no puede controlar la prensa, tampoco puede controlar al Tribunal, somos una entidad independiente de su diligencia, es absurdo que el Patriarca controle el organismo que se encarga de determinar quién será el próximo Patriarca, eso no es limpio…

Más argumentos y contraargumentos (que se reducían a "soy el líder de este lugar y puedo hacerlo") se escucharon salir de la habitación hasta que la puerta de esta se abrió de golpe. Apenas eso ocurrió, Saori y Mii se frotaron los brazos, Camus parecía a punto de desatar el infierno congelado; detrás del francés, Milo resistía el hielo, su fuego interior era suficiente para evitar que lo sintiera. Ambos pasaron al lado de la diosa y su saintia de más confianza, ignorándolas, mientras insultaban en francés.

Sin entender qué sucedía, Saori se acercó a paso lento a la oficina, y se quedó parada en la entrada, sin saber qué estaba sucediendo.

—Shura… —dijo— ¿Qué estás haciendo aquí?

Shura de Capricornio levantó la vista y se arrodilló ante su joven diosa, emocionado por contarle las nuevas noticias. Esa tarde, Saori no discutió sobre la teoría crítica y su impacto en el pensamiento filosófico del siglo, en su lugar, estuvo a punto de desmayarse varias veces.

Ese mes había estado bastante tranquilo en cuanto al gobierno del Santuario se refería, Shura no había hecho ninguna obra que valiera la pena mencionar en el noticiero, fuera de las grandes obras que había mandado a hacer para honrarse a sí mismo. El poder se le había subido demasiado rápido a la cabeza, pensaba Camus, pero en medio de las tareas que fueron relegadas a él después del autoexilio de Shaka, poco podía hacer para profundizar sobre eso, tenía unas elecciones que terminar de organizar, o planes para su próximo autoexilio.

Gracias a esa relativa calma, Shoko finalmente pudo organizar sus esperadas entrevistas. Para saber quién iría primero, ella y los directores de campaña se reunieron para determinar los turnos con un pequeño juego de piedra, papel y tijera.

Saga tenía el primer turno, y para eso Kanon había organizado una entrevista rodante. Quería que Xiaoling entrevistara a su hermano mientras este recorría el Santuario y Rodorio, y si en medio de la entrevista se encontraban con uno o dos partidarios de Saga, bueno, esa sería una casualidad.

Así inició la entrevista, con Hyoga, el camarógrafo, siguiéndolos desde la entrada de Géminis mientras Xiaoling le hacía a Saga la pregunta más crucial y común sobre su candidatura.

—¿Por qué? Saga, estoy segura que todo el Santuario quiere saber por qué quieres regresar a ser el Patriarca.

—Quiero hacer las cosas bien —contestó Saga después de varios segundos en silencio, deteniéndose en la entrada de Aries, dando así la pose perfecta para la cámara—. Estoy seguro que no todos conocen la historia completa, por eso quiero sincerarme contigo…

Saga había ensayado todas las líneas que diría para esa entrevista, se había preparado una y otra vez, había discutido con Kanon sobre su postura, tono de voz y entonación. Todo estaba tan ensayado que se sentía casi robótico, pero con una poderosa razón de ser; la competencia estaba evolucionando a niveles nuevos, ahora que toda la atención había desaparecido sobre el nuevo Patriarca, ellos podían disputarse ampliamente la atención del Santuario y Rodorio. Los gemelos querían aprovechar esa oportunidad para limpiar algo del buen nombre de Saga permitiendo que él diera su propia versión de los hechos.

Una versión con muchos adornos que Julián Solo les había sugerido para que no se vieran tan mal.

Saga había querido no adornarlo tanto, pero así era la política, decía Kanon, la verdad no existía en ese tema, sólo algo muy parecido a ella. Durante el camino a Rodorio, Saga se mostró encantador y sonriente, haciendo reír y sonrojar a Xiaoling voluntaria e involuntariamente, para molestia de Katya.

—¿Por qué yo no estoy con él? —se quejó, escondida detrás de unos arbustos junto con Kanon.

—Porque no eres parte del grupo de Shoko —respondió Kanon—. Deja de quejarte, ahora es tu turno, ¿recuerdas nuestros planes?

—Sí, puedes confiar en mí.

Katya finjo que caminaba por el lugar como cualquier otro santo que lo hacía, miraba hacia todos lados como si esa fuera la primera vez que estaba en ese lugar; y así, distraída en sus propios asuntos, Katya chocó contra Saga. La idea era que chocara levemente con él para que Saga mostrara su lado más bondadoso con el pueblo, plan que Saga no conocía; pero cuando Katya estuvo casi frente a frente, ella optó por prácticamente arrojarse a sus brazos, aprovechando la oportunidad.

Desde su escondite detrás de los arbustos, Kanon se golpeó la frente con la palma de la mano derecha, sintiéndose frustrado al ver como Katya casi aprovechaba para manosear a su gemelo mientras Hyoga y Xiaoling intercambian una mirada ante tal arrojo.

—Lo lamento mucho, Saga, soy tan torpe —dijo Katya, sosteniendo a Saga de la cintura, prácticamente abrazándolo—. Debes creer que soy una tonta…

—No… claro que no… saintia de Corona Boreal… —intentó decirle, tratando de que ella lo soltara en tanto miraba a la entrevistadora y sonreía como si todo eso fuera normal— Todos tenemos tropiezos, lo importante es saber levantarnos…

—Eres tan amable… —Katya abrazó con más fuerza a Saga, mirándolo directo a los ojos— Eres un santo…

Saga sonrió algo tenso. Todo ese momento se sentía tan intenso y falso que no tardó en sospechar que Kanon había roto su promesa de no sobrepasar los límites. Antes de que pudiera darse cuenta, el resto de su entrevista se la pasó con Katya colgada a su brazo, no dejando de intervenir a cada momento para recordarle a Xiaoling lo bueno y puro que era, y cómo todo lo que había ocurrido en realidad no había sido su culpa.

Cuando llegaron a Rodorio, algunos niños, amigos de los hermanos de Helena, salieron corriendo, gritando que el santo de Géminis se bañaba en sangre joven para mantenerse así de atractivo, cosa que provocó sorpresa en Xiaoling.

—Los niños son tan imaginativos… —murmuró Saga para intentar disipar la atención de esas declaraciones.

La entrevistadora, en cambio, quiso ahondar en ese tema, al menos hasta que un pequeño escándalo frente a ellos llamó su atención. Algunos pobladores de Rodorio, con playeras que profesaban su apoyo a Saga, se acercaron a él con expresión preocupada.

—Santo de Géminis, ¡una espectro se acerca! ¡y dice que está buscando a su hijo!

Saga miró a Xiaoling y Hyoga, quien no había dejado la cámara a pesar de su evidente preocupación. Estaban en tiempos de paz, pero Hades le había dicho a Athena que no controlaba a su gente, así que el grupo de santos no dudó en correr hacia el lugar del escándalo, con Xiaoling narrando los eventos para el noticiero.

Cuando llegaron al centro del problema, una veloz sombra negra se avalanzó contra Saga, asustando a las saintias y a Hyoga. Lo que creyeron que era ahn ataque, en realidad fue un fuerte, fuerte abrazo.

—¡Mi niño! ¡Te estaba buscando!

Abrazando a un muy desconsertado Saga se encontraba Ker, diosa del destino, hermana de Hypnos y Thanatos, responsable de su dualidad y los trece años de usurpación.

Viendo la conmovedora reunión madre-hijo desde su escondite de los arbustos, Kanon sonrió al ver qué su plan funcuoana. Después le explicaría a Saga su loca teoría de por qué consideraba Ker su madre y cómo la había convencido de participar en sus planes. Por ese momento, esperó a que la exaltación de los habitantes terminara y que la entrevista continuara, con una nueva visión sobre por qué Saga era la mejor opción para el puesto, en las propias palabras de su seguidora numero uno y su madre, quienes no dejaron que Saga volviera a hablar en el resto de la entrevista.

A Deathmask tampoco le había ido bien, pero al menos una loca no se había metido en su entrevista, ni su madre había aparecido después para decirle a todos que él era perfecto, así que eso lo reconfortaba.

Milo fue el responsable de hablar con él, en el templo de Cáncer, que Helena se había encargado de organizar días antes. La joven asgardiana lo había mandado a limpiar, pintar, a comprar un par de cómodos sofás, una mesa de centro, una plantita y poner mucha luz tanto natural como artificial; y a pesar de que ella no había querido, Deathmask la sentó a su lado en la entrevista, mientras sus pequeños hermanos se sentaron a sus lados, todos aparentando ser una feliz familia, sonriendo, y perfectamente arreglados.

Ese era el plan, mostrar su radical cambio de vida.

—Me gusta la remodelación del templo, ¿dónde quedaron los rostros de todas las personas que asesinaste?

Y a pesar de todos sus esfuerzos, Milo no se creyó nada de eso. De hecho, el griego estaba dispuesto a mostrarse rudo e inflexible, como creía que un buen reportero debía ser.

—Me siento muy arrepentido por todo lo que hice —dijo Deathmask, desde lo más profundo de su oscuro corazón, siendo honesto— durante el gobierno usurpado de Saga dónde no hubo límites —continuó, de verdad se arrepentía, pero debía repartir culpas, no podía responsabilizarse él solo de todas sus acciones.

—El templo ha sido purificado, después de la pasada Guerra Santa no quedó casi nada de él, por suerte, los cambios positivos siempre son buenos —continuó Helena, con calma, tomando la sudorosa mano de Deathmask

—¿La pasada Guerra Santa? ¿Dónde no hiciste nada salvo ser arrojado del Yomotsu, de nuevo? —Milo alzó una ceja, sintiéndose mordaz.

—Sí, creo que fue antes de tu sobreexagerada respuesta a cuando te enteraste de que Camus se había unido a Hades, escuché que te arrojaste a sus brazos y lloraste como un niño pequeño, ¿sabías que gracias a cosas como esas es que la gente se pregunta qué clase de relación tienen ustedes dos?

Milo mantuvo un expresión estoica. Sin embargo, no pudo evitar preguntarse como Deathmask sabía lo del llanto y a qué se refería con eso de su relación con Camus.

En Acuario la temperatura del lugar bajó varios grados; Camus estaba viendo la entrevista y a pesar de no haber entendido del todo esa insinuación (o no querer hacerlo), no le había gustado para nada. A su lado, Hyoga intentó no reírse de su maestro.

—Voy a ver a Shiryu y Seiya en Libra, Shunrei llevó un reproductor de discos y han estado viendo películas —optó por decir, saliendo de su hogar antes de que este se transormara en la Antártida.

En Cáncer, ambos santos se quedaron viendo fijamente. Detrás de la cámara, Shun sólo pudo suspirar muy por lo bajo; sabía que era una mala idea que Milo entrevistara a Deathmask, pero el santo de Escorpio había convencido a Shoko al declarar que él lograría sacarle toda la verdad. Shun sólo había ido en caso de que las cosas se pusieran feas, incluso Hades le había dicho que podía llamar a los espectros si lo necesitaba.

Durante los siguientes minutos, la tensión no hizo más que crecer, Milo era un periodista mordaz, de esos que no dejaban el tema de lado hasta que obtenían una respuesta satisfactoria y Deathmask era de la clase de entrevistados que atacaban cuando se sentían acorralados. De vez en cuando Helena intentaba hacer una pequeña broma para reducir la tensión, mientras que sus hermanos ya comenzaban a hacer sus característicos movimientos, jugando de un lado al otro, riendo por lo bajo, o alto, y provocando uno que otro pequeño accidente que Shun captaba con la lente de su cámara.

—¿Crees que eres la persona correcta para dirigir el Santuario? ¿Con todo y tus antecedentes?

—Athena dijo que el perdón…

—Perdonar no es sinónimo de olvidar.

—Y no olvidar no significa que no pueda existir la redención. Creí que tú habías perdonado a Kanon.

—Kanon expió sus pecados peleando contra Hades, sacrificó su vida para derrotar al cejon… y nos regaló un suéter en Navidad, lo que un suéter más que tus nulos regalos.

Su nuevo duelo de miradas se interrumpió cuando escucharon que uno de los floreros que había puesto Helena en la habitación se había roto. Al mirar hacia el lugar del incidente, ambos notaron dos cosas importantes, en primer lugar, las paredes de la sala de estar de Cáncer ya estaban llenas de dibujos, y en segundo, Shun había dejado su trabajo tras la cámara para unirse a los juegos de los niños, lo que significaba que ellos llevaban varios minutos peleando sin que el pueblo tuviera oportunidad de ver su épica confrontación verbal.

Aunque si la habían escuchado, y habían visto a Deathmask, ya que Helena se había quedado con la cámara y había filmado fijamente a su expsicopata amor.

Al verse descubiertos, los hermanos de Helena se lanzaron contra Deathmask riendo y disculpandose por sus pequeñas travesuras, cosa que el santo aceptó de inmediato, riendo con ellos y siendo captados bajo la lente de Helena como una gran familia feliz.

Al lado de la chica, Milo sólo miró a Shun y murmuró un decidido "no me la creo" antes de indicar que debían continuar. Sus preguntas mordaces no terminaban, y estabas ansioso por asaltar al próximo candidato.


Comentarios:

¡Gracias por leer!

He de disculparme por el ligero atraso, pero no sé preocupen, espero que no vuelva a pasar. Mientras tanto, en los próximos días se viene otro capítulo, para compensar la falta. Creo que no lo había mencionado, pero ya pasamos la mitad de esta historia, así que nos acercamos al gran final.