¡YEEEEEY! ¡Hemos podido actualizar! *bailan* Esto puede servir de recompensa si nos retrasamos en los siguientes… e.e (decid que sí, porfa xD) Es un poco más corto que los demás, pero bueno... sino se habría hecho muy largo xD


Ayame-desu:

¡Gracias por leerlo! Por suerte, hemos podido actualizar antes de lo previsto :D Y en cuanto lo de Hayato y Akemi… no tardará mucho e.e xD

Carleigh: ¡Ya ves! ¡Muerte a los profesores y su deseo de esclavizar a los alumnos! D: xD Está claro que Akira es bastante corta de vista para estas cosas, y sí, ¡Takeshi es su mejor amigo! x3 Nos alegra que te haya gustado tanto :3 Puede que más adelante hagamos alguna pequeña aparición de otros OC, así podríamos incluirte en algún capítulo… Cuando salga saldrá, estas cosas han de salir solas xD Lo consideraremos~ ;D

Hibari-Mayra: Qué mono es Haya, ¿a que sí? xD Tranqui, que en el próximo capi Kyoya saldrá más

Mcrazymtz: ¡Gracias por tu apoyo, necesitamos refuerzos contra los profes! xD Qué bien que te guste~ Los lectores fieles son los mejores amigos de los autores. *cara interesante*


Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no nos pertenece, sólo las dos OC.

Warnings: Posible OOC e.e


- ¡TÚ!

Akira señaló a Hibari con ojos como platos. Había olvidado que Akemi vivía con su primo. El idiota de su primo, para ser más exactos. Él la miró indiferente.

- ¿¡Qué haces aquí! – Gritó Akira, escandalizada. ¡Ella había venido a pasarlo bien, no a tratar con psicópatas!

- Es mi casa. – Puntualizó Hibari con su calma usual.

- ¡No me importa! – Ella pisoteó el suelo - ¡Pues tomamos tu casa! ¡Ya no eres bienvenido aquí, así que fuera! – Señaló enérgicamente la puerta de entrada. Él se limitó a seguir leyendo el periódico que tenía en las manos, ignorándola.

- Será payaso… - Pensó Akira con disgusto. Akemi se adelantó.

- ¿Ya has llegado? – Preguntó - ¡Mira esto! – Salió corriendo de la habitación y volvió con algo entre los brazos – Te presento a Ooki-kun(1) – Sonrió ella.

- ¿Ooki-kun? – Pensó Tsuna - ¡Vaya nombrecito!

- Anda que has tardado en ponerle nombre. – Comentó Akira, y Yamamoto rió. Hibari miró al panda de peluche, y luego a su prima.

- Hn.

- Pero qué soso eres, hijo mío. – Akemi negó con la cabeza. Él levantó la vista y la miró arqueando una ceja – No podrías decir algo como "¡Qué mono!" o aunque sólo fuera un "¡Aww!" – Dijo ella, añadiendo énfasis a sus palabras imitando los gestos que suelen acompañar dichas exclamaciones. Él se la quedó mirando unos instantes, para luego volver a concentrarse en su lectura.

- ¡Tonto! – Akemi le arrebató el diario y le tiró el peluche a la cara. Todos los presentes se quedaron en silencio, excepto Akira, a quien aparentemente le hizo mucha gracia. Hibari cogió al panda y lo apretó ligeramente con las manos.

- Qué blandito.

Vale, esto sí que era raro. Si antes estaban en silencio, ahora el ambiente era totalmente gélido. Akira calló y se lo quedó mirando con extrañeza. Akemi, por su parte, rompió el hielo con toda naturalidad.

- ¡Yay! ¿A que sí? ¡Y achucharlo es aún mejor! – Dijo entusiasmada - ¿A que sí, onee-chan?

- ¿Eh? Ah, sí… - Contestó ella, aún mirando a Hibari como si fuera un bicho raro, quien aún tenía el panda en las manos - ¿Desde cuándo les gustan los peluches a los psicópatas tarados como él?

- ¿Qué os pasa? – Preguntó Akemi extrañada, dándose cuenta por primera vez de las caras de incredulidad de sus amigos.

- Jaja, es que Hibari no… ¿suele ser así? – Dijo Yamamoto, rascándose la nuca.

- ¡Para nada! - Añadió Tsuna mentalmente. Gokudera chasqueó la lengua.

- No sabía que te gustaran los peluches, Hibari-san. – Comentó Kyoko con una sonrisa.

- Pues aún no habéis visto su habitación. – Dijo Akemi con un tono malicioso. Su primo le tiró el peluche y ella lo cogió al vuelo.

- Va, que tengo hambre. Deja al tío este en paz. – Apremió Akira, arrastrándola fuera de la habitación.

- Vale, vale. ¡Hasta luego, nii nii! – Se despidió Akemi. Todos salieron del salón y Akemi les llevó a su habitación.

- ¡Qué grande es esto! – Comentó Akira - ¡Encima tienes tele para ti sola y… ¿una PS3? ¡Qué morro! ¡Yo también quiero una, que aquí en Japón no tengo! – Akira se tiró en plancha al cómodo sofá cercano y buscó el mando de la tele - ¿Dónde están los juegos y el mando? ¿Puedo jugar verdad?

- Sí, claro. Están aquí. – Akemi abrió una de las puertas del mueble que había debajo de la televisión.

- ¿¡Todo eso son juegos! – Exclamó Akira, saltando del sofá con ojos brillantes. Se acercó y empezó a mirar los juegos que había.

- Qué friki. – Gokudera intentó chincharla.

- Ya lo sé, y a mucha honra, guapo. – Respondió ella sin apartar la mirada de los juegos.

- Poneos cómodos. Yo voy a hacer la cena. – Dijo Akemi.

- ¡Nosotras te ayudamos! – Se ofreció Haru, cogiendo de la mano a Kyoko.

- De acuerdo. – Sonrió Akemi, saliendo del dormitorio, seguida por las dos chicas.

- ¿Y tú no vas a ayudarlas? – Preguntó Gokudera a Akira, que estaba leyendo la contraportada de una de las cajas.

- Yo no sé cocinar. – Contestó ella con voz monótona, concentrada en el paraíso de videojuegos que tenía delante.

- Psé, pues vaya. – Dijo él cruzándose de brazos.

- Anda calla, ¿a que no me ganas a esto tampoco? – Ella se giró, con uno de los juegos de shooting más vendidos del año (2) – Es buenísimo, está ambientado en la Guerra Fría. ¿Te atreves o te rajas?

- ¡Trae aquí, bocas! – Él cogió el otro mando, y Tsuna y Yamamoto cogieron los otros dos.

- ¡Take, tú conmigo! – Exclamó alegremente la chica, cogiéndose de su brazo - ¡Vamos a darles una paliza que no olvidarán!

- ¡Ten piedad! – Rió Tsuna, acomodándose en el sofá.


- Estaba muy bueno. – Hibari se levantó de la mesa y volvió a su habitación.

- ¡Qué agradecido! ¡No estaba bueno, sino buenísimo! – Dijo Akira sacándole la lengua – ¿A que me pones más, nee-chan? – Le dio el plato vacío.

- Claro. ¿Alguien quiere más? – Preguntó Akemi.

- Yo ya estoy bien, gracias Akemi – Sonrió Yamamoto. Todos estaban llenos.

- ¡Guay! ¡Todo para mí! – Se puso a bailar en la mesa felizmente.

- ¡Estúpida! ¡Deja de hacer el idiota! – Gritó Gokudera, pegándole una colleja.

- ¡Eh! – Ella le tiró la servilleta, no era muy duro pero era lo que tenía más a mano.

- ¡Parad ya, vosotros dos! ¡Parecéis niños pequeños!

- ¡Ha sido él (ella)! – Dijeron al unísono, señalándose con el dedo mutuamente.

- Anda toma. Come y calla. – Akemi puso el plato lleno en la mesa, frente a su amiga.

- Oído cocina~ - Se puso a comer e ignoró a Gokudera, que la miraba mal.

Cuando todos hubieron terminado de cenar subieron al tejado por unas escaleras que había en una de las habitaciones de la segunda planta.

- ¡Hahi! ¡Cuántas estrellas! – Dijo Haru, admirada - ¡Qué romántico! – Se cogió del brazo de Tsuna, quien suspiró derrotado.

- Mira, onee-chan. – Akemi subió con una caja.

- ¿Qué es eso? – Preguntó su amiga.

- Un telescopio. – Abrió la caja y se puso a montar el aparato.

- Ostras, no es de baratillo. – Comentó Akira cuando estuvo montado – Rico bastardo… - Pensó, acordándose de Hibari.

- ¡Hale, ya está! Pruébalo.

Akira se acercó y miró a través.

- ¡Qué pasada! ¡Mira esto, Take! – Se lo pasó a su amigo, y estuvieron un rato turnándose.

- Estos han acaparado el telescopio. – Le dijo Akemi a Kyoko, quien soltó una risita.

- ¡Mira, ven, Kyoko-chan! – Dijo Haru.

- Voy con ellos, ¿vale? – Kyoko sonrió y se fue con Haru y Tsuna, dejando sola a Akemi, que estaba sentada. Gokudera se acercó y se sentó junto a ella.

- Hola. Es bonito, ¿verdad? – Sonrió ella, sin apartar la vista del cielo.

- Sí… - Coincidió él, mirando las estrellas. De vez en cuando la miraba de reojo.

- ¿Te gustan las constelaciones? - Preguntó ella.

- Sí, bueno… Conozco algunas. – Señaló el firmamento – Allí está piscis.

- Yo soy piscis. – Sonrió la chica.

- ¿Ah, sí? – Dijo él – Qué suerte, la he clavado.

- Sí. ¿Cuál es el tuyo?

- …

- ¿Qué pasa?

- Es que… no me gusta mi signo. – Dijo él, un poco avergonzado.

- Eres virgo, ¿a que sí?

- ¿Cómo lo has sabido? – Preguntó él, sorprendido. Enrojeció un poco. ¿Desde cuándo un hombre podía ser una mujer virgen? ¡No tenía sentido!

- A todos los hombres os pasa lo mismo, ¡y no lo entiendo! – Exclamó Akemi.

- Bueno, es un tema de orgullo masculino. Tonterías. – Rió nerviosamente.

- Entonces… ¿no eres virgen? – Preguntó afligida.

- ¿¡Eh! ¡Claro que lo soy! – Su rubor se hizo más fuerte.

- Uf… Menos mal. – Ella soltó un suspiro de alivio.

- ¿Menos mal? – Pensó él - ¡Agh, no te montes la película, idiota! ¡Además, ¿qué más te da lo que ella piense? – Su cara denotaba confusión, y se revolvió el pelo nerviosamente.

- ¿Qué te pasa?

- Nada, nada. – Volvió a mirar al cielo, evitando su mirada. Ella lo miró. Su pelo relucía a la luz de la luna, haciendo que aparecieran reflejos color plata.

- Mmm… ¿Puedo tocarte el pelo? – Le preguntó emocionada.

- ... – Él se limitó a encogerse de hombros, y Akemi se lo tomó como un sí.

- ¡Qué guay! – Ella se sentó detrás suyo y empezó a peinarle con los dedos - ¡Qué suave, suave! – Comentó mientras le hacía trencitas - ¿Te gustan las trencitas?

- ¿Se puede saber qué me está haciendo? – Pensó divertido – Haz lo que quieras.

Mientras Akemi seguía jugando con su pelo, los demás empezaron a bostezar. Se había hecho muy tarde. Akira se apoyó en el hombre de Yamamoto.

- Take, tengo sueño, llévame en brazos a casa~

- ¡Sí hombre! – Rió él, revolviéndole el pelo.

- ¡Aah! ¡No me hagas eso!

- ¿Os parece que volvamos ya? Es tarde. – Dijo Tsuna, levantándose.

- Sí, ¡Haru tiene mucho sueño! – Gritó Haru, estirándose.

- Esto… Yo también tengo que irme. – Gokudera se dirigió a su "peluquera personal", que seguía haciéndole quién sabe qué en el pelo.

- Joo, es que tu pelo mola mucho. – Akemi puso morritos – El lunes no te me escapas. – Dijo entornando los ojos.

- Vale, vale. – Rió él. Curiosamente, estaba de muy buen humor.

Bajaron uno a uno por la escalera y llegaron al recibidor.

- Bueno, pues nos vemos el lunes. – Sonrió Akira, con las manos en los bolsillos de la sudadera.

- Hasta el lunes. – Akemi se despidió de sus amigos.

Cada uno se fue hacia su casa, sintiendo de pronto todo el cansancio acumulado de la semana. Esperaban tener un fin de semana relajado, y más les valía tenerlo; el lunes iba ser, de hecho, un día duro para cierto par de amigas.


(1) Ooki-kun: "ooki" es, literalmente, "grande" en japonés.

(2) Algunos os habréis dado cuenta de qué juego se trataba; a los que no, no os preocupéis que sólo era un fetiche friki de una de las autoras xD De todos modos, el juego mencionado no nos pertenece :3

Esperamos que haya sido de vuestro agrado. Se agradecen las reviews~ ^-^

¡Gracias por leer!