Para Inusuki,por contarme de su vida y por leer sobre la mía )...tkm!
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Matt ya había finalizado su canción, y es que cuando vive en carne propia los sentimientos, le es más fácil escribir. Pensó que sería buena idea cantarla por primera vez en uno de sus conciertos, después de todo, dentro de muy poco iniciaría otra gira; así que decidió que luego se la mostraría a sus amigos de la banda para ponerle los arreglos necesarios. Ahora sólo quería pensar en lo que haría mañana con Mimi, deseaba que ella pasara buenos momentos con él, ya que al irse de gira la dejaría de ver y quizá cuando volviera, su amiga ya no estaría en Japón. Y el objetivo de Matt era sanar las heridas del corazón de la chica, o por lo menos hacer que su viaje haya valido la pena.
El chico nadaba en sus pensamientos, tratando de decidir a dónde podría llevarla; optó por ir al Akihabara, ahí vendían de todo y una chica nunca termina de comprar; después tomarían un helado, y de ahí en adelante que su amiga decidiera a qué otro lugar ir. Matt estaba muy contento de haber creado el "itinerario", pero más lo estaba porque vería a Mimi al día siguiente, ahora que descubrió sus sentimientos hacia ella lo que más quería era verla una y otra vez.
Mimi caminaba por la calle, hacía calor, pero eso parecía no importarle, porque iba con una sonrisa de oreja a oreja; el motivo tenía nombre y ése era Matt. En su vida imaginó que terminaría llevándose tan bien con él, si antes apenas y cruzaban palabra. Aunque tenía que aceptar que desde niño le pareció muy atractivo, a veces permanecía observándolo. Y le sorprendía pensar que ahora hasta lo había besado, y no una sino varias veces; esos recuerdos la invadían frecuentemente, por más que evitaba pensar en ellos, no lograba sacarlos de su mente, incluso algunas ocasiones llegaba a estremecerse igual que en el momento en que sucedieron.
No sabía porque pero pensar en ellos le hacía sentir contenta. Era muy divertido convivir con él. Así que para estar más que lista, decidió que una vez estando en su departamento escogería la ropa que usaría al día siguiente.
Y de esa manera transcurrió el día, con uno pensando en el otro.
El día tan esperado por los dos llegó, y ambos pasaron toda la mañana y parte de la tarde mirando el reloj; cuando dieron las 3:45 p.m., Matt se duchó, buscó las prendas a ponerse, pantalón negro, una playera blanca, zapatos negros y chaqueta del mismo color, todo lo seleccionó con el propósito de que combinara con su motocicleta. Después fue al local de su amigo Akira, en ese lugar ensayaban cuando tenían 14 años, antes de ser famosos; ahora lo usaban para reuniones privadas entre amigos. Y como se utilizaba sólo para eso, cada miembro de la banda tenía una copia de la llave para abrirlo. Ahí solía dejar su moto, la sacaba para ocasiones especiales y definitivamente ésa era una de ellas.
Terminó de arreglarse y salió rumbo al local, no sin antes cubrirse la cara con unos lentes de sol, una gorra y sujetarse el cabello son una liga. En los principios de su fama, le fastidiaba tener que hacerlo para poder salir, pero ahora ya era una costumbre para él.
Media hora más tarde, el chico llegó al lugar, abrió el candado y levantó la cortina de aluminio; dentro lo esperaba una Vento Rebellian negra, con un tono tipo metálico, asiento de cuero y dos bolsas grandes a ambos lados, para guardar lo que se necesite. Dentro había un par de cascos. Matt sonrió ante la esplendorosa vista, le encantaba su moto, desde que la vió por primera vez lo dejó hipnotizado, y se propuso que algún día sería el propietario de tal máquina.Y lo cumplió. Sacó a la calle su vehículo, bajó la cortina de metal y la aseguró, subió, encendió el motor, se quitó la gorra y los lentes y se colocó uno de los cascos de protección. Y arrancó rumbo al departamento de Mimi.
Eran las 4:50 p.m. cuando arrivó al lugar, estaba frente a la puerta con el número 145; tocó. Unos segundos después apareció frente a él la chica que ahora le quitaba el sueño. Mimi se había colocado las extensiones rosas en el cabello, tenía una chaqueta negra, debajo llevaba una blusa de tirantes blanca, minifalda de tablones negra y botas hasta debajo de las rodillas.También colgaba un bolso negro de su brazo.
El ojiazul sonrió, era mucho más esplendoroso lo que veía en ese momento que su moto.
— ¡Hola! — saludó la muchacha.
— Hola — respondió Matt, dándole un beso en la mejilla a su amiga y, sin pensarlo, abrázandola también. Mimi sintió erizar su piel debido al gesto de su amigo, pero le correspondió.— Veo que te has vuelto a colocar las extensiones rosas —dijo una vez separado de ella—, te siguen quedando bien.
— ¡Gracias! — respondió ella—, veo que otra vez vamos del mismo color. Supongo que es para hacer juego con tu motocicleta. Me muero por subirme en ella.
— Pues ¿qué esperamos , vamos, que nos espera una gran tarde.
Instintivamente, Matt tomó la mano de Mimi, y la chica no hizo otra cosa mas que tomar la de él también. Llegaron al estacionamiento, la joven se sorprendió al ver el vehículo de su amigo.
— ¡Increíble!— exclamó ella—, ¡está súper tu moto!.
— Espera a que estemos en carretera—le dijo sonriendo.
Acto seguido subió y encendió el motor. Le hizo un gesto con la cabeza a su acompañante, invitándola a subirse también. Mimi obedeció al instante.
— Oye Matt, ¿no tenemos que usar cascos?—preguntó algo insegura.
— Sí, pero de ida no los usaremos — contestó así como si nada—, quiero que sientas el viento en tu cara. Te prometo que cuando volvamos si nos los pondremos.
A la chica le agradó bastante la idea y aceptó. Antes de arrancar, el ojiazul sacó los lentes de sol negros de su chaqueta y se los colocó.
— Hasta en eso vamos igual— dijo la joven. Matt se volvió hacia ella y vio que también llevaba puestos unos lentes de sol, igualmente negros. Ambos sonrieron. Mimi rodeó con sus brazos la cintura de su amigo; el chico sabía que lo hacía por seguridad, pero no pudo evitar sonrojarse. "Cálmate, debes estar concentrado", se decía así mismo pues no debía distraerse porque podrían tener un accidente y eso era lo que menos deseaba. Y después, tomó su rumbo.
A los 20 minutos de camino, Mimi ya sentía la adrenalina en todo su cuerpo; era una sensación increíble el que el viento golpeara su rostro e hiciera volar su cabello, sin mencionar las vibraciones que sentía por el moviemiento de la motocicleta .
— ¡Me está gustando mucho el viaje! — dijo la joven con un tono de voz más alto, ya que el ruido del motor era muy fuerte.
— ¡Me alegra escucharlo! — respondió él de la misma manera—, ¡sólo espero que no...
Pero sus palabras fueron interrumpidas por el sonido de unas sirenas; era una patrulla.
— ¡Rayos, ¡justo lo que no quería que pasara!— exclamó con fastidio.
— ¡¿ Qué pasa, ¿ es a nosotros quienes siguen! — cuestionó mientras se volvía hacia el lugar de origen de las sirenas.
— ¡Sí, porque no usamos casco de protección!.
—¡ ¿ Y qué piensas hacer , ¡¿ te detendrás!.
— ¡No, haré otra cosa, ¡confía en mí y sujétate bien!.
La chica no necesitó que se lo dijera dos veces y se aferró con fuerza a la cintura de Matt. Éste aceleró , quería perderse de vista de la patrulla. No era la primera vez que lo hacía, en ocasiones anteriores le sucedió lo mismo y pudo librarse de ellos, pero esta vez tenía una acompañante, lo cual lo ponía un poco nervioso. Pero necesitaba concentrarse o tendría el peor accidente de sus vidas
— ¡Matt, ¿ ¡ estás seguro de lo que haces! — preguntó Mimi, en su voz se escuchaba cierto temor.
— ¡Claro, tú sólo confía en mí!.
La calle no estaba muy traficosa, pero aún así había autos con los cuáles podría chocar. El chico arrebasaba cuanto coche podía, pero las sirenas todavía se escuchaban. El número de vehículos aumentó, sólo tres automóviles separaban a Matt de la patrulla; el chico veía venir un túnel y sólo podía hacer una cosa, pasar por el espacio que había entre ambás filas de autos de los dos carriles, sólo una motocicleta podría introducirse ahí. El chico desocupó su lugar del carril derecho, se colocó en medio y aceleró. Casi sentía que el viento le daba puñetazos en el rostro, veía manchas borrosas a sus costados; entró en el túnel y percibió también luces. Volvió a mirar la luz del día, pero necesitaba encarrilarse de nuevo, entonces vio el espacio que buscaba frente a un Ascot. El túnel y la patrulla ya habían quedado muy atrás. Matt suspiró aliviado.
— Listo, ya pasó —dijo mientras desaceleraba y conducía a velocidad normal.
— ¡¡ Estás loco YAMATO ! — gritó Mimi.
El chico sintió un escalofrío recorrer su espalda. Desde que se hizo famoso, su nombre artísco fue Matt, y pidió a todos su amigos y a Takeru que desde entonces lo llamaran así, pues a él le gustaba más que su nombre real, y a sus camaradas también. Sólo sus padres lo seguían llamando por su nombre. Y para que Mimi le haya dicho así, es que a lo mejor estaba enojada.
— ¿ Te asustaste? —, preguntó algo temeroso. La chica soltó una risita.
— Un poco, pero nunca desconfié de ti porque supuse que ya habías hecho esto antes. Pero no deja de ser una locura je je. Pero debo admitir que luego me sentí emocionada, tanta velocidad casi hace que la adrenalina se me salga por los codos.
Ambos rieron ante el comentario. No quedaba más que seguir el camino rumbo al Akihabara.
Cuarenta minutos más tarde, arrivaban al distrito de Chiyoda en Tokio, donde se encontraba su destino. El chico ojiazul buscaba un lugar dónde estacionar su motocicleta.
— ¿ Vamos al Akihabara? — preguntó ella.
— Sí, pensé que sería buena idea visitarlo — decía mientras colocaba su vehículo en un espacio que había entre dos automóviles.
— Pues pensaste bien — comentó su amiga sonriendo.
Mimi se soltó de la cintura de Matt, esto decepcionó momentáneamente al muchacho, porque ya se había acostumbrado al contacto con ella. Pero después recordó que todavía faltaba el camino de regreso, cosa que lo hizo sonreír.El muchacho nuevamente se puso gorra. Caminaron un poco hasta llegar a la zona del Akihabara, había mucha gente, que no era nada raro en ese lugar, y le convenía porque al ser tantas personas no se fijarían mucho en quién era. Entonces, el corazón del muchacho dio un vuelco; su amiga le había tomado la mano. Era la primera vez que ella lo hacía, anteriormente fue él quien buscaba ese contacto. Quizá lo hizo para no perderse en el mar de gente.
— ¿ Por qué tan sonriente? — preguntó ella.
— Por nada, así soy.
Pero la verdad es que no podía ocultar la oleada de felicidad que le produjo el gesto de su amiga.
Después de visitar unas tiendas (en una de las cuales Matt le compró en secreto un iPod a Mimi) , entraron en una donde vendían CD's de música, DVD's y videojuegos. Ambos estuvieron checando varios artistas, ella escogió el álbum de Yellow Card, t.A.T.u y Hanson. Permaneció observando éste último cd y agregó:
— ¿ Sabes qué,te pareces a Taylor Hanson.
— ¿Tú crees? — le preguntó él. El grupo Hanson le agradaba mucho, porque ellos mismos escribían sus canciones y componían su música. Incluso su banda podía tocar un tema de ellos.
— Sí, los dos cabello largo y rubio, ojos azules,guapos por supuesto, hermosa voz y tocan muy bien la guitarra y la armónica.
— Ja ja, quizá. A mi me agrada como cantan. Nosotros sabemos tocar la canción de "If Only".
— ¿ De verdad, ¡espero que me invites a escucharlos tocar!—dijo la chica con emoción.
No lo había pensado,pero así tendría otro motivo para salir con ella. Después de que su amiga lo obligó a que comprara la edición especial de Devil May Cry 3, pasaron a pagar sus artículos. Eran ya las 19:00 pm, así que tal y como lo había planeado, la invitó a tomar un helado; salieron de la zona, caminaron unas tres cuadras y encontraron una heladería en una esquina. A Mimi le encantaba el helado de vainilla cubierto con chocolate y con galletas tipo gaufrette, Matt pidió uno de chocochip. Tomaron asiento, uno a lado del otro y se dispusieron a disfrutar de su postre.
— A partir de ahora tú decides a dónde vamos — decía el muchacho.
— ¿Hablas en serio? —el chico asintió—.Pues entonces... quiero patinar sobre hielo.
— Ehm... de acuerdo, sólo déjame preguntar si hay alguna pista cerca jeje — la joven arquéo las cejas—.
Se puso de pie y fue preguntar a la encargada del lugar, para su suerte ésta le dijo que había una no muy lejos de ahí, a dos cuadras más, solamente le advirtió que la pista no era muy grande. El chico dijo que no importaba, mientras pudieran patinar todo estaría bien; agradeció a la muchacha, regresó a su asiento y le contó a su amiga en dónde podrían patinar. Matt ya había acabado su helado, a Mimi sólo le quedaba una galleta, y antes de que ella pudiera hacer algo, su amigo se la arrebato y mordió un buen pedazo de ésta.
— ¡Oye, esa es la última, ¡dámela! — le reclamó ella entre risas.
— Puej ven y quítamela — se había colocado lo que quedaba de la galleta en la boca.Realmente no sabía porque había dicho eso..¿o sí?.
Mimi frunció el entrecejo, pero después sonrió malévolamente. Levantó ligeramente la gorra de su amigo, se acercó lentamente hacia él; su intención era la que Matt quería que fuera. La longitud de la gaufrette era apenas de 5 centímetros. Cuando la chica ya no pudo acercarse más, le dio un lento mordizco a la galleta,causando que los labios de ambos se rozaran igual de lento. Aunque haya sido por unos segundos, el ojiazul sintió que la sangre se le subía a la cara.
— Ya, ¿contento? —preguntó la chica.
— Ehm...pues sí — contestó él. La verdad era que, una vez conciendo sus sentimientos, los besos de su amiga le sabían mucho mejor—. Mejor nos vamos a la pista, ¿si?.
Mimi asintió. Ambos abandonaron el lugar y fueron rumbo a la pista. No tardaron más que diez minutos en llegar, hacía algo de frío, pero los dos traían puestas sus chaquetas.Rentaron dos pares de pantines y entraron a la pista.Había una que otra persona. La chica dio una vuelta entera a ésta con una gran velocidad, mientras que su amigo apenas daba uno que otro paso en el centro.
— ¡Qué pasa,¡¿ no sabes patinar o qué! — le gritaba la joven al otro lado.
¿Que si no sabía patinar?. El ojiazul salió disparado en dirección a Mimi, deslizándose por la superficie de hielo. Ella al verlo venir tan decidido, intentó huir de su alcance,pero Matt fue más rápido. llegó hasta donde ella y la tomó en brazos.
— ¿Te parece a ti que no sé patinar? — preguntó sarcásticamente.
— Sólo bromeaba — contestó sonriendo—. Tengo una amiga en Nueva York que le gusta mucho el patinaje artístico, y me enseñó a hacer algunas cosas. Si me bajas tal vez te las pueda enseñar.
El joven rubio la bajó. Su amiga se deslizó a gran velocidad, cuando tuvo el suficiente impulso dio un salto y giró tres veces en el aire y cayó perfectamente en pie. Lo que en el deporte se llama Tripe Axel.Después se impulsó nuevamente y relizó la llamada Mariposa en el patinaje artístico; por último dio una vuelta haciendo un Split.La gente que se encontraba cerca, al igual que Matt, aplaudieron ante tal espectáculo de la muchacha. Mimi se dirigió hacia su amigo.
— Pasábamos horas practicando —decía ella—, y una vez me luxe el tobillo. Pero después de varios intentos lo logré, y continué con ello. Ahora que recuerdo —se volvió hacia su amigo—,Sora me contó que ella también llegó a practicar esto, y que...
— ..de paso me arrastró a mí — terminó la frase—, yo no quería porque nunca me interesó eso,pero casi me estaba obligando, así que no tuve otra opción que acompañarla a sus prácticas y aprendí uno que otro giro. Y todo para que después esa chica que se hacía llamar mi novia,lo dejara—dicho esoto puso los ojos en blanco—.
— Ja ja, también me contó eso. Pero vamos, muéstrame qué fue lo que aprendiste —lo alentó ella—.
— No sé si lo pueda hacer, hace tiempo que lo dejé de practicar.
— Nada pierdes con intentarlo. Anda, hazlo, ¿sí? —le pidió con una sonrisa, y el muchacho no podía decirle que no a ese rostro tan lindo.
Respiró hondo, se deslizó a una moderada velocidad y giró con una pierna perpendicular al suelo. Era un Camel. La intensidad del moviemiento hizo que su gorra se cayera.Sin dejar de girar, cruzó sus brazos sobre el pecho y juntó los pies consiguiendo un poco más de velocidad. A ese acto se le llama Cross Foot. Después fue bajando su cuerpo lentamente hasta casi sentarse sobre su pie derecho, estiró la pierna y el brazo izquiero y continuó girando. Fue una pirueta baja. Finalmente se puso de pie. La gente volvió a aplaudir, incluida Mimi.
— ¡Estuvo genial!— exclamó mientras recogía la gorra y se acercaba a él.
— Gra..gracias —dijo un tanto mareado. Sintió de repente que todo el mundo daba vueltas,perdió el equilibrio y estaba a punto de caerse pero Mimi logró sujetarlo.
— ¡Matt! — se sorprendió ella—, cielos, ya se te fue la resistencia.
— Creo que sí — sonrió mientras su amiga le colocaba la gorra—, ven, demos unas vueltas más.
Y así lo hicieron. Uno veinte minutos después, se disponían a retirarse, cuando de pronto una niña, de unos 11 años,junto con su madre se les acercaron.
— Disculpe joven, ¿usted es el cantante Matt Ishida?.
— Eh..sí,soy yo —no tenía caso mentir—.
— Oh, es que mi hija me ha estado insistiendo en que de verdad era usted. ¿Le molestaría darle un autógrafo a mi nena?.
— No es ninguna molestia señora —declaró él con una sonrisa. La señora sacó de su bolsa una pequeña libreta de notas y una pluma y se la entregó al muchacho—. ¿cómo te llamas nena?.
— Haruka — contestó la niña— tú eres la novia de Matt,¿ verdad?— preguntó dirigiéndose a Mimi—.
— Sí.
— ¿Me das tu autógrafo también? —pidió la pequeña Haruka—, ¿y podrían los dos tomarse una foto conmigo?.
— Cálmate Haruka —la reprendió su madre.
— No se preocupe señora, lo haré con mucho gusto—afirmó Mimi mientras escribía en la libretita que Matt le pasó.
La madre de Haruka sacó de su bolsa una cámara digital. La niña fue a posar con ellos, pero como era más baja que los dos jóvenes, Mimi la cargó en brazos y se colocó junto a su amigo ojiazul. La señora hizo clic y capturó la toma, mostró la foto a los dos chicos. Matt se enterneció al verla,parecían...una familia.
— Muchas gracias jóvenes — dijo la señora haciendo una reverencia.
— Por nada —contestaron ambos de la misma forma. Vieron marchar a la pequeña y a su madre.
— ¡Vaya, me estoy haciendo famosa y sólo por fingir ser tu novia — decía Mimi cuando emprendían el camino de regreso al lugar donde habían dejado la motocicleta.
— Pues agradécele a June, que por ella casi todo Japón te conoce — declaró él entre risas.
Eran las 9:30 pm, ya estaban frente a la moto de Matt,subió él primero,guardó lo que había comprado en las bolsas lateras y encendió el motor, luego subió Mimi. Tal y como lo había prometido, se colocaron los cascos de protección, la chica nuevamente se sujéto a la cintura de su amigo. El fue de una hora, muy tranquilo, aunque de vez en cuando la chica le pedía que diera unos arrancones. Llegaron al estacionamiento del edificio donde vivía Mimi.
— No te molestes en acompañarme hasta la puerta,puedo irme sola —decía ella mientras se despojaba del casco y bajaba del vehículo—, me divertí mucho,gracias.
— De nada. Por cierto, te compré esto — le dijo mientras buscaba el iPod en la bolsa de la moto—. Toma — le entregó el paquete que contenía un iPod muy pequeño y de color plateado—,para que recuerdes tu primer viaje en motocicleta.
Mimi abrió los ojos como platos, pero después sonrió, besó al chico en la mejilla y luego lo abrazó.
— Que lindo eres, muchas gracias—él obviamente correspondió el abrazo. A él le hubiee encantado quedarse así por mucho más tiempo,pero sabía que no podía hacerlo.
— Oye — dijo una vez separado de ella—, hace rato me dijiste que te gustaría escucharnos a mí y a mi banda tocar. Te invito a que lo hagas mañana.
— ¿Enserio? — exclamó boquiabierta.
— Sí, en casa de mi amigo Akira. Te puedo venir a buscar en la moto si quieres.
— ¡Por supuesto!.
— Entonces te veré mañana, ¿a la misma hora que hoy?— ella asintió—, de acuerdo, hasta entonces.
Dicho esto, ambos se dieron un beso en la mejilla, y Matt arrancó camino a su departamento. Al llegar, lo primero que hizo fue llamar por teléfono a su amigo Akira.
— ¿Si,diga?.
— ¿Akira, soy Matt, necesito pedirte un favor.
Que onda chavos! mucho mucho mucho tiempo sin verlos, casi 8 meses.Pero créanme mi tercer semestre estuvo muy ocupado, y cuando me decidí a continuar el fic,mi computadora se echa a perder. Pero después, en cuarto semestre además de que ya no podía,ya no quise,porque me volví una aventurera, me empecé a llevar con dos chavas y juntas hacíamos locuras!(Inusuki,tú te sabes la historia xD),los días que teníamos libres nos dedicábamos a salir y parrandear por ahí.Siempre terminábamos tomando y fumando xD.Fueron tantos buenos e inolvidables momentos con ellas,que quizá ponga algunas cosas en el fic,así que si de repente notan que se está volviendo loco el fanfic,ya saben porqué xD. Y pues como ya le bajamos a nuestras locuras,ya por fin pude terminar el capítulo 12,espero que haya sido de su agrado.Espero no tardar así de feo con el siguiente.
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