Capitulo 3: EN CASA DE LOS BRIEF.

Los días en Capsule Corporation pasaban muy deprisa, allí los habitantes de Namek vivian disfrutando de todas las comodidades que los Brief (ese es el apellido de la familia de Bulma) les brindaban.

Vegeta intentaba entrenar todo lo posible desde bien temprano, tratando de superar la fuerza de su gran enemigo Goku, aunque sus avances no lo tenían muy contento. La verdad es que en cierto modo estaba algo molesto en esa casa pues, a su parecer, todos estaban locos de remate. La Sra. Brief siempre le cogía por el brazo diciéndole lo guapo y fuerte que le parecía, cosa que no le agradaba en absoluto a nuestro guerrero. El padre de Bulma, el único al que casi soportaba, era un loco obsesionado por construir inventos que luego tiraba a la basura o que, según el, no servían para nada, pero por lo menos este humano le daba de vez en cuando uno de sus robot para entrenar. Y luego estaba Bulma...a ella simplemente la odiaba, era insolente, impertinente, metomentodo, contestona...y encima se creía súper guapa...-"ahhh! No la soporto!"- pensaba cada vez que ella le dirigía la palabra.

Por su parte Bulma estaba sumida en un sin fin de sensaciones, le agradaba que los namekianos estuviesen allí, pues eran bastante divertidos. Aunque aún así apenas podía sonreír, pues su novio de toda la vida, Yamcha, aun seguía en el más allá. Realmente lo echaba mucho de menos. Su relación de pareja no era, ni por asomo, perfecta, pero en cierto modo se había acostumbrado a él, le quería a su manera, y aunque dudara que realmente estuviese enamorada, le gustaba sentirse querida y acompañada. Luego estaba ÉL, Vegeta!, el único que realmente la sacaba de sus casillas cada vez que se cruzaban en algún lugar de la casa. No soportaba ese carácter que tenía, arrogante, chulo, orgulloso...y encima resulta que era el Príncipe de los Saiyajins, es decir, -"para él todos estaban a su entera disposición las 24 horas del día...¡IMBESIL!"- era lo único que podía pensar de él. Aunque por otra parte, ella era joven, estaba sola, cosa que detestaba, y tenía que reconocer que el principito malvado era bastante guapo y muy musculoso, pero..."- Ja! ¡Va listo si piensa que puede tener a una chica como yo!" pensaba, siempre, en la más absoluta soledad.

En fin, cada uno pasaba el tiempo como podía, a la espera de que las bolas del dragón estuvieran listas para resucitar a sus amigos. Todo era, relativamente, tranquilo, aunque los habitantes de esa casa no dejaban de escuchar eternas discusiones entre Vegeta y Bulma, cualquier cosa era motivo de disputa, y hay que reconocer que eso se le daba muy bien a ambos, incluso, por así decirlo, ellos casi buscaban esas riñas a diario, quizás solo porque era la única forma de estar juntos...¿Quién sabe?.