Disclaimer: Emmett me pertenece! Jajajajaja! Nadie lo toque! Y en ese momento despierto y me doy cuenta de que era mentira (jajajaja). Ya saben, le pertenece a Steph junto con todos esos hombres irresistibles y todo eso de los derechos de autor, solo la historia es mía.
4. — El camino que elegí.
Emmett PoV
El partido estaba terminando, ganábamos por una gran diferencia, así que solo tuvimos que seguir el juego para cumplir con el tiempo reglamentario, fue fácil, solo estuvimos jugando al gato y al ratón con el otro equipo.
—Bien hecho numero 10! —exclamaron las porristas con pancartas.
Sonreí quitándome el casco para saludarlas, eso era obra de Kristie, la pelirroja despampanante que este año era la porrista principal. Estaba celebrando con mis compañeros cuando se nos acercaron las chicas, Kristie me ofreció un cilindro con una seductora sonrisa y un giño juguetón.
Le di un gran trago y después aúlle por el ardor de mi garganta.
—Un buen trago de victoria —le dije pasándoselo a mis compañeros.
Kristie rio armoniosamente jugando con sus pompones, seguía sonriéndome solo a mi.
—Vendrás a la fiesta? —Pregunto ella —trae a tu hermano y a tu primo, a algunas de las chicas les gusta la carne fresca.
Le sonreí, era una coqueta.
—Y a ti? —le pregunte sugerente —que tipo de carne te gusta?
Ella se mordió el labio mirándome de arriba abajo, algunas de las chicas estaban comentando cosas a sus espaldas, seguro hablaban de Kate y especulaban si nuestra relación continuaba.
Les encantaba especular acerca de cuando, como y porque terminaríamos, llevábamos toda la carrera siendo pareja, y había habido muchas como Kristie que querían pasar por encima de ella, pero nunca lo conseguían, no conmigo al menos.
—Eh! Grandote! —me lanzaron unas cuantas palomitas de las gradas.
Levante la vista solo ara encontrarme con Kate y sus preciosas piernas, llevaba una falda minúscula y unos zapatos altos, ella era mi delirio…
Apenas la mire, Kristie y sus curvas de infarto, desaparecieron de mi campo de visión. De repente las felicitaciones cesaron y todos se concentraron en la escena, esperaban una escena de celos por parte de Kate y un rompimiento de locos, pero en lugar de eso ella siguió ahí recargada en el barandal.
—Si vienes a casa te ayudo a quitarte el uniforme —dijo sonriendo.
Le regrese la sonrisa y camine hacia las gradas como si no tuviera otra opción, los chicos reclamaron por mi atención, les había prometido que iríamos a la fiesta juntos.
—Lo siento chicos —les dije saltando el barandal —pero seamos realistas, si les dieran a elegir entre las duchas del gimnasio con todo el equipo y la tina del apartamento con ella, ustedes también la elegirían.
Todos me concedieron la razón, así que me fui con ella.
Me beso muchas veces antes de que llegáramos a su auto y una vez ahí me dejo conducir, se había estacionado muy lejos, los faroles que estaban sobre el auto, ni siquiera estaban encendidos, estaba por encender el auto cuando ella me beso.
—Amo tu uniforme —dijo acariciándome las piernas por encima del pantalón.
—Pensé que querías quitármelo —le dije poniendo también mis manos en sus piernas.
—Estoy indecisa —acepto ella alejando sus manos de mi y poniéndose el cinturón.
—En cambio yo amo tu falda.
—Entonces prometo no quitármela hasta mañana.
Levante una ceja encendiendo el auto e ideando una y mil formas de hacerle el amor con la falda y los zapatos de tacón incluidos.
Era de madrugada cuando su boca en mi pecho me despertó, le sonreí a medida que iba bajando, seguía llevando puesta la falda, los zapatos habían salido sobrando hacia unas horas, pero la falda seguía ahí.
Media hora después, ella estaba haciéndome comentarios sobre su examen final y me preguntaba cosas sobre el mío, este año, ambos nos graduábamos.
—Ya pensaste lo del equipo? —Me pregunto distraída —es una betuna oportunidad.
Di un suspiro y la atraje hacia mi pecho, ella renegó de mi cuando intente asfixiarla contra mí.
—Tendría que decírselo a la junta directiva yo mismo —le dije pensando en lo mucho que iban a molestarse.
Todos daban por hecho que yo era el sucesor de mi padre, por el simple y mero hecho de ser el primogénito.
—Tranquila gallina, si tienes miedo, yo iré contigo.
Le sonreí cuando me dio un golpe en el pecho, ella rio también y comenzó a hacerme cosquillas, yo le seguí el juego, hasta que mis manos dejaron de hacerle cosquillas para hacerle caricias.
—Hablo enserio… —susurró ella gimiendo mientras yo introducía mis dedos en ella —sabes… —un gemido le impido hablar y sonreí, ella freno mis caricias poniendo su mano en mi pecho —sabes que puedes contar conmigo…
La bese después de esa sincera confirmación de apoyo, estaba enamorado de ella, pero ninguno de los dos lo había dicho en estos años que llevábamos juntos y me daba miedo echarlo a perder, así que en lugar de hablar, yo solo se o demostré.
—No voy a asumir el cargo —le comunique a la junta mi decisión.
Mis 21 habían pasado apenas dos semanas atrás, Kate y yo acabábamos de regresar de Dubái. Ella me había dado el valor para aceptar delante de todos que no me gustaban los negocios y que la carrera de administración que había hecho, solo era un bonito papel enmarcado.
Kate PoV
Emmett estaba soltándoles la bomba a todos los del consejo de la empresa, incluidos mis padres, mama era accionista y papa era el abogado de la empresa y de la familia.
—Carlisle ya imaginaba algo así —me comento Esme sirviéndome un café —Emmett es demasiado autentico como para ser empresario.
Yo le sonreí dándole la razón, Emmett era muchas cosas excepto un empresario en potencia.
Esme estaba hablándome sobre Jasper y que pronto terminaría su carrera también, entonces recordé algo y de mi bolsa saque la revista que había estado hojeando en el camino, había visto un vestido precioso, diseñado por Sulplicia Banks, la ahora esposa de Aro Cullen.
—Ella es Rosalie? —le pregunte a Esme.
Ella vio la revista y asintió con una sonrisa.
—Sulplicia vio una foto suya en la oficina de Carlisle y decidió que la quería como modelo, se ve preciosa, cierto?
Yo asentí, de verdad era hermosísima, yo había pensado que era alguna modelo profesional parecida a ella, pero ahora solo confirmaba que si se trataba de ella. Me quede viendo la revista intentando entender en que momento esa chiquilla odiosa y malcriada se había convertido en la nueva sensación de las pasarelas europeas, cuando Esme siguió su plática.
—Y tu que harás Kate? —pregunto sonriéndome —Ahora que Emmett será jugador profesional me harán abuela por fin?
Comencé a toser de la nada, atragantándome con el oxigeno, porque las cosas no eran así entre Emmett y yo.
Yo iba a ir a Nueva York a trabajar en una Transnacional de telecomunicaciones y había pensado en pedirle que se fuera a vivir conmigo, pero no en casarnos, menos ahora, siendo tan jóvenes.
—No… —dije preocupada —no… yo pienso ejercer mi carrera.
—Tienes razón linda —dijo ella convencida —ya habrá tiempo después, cuando el encuentre el anillo apropiado…
Me sonrió con complicidad, pero yo aun seguía en shock.
Cuando la junta termino y fuimos a comer a casa de los Cullen, no deje de sentirme presionada, mi familia estaba ahí, mis hermanas y los de Emmett, hasta Rosalie y Jasper, no podía dejar de pensar en que en cualquier momento Emmett iba a arrodillarse para pedirme matrimonio, quería salir corriendo de ahí y el lo noto.
—Que esta mal? —preguntó siguiéndome a escondidas al jardín —quieres conocer mi habitación?
Negué poniéndome seria, el se dio cuenta y también guardo la compostura.
—Yo… —no sabia ni que decir —yo creo que necesitamos tiempo.
El no lo comprendió al principio y después noto que yo estaba my nerviosa, se puso serio y actuó como si estuviéramos terminando.
—No estamos terminando —le dije besándolo —solo quiero respirar un poco y que tu lo hagas también.
El asintió y yo seguí besándolo.
No importaron los besos o la forma en como me comporte, algo me decía que el daño ya estaba hecho y que no lo iba a poder remediar.
Desgraciadamente las cosas solo ocurren una vez en la vida y el tiempo, los sentimientos y las personas que mas te amaron, nunca regresan.
