Disclaimer: Emmett me pertenece! Jajajajaja! Nadie lo toque! Y en ese momento despierto y me doy cuenta de que era mentira (jajajaja). Ya saben, le pertenece a Steph junto con todos esos hombres irresistibles y todo eso de los derechos de autor, solo la historia es mía.
5. — Mi primer beso.
Rosalie PoV
—De verdad que eres bella —me susurro Paolo Ballizari.
Estaba en una fiesta en Roma, la fiesta la daba la casa de modas de Sulplicia y estaba atestada de cantantes, modelos, actores y unos cuantos millonarios.
—Un ángel, el mas hermoso —dijo cuando me aparte sonriendo de el.
Ese chico me había estado atosigando más de lo normal y yo ya notaba la mirada inquisitiva de Sulplicia sobre mí. Mi tía Esme me había dejado ir a esa fiesta con la condición de que ella se encargara personalmente de cuidarme. Le sonreí a Paolo y me aleje de el, fui hasta Sulplicia y ella me pregunto si ya estaba cansada.
—Ese chico es insistente —me dijo —y un muy buen partido.
—Es lindo —le respondí mirándolo bien.
Era un chico guapo y lo más importante de todo, era que me estaba tratando como si no hubiera más personas en el mundo, como si con solo verme a mí se hubiera olvidado de todo lo demás.
Eso me gustaba, me hacia sentir como en las nubes.
Nos fuimos temprano de la fiesta, porque íbamos a viajar a Nueva York al día siguiente, teníamos otro desfile muy temprano y Sulplicia quería que yo modelara su obra maestra, por eso se esforzaba tanto cuidándome.
Esa noche llame a mi tía y le conté lo hermoso que fue todo, como todo el mundo pareció abrirse ante mis ojos cuando camine por la pasarela, me sentía como en las nubes y me encantaba como se sentía.
—Estas teniendo cuidado? —Pregunto mi tía preocupada —Rosalie pon atención en lo que haces y por ningún motivo te vayas a alejar de Sulplicia, de acuerdo?
—Si —le respondí yo.
Me estaba molestando su actitud, yo sabia que el mundo era peligroso, pero yo era joven y hermosa, podía tener lo que yo quisiera, hasta a ese Paolo Ballizari, si quería.
Fuimos a Nueva York y esta vez mis tíos estuvieron presentes durante el desfile, también mi hermano, Emmett, Edward, y Alice. Todos parecían mirarme de una forma diferente, como si nunca en su vida me hubieran puesto atención, al final del desfile, me entregaron un hermoso ramo de rosas blancas de Paolo, fui la envidia del resto de las modelos ahí presentes.
Mas tarde mientras nos vestíamos para salir a la fiesta, todas admiraban embelesadas el hermoso arreglo floral.
—Ojala y alguien hiciera algo aes por mi —suspiro una chica de mi edad acariciando mis flores —son tan lindas! Y todo el mundo sabe que son de el! Es tan guapo! Y tiene dinero, Rosalie vas a vivir como una princesa si lo aceptas.
—De verdad? —le pregunte dejando de lado el desmaquillante.
—Claro que si! —Exclamo una modelo italiana que estaba del otro lado del camerino —Paolo Ballizari es como un príncipe y tiene dinero a montones, además su familia es muy importante en Europa.
Yo estaba como hipnotizada por aquellas confesiones, nunca me hubiera imaginado que ese chico fuera todo lo que ellas decían, nunca había siquiera pensado en que alguien como el me mirara así, tenia mas poder del que creía.
—Y también esta bien comprometido —Heidi entro al camerino —niña boba, su compromiso con una señorita de sociedad en Roma, es noticia de ultimo minuto.
La ignore sabiendo lo mucho que me odiaba por haber tomado su lugar como modelo principal en la casa de modas de su madre.
—Tampoco es como si Rosalie fuera a aceptarlo —le dijo una de las chicas.
Yo no respondí, seguí desmaquillándome, pero no podía dejar de pensar que Heidi estaba diciéndome esto para molestarme.
La fiesta fue linda y mis tíos me felicitaron muchísimo, igual que mis hermanos.
—Estuviste excepcional —dijo Carlisle abrazándome y entregándome una hermosa flor —solo es una, pero no encontraras ninguna como esta entre el enorme ramo que te dieron hoy.
Jasper me abrazo fuerte sin decir nada mientras que Alice se abalanzo sobre mi emocionada y pidiéndome que la llevara conmigo la próxima vez que fuera a Europa.
La reacción de Edward y Emmett fueron tan diferentes entre si y al mismo tiempo parecidas, ninguno esperaba verme tan cambiada y muchísimo menos triunfando.
—Estuvo bien —dijo Edward, pero como siempre con un trasfondo de insatisfacción —serás una buena modelo Rosalie.
Entonces me abrazo felicitándome, me extraño, pero le regrese el abrazo.
Entonces fue el turno de Emmett, el me miraba aun mas extrañado que Edward, había pasado mucho tiempo desde que nos vimos, yo también lo notaba cambiado, mas alto, mas fornido y también un poco mas guapo.
—Así que creciste "Ricitos de oro"? —dijo mirándome de arriba abajo con las manos en los bolsillos.
Yo le sonreí y el me tomo sorpresiva e intempestivamente entre sus brazos, me abrazo fuerte, apretándome contra su pecho, yo ni siquiera me pude mover, solo aspiré su aroma y cerré los ojos, pensé que me iba a desmayar.
—Fue suficiente, suéltala —dijo Jasper con voz tranquila.
Emmett me dejo libre, pero siguió con uno de sus brazos alrededor de mis hombros, Jasper estaba dándole una mirada asesina mientras Edward se reía de ellos.
—Esto es injusto —dijo Emmett —fui yo quien la soportó cuando tenia pecas y andaba por ahí con el rostro sucio, al menos me merezco un baile, no?
—Yo nunca he tenido pecas! —le dije golpeándolo.
El soltó una carcajada mientras me llevaba a la pista.
—Solo uno! —grito Jasper.
Pusieron una canción muy linda, una balada, mientras giraba en la pista llevada por los brazos de Emmett, pude ver como todas las chicas lo miraban como atontadas, una de ellas hasta me dio una mirada de celos.
—Donde esta Kate? —le pregunte recordando a su novia.
—Llegara tarde —dijo el muy serio.
Seguimos bailando en silencio y mientras el se movía suavemente llevándome con el al ritmo de la música, pensé en el gran giro que habían dado nuestras vidas, en lo mucho que habíamos cambiado y en lo que nos habían alejado nuestros caminos.
—Me permites? —una voz conocida me hiso levantar la mirada.
Ahí estaba Paolo, yo le sonreí alejándome de Emmett, el no se fue, se quedo ahí, entonces me di cuenta que esperaba ser presentado.
—Emmett Cullen, mi primo —dije señalando a Emmett —el es Paolo Ballizari.
—Mucho gusto —dijo Emmett apretándole la mano.
—El gusto es mío —respondió Paolo diplomático como siempre —acaso no eres la nueva estrella del equipo de Chicago?
—Aun no —le respondió el.
Le di una mirada de disculpa a Emmett y comencé a bailar con Paolo mientras todos los presentes me miraban, susurraban, cuchicheaban y comentaban acerca de ese hecho. Bailamos dos piezas más y luego me invito a tomar algo, le dije que no bebía y sonrió, como burlándose de mí.
—Deberías venir a mi apartamento —me dijo el bebiendo de su copa frente a mi —ahí podrías hacer lo que quisieras sin que te vigilaran.
Le sonreí mirando a mi alrededor, Emmett estaba en una esquina con Edward charlando con algunas modelos, mi hermano estaba con mi tío y algunas personas mas, mi tía estaba ocupada arreglando el peinado de Alice, todos estaban lejos de mi, pero se giraban a verme constantemente.
—Lo vez amore? Tu familia te asedia —yo le sonreí cuando me acaricio la mejilla.
Me encantaba que hiciera eso, como me llamaba, como me miraba, como me tocaba, como si yo fuera una princesa… recordé las palabras de mis compañeras y decidí en ese momento, que si quería convertirme en una princesa.
Iba a besarme, estaba segura.
Temblé ante la sola idea de que fuera el quien me besara por primera vez.
—Rosalie —la voz de mi hermano me alejo de el.
Nos separamos y mi cabello se deslizo de sus manos, se molesto y yo también, Jasper no tenía derecho a hacerme algo así, a acabar con un momento tan lindo y especial.
—Pensé que ibas a bailar con Emmett? —Pregunto tomándome del brazo —no a esconderte por ahí con ese "niño bonito".
—Basta Jasper —le pedí soltándome de su agarre.
El ni siquiera intento retenerme, me dejo ir sabiendo que no iba a regresar con Paolo.
Esa noche termino gracias a mi hermano y su sobre protector sentido del deber, pero le siguieron días maravillosos, en los que Paolo me envió un detalle cada día, pero apenas los abría, los dejaba en mi casillero en la casa de modas. Yo aun vivía con mis tíos y ellos no veían bien los coqueteos de ese chico.
Siempre pensé que era mi primer amor, la hermosa historia que todo el mundo guarda dentro de su corazón por siempre o hasta el amor de mi vida.
Nunca imagine que seria una bomba que solo esperaba el momento justo para poder explotarme justo en el rostro.
La siguiente fiesta fue igual, el estaba ahí, esperando a que yo bajara de la pasarela, solo para decirme lo mucho que le gustaba.
Me vestí rápido y salí a saludar a todos, esta vez mis tíos no habían asistido, solo Emmett y Edward, pero no los vi en ningún momento.
Pregunte por Paolo y todos me dijeron que me esperaba en el jardín.
Pensé en llamarlo a gritos, pero después decidí no hacerlo, quería darle una sorpresa, además ya había decidido que quería vivir este momento, intensamente.
Cuando llegue al jardín, lo busque con la mirada, lo encontré en uno de los bancos, estaba con una chica.
—No te pongas así —escuche que le decía —yo solo quería acostarme con ella, no es como si quisiera darle un anillo de compromiso. Además ella ni siquiera es hija de los Cullen, es una simple chica que ellos adoptaron, es linda, pero es simple, no es nadie.
Me quede bastante quieta contra esa columna, respirando agitado y sintiendo que se me partía el corazón en muchos trozos, algunos tan pequeños que tal vez nunca iba a volver a encontrarlos.
Las lagrimas aparecieron de la nada y esos brazos a mi alrededor se cerraron casi sin que me diera cuenta, en segundos, estaba ahogando sollozos contra una camisa azul y una suave respiración en mi cabeza no dejaba de repetir.
—No llores ángel, no lo merece.
Pero yo no podía escuchar nada de eso, solo podía quedarme ahí pensando en lo tonta y crédula que era, y lo mucho que dolía saber que todo el mundo lo sabia, excepto yo, hasta Emmett, que ahora estaba ahí, abrazándome y consolándome.
Me fui de ahí con el, en un taxi, no supe ni como o cuando llego ahí, solo sabia que estaba conmigo, consolándome y ayudándome a sentirme un poco menos miserable.
—Era un patán —dijo el cuando estuvimos en la puerta de la casa —si quieres mañana, cuando este menos ebrio, iré a partirle la cara.
Le sonreí, porque estaba siendo lindo conmigo, bajamos del taxi y aunque el no iba a quedarse en casa, me acompaño hasta la puerta.
—Gracias —le dije abrazándolo con fuerza.
No supe como ocurrió, como todo lo anterior, solo me di cuenta de que sus labios tocaron los míos con mucha suavidad y delicadeza, su mano me acariciaba la mejilla con sutileza y su respiración chocaba con la mía.
—No vayas a decirle a tu hermano que te bese… —susurro él apoyando su frente contra la mía antes de alejarse.
Volvió a subir al taxi y no dijo mas, solo se fue, dejándome la cabeza llena de nubes y con el corazón un poco menos roto.
Pensé que las cosas iban a tomar un rumbo diferente cuando al día siguiente, aparecí en un programa de espectáculos. Todo el mundo hablaba de ese misterioso galán que me tenía enamorada y por el que había dejado plantado a Paolo Ballizari, fotos de Emmett besándome en la entrada de la casa, le dieron un vuelco a la historia.
Me dio gusto que nada de esto se supiera, pero no me gusto lo que paso después.
Emmett se fue a Nueva York a vivir con Kate, como si nada hubiera pasado.
Tal vez esa era una verdad mas absoluta de lo que pensaba, nada había pasado en realidad.
Mi carrera dejo de ser exitosa en Europa después de que la bomba explotara y la joven prometida de Paolo apareciera en una revista, estaba embarazada, fue un escándalo total y su boda fue comentada por mucho tiempo.
Estaba ocupada revisando mis cosas, al día siguiente partía a Londres, iba a intentar en una agencia nueva, me ofrecían ser la imagen de un perfume, era mi prueba de fuego, si triunfaba en Londres, iba a hacerlo en cualquier lugar.
Estaba por acostarme cuando alguien llamo a mi puerta, era Edward.
—Supe que mañana te vas a Londres —dijo el serio.
—Si, voy a intentarlo ahí.
—Sera difícil —comento el.
—Me esforzare.
El ya era muy famoso ahí, por sus abuelos, Lord y Lady Masen.
—Sal conmigo.
Me quede quieta observando con horror como "Don perfecto" me pedía una cita, a mi precisamente, fue espantoso y le hubiera dado con la puerta en la cara si el no me hubiera explicado todo. Al final acepte su estrategia y viajamos juntos, nos aparecimos sospechosamente acompañados en varios eventos y al primer mes, me ofrecieron la portada de una prestigiosa revista.
Entonces llego el adiós.
Edward había querido conquistar nada mas y nada menos que a Tanya Denali, por eso me había hecho esa propuesta, fue bueno, porque cuando comenzó a llamar la atención de la chica, me recomendó que volviera a buscar a ese chico misterioso con el que me habían fotografiado fuera de la casa.
—Quien era? —preguntó él por teléfono.
Terminamos nuestra "relación" por teléfono, el estaba en Paris y yo seguía en Londres.
No le respondí, nadie nunca supo que había sido Emmett quien me rescato de mucho dolor.
Además había reunido todos los trozos de mi corazón roto, uno por uno y con paciencia y amor, me los había regresado para que pudiera repararlo y en el proceso, me había dado mi primer beso.
*Nota:
— Paolo Ballizari: es el nombre del chico que aparece en la película de Lizzy Mc , es guapísimo, por eso elegí ponerlo.
