Aviso: capitulo reescrito.
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece (sino otro gallo cantaria). Pertenece a la señora JKRowling y que ella y sus millones se lo queden, mientras tenga los fanfics habrá más historias que contar.
Capitulo 2: Unión Mágica
Lo primero que vio al llegar a la morada de los Weasley, fue un montón de gente corriendo de un lado a otro, algunos ordenando, otros limpiando y otros decorando. La casa se había llenado de blanco y dorado, cintas, lazos y ramos decoraban el lugar dándole un toque elegante. Harry dedujo que se debía a la boda de Bill y Fleur que se celebraría dentro de un par de días, así que se dispuso a dejar sus cosas en la habitación que siempre compartía con Ron para ponerse ayudar rápidamente. Había tanto ajetreo que incluso la señora Weasley estaba demasiado ocupada como para dedicarle sus habituales abrazos estranguladores y solo le dedicó un rápido "hola". Los demás también le saludaron sin mucha ceremonia.
Una vez acomodado, Harry pregunto qué podía hacer, Hermione, que llevaba unos días ahí, le indicó que fuera al jardín para ayudar a Ron y a los gemelos a librarse de los gnomos y cortar la mala hierba como ya había hecho otras veces cuando se quedaba en la Madriguera.
Al llegar al jardín, los pelirrojos se encontraban muy concentrados con el trabajo encomendado, en otras palabras, estaban jugando a beisbol con los gnomos de pelota. A Harry le pareció que nada había cambiado y con una sonrisa fue a ayudarles en su "tarea".
Mientras trabajaban Ron le informaba de lo último que había pasado en su ausencia. Le explicó que los dementores se unieron a Voldemort y con su ayuda atacaron Azkaban haciéndola suya. Muchos de los prisioneros murieron, otros se unieron a los mortifagos y los más afortunados huyeron perdiendo partes de sí mismos en el proceso. Lucius Malfoy fue capturado por uno de ellos, pero no se sabe si continúa con vida, por otra parte pudieron rescatar a Stan Shunpike a tiempo. Las torturas de la prisión casi lo vuelven loco, por suerte estuvo poco tiempo y ahora se encontraba recuperándose en la planta de psiquiatría de San Mungo.
Aparte de esto. Voldemort, pese a su gran victoria sobre Hogwarts, había actuado con gran cautela en estos últimos días. Los mortifagos seguían reclutando a gente en secreto mientras el ministerio veía impotente su ineficacia. Por otro lado, el señor Weasley y Kingsley que trabajaban en el ministerio fueron reclutando a los aurores que se habían cansado de seguir las directrices de un ministro tan incompetente, así que el numero de afiliados a la orden había aumentado.
Hagrid, por su parte, continuaba viajando con Madam Maxim haciendo averiguaciones por tierra de gigantes. A demás consiguieron hacer una importante alianza, Narcissa Malfoy decidió colaborar con la orden, a pesar de su claro rechazo hacía los miembros de esta, pero el miedo a perder todo lo que quería a manos de un ser del cual, según sus propias palabras, estaba segura que sus intenciones eran diferentes de las que aseguraba le hicieron cambiar de opinión. Estaba segura de ello debido al asunto del asesinato de Dumbledore y la captura de su marido. Fue llevada a un lugar seguro y pidió a cambio que salvaran a su hijo y a su marido. Según Ron cosa realmente imposible, ya que para él, ellos eran malos por naturaleza.
- Nosotros también colaboramos Harry- dijeron orgullos los gemelos añadiéndose a la conversación.
-Sí, para que los sepas nos estamos encargando de la parte ofensiva- dijo George.
-¿La parte ofensiva?- pregunto Harry con interés.
- Sí, la parte ofensiva pero aún no te lo diremos, es un secreto- concluyó Fred en tono misterioso.
- Llevan así todo el mes y aun no quieren decirlo- dijo Ron torciendo el gesto. - Como no sea atacar a base de insultos no se a que se referirán.
- ¿Y… y Ginny? ¿No la veo?- dijo Harry haciendo la pregunta que llevaba queriendo hacer desde hace rato. Desde que lo dejaron, lo que le preocupaba era saber cómo lo estaba llevando. Ella junto al resto de su familia eran muy importantes para él y lo que menos quería era hacerles daño de ninguna manera.
- Pues debe haberse ido a comprar con Tonks, aun que desde que lo dejasteis a estado muy rara.- viendo el gesto preocupado de su amigo añadió- pero tranquilo nada anormal teniendo en cuenta que es una bruja adolescente, rebelde e independiente.
- Ya…- sonrió Harry ligeramente.
Pronto se hizo de noche y empezaron a recoger para ir a cenar. Al entrar en la casa el calor se hizo notar y pronto sus gorros y bufandas no hicieron falta. Dejaron sus abrigos en los colgadores de la entrada y fueron a lavarse las manos, ya que de no hacerlo la señora Weasley no les dejaría probar bocado.
La mesa del comedor se había agrandado 2 veces más su tamaño para que pudieran caber todos los invitados. Exceptuando a Percy, estaban todos los Weasley, Fleur, su hermana Gabrielle, Tonks (ahora con el pelo negro azulado), Remus, Hermione y Harry. La cena transcurrió con normalidad, la señora Weasley había preparado un estofado buenísimo y así se lo habían hecho saber los presentes, ahora otra vez se encontraban hablando de la inminente boda y todos parecían tener nuevas cosas que decir. De pronto se apagaron las luces y una pequeña luz apareció acercándose lentamente. Harry se dio cuenta de que era la señora Weasley con un pastel en las manos y una vela con el nº17 brillando en medio. Entonces todos empezaron a cantar el cumpleaños feliz. El enorme pastel era de chocolate y en la parte superior de este, con chocolate blanco estaba escrito "Felicidades Harry". El ojiverde estaba muy emocionado y agradecido por este gesto ya que no se esperaba un segundo cumpleaños y menos con todo el ajetreo de la boda.
- ¡Espero que te guste Harry! perdona la pequeñez -dijo una sonriente señora Weasley sin darse cuenta de la mirada de incredulidad de todos al ver los cinco pisos que tenia el pastel.
- ¡Me encanta! Estar con vosotros es el mejor regalo de cumpleaños que podía tener- pronuncio Harry mientras contenía las lágrimas de felicidad.
- Entonces Harry, ya no querrás los regalos que te hemos comprado ¿verdad?- bromeó Fred.
Después, uno por uno, fueron dándole su regalo mientras cogían lo que la señora Weasley consideraba un pedacito de pastel.
Los gemelos le regalaron un surtido de sus nuevos productos mágicos, la señora Weasley le regaló su típico jersey hecho a mano de color rojo con su inicial en el pecho, el señor Weasley le entregó sigilosamente un objeto muggle incautado en su última redada (que por supuesto se olvidó de incluir en su informe y comentar a su esposa).
Bill le regaló un colgante de colmillo similar al pendiente que llevaba, las dos hermanas Delacour le regalaron una gran cesta, decorada con un lazo rojo, que contenía un surtido de productos típicos de Francia. Charlie le entregó una cazadora de piel, Ginny le regaló una bufanda hecha a mano de color azul con sus iníciales bordadas de un color más claro, Ron le regaló unos accesorios para la escoba y Hermione un álbum de fotos antiguas (de su familia y amigos) y actuales (de ellos y sus conocidos).
Remus le regaló el libro favorito de su padre, un cuento de fabulas mágicas y Tonks unas fotos que tenía de su primo Sirius, que le hicieron recordar cuanto lo extrañaba. Aun no se podía creer que después de lo sucedido el año pasado, ahora pudiera disfrutar de un momento como ese, lleno de felicidad.
***
Los días pasaron rápidamente y pronto llegó el día de la boda. Los nervios estaban a flor de piel y cualquier mínimo detalle podía poner histérica tanto a la novia como a la señora Weasley. Entre las dos se debatían el titulo a la más terrorífica de la semana. Por ese motivo decidieron comportarse y evitar males futuros.
Bajaron para tomarse las primeras fotos antes de la boda. Las ultimas en llegar fueron las mujeres que terminaban de retocarse. Al bajar pudieron ver a un numeroso grupo de chicos muy bien vestidos cada uno con sus túnicas de gala. El señor Weasley lucia una túnica de ante color guisante con una pajarita de un verde más clarito, los gemelos llevaban una túnicas nuevas de color negro y unas corbatas fosforitas, Charlie llevaba una túnica gris con corbata amarilla, la túnica de gala de Ron (cabe decir que esta vez la túnica no pertenecía a su tía Muriel) era negra con una corbata roja como su pelo y Harry lucia una túnica de color azul marino con una corbata celeste.
Por la escalera, una a una las chicas fueron bajando: Ginny llevaba un bonito vestido de tiras, largo de gasa, de color verde y de complemento unos pendientes de plata largos; el pelo suelto con algunos tirabuzones. Hermione lucia un vestido largo de color azul con escote en V y unos pendientes redondos; el pelo, que se lo había rizado, recogido en un moño bajo con dos mechones ondulados cayendo por los costados. Y por último, la señora Weasley vestida con una falda y una blusa color champán y el pelo recogido en un moño.
- Vaya, veo que tenemos la suerte de ir con las mujeres más guapas de la fiesta- dijo Charlie hábilmente al ver a las mujeres, que sonrieron ante el alago.
- Gracias cariño- dijo la señora Weasley dulcemente. Luego girándose a los demás cambió la voz - Hay unos cuantos aquí que deberían aprender de ti.
- Venga mama no te pongas así- dijo Fred.
- Claro, Charlie solo ha expresado un pensamiento general- continúo George.
Después, todos se dirigieron al jardín donde un mago de la orden de Winzegamot celebraría la ceremonia.
Allí, ya esperaban algunos de los invitados, los familiares estaban reunidos separados en dos bandos: el de la novia y el del novio. Se les podía distinguir por que los parientes de Fleur parecían todos veelas o elfos, en cambio los de Bill eran todos personajes peculiares.
Ahí, parado frente al atril, estaba Bill vestido con un traje negro, un chaleco plateado y una corbata del mismo color. Se había recogido el cabello en una coleta baja y, a pesar de las cicatrices que marcaban su cara, se podía apreciar su aspecto apuesto. A su lado estaba Remus, y para alegría de todos, cogido de la mano de Tonks. El vestía su mejor traje, un traje de color marrón y corbata crema; y ella vestía un vestido fucsia con la espalda abierta y llevaba su pelo, ahora negro y largo, suelto.
Harry y los demás ocuparon la primera y segunda fila de la derecha mientras los señores Weasley se ponían al lado del novio. Estaban todos esperando muy nerviosos cuando empezó a sonar una melódica marcha nupcial. Al girar la cabeza, Harry pudo ver a Fleur vestida con el vestido de novia más bonito que había visto: palabra de honor, muy pegado al cuerpo; el pelo ondulado que caía por su espalda iba adornado con unas pequeñas flores y encima de la cabeza llevaba la corona de diamantes de la tía Muriel. En su mirada se podía ver un brillo especial y su sonrisa tenía una cálida expresión, diferente a la que siempre había visto en ella. Todos contemplaron con deleite como esa descendiente de veelas parecida a un ángel se acercaba poco a poco. Al lado de la novia, cogido de su brazo, se encontraba el padre de ella un hombre rubio, fuerte y robusto que le sonreía con ternura. Antes de entregarla a su futuro marido le dijo unas palabras al oído, a lo que Harry pudo entender que le decía "deseo que seas muy feliz".
Una vez que estuvieron los novios frente al atril, el Sacerdote mágico les indicó a los novios que unieran sus manos, él las señaló con su varita y luego conjuro un hechizo muy extraño, acto seguido pidió que los novios juraran su amor. Y Bill y Fleur dijeron al unísono:
- Prometo fielmente, cuidarte y respetarte en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, durante todos los días de mi vida y entregarte mi corazón y mi alma. Por siempre nuestro amor nos unirá.
En sus manos todavía unidas apareció un lazo dorado el cual se dividió en dos formando unos anillos de matrimonio. Se intercambiaron los anillos y después los dos se fundieron en un beso.
***
En el banquete todo fue alegría, los gemelos no paraban de bromear y los invitados parecían encantados, hasta la señora Weasley parecía más relajada después de asegurarse de que la boda saliera perfectamente. Muchos de los familiares Delacour mostraban un gran interés por las costumbres inglesas y no paraban de hacer preguntas, otros entusiastas del mundo muggle escuchaban al señor Weasley con atención su teoría sobre el microondas. Remus, Tonks y Kingsley que parecían realmente cansados, seguramente por su trabajo para la orden, se lo pasaron realmente bien. Harry, Ron y Hermione, Ginny y Charlie se reían de las payasadas de los gemelos desde una mesa.
El baile fue abierto por los novios, los cuales irradiaban felicidad, después les siguieron muchas parejas más. Cada uno estaba desperdigado por su lado, entre el gentío, Harry caminaba pasando por el lado de un montón de figuras rubias y pelirrojas revoloteaban por todo el salón. A lo lejos divisó una pequeña figura amiga y decidió acercarse. Ginny se encontraba de pie en un rincón intentando no ser aplastada.
- Hay mucha gente –dijo como forma de saludo.
- Y que lo digas, no sé como lo hizo mi madre para meterlos a todos en nuestro pequeño salón- contestó.
- Es que, es una gran bruja- dijo mientras veía bailar a la susodicha.
- una terrible- sentenció. Le miró de reojo y dijo- Bueno Potter, parece que quieres decirme algo, así que suéltalo ya.
- Solo quería preguntarte que tal estas- dijo girándose para mirarla de frente.
- Bien, sana como una manzana y la boda solo me trae felicidad por Bill y porque la "Flema" se va.-hizo una pausa- ¿Pero no te referías a eso, verdad?
- No- dijo moviendo al mismo tiempo la cabeza negativamente.
- Vamos, Harry, la gente rompe continuamente. Estuvo bien mientras duró y duró mucho más de lo que esperaba.-dijo con sinceridad- Ahora lo único que me preocupa es saber si sobreviremos a esta estúpida guerra–. Harry la entendía, él se preguntaba lo mismo. Pero por hoy quería olvidarse de eso.
- Oh, mira una conga, con lo que me gusta, vamos – dijo con gesto animado. Cogió la mano de la pelirroja y tiro de ella, uniéndose los dos a la larga cola que se había formado y moviéndose al compás de una música caribeña.
Después de comer, hablar y bailar todos se fueron a sus casas, felices y contentos, mientras tres personas en sus respectivos cuartos iban preparando las maletas para lo que sería un largo viaje.
***
Harry, Ron y Hermione se encontraban frente la Madriguera observándola por última vez antes de partir, ya que eran conscientes del largo viaje que les esperaba por delante. Quizá nunca volverían y eso les llenaba de tristeza. Con ese sentimiento dentro de sus corazones partieron de allí dejando atrás la casa donde tantos momentos buenos habían pasado.
En la Madriguera, el silencio de la noche campestre le daba a la casa un ambiente relajado. La luz de la luna iluminaba a través de las ventanas el desorden de lo que antes fue una gran fiesta y entre las sombras todos sus habitantes veían con resignación y tristeza partir a las personas que querían, dejándoles como ultimo consuelo la esperanza de que se volverían a ver.
Sigo en mis trece de hacerlo largo, jeje y como véis lo es un poco más que el anterior. Ah, perdón por lo de la cursileria de la boda, pero no tengo muchas referencias.
