Disclaimer: Harry Potter no me pertenece (sino otro gallo cantaria). Pertenece a la señora JKRowling y que ella y sus millones se lo queden, mientras tenga los fanfics habrá más historias que contar.


Capitulo 4: A casa

El rostro sonriente de su castaño amigo le saludo después de mucho tiempo. Detrás de él, un grupo de chicos y chicas más o menos de su edad lo saludaban alegremente.

- ¡Chicos!- exclamó el moreno realmente sorprendido- ¿pero qué hacéis aquí?

- Hola Harry- saludo tímidamente la Luna Lovewood- hemos venido a ayudarte.

- ¿Co-cómo habéis llegado?- intervino Ron- Mejor-¿Cómo sabíais que íbamos a estar aquí?

- Ah, nos lo dijo un amigo. Vinimos por red flu hasta Hosmeade y de ahí caminando. A nosotros no nos buscan, así que no tuvimos ningún problema- respondió la rubia.

- Si, Harry queremos ayudaros en la batalla- dijo Dean muy seguro.

- Eso, no podemos dejar que os llevéis toda la gloria- bromeó Sean.

- Chicos…os lo agradezco, os lo agradezco de verdad, pero esto es muy peligroso- no será como la otra vez. Esta vez estaremos solos.

- Harry- intervino Luna- si permanecemos unidos, nunca estaremos solos. Eso me lo enseñaste tú.

Touche. Harry no sabía qué hacer, sus amigos y compañeros se encontraban ahí seguros y preparados para la batalla, una en la que era muy probable que no volvieran y él no podía permitir que se arriesgaran se esa manera, era su responsabilidad y no podía dejar que ellos sufrieran las consecuencias.

- Lo siento pero no puedo permitíroslo, esto no es como con la Umbridge, si nos pillan no habrán castigos, lo único que os encontrareis será la muerte.

- Eso ya lo hemos pensado bien, antes de venir aquí de hecho hemos tenido todo el verano para meditarlo- los demás asentían a lo que Lavander decía.

- Vemos como los adultos se refugian temerosos en sus casas o huyen temiendo un monstruo al que ni si quiera pueden pronunciar- dijo Justin Finch- Fletchley seriamente.

- Mi abuela me contó que la primera vez que Voldemort apareció, los magos y brujas estaban tan asustados que se quedaron esperando resignados a su destino.- comentó Neville- No podemos hacer lo mismo. Tenemos que luchar.

- Pero esa no es razón para que os lancéis a la guerra- reclamó Harry.

- No queremos morir Harry- dijo débilmente Cho apareciendo desde el atrás del grupo- pero tampoco queremos seguir viendo más gente querida muerta.

Harry tragó con dificultad, se sentía acorralado- Vosotros también sois gente querida para alguien.

- Ya hemos tomado una decisión- sentenció Longbottom refundado por los demás.

Harry buscó con la mirada la ayuda de sus amigos, pero estaba muy lejos de encontrar lo que buscaba. Una Hermione muy tranquila y un Ron muy alegre los miraban.

- A mi me parece bien, cuantos más seamos más difícil les será derribarnos- dijo la castaña expresando su opinión- Mira Harry, cuando pasó lo de Umbridge, creamos el ED para aprender magia real y estar preparados para esto.

- Si Harry, ahora que ha llegado el momento no puedes negarte. Esto es lo que tú has creado- dijo el pelirrojo dando una palmada en la espalda de su amigo.

- Veo que no me puedo negar.- dijo Harry esbozando una sonrisa de resignación- Entonces, creo que el ED vuelve a la carga.

- ¡Sí!- gritaron todos al unisonó.

- Bien ¿y a donde vamos?- pregunto el mayor de los Creevey.

Esa era una buena pregunta.

La verdad es que Harry no estaba muy seguro de a dónde ir. Había estado pensando en ello y el único sitio que se le ocurría era Grimauld Place, pero no podían ir allí ya que seguramente el traidor de Snape habría informado al señor Oscuro. Los de la Orden siempre se podían reunir en la casa de Moody ya que ese siempre era un lugar seguro. Bueno, si no tocabas nada. Pero ellos, no tenían muchos lugares a donde ir. Si no podían estar ni en Hogwarts, ni en Grimauld Place ¿Dónde? ¿La Casa de los gritos? No, demasiado obvio, no tardarían en encontrarlos. ¿El bosque? No, tampoco era una buena idea. Muchos de los seres que habitaban allí estaban de parte del que no puede ser nombrado.

Obviamente no podían ir a casa de ninguno de ellos y él ya no tenía a donde volver. Había pensado, quizás, en el Valle Griffindor pero había descartado esa idea desde el momento en que la pensó. El que fuera una vez su primer hogar no era un sitio seguro ya que seguramente sería el primer lugar donde los estarían esperando.

Sus padres pensaron en todo menos en un lugar en donde vivir. Quizá creyeron que habría gente como Dumbledore o Sirius que se ocuparía de él, no esperaron que se encontrara en una situación como esa.

- ¿Harry?

- ¿Eh?- fue lo único que pudo decir. Había estado tan concentrado en buscar una solución a lo de la casa que no se había dado cuenta que los demás estaban esperando que dijera algo.

- Te habíamos preguntado a dónde íbamos a ir y te quedaste como en la luna- dijo Ron.

- Es que no se me ocurre ningún lugar- tubo que confesar finalmente.

- Vaya- hubo un murmullo de decepción y reproche que fue acallado por la mirada de Hermione.

- Bien lo pensemos entre todos ya que todos vamos a vivir ahí- ordenó la castaña

- Que tal en una caravana, hay muggles que lo hacen- dijo Finnigan haciendo alarde de sus conocimientos muggles.

- No, ahora que somos más tiene que ser un lugar más amplio-contesto la castaña.

- Que tal una tienda de campaña mágica, como las del torneo de Quidditch- dijo Oliver Wood, que se encontraba ahí porque Alicia, Kate y Angelina le avisaron.

- Esta bien, pero no es muy seguro que se mantenga si sale un hechizo mal hecho.

- Chica que quisquillosa eres, quieres que te demos un catalogo para que puedas elegir - dijo Lavander un poco cansada de haber pensado lugares, obviamente, sin ningún resultado.

- Va resultar que lo más problemático para acabar con Voldemort va ser encontrar una casa- dijo burlonamente el mismo malhumorado Zacarías Smith que todos conocían.

- ¿Qué hay de la casa de tus padres Harry?- preguntó Neville inocentemente.

- Que dices Neville, ahí será el primer sitio donde mirarán- regañó el pelirrojo ante tan absurda idea.

- Ya…no me refería a eso- dijo Neville intentando aclararse- me refiero a la casa de tu padre, la de los Potter. Mi abuela una vez me comentó, que era una familia de alta sociedad y que ella había ido muchas veces a su casa por las fiestas que hacían.

- ¿Te refieres a los abuelos de Harry?- preguntó Ron.

- Si, eran una pareja de magos con un único hijo al que mimaban. Bondadosos, nunca tenían problemas con nadie, inteligentes y extremadamente ricos.

Harry se mantenía perplejo. Se había quedado sorprendido no había pensado en ellos porque no sabía nada de ellos. Nadie le había hablado de su otra familia, únicamente su padrino los había mencionado y para decir que se quedaba a vivir en su casa cuando no aguantaba estar en la suya.

¿Podría tener Neville información importante sobre su familia? Se preguntó Harry. Nunca le había dado importancia a los comentarios de la abuela de Neville hasta ahora.

- Y… ¿siguen vivos?- al fin se atrevió hablar con cierta emoción contenida.

- No. Según mi abuela, ya eran muy mayores (incluso para en el mundo mágico) cuando tuvieron a su hijo.

Una pequeña decepción salió a flote entre los sentimientos que mantenía guardados. Pero ahora tenía un lugar a donde ir. Fuera como fuese tenía la imperiosa necesidad de conocer lo que fue el hogar donde se crió su padre.

- Gracias Neville, has sido de mucha ayuda.- felicito el moreno a su amigo- bien, ya tenemos nuevo destino. Primero iremos Ron, Hermione y yo para inspeccionar la zona, si es segura volveremos con vosotros.

- ¿Pero como iremos Harry?- preguntó curioso Ron.

- Tengo una idea- dijo el ojiverde con una sonrisa confiada y llamó- ¡Dobby!

Acto seguido apareció la pequeña figura del elfo domestico.

- Si amo Harry ¿en qué le puedo servir?- dijo el elfo con una reverencia.

- Ya te dicho que me llames solo Harry y solo necesito una pequeño favor- ante la mirada de reproche de Hermione añadió-…que Hermione te recompensará encantada.

- Oh, gracias, muchísimas gracias son tan generosos- agradeció el pequeño con lagrimas en los ojos- Dígame y Dobby lo hará.

- Necesito ir a un lugar ¿Dobby, cuando fuiste elfo doméstico de los Malfoy los acompañaste a muchas casas de visita?- preguntó Harry.

- Oh, si el amo Malfoy tenía muchos compromisos- respondió con sinceridad el chiquillo.

- ¿Conoces la casa de los Potter? De…- Harry se paró, ahora que lo pensaba con claridad, no sabía ni si quiera el nombre de sus abuelos. Miro a Neville en busca de ayuda- eh… ¿cómo se llaman?- preguntó con cierta tristeza por su ignorancia.

- Charlus y Dorea Potter – respondió rápidamente Hermione. Ante la mirada de sorpresa de Harry se explicó- Recuerda que he leído todo sobre ti, incluso tu árbol genealógico.

- De verdad, Hermione das miedo- respondió con una pequeña sonrisa.

Ron lo secundo afirmando con cara de "sí, da miedo" y los demás rieron, lo que provocó un ligero sonrojo de vergüenza por parte de la castaña.

- ¡Ah sí! Me acuerdo- respondió Dobby- era gente muy amable, sí, muy buenos con Dobby, pero al amo no le caían bien.

- Era de suponer. Bueno ¿crees que podrás llevarnos?

- Sí, claro- respondió alegre por poder satisfacer a la persona que lo liberó.

- ¿Creéis que haya algún problema?

- No, a estas horas mi padre debe haber cumplido su misión.

- Pues vamos- dijo el moreno poniéndose al lado del elfo.

- No hagáis travesuras mientras salimos- bromeó Ron.

Y desaparecieron.

Aterrizaron sobre un terreno arenoso perteneciente a un estrecho camino situado al frente de un enorme prado.

- ¿Estás seguro que es aquí Dobby? No parece haber nada- dijo inseguro al no ver ningún tipo de edificio a su alrededor.

- Estoy seguro señor, pero a Dobby solo le es permitido llevaros hasta aquí- dijo apenado.

- Pues vaya ayuda- se quejó Ron.

- Seguramente debe haber un encantamiento o algún mecanismo para entrar- dijo Hermione reconociendo el terreno.

- Crees que puedas hacer algo antes del almuerzo, me estoy muriendo de hambre- se volvió a quejar el pelirrojo al tiempo que se dejaba caer en el suelo cansado.

- Sabes, no eres de ninguna ayuda. No es tan fácil, antes de poder hacer nada primero tengo que encontrar la casa- se explico mientras con las manos iba tanteando la zona.

- Sabemos que está delante, tu solo lanza un hechizo de los tuyos y listo.

- Ah, Ron no entiendes nada, no puedo lanzar un hechizo así a lo loco, seguramente habrá algún mecanismo de repulsión de hechizos, es peligroso.

Por otro lado mientras veía como su amiga se las arreglaba para encontrar la casa intentó reconocer el terreno.

- Seguimos en Inglaterra ¿no?- preguntó Harry a su pequeño amigo.

- Si amo, creo que esta zona se le llama Dervyshire.

Esa pequeña información le sirvió para situarse. Se hallaban en medio de una explanada, seguramente al norte del condado. El paisaje era delicioso, prados verdes y árboles frondosos dibujaban el límite con el cielo azul y despejado que había. Se sentía relajado.

Por otra parte, la actitud tan pasiva de sus amigos exasperaba a Hermione, que lo supiera todo (como decían) no significaba que no necesitara de vez en cuando una mano. Al fin le pareció ver algo, como si el espacio se hubiera ondulado.

- ¡Bingo!- anunció a sus acompañantes.- Lo he encontrado.

- ¿Crees que podrás deshacer el hechizo?- preguntó Ron inquieto.

- Sí, solo hay un simple hechizo de ocultación contra muggles.- dijo poniéndose manos a las obras. Con un movimiento de varita y un hechizo deshizo el hechizo y la barrera que lo protegía se rompió dejando ver lo que contenía.

Ante sus ojos, una enorme y envejecida casa solariega de dos pisos de altura y de grandes ventanales se mantenía en pie como podía. El paso de los años había hecho estragos en ella dejando claro que no la cuidaban desde hace mucho y que, por lo tanto, llevaba bastante tiempo deshabitado. El color rosa palo de las paredes estaba desconchado y parte del edificio estaba derruido y cubierto por malas hierbas.

Harry toco el edificio para comprobar si la estructura aguantaría lo suficiente para seguir en pie. Se alegró al notar que aún era bastante resistente, por lo que solo necesitarían hacer unas cuantas reformas para que fuera habitable.

Con nerviosismo se adentro al interior de la casa, la emoción contenida hacía que su corazón latiera más deprisa, al contrario que su paso que era lento y medido; contemplaba todo con detenimiento y curiosidad. Lo primero que vio fue la amplia y despejada entrada, enfrente había unas amplias escaleras que llevaban al siguiente piso. El camino a la derecha conducía a un enorme salón, al fondo había una chimenea de piedra, próximo a este está situado un gran butacón. En el centro dos sofás, uno paralelo al otro, y una pequeña mesita para el té; y en una esquina un piano viejo.

- Harry, ya hemos terminado de inspeccionar la zona. Está todo despejado- informó Ron desde la entrada con Hermione al lado.

- Bien – dijo el moreno, se giró hacía el pequeño elfo, que se había mantenido tras suyo durante todo ese tiempo, y los dos se reunieron en la entrada con sus compañeros.

- Ron, Dobby y yo volveremos a Hogwarts para coger las cosas y traer a nuestros amigos, Hermione será mejor que tú montes guardia por si acaso.

- De acuerdo- dijo la chica, y los otros desaparecieron ante ella.


Hola! se q he tardado en publicar xo es q no estaba muy segura de como seguir. Si seguia haciendolo en general o ponía las parejas establecidas por Rowling no me sentiria a gusto. Así q como es mi fic he decidido ir por el H/hR y G/D y L/R. Ahora q ya se como quiero q vaya el fic me va ser más facil terminarlo.

Gracias de todo corazón a los 6 q me habeis escrito ^^