Disclaimer: Harry Potter no me pertenece (sino otro gallo cantaria). Pertenece a la señora JKRowling y que ella y sus millones se lo queden, mientras tenga los fanfics habrá más historias que contar.
Capitulo 5: Bajo las Estrellas
- Bueno chicos tenemos buenas noticias- anunció Ron alegre- eh… ¿Dónde están?
- Ah, os esperaban les ha entrado nostalgia, así que han ido a recorrer la escuela por última vez- dijo la profesora McGonagall al entrar por la puerta.
- Vaya y yo que quería contarles lo que hemos encontrado, bueno voy a buscarlos.
- ¿Estás seguro de lo que haces?- preguntó la profesora al moreno una vez se encontraron solos.
- Sí, más que seguro y estoy creo que Dumbledore lo hubiera querido así. El me dejo una misión por cumplir.
- Lo entiendo. No voy impedírtelo, solo quiero que tengas cuidado; que os cuidéis todos. – dijo la animaga intentando ser lo más escueta posible, ya que era consciente que, de extenderse más, se pondría nostálgica.
- Gracias profesora, ya sabe, por estar ahí… Bueno creo que yo también me voy a buscarlos- y se marchó.
Mientras veía como se iba, Minerva no puedo evitar recordar el día que lo vio por primera vez, el día que lo dejaron en la casa de los Dursley, su primer día en Hogwarts, ¡ah! y como gracias a él obtuvieron trofeos y reconocimiento para su casa. Sobre todo por restregárselos a Snape. Lamentaba no poder ganar al menos una copa más.
Antes de reunirse con los demás Harry quiso ir aún un último lugar, uno que había estado evitando especialmente, el despacho de Dumbledore.
Subió hasta el séptimo piso encontrándose a Michel Corner y Terry Boot por el camino, aprovecho para avisarles de que se iban a marchar pronto y se reunieran en el aula. Se tropezó con Nick Casi Decapitado que le deseo suerte. Siguió hasta llegar a una de las torres, frente a él, una enorme estatua en forma de fénix impedía su paso. Dijo la contraseña, que como era costumbre estaba relacionado con los dulces y subió las escaleras de caracol.
Una vez dentro pudo ver aquel despacho circular que vio en su primer año en la escuela. Como siempre, estaba llena de libros y aparatos chirriantes. Los cuadros de los directores parecían tranquilos dentro de sus marcos y el sombre seleccionador dormía plácidamente.
- Buenas, profesor Dumbledore- dijo saludando al retrato del susodicho.
- OH, buenas Harry, veo que por fin has venido.
- Si, siento no haber venido antes, pero me era muy difícil- se disculpó mientras se acercaba un poco más al retrato.
- ¿Vienes a despedirte?- preguntó observándolo fijamente a través de sus gafas de media luna.
- Sí, y a pedirle que me diera algún consejo o algo. Profesor, no estoy muy seguro de todo esto. No sé si estoy lo suficientemente preparado para afrontar lo que viene- confesó.
- Harry…uno nunca está preparado para lo que le depara la vida. Solo cuando lo afrontamos somos conscientes de lo que podemos hacer- declaró esperando que calmase las dudas del moreno.
- Ya…gracias profesor.
- Una cosa más- dijo el anciano antes de que se fuera- cuando las cosas se pongan realmente difíciles, es cuando tendrás que sacar todo tu valor. No te olvides que dispones del mayor poder que pude haber en el mundo. Ese será tu tesoro.
Esas palabras de último momento despertaron la curiosidad del chico y intento descifrar lo que había querido decir. Pero antes de poder preguntar nada fue interrumpido por la misma voz.
- Ah, no te olvides de llevarte el sombrero, me temo que aquí se aburriría mucho. Hasta pronto.- concluyó dando a entender que no diría más.
- Hasta pronto- se despidió Harry, cogió el sombrero, que se quejó por la brusquedad de su agarré, y se fue.
- Harry, tío, menos mal que te veo- dijo Ron que se acercaba a su amigo exhausto seguido de los hermanos Creevey- solo he podido encontrar estos, estaban tomando fotos a todo.
- ¡Hola Harry, mira, con todo este material haremos un anuario!- anunciaron casi a dúo los hermanos.
- Si no hubieran salido tan precipitadamente se podría haber ahorrado el esfuerzo. Tranquilos chicos, los he hecho llamar a través de los retratos y deben estar llegando, así que volvamos también nosotros- dijo la profesora McGonagall acercándose desde el corredor de la izquierda.
- Eh, gracias profesora- dijeron los chicos, más tranquilos volvieron a reencontrarse con los demás.
- Se puede saber donde os habías metido- se quejo Smith desde la pared de al fondo donde se apoyaba.
- Encima, tendréis morro. Nos vamos un momento y os desaparecéis- inquirió Ron enfadado, más que nada por la caminata que se tuvo que pegar.
- Es que queríamos ver a los profesores…- dijo Hannah.
- nuestras salas comunes…- le siguió Michel.
- saludar algunos retratos y fantasmas- dijo Sean.
- y el campo de Quidditch, claro- dijeron todos al unisonó.
- Je, no tenéis remedio – rió de buena gana Ron al ver que sus compañeros eran igual que él- Bueno, nos vamos ¿no, Harry?
- ¡Esperar un momento!- interrumpió Dobby, que hasta ahora no había dicho nada- Tendría que pegarme por la osadía, pero tengo que pediros un gran favor amo.
- Vale, pide lo que quieras, pero deja de ahorcarte- le dijo al pequeño mientras intentaba apartarle las manos de su frágil cuello.
- ¿Puede venir Winky también?- preguntó el elfo abriendo sus ojos completamente.
- Claro, no hay problema. Hermione se pondrá contenta.- el pequeño contento se fue a buscar a su prima.
- ¿Por cierto Harry, que pasa con Kreacher? ¿No piensas llevártelo?- preguntó Ron curioso.
- De momento creo que no, estará mejor con la señora Black.
- Ya estamos aquí- dijo Dobby que acababa de llegar con la pequeña elfina.
- Hip- saludo Winky. Los demás la miraron con pena pero no dijeron nada para no alterarla.
- ¡Bueno pues no vamos!- anunció Harry, y juntos desaparecieron junto con los objetos que habían recolectado, dejando atrás definitivamente a la familia, amigos y profesores por un futuro incierto.
- ¡Hasta que al fin llegáis!- exclamo Hermione- habéis tardado muchísimo.
- Han sido ellos- se defendió Ron, señalando a los culpables.
- Bueno como sea. He estado mirando la casa y creo que tendremos suficientes camas para todos, eso sí antes hay que arreglar esa pared allí, y tenemos que limpiar la casa que está hecha un asco.- paro para respirar-. Dobby…Ah! Hola Winky, al lado de la cocina hay una habitación para el servicio.
- Vaya Hermione veo que no has cambiado nada. Ya estas mandando- señaló Padma.
- A mi me parece bien, has adelantado bastante- dijo Harry- Entonces entremos.
- ¡Esperad!- ordenó Hermione mientras se ponía delante de la puerta de entrada- primero tenéis que firmar aquí- dijo mostrando un pergamino en el que se podía ver en letras grandes el nombre del club.
- Eso es…
- Sí, el mismo tipo de pergamino que la primera vez. Yo ya lo he firmado.
- ¿Pretendes que firmemos una cosa que puede dejarnos desfigurados?- preguntó Cho, aún resentida por los hechos de 5º año.
- Es solo un contrato mágico por el cual os comprometéis a ser fiel al ED y no traicionarlo. No os pasará nada si lo hacéis- explico la castaña. Aún así algunos parecían reticentes.
- Venga chicos, si alguien nos traicionara no os gustaría saber quien ha sido.- dijo Ron mientras firmaba.-
- Si, como haya alguna sanguijuela como esa Edgecombe, se las tendrá que ver conmigo- dijo Justín, que también firmo. Poco a poco fueron firmando los demás.
- ¿Qué pasará si nos sacan la información con un veritaserum? - preguntó Luna mientras firmaba.
- Seguramente hablareis- confesó.
- Entonces esto no sirve de nada. Porque aunque no sea nuestra culpa la traición y acabemos hablando, encima seremos castigados con unas cosas horribles en la cara- dijo angustiada Susan.
- Pero nos pondrá sobre aviso. Le he puesto un dispositivo de alarma para eso. Si pasa algo iremos a por el traidor, para cogerlo o ayudarlo.
- ¿Y no sería mejor el encantamiento fidelio?- preguntó aun aprensiva a firmar.
- Si, pero es magia muy complicada que aún no hemos dado ¿firmas Cho?
- Vale- cedió ante la mirada de sus demás compañeros.
El último en firmar fue Harry, cerrando grupo.
- Referente al encantamiento fidelio, la verdad es que, nosotros sabemos bastantes sobre ese encantamiento- dijo Alicia.
- Sí, recuerda que nosotros ya hemos cursado séptimo- dijo Kate.
- Es verdad, ya no me acordaba- se puso contenta la castaña.
- No somos tan buenas como tú en encantamientos, pero te podemos enseñarte cómo hacerlo- dijo Angelina.
- Genial, en cuanto tengamos un momento tenéis que enseñármelo- dijo sonriente.
- Vaya, se ve que ha esa chica le gusta estudiar- dijo Wood acercándose a Harry y Ron.
- ¿Wood, donde has estado estos últimos años?- le preguntaron incrédulos de su desconocimiento.
Después de que todos firmaran entraron en la casa, Hermione les indico donde iban a dormir y les dejo tiempo a todos para dejar las cosas. Al rato se encontraron todos de nuevo en el salón.
- Bueno ya estamos todos aquí Harry- dijo Ron que se acercaba donde él estaba parado, al lado de la chimenea.- Que vamos hacer.
- Pues un grupo se va ir con Hermione por los alrededores de la casa para tener un terreno más amplio protegido para poder usar.
- ¿A quién te llevas?- preguntó Ron a la susodicha, que se encontraba sentada en el sofá.
- Creo que con los Ravenclaw será suficiente.
- ¡Genial! Así podré ver si hay Snorckacks de cuernos arrugados por la zona- dijo emocionada Luna para el disgusto de Hermione, que acababa de darse cuenta que el día se le iba hacer muy largo.
- Bien. Tenemos eso por un lado, por el otro, Ron, tú ve con los nuestros al pueblo e inspecciónalo. Recuerda no llamar la atención.
- Como digas, me los llevaré a dar una vuelta.
- Y vosotros os quedaréis conmigo a arreglar esto.
- Eh ¿Por qué ellos salen a encantar o pasear y nosotros nos tenemos que quedar aquí a trabajar?- cuestionó Ernie.
- Eso, nos estáis discriminando por ser de Hufflepuff- Dijo Justin.
- No, no es eso.
- Sabía que eran de fiar- dijo Smith metiendo
- No, nos esperábamos esto de ti Harry- dijo Susan con una mirada de reproche, y a su lado Hannah moviendo la cabeza negativamente.
- Vamos, yo también voy a estar aquí trabajando con vosotros, además cuando los otros vuelvan también ayudaran ¿verdad?- preguntó a sus amigos para que le ayudaran a calmar los ánimos.
- Sí, claro, cuando volvamos- dijo Ron haciéndose el loco.
- Bueno, en todo caso ya están hecho los grupos, ahora que cada uno haga lo que tiene que hacer. Nos vemos- dijo Hermione saliendo con Ravenclaw sin llegar a responder a Harry.
- Eso, nosotros también nos vamos, animo chicos- dijo saliendo por la puerta con los de su casa.
- Ahora a trabajar- dijo Harry a sus descontentos compañeros.
Llevaban más de dos horas limpiando. Ya habían arreglado la pared y la valla, fue un hechizo fácil, también había arreglado el jardín, es lo que más había costado, había gnomos y mala hierba por donde miraran, además el ambiente estaba cargado porque los otro aun no habían vuelto a ayudar y se sentían discriminados por hacer trabajos pesados mientras los otros andaban de cháchara. Por todo ese mal humor se dedicaron a expulsar gnomos con exagerada mala baba a modo de desquite. Los elfos domésticos lo hacían todo con tanta tranquilidad debido a la costumbre que, cuando alguno de los humanos gritaba de la exasperación saltaban por miedo a que se hubiera vuelto loco.
Una vez acabado de limpiar el jardín, Hannah repartió refrescos para calmar los ánimos y la sed producida por el esfuerzo de un trabajo duro. Después de descansar unos quince minutos empezaron a limpiar dentro de la casa. Acordaron que cada uno limpiaría su cuarto junto con sus compañeros así que lo dejaron para cuando el resto llegara. No se iban a escaquear tan fácilmente.
Empezaron con el salón. Había mucho que sacudir y que barrer, pronto con ayuda de sus varitas eso empezó a parecer una escena de "Fantasía", pero como en la película, demasiados trucos que ahorran faena traen después más trabajo. En este caso, exploto en la cara de Zacarías que acabo lleno de hollín, se fue maldiciendo hacia el baño y maldijo aún más cuando descubrió que no había agua. Por suerte tenían el encatamiento aguamenti para lavar la cara de Smith, pero no para calmar su mal genio. Tampoco ayudaba que sus compañeros de rieran de él, pero es que tenía tal pinta con la cara tan ennegrecida y el resto tan blanco que incluso a Harry le costó no reírse en su cara.
Por suerte, llegaron el grupo de Hermione (no podían seguir excusando su ausencia sin levantar sospecha) y ella misma lo arreglo. Fue como una patada enterarse que para que saliera agua solo tenían que abrir el llave del agua que se encontraba cerrada, un método que hasta su llegada no se les había pasado por la cabeza, pero si otro más imaginativos e imposibles.
Con unos cuantos más limpiaron la cocina, los dos cuartos de baño, la biblioteca, donde Hermione se entretuvo más leyendo que limpiando por lo que fue expulsada de la instancia ya que consideraban injusto que Hermione se lo pasara bien mientras ellos trabajaban.
Estaban terminando con la biblioteca cuando llegaron los demás con noticias frescas. Ron les explico que el pueblo estaba a unos 3 kilómetros de donde se encontraban, era un pueblo pequeño pero tenía supermercado, una oficina de correos, una iglesia, una estación de tren y la taberna local era famoso por su plato especial.
- A demás, a una tienda de dulces llena de dulces muggles – dijo Lavander con entusiasmo.
- Si…encantador- dijo Amanda secándose el sudor de la frente con la manga.
- ¡Harry! Esto no es justo- se quejo Ernie.
- Si estoy de acuerdo- dijo el moreno mientras se estiraba.- Creo que les vamos a dejar el placer de terminar el resto mientras damos una vuelta.
- Espera, Harry. Nosotros. Estábamos siendo buenos vecinos- Se excusó.-Incluso nos hemos inventado una coartada para nuestra estancia de aquí.
- Si-si eso- le apoyo Seamus- Hemos dicho que nos hemos mudado aquí. Lo que no es mentira. Así que no se extrañaran si nos ven frecuentar el pueblo y si intentan venir el hechizo repele muggles que habéis instalado será suficiente para alejarlos.
- Muy bien, buen trabajo chicos- les felicitó.- Nosotros nos vamos. Adiós, que os lo paséis bien.
Y se fueron.
Ya entrada la noche habían terminado de limpiar todo con ayuda de Winky y Dobby, incluso habían desecho las maletas y colocado las cosas en los armarios y estanterías vacios. Se repartieron las seis habitaciones en pequeños grupos. Estaban pasando el rato leyendo hablando, jugando a cartas o ajedrez o simplemente mirando por la ventana cuando llegaron el resto de sus compañeros. Traían comida que habían comprado en el pueblo y bebidas. Harry propuso hacer una barbacoa y disfrutar de la estupenda noche que hacía ese día, cosa que fue bien aceptada por sus compañeros.
- ¡Genial Harry!- dijo Ron mientras se sentaba al lado de su amigo con un plato de comida en la mano.
- Me parecía lo mejor- bebió un sorbo de su refresco y continuó- Lo que viene no va ser fácil para nadie y no me parecía bien empezar con esta tensión. Además-agregó- me parecía un buen día para una barbacoa.
- No te preocupes Harry saldremos de esta- dijo Hermione frente a él, que estaba poniendo malvaviscos cerca e fuego.
Harry miró al cielo, que estaba claro, libre de nubes y perfecto para contemplar las estrellas. Luego volvió a posar la mirada en el fuego.
- Os prometo, que no dejaré que esta guerra os haga daño a ninguno de vosotros.
-Ahhhhhhhhhhh!- se escuchó un grito y una explosión.
- Seamus, te dije que dejaras de jugar con la parrilla- le recriminó Dean, pero pronto empezó a reír al ver el rostro de su amigo. Sin poder evitarlo acabaron todos riéndose del pobre Seamus, que se había vuelto a quedar sin cejas.
Por fin todos se habían ido a dormir. Había esperado impaciente desde que la habían mandado a dormir a las 10 de la noche. Ya eran la 1:30, y por fin, sus padres habían dejado que sus tribulaciones descansaran un rato. Desde la muerte de Dumbledore ninguno había podido dormir otra vez en paz, y no era de extrañar, ya que él era el único que podía enfrentarse a Voldemort de igual a igual. Ahora solo quedaba Harry, si sobrevivía a la aventura en la que se había metido junto con su hermano y Hermione.
Y ella; la habían dejado ahí. Él le dijo que separarse era lo mejor para protegerla, pero sabía que en parte significaba que no podía hacerse cargo de ella. Y eso era lo que más rabia le daba. Ella era fuerte, había formado parte del ED, había salido ilesa del ataque al ministerio, era la 1ª hija mujer en generaciones de los Weasleys y era una bruja muy poderosa, mucha gente lo había dicho, y eso debería significar algo. Pero eso él no lo tenía en cuenta.
Escoba en mano bajo las escaleras con mucho sigilo como había hecho en muchas ocasiones, cada vez que seguía a los gemelos para espiar que nueva travesura estaban haciendo. Y como ellos le enseñaron, sabía que no tenía que pisar el 3r y 5º peldaño porque crujía.
Una vez a bajo se montó en la escoba y se fue a un lugar que conocía bien, Ottery St. Catchpole. Había estado allí un par de veces, cuando los gemelos les llevaron a Ron y a ella a poner en práctica lo que habían aprendido en estudios muggles en el pueblo que había cerca de donde vivían. Pero el sitio a donde iba estaba bastante lejos de la multitud, iba a un pequeño almacén abandonado que había en la zona.
Entro con mucho cuidado por una ventana que estaba rota. -"Lumos"- y se prendió una luz. Con la varita alzada inspeccionó el lugar. Ginny sabía que ese pueblo era uno de los pocos lugares libre de mortifagos, pero no podía ser descuidada por eso.
Cuando se aseguró que estaba sola, lo llamó.
- Dobby.
En un parpadeo un elfo desgarbado y de ojos saltones pero increíblemente tiernos apareció delante de ella.
- Señorita Weasley, un placer, a que se debe este honor.
- ¡Hola Dobby! ¿Cómo estás?
- Oh, no debe preocuparse por el pequeño e insignificante Dobby- dijo haciendo una reverencia- Dobby está bien.
- ¿Como está todo por Hogwarts, eh?
- ¿No lo sabe? Hogwarts ha cerrado.
- ¡¿Qué?- se alarmó.
- La profesora McGonagall dice que es para protegerlo de posibles ataques.
- ¿Y que es de ti entonces?- pregunto ansiosa.
- Oh, el amo Harry me ha llevado a una cada enorme con su hermano y la señorita Hermione y otros niños más para una misión…
-Vale. No hace falta que me cuentes más, no es por eso por lo que te he llamado. Esto era lo que le faltaba oír cómo era la única a la que habían dejado, el último mono a tener en cuenta- Será mejor que no lo vayas soltando así o los podrías poner en peligro.
- ¡Ah! Como he podido ser tan estúpido- dijo golpeándose la cabeza mientras buscaba a su alrededor algo con lo que darse más fuerte.
- Dobby para, para. Necesito tu ayuda-dijo intentando detenerle.
- ¿Mi ayuda?- se alarmó- Haré todo lo que haga falta para servirla.
- Bien pues prepárate porque necesito que encuentres a alguien sin ser visto. Ah, y recuerda, no se lo puedes decir a Harry ni a nadie.
- Entendido, así lo haré señorita.
- A Draco Malfoy
- Pero seroñita…
- Por favor- suplicó.
- Entendido- y desapareció.
Ginny se sentó cerca de una pared y se recostó. Miró el reloj mágico que había heredado de Ron y vio que todavía eran las 2 y cuarto. Esperaba que Dobby se diera prisa porque quería completar la primera parte de su plan lo más pronto posible.
Se había enterado por el mismo Harry que al hurón se le había encomendado la misión de matar a Dumbledore y que se había pasado todo el año intentándolo con artimañas baratas, pero que a la hora de la verdad no había podido pronunciar la maldición imperdonable y que fue, en cambio, la serpiente de Snape quien lo hizo.
Después de ese error solo le quedaba el castigo de Voldemort por no haber cumplido su misión y a ella solo se le ocurría la muerte o la tortura.
Pero lo que a ella le importaba era que no había podido matar a Dumbledore, eso significaba que ni Voldemort ni su padre le habían comido la cabeza del todo. Tenía conciencia, por pequeña que sea. Quizá no le interesaba lo que Voldemort le ofrecía o no estaba de acuerdo, o quizá ese último paso era más de lo que Malfoy podía hacer. Con suerte podría hacer un trato con él y conseguir su ayuda.
Sí, ella lucharía, con o sin Harry.
Era una Griffindor, le habían enseñado a proteger a los indefensos no ha ser uno de ellos.
De pronto llegó Dobby.
- El amo Draco está encerrado en las mazmorras de la mansión Malfoy. Parece ser que hay gente en las otras celdas. La temible Bellatrix es la que manda ahora ahí. No hay guardias pero hay dementores vigilando la zona.-Paró para respirar.
- Muy bien hecho Dobby, gracias-le sonrió y le acarició la cabeza en un gesto amable.
- Pronto va amanecer y no sería conveniente señori…-se puso a divagar.
- Voy a necesitar otro favor- dijo rápidamente.
- Ay, temo que lo lamentaré…pero lo que sea por la novia de Harry Potter!- Ginny hizo una mueca al oír eso, no sabía si contarle al pequeño elfo las novedades de su vida amorosa.
- Necesito que me lleves dónde estás Malfoy.
- Es muy peligroso, no puedo hacerlo- replicó.
- Pero con tu ayuda no- le miró con determinación y le dijo- pienso ir sea como sea.
- De acuerdo- dijo derrotado.
- Pues nos vemos el próximo viernes en este mismo lugar.
- Muy bien- y desapareció.
Ya está, se había puesto en marcha y no pensaba parar.
Por cierto, mi fic planea seguir la linea del libro en lo referenta a los horcruxs y eso. Me gustaria aclarar eso.
