Disclamier: Harry Potter no me pertenecen, sino a JK Rowling. Esta historia es producto de mi imaginación, y mi frustración al leer el séptimo libro ^^U
Las verdad es que me ha costado sacarlo. Había dos frases que me mataban, pero aquí está. Espero que os guste.
Gracias a todos los que habeis leido la historia!
Capitulo 6: Charlas
Habían pasado dos semanas desde que se mudaron a la Casa de los Potter y empezaron con su adiestramiento y las investigaciones sobre el paradero de los Horcruxes.
Llevaban días practicando encantamientos, hechizos, transformaciones y contra-embrujos por la mañana con la claridad del día e investigando por la noche, buscando en los libros todo lo referente a los Horcrux y donde encontrarlos. Hermione había hecho todo un horario para ordenar lo que iban a practicar al día, pero aun así parecía poco. Incluso pensaron incluir adivinación a su repertorio de materias por practicar, tal y como las Patil y Lavander querían, pero viese como se viese no le encontraban utilidad práctica a la materia.
- He estado pensando- dijo Harry durante el desayuno. Todos voltearon para mirarle.- Que estaría bien que practicáramos vuelo.
- ¡¿Qué? – exclamaron todos, aunque la mayoría fue de alegría, había unos cuantos que no compartían el mismo sentimiento.
- Eh, Potter, si no lo recuerdas aprendimos a volar en primero, no sé para qué necesitamos practicar. –se quejó Zacharias Smith.
- Sí, Harry, creo que ya sabemos volar muy bien- dijo Wood, que como antiguo capitán del equipo de Griffindor y ex jugador de los Puddlemere United estaba más que claro que sabía volar.
- Sí, bueno…, es verdad que aprendimos a volar en primero, pero después de primer año no volvimos a dar esa materia. Y creo que, excepto los jugadores de Quidditch, a pesar de que algunos habréis podido practicar en casa habréis perdido práctica.-dijo a sus compañeros intentando que su mirada no enfocara directamente a Neville, a quien no se le daba muy bien el vuelo.- Además, a mi me ayudado en muchas ocasiones el saber volar como en la cámara de las llaves o en cuarto con el dragón.- finalizó su discurso, cuya última parte iba dirigida a Hermione quien no parecía muy contenta del todo con la idea.
- Por mi bien, pero qué necesidad hay practicar vuelo, si ya sabemos aparecernos- dijo Angelina.
- Todos, no.- dijo Luna en tono firme. Tanto ella como Denis todavía eran menores de edad y no habían dado las clases de aparición.
- Y yo me niego a realizarlo hasta dentro de mucho tiempo- dijo Susan que todavía recordaba su accidente del año pasado.
- Pero…- empezó Seamus- yo no he traído escoba- dijo con aspecto de lamentarlo mucho. El murmullo general indicaba que había otros que tampoco traían escoba.
- Bien ¿Quién no trae escoba?- preguntó y varías manos se alzaron. Parecía que nadie había planeado volar en esa aventura.- Bueno pues practicareis con las que tenemos y por la tarde iremos algunos a comprar las vuestras. ¡Vamos a trabajar!
Empezaron por calentar. Los chicos debían de subir en las escobas, elevarse unos cuantos metros y bajar. Todos lo hicieron estupendamente, incluso Neville.
- Bien, esto es muy fácil. Ahora tendréis que dar una vuelta a la casa y volver ¡Hacedlo lo mejor que podáis!
- Esto es muy fácil- se quejó el cazador de Hufflepuff.
- Venga Smith, esto me ayudara a saber qué nivel tenéis, pero si no estás segura de ti mismo. – reto.
- Harry, ¿es necesario?- pregunto Hermione al tiempo que miraba la escoba con disgusto.
- Venga Hermione, no exageres- ella le fulminó con la mirada.- Vamos, a ver si voy a tener que empezar a puntuar para motivar.
- Muy gracioso- dijo y con el ceño fruncido cogió la escoba y la montó.
Después de cinco minutos todos habían dado la vuelta. El problema es que debían de haber tardado menos de un minuto en hacerlo. Los únicos que lo hicieron fueron los jugadores de su casa y Cho y Smith, que eran jugadores de sus respectivas casas, Sean y sorprendentemente Padma Patil, quien afirmaba ser la deportista de las dos hermanas y Luna Lovegood, quien tenía bastante estilo.
- Practicaba con Ginny cuando venía a casa a visitarme- le dijo al cuando le devolvía la escoba.
Sin embargo, Hermione voló todo lo bajo que pudo e igual de lento. Lavander no cogía la altura suficiente y no parecía cómoda encima de la escoba. Ella, al igual que Parvati, parecía más preocupada por su manicura y su pelo. Dennis lo hizo bastante bien, pero le faltaba práctica. Su hermano mayor, Colin, se había emocionado como siempre y casi se choca con la casa un par de veces. Ernie, para orgullo de sí mismo, había logrado hacer bien la vuelta, pero le falto velocidad. Al igual que a Hanna y Susan. Y Justin, al contrario se excedió en velocidad y se fue todo recto, perdió tiempo en corregir su dirección. A lo Ravenclaw fallaban en el aterrizaje y les faltaba agilidad. Pero ninguno lo hizo tan mal como Neville, de hecho, Neville lo hizo tan mal como todos ellos, juntos.
- Bueno creo que vamos a dividir en parejas. Ellos- dijo mirando a su derecha a los que lo habían hecho en menos de un minuto- os ayudaran ¿De acuerdo?
Los otros aceptaron sin mucho entusiasmo.
- Bien, pues primero, Oliver ven un momento- dijo al castaño.
- ¿Si?
- ¿Crees que puedas encargarte tu de Neville?- Este le dirigió una mirada al muchacho en cuestión no muy convencido. - Al fin y al cabo fuiste tú quien me entrenó y consiguió que fuera tan bueno como lo soy ahora. Necesito al mejor para él.
- No sabía que fueras un adulador Potter- dijo sonriendo.- Me hubiera gustado oírte así cuando era tu capitán.
- Gracias. Pero para que conste, se que parece que lo he dicho para convencerte, pero es lo que pienso.-dijo honestamente.
- Eh…gracias Potter.
Bueno ya tenía el problema de Neville solucionado. Ahora le quedaban 13 más.
- Que todos escojan una pareja- dijo en voz alta.- ¡Angelina! ¿Puedes encargarte tú de dos?
- ¡Vale!
Los chicos se fueron moviendo hasta estar más o menos emparejados.
- ¿Hermione a dónde vas?- preguntó Ron cuando vio que la chica se alejaba.
- Eh…se está haciendo tarde, pronto va ser la hora de comer y creo que Dobby y Winky necesitaran ayuda- se excuso como pudo.
- ¿Ayuda? Son elfos, tienen magia, no necesitan ayuda y además son las nueve y media de la mañana- replico el pelirrojo.
- Aun así…
- Hermione.- dijo Harry que se acercaba a ellos para ver lo que pasaba.- ¿Intentado escaquearte? Me lo esperaba de cualquiera menos de ti.
- Es verdad Hermione, ¿cómo te puede dar miedo volar?- dijo Ron.
- Y a ti ¿Cómo te pueden dar miedo las arañas?- reprocho en defensa.
- Venga calmaos- dijo Harry intentado evitar una discusión en un día tan bueno como ese y tan temprano.- Ron porque no vas con Dennis y Colin y les ayudas. Yo me encargo de Hermione.
El pelirrojo iba a protestar, pero pensó que probablemente enseñar a Hermione a volar le iba a ser más difícil que ayudar a los hermanos Creevey.
- De acuerdo- dijo y se fue.
- Ahora Hermione, ven- Harry le tendió la saeta para que la montara- Sube.-ordenó. Hermione le hizo caso a regañadientes.
- Harry, dejémoslo por favor-suplico la castaña.
- Vamos Hermione, has volado conmigo sobre Buckbeak, has volado sobre Thestrals que para ti son invisibles, esto no es tan difícil.
- Sí, pero lo hice porque había vidas en juego- dijo defendiéndose.
- ¿Eso significa que alguien tiene que estar en peligro para hacerte volar?
- Algo así- respondió.
- No me tientes- dijo riendo- Elévate unos metros y gira por encima de mí.
Los pies de Hermione elevaron del suelo hasta estar dos metros por encima de la cabeza de Harry. – Bien ahora hazlo con más velocidad.
Hermione lo hizo varias veces, aunque en la cara quedaba reflejado que preferiría estar bailando con Gwap antes que haciendo eso.
- Bien baja. Ves, no cuesta tanto- dijo mientras la chica aterrizaba. Cuando ya estaba segura en suelo firme le fulminó con la mirada. – Bueno pues ahora darás la vuelta a la casa, pero esta vez más rápido.
- Harry no- dijo decidida. Pero Harry la ignoro, se subió a la escoba y le tendió la mano.
Ella se iba colocar detrás, pero él no le dejó.
- No, serás tú la que me lleve, así que hazlo bien porque mi vida está en tus manos- dijo el moreno con una sonrisa en los labios. Ella se puso delante de él aunque su cara de disgusto no cambió para nada. Una vez montada en la escoba, se elevaron del suelo.- Bien, tienes que ir todo recto, reducir la velocidad antes de llegar a la esquina y girar. Muévete ligeramente hacia el lado que quieres ir.
- Harry…-
- Vamos Hermione, confió en ti- dijo para envalentonarla.
La castaña suspiro, pero luego puso cara de concentración y se dirigió a su objetivo. Hizo bien la primera curva, pero Harry le indico que debía mejorar la velocidad.- Muy bien, pero inclínate un poco para ganar velocidad.
La castaña lo hizo y las otras curvas las hizo más rápido. Ya habían llegado al punto de partida y debían de aterrizar.- Levanta el mango hacía arriba para frenar- dijo el moreno.
Una vez en el suelo, Harry miró su reloj- ¡Muy bien, Hermione! 1 minuto y medio- dijo mostrándole a la chica la marca.
- Sí, bueno, no ha estado mal- dijo también sonriendo.
Así pasaron el resto de la mañana practicando.
Después del entrenamiento de la mañana Wood, Harry y Ron se fueron a conseguir unas escobas. Al estar buscados por los mortifagos no se podían presentar en el Callejón Diagon así como así y, por mucho que les pregunto Hermione como lo iban a hacer, nunca le dijeron como. Por lo tanto el cómo obtuvieron las escobas fue un misterio.
El resto de la tarde continuaron practicando pero no tardaron mucho en alcanzar el nivel que, decidieron tomarse un descanso, es decir jugar a Quiddicth. Los que no jugaban, los observaban.
Hermione estaba en la sombra de un árbol con Lavander, Parvati, Padma, Susan, Hanna y Luna mirando el partido, intentando ignorar a Colin que andaba de un lado para otro haciendo fotos y los gritos de los chicos de al lado que también miraban el partido.
- ¿Cuenta Hermione?- dijo una voz melosa.
- ¿Qué?- la susodicha se giró al escuchar su nombre observando al momento que sus amigas la miraban con interés.
- ¿Te estaba preguntando cómo te iban las cosas con Ron?- dijo Lavander algo irritada por tener que repetir esa pregunta.- Es que creí que después de cortar conmigo iría corriendo a tu lado. ¿O es que aún no te has decidido entre Harry y él?
Las que todavía no estaban atentas a la conversación, levantaron la vista hacía ella después de ese comentario tan mordaz.
Hermione frunció el ceño pero no se lo tomo a mal, conocía a Lavander desde hace mucho y sabía que ella siempre decía las cosas tal como las sentía. Y por el comentario podía decir que todavía no se le había pasado del todo lo que para la rubia era traición, entre su amiga y su novio.
- Ya te explicó Ron, y yo también lo hice después, que no pasó nada- insistió por milésima vez consecutiva- Estábamos ahí por uno de los planes de Harry, que como siempre terminó en él yendo por su cuenta.
- Sí, lo que sea dijo- dijo la rubia ignorando la respuesta.-La cuestión es que a ti te gusta, eres la más cercana a él y ahora el está soltero. No me digas no hay nada.
- No, solo somos amigos- afirmo la castaña. A lo que Lavander respondió con un bufido de frustración.
Las demás chicas que las miraban como si de un partido de tenis se tratara, se rieron ante la actitud de la rubia. Parvati decidió intervenir para que a su amiga no le diera algo.
- Hermione tienes que admitir que había algo entre vosotros, todos veíamos vuestras riñas de matrimonio viejo- dijo bromeando, pero detrás de ella las demás chicas asentían.- Al menos no negarás que el año pasado estabas celosa.
- Bien- dijo vencida.
- Ja! Entonces lo confiesas! – dijo Lavander ahora entusiasmada.
- Sí, es verdad, el año pasado estaba celosa… o algo así.
- ¿Cómo que algo así?- pregunto Parvati que se había unido al interrogatorio.
- No digas tonterías, te gustaba, te gusta y no quieres contarnos lo que hay entre vosotros- dijo la rubia recriminándole.
Hermione suspiró. Lavander era increíblemente tenaz. Si tenía una cosa no la dejaba ir, aunque no fuera asunto suyo. Hermione se dijo a sí misma que su amiga podría ser muy buena periodista; o policía, si los uniformes fueran rosas. Hizo acopio de toda su paciencia e intento explicarles lo que había estado meditando estos últimos meses.
- La verdad es que… creía, sobretodo en 4º y 5º año, que se estaba formando algo entre Ron y yo, ya sabéis algo más que amigos.- Hermione podía recordar cómo Ron se ponía celoso con Krum o como se habían acercado el verano siguiente en Grimmauld Place - Por eso, cuando, en 6º tú y Ron empezasteis a salir me sentó como una bofetada. Me hizo pensar que quizá todo eso me lo había imaginado.
- Ya, y como se fue conmigo en vez de contigo te pusiste celosa- señalo Lavander.
- Sí, eso no te lo discuto. Pero también me sentí tonta, por haber llegado a pensar que estaba interesado en mí; humillada porque yo también me mostré abiertamente interesada en él, y herida porque después de tantas cosas, se olvido de mí por fama.
Todas asintieron en comprensión. Era una cosa de chicas.
- Bueno, pero ya paso esa etapa ¿Y ahora qué?- preguntó esta vez Hanna.
- ¡Eh! ¿Cómo que etapa?- protestó Lavander indignada.
- Pues, para seros sincera, con esto de Voldemort no habido tiempo más que para prepararse para la guerra. – Las chicas hicieron una pequeña mueca inconsciente al escuchar el nombre del enemigo. -Nuestra relación no avanzado más que para formar una solida amistad. Creo que si hubiera tenido que pasar algo ya hubiera pasado. Además yo no me siento con ganas de iniciar nada.
- ¿Pero le quieres? – Luna pareció salir de su ensimismamiento y miro por primera vez a Hermione. La castaña sonrió por dentro al ver la cara de anticipación de la Ravenclaw.
- Solo como amigo. O un hermano pelirrojo y protector – añadió alegre.
Todas parecieron aceptar la respuesta como verdadera. Luna por su parte volvió a posar su mirada en el partido.
- ¿Y Harry?- pregunto Parvati de repente.
- ¿Qué con Harry?- dijo Hermione, que no se esperaba más preguntas.
- ¿Si te gusta Harry?
- Harry y yo somos amigos.- afirmo firmemente- Nunca me verá más que como su amiga y siempre estaré ahí para él como tal. Siempre seremos amigos.
- OK, entonces nos das carta blanca para intentar algo con ellos?- pregunto Lavander.
- ¡Lav!
- Hey, no me miréis así. No culpes a una chica por querer pescar un buen tio- se defendió.
- Jeje. Vosotras, mismas.- dijo Hermione – No prometo que os correspondan, pero sí que no os lanzaré ningún pájaro.
- Ah, pero ahora con Cho aquí no creo que haya muchas posibilidades – se quejó Lavander.
- Es verdad – estuvieron de acuerdo todas mientras reían.
Ginny se había pasado toda la semana previendo distintos escenarios posibles para lo que le esperaba. No estaba preocupada por los dementores porque tenía mucha confianza en su Patronus y en Dobby. Estaba más preocupada por hacer el viaje por gusto. Si eso no funcionaba no tenía otro plan.
Aun así el viernes por la noche Ginny se encontraba esperando en el mismo almacén abandonado que el de la semana pasada. Ataviada con una capa negra que la cubría toda escondía su llamativa cabellera bajo la capucha.
Ya eran las dos y Dobby todavía no llegaba, Ginny temía que el elfo no hubiera encontrado tiempo para escaparse y tuviera que cancelar el plan. Ella había decidido ese día porque no quería precipitarse y hacerlo todo con prisas. A ver ido ese mismo día hubiera sido arriesgado y haber ido al día siguiente imprudente, sus padres hubieran sospechado algo. Así que necesitaba tiempo para asegurarse que pensaran que no se metía en ningún lio. Lo contrario a su naturaleza.
Pero no tuvo que preocuparse mucho, ya que 15 minutos después Dobby llego con la misma expresión de siempre.
- Srta. Weasley, siento haber tardado tanto- dijo haciendo una reverencia.- Es que ha habido mucho trabajo. Pero ahora mismo me castigo no se preocupe.
- ¡No! Dobby no te preocupes, no has tardado tanto- mintió. - Bueno ahora si estás listo por favor llévame a la Mansión Malfoy.
- Enseguida- dijo el pequeño. Agarró la mano de la pelirroja y desaparecieron.
Ginny sintió un revoltijo en el estomago y su cabeza comenzó a dar vueltas. La sensación era mucho peor que cuando iba en traslador.
Pronto el movimiento ceso y sintió que sus pies tocaban tierra firme. Césped más bien. El escenario había cambiado y se encontraba en un bosque oscuro, parada cerca de un gran árbol.
- ¿Dobby donde estamos? Esto no parece para nada una mansión – dijo inquieta.
- Lo siento señorita, pero es que pensé que sería mejor que primero me asegurara que no había nadie más en la celda antes de llevarla dentro- se disculpo el elfo.- No tardaré mucho. Mire, se puede ver la Mansión desde este árbol, por ahí- señalo al otro lado del árbol donde estaba apoyada.
La chica giró y pudo ver una gran mansión oscura y rodeada por un gran muro. Desde fuera solo se podía acceder entrando por una puerta metálica que por supuesto estaría custodiada por guardas. Y alrededor debía haber unos cuatro o cinco dementores.
Desde donde estaba ella podía ver todo el lugar sin arriesgarse a ser descubierta. Se sintió orgullosa de que Dobby hubiera pensado en todo.
- Muy bien, ve rápido y ten cuidado.
- Sí, Señorita Weasley.
Ginny estuvo unos minutos viendo como los dementores daban vueltas. La sola presencia de estos hacia que el tiempo se volviera frio y Ginny se recriminó no haber traído más abrigo. Escucho un ploff y supo que el elfo había vuelto.
- Vía libre, la llevaré ahora mismo señorita…
- Llámame simplemente Ginny- dijo cansada de todos los tratos de cortesía- Por favor.
- Vale, pues vamos señorita Ginny- dijo alegre.
Ginny suspiro. Parecía ser que algunas costumbres son difíciles de olvidar. Cogió la mano del pequeño elfo y desaparecieron.
Todo volvió a dar vueltas, pero esta vez cuando paro, se encontró a sí misma en una pequeña y mugrosa celda. El musgo, las telarañas y las cadenas que había alrededor le daban un aire claustrofóbico. Se giró y vio que al otro extremo de donde se encontraba ella estaba Malfoy, durmiendo en el suelo. Tenía unos grilletes entorno a sus muñecas y las cadenas de estas parecían lo suficientemente largas como para permitir su movilidad por toda la celda.
- Malfoy- dijo Ginny débilmente. Se acerco al chico y lo zarandeo.- Malfoy- volvió a repetir un poco más alto. Poco a poco el chico se fue despertando.
- ¿Weasley? ¡¿Qué haces tú aquí?- pregunto sorprendido por ver a la chica ahí.
- Hola, a ti también. Malfoy- dijo cortante. Ahora que el chico se había levantado, pudo observar lo mal que se veía. Estaba sucio y más delgado. El pelo ya no estaba perfectamente fijo por la gomina y le había crecido la barba.
- Corta el rollo ¿Qué haces aquí? Responde de una vez- exigió.
- Baja la voz- Ordeno ella- Lo que menos quiero es que alguien te escuche y sepan que estoy aquí.
- Mira por donde, eso es exactamente lo que yo quiero- dijo ácidamente.
- Yo de ti no lo haría, eso no te va ayudar a salir de aquí- le aviso.
- ¿A qué te refieres? –pregunto con curiosidad.
- Por si no te has dado cuenta he entrado aquí sin que nadie se entere – dijo Ginny con confianza renovada- Y puedo salir de igual forma.
- ¿Y eso en que me va ayudar a mi? – pregunto escéptico.
- Pues que, si quiero puedo sacarte.
- Si claro ¿Por qué harías algo así?
- Obviamente a cambio de algo- dijo con una sonrisa de suficiencia.- Si aceptas el trato te ayudare.
- ¿Qué clase de trato? Mejor dicho ¿Por qué haría YO algo así?- dijo arrogantemente.- Además…-se enderezó y la miro desafiante- prefiero pudrirme en esta celda que colaborar con una pobretona.
- Yo de ti no estaría tan seguro. Parece que no te sienta muy bien tu ración de Crucios diaria- el rubio se sorprendió ante esa declaración.- Si no estás muerto es que te han torturado ¿no?
- ¿De qué hablas?- como siempre volvió a contestar con otra pregunta. Le sería difícil mantener una conversación con él si seguía a este ritmo, pero sabía algo que le haría reaccionar.
- Se lo que paso esa noche, Harry me lo conto.- Hubo un silencio en el que ninguno dijo nada, entonces Ginny prosiguió. – Dumbledore escondió a Harry antes de que llegaras bajo un manto de invisibilidad y lo vio todo, todo. Si quieres puedo seguir- le reto.
Draco solo le respondió con una mirada de odio.
- Mira no se qué te habrá contado tu noviecito, pero será mejor que no se lo crea mucho ni tú tampoco. Si tiene algo que decirme que no sea un cobarde y me lo diga él.
- Él no es un cobarde- le defendió. - Y no va a venir porque esto es idea mía.
El rostro del rubio pasó a ser de incredulidad y luego a burla.
- Vaya ¿Y ya puede hacer la pequeña comadreja algo por si sola?- Ginny frunció el ceño al escuchar su calificativo. – Yo creía que solo sabías obedecer al cara rajada y babear por donde el pisara.
- No pienso perder el tiempo con tu fanfarronería habitual he venido a hacerte una propuesta y me vas a escuchar, luego me dirás que te parece. Yo te sugiero que aceptes- dijo en tono autoritario.
- Bien, soy todo oídos, comadreja- dijo en tono burlón. Pero ella se puso sería.
- Si te ayudo salir de aquí, tienes que ayudarme a derrotar a Voldermort.
- No puedes estar hablando en serio, es demasiado estúpido incluso para ti, Weasley, y mira que tu hermano a puesto el listón alto.
- Hablo en serio- dijo claramente enfadada y ofendida.- Se que tú has estado trabajando para Voldemort y los mortifagos, la información que tengas puede ser de gran utilidad. Además conoces los métodos que utilizan.
- ¿Y convertirme en un traidor?
- ¿No lo eres ya?- Draco pareció no encontrar ningún contraargumento.
- Vete Weasley.
- Pero…
- Sí, no te vas gritaré hasta que los guardias vengan. Y si será mejor que no vuelvas porque te encontrarás un comité de bienvenida.
- Argh, mira que eres tozudo. Pero no, no me denunciarás, estoy segura. Volveré.
Y cogió al elfo y se fue.
Cuando aterrizó se encontró en el viejo almacén abandonado.
- Dobby, vuelve el próximo viernes. No pienso rendirme.
