Acá el segundo capítulo, que lo disfruten

Disclaimer: Elfen Lied o Avatar: La leyenda... no me pertenecen, sino a sus respectivos autores. No gano nada con esta historia

Fue lo primero que se le vino a la cabeza, demasiadas cosas para un solo día podría afectar la mente a uno, en especial ver gente hacer levitar piedras de gran tamaño. Se quedo mirando fijamente la entrada hacia el patio donde estaban esos chicos. Por un momento tuvo la tonta idea de ir directamente a preguntarles sobre lo que hacían, pero pensó más detenidamente. La escena desarrollada era bastante común al parecer a los ojos de los habitantes de ese pueblo, y si en verdad el resto del continente (e incluso ese "mundo") era igual…

La cabeza le comenzó a dolerle una vez más, apretó los dientes y decidió soportar esa molesta sensación. Caminando a pasos rápidos, se dirigió a la entrada del pueblo. Tendría que responder sus dudas más tarde, ahora lo importante era no llamar la atención. Lucy, con paso ligero, camino unos pocos segundos hasta salir del lugar. Realizo el mismo trayecto de antes, bajando esta vez, siendo un viaje de regreso. Mientras otra hora de su vida pasaba, meditada sobre lo sucedido antes en ese pueblo.

"Uno de ellos dijo algo sobre "Tierra Control", ¿quizás alguna clase de habilidad psíquica de los que tienen los habitantes de este mundo, como los diclonius tenemos los vectores? Es probable, pero no definitivo. Incluso la posibilidad de otro mundo era bastante lejana…mierda, todo es demasiado confuso"

Finalmente llego hasta la división del camino original, el que llevaba a la cueva donde despertó. Se quedo parada un momento, mirando por todas partes. ¿Qué camino tenía que seguir? No lo quería admitir, pero estaba totalmente perdida, casi como los días de su infancia. Maldijo otra vez, siempre lo mismo en su vida. Estaba cansada de que todo se repitiera.

Las experiencias de su vida pasaban por su mente, todos los rostros que conocía aparecían como en una película antigua, borrosa y oscura. De todas las preguntas, la más importante y esencial era como había llego a ese lugar en primer lugar. Sus últimos recuerdos eran los del puente y...

Dolor, otra vez el maldito dolor

Esta vez ni siquiera lo soporto, sus dos manos se pusieron en su cráneo en un intento inútil de contenerlo, cayó de rodillas, no lo podía soportar más. Era como morir, lentamente, desapareciendo del mundo…

-¿Estás bien? Casi estabas gritando

Sintió una mano apoyar el hombro de Lucy, sentía la calidez de ese miembro, la voz (una femenina) que escuchaba sonaba preocupada. Se levanto lentamente, dando todavía la espalda a esa persona desconocida. ¿Acaso armaba tanto escándalo solo por un dolor de cabeza repentino?, estaba más floja de lo que pensaba. Aun sin ver el rostro de la mujer, se dirigió hacia ella con palabras cortantes.

-Lo que me pasa no te importa, lo único que te debería preocuparte es a ti misma

Hubo un silencio incomodo, incluso los pájaros se callaron ante la voz de la mutante. Casi paso un minuto o dos, cuando decidió reanudar su marcha.

-Discúlpame si te hice enojar. Yo también cuando estoy enferma también soy bastante temperamental. Por cierto, mi nombre es Oma- la voz de la mujer se escucho en medio del silencio- ¿También eres refugiada?

Suspiro, parecía ser que el comentario que dijo antes no fue suficiente para alejar a esa molestia. Dándose vuelta, miro directamente a la persona que se preocupaba por ella. Sus ojos eran de un color marrón, mientras que su cabello estaba recogido en un moño. Y a juzgar por su altura y su piel clara, calculaba que tendría más o menos su misma edad. Su ropa era también verde, como casi todos con los que se encontró. Viendo el fardo que llevaba en su espalda, posiblemente estaba preparada para un largo viaje.

También estaba la palabra "refugiado", la escucho ya tantas veces y parecía tan común por esos lugares. Decidió que lo mejor era seguir la corriente.

-Lo soy- respondió con seguridad, porque después de todo, ella también era una especie de refugiada-. Aunque no sé dónde dirigirme

En el momento que dijo esas últimas palabras, Oma miro a la encapuchada con extrañeza, como si viera a un desorientado o un borracho. La chica cruzo sus brazos y se dirigió con preocupación.

-Vaya, ¿estás perdida?, todas las personas como nosotros tienen un solo lugar a donde ir. Ba Sin Se, la gran ciudad de altos muros. Aunque todavía estamos lejos de llegar a ella. Yo vine desde el norte, las tropas de la Nación del Fuego están avanzando esa región.

Con un movimiento rápido, puso su mano en la bolsa que cargaba y saco un pergamino. Lo extendió frente al rostro de Lucy, revelando un mapa parecido al que tenía ella. Mostraba el continente y varias referencias que se explicaban al final del mismo. En una de ellas, donde señalaba una extraña formación casi circular, se leía como "Ba Sing Se". Por unos momentos se quedo sorprendida, ¿eso era la ciudad?, ¡pero si tenía un tamaño enorme y ocupaba una buena parte del mapa!

Suspiro, parecía ser que ese lugar erar su única opción, aun sin tener la mas mínima idea que hacer. La chica señalo un lago justo al sur de la ciudad y sonrió mientras hablaba con energía

-Aquí hay un puerto subterráneo especial para refugiados, se puede tomar un barco que te lleva del otro lado del lago. Lo único que tienes que hacer es mostrar el pasaporte, o eso es lo que me dijeron que hiciera- guardo el pergamino y acomodo su equipaje-. Por supuesto, el camino no es sencillo y una opción es rodear la cordillera por el este, atravesar el desierto es demasiado peligroso.

La diclonius escucho atentamente lo que decía esa vagabunda, no le gustaba mucho depositar toda su confianza en una desconocida. Pero sus palabras sonaban coherentes y tenían sentido si se las relacionaba con los hechos anteriormente ocurridos. Lo único que tenía duda todavía era la clase de "guerra" que se llevaba a cabo y contra cual enemigo, pero decidió no preguntarle, no al menos directamente.

-Bien, entonces iré contigo- dijo Lucy con seriedad

Su nueva compañera asintió y se puso al lado de ella, caminando con tranquilidad. No sabía cuánto tardaría hasta llegar al puerto, pero lo único que entendía es que tardarían varios días antes de llegar a destino. El futuro se presentaba oscuro y misterioso, ¿en esa ciudad encontraría un "hogar"?, lo dudaba, pero lo único que podía hacer y era mejor que caminar sin rumbo fijo.

No hablaron mucho durante el trayecto, quizás en parte por el silencio provocado por la presciencia de la mutante o simplemente ninguna de las dos tenían temas que sacar. El paisaje cambio poco durante las próximas tres horas, aunque siempre bello y tranquilizante, al final acababa aburriendo. Al atardecer, ambas se sentaron y prepararon la comida, aunque comieron nada más que unos cuantos frutos antes de reanudar su marcha.

Los pocos animales que veían eran bastante extraños para la mujer con cuernos, eran como si combinaran dos animales sin relación alguna cuyo resultado era un ser de peculiares características, uno de ellos era una especie de ciervo con cola de zorro y pelaje del mismo. Se adentraron en un bosque espeso de arboles parecidos a pinos, la soledad era casi palpable, y se sentía casi como en un cuento. La chica trato de tararear una canción, quizás para animar un poco esa marcha tan monótona en ese ejercito de arboles, pero hacia poco efecto en el ánimo de ambas y rápidamente se cayó. Poco a poco, el sol se ocultaba y la temperatura comenzaba a bajar. Ambas se detuvieron en un pequeño claro, su compañera le pidió que preparara una fogata.

Miro como su compañera de viaje desapareció para buscar algún rio, Lucy se quedo quieta unos momentos antes de empezar a recoger palos del suelo y cortando algunas ramas gruesas. Era la primera vez en su vida que viajaba conscientemente con alguien, aunque su presencia era algo que le molestaba. Todavía tenía deseos de separarse de ella y continuar sola, estaría mucho mejor en soledad que en compañía de alguien desconocido.

Pero estaba ahí, preparando un fuego y preparar la comida de esa noche para ambas, la vida era como una montaña rusa, siempre cambiante y vertiginosa. Cuando termino de juntar los suficientes ramas, finalmente decidió encender el fuego, cuando se dio cuenta que no tenía un elemento a mano para tal propósito. Trato revisar su bolso para poder encontrar algo que le sirviera, en el fondo del mismo sintió algo duro y pequeño. Agarro unos cuantos y el saco, viendo que eran una especie de piedras verdes que no había prestado atención antes.

Escucho hablar de que se podía provocar chispas chocando dos piedras especiales o frotando dos ramas durante bastantes minutos. Decidió probar lo primero y con gran sorpresa vio como se producía el fuego con facilidad. Debía ser que esas piedras eran bastante valiosas y las guardo con cuidado de nuevo en el bolso.

Ni siquiera paso un minuto desde que prendió la fogata cuando finalmente vio la figura de Oma cargando la vasija con agua.

-Vaya, lo hiciste bastante rápido, mejor- dijo la chica, mientras depositaba la vasija y sacaba un recipiente de buen tamaño y un par de cucharas de madera-. Si cálculo bien, para dentro de unos pocos días habremos cruzado la cordillera y llegado al oasis, ahí podremos reabastecer provisiones y continuar el trayecto. Desde ese punto ya tendríamos la mitad del viaje recorrido.

Puso un puco de agua en la cacerola, coloco algo de carne picada y pan, el olor de la comida calentándose lentamente despertaba el estomago de ambas. Aunque debían de esperar un poco hasta que estuviese finalmente preparada. Ninguna hablo en varios minutos, nada más se escuchaban los sonidos provenientes del bosque. Cuando finalmente el guiso estuvo listo, Oma sirvió en dos pequeños recipientes y comieron en silencio. No era tan rico como la comida que preparaban en la posada (solo recordarlo le ponía triste) pero era mejor que nada.

De alguna manera, esa cena despertó los ánimos y comenzaron a conversar más fluidamente. Sorpresivamente, Lucy fue la primera en hablar, siendo algo extraño para la mutante iniciar conversaciones.

-Entonces… ¿de dónde vienes?- pregunto con tranquilidad y sin apresuramiento.

Su compañera por unos momentos hizo una pequeña expresión, casi de duda y su rostro se oculto por unos momentos en la oscuridad hasta que finalmente respondió.

-Vivía en una aldea en el norte, cerca de Omashu. Lo curioso es que mi nombre son las primeras tres letras de esa ciudad, pero eso no importa ahora-por unos momentos susurro algo antes de seguir hablando-. Unas tropas de la Nación del Fuego atacaron por sorpresa, quemaron el lugar hasta reducirlos a cenizas. Mis padres…- su voz tartamudeo un poco-. No los pude encontrar y tuve que salir rápidamente, no tenía tiempo para buscarlos y tuve que viajar sola desde entonces. Esta guerra está durando demasiado y nadie sabe cuando terminara, incluso si los rumores del regreso del Avatar son ciertos.

La encapuchada escucho atentamente las palabras de Oma, y aunque algunas dudas se resolvían, otras surgían para reemplazarlas. Ahora entendía que había una guerra entre esa "Nación del Fuego" con ese continente, el "Reino Tierra", nombres algo extraños para nombrar un país. Además, había nombrado algo que le resultaba totalmente desconocido (una vez más).

-¿El Avatar?

La chica joven asintió con algo de entusiasmo

-Si, el maestro de los cuatro elementos, siempre me contaban historias sobre él. Aunque decían que desapareció justo al empezar la guerra, dicen que es el último maestro aire. Casi todos se extinguieron al comenzar el conflicto hace casi cien años.

Bien, ahora tenía mas información sobre el mundo en que pisaba la diclonius, pero no entendía muy bien eso de los "cuatro elementos", seria alguna clase de referencia a los poderes que poseían esas personas. Pero lo más que le sorprendió era la duración de esa guerra, jamás escucho de una que durara tanto tiempo. Continúo comiendo su caldo en silencio. De pronto, se escucho la voz de la mujer, cuyo tono era el de una profunda curiosidad.

-Sabes, en todo el tiempo que estuvimos juntos, jamás dijiste tu nombre- la chica miro por unos momentos a su acompañante y desvió su cabeza , solo es que estuviste bastante callada casi todo el tiempo.

La mutante levanto disimuladamente una ceja (que su compañera de viaje no lo habría notado por su rostro oculto en la capucha), los humanos siempre eran curiosos, pero después de todo no la podía culpar. Ella misma le había pregunto sobre su vida, debía responderle, aunque fuera apenas una pequeña verdad a medias.

-Yo…vengo de muy lejos, más de lo que tú te imaginas. Mi propio nombre…no es importante, mi pasado lo deje atrás, no deseo mucho hablar de el

Oma quedo callada unos momentos antes de responder

-Ya veo…

El resto de la comida fue nada más que un par de comentarios sobre los planes de futuro en esa ciudad tan famosa, de que haría de sastre como su madre y se casaría con alguien, formando una familia hasta que terminara la guerra (si es que pasara eso) y volvería a su pueblo natal, en cuanto a sus padres, mencionaba que quizás estuviesen ahí junto con otros conocidos. Lucy no dijo nada al respecto y prefirió añadir un par de cosas.

Cuando se termino de comer, ambas se dispusieron a preparar la carpa (que cabía nada más para dos personas). Pero la diclonius prefirió dormir afuera, utilizando su propio equipaje como almohada y nada mas acostada en el duro suelo, incluso rechazo la manta que le ofrecía su compañera para protegerse del frio.

Se acostó boca arriba, mirando directamente las estrellas y la luna. Si hubiera una forma de clasificar ese día, lo diría como el más raro de su vida y eso que había tenido algunos más…"especiales". Lo que se preguntaba en esos momentos su mente aun aturdida era sobre lo que sucedió con Kouta y los demás. Sintió que sus ojos se humedecían un poco, quizás ahora estaba disfrutando esa noche comiendo con Nana (una diclonius que mandaron a capturarla, ella misma le hizo un gran daño a su persona, pero al final le dijo que viviera con él), Yuka (la prima de Kouta, a veces pensaba que no era más que una estúpida que le robo su felicidad, ahora ella era quien debía hacer feliz su vida) y Mayu ( una pequeña que le recordaba a ella misma en su infancia, incluso teniendo un cachorro parecido al que alguna vez tuvo hace mucho tiempo).

Todos ellos eran personas que debían de estar compartiendo momentos de felicidad, eso era lo importantes. Lucy sin lugar a dudas desapareció de la faz del planeta, dejando tranquilos a todos. De alguna manera, estaba feliz ahora, podía cerrar los ojos y abandonarse al sueño…

Un susurro…

Un movimiento entre los arboles…

Silencio…

Abrió rápidamente los ojos, mirando hacia todas partes, juraba haber escuchado que algo en el bosque. Y ese "algo" no parecía ser un animal salvaje, miro hacia otro lado y vio los restos del fuego, todavía algo humeantes. Agudizo todos sus sentidos, muchas veces deseaba que su propio organismo detectara algo más que otros de su propia especie. En medio de ese territorio desconocido, debía esperar cualquier hostilidad.

Otro ruido, esta vez más cerca de ellos…

Susurro…

-¡Ataquen!

Un grito resonó en todo el bosque y hubo un silbido agudo. Sus vectores salieron por instinto y se pusieron frente a ella como escudo. Algo largo se detuvo en el aire y antes de caer al piso, vio que era sin lugar a dudas una flecha. Escucho a Oma gritando y levantándose de su carpa, sosteniendo un pequeño cuchillo.

-¡Bandidos, son bandidos!- bramo, colocándose en posición defensiva.

Mierda, justo cuando estaba pensando que estaba en paz. Vio varias luces rojas moviéndose en el bosque, una de las luces se lanzo hacia el cielo y aterrizo en la carpa, quemándose al instante. Otro más voló hacia el rostro de la mutante, que la bloqueo fácilmente. Hubo más flechas, esas cosas eran fáciles de esquivar con su habilidad. Se alejo hasta colocarse al lado de su compañera, cuyo rostro era de incredulidad

-¡Ponte detrás mío y estarás a salvo!- grito fuertemente

Finalmente se revelaron en el claro, eran varios hombres de aspecto demarcado, como veinte aproximadamente. Todos ellos se vestían con pieles gruesas de animales, varios sonreían con malicia y descaro (la suciedad de sus dientes era evidente a la luz de las antorchas). La distancia entre ellos era mucho más que el alcance máximo de los vectores de la mutante, pero esperaba pacientemente para que le tiraran algo mas y se los "devolvería" con mucho gusto.

El que estaba al frente de todo esa plaga, un hombre alto y musculoso, con varias cicatrices en sus brazos descubiertos y una más llamativa en su mejilla derecha, sonrió a las dos mujeres frente a él. Sostenía un martillo de gran tamaño (con un mango de casi un metro de largo) que parecía manejarlo con facilidad, en la forma relajada en que se colocaba en sus hombros

-Vaya, el botín que obtendremos será mucho más que una bolsa de comida y oro, ¿no chicos, no se quieren divertirse un poco?, hace tiempo que no "compartimos" el calor con una dama- inmediatamente después hubo una lluvia de risas por parte de sus compañeros

No le gustaba la forma en que dijo esas palabras, pero no era una chica indefensa. Les estaría preparando una sorpresa.

Debajo de ella había una piedra, algo pequeña, pero con la fuerza de sus vectores, lo lanzaría a una velocidad casi el de una bala. Casi sin que se percatara nadie, la piedra floto unos cuantos centímetros y salió disparada hacia el pecho del jefe de esos malditos. Inmediatamente hubo un ruido atronador, el arma del jefe bandido bajo rápidamente al suelo firme y una pared de tierra se elevo frente a su objetivo.

-¡¿Pero qué?- grito sorprendida la mujer con cuernos

Hubo más risas, esta vez de una sola persona

-Parece que eres una maestra Tierra, pero una bastante novata. Te falta algo más que eso para derrotarme- dijo el patrón de los ladrones con gran tranquilidad

Unos instantes después, el jefe golpeo la pared de piedra y esta se desplazo rápidamente hacia Lucy. La chica apenas tuvo tiempo para apartarse junto con su compañera, rápidamente corrió hacia su oponente, desplazándose a mayor velocidad y agarrando más piedras con sus vectores. Algunos tiros fueron interrumpidos por el jefe ladrón, pero otros llegaron a sus objetivos, matando a tres ladrones al instante. Los demás se dispersaron, rodeándole por los flancos. En cambio el jefe se mantuvo en la misma posición, indiferente ante la muerte de sus subordinados.

Con una señal, los ladrones se lanzaron hacia la mutante, lanzando gritos dementes. Esquivo el ataque de uno de ellos y decapito rápidamente al atacante, junto con unos compañeros que estaban a su lado. Los demás retrocedieron sorprendidos por ese suceso, ahora Lucy sonreía, esos tipos no eran rivales para ella.

Con sus vectores, agarro varios objetos en el suelo y los lanzo con fuerza. Muchos murieron o perdieron sus miembros rápidamente, casi sin que se dieran cuenta. No podía esperar mejor cosa de los habitantes de ese mundo, no parecían ser tan diferentes de los humanos del suyo mismo como pensaba. Estaba algo cansada, era el momento de terminar con…

-¡Detrás de ti!

Una voz, el grito de la chica que había dejado sola unos momentos, estaba a su izquierda, señalando algo. Giro rápidamente su cabeza y no pudo esquivar la gran piedra que le golpeo el pecho. El aire salió de sus pulmones, mientras sentía que un par de costillas se rompían. El dolor, ese mensaje provocado por las neuronas que avisaban sobre los cambios bruscos en su cuerpo, hizo retroceder los vectores. Cayo al suelo, vomitando el contenido aun sin digerir de la cena, mientras alzaba su cabeza hacia el "líder". Su capucha estaba caída, dejando visiblemente su cabello carmesí y cuernos delatadores. Su enojo era bastante visible, después de todo, dos terceros partes de su grupo habían sido aniquilados en poco segundos. Lucy tenía una enormes ganas de descuartizar a ese tipo, pero no podía hacer mucho, ya que sus habilidades de lucha cuerpo a cuerpo dejaban mucho que desear a parte de sus poderes anormales.

-No sé como mierda hiciste eso, quizás me lo cuentes gritando de paso cuando pagues por lo que has hecho.- dijo mientras que escupía directamente hacia la cara de mutante-. Y tu apariencia es bastante extraña, lo confieso, por un momento pensé que eras un espíritu o demonio. Pero ellos no sienten dolor, así que asumo que eres humana en parte.

La rabia el invadía el cerebro, con el peligro de un volcán a punto de estallar. Estaba siendo cruelmente humillada por un bandido de segunda categoría, no podía evitar comparar su arrogancia con la de ese mercenario "Bando", lo cual aumentaba mas su frustración. La primera noche y ya la estaban pisoteando como un bicho sin patas, imperdonable. Trato de mover su mano izquierda, pero el pie pesado y fuerte del "líder" inmovilizo el miembro superior de Lucy.

Detrás de ella escuchaba los gritos de Oma, seguramente siendo rodeada por los demás ladrones sobrevivientes. Pero solamente el líder retenía a la más grande amenazaba, ya neutralizada. Debía hacer algo, antes de que fuera demasiado tarde. La voz de su compañera sonaba cada vez más fuerte, pero fue acallada rápidamente por un golpe tan fuerte que pudo ser escuchado a varios metros.

-Esta tipa es molesta también, ¿Qué hacernos, la degollamos o no la llevamos como esclava?- pregunto con total naturalidad uno de ellos

Su jefe apenas tardo en responder, con un tono áspero y pesado, con gran malicia cargada en cada palabra

-No te preocupes, como esclava está bien, pero a cuando a esta-agarro el cuello de la diclonius , mientras ponía el inmenso martillo en su espalda y sacaba un cuchillo, colocando el filo en la mejilla derecha de la mujer-, le hare una pequeña cicatriz de agradecimiento.

No podía resistir el dolor, si fuera apenas unos segundos, activaría de nuevo sus vectores y le haría una excelente lobotomizacion al jefe ladrón. Por unos momentos la imagen de Kouta vino a su mente, mierda, ¿acaso todo lo que paso antes era por nada? Deseaba vivir, de alguna, deseaba vivir.

De pronto, un grito agudísimo atravesó los tímpanos de todos los presentes, el líder movio su cabeza a un lado para intentar ver que es lo que pasaba. Lucy también hizo lo mismo y se sorprendió al ver que era lo que provoco ese ruido tremendo. La sangre salía a borbotones de la garganta rajada de uno de los bandidos, mientras que el cuchillo que sostenía Oma estaba manchado de rojo oscuro. Los otros cuatro hombres restantes, con sus machetes y cimitarras desenfundadas.

La pelirroja vio como el brazo de su captor había bajado unos centímetros de su posición. La diclonius no perdió la oportunidad que se le ofrecía, conteniendo todo el dolor, hizo que un vector saliera de su espalda. Su frecuencia era débil para cortar carne y huesos, pero era suficiente para lo que quiera hacer. Uniendo su mano física con el vector, el segundo hacia adquirir una gran fuerza y impulso al primero, una "técnica especial" por así decirlo. Llevo su miembro izquierdo hasta la mano donde el líder sostenía su cuchillo.

Apenas pudo decir un simple y sorpresivo "¿¡Que!" cuando su prisionera agarro su mano izquierda, con una gran fuerza, tomándolo por la guardia baja, distraído al ver como otro de los suyos moría por la otra mujer. Ni siquiera podía pisar la tierra para generar una columna que golpeara el estomago de esa chica rara y que se quedara inconsciente, estaban demasiado cerca y era demasiado tarde. La mano y el cuchillo avanzaban contra su voluntad. La punta atravesó el mentón por completo, pero no se detuvo ahí, sino que siguió por la mandíbula inferior, la lengua, el paladar y finalmente a su cerebro.

Lucy movió una vez más el cuchillo, antes que se callera el líder, ya que su otra mano todavía sostenía su cuello con fuerza. Inmediatamente la muñeca fue cortada, dejándola libre de esa peste. Se dio media vuelta para confrontar con los que quedaban de ese grupo. La chica se estaba defendiendo ágilmente, parecía como si hubiera aprendido artes marciales, pero no lo suficientemente experimentada en el combate como esos ladrones.

Antes de que pudiera hacer nada, uno de ello, con un movimiento ágil, desarmo a su rival y atravesó su machete el torso de la chica. Lucy quedo petrificada por momento y se olvido del dolor, aunque persistiera. Los cuatro se dieron la vuelta y abrieron por completo los ojos al ver como su líder había caído. Esa mujer era un monstruo, era la única explicación posible. Pero no se pusieron en posición defensiva, ni tampoco clamaron maldiciones contra ella, simplemente gritaron de horro y comenzaron a correr hacia el bosque.

La mutante vio como esos cobardes, que se habían atrevido a atacarlos en la oscuridad y indefensos, ahora corriendo como ratas de cloaca. Con un último movimiento, lanzo con todas sus fuerzas el chuchillo, volando en línea recta y atravesando el cuello de uno de ellos. Su cuerpo cayó y sufrió unas cuantas convulsiones antes de quedarse quieto.

Silencio, no había nada más que silencio. Las pocas antorchas que quedaban prendidas comenzaron a perder su vigor y la sangre de los cadáveres comenzaban a extenderse, pintando todo de rojo. Lucy se acerco a la chica que le dio el momento calve de todo, sus ojos estaban perdiendo su brillo y apenas podía respirar.

Ni siquiera pudo doblar su cabeza para enfocar mejor su mirada hacia su compañera de viaje, con un último respiro dijo unas palabras débiles, apenas audibles y su vida se escapo entre sus labios. Con un movimiento suave, cerro los parpados abiertos de esos ojos que ya no veían mas. La mutante estaba triste, pero no demarraba lagrimas, porque no conocía bien a esa persona pero su muerte pesaba en su mente. Suspiro, dirigiéndose hacia su carpa. No tenía muchas ganas de hacerlo, pero era necesario. Entre sus cosas encontraría el objeto indispensable para su travesía hacia esa ciudad incógnita.

El pasaporte, de un papel resistente pero fino a la vez, resplandecía con su verde esmeralda. Por supuesto, no se parecía a un pasaporte normal como tal se lo imaginaba, ya que ni siquiera tenía una imagen de su propietaria. Pero si poseía una especie de certificado y autorización. Guardo el billete en su bolso, preparando para salir rápidamente del lugar, ya que era probable que los sobrevivientes pudieran reunirse con otros grupos de bandidos.

Aun le dolía el pecho y le dificultaba respirar, pero ignorando el malestar, camino a través de la oscuridad del bosque espeso. Estuvo unos diez o veinte minutos caminando cuando se detuvo a respirar un poco, los dolores del golpe volvían una vez más. Su visión no era muy buena, pero sabía que estaba en buen camino, aunque los víveres no durarían mucho más que unos dos o tres días, aunque todavía tenía…

*Palpitar*

Ardía, ardía terriblemente su pecho…

*Palpitar*

Puso su mano en su corazón, este sacudía frenéticamente, bombeando sangre por todo su cuerpo. Se sentía extremadamente caliente, todo a su alrededor parecía distorsionarse. Estaba perdiendo la conciencia y ni siquiera sentía nada.

Antes de desvanecerse, pudo apenas vislumbrar una figura pequeña en la lejanía…