El dia habia llegado mas rapido de lo que yo queria. Llovia, y la chillona voz de la señorita pelham me habia sacado completamente de el unico lugar donde no podia oirla; mis sueños. Por primera vez, el regaño no iba para mi; estaba reclamando por algo de basura que estaba tirada en su banqueta. Que fastidio. Por lo menos no hacia calor.
Me levante, con un ligero dolor de cabeza y, me dirigi al baño, a ver si el agua fria me podia quitar la poca cruda que tenia. Mis recuerdos de la noche anterior estaban borrosos, solo recordaba algo de la cerveza dulce y la empanada de carne. Mi padre ni siquiera se habia enterado de lo que paso aquella noche, pues cuando llegue el no estaba. Estaba segura de que, o no le tomaria mucha importancia y me dejaria, como siempre, o; me habria reprochado por una pequeña borrachera, no viendose el. Entre a la tina, pude alcanzar a oler la humedad del agua, y el vapor que desprendia; habia llenado la tina con agua caliente en vez de fria. No habia que desperdiciar nada, asi que, algo malhumorada entre a la tina y cerre los ojos, tratando de relajarme con el agua. Mal hecho. Mi rostro se endurecio cuando vino a mi nariz un olor grueso a metal; el olor de mi propia sangre. Abri los ojos, mi cuello tenia dos agujeros y sangre emanaba de ellos, me dolia, dolia como si en realidad estuviera pasando. Voltee hacia mi derecha y pude ver, un callejón obscuro, y una chica que parecia ser yo, escondida detrás de unas cajas de carton, alguien estaba detrás de mi otra yo. Me estremeci y frunci el ceño de nuevo, un escalofrio recorria mi espalda. Fue ahí donde lo recorde todo; el olor a sangre y carne, ese liquido tan vital bajaba por mi cuello, mas aun no podia ver quien era el que la sorbia. No deseaba verlo, no queria ver al repugnante ser que estaba arrebatandome algo que era mio. Quise abrir los ojos, pues en lo que se supone que era la realidad tenian que estar cerrados; pero no pude, algo no me lo permitia, no se si era mi propia curiosidad o, la maldición del horrendo ser este. Se me ocurrio voltear hacia la bañera; estaba llena de sangre y de cosas repuganantes; huesos, pedazos de carne en descomposición y algunos ojos que todavía se movian sin mencionar los gusanos y alimañas que corrian libremente por el agua, y por consecuente, por mi cuerpo. Todo ese revoltijo de tripas se confundia con el rojo sangre de mi cabello; mi color favorito junto con el negro de la obscuridad que habia en ese callejón. Mi garganta estaba muda, quise gritar pero no pude pues de ella no salio sonido alguno. No podia salir de la bañera, pues estaba desnuda, pero la idea de seguir ahí me repugnaba. De pronto, el hombre este aparecio de nuevo frente a mi. Era como lo recordaba, solo que, ahora estaba mas blanco y tenia un par de ojeras, ademas de unos ojos negros en vez de rojos. Vestia de negro, pero esta vez traia un sombrero de copa igualmente negro, con un liston rojo en la base atado formando lo que parecia una pequeña rosa, las puntas se deslizaban mas alla de la base, haciendo que unas partes cayeran por su olor de su cabello negro atado en una coleta me volvia loca, hasta que, por fin articulo palabra.
-Podras salir de este recuerdo – hizo una pausa y sonrio malévolamente – hasta que termine de reproducirse en tu mente, no importa que lo recuerdes todo.
Yo seguia sin poder hablar. Solo baje mi cabeza y cerre fuertemente los ojos; el repugnante olor de la sangre y la carne se vino a mis narices, haciendo que subiera bruscamente la cabeza, tosiendo. Una mano tomo delicadamente mi menton, alzandolo. Pero yo no abriria los ojos.
-Vamos, abre los ojos…-dijo el con una voz tan serena que me hacia perder la poca cordura que me quedaba. Un silencio asfixiante se hacia presente, hasta que, el golpe que me propicio en una de mis mejillas rompio el preciado silencio. Abri bruscamente los ojos, queria decirle toda la sarta de estupideces que tenia en la cabeza pero, seguia sin poder hablar. El tomo de nuevo mi quijada suavemente y la volteo hacia el lugar de los hechos, el que fuera su otro yo seguia bebiendo mi sangre, sacandome sorbo tras sorbo, pequeñas bocanadas de vida. Quise voltear mi cabeza pero, el tomo con mas fuerza mi quijada, haciendo que mi cabeza se quedara quieta, viendo al idiota que me sacaba la vida.
Nunca habia pasado por algo asi, yo, la temible Madeleine johnson estaba asustada. Me sentia rabiosa e impotente, por no poder hablar, por no poder pararme de esa tina y patearle hasta los cojones a ese tipo, por no poder siquiera soltarme de mi agarre y empezar a sentirme miserable. Las lagrimas no tardaron en aparecer en mi rostro, se deslizaban desde mis ojos hasta mis mejillas y de ahí iban a parar a la bañera o, a las manos de el tipejo ese. De pronto recorde su maldito alias: " Mr. Darkness ", tendria que empezar a decirle asi para no hartar a mi propia mente.
Lo que siguió termino por joderme el pañorama; Darkness habia volteado a verme, me estaba dedicando una lastimosa mirada, al verme llorar. Pero, algo llamo mi atención.
Baje la mirada y de pronto note algo: en los lugares donde caian mis lagrimas esa sangre repugnante se convertia en agua cristalina y pura. Cada gota que derramaba, penetraba
En la asquerosa sangre, volviendola agua. Pero, para limpiar la bañera, creo que tendria que vaciar mi cuerpo de lagrimas, lo que daba por imposible. El bajo la mirada, igual que yo, y pude notar la sorpresa en el antes sereno rostro de el.
-N-no puede ser…eres igual que ella- musito para después soltarme.
-D-dejame en paz- por fin pude articular palabra, lo que le sorprendio a el tambien – Por favor, dejame ir, lo recuerdo todo, no necesitas recordarme la pesadilla que me hiciste sufrir ayer.
- Rompiste mi hechizo silenciador…eres igual que ella, igual de poderosa…
- ¿a que te refieres? – pregunte curiosa de saber a quien me parecia
- ¡Eso no deberia interesarte! Es mas, largo, ¡largate de mi mundo! Solo puedes traer dolor- eso fue lo ultimo que el dijo antes de dar media vuelta y alejarse en la niebla.
-espera, ¡Espera!- grite tan fuerte que mi voz resono por todo "su mundo" pero el aun seguia alejandose.
Quise levantarme pero, al primer intento los huesos formaron una poderosa y sanguiolenta cadena que me forcejeaba y gritaba, pero no podia soltarme, hasta que, el calor de la habitación en la que estaba me desperto de la pesadilla.
Chapoteando y forcejeando contra algo invisible estaba yo, Madeleine johnson, habia despertado de mi recuerdo. Respiraba agitadamente y, afortunadamente mi papa estaba muy ocupado trabajando con unas ruidosas maquinas en el cuarto dedicado a su carpinteria que no me habia escuchado gritar. Termine de bañarme como pude, pero, cada vez que esos recuerdos regresaban a mi mente, mis piernas flanqueaban. Temblorosa, seguia recordando a Mr. Darkness, el que seria mi verdugo por todo lo que me restara de vida, si seguia imaginando cosas. Tenia que encontrar un modo para salir rapidamente de sus ilusiones, si no queria morir en alguna. Aun seguia en el baño. Como pude termine y Sali a vestirme con lo primero que encontre. Baje las escaleras de mi cuarto, aun con el cabello mojado, a desayunar algo. Los nervios me producían una ansiedad de comer algo dulce de desayuno. Abri la alacena y…nada. Desde que mama habia muerto, mi papa no hacia comida. Yo habia aprendido algo, cuando trabaje en un restaurant de Dorset. Mi despido fue por servir un platillo de broma a un cliente. Pidio una hamburguesa, con picante, yo estaba enojada, asi que, le añadi tanto que estoy segura que le pico hasta el lugar mas recondito de su alma. Se enojo tanto que, me tiro el plato en la cara, casi me atina pero, lo esquive y detrás de mi, estaba nada mas y nada menos que mi molesta jefa. No dudo ni un minuto en echarme a patadas de ahí. Despues, la mudanza a Londres… nada es igual aquí. Nunca habia puesto en practica lo poco que sabia en la cocina, simplemente no era lo suficientemente cuidadosa para cocinar. Bufe molesta por la idea de salir a buscar el desayuno asi que, avise a mi papa que iba a salir, le di un beso, cogi mis llaves, mi sombrilla y me adentre en la maraña de calles que formaban a la ciudad de Londres. Mi primera opcion fue ir a Pinneaple, pero estaba demasiado lejos para ir con tanta lluvia. Esta arreciaba mas, apenas pensaba en el disque mundo de Mr. Darkness. Trate de sacarme eso de la cabeza y empece a caminar por el andador de la colonia, si es que se le puede decir asi. Tan hundida estaba en mis pensamientos que, como caminaba con la cabeza baja, tropeze con algo y, por consecuente con alguien tambien. Ahogue un grito y cai al suelo, encima de mi acompañante. Alce la mirada y, justo debajo de mi habia un chico, de mi edad mas o menos, orbes negras y cabello negro azulado y rebelde. Su tez blanca y, el que vistiera de negro me hizo recordar a Mr. Darkness. Nuestros rostros estaban demasiado cerca, nuetrso labios casi rosandose. Ahí, toda atontada estaba yo, hasta que, milagrosamente cai en cuenta de la situación y me levante rapidamente, sonrojada, provocando que el hiciera lo mismo. Estaba congelada, roja y; afortunadamente debajo de un techo. Ambos solo nos mirabamos, mi sombrilla estaba en el piso, mis mejillas ardian como si me las hubiesen restregado con el mas picoso de los chiles y el, el me miraba con una expresión tan serena que me sacaba de quisio pero a la vez me gustaba. Pasamos unos minutos, mirandonos como si el tiempo se detuviese a nuestro favor, pero, todo pasaba ante nuestros ojos. Por fin pude articular palabra, y entre susurros dije:
- L-lo siento…venia distraída y…- algo me interrumpio
- No te preocupes – su voz sonaba seductora, mas sin embargo tranquila, el se acercaba mas a mi, yo solo me quedaba tiesa- Soy Charlie, Charlie Lekker – el me tendio su mano, la cual yo estreche.
- Madeleine Johnson, pero puedes decirme Maddy- dije mientras le obsequiaba una sonrisa, a la que fui dulcemente correspondida.
- bien, Maddy…dime, ¿Qué hace una chica como tu, en la calle y; tan temprano?
- Veras…S-solo Salí a buscar el desayuno…
- ¿Tu mama no cocina?
- no…ella murio cuando yo naci- dije tristemente, lo cual el pudo notar.
- Lo siento mucho…
- Y yo igual…¡mi padre no sabe cocinar!- dije, riendo un poco para ocultar mi tristeza. El rio conmigo.
- ¿Dónde vives?- pregunto el, ansioso.
- En el numero 19 de Cloud Bank Buildings.
- ¿De veras? ¡ yo vivo en el numero 10! Pero…¿Por qué nunca te habia visto?
- Yo no soy de aquí, vengo de Dorsetshire.
- He visitado ese lugar, en realidad es bello
- Valla que si…
- Pero bueno, no puedo dejarte aquí, ¿quieres que te ayude a buscar una taverna? Yo tambien quiero desayunar, tambien Sali a eso, pues mis padres salieron de viaje..¿aceptarias venir conmigo?
- Por supuesto…un poco de asesoria en la gran ciudad me vendria bien.
El me tendio su brazo, el cual acepte gustosa. Amablemente, recogió mi sombrilla y yo la tome, cubriendonos ambos de las gruesas gotas de lluvia. Caminabamos lento, hasta que, el de nuevo entablo conversación:
- ¿Ya has visitado alguna taverna?
- Claro que si, una que se llamaba…Pinnaple
- ¿Pinneaple? ¡Maddy! Eso queda lejisimos de ahí, me sorprende como no te perdiste.
- En realidad…si lo hice- dije timidamente pero, mi rostro se endurecio; los recuerdos de mi sangre me golpeaban como latigo. Pude recuperar mi calma, por que, la voz de charlie me saco de mis pesadillas.
- Ya veo…pero, no te perderas en esta taverna…-dijo al mismo tiempo que detenia el paso y yo cerraba la sombrilla- Bienvenida a Black Cat, Maddy.
Frente a mi se alzaba Black Cat, una taverna muy limpia y ordenada, estaba mas cerca que Pinneaple y, por lo tanto ocasionaria que no me perdiera tanto. Entramos en ella y desayunamos empanada de carne con una cerveza muy floja. Charlie me acompaño a mi casa y; justo cuando estabamos enfrente se me ocurrio despedirme de el con un beso en la mejilla. El me ofrecio su ayuda.
- Cuando quieras algun consejo, o simplememente asesoria para la gran ciudad como tu dices; busca en el numero 10…ahí me encontraras.
- Te lo agradezco mucho, charlie ¡ire a visitarte pronto!
- que bien, en realidad me hace falta compañía.
- Tu tambien, si necesitas que te ayude a golpear a alguien o solo buscas con quien platicar, búscame aquí.
- Lo hare…-dijo mientras daba media vuelta para irse- Hasta luego, Madeleine
- hasta luego, Lekker- dije mientras esbozaba una sonrisa y el desaparecia entre la niebla y la lluvia hacia el numero 10 de Cloud Bank Buildings.
Entre a mi casa. Deje mi sueter en mi cuarto y cerre la puerta. Mi padre de seguro ya estaria explorando la ciudad con algun amigo, asi que, yo opte por matar el tiempo con el Ipod o la PC. Era de noche, ya tarde estaba acostada en mi cama, pensando en mi nuevo amigo hasta que, algo llamo mi atención: era un esplendor que venia de mi mesita de noche. Me pare de mi cama hacia la mesita y ahogue un grito: era un pequeño gato negro, herido con la misma daga que Darkness me habia dado. Junto una rosa marchita y manchada con la sangre del animal, ademas una nota. Horrorizada y temblorosa la abri:
Madeleine Johnson:
Me estas colmando la paciencia. Parece que cada dia vas a seguirme dando disgustos, ¿no es así?...como buena creyente debes saber que no hay pecado que no sufra un castigo; sere gentil contigo, no me has disgustado mucho, ademas, si te mato pierdo mi unica esperanza de salir de aquí. Espero que, con tu castigo comprendas que Charlie Lekker es una mala amistad para ti, querida mia. No querras que ponga mis garras en su blanco pellejo, ¿no es asi? Deberas hacerme caso para que eso no pase.
P.D. Espero que hayas disfrutado tu bienvenida en Black Cat, querida.
Mr. Darkness
El miedo me calo los huesos…Black Cat, ya entendia todo. Me senti tan miserable…cada vez que algo bueno tenia en mi vida, algo me obligaba a dejarlo. Solo pude sentarme en el suelo a llorar, tan patéticamente como me sentia. Mire mis manos, estaban llenas de sangre, voltee a ver a mi cuarto; no habia tal, solo estaba el callejón obscuro en donde libre mi anterior encuentro con Mr. Darkness. Chorreando rabia, me pare del suelo.
-¡Darkness! – grite tan fuerte como pude- ¡ maldito cobarde, sal de donde estes y repiteme lo que decia en tu sucia nota!
Silencio…era todo lo que podia oir. Solo pude susurrar un: idiota…cuando de repente senti una serena respiración en mi cuello, una mano deslizandose por mi cintura y la otra tomando mi barbilla, alzando suavemente mi cabeza. Me quede congelada. Sentir su serena respiración en mi cuello, su mano acariciando mi cintura y; su olor tan masculino hacian que mi corazon latiera tan rapido haciendo que me volviera loca.
- Aquí estoy, Madeleine, querida…tal como te lo prometi.
- T-tu…no te atrevas a hacerle nada a Charlie
De nuevo silencio…que fue interrumpido por el tronar de sus dedos. De un rapido movimiento doblo mi brazo y me pego a la pared con fuerza, se veia bastante enojado.
- Maldita sea…¡Sabia que no debiste encontrarte con ese malnacido!
- ¡El no es ningun malnacido! Tu…tu eres un maldito cobarde que se escuda con estas pesadillas… ¡¿Acaso no eres lo suficientemente hombre o demonio para dañarme de frente?
- ¡no me provoque niña tonta! ¡no sabes de lo que yo soy capaz!
- ¡eso quiero verlo!
El me solto, derrochando rabia por sus orbes rojas. Me preparaba para algun golpe, o por lo menos para alguna batalla pero, lo unico que obtuve por su parte fue una sonrisa arrogante. Del muro que estaba detrás de mi, salieron unas poderosas cadenas que me ataron de manos y pies. Solo alanze a susurrar un: poco hombre…antes de que el se acercara lentamente a mi. El siempre iba elegantemente vestido, con su sombrero de copa, traje negro y corbata roja, su par de ojeras y sus ojos negros, sin contar su delicioso aroma. Chasqueo sus dedos y de la nada aparecio un perchero justo a su lado y cerca de mi.
- ¿P-pero que demonios…?
- Shhh…-alcanzo a decir mientras un dedo tapaba mi boca- esta vez te dejare que hables…quiero escuchar tu voz…por que, tu castigo se hara eterno…
Una vez pronunciado esto empezo a desabotonarse el saco asedado negro, quedandose con una camisa blanca de manga larga y una corbata roja con rayas negras. Se acerco a mi, sonriendo maliciosamente; sus colmillos asomaban por sus labios, amenzando con saltar a mi yugular si no dejaba de verlos. Se acerco a mi cuello y empezo respirando serenamente en el. Un pequeño gemido salio de mi boca al sentir su lengua pasar lentamente por mi cuello. Cuando mire hacia el frente, un espejo mostraba la escena: estaba yo, encadenada al muro, pero vistiendo un corse borgoña, junto con un largo y esponjado vestido con delicados encajes en negro, mis zapatillas eran borgoña y negras. Hasta mi peinado cambiaba; mi largo cabello estaba algo ondulado, no lacio, ademas amarrado en un epecie de recogido adornado por una rosa roja con algunas plumas negras y blancas que me hacia lucir elegante.
-Vaya…ya eres toda una dama de Londres…Mi primera dama-dijo el mientras se lanzaba a mi cuello, repartiendo besos humedos.
Yo solo me sonrojaba y le pedia, entre gemidos, que no siguiera mas. Pronto esos besos bajaron hacia mi pecho. De nuevo subio a mi cuello, mientras se encargaba de el, una de sus manos se encargo de acariciar mi espalda por encima de las tiras del corse. Empezo desde muy abajo, hasta llegar al pequeño moñito que fuertemente apretaba esas tiras. El tiro del moño y poco a poco fue desabrochando mi corse.
-Ahhh….p-por favor basta….- dije yo con los ojos entrecerrados y las mejillas ardiendo, por tanto placer que me hacia sentir.
-¿me pides que pare? Vamos…ya me has quitado la cortbata…
-Eso n-no es…-voltee a ver mis manos y, efectivamente, ahí estaba ese trozo de tela entre mis manos. El solo sonrio victorioso y prosiguió con lo que de sacarse su camisa. Su abdomen era escultural y perfecto, lo cual lobro sonrojarme mas. Tomo una de mis manos haciendo que le acariciara y yo cerre mis ojos. El solto una risa. Subio sus manos hacia los tirantes del corse.
-Brazo izquierdo- dijo mientras lo bajaba de ese lado-Brazo derecho- continuo, esta vez on ese lado, sacandolo por completo y acariciando un poco mis pechos y mi trabajado abdomen- solo disfruta y relajate …
Lo recorri con la mirada hasta que depare en un lugar; el bulto de su entrepierna era prominente. Mi reaccion due sonrojarme mas de lo que ya estaba y ladear mi cabeza cerrando mis ojos.
-Mi preciosa muñeca de porcelana…solo tranquilizate, mon amour*…
El continuo sus besos por donde pudo hasta que, oh desgracia para el, mi padre tocaba mi puerta. Inmediatamente dejo lo que hacia y me saco de la ilusion, con promesa de volver a la medianoche a completar lo que haciamos.
Volvi a estar en mi cuarto, con el pelo revuelto y las mejillas rojas. Para cuando abri, mi padre ya bajaba las escaleras, solo me avisaba que saldria un rato.
Los recuerdos de lo que hice volvían a azotarme. No queria que el regresara, asi que, averiguaria el modo de salir de sus ilusiones. Al precio que sea, como fuera. Mientras, tendria que prepararme, pues la pesadilla empezaba.
*Mon amour= mi amor
¡hola a todos! los que leen y los que no :P
bueno, el capi de hoy salio gracias a la genialozizima rola de buck-tick doll...una ves mas, amo a astushi sakurai...*¬*
espero que les guste y; disculpen las faltas de ortografia, ya se que son un montonal y merezco que me empalen pero no ando teniendo tiempo y de algo a nada...les prometo que no vuelve a pasar.
ahh y...dejen review!
sayonara!
