Me desperté sudando. Y en mi mundo. Voltee a ver el reloj, marcaba las 2:30 A.m., pensaba que los ocurrido con Darkness pudo haber sido un sueño. Voltee hacia el lado opuesto de la cama y, estaba vacía, como me lo imaginaba. Yo, por otra parte estaba en bragas y una camisa de hombre blanca, adolorida del vientre. Unas lagrimas de coraje se deslizaron por mis mejillas, los recuerdos de lo ocurrido golpeaban mi mente con una violencia tan cruel…Ahí, sonrojada, adolorida y llorando estaba yo, la orgullosa Madeleine Johnson. Alcé la mirada por un momento, queriendo encontrar al culpable de mis desgracias pero nada sucedió. El no estaba ahí. O por lo menos eso era lo que yo pensaba. Deshice cualquier tipo de pensamiento estupido cuando sentí un par de manos rodear mi cintura y una voz susurrarme al oído:

-Vamos, Mad, es muy temprano para llorar- me susurro mientras daba un lengüetazo a mi cuello - ¿es que ya ni siquiera puedo ir al baño sin que te pongas a chillar como un perrito?

-ahh…D-dark, yo no pensé que estuvieras aquí…- dije con un hilo de voz tan patético que me di vergüenza- Es mas, pensé que después de follarme te habías largado y me habías dejado sola como a una puta de 5 dólares- dije recuperando mi carácter y mi usual agresividad.

- No me jodas…- me dijo el, bajando su boca hacia mis hombros- ¿tan bajo querías que cayera?- repartió unos besos en mi hombro derecho y subió a mi cuello, donde respiro serenamente

- Pues en ese caso, si te jodo, cabrón- conteste secamente e intente pararme pero, un par de manos en mis caderas no me lo permitían. Lo que siguió después fue ese dolor mezclado con el placer que sentí cuando clavaba esas dos blancas herramientas en mi cuello. Me quede quieta para facilitar su trabajo y una vez que hubo acabado, me recosté en la cama, cansada.

- Eres deliciosa…- me susurro maliciosamente al oído

- Y tu un cabrón… ¿es que nunca tienes suficiente?- le pregunte algo adolorida.

-Hn…de tu sangre nunca; de tu cuerpo…tal vez aunque, lo dudo- dijo con una sonrisa socarrona haciendo que me sonrojara como mi pelo.

- Idiota…-alcance a susurrar antes de cerrar mis ojos por el dolor de cabeza- ¿Qué mierda me hiciste? Parece que tuviera resaca de 3 días- dije mientras sobaba mis sienes

- Yo nada- me respondió el- tal vez sea la falta de sangre

-Perfecto…- dije fastidiada antes de que el cansancio me venciera y cayera casi muerta.

No desperté hasta que la luz del sol que se colaba por la ventana me despertó. Estaba en su mundo. Quise moverme pero sus fuertes brazos no me lo permitieron. Cuando sintió que quería levantarme, Dark me apretó con más fuerza.

-No te vallas…-me susurró al oído

- Mejor dicho, no me dejes en este mundo- le respondí riéndome

- Hn, cierto…- una vez dicho esto, chasqueo los dedos y aparecimos los dos vestidos en la cama, ya sin sabanas.- Es hora de regresar a tu mundo.

- ¿Y con esto me dejaras de fastidiar?- pregunte con cierto aire

- Ya lo sabrás pronto, Mad- una vez dicho esto beso mi frente y chasqueo una vez mas los dedos, haciéndome aparecer en mi cuarto. Me fui directo a la ducha y me vestí con lo primero que encontré.

Cuando gire la vista hacia la mesita de noche, encontré la navaja de oro que Dark me había regalado. Enseguida lo recordé, estaba en mi mundo, por consecuente, estaba Charlie. No quería salir por el desayuno. No quería encontrarme con Charlie. Así que, por primera vez en mi vida, intente cocinar. Todo fue un desastre, suerte que mi papa no estaba. Huevo por todos lados al igual que harina, una ensaladera rota y mi mandil sucio. Opte por salir a Black Cat. Ya ni siquiera me preocupaba tener que encontrarme con las putas de ahí. Limpie con fastidio la cocina, tome mis llaves y me fui hacia Black Cat. En el camino no pude hacer más que rogar que Charlie no se apareciera por ahí. Y no, en el camino no estuvo, pero, dentro de Black Cat, fue al primero que vi. Endurecí el rostro al verlo, pero hice caso omiso. Me senté a desayunar de lo mas intranquilo en una mesa lejana a el. Por fortuna el se fue antes. Eso me dios cierta tranquilidad, la cual se desmorono al ver que, me estaba esperando en la salida. Me estremecí al encontrarme con la fría mirada negra e inexpresiva que portaba, jodidamente parecida a la de Dark. Trate de pasar a su lado sin siquiera mirarlo pero, cuando ya estaba cantando victoria, el me agarro del brazo.

-Buenos días, Madeleine- su voz ronca y sensual de siempre sonaba triste.

-B-buenos días, Charlie- dije yo indiferentemente, tratando de hacerme la dura, en cuanto estaba de lo peor. Ante eso, el apretó mi brazo ligeramente.

-Voy al grano- hizo una pausa y trago saliva- yo no quise hacer lo de ayer…

-Déjalo- le dije yo interrumpiendo sus disculpas- olvídalo- mencione secamente al mismo tiempo que deshacía su agarre, zanjando la conversación.

-Espera, por favor- su voz sonaba tan triste que voltee a verlo enseguida- por favor perdóname…

-Te he dicho que lo dejes, Lekker, ya se que no fue tu intención, pero que no vuelva a suceder, si no quieres que te patee en otro lado

-Gracias, Mad- me respondió el regresándome una sonrisa. Me recordó muchísimo a Dark, así que me quede pasmada ante eso.- no puedo acompañarte a tu casa, quisiera pero no puedo.

-N-no te preocupes- le dije yo, recuperando la cordura- Ya he aprendido a moverme, iré yo sola- dije devolviéndole la sonrisa.

- Entonces, nos veremos luego, Mad- se despidió de mi al igual que el.

Así que, en cuanto el torció por la otra esquina, yo Salí corriendo hacia Cloud Bank Buildings. Legue y cerré la puerta de un azotón. Mi papa me estaba esperando para darme otra buena noticia; iría a la escuela, como era jueves solo tenia el resto de la semana para conseguir mis útiles. Uniforme no, podíamos ir como sea. Maldición… primero la mudanza y ahora esto. Blandford Institute. El nombre de mi perdición. A regañadientes Salí con el hacia la ciudad a buscar mis cosas, regrese en la noche, con muchas bolsas y hambre. Afortunadamente compramos la cena en el camino. Después de cenar, me metí a la ducha. Me puse mi pijama y empecé a rellenar los papeles de inscripción. Joder…por lo menos, no vería a Charlie de 7:00 A.M. a 2:00 P.M. Una vez que termine con eso me puse a desempaquetar todo y a acomodar. Termine como a las 12:30 de la madrugada. Cansada, pose una mano en la mesita de noche, involuntariamente estaba sobre una rosa de las tantas que me había regalado Dark, cerré mis ojos. Cuando volví a abrirlos estaba de nuevo en esa habitación elegante, sola, vestida elegantemente, esta vez con un vestido negro con encaje rojo, entallado y corto. Un collar de piedras negras adornaba mi cuello, y mi cabello estaba rizado y recogido elegantemente, lo adornaba una corona de plata con piedras negras.

-Ah, mon amour…- su voz ronca y sensual me produjo un escalofrío, voltee hacia atrás esperando verlo pero, sus manos me tomaron de la cintura por el lado contrario- te ves realmente estupenda- me susurro al oído haciendo que ladeara mi cabeza involuntariamente, eso le dio paso a mi cuello- ¿tan temprano empiezas a provocarme?- en eso aspiro serenamente el olor de mi cuello.

-Ahh…D-dark- gemí haciendo que riera por lo bajo. En ese momento el me cargo y me recostó en la cama, el tomo lugar a un lado de mi.

-Cuéntame, Mad, ¿Qué novedades hay en tu mundo?

-¿Acaso no me vigilaste hoy como todos los días?- le pregunte sorprendida, a lo que el frunció en ceño y se posiciono de un hábil movimiento arriba de mi.

-¿Acaso quieres que me vuelva un espía como antes?- me pregunto, dando una serie de besos a mi cuello.

-Ahh…no, no quiero, esta bien, te contare- le conteste para que me dejara en paz

-Adelante, te escucho- dijo a la vez que chasqueaba los dedos y hacia aparecer una taza de te en sus manos y, por supuesto, una en mi regazo. El le dio un sorbo e hice lo mismo.

-Te seré sincera, Dark…veras, hoy en la mañana amanecí un poco mas adolorida de lo normal- el me dedico una sonrisa socarrona y dio un sorbo mas al te- intente cocinar y todo salio mal- seguía observándome con una sonrisa en el rostro- así que, decidí ir a buscar el desayuno y…- hice una pausa, trague saliva y agarre mi taza fuertemente, el alzaba la suya para tomar un poco mas- me encontré con Charlie- finalice, esperando ver su reacción.

Paro en seco el movimiento de la taza, frunció el ceño y apretó tan fuerte la taza que, al instante se rompió, enterrándose los pedazos de cristal roto.

-¡ese bastardo! ¡¿Se atrevió a molestarte de nuevo el infeliz?- me pregunto tomándome fuertemente de los hombros, afrentando fuertemente.

-N-no…suéltame, Dark, eso duele- le dije serenamente, a lo que el se tranquilizo un poco, al igual que yo. Pero mi tranquilidad se desvaneció cuando lo vi. Ponerse su saco.

-¿A dónde vas?- pregunte algo asustada.

-A tu mundo, iré a darle una lección a ese mal nacido- pronuncio para finalmente hacer un movimiento de manos frente al espejo, para que apareciera mi cuarto en el. Todo lo que tenia que hacer era cruzarlo para salir a mi mundo.

- No...- dije anteponiéndome al espejo- ¡tu no te vas de aquí!- dije con el ceño fruncido, un par de alas de mariposa surgieron de mi espalda, para asombro Mio y de el.

-No puede ser…Mad- dijo el cerrando ese pasadizo y prestándome atención a mi.

-¿Qué me hiciste?- le pregunte mas tranquila

-Yo nada…pero, eso no importa, ya casi estas lista…- me dijo para chasquear de nuevo los dedos, el pasadizo se abrió.

-¿lista? ¿Para que?

-Pronto me entenderás, Mad- dicho esto deposito un beso en mi mejilla y me empujo, haciendo que cruzara en espejo y, que apareciera en mi habitación.

¡Maldita sea! Ahora que entendía un poco mejor a Dark, tenia que venirme con esto. Sin más que hacer, me acosté a dormir, deseando que el fin de semana no se acabara y que, las cosas por fin se aclararan.

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Avance del próximo capitulo: Iba entrando a la escuela, cuando lo vi, Charlie venia a la misma escuela que yo, estaba inscrito en todas mis clases y; tomaba asiento junto de mi. Pero, la gota que derramo el vaso, fue en la clase de matemáticas. Todo el salón guardo silencio cuando el profesor entro. Yo, que estaba a punto de lanzarle una bola de papel a la estupida chica fresa me pare en seco y voltee a verlo.

-Oh, no…- fue todo lo que alcance a decir al ver a tan peculiar maestro, solo deseaba desde lo más profundo de mi corazón, haberme atorado en el sótano de la escuela.

-¡¿Qué haces aquí?- le pregunte a mi "profesor", en el espacio reducido del cuarto de limpieza hacia un calor tal como las llamas del infierno. El solo me dedico una sonrisa orgullosa.

- Hago lo imposible, ¿no es así?- su voz ronca me trajo de vuelta al mundo, el se acercaba peligrosamente a mi.

-¡¿Cómo carajo lograste salir de tu mundo?- le pregunte mientras mis manos se posaban en su pecho, tratando, inútilmente de separarlo, antes de que iniciara su trabajo en mi cuello.

- Tu hechizo no funciono- me dijo mientras vagaba por mi cuello- tendrás que tomar unas clases con tu profesor…- me dijo sensualmente mientras empezaba a desabotonar mi blusa.

Apenas habían pasado 5 minutos y, ya era imposible pararlo. Yo gemía desesperadamente, ya solo mis bragas faltaban de quitar.

-¿Hay alguien ahí?- pregunto una voz masculina desde afuera del cuarto, la reconocí perfectamente: Charlie Lekker.

- Mierda…- susurro el al mismo tiempo que a mi se me salía un gemido.

Dark tapo mi boca inútilmente, pues la perilla ya estaba siendo girada por Charlie.

¡Hola a todos! Haha, pues siento la tardanza pero, comprendan, la tarea me esta matando, además que no tenia inspiración. Aviso: es el último capitulo de relleno. Para los que pedían emoción pura, ya la tendrán. Otra cosa, tal vez me tarde en actualizar, por la escuela. Por sugerencia de mi pequeño cerebro empezare a poner pequeños avances. Espero que el capitulo les haya agradado.

¿Review? Haha Vale, Sayonara.