Disclaimer: Hetalia no me pertenece.

Advertencia: Lo que este con Cursiva y entre comillas son "pensamientos". Aún cosas extrañas... y bueno... nada en especial XD

Pareja: RusiaxChina / IvánxYao


Con el pasar del tiempo…

Capítulo II: Refugiado.

Japón toco la puerta mientras Yao estaba recostado en la cama, al parecer dormía pero sintió el celular por lo que despertó para contestar y encontró a Japón en la habitación.

- Te traje un té - dijo sonriendo a su hermano mayor - ¿con quién hablas?

- Ah, con... Taiwán - mintió Yao - Gracias por llamar a saludarme, ¿qué sucede?

- China... no aceptes nada de Japón... no lo hagas... - corría agitado - en este momento voy en camino hacia allá... - sabia que si Yao lo llamaba por otro nombre era porque el otro estaba ahí - por favor... haz lo que te pido... no aceptes nada...

- ¿Eh? ¿Pero por qué? ¿Por qué no tendría que realizar ese negocio Taiwán? - miraba el té que Japón le había traído mientras este sonreía y esperaba que se lo tomara.

- China... esperas un niño... - se veía a lo lejos la frontera - por eso te desmayaste, por eso estas tan pálido... por esa razón tus dolores... confía en mi... - empezó a caminar con cautela - pretende que no sabes nada... y procura... cuidarte de ellos... ahora debo colgar... estaré en tu casa muy pronto...

- De acuerdo... - Tenia ganas de llorar pero estaba bien, confiaba en su amante - no quiero té Kiku, prefiero tomar agua - sonrió y se levanto para el mismo ir a buscarla.

- Matthew... - miro serio al rubio, de entre sus prendas saco un revolver y su ya famoso tubo metálico - esto será sencillo... pero retener a Japón es totalmente distinto... necesito que me apoyes...

- Ah... si... ¿q-que tengo que hacer? - miro confundido al ruso mientras se intentaba dar la idea de lo que quería el euroasiático.

- Cuando lleguemos allá lo sabrás - golpeo a uno de los vigilantes dejándolo inconsciente - ahora hay que encargarse de estos tipos...

Canadá sacó el revólver y comenzó a disparar para ayudar a su amigo, su expresión tierna había cambiado a una seria.

Una vez se hubieron encargado de los vigilantes corrieron a casa de Yao hasta que la divisaron a lo lejos, entonces Rusia nuevamente se detuvo.

- Matvey... necesito sacar a China de este lugar... tu podrás entrar sin problemas - miro hacia el segundo piso - ¿podrías distraer a Japón?

- Ah... claro... - Sonrió y golpeo la puerta, lo entendió la sirvienta y entro sin problemas, conversando con Japón.

- Tengo que matar a ese niño Matthew-san... no es bueno que el crezca...

- ¿Eh? ¿Por qué Kiku?

Mientras tanto, Iván trepo al segundo piso y entro a la casa buscando la habitación de Yao, cuando la encontró entro en esta no sin antes asegurarse que estaba solo - China... - cerro con pestillo y camino.

- ¡Iván! - le dijo sonriendo, por alguna razón tenía ganas de llorar, después de no verlo tanto tiempo se sentía tan feliz como para llorar. Corrió a abrazarlo y ponerse de puntitas para besar sus labios.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo aceptar nada de Japón? - desvió su mirada al té que le había traído aunque no había tomado ni una gota.

- Ellos no querrán que tu engendres un hijo mío... - tomo su rostro con preocupación - quizás ese medico convenció a tu hermano de ello.

- ¡Pero cómo es posible aru! - tomo en una jeringa el té que le habían dado. - Me quieres llevar ¿no es así? Vamos... - Le miro con determinación sintiendo que su estomago volvía a doler.

- Se acercaron a la salida, encabezando Rusia la huida, cuando llegaron a la ventana el ruso se aseguro que no hubiese nadie afuera, dejo al chino a su vista y bajo, luego ayudo al otro a bajar y se alejaron del lugar, fue ahí que tomo su móvil y llamo a su amigo - Canadá... sal de ahí...

Este simplemente cortó y se despidió de Japón diciendo que tenía algo muy importante que hacer. Se junto con Rusia en la frontera saludando a China que lo miraba de reojo.

- Gracias - susurro Yao y cruzo la frontera.

- Vamos a casa, China necesita descansar y yo quiero saber que lograste averiguar... - tomo la mano de China y los tres se encaminaron a casa del euroasiático.

China estaba durmiendo en la cama después de haberle pasado la sustancia a Rusia, quería que la analizara en su laboratorio.

- Rusia... China no te quiere, Yao te quiere, te ama, pero China... tiene rencores…

- Lo sé Matvey... - miro el contenido que ahora estaba dentro de un tubo de ensayo - siempre lo supe...

- Y... pues... Japón también... Un hijo entre ustedes dos... es un bastardo... son las palabras de Japón. Lo siento…

- Lucho por unos momentos para no romper el tubo que yacía entre sus manos - Matvey... esto es complicado... pero no quiero que te veas involucrado en este asunto... ya me has ayudado bastante...

- Mi hermano me regañara - sonrió angustiado - no te preocupes, ¿eres mi amigo no?

- Claro... - le dedico una de sus pocas sonrisas reales - por esa razón... prefiero que no te involucres mas... - extendió su mano para que le devolviera su revólver - para eso... debes llegar herido... así no sospecharan...

- Canadá simplemente sonrió y descubrió su pecho pasando el revólver a Rusia y luego cerrando sus ojos - entonces hazlo.

- Perdóname Matt... - saco su pipa, y golpeo la cabeza de este, procurando no dejarlo inconsciente, luego golpeo su cuerpo en varias partes, lo tomo entre sus brazos y lo acerco a Alaska donde espero a que este llamara a su hermano antes de dejarlo solo. La idea era esa… que Matthew no cayera bajo ninguna sospecha, y en caso de que fuese así pareciera que el ruso le hubiese sacado la información a punta de golpes.

China había despertado, comenzó a caminar por la casa y de pronto vio en la sala, sangre... Algo no estaba bien con ello.

- ¿Iván?...

- Cerro la puerta tras de sí y encontró el rostro de China mirando el charco de sangre - es de Matvey...

- ¿Q-Que le hiciste aru? ¿Por qué lo hiciste aru? - su vientre nuevamente dolía, y el olor a sangre lo mareaba, salió de aquella habitación antes de vomitarla.

- Fue tras él y le hablo desde la puerta del baño - era necesario... - luego se acerco a este y le abrazo por la espalda - nos ayudo bastante y no debe involucrarse mas... era la única forma...

- E-Entonces está bien aru - cerro los ojos, no se sentía nada bien. Se levanto y se lavo la boca mirando su cara, estaba pálido y se sentía de los mil demonios. - Ah... estoy cansado de estar en este estado...

- Bueno... pero deberás pasar por todo eso... al menos... - se mantuvo en silencio y miro al techo, luego devolvió su vista a Yao - ¿cuantos meses crees que tengas?

- No lo sé aru, soy de contextura delgada aru, por lo que puedo tener 3 o 4 y no se me notara... - se dijo mas a si mismo que al ruso.

- Entonces~ mañana temprano iremos a consultarlo da~ - dijo con su recuperado tono infantil.

- Bueno aru - limpio bien su boca y le dio un beso en la mejilla a Rusia - ¿tienes algo de beber?, como me dijiste que no recibiera nada de Japón no he comido ni bebido nada que no sea agua aru.

- Ham... tengo fisuelos... - sonrió - te serviré algunos...

- Ok... - sonrió - ah... Iván, no me traje ropa aru...

- Descuida mañana te compraremos mucha ropa... - lo llevo a la cama y lo recostó en ella - ahora aguarda aquí~

- ¡Hey! ¡No estoy inválido aru! - se levantó y se fue a la cocina a ver si podía ayudar en algo.

- Siéntate... - se acerco a refrigerados y saco un plato con un montón de panqueques doblados en cuatro - ten Yao... seguro te gustaran...

- Gracias aru - sonrió y comenzó a comer, ahora tenía que comer por dos, de pronto ya fue consciente de ellos, y sin querer comenzó a llorar.

- ¿Esta... malo acaso? - ladeo su cabeza levemente y levanto su rostro - ¿no te gusto?

- Está muy rico - dijo entre lágrimas - muy… muy rico aru - comió más.

- Paso su índice por una de sus lagrimas para secarla - ¿por qué llorar entonces?

- Estoy feliz de tener un hijo aru - soltó la comida y se limpio las lagrimas con sus largas mangas.

- Pero... ¿no deberías llorar cuando ese niño este entre tus brazos? - lo estrecho.

- T-Tienes razón aru - le alejo para limpiarse los ojos - ¿eh?

- ¿Qué?... - le sonrió - ¿te sientes mejor?

- Ah, nada aru... por cierto... cuando analices ese té, por favor... avísame ¿si aru? - le abrazo por la cintura.

- Mañana por la tarde estarán los resultados de los análisis... - beso sus cabellos - ahora... vamos... es hora de dormir ¿da?

- Hnm - asintió y dejo sus crepas ahí para irse a dormir esperando en la puerta a Rusia.

- Vamos... - tomo su mano y entrelazo sus dedos llevándolo a la habitación que varias veces habían compartido.

"Yo quiero sostener tu mano mientras caminamos tranquilos ¿Puede el amor ser simple y sin dolor?" Recordó aquellas palabras de una canción y sonrió de medio lado apretando un poco la mano de Rusia.

- Gracias... aru.

- ¿Por qué me das las gracias Yao-Yao? - llegados Iván lo recostó en la cama y el procedió a hacer lo mismo luego de cambiarse la ropa por la pijama.

- Porque salvaste a mi hijo aru - sonrió de medio lado - Iván, ¡préstame algo para dormir aru!

- Busco entre sus ropas y le tendió una camisa algo grande para el oriental - también es mi hijo...

Se comenzó a sacar la ropa haciendo que el otro viera su espalda desnuda y sus piernas, luego poniéndose la camisa encima y dándose vuelta para abrocharla mientras ve a Rusia de reojo.

- Lo se... es un poco difícil de creerlo, en mis cuatro mil años, nunca me había pasado.

- Se le acerco abrazándolo por la espalda acercando sus labios a su oído - claro que no... Porque aun no eras mío...

Sonrió un poco y tomo las manos de Rusia mirándolo a los ojos y dándose la vuelta.

- Lo sé, pero tú no eres la única persona que ha estado conmigo aru - termino de ponerse la camisa y se dio la vuelta sonriente. - Buenas noches Iván.

- Soltó un suspiro antes de meterse a la cama junto a él, luego apoyo su palma en el vientre de Yao y se acerco a su oído cantando suavemente:

Ya llegó la noche

Y trajo con ella la oscuridad

Mamá salió,

Cerró los postigos

Arrurú, arrurú

¡Duérmete!

- ¡Me haces cosquillas aru! - exclamo riendo y mirando de reojo a Rusia - ven aquí aru - le dijo sonriente y cariñoso, acariciando sus cabellos.

- ¿Te gusta?... - se acomodo en el pecho del asiático - también me se muchas mas...

- Esta linda... aru - le beso en los cabellos y tomo su rostro para besar sus labios.

- Cuando ese niño... - sonrió - ¿será un niño o una niña? - pregunto de pronto.

- No lo sé, lo que Sheng quiera... - Le miro sonriente.

- Rio suavemente - no me digas que ves esas animaciones que hace Kiku...

- ¡No los veo aru! ¡Es un dios chino aru! - le recrimino algo molesto.

- Ah... está bien... no te ofusques... - sonrió - entonces esperemos a que el doctor nos diga... aun así cantare para el bebé... ha si... también le contare muchas historias antes de que se duerma da~ - dijo animado.

- Cof-cof ¿Historias de que aru? - le miro con el rabillo del ojo - déjame a mí las historias.

- ¿Eh?... está bien... - y así terminaron la conversación, ambos pronto cayeron en los brazos de Morfeo hasta la mañana siguiente.

Kiku a la mañana siguiente había mandado a todos los soldados japoneses y chinos en busca de Wang Yao.

- ¡Búsquenlo por todo el sector! - envió una carta a la ONU para que pudieran mandarle la carta a Rusia y ellos pudieran allanar su hogar.

- Yao... - beso sus labios - el medico dice que podrá atendernos en dos horas mas...

- Hng... - se dio media vuelta para dormir mas, pues no quería despertar aun.

-... - lo observo, no estaría mal dejarle dormir un poco más - te traeré el desayuno entonces...

Se ocultó entre las sabanas y se echó a dormir.

Matthew marcaba desesperado el celular del ruso, tenía que comunicarse con su amigo y así poder avisarle de la carta antes que fuese muy tarde.

- Escucho una pequeña vibración en el mueble de la cocina, la bandeja de comida ya estaba totalmente preparada, antes de tomarla comenzó a escuchar la melodía de su móvil así que contesto - Matvey~ - dijo al notar por la pantalla el número del que procedía la llamada.

- ¡Iván sal de tu casa ahora! - le dijo alterado, algo raro en el canadiense - Japón ha mandado una carta a la ONU para allanar tu casa y buscar a China, ¡sal de ahí y escóndete en algún lugar!

- Gra-Gracias... - corto de inmediato, "maldición" pensó, ni siquiera podrían desayunar en paz. Corrió escaleras arriba tomo un par de abrigos y bufandas y la ropa del chino - Yao... debes levantarte ahora...

- Hnm... Quiero dormir un poco mas - dijo aun somnoliento mientras recién despertaba y se escondía más en la cama.

- ¡Levántate ahora! - alzo la voz, algo bastante extraño en el ruso, y le destapo con algo de brusquedad.

- ¡I-Iván ¿qué te pasa? - pregunto algo asustado afirmando la camisa que antes el otro le había dado - ¿qué ocurre aru? ¿Por qué estas así aru?

- Matthew acaba de llamar... - le extendió sus ropas y uno de los abrigos - tienen una orden de la ONU para allanar la casa...

- ¿Qué? - se levanto más que rápido y se comenzó a desvestir poniéndose su ropa y sus zapatos y luego el abrigo y la bufanda. - Anda vamos, pero voy a buscar víveres a la cocina, vístete mientras.

- Asintió con la cabeza y cambio sus prendas - ya está... - bajo con un bolso, en el que guardaron los víveres - creo saber donde podremos ir...

- Me da igual, mientras no estemos aquí - salió por la puerta y corrió por la nieve cayéndose unas cuantas veces por el calzado que llevaba puesto.

Después de un largo y agotador viaje llegaron a un lugar realmente inesperado, Iván toco a la puerta esperando a que uno de los dos dueños atediara.

Prusia se acercó a la puerta encontrando al ruso afuera, era una gran sorpresa para él.

- ¡¿Qué haces aquí?

- Prusia... - dijo dedicándole una sonrisa - ¿está tu hermano en casa?

- No, no está, ¡¿qué quieres...? - de pronto vio a China a su espalda se veía pálido, dándole un cargo de conciencia - m-mejor entra...

- Gracias... - se hizo a un lado y le permitió el paso a China luego él le siguió - Prusia... - dijo mirando a su alrededor - ¿estás solo?

- No, el señorito me está acompañando ahora - le dijo cruzando sus brazos viendo como China estaba que se desplomaba - oye China, ¿te encuentras bien?

- Gilbert... - en aquellos momentos la puerta se abrió, y en una reacción inmediata el ruso escondió al oriental tras él y saco su revólver apuntando a la entrada.

- Hermano ya lleg... ¡¿que se supone que haces apuntándome? - se alarmo Ludwig al ver al euroasiático con el cañón de su revólver apuntando en su dirección.

China no se sentía mejor con aquellos gritos, finalmente se desplomó en el sofá cayendo rendido y con un dolor en el vientre de los mil demonios, esos cambios de temperatura no eran buenos.

- Ah... - se quejó.

Tenía hambre, sed y cansancio.

- ¿China, estas bien? - Prusia gastó su corazón humanitario en el chino acercándose a socorrerlo.

- Apenas noto que se trataba de Alemania, Rusia guardo su arma y le sonrió - Ludwig... necesito hablar unas cosas contigo... ¿podemos pasar al living?

- Necesito beber algo y comer. - En eso apareció Roderich con sus magníficos pasteles que nada mal le venían a China.

- Ten, come esto del señorito... - le dio un pastel que China no dudo en tomar.

- ¿Que pasa Rusia? - dijo el alemán mas tranquilo.

- Necesito que protejas a China... permite que se quede en tu casa un día o dos...

- Gracias Austria - le dijo Yao sonriendo - esta delicioso - comió una vez más sintiéndose un poco mejor.

- ¡Hey señorito! tráele algo de beber, un té o algo... - Prusia miro a Roderich. - Anda corre señorito, ¿no ves que está enfermo?

- Hey hermano... tu puedes hacerlo por tu cuenta... - lo regaño Lud que lo observaba - ¿por qué razón debería quedarse?

- Veras~ - dijo en un tono infantil, y miro en dirección a China.

- No quiero hacerlo, está el señorito para eso kesesese~ - se bufo mientras aquel al que se dirigía le frunció el seño y fue.

- ¡Estoy embarazado aru! La ONU me está buscando por culpa de mi hermano que quiere hacerme abortar aru - respiro con dificultad pues todo lo había dicho muy rápido.

- Rusia solo afirmo los dichos de su pareja con una sonrisa dirigida a todos los presentes anonadados - da~

- De-Debes estar bromeando... - Ludwig comenzó a sudar - ¡los hombres no se embarazan!

- No, no estoy bromeando, yo tampoco sé como sucedió, pero sé que es real, es un hecho aru y no quiero que mi hijo... perdón, nuestro hijo muera aru - miro a Prusia y le miro a los ojos con los suyos borrosos y algo sonrojado - por favor deja que me quede.

Fue mucho para el pobre Gilbert, demasiado para que pudiese soportar tal cara del asiático.

- ¡El chino se nos queda! Kesesese~

- No deben permitir que lo encuentren... si lo hacen... ese niño no nacerá...

- ¿Quieres decir qué...? - Alemania no fue capaz de terminar aquella frase.

China solo asintió mientras comía más de los pasteles de Roderich.

- Por eso... por favor, escóndanme aquí hasta que todo esté bien.

- Dije que te quedaras, ¿no escuchaste a Ore-sama?

- ¿Y tú que harás Iván? - interrogo Alemania al ruso mientras cruzaba los brazos.

- Pues... yo regresare a casa... si desaparezco sospecharan... - se puso en pie. - Se acerco a China - creo que saber el sexo será para otro momento Yao-Yao... ahora debo ir por los resultados del análisis... procura descansar ¿da?

- ¿Acaso aun no saben el sexo del bebé? - los miró a ambos y estos negaron.

Gilbert estaba emocionado, no quería decirlo pero internamente los niños eran divertidos.

- Pues podemos ir nosotros kesesese~ - paso el brazo rodeando a China.

- Es una buena idea Yao... - quito el brazo del prusiano del cuerpo de su pareja.

- ¿Qué te pasa?... voy a ver el sexo de tu hijo primero que tu kesesese~ - le puso nuevamente el brazo a China y lo abrazo por la cintura.

- Hermano... ya deja de molestar a ambos... - lo volvió a regañar - ¿no piensas que eso podría molestarle a Austria? - Alemania apunto al sujeto tras él que frunció el ceño molesto.

- ¿Eh? Señorito no es lo que tú crees, so-solo... - salió a explicarlo o mejor dicho echarle una mentira a su amante.

China suspiro, estaba cansado.

- Voy por un vaso de agua, ya no puedo depender de Gilbert. - China se puso en pie y fue a la cocina.

- Te debo una Alemania... - Rusia le sonrió antes de salir y volver a casa.

Después de mucho insistir Austria acepto que China se quedara en casa de los germánicos y así pudo irse tranquilamente a ver a Hungría y tomar un té.

- Vamos Yao, a ver al doctor.

Yao ya se sentía mejor y cuando fue a ver al doctor por fin supo que tenía 4 meses de embarazo y que sería niño.

- Oh... - estaba tan emocionado que ni siquiera palabras tenia.

Prusia veía conmovido aquellas imágenes, pensando en que quizás un hijo con el señorito no sería una mala idea.


N/A: Bueno segundo capitulo... ya que empezo la semana... espero les guste y no este muy... ¿retorcido? da~ de todos modos... si no les gusta... no me importa (^し^)

¿Review's?

Y China les vendera de su rica comida aru... 。◕`ヮ´◕。