-Mad…- dijo mientras tomaba suavemente una de mis manos y sonreía- bienvenida al mundo de la obscuridad- me dijo emprendiendo el paso hacia delante, dispuesto a adentrarse en ese profundo mundo.
-¿Este es tu mundo?- le pregunte asombrada por lo que veía, pues me esperaba algo mas…complicado
-Si- respondió- ahora camina, estas son solo las afueras de el.
Asentí y le hice caso. Empecé a caminar detrás de el, observando como la fría nieve caía sobre nosotros. El piso era de tierra, claro; cubierto de nieve, e incluso llego un punto en el que me mantuve como zoombie caminando detrás de Darkness. Entonces mis pies tocaron un suelo diferente: un enrocamiento. Llegamos a un pequeño pueblo; justo cuando la tarde estaba muriendo, dándole cabida a la obscuridad de la noche. Llegamos a una mansión de piedra, que más bien parecía una fortaleza, y que era la casa de Dark. Y justo cuando los últimos rayos del sol despedían el día. La luna salio redonda y amarilla, y el rechinido de la valla al abrirse me provoco un escalofrío. Entre con el, cuando, de pronto el dio dos golpecitos en mi cabeza y me vi reducida a una pequeña criatura que, gracias a que vi mi reflejo en un pequeño charco helado; me reconocí como un cachorro de gato blanco. Estaba ocupada preguntándome que había pasado con mi cuerpo cuando tuve que alejarme de ahí chillando gracias a los ladridos de un enorme perro negro de ojos rojos. Darkness lo alejo de mi y me tomo en brazos, pude darme cuenta que había tres de ellos y que eran sus guardianes. El dio media vuelta conmigo en brazos y empezó a recorrer el gran jardín que custodiaban sus guardianes, dispuesto a ir hacia la puerta de la mansión. Había muchos rosales y demás plantas, pero todas estaban cubiertas por una ligera capa de nieve.
Al fin lo recorrió todo, cuando llegamos a la puerta solo atine a acariciar su pecho con una de mis diminutas patitas a lo que el volteo a verme y me acaricio la cabeza. Cuando entramos deje de titiritar de frío y el clima calido de adentro me tranquilizo. Estábamos en un salón de estar, así que Darkness me dejo arriba de la mesa para dos que había ahí y fue a quitarse el saco, dejándolo en el perchero. Regreso, me puso en la silla y dio otros dos golpecitos en mi cabeza. Regrese a mi cuerpo normal; estaba sentada en una silla y el en la otra. La habitación estaba a oscuras, lo único que brillaba eran los ojos rojos de Dark. El encendió un candelabro que había en medio de la mesa. Las llamas estaban reflejadas en sus ojos ahora azules y en los míos. Las llamas lo hacían ver sensual… hasta que la primera pregunta que salio de mis labios rompió el silencio.
-¿Por qué me transformaste en gato al llegar aquí? Casi me traga ese perro
-Lo siento…no deben verte aquí; en este mundo, pero no te preocupes, Lucifer es bueno con quien sabe apreciarlo.- me dijo refiriéndose al perro
-Pero…¿Por qué no tengo que estar en este mundo? Se que soy humana y tal vez por eso sea, pero…
-No-interrumpió- no es por eso, simplemente es que este es el mundo de la obscuridad. Lo malo. El de los demonios, vampiros y de mas criaturas malvadas. Pero tu no eres una.
-¿Ah no? ¿Entonces que soy? ¿Qué eres tu?- le pregunte, el alzo una ceja y sus labios se torcieron en una sonrisa
- Tu, tu eres un ángel.
-¿Qué?- no cabía en mi asombro- P-pero…yo tengo mas pinta de ser demonio que ángel.- en parte entendía las cosas. Pero…-¿Por eso mis poderes salían a veces?
- Si. Incluso, a veces tu magia se hacia mas fuerte que la mía, pero puedo contraatacarte porque soy un demonio. Incluso puedo decirte que soy mas que eso.
-¿Cómo…?
- Si, tengo el poder de convertirme en cualquier criatura malvada, ya sea demonio, vampiro, incubo…pero no te miento a ti, este es mi verdadero aspecto.
-¿y tus ojos?
- Pueden cambiar de color con mis emociones…
-OK, ya entendí…pero, ¿Por qué precisamente tu tenias que ir a mi mundo para traerme aquí?
-…- el endureció el rostro y dio un largo suspiro- por el pasado que nos entrelaza.
Cuando dijo eso recordé a mi madre. Había muerto pero nunca supe como ni cuando, y si intentaba preguntar la respuesta era la misma. Una simple excusa. Asi que todo encajaba, solo quedaba prestarle atención al demonio y descubrir la verdad.
-Si es eso la verdad, enséñamela.
-Como quieras – me respondió para ponerse de nuevo el saco y tomarme de la mano para guiarme a un espejo. Le apunto con un baston y le dijo: "Muestrame el pasado". El espejo asi lo hizo y ambos nos sumergimos en el. Caímos en su mismo mundo, pero, en el pasado. Busque a Darkness y me lo encontré a un lado mío, enterrado en la nieve.
-… ¿Mad?
-¿Si?- conteste
-¿Podrías darme una mano?
-Claro- dije para sacarlo del agujero.
-¿Este es tu pasado?
-Si, es el tuyo, el nuestro. Ambos podemos verlo, podemos oírlo y podemos manipularlo, pero nada de lo que hagamos cambiara lo que pase. ¿Esta claro?
-Perfecto- respondí y el me hizo una seña para que me acercara a las rejas de la misma mansión que era su casa.
Así lo hice y pude contemplar una familia de cuatro integrantes. Todos tenían pelo y ojos color azabache. Así que no había por que dudar que eran familia. Estaban todos sentados a la mesa: el papa, en la cabeza, la madre y dos niños; uno de 15 aproximadamente y otro de 5 años como máximo. Cuando terminaron de comer, la madre se dispuso a lavar los platos, el papa subió a su estudio y, los niños iban al patio a jugar. Era un crudo invierno, pero aun así el frío no parecía importarles.
-Bien…Darkness ahora explícame quienes son estas personas.- Un largo suspiro provino de su parte.
-Esta es mi familia. Yo soy el que esta a punto de tener nieve hasta en los calzoncillos.
- OK, pero… ¿Quién es el niño pequeño?- pregunte asombrada…no podía ser que…
-Es mi hermano menor- me respondió, confirmando mis sospechas. Pero, en su rostro había un deje de melancolía.- Mejor sigue viendo.
Seguían tirandose bolas de nieve. Y su predicción fue cierta; acabo chorreando nieve hasta donde no debería.
-¡Charlie!- grito "Darkness" para que dejara de tirarle bolas.
-¡Eres muy lento! Mejor vamos adentro para que te quites la nieve- le dijo el niño pequeño riendo. Sus ojos color hielo tenían un brillo de alegría sorprendente. Su cabello corto y negro, y su carita redonda lo hacían ver adorable. Tanto que, pude notar que la furia del mini-Darkness al estar empapado de nieve desaparecía tan solo de ver esa sonrisa.
- Está bien, pequeño- dijo sonriéndole tiernamente para pasar a un lado suyo y acariciarle la cabeza. Luego lo cargo y lo sentó en sus hombros para llevárselo a casa.
Darkness era demasiado fácil de identificar entre esos dos. Seguía igual, como si el tiempo no le hubiera afectado mucho. Su cara se había definido bien, había crecido unos cuantos centímetros, o mas bien metros - a considerar mi altura con la de el…- y el pelo le había crecido. Pero un momento… ¿Charlie? Era bastante parecido al Charlie del mundo humano….no; eso no podía ser simplemente.
-Darkness…- dije para después tragar saliva- N-no me digas que Charlie Lekker es tu hermano…
-…- Endureció el rostro y cerro los ojos- Si, Mad, ese crío de 16 años es mi hermano.
-¡¿Pero que…? ¿Entonces que mierda hace en mi mundo?
-Eso lo vas a saber más adelante
- Ah, no, no, no…Pero…un momento; si su nombre es Charlie…no creo que tú hallas llamado "Darkness" desde que naciste.
- NO, Madeleine. No me llame así desde que nací. Tengo un nombre humano que preferiría no decir.
-Ándale….dime…
-No
-Bah, como quieras…pero me supongo que tu apellido es Lekker igual que el de Charlie, ¿no?
- Obviamente…
-Entonces… ¿te llamas John? O tal vez…
-Madeleine…-interrumpió- esto no es el cuento de la hilandera…y no, no me llamo Rumpelstinski. (1)
- Justin te quedaría bien- dije bromeando, pues ni yo me aguante la risa.
- ¡Basta Mad! Ese nombre me suena a gay.
- Bueno ya. Vamos a seguir viendo. Hasta ahora estas verdades no me parecen tan atroces…aunque si me han asombrado bastante. Pero, ¿Cuándo me dirás tu nombre?
- Después, Mad…olvida mi puñetero nombre y ponte a ver- dijo notablemente cabreado.
- Vale, vale- dije para después darle un beso en la mejilla y dirigirme a la boca después.
- Vale- dijo mas tranquilizado- La siguiente escena se desarrolla en las afueras de este mundo, en la frontera para cruzar al otro mundo.
-¿El otro mundo?
- Si, el mundo de los Ángeles…tu mundo. Ahí fue donde me enamore, y donde encontré mi perdición.
-¿de que me estas…?
-Cállate y ve. Yo estaba ahí porque iba a buscar un extraño tipo de hierba que crecía solo ahí. Era peligroso, pero la necesitaba para un hechizo. Y si, aunque lo dudes, también se hacer pociones, no solo soy un mago mediocre que agita la varita para sanar cualquier cosa.
-Vale
El me señalo una parte del paisaje. Había mucha niebla, así que me acerque y pude distinguirlo cortando hierbas y guardándolas en una bolsa de cuero que traía amarrada a la cinturilla del pantalón. Seguía recolectando hasta que un llanto lo paro en seco. Provenía de un niño pequeño. Así que el fue a ver y encontró detrás de los matorrales a una pequeña niña llorando. Cabello rojo, orbes cafés. Muy parecida a mi…
-Darkness… ¡Que te jodan si soy yo!- dije algo enojada y ruborizada
- Pues que me jodan- me contesto con una sonrisa socarrona. Después me calmo dándome un abrazo.
-¿Cómo carajo te pudiste enamorar de una cría como yo? ¿Cuántos años tienes? Darkness pedófilo…
-Calla- dijo algo irritado- bien que te gusto yo también
-S-si pero… ¡Yo no era mas que una cría! ¿Qué pretendías, he? ¿Meterme mano?
-Madeleine, no hagas drama por esto. Yo…yo sentía por ti un amor puro, digno de los Ángeles. Aunque yo no lo fuera.
Lo mire a los ojos. Estos cambiaron a un color azul agua; definitivamente no era los ojos azul hielo inexpresivos de siempre. Pero, por un momento, pude ver reflejadas en esas orbes una gran tristeza. Tristeza de lo que pasaría. O de lo que podría pasar. Arrepentimiento puro. Le di un beso en la mejilla y seguí viendo. Mini-Darkness ya había cargado a la niña y había determinado la causa de su llanto; una picadura de escorpión.
-Vamos, no llores- decía el tratando de calmarla- voy a sacar el aguijón. Esto no va a doler.
-¡Waah! ¡Me perdí! ¡No se donde esta mama ni papa! ¡Me voy a morir!
-No, nena, no llores…eres un ángel, no puedes morir- dijo para depositarla en el suelo y rozar con la punta de los dedos la herida punzante en su bracito. Inmediatamente cicatrizo.
-ahh… ¡Que poderosa es tu magia! – dijo la niña viendo con asombro su brazo sanado por aquel ser. Por un demonio.- ¡Muchas gracias!
-No hay de que- dijo el para después acariciarle la cabeza. Pude ver en su rostro que la inocencia de esa niña ablandaba por completo la dureza de su corazón.
Pero el momento feliz duro poco. De la nada salio un perro negro de ojos rojos que corría con la boca abierta hacia la niña. Ella grito y Darkness en un segundo estaba enfrente de ella protegiéndola.
-¡Lucifer! ¡Basta! Ella es amiga nuestra- una vez dicho esto el perro desapareció.
-Ese perro…me da miedo…
-No te preocupes…te llevare a casa…
-Creo que no hace falta… Ah, por cierto, me llamo Madeleine- dijo esbozando una sonrisa.
-Soy Darkness
-Bien, Darkness…mi mama me dio esto- dijo extendiendo un pequeño dije en forma de ala que colgaba de una cadenita- Me dijo que cuando me perdiera esto me mostraría el camino.
-Pero no sabes que es…
-No
-Bueno, esto, mi querida Madeleine es algo propio de los Ángeles. Se llama Orienthatium. Pero prefiero decirle orientador.
-¿Tu no eres un ángel?
-No…-la tristeza se reflejo en sus ojos- Soy un demonio.- El esperaba un rechazo por parte de la Niña, pero, recibió un calido abrazo.
-No te preocupes, Dark, ¡En realidad pareces ángel!- dijo ella sonriéndole.
-Gracias, Madeleine, pero estoy lejos de ser uno. No deberías estar aquí así que, te diré como usar esto. Veamos…solo…sóplale.
Ella hizo lo que le dijo. El collar se abrió y una estrella salio de el. La estrella señalaba el norte, hacia la tierra de los Ángeles.
-Síguele. Esto te guiara al camino. ¿Sabes usar las alas?
-¡Claro!- dijo extendiendo unas pequeñas alas- ¡Gracias, Darkness! Pero… ¿te volveré a ver?
- Puede ser. Aunque es peligroso. Esta cosa te puede llevar a donde quieras, solo tienes que pedírselo.
- Bien, entonces le diré que me traiga contigo mañana. Por favor, espérame aquí a las 5 de la tarde.
-Esta bien, pequeña…- ella reparo en las hierbas que asomaban de su bolsa.
-Oh…esas hojas… ¿alguien de tu familia enfermo?
-Si, mi hermano menor esta enfermo y…
-¡No te preocupes! –Ella saco una botellita y se la dio- Tómala. Esto sirve para curar cualquier cosa. Menos para las picaduras de esos animales…
-Muchas gracias.
-No hay de que. ¡Te veré mañana!- bajo el vuelo y le dio un beso en la mejilla. De nuevo voló alto y se volteo para decirle adiós con un gesto de la mano.
El la siguió con la vista hasta que desapareció en la niebla.
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El cuanto de la hilandera hace referencia a una muchacha que ofreció su hijo a un duende. El se lo regresaría a cambio de que adivinara su nombre. Por eso preguntaba tanto "¿tu nombre es…?
¡Hola banda! Haha ahora si, no hay avanzes del proximo capi. Solo haha lean y digan que les parecio. Perdon por tardar tanto en actualizar pero, estaba muy ocupada. Gracias por leerle haha se les quiere
