Disclaimer: No me pertenece Hetalia. Saludos a mi amiga de MSN que siempre rolea conmigo XP
Advertencia: Las cosas pueden ser extrañas... lo que este con Cursiva y entre comillas son "pensamientos"
Pareja: RusiaxChina / IvánxYao
Con el pasar del tiempo…
Capítulo III: Parto.
De regreso en casa Rusia encontró en su interior a unos oficiales y a Japón.
- Ha... Japón~ - les sonrió a los presentes - ¿qué te trae por mi casa?
- ¿Donde estabas? - pregunto alzando su espada a la altura de la garganta - tráeme a Yao ahora.
- ¿Acaso no está en casa? - sonrió - te recuerdo que no me han permitido verle... ¿cómo se supone que podría saber algo de él? - camino al living ignorando la amenaza de mas bajo - a propósito... ¿cómo se encontraba?
- No está en casa y se que tú te lo llevaste. ¡Chicos, revisen todos los lugares de la casa! - le grito a los soldados que iban con el - ¿dónde estabas ahora?
- No creo que te importe... pero de todas formas lo diré... - se sentó tranquilamente en su sillón - visitaba a Lituania... si quieres puedes comprobarlo... - le extendió un teléfono.
- Prefirió llamarlo el mismo antes de que el otro hablara con él yéndose a un lugar apartado del ruso.
- ¡Lituania! ¿Es cierto que Rusia fue a tu casa hoy?
- Ah... - Tuvo la imagen interna de Rusia enojado si no mentía por él, ya que unos minutos antes este le había llamado pero Toris no había contestado porque no alcanzo. Ahora era obvia la llamada y se imaginaba porque preguntaban. - S-si... es-estuvo conmigo... ¿po-por que le buscan?
- Eso es algo que no le incumbe Lituania-san, siento haberle molestado. - Colgó. - Chicos nos vamos - dejó a sus hombres. - Si me entero de algo... tú estás muerto.
- Si me entero el porqué China desapareció te arrepentirás Kiku Honda - esta vez su sonrisa era acompañada de un aura macabra que termino haciendo temblar a los presentes.
Japón no le creía, para nada, China no sospechaba nada de nada, a menos que alguien le... "Canadá" pensó de pronto yendo furioso a donde el americano rubio del norte.
- Canadá-san, salga por favor.
Canadá se demoró en salir pero salió algo sumiso.
- ¿Qué pasa?
- Tu le contaste a Rusia.
- ¿Yo? yo no he dicho nada...
- Eres amigo de Rusia, le debiste haber dicho lo que planeábamos.
- Pero... si yo me entere el día que fui a verles, y ese día desapareció China, ¿por qué habría de saber antes?
Japón no lo entendía, había algo que no encajaba y no le gustaba.
- Disculpe Canadá-san. - Le hizo una reverencia y se fue a su nación. - Ese niño no puede nacer... no puede - estaba molesto.
- Yao... - le hablo Rusia por la noche - acabo de enviar los resultados del análisis al correo de Alemania... además... dadas las circunstancias... deberás permanecer oculto los 5 meses que restan... habla con Alemania o su hermano... - soltó un suspiro - lo siento... pero no es seguro que nos veamos... estoy seguro que me tendrán bajo vigilancia...
- No quiero esto... yo... no quiero estar separado de ti...aru - le dijo sincero angustiado y con un nudo en la garganta.
- Yo... tampoco lo deseo... pero... no podemos hacer nada... necesitas estar tranquilo... si te quedas a mi lado... no podrás descansar...
- No es justo aru, no quiero esto aru... vamos a otra parte aru - le dijo mientras cogía su vientre.
- Yao te traje... ¿Yao? ¿Te duele el vientre? el doctor dijo que tenias que descansar o ese niño peligrara por tu estrés, ¿lo recuerdas? - apareció el prusiano con una pequeña manta.
- ¿Es Prusia el que está ahí verdad? dame un momento para hablar con el...
Le pasó el teléfono al albino y se dirigió a acostarse.
- ¿Qué pasa?
- Las cosas se han complicado Gilbert... - dijo, su tono de voz no se escuchaba tan infantil como antes, pero aun mantenía aquel toque - Japón no descansará hasta encontrar a Yao y evitar que aquel niño nazca...
- Oh... ¿entonces qué debo hacer?, el grandioso yo lo solucionara, esconderé a Yao como mi tesoro, entendido, nos vemos - dejo a Rusia con la palabra en la boca y fue a consolar al pobre de Yao.
- Kolkol... - fue lo único que dijo antes de volver a marcar.
Los cinco meses no tardaron en pasar, China se encontraba terriblemente panzón, no porque estuviera gordo, si no porque se estimaba que su bebé seria grande muy grande para el cuerpo que tenia.
- China... ¿te encuentras bien? - pregunto el alemán en compañía de Italia que se había enterado solo hace unos días de la noticia.
- Aiyaa~... ah... quiero caminar un poco - intentaba ponerse sus zapatos y después de cinco intentos por fin pudo alcanzar sus pies.
- ¿Necesitas un... poco de ayuda? - pregunto confundido - oye China... - pregunto de pronto Ludwig - ¿para cuando está programado el parto?
- Pa-Para esta semana - al llegar al marco de la puerta ya no se sentía tan bien.
- ¡Waaaa! ¡Alemania! ¡Alemania! ¡¿Qué es eso en el suelo?
- ¡Waaaaa~! ¡Es la fuente... se le rompió la fuente! - grito a más no poder.
Gilbert a penas oyó eso fue a ver lo que pasaba.
- Va a nacer mi hijo, mi grandioso hijo va a nacer.
- ¡NO ES TU HIJO! - le grito China por enésima vez en los cinco meses que llevaba.
- ¡PERO YO LO HE CRIADO HASTA AHORA! Oh mi grandioso hijo - tomo a China en brazos y se lo llevo al carro.
- Italia vete con mi hermano yo avisare a Rusia... - Ludwig saco celular y marco al ruso.
- Ve~ pero no quiero mojarme... ¡ah! pero puedo conducir - se fue corriendo tras Prusia.
- Alemania da~ ¿como estas? ¿Cómo está Yao-Yao? - pregunto de lo más normal.
- ¡Ru-Rusia... China esta... a punto de...! - estaba tenso por la situación en la que se encontraban.
- Ya... entiendo voy enseguida. - Dicho y hecho, cortó la llamada y salió en dirección a Alemania.
- Estaba en pabellón, se extrañó que no le doliera el vientre porque se le haya roto la bolsa, ahora se extrañan de que le dolía demasiado. - ¡Ah! ¡Ahhhh! - se aquejaba de aquellos dolores.
Le hicieron una ecografía y descubrieron que el niño venia enredado en el cordón,
- ¡Rápido! - anuncio el doctor alemán - llévenlo a pabellón, aplicaremos cirugía lo antes posible.
- ¡Alemania~! - llego Iván más que cansado - ¿donde está China?
- Esta en pabellón, mi querido niño va a morir esta enredado - Prusia se hacia un dramatismo teatral que cualquiera confundiría con Francia.
- Ve~ no entiendo ¿quién es el padre?... Ve~
- Rusia le regalo una de sus sonrisas asesinas a Gilbert y de paso termino asustando a Feliciano - por supuesto que yo soy el padre da~
- Es una broma Rusia, pero él puede tener un padre tan genial como yo kesesese... - le estaba molestando como siempre.
Después de tres horas pudieron estabilizar a Yao y al niño.
- Disculpe, ¿el padre del hijo de Wang Yao?...
- Eh... s-soy yo... - se acerco algo nervioso Rusia al médico.
- Disculpe pero su hijo estaba enredado en el cordón umbilical por lo que tuvimos que realizar una incisión para sacarlo, pero ambos ya están estabilizados. Puede pasar a verlos. Por cierto, ¿cómo se llamara el niño?
- ¿El... niño? él se llama... Adrik... - sonrió.
- Adrik... - escribió en su ficha - y... ¿el apellido? - pregunto mirando a Rusia mientras esperaba atento.
-... - por algún motivo su mente trabajaba de forma lenta, no podía recordar con exactitud como era el apellido de Yao... y lo primero que dijo fue - Braginski - segundos después se dio cuenta que ese era "su" apellido, y que terminaría en problemas con el asiático.
- De acuerdo, entonces Adrik Braginski, perfecto, aquí tiene los datos de su hijo - le paso una copia con el peso, la talla, el apgar y todos los chequeos médicos. - El señor Yao está en la habitación puede ir a verle.
- Gracias... - tomo el papel y se apresuro a la habitación - Yao~ - entro a abrazarlo.
- ¡Duele!... - le empujo pues aun se encontraba delicado y con unos cuantos puntos en su vientre - ah... Qiang está allí - le dijo apuntando la cuna.
- Q... Qi... ¿qué? - pregunto no entendiendo. - ¿Sabes? el doctor ya le ha puesto nombre...
- ¿Qué? ¿Cómo que ya le puso nombre? ¡Soy yo el que le tiene que poner nombre! - le miro de reojo - ¿qué nombre se supone que le puso aru?
- Iván le extendió el papel a China y se alejo unos pasos para tomar al bebé en brazos, sabía que en cuanto el asiático leyera el nombre entraría en furia incontrolable. "Al menos con el pequeño no se desquitara conmigo da~"
- Un aura negra salió del cuerpo de China, al leer el nombre ruso "Adrik" en el papel.
- ¡Iván!... - se quitó los tubos a los que estaba conectado - ¡suelta a mi hijo aru! ¡Ahora!
- Y-Yao no grites... el niño... se despertará... - los gritos de furia del oriental llegaban al pasillo llamando la atención de los doctores y enfermeras e inclusive el trío de países que aun estaban en la sala de espera.
- Creo... que esos gritos son de China... - dijo Ludwig tocando su frente, un pequeño dolor de cabeza comenzaba a aparecer.
- Eso quiere decir que Yao está enojado... con Rusia. Kesesese~ por fin podre proclamar al niño como mío - bromeo Prusia.
- Ve~ ¿Estará bien el bebé?
- ¡Suéltalo aru! - pesco lo primero que vio que era un lapicero y se lo tiro en la espalda. ¡Que lo sueltes aru!
- Lo... lo siento China... - dejo al niño de vuelta en su cuna - si... si quieres hablo con el doctor... - se cubrió la cara y camino hasta la puerta.
- Hermano... no es momento de hacer bromas... - ahora el que comenzaba a alterarse era él.
- ¡Nada de lo siento aru! - le seguía tirando las cosas - ¡ve a cambiar el nombre a Qiang ahora! - lo último que le tiro fue la bolsita que le otorgaba sangre antes de sentarse en la cama con un dolor... se le había abierto la herida y le faltaba sangre,
- Oh... los gritos ya cesaron... - el prusiano estaba atento a lo que podría pasar.
- Lo último que vieron fue al ruso salir en busca de una enfermera, estaba cubierto de sangre tanto en su pelo, cara y ropas - el paciente de esta habitación está un poco alterado da~
- P-Podría decir... que siento... un poco de lástima... por Iván... - comento Alemania casi en estado de shock.
La enfermera entro a vio a Yao y de inmediato salió corriendo.
- Usted por favor, no vuelva a entrar… - le dijo a Rusia cuando choco con el médico - doctor al paciente Yao se le han abierto los puntos y esta con falta de nutrientes, se ha desconectado.
El doctor paso corriendo donde el chico que yacía tirado en la cama con el dolor insoportable de la herida abierta.
- Suspiro algo cansado. - Llévenlo a pabellón nuevamente y encárguense de que el niño esté en maternidad.
- Rusia se sentía tremendamente cansado, no sabía a esas alturas si Yao era un hombre o las hormonas femeninas del embarazo lo habían transformado sin que él lo notase. - Pero... no tiene pechos... - camino hasta la sala de espera y se sentó en uno de los sillones a vista y paciencia de todos los presentes.
- Hermano... tal vez deberíamos dejarlos... - comento Lud notando como el ambiente se ponía tenso.
- ¡Hey Rusia! ¿Como es mi hijo, parecido a mi no? Kesesese~ - de nuevo molestaba al pobre de Rusia, mientras se sentaba a su lado - ¡Nah!, hablando en serio, ¿se parece más a ti o a Yao, como le pusieron?
- Es... un lindo niño... tiene el cabello de Yao... - un aura oscura salía de él, y el ambiente en la sala de espera se hacía cada vez más pesado.
- Bien... creo que es mejor irnos - dijo tomando a Italia y su hermano - que te vaya bien...
- Que miedo... Alemania, Rusia da mucho miedo... ve~… ve~
- Rusia ni se molesto en despedirse, estaba perdido en sus recuerdos, y en cómo afrontar nuevamente al asiático, sabía que si se acercaba y este se enteraba que no podía cambiar el apellido lo querría matar y sus heridas seguramente se abrirían de nuevo, "pero tengo prohibido verlo". Pensó dándose algo de ánimos - pero si no lo veo... - murmuro para sí - de seguro se enfadará por ni ir a verlo... - "las hormonas femeninas son tan complicadas" - si... tal vez Yao sea una mujer después de todo...
China ya se había calmado y estaba dormido, el doctor fue a visitar a Iván a la sala de espera.
- Señor Braginski ahora puede ver a el señor Wang... - sonrió y se fue a chequear a los bebés.
- Claro... - sonrió entro a la habitación y se acerco al susodicho procurando no despertarlo. Beso su frente y pudo observar que el niño ya no estaba junto a él. - Supongo que tomará un poco más de tiempo hasta que podamos estar los tres juntos de nuevo... - dijo con su tono infantil y dejo una nota sobre un mueble junto a la camilla.
Querido Yao:
Observando las circunstancias en las que aparentemente deseas asesinarme, he decidido que por el bien de nuestro hijo y el tuyo especialmente no nos veamos hasta que tu molestia disminuya.
Tomando en cuenta también que lo anterior podría desencadenar un ataque de ira aun más peligroso en ti, te digo de antemano que no estaré en casa por un tiempo. Cuida de mi hijo.
Rusia.
Y sin nada más que hacer se marcho, también porque la sangre comenzaba a oler mal, y se sentía sucio con ella encima.
Al despertar el asiático abrió la carta sintiendo que la furia se le iba a la cabeza.
- ¡Ese maldito engendro me las va a pagar aru! - grito tremendamente furioso y luego lo sedaron para que no hiciera lo de antes.
N/A: Bueno... tercer capitulo... este va para mi hermanita que le gusta la historia da~ y bueno... saludos... espero aun siga tan bueno como los anteriores...
¿Review's?
Para que Yao deje de querer golpear a Iván...
