Disclaimer: No me pertenece Hetalia. Saludos a mi Yao de MSN XD

Advertencia: Lemon OwO... con Cursiva y entre comillas "pensamientos"

Pareja: RusiaxChina / IvánxYao


Con el pasar del tiempo…

Capítulo IV: Bienvenida.

Un mes pasó en casa de Alemania, con el nene allí que poco a poco se le comenzaba a notar un color violeta en los ojos.

- Tendrá los ojos rojos como su padre kesesese~

- ¡QUE NO ERES SU PADRE! - dijo China - aunque sería mejor padre que ese infeliz aru - frunció los labios y tomo sus bolsos - gracias por todo. - Se despedía de los chicos.

- No te preocupes... ¿te irás a casa? - dijo el alemán mientras señalaba detrás de Yao la silueta del euroasiático que lo esperaba esbozando su siempre infantil sonrisa.

- Si, me voy aru, gracias por todo aru - tenía a Adrik en la espalda como antes llevaba a su panda, ahora este fue reemplazado por el bebé. - Bueno me voy, nos vemos aru - tomo sus bolsos y al darse la media vuelta vio al ruso. Lo ignoro completamente y paso por el lado de él sin hablarle ni siquiera mirarlo.

El más alto supuso que aun después de ese tan largo mes, el asiático todavía seguía molesto, no le dijo nada y solo le siguió los pasos, observo al pequeño y notó que aquel niño había crecido bastante a pesar de que solo había transcurrido un mes.

- ¡¿Puedes dejar de seguirme aru? - le dijo mientras cruzaba por la casa de Polonia.

- Pero~ ¿por qué sigues tan molesto? - mantuvo su distancia mientras hacía señas al niño que lo observaba, provocando que riera.

- Porque no me has llamado, ni siquiera para preguntar por Adrik aru - cruzó por Ucrania y entonces se encontraron con esta.

- ¡Rusia-chan! - se acercó a su hermano - ¿vienes a verme?

- Lo siento hermana... ahora no tengo tiempo... pero quizás podrías pagarme el gas... - dicho esto la ucraniana solo se alejo lo más rápido posible. - Yao... tu solo habrías terminado por gritarme y colgarme sin siquiera permitirme hablar... además... no tengo porque preguntar por el niño... ni por ti... porque los he visto a ambos durante las noches y tardes.

- ¿Como que nos has visto? ¿En qué momento nos has visto aru? - pregunto sin mirarlo aun siguiendo su camino como siempre. Ahora pasando por Rusia.

- Bueno~ - uso su tono aun mas infantil para hablar - mientras ambos dormían...

- ¿Eres un espía o que aru? - se molesto y se paró en seco ablandando la mirada - Iván... tengo hambre.

- ¿Quieres que te invite a comer? - tomo su mano y lo arrastro hasta su propia casa - te hemos preparado un festín de bienvenida.

- ¿Eh? - de Rostov a Moscú fue un viaje muy largo pero ahí estaba, en casa de Rusia.

- Entra... - abrió la puerta de la casa y le dejo pasar, dejo las maletas del asiático cerca de la entrada y lo condujo hasta el living donde los esperaban el trío báltico y el canadiense con un gran cartel de "Bienvenidos" y sobre la mesa toda clase de manjares del país euroasiático.

- Ah… gracias... - miro el banquete y se sentó a comer - esta delicioso aru - sentó al nene en sus piernas el cual miraba con sus hermosos ojos violetas a todo el mundo.

- Se... señor Rusia... su... su hijo es precioso... - decía uno de los bálticos, aunque hace ya mucho tiempo que el trío de había independizado aun obedecían las ordenes del mas alto.

El niño no aguanto y riendo tomo una cuchara para lanzarla sin mucha fuerza a la cabeza del báltico que había hablado riendo después.

- Adrik, no, eso no se hace aru.

- Si... realmente es un lindo niño... - comentó el padre más que orgulloso.

- Se... seguramente... será igual al padre... - susurraron los tres a la vez.

Canadá se acercó al niño y este jalo su riso mientras reía.

- ¡Ah!... ¡qué lindo Ah! ... nene ¡ah!

- ¡Adrik aru! ¡Deja de jalar su cabello aru!

El niño miro a Yao y simplemente hizo un puchero antes de empezar a llorar por los gritos de su madre.

- Lo siento Matvey... - se acerco a ambos - pero seguro aprendió de Prusia.

- Prusia le enseñaba cosas buenas, como a vestirse bien o a decir lo grandioso que es, le contaba cuentos del grandioso príncipe que es aru - rio al recordar aquello sonriendo. - Prusia será un grandioso padre aru - por fin lo admitía pero era la verdad.

- Si Prusilla quiere ser padre entonces que lo haga con Austria... - acaricio los cabellos del niño más que feliz - porque este es mío...

El niño dejo su llanto cuando Rusia le acaricio los cabellos tomando un dedo de este apretándolo fuertemente.

- Da...da...

- Hey... Adrik... ¿quieres que Rusia te muestre sus girasoles? - tomo al pequeño en brazos y lo sacó al jardín, el clima estaba aparentemente agradable aquel día, por lo que el niño no corría riesgo de enfermar.

El niño quedo maravillado con el campo de girasoles, quería tomarlos, o al menos acercarse a ellos.

- Da... da... - tiraba su mano para atrapar uno.

- Voy a verlos aru, gracias por la comida aru - salió corriendo en busca de su familia.

- Creo que ese niño... se parece mucho a Rusia je - fue el último comentario de Canadá antes de comenzar a lavar los trastos.

- ¿Te gustan verdad? - acerco las manos del menor a una de las grandes flores para que las tocara - a mi también me gustan mucho...

- Ah... da... - reía el pequeño al tocar aquellas flores y pronto vio a si madre acercarse. - Da... da... - alzaba los brazos.

- Rusia alzo la mirada y se encontró con los ojos oscuros de Yao - ¿cómo te has sentido?

- Mejor aru - tomo a Adrik en sus brazos mirando el paisaje mientras el niño chupaba uno de los botones de las ropas de Yao. - Tiene hambre aru, voy a darle la leche... o... Iván, ¿quieres darle la leche aru?

- Claro... lo hare... - dijo emocionado, encaminándose ambos a casa.

Recostó al niño en la cama de Rusia y saco el biberón pasándolo a Iván para que lo calentara. Mientras él tomo al niño para mudarlo.

Llegado a la cocina el euroasiático miro el biberón, y miro el microondas... y todo así cerrado se acerco al aparato.

Canadá que estaba lavando miro el biberón y como Rusia se acercaba al microondas, dejo de lavar de inmediato cerrando la llave.

- ¿Q-Que vas a hacer?

- Verás... Yao me dijo que debía calentarlo... - apunto con su otra mano el objeto que sostenía.

- Ah... ¡eso no se hace así! - tomo el biberón y comenzó a poner fuego en la cocina y una olla con agua para poder calentar el biberón. - Si lo calientas allí, o se te estropea el microondas o... bueno... se puede derretir el chupón...

- ¿Eh? ¿De verdad? - se acerco por la espalda mirando como el otro calentaba la infusión - ya veo... ¿y cuanto rato debe estar así?

- Como 10 minutos, pero tienes que probar en tu antebrazo la temperatura, tiene que estar tibio, si está muy caliente el bebé se quemara el paladar y la lengua. - Le explicaba como todo un experto.

- Ya veo... - sonrió - sabes mucho al respecto pequeño Matvey... - acaricio sus cabellos.

- N-No es... que sepa mucho. - Cada vez que el ruso le tocaba aun sentía la presión en el pecho y se sonrojaba, a pesar de todo, no le había dejado de gustar.

- Pero de verdad... me has ayudado bastante... - retiro su mano y lo observo con "inocencia" - tienes el rostro un poco colorado... - ahora su mano se poso en su frente - ¿acaso tienes fiebre?

- N-No no tengo fie-fiebre, estoy bien... - retiro la mano de Rusia, era malo estaba temblando, ya no podía hacer nada, pues el ya tenía una familia. Estar con él sería ir en contra de sus creencias. - N-No me toques más, por favor...

- Ha... Bien... - miro por sobre el hombro de Canadá y pudo notar como el agua hervía - creo... que ya esta...

- S-Si - apagó la cocina y luego tomo el biberón para cercarlo, se hecho unas gotas de leche en la muñeca y estaba un tanto caliente por lo que le fue a bajar la temperatura con el agua fría de la cocina, una vez estuvo lista se lo paso a Rusia. - Ya esta...

- Gracias... - le regalo una sonrisa antes de salir en dirección a la habitación.

El oriental estaba recostado con el niño mientras le hacía cariño en el vientre y este le miraba con sus ojos violeta.

- ¿Que pasa mi niño aru? ¡Eres la cosita más bella aru! Eres tan lindo como papá aru, aunque yo soy más lindo que papá aru…

- Nadie es más lindo que Mamá ¿da? - se unió a la conversación el más alto que entraba con el biberón.

- Ah ya llegaste - le dejó un espacio para que se recostara al lado del niño y le pudiera dar el biberón - anda. - Le invitó a que se sentara.

- Extendió el biberón hasta que el niño abrió su boca para dar espacio al chupón, el que empezó a succionar mientras movía sus bracitos y piernas mirando a ambos presentes. - Creció bastante... - comento Rusia.

- Crecen rápido, muy tapido - dijo sin más y le miro a los ojos - te extrañe aru.

- Desvió su vista a quien le hablaba - yo también... pero debía atender algunos asuntos... y tuve uno que otro problema...

- ¿Qué problema aru? - le miro a los ojos sin entender - por cierto, ¿has sabido algo de mi doctor?

- Digamos... que tuvo un accidente que termino en forma trágica...

- ¡¿Que le hiciste aru? - Se exaltó el chino. - ¿No le abras matado aru?

- No... Yo no lo mate... solo lo empuje y el se estrello contra la ventana cayendo al vacía da~ - dijo tranquilo, el bebé había tomado el biberón por su cuenta, por lo que Iván retiro su mano de este.

- Eres... un... asesino, ¿al menos Japón está bien? - preguntó por su hermano, a pesar de que quiso matar a Adrik.

- Si... pero no pude evitar dejarlo... un poco indisponible por unas semanas... aunque seguramente a estas alturas está totalmente bien... - soltó un suspiro - además... también estaba ese idiota capitalista...

- ¿Alfred? ¿Qué paso con Alfred aru? ¡Es el que me trae ganancias al país aru!

- Pero... el se involucro con Japón para impedir que nos comunicáramos, además de apoyarlo y mantenerme vigilado... - rasco su mejilla - también... me reclamo por haber golpeado a su hermano...

- Pero si golpeaste a Canadá, Iván... - le miro a los ojos - bueno no importa ya... Adrik se va a llenar de malas vibras si seguimos hablando de estas cosas.

- Miro al niño, este estaba dormido con el biberón vacio a un lado - ven... - tomo de la muñeca a Yao y lo saco al pasillo - dime...

- No pasa nada... dejemos a Adrik en su cuna, anda vamos. - Le palmeo el pecho con suavidad y le sonrió antes de entrar nuevamente a acostar a Adrik.

- Espera... - lo saco nuevamente y esta vez lo arrincono contra el muro del pasillo, donde se acerco a sus labios y los beso.

- Hnm... ngh - cerro los ojos paulatinamente sonrojado, dejándose llevar por el beso de Rusia mientras paseaba sus manos por la gran espalda del país nortino.

- No les duro mucho el beso, ya que debieron separarse por la odiada falta del aire, y justo cuando Iván pretendía formar uno nuevo el pequeño comenzó a llorar. Interrumpiendo a ambos - Yao... ¿puedo hacerlo dormir?

- Mejor vamos los dos... - le sonrió entrando de nuevo y lo tomó en brazos - ¿qué sucede Adrik aru? - lo comenzó a mecer mientras le cantaba una canción

- "Por suerte crece rápido", pensó el ruso haciendo alusión de que Yao tendría poco tiempo para él hasta que el niño fuera más independiente de ambos - creo que ya se durmió - dijo después de treinta minutos - vamos... divirtámonos un poco. - Lo arrastro fuera de la habitación y lo llevo al primer piso donde había algo parecido a una fiesta, ambos constantemente vigilaron al pequeño de que se mantuviera dormido y alimentado. Hasta pasada la medianoche donde todos ya se habían marchado a casa.

China se encontraba en la habitación viendo a Adrik y meciéndolo en su cunita para después besar su frente e ir fuera de la habitación donde lo esperaba Iván.

- Ya está bien dormido, voy a dormir con él hoy aru.

- Si... dormirás con el... pero antes tendrás que dejarme dormido a mi... - no le dio tiempo de hablar cuando ya lo llevaba en dirección a su propio cuarto recostándolo sobre la cama.

- Ah... pero Adrik se puede despertar además, ¡tú te puedes dormir solo aru! - se intentaba zafar del otro, ya sabía por dónde iba la conversación.

- No~ - protesto con tono infantil - es mi turno después de las doce... - introdujo su mano por debajo de la ropa de Yao, notó que solo había bastado ese mes para que el asiático estuviera perfectamente curado.

- Ah... No... ¿Qué haces? ahora tenemos a Adrik, ¡no puedes ponerte a su nivel aru!

- Obsérvame... - desvistió a su pareja de forma rápida y descendió a besar su pecho.

- ¡Iván aru!... ¡déjame en paz aru!... - se intentaba zafar de las manos de Rusia - vamos, no hagas esto, no ahora aru...

- ¿No quieres?... - levanto su cabeza y miro al chino, tenía tres opciones:

1.- Hacerlo de todas formas y esperarse luego la molestia de poca duración de China.

2.- Insistir hasta que el asiático aceptase.

3.- Simplemente dejarlo en paz.

- No es eso... es por... Adrik - se sonrojó mirando de reojo a un lado y luego los ojos violeta del ruso - entiende que... el bebé nos puede escuchar aru.

- Mal dicho Yao-Yao... - sonrió divertido "opción 1" pensó - aunque nos oiga no entendería nada de nada... - beso su cuello y descendió una mano hasta la entrepierna del oriental.

- Ah... - cerró los ojos con fuerza. Ya sabía lo que venía y no era que no le gustara - p-por favor, te dije que dormiré… ahn... con Adrik... - le miro a los ojos con un tierno puchero en los labios.

- Iván lo observo unos segundos - es tentadora aquella carita... - sonrió nuevamente - pero no...

Intentaba quitar la mano de Iván de su entrepierna con su fuerza, pues de verdad el quería ir donde Adrik, solo rogaba que el niño se despertara en cualquier momento para ir a socorrerlo.

- Yao... - tomo su mano para apartarla - si me rechazas ahora... no volveré a tocarte... - aquella situación lo estaba molestando - solo me estas evitando... dime que no quieres que te toque... - luego tomo su mentón y lo obligo a mirarle a los ojos - anda... dímelo...

- ¡N-No es eso aru! S-Solo estoy preocupado... p-porque... - porque lo conocía y sabia que al otro día no se podría parar - b-bien aru, solo... se suave aru... - cerro los ojos y beso la mejilla de Iván para luego llegar a sus labios.

- ¿Solo era eso? - lo miro confundido, bastaba con una petición del oriental para que él cambiara su forma de actuar - solo debías pedírmelo... si Yao quiere que Rusia sea cuidadoso... entonces lo será.

- Gra-Gracias aru - le beso nuevamente los labios cerrando sus ojos comenzando a revolver los cabellos del euroasiático.

- Quito la ropa que cubría a Yao de la cintura para abajo, luego hizo lo mismo con la ropa superior - hace mucho que no veía tu cuerpo Yao-Yao - sonrió, tomo un poco de distancia de ambos cuerpos y lo observo de pies a cabeza.

Yao no pudo reprimir la vergüenza tapando su rostro con ambas manos.

- ¡No mires! - le reclamo pues había una fea marca en su vientre a causa del embarazo. - ¡Es vergonzoso que mires!

- Pero si solo es una pequeña cicatriz... con el tiempo desaparecerá... - ello era cierto, en comparación con las personas normales para ellos, aquellas heridas desaparecían por completo, las que permanecían en el cuerpo de las naciones solo se debían a daños de grandes proporciones en las que su gente se veía afectada.

- Ah... tienes razón aru... - sonrió de medio lado besando sus labios y luego acariciando su espalda hasta llegar a la pelvis del chico - es injusto, ¡quítate la ropa también aru!

-... - se desvistió pero no por completo conservo sus pantalones aunque estos estaban desabrochados - creo que con eso basta... - se acomodo a un costado del asiático y toco con su mano la parte interna de sus muslos mientras besaba sus labios, cuello y torso.

- No es justo aru, los pantalones también aru - se posó sobre él y comenzó a quitarle los pantalones junto a la ropa interior.

- Rio divertido, y se dejo desvestir - ¿piensas que casi medio año es mucho tiempo Yao?

- Si, es mucho tiempo aru, muchas cosas pueden pasar en ese tiempo aru - le miro a los ojos y bajo a lamer su cuello cuando los pantalones de Rusia y su ropa interior ya estuvieron fuera de la cama.

- ¿Cosas como que? - acercó su mano por la espalda de China y la deslizo hasta su entrada, acariciándola.

- Ah... C-Cosas simplemente... aru - se agacho para besar sus labios con un beso profundo y apasionado mientras cerraba sus ojos y acariciaba el pecho del chico.

- China... - susurro en su oído - saca el bote del cajón junto a ti... - volvió a acariciar su entrada.

- Nhg... - hizo como el otro le dijo y se lo paso mirándolo a los ojos sonrojado, ya estaba bastante excitado y comenzaba a acariciarse el mismo.

- Rusia abrió el frasco y unto su contenido en los dedos que tenía en la entrada de Yao, luego lo cerró y lo dejó caer al suelo - para que veas que seré cuidadoso... - acto seguido su mano volvió a su lugar anterior y esta vez los dedos se deslizaron en su interior sin mayores problemas.

- Ahh... - apretó un poco el vientre de Rusia sintiendo aquellos dedos acariciarle por dentro y cerrando los ojos mientras gemía sonrojado. Se estaba poniendo caliente y se movía en un vaivén para sentir más aquellos largos dedos.

- Se embriagaba por los movimientos del chino sobre su cuerpo, por aquellos sonidos que salían de su boca - como música... - murmuro.

- Ahn... ahh Iván... ahh - no había escuchado aquel murmullo pues estaba en pleno éxtasis. Su esfínter tenía múltiples contracciones por la excitación atrapando gustoso aquellos dedos.

Rusia rodeo con su brazo la nuca del asiático y lo atrajo a sus labios para besarlo. Mientras China recibió aquel beso con gusto, pasando su lengua por la boca de Rusia mientras su derecha se acariciaba su propio miembro gimiendo entre los labios de Iván.

- Empujo sus dedos hasta el tope de su mano y los giró en el interior para aumentar el espacio del lugar. - Ya es... suficiente con eso...

Arqueo su espalda sintiendo como los dedos de Iván salían de su interior. Su cuerpo caliente pedía aquel falo que hace tantos meses lo hacía suspirar de placer.

Se levantó un momento para que el euroasiático pudiese penetrarlo de alguna manera favorable.

- Masajeo un momento su propio miembro antes de introducirlo en el chino, una vez hecho este descendió - ¿te moverás? - sonrió luego de soltar un leve jadeo - ¿o quieres que te impulse?

El chino se sonrojo y comenzó a moverse algo lento sintiendo como en cada movimiento el miembro de Rusia se introducía cada vez más en él.

- Ahh... - una gotitas de sudor se asomaban por su frente mientras sus manos se apoyaban en el vientre del albino.

- Lo tomo por las caderas para ayudar en los movimientos al país mas bajo y que así no se cansara tan rápido - Yao... Yao... ¿no debías... esperar unos días?... - trataba de modular bien pero le resultaba un poco dificultoso.

- Nhg... - se quejó el chino, no le iba a responder nada, pues en realidad no quería pelear con él mientras estaban en pleno sexo.

Siguió meneando su cadera mientras el cabello ahora estaba mojado por el sudor.

- Y-Yao... - comenzó a moverse el también tratando de no hacerlo en forma brusca - lo... siento... - alzo una mano y la apoyo en la mejilla de China - lo había... olvidado...

- Ah... calla... aru... - se agachó para besar sus labios mientras daba sensuales y placenteros saltitos sobre el miembro de Iván. Entrando y saliendo, China estaba muriendo del placer.

- Ahogaba cada uno de sus gemidos, o eso intentaba pero no faltaban los que se escapaban sin su consentimiento - mu-muévete... mas rápido...

Como si fuese un sirviente le hizo caso a su amo moviéndose cada vez mas rápido, oscilante para luego levantarse haciendo que el miembro de Rusia saliera de él y darse vuelta para auto penetrarse nuevamente, dándole la espalda al ruso.

Iván se alzo apoyándose solo de un brazo y tomando del cuello a Yao con la otra mano, echando hacia atrás su cabeza para que se apoyara en uno de sus hombros, descendió por su cuello besando su piel.

- ¡Ahh! Iván... - una de las manos de Yao estaba en su propio miembro mientras se masturbaba ansioso daba los pequeños saltitos sintiendo como sus glúteos chocaban con los testículos de su amante - Ahh... me... correré... - cerro los ojos sonrojado hasta las orejas.

- Sus labios se curvaron en una sonrisa - entonces te ayudare... - la mano que sostenía su cuello se poso sobre la mano en la entrepierna del asiático masturbándole.

- Ahh... - cerro los ojos con fuerza y se giro para cobrar un beso a Iván, apretando su interior con las pulsiones de sus venas y de pronto, lo contrajo de forma paulatina mientras se corría en la mano de ambos.

- Pronto le siguió el euroasiático con un gemido ronco, retiro su mano del miembro del chino y la llevo a su boca dando una pequeña lamida - sabe diferente... - comento casi inaudible.

- ¿Ah?... ¿C-Como que diferente aru? - trataba de recuperar su respiración.

- ¿Eh? - lo miro - ¿me has oído?

- S-Si... e-estaba atento... a tu voz... - se sonrojo un poco al decir eso.

- No lo se... es diferente... - sonrió - no puedo explicarlo da~

- No deberías decir eso se oye bastante extraño - frunció los labios haciendo una mueca, levantándose para sacar el falo de Rusia de su interior.

- Yao-Yao... - dijo con su tono infantil recostándose boca abajo - dormirás en la otra habitación ¿cierto?

-... - no respondió pues era obvio que dormiría con él, solo que sería bueno traer al niño por si se despertaba en la mañana para su leche.

- Podría instalar la cuna aquí... ¿sabes? - entro al baño para darse una ducha rápida.

Lo siguió al baño para al menos lavarse, ya que el otro se le había corrido en su interior.

- Nhg... - se miro entre las piernas el semen que le escurría.

- Se asomo por la ducha y arrastro al más bajo al interior - ¿quieres que te bañe da~?

- Bueno - sonrió sin preocupación alguna y se metió a la ducha sin más.

- Como lo dijo el ruso, lavó el cuerpo de su acompañante, aun así la felicidad no les duro mucho, porque un llanto opacó aquella tranquilidad... - iré yo... termina de limpiarte... - dicho esto Iván sacó una toalla y la enrollo en su cintura en dirección a la otra habitación.

- Tenía hambre, sed y frio, quería el calor de su mami y no lo hallaba, ni siquiera podía sentir su presencia. - ¡Buaaa! - el llanto era estrepitoso de máximo volumen. - ¡WUAAAAA!

A Yao le dio una punzada en el corazón y el vientre oír aquel llanto desgarrador, se levantó de inmediato y se puso una bata que le quedaba excesivamente larga al ser de Rusia y fue hasta la habitación.

- D-Déjamelo a mi...

-… - simplemente se lo entrego, y salió de la habitación, Iván apenas había tomado al niño en brazos cuando Yao había entrado para quitárselo. Eso en cierta forma le había hecho sentir extraño, tenía varios sentimientos a la vez, pero había uno que predominaba, se sentía deprimido. Pensaba que China no le permitiría pasar tiempo a solas con el niño.

Arrullo al niño en sus brazos hasta que se quedó dormido y fue a la habitación de Rusia.

- Lo siento, se me parte el alma solo oírle llorar aru - le dejó en la cama junto a su padre y él acostándose al lado contrario.

- ¿Sabes que varios niños mueren asfixiados por las sabanas cuando duermen en la cama de sus padres? - fue su único comentario.

- ¿Por qué estas molesto aru? y no, no sabía aru... - fue todo lo que dijo antes de levantarse con el niño en brazos y ya calmado, aunque aun miraba todo a su alrededor.

- Da... da... - China iba saliendo de la habitación cuando el niño comenzó a llorar nuevamente - ¡WUA! ¡WUAAAAA!

- Rusia se sentó en la cama mirando a ambos - te dije que podría traer la cuna aquí da~ - sonrió al niño.

- Pues tráela ya aru - se sentó con el niño en la cama, a los pies de Rusia y este le tiraba las manos al euroasiático.

- Da...

- Rusia poso su mano en el cabello de Adrik unos segundos antes de salir y volver con una pequeña cuna de mimbre entre sus manos la que instalo cerca de la cama del lado del chino. - ¿te gusta?

- ¿Qué cosa? - jugaba con las manitos del niño que bostezaba de vez en cuando al igual que él, estaba cansado, prácticamente se había movido mucho y la cadera le dolía.

- Nada... - sonrió con desgano - puedes acostarlo ya... - acomodo algunas cosas de la cuna y luego camino hasta la cama donde se acostó.

- Si... - sonrió aun jugando con las manitos del niño - ¿eh? ¿Cuna nueva? está linda ¿cuando la compraste? - se dio cuenta de que la cuna que había instalado no era la misma que tenía en la otra habitación si no una occidental.

Recostó al niño y se fue a su lado para sentarse y tomar su brazo y abrazarlo con los suyos.

- La compre junto con la otra... - dijo con suavidad - supuse que sería molesto instalar y desinstalar la otra, ya que está fija al techo - Yekaterina me aconsejo y ayudo a comprar muchas cosas mas...

- Oh... no sabía que te estabas preocupando... de esa forma aru. - Se sintió cohibido de pronto, sintiendo que tenía una familia prácticamente perfecta.

- Pensé... que ya deberías conocerme mejor... - murmuro - bueno... olvidémonos del asunto... - sonrió - mañana te enseñare todo lo que le compre da~ - se alejo de China y volvió a recostarse cerrando sus ojos - estabas cansado... y francamente yo también lo estoy... descansa.

Hizo un puchero, pues en realidad deseaba conversar un poco mas con él, pero en vista que se iba a dormir simplemente hizo lo mismo.

- Buenas noches aru - se dio media vuelta y se dispuso a dormir.


N/A: Entonces~ aqui les dejo la cuarta parte da~ (^し^) saludos a mi hermanita que le gusta la historia ju~

¿Review's?

Para... recibir un girasol... (^し^)