Capitulo 2 – Sueños y Hombres lobos
La chica de cabello rosas y ojos jade corría por un pasillo largo y poco iluminado, podía sentir la angustia que la recorría y la necesidad por encontrar a alguien era imprescindible para ella, debía encontrarlo antes de que fuera demasiado tarde. La chica corría a toda la velocidad que sus piernas le permitía, si tan solo pudiera orbitar. Escuchó una explosión.
«Oh no, eso quiere decir que se han encontrado con alguien, debo darme prisa, debo encontrarlo! Debo encontrarlo!» - ¡Sé que estás aquí! ¡Ella me dijo que estarías aquí! – dijo cerrando los ojos, las lágrimas comenzaban a manar por la desesperación, llevaba más de media hora buscando, cuando abrió los ojos su corazón palpito como loco, estaba allí, había llegado. Una puerta estaba ante ella, tenía unos números.- 2726 – susurró – Por favor que esté aquí, Hinata me dijo que estaría aquí.
Lentamente introdujo la llave robada en la cerradura, la giró y pudo oír un par de chasquidos, algo se había puesto a andar. Luego pronunció las palabras indicadas y la puerta se desbloquó por completo abriendose ella misma con un chirrido tenebroso. La chica penetró en la habitación, cuando tuvo una vista entera de lo que había en el lugar sus ojos se empañaron aún más, se sintió desfallecer.
Ahí, en el medio, estaba él, solo con un jean, las manos atadas al piso con cadenas, marcas de latigazos por toso su cuerpo, la cabeza gacha con mechones cayendo sobre su rostro, ocultándolo, sudaba y respiraba con dificultad. La pelirosa atravesó la habitación corriendo, se agachó hasta que su rostro quedara a su nivel cuando llego a él.
Aquí estas... – murmuró la pelirosa, un alivio indescriptible la recorría, pero seguá angustiada, la muchacha estaba a punto de decir el nombre de él cuando: Se despertó.
Había tenido uno de sus sueños premonitorios, eso quería decir que se trataba de algo importante, mas de mil dudas recorrían su cabeza, estando en su cama. Tenía la impresión de haber visto a ese chico antes, pero no podía identificarlo por el cabello que tapaba su rostro. Se sentía un poco desconcertada, sabiendo que algo así iba a suceder, penetrando en lo que al parecer, era una fortaleza, para liberar a un prisionero. Y aún así no puedo evitar hacerse la pregunta.
- Pero ¿Qué tendrá que ver esa pelirosa conmigo? – se preguntó en voz alta la ojiperla – Nunca entiendo ese tipo de premoniciones.- Suspiró.
SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU
Sakura.. – susurraba alguién.
Cinco minutos más... – pidió la aludida a la voz desconocida.
¿Eh? ¿Cómo que cinco minutos más? Pero si llevas dormida unas seis horas niña! – gritó la que parecía ser la voz exaltada de Ino. « Pero ¿Qué estará haciendo Ino-sempai en mi habitación?... a menos que... ¡A menos que yo no esté en mi habítación!»
Ay por Kami – la chica se levantó de golpe, tuvo un breve mareo, por lo que sostuvo su cabeza entre sus manos. Estaba en lo que parecía ser detrás del escenario del bar, la habitación, que contaba con solo una cama, estaba llena de pecheras con distinto vestuario.- ¿Cómo que seis horas durmiendo?
Hasta que por fin reaccionast, niña – le reprocho Ino- no me vuelvas a asustar así.
Yo.. etto.. gomen nasai... Ino-sempai, pero ¿Qué me sucedió? – Ino se puso notablemente nerviosa, se puso a mover ganchos de ropa de aquí para allá.
Bueno, te desmayaste cuando servías en la mesa siete, seguramente porque no has comido nada en todo el día, además que se veía que estabas muy cansada, así que te deje descansar un poco. Te apuesto cinco dólares a que no has dormido o comido bien últimamente. – dijo y sonrió triunfante cuando Sakura asintió culpable.
Si, tienes razón, Ino-sempai, pero dime ¿Por qué estas tan nerviosa? – le preguntó, Ino se quedo quieta donde estaba, moviendo una peluca roja entrecana y entonces recordó.- ¡Oh, dios mio! ¡Mi abuela va a matarme! Ino-sempai, debo irme, mi abuela debe estar por despertar y yo aún aquí en el bar.- Ino parecía enormente aliviada por la rápida huída de Sakura a casa, estaba tan contenta que la ayudo a cambiarse y le dio cinco dólares por cada hora que pasó dormida en el bar.
Sakura vivía en una casa de la urbanización St. Mawi. Su abuela, Tayuya, la había criado prácticamente desde que nació. Sus padres, los señores Haruno, habían muerto en un accidente cuando ella tenía solo cinco meses de edad, por lo que la señora Tayuya se hizo cargo de la bebé desde entonces, ella no era muy joven en ese momento, y mucho menos lo era ahora, que contaba con ochenta y cinco años de edad, pero hacía lo que pudiera para que pudieran sobrevivir. Más hace un mes la mujer cayó enferma, y Sakura había estado cuidándola lo mejor que podía. Ella había buscado ese trabajo nocturno para ayudar a mantenerse, y salia de casa todas las noches una vez que su abuela se dormir, la cual no sabía nada de ello. La chica había estado faltando al instituto para poder cuidarla, además de hacer otro tipo de pequeños trabajos como pasear perros, cuidar niños o cortar césped.
Últimamente la señora Tayuya deliraba, seguramente producto de su enfermedad, a veces tomaba a Sakura por el brazo y le pedía perdón por lo que pasaría estando ella muerta, y que se arrepentía de lo que había hecho en el pasado. Sakura se ponía muy triste ya que ella sabía que su abuela no dudaría para siempre, pero la mataba la culpabilidad que a aquella amable y anciana señora le embargaba por dejarla sola en ese mundo.
Sakura llegó a Sakura, la abuela aún dormía, lo que fue un alivio temporal. Se puso a hacer el aseo y el desayuno, mas un poco de esto y un poco de aquello. Su abuela despertaba siempre alrededor de las ocho de la mañana, y así paso, a las ocho en punto comenzó a escuchar leves ruiditos provenientes del piso de arriba y subió en seguida a la habitación de au abuela con una bandeja llena de comida.
¡Buenos días, Abuela!.- Saludó la pelirosa con alegría.- Aquí te traigo tu desayuno, como todas las mañanas. – Sakura dejo la bandeja en un mueble, su abuela estaba en el baño de su cuarto, ella se sentó en la cama a esperar a su abuela, pero cuando ella salió del baño tenía peor aspecto de lo que Sakura se hubiera imaginado.- ¿Abuela? ¿Te sientes mal? No tienes buen aspecto – le dijo y adelantó para ayudarla a sentarse en la cama.
Sakura, mi niña. – dijo la abuela Tayuya, con aquella voz dulce y un poco ronca, le hizo un ademán para que se sentara con ella en su cama. Sin embargo Sakura se puso de rodillas frente a ella y la tomo de las manos. Su abuela parecía no haber dormido en cien años.
Abuela, dime, por favor, ¿Cómo te sientes? ¿Quieres que llame algún doctor?. – Preguntó la nieta preocupada. La anciana suspiró y sonrió.
Sakura, mañana es tu cumpleaños número diéciseis, ¿No es así? – dijo pausado, ignorando las preguntas de su nieta- Y yo no he podido organizarte nada, lo siento, mi niña.
Ay abuela – rió aliviada, ¿Acaso era porque estaba preocupada por ella que tenía ese aspecto?.- No te preocupes por eso en absoluto, a mi no me importa, la verdad, ya me compré un regalo de tu parte.- mintió descaradamente.
Sakura, sé que eso no es cierto, pero yo sí tengo un regalo para tí. – La nieta se sorprendió, su abuela debía haberle comprado algo antes de enfermar.- Está en el desvan, sé que nunca te he dejado ir allí – agrego al ver la confusión recorrer el rostro de su amada nieta.- Pero ahí hay una carta que quiero que leas hoy a medianoche,- hizo una pausa y tosió.- pero deber exactamente a medianoche ¿Está claro? – Sakura asintió preguntándose el por qué de la instrucción.- Las llaves del desván están debajo de la tabla suelta de tu armario.
¿Nani? ¿De mi armario? Pero, ¿Cuándo hiciste eso? – preguntó con incredulidad, a lo que la abuela sonrió.
Tengo mis secretos, Sakura.
SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU
La luna, esa hermosa acompañante, antes, los hombres lobos necesitaban de ella para transformarse en su verdadera forma, pero ahora, con mil años de práctica, la especie había evolucionado, ya no dependen de ella. Un chico rubio avanzó sigilosamente por el bosque. Tenía planeado encontrarse con un amigo al noroeste de St. Mawi, en el bosque Manson había un aquelarre de vampiros nómadas, y ellos los exterminarían, hace días que necesitaban un poco de diversión, pero hoy su amigo llegaba tarde.
- ¡Maldito teme! Debería arrancarle las alas de un mordisco. – Se dijo a sí mismo.
-¿A quién vas a arrancarle las alas, dobe?- dijo una voz desafiante a sus espaldas, el chico rubio pego un brinco del susto y se giró a ver al infeliz, dispuesto a decirle lo que pensaba de él, más sus insultos murieron en su garganta, su amigo lo miraba con ojos rojos, y en él, eso era una mala señal.
- A nadie, Sasuke-teme, a nadie, je je – rió nervioso y rascándose la nuca.- Y bien, ¿En que dirección están esas sanguijuelas?
- Eso creí, están en esa dirección, a unos cien metros, son cuatro, dos para ti, dos para mi, como son parejas estaremos seguros que dos nos atacarán a cada uno a la vez, porque trataran de defender a su pareja. Entraremos por la puerte de el frente para que sea más divertido, ¿De acuerdo?.- Preguntó el chico de cabello negro y tez blanca, era bastante atractivo, igual que su amigo rubio.
- Dos para cada uno, el que termine primero con su pareja ganará la apuesta.- Dijo el rubio que le encantaba apostar contra su amigo.- Me pagarás con tu auto cuando gane, teme.
- En marcha.- dijo Sasuke sonriendo mientras orbitaba en lo que su amigo rubio denominaba muy seguido «estrellitas moraditas de niñitas» y tardo un par de segundos en caer en cuenta de algo.
-«Si Sasuke orbita, ¿No llegará antes que yo? ¡Si, llegará antes que yo!.- ¡Maldito teme tramposo! ¡Esperame desgraciado! – le grito y pudo escuchar un «Alncánzame si puedes, perro sarnoso» - ¡Arg! Ya verás, teme deshonesto – comenzó a correr en la dirección que le había dicho Sasuke, en el camino su cuerpo cambio por completo, mucho pelo comenzó a envolverlo, su boca se alargo convirtiéndose en un hocico, sus extremidades se convirtieron en patas fuertes con grandes y mortíferas garras, transformándose en un gran lobo de pelambre dorado opaco y ojos azules.
Estando en cuatro patas su velocidad se veía incrementada. El lobo dorado aulló y se escucho la carcajada del ángel negro que llebava ventaja en respuesta. Sasuke llegó primero a lo que parecía ser una cabaña improvisada por los nómadas; se apareció justo en frente, tumbo la puerta de una patada «¡Qué teme mas presumido!» y el lobo oyó gritos, había comenzado la diversión. Pudo llegar al fin y ahí estaba Sasuke, peleando contra los cuatro vampiros.
Ja, me parece que también terminaré con los tuyos, Naruto – Le grito el muy engreído. Naruto se transformó en humano momentáneamente solo para replicar.
Deja de orbitar Sasuke, porque te estas quedando en las nubes - Naruto convertido en lobo otra vez se lanzó en seguida sobre uno de los vampiros, que resultó ser mujer, ésta le lanzo un golpe que lo mando a volar, estrellándose con una pared. Sasuke rió a carcajadas.
¿A eso llamas pelear?- Se burló Sasuke, haciendo enfurecer a su amigo, estaba seguro que el pelinegro lo fastidiaría una semana a propósito de eso. Naruto se levantó y se arrojo sobre ella, pegándola del piso y de un mordisco le arrancó la cabeza, había sangre por todos lados. Escuchó un grito de dolor y supo que era la pareja de la mujer, corrió al encuentro del vampiro que venía dispuesto a matarlo por haber asesinado a su mujer, tenía los ojos perlas brillando de furia. Sin duda, era un Hyuga desterrado.
¡Te mataré maldito! – chilló enloquecido, se montó sobre Naruto intentando morderleel cuello pero éste se sacudio para tumbarlo, lo agarró con sus garras mientras el vampiro pataleaba y le desgarró la garganta. El rubio revirtió su transforamación muy satisfecho de sí mismo, miró por toda la habitación, ahora era su turno de burlarse de Sasuke, pero para su completo desagrado, su amigo «el muy sangrón» estaba sentado en el alféizar de una ventana improvisada, comprobando su reloj, como indicándole que había tardado.
Maldito Sasuke – murmuró.
La próxima vez no tardes tanto, ¿Quieres?- dijo con una sonrisa arrogante.- Ah, por cierto, quedáte con tu auto, no me gusta ese juguete para niños que manejas.
¡¿Qué?
SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU
Esta vez a Sakura le tocaba empezar a trabajar mas temprano, a las siete de la noche, porque quería llegar a su casa a medianoche y cumlir con las instrucciones de su abuela. Ya estaba en el bar y se había cambiado de ropa, como acostumbraba. Estaba buscando a Kabuto para pedirle instrucciones cuando al fin lo encontro en una de las habitaciones.
Hola, Kabuto-sempai, ¿Podría decirme en qué área trabajaré hoy? – le dijo cuando el muy baboso se la comía con los ojos. Pareció meditar un poco, «Resiste, necesitas el dinero Sakura, necesitas el dinero» se repetía Sakura ante la cara de petulante de su sempai.
Sakura-chan, ¿Estarías dispuesta a bailar en el área VIP por doscientos dólares?.- Su sonrisa pervertida no se hizo de rogar.
¿Nani?.- «¿Cómo se atreve ese mald...? ¡¿Ah dicho doscientos dólares?- ¿Qué.. qué tengo que hacer exactamente? – preguntó cohíbida, la sonrisa de baboso se ensanchó.
Bailarías en intervalos de media hora, por unos quince minutos, y solo hasta las diez y media. Luego, con gusto, podrás irte a casa si así lo deseas.- A Sakura no le gustaba la idea de bailar frente a tipos, menos, frente a los tipos del área VIP, pero por otro lado, con lo que ganaría podría comprar comida que hacia falta y su libro, como regalo de cumpleaños.
Ettooo... ¿Qué tengo que usar? – La sonrisa de Kabuto le dio miedo esta vez. Le dijo que fuera donde estaba Ino, y ella le daria su traje. Eran al rededor de las ocho y ella ya se había terminado de vestir.
¿De verdad no puedo cambiarme esta ropa por alguna otra? – Le preguntó derrotada, su traje de ángel consistía en un brassier blanco, con una mini falda del mismo color, alas de plumas, botas largas de tacón de aguja y una aureola, que por supuesto, no podía faltar. Se sonrojó al mirarse al espejo.
¿Qué creías que usarías? ¿Un traje de monha? – medito un poco- Mmm.. Un traje de monja, si lo adaptaramos correctamente quedaría muy provocativo y atraería más clientes – se dijo a sí misma, una gota recorrío la frente de Sakura.
¿Cu-cuándo saldré a ba-bai-lar, Ino-sempai? – Preguntó super nerviosa, ella sabía bailar, lo hacia desde el año pasado frente a un espejo, para ese entonces le gustaba un chico.
En diez minutos, Sakura-frente – le dijo con una sonrisa.
¿Eh? ¿Cómo que Sakura-frente?, Ino-cerda – le dijo bromeando.
¿Nani? ¿Cómo me llamaste?
Sakura, estás... de-li-cio-sa.-Intervino Kabuto, que había ido a verficar que todo estuviera en marcha.
Permiso, Ino-sempai, ¿Puedo ir vomitar? – dijo Sakura asqueada.
Que mala eres, Sakurita – le dijo con cara de inocencia- He venido a decirte que ya debes salir.
¿Ya? - «Oh, por dios, oh, por dios.»
Sip, así qué – la tomo por un brazo, la subió a una escalerilla y le dio un empujoncito.- Deléitanos.
SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU SASUSAKU
Otra capitulo editado. Gracias por leer. Mañana editaré los demás que pueda, ahora me tengo que ir a la Universidad. xD
