Capitulo 3 El Sol

Allí estaba ella, parada frente a una veintena de personas, a las que alcanzaba ver el rostros podía fijarse que la observaban. Se sentía comida por muchas miradas y sin querer reparo en la mesa siete, cinco personas se encontraban sentadas al rededor de la mesa redonda. El primer chico de cabello blanco con puntas celestes y ojos de un color morado claro la miraba con viveza, a su lado un hombre de cabello naranja y lo que altura considerable tenía una mirada apasible, el siguiente podía ver que se trataba de un chico, su rostro estaba oculto en la penumbra, pero estaba siendo abrazado por una peliroja con lentes. El chico sin rostro se movió dejando su cara al descubierto. Era el chico más sexy de lo que Sakura hubiera pensado que sería, su cabello negro azulado estaba peinado de una manera que podía calificarse como original, su tez, blanca, constrastaba a la perfección con sus ojos, negros azabaches. En ese momento, Sakura comprendió que eran los mismo ojos que le habían atemorizado la noche anterior.

La mirada fría y calculadora del chico la sostuvo por unos momentos, y luego, como si ella no existiera, regreso a su penumbra, aún siendo abrazado por la chica peliroja.

Ignorando al chico que también la ignoraba a ella, Sakura empezó a bailar de manera sexy en la barra, a decir verdad, era demasiado sexy para una chiquilla que a penas cumpliría a media noche los diéciseis años. Su baile era seguido por casi todos en la habitación, concientes que ella no era uno de ellos. Algunos chicos se sonrojaban, y algunos la miraban como si fueran capaz de devorarla. Sakura sonrió, satisfecha de sí misma, terminó de bailar y espero que llegara su turno de nuevo. Cada media hora bailaba, tal como Kabuto le había dicho, por unos quince minutos, y volvía a descansar.

La última danza de la noche estaba por comenzar, entro al escenario de nuevo, confiada esta vez. Por un instante había captado la mirada de aquel pelinegro que volvía a mostrar su rostro, esta vez quería verlo embobado también a él. Bailó sensual como había estado haciendo, con un pase de baile en el que al final, mostraría el trasero. Y así lo hizo, agachandose hasta quedar en una posición bastante inmoral, enseñando el trasero puedo oír una voz familiar exclamar «¡No puede ser!». Y muchas cosas pasaron a la vez.

Sakura, extrañada, giró en medio de su baile para ver de quién se trataba y lo único que pudo ver fue al pelinegro de la mesa siete, de pie, mirándola entre verdaderamente sorprendido al principio, gradualmente furioso después, tanto que a la chica le daba miedo verlo, a punto de apartar la mirada, los ojos negros, llenos de odio, se tiñeron de rojo sangre y ella no podía salirse de ellos, la tenía ensimismada.

¡Sakura! ¡Sakura! ¡Baja de ahí de imediato! - «¿Eh?» .- La sacaron de la mirada de aquel peligroso pelinegro, logro pestañear y miró abajo. Frente al escenario se encontraba Neji Hyuga, con aspecto alarmado y desesperado por lograr que ella bajara de allí, además que él también lucía sorprendido.- ¡Vamos!.- Le urgió el chico, extendiéndo su mano hacia ella, ella la tomo y se vio atraida jalada fuera del escenario, me atajo y me puso en el piso con cuidado y rápidez. Por la misma mano que la había agarrado la sujeto y se la llevo sin miramientos a la salida del área VIP y luego a la salida del Bar. Muchas preguntas se formaban en la mente de Sakura, ¿Por qué el pelinegro la miraba de esa forma? ¿Cómo era posible que sus ojos cambiaran de color de esa manera? ¿Por qué Neji actuaba como si el pelinegro fuera un asesino en serie? Ella no sabía nada de eso, lo que sí sabía era que Neji debía darle algunas explicaciones.

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Al rededor de las diez de la noche, Neji había recibido una carta de una mujer llamada Tayuya, dandole unas instrucciones que él debía hacer a poco antes de medianoche, le había dado una dirección y pedido que por favor estuviera allí. Después decidiría si iría o no al lugar, recordaba vagamente a Tayuya, y tenía la sensación que había algo más, pero nada se le ocurría sobre que podía ser ese algo más. Al fin salio de la mansión Hyuga, él nunca había ido a las tres gatitas, pero sabía que era un bar, un bar cabaret de estado neutral. Su fachada era negra, y un letrero diminuto anunciaba que era el que había estado buscando, sintió un poco de vergüenza al recordar que había sido su padre, Hiashi Hyuga, quién le había dado la localización exacta del lugar. «Si mi madre o mi hermana se llegan a enterar...». Su padre le había explicado que ese bar era para diversión de todos, uno de los pocos sitios así que quedaban; en ese bar no solo atendían mortales, sino que había un área denominada VIP para personas especiales, como ellos. Más por ser un bar neutral, allí estaban prohíbidas las peleas y tenían medidas para evitarlas. Había diversos hechizos para rebajar al mínimo los poderes de los clientes, y había conjuros anti-transformaciones por todo el lugar. Las distintas especies en sí no tenían un mesa en particular, pero las familias importantes si lás tenían.

Neji no tenía ni la más remota idea de por qué Sakura trabajaba en un lugar como ese, o si ella al menos sabía lo que pasaba en el área VIP. Al entrar al bar fue recibido por el encargado, Kabuto, conocido mago, un hechicero tramposo en el que pocos confiaban, pero que jamás se metería con un Hyuga.

Hyuga-sama, ¡Que honor! Es la primera vez que viene a nuestro humilde Bar, - le dijo Kabuto, que había reconocido de quién se trataba solo al ver sus ojos y su vestimenta.- Bienvenido, bienvenido, será un verdadero placer para nosotros servirle esta noche. ¿Quiere algún servicio especial? – Hizo énfasis en la última palabra.- Esta noche tenemos unas hermosas chicas que estarían encantadas de dejarle probar su sangre.

No, solo lleváme a la mesa de mi familia.- Se limitó a ordenar Neji. Kabuto sonrió, Neji pensó que pocas veces había visto una sonrisa tan falsa como aquella, pero aún así, lo siguió al área VIP, donde estaba su mesa. Al entrar pudo ver caras conocidos, y no por eso, bien recibidas o apreciadas por él. Su mesa era la número seis, al pasar pudo ver algunos rostros que llevaba décadas sin ver, como el de los desagradables hombres lobo, Kiba Inuzuka, y en la mesa de al lado, nada más y nada menos que dos príncipes, «El asesino Uchiha Sasuke y el maldito hombre lobo, Uzumaki Naruto.». Naruto, al ver a Neji, se tensó y hizo ademán de levantarse pero su amigo Sasuke le murmuró algunas palabras y este se tranquilizo regresando a su sitio, no sin antes fulminar a Neji con la mirada. El ojiperla dedujo que esa era una de las mesas de los Uchihas, por el abanico que habái grabado en la mesa. Neji pasó de sus vecinos y se sentó en el lugar de la mesa que le pareció mas cómodo. «¡Qué lugar para poner a los Hyuga, al lado de la peor escoria de nuestro mundo!»

Los Uchiha, la familia real de los ángeles negros, y los Uzumaki, la familia real de los hombres lobo, eran considerados por muchos unas bestia que no habían evolucionado en lo absoluto, se dejaban guiar por sus instintos más que por su inteligencia. En el pasado tomaban lo que querían a la fuerza, cuando se hizo el tratado de silencio, fueron los primeros en protestar y alzarse, pero al final, ellos también juraron cumplir con el Secreto eterno. Era un poco gracioso, para quién tuviera un humor sádico, poner a tres príncipes en un bar y ver cuanto tiempo tardaban en intentar matarse los unos a los otros.

Si no fuera por los hechizos en este lugar ya no estaríamos matando, o quizás... quizás ya me habrían asesinado, viendo que me superan en número, y además, son de la realeza, como yo.» - Neji no subestimaba a Sasuke, menos siendo acompañado por Uzumaki, les dirigió una breve mirada para notar que también estaba Taka, el equipo de Sasuke. Eran como sus guardaespaldas, los subordinados de Sasuke que no dudarían ni un instante en dar la vida por él. Si su gemela estuviera allí la situación sería completamente diferente. Ella predeciría cada paso, golpe, patada, mordisco o cualquier otro tipo de ataque que quisieran dar, él lo leería en su mente y lo evitaría a tiempo al igual que ella. Aunque, si de alianzas se tratara, ganarían absolutamente se Takumo, el Rey de los ángeles blancos, luchara de su lado. Pero ni Kurenai era capaz de revivir a los muertos.

«Arg... no me sirve de nada pensar en eso ahora, lo mejor es tratar de localizar a Sakura, mientras más tiempo paso aquí, menos comprendo que hace una chica tan... mona... como ella trabajando en un nido de ratas como este». – Empezó a buscarla con la mirada, pero nada, ni rastro de ella.

¡Y ahora! ¡En su última actuación de la noche! ¡Nuestra ángelita debutante!.-Anunció Kabuto a traves del micrófono. Neji no se lo podía creer, esa Sakura, su Sakura. La pelirosa salio vestida de una manera tan provocativa que Neji lucho por no ser embargado por pensamientos impuros sobre esa criatura. Sin poder evitarlo se sonrojó. La chica comenzo a bailar muy sensualmente y algo más hizo mecha en él. «¡Maldición!» Pensó, avergonzado de su reacción humana.

Es... hermosa... – se le escapó de los labios, estaba embelezado con la pelirosa.- ¡La... la iluminación! – dijo sonrojo aún más, conciente que algunos de los presentes podían oírlo aún sin usar sus poderes al máxímo. Pero la consternación lo golpeo y mas la incomprensión, cuando Sakura hizo un paso de baile no apto para menores que mostraba su hermoso... su trasero, y allí donde nadie debería poder verla tenía un lunar en forma de sol, que tantas veces le había visto a Takumo en su brazo izquierdo.

FLASH BACK

Un pelirrojo y un castaño charlaban en una habitación lujosa, un estudio al parecer. En las paredes había cuadros de hermosos paisajes, y en medio del lugar había una chimenea con un retrato familiar sobre ella, se trataba de tres personas, el pelirojo de ojos castaños estaba de pie junto a una hermosa rubia de ojos jade, la hermosa mujer llevaba en brazos un bulto envuelto en algunas mantas de la que se veía una carita con penachos rosas saliendo de él.

A Sakura le salio mi lunar – dijo el pelirrojo orgulloso. Sonrió abiertamente.- Lo tiene en una nalguita – comentó riendo. Luego añadió con adoración- Tan linda mi princesita.

Bueno, eso tiene un lado bueno, ¿Te imaginas, Takumo?, algún día, cuando Sakurita sea una adolescente, tendrá un novio, tal vez éste cometa un error cuando te conozca y al ver tu brazo diga «¡Sakura! Es idéntico al que tienes en el cu...!» - Pero Neji no pudo terminar su broma porque Takumo le aventó el libro que sostenía.

FIN FLASH BACK

¡No puede ser!.- La mente de Neji quedó en shock, ¿Era ella esa Sakura? ¡La hija de Takumo, ¿Cómo lo había podido olvidar? ¿Cómo fue capaz de olvidar la existencia de la hija de su mejor amigo? «Oh por dios, ¿Cómo fui capaz de imaginarme cada cosa con ella?» Pero eso podía esperar, Neji acaba de recordar que había alguién más en ese lugar que podía haber reconocido aquel lunar, si tenía suerte, él quizás no estaba ni siquiera prestando atención a el baile de Sakura. Miro en dirección a la mesa de su lado y allí estaba, Uchiha Sasuke, de pié, lo miro a él en primera instancia, la expresión de Neji le retifico lo que ya sabía, entonces sorprendido y furioso la miro a ella, sus ojos se tiñeron de rojo, cautivándola.

Neji salió de su reservado rápidamente, sabía que tenía que llevarse a Sakura lo más rápido posible de aquel lugar antes que Sasuke pudiera reaccionar y la sacara el mismo. Se acercó al escenario, ella estaba aún prendada sin duda por el sharingan de Sasuke.

¡Sakura! ¡Sakura! ¡Baja de ahí de imediato! – Le pidió Neji a gritos, eso pareció sacarla de la mirada de aquel peligroso Uchiha, la chica logró pestañear, al - ¡Vamos! – le volvió a urgir el ojiperla, le extendió la mano y en lo que ella la tomo, la jalo hacia él, la atajo con delicadeza fijándose en lo ligera que era, por la misma mano la tomo, mirando momentáneamente a Sasuke, que ya salia de la sopresa, y sacó a Sakura con la rápidez que el lugar le permitia de aquella área, y luego del local. Antes de salir fue capaz de captar el ruido de un alboroto, y como una pequeña explosión. «¡Están reteniéndolo! No servirá de mucho sino nos alejamos lo más rápido posible de aquí»

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Sasuke estaba en su reservado, había acudido a el Bar para relajarse después de la pequeña cacería de los cuatro vampiros. No había podido dejar de fijarse que la chica humana del día anterior estaba esta vez como bailarina, irónicamente llevando un traje de ángel. Sasuke se preguntó si ella sabría para quiénes exactamente estaba bailando.

Había bailado por varios turnos, y él le había observado brevemente en cada uno, nada que nadie pudiera notar, no quería ser molestado por Naruto o Suigetsu. Sintió que Naruto se tensaba a su lado y hacia ademán de ponerse de pie. Se trataba de Hyuga Neji, enemigo aserrimo de su mejor amigo. Sasuke no tenía ganas de pelear, solo quería ver otra vez a la hermosa pelirosa.

Cálmate ¿Quieres?, aunque quisieras no podrían pelear aquí.- Le susurró a su amigo. El Hyuga se sentó en la mesa de al lado, seguro indignado por su posición. Sasuke se relajó un poco, quería irse, pero no sin antes verla a ella.

¡Y ahora! ¡En su última actuación de la noche! ¡Nuestra ángelita debutante!.-Anunció Kabuto a traves del micrófono. Puso atención esta vez, la pelirosa de ojos jade salio al escenario, bailando sensualmente con su deseable y pequeño cuerpo. La verdad es que Sasuke no podía evitar sentirse un poco molesto, comprendía que él no era el único del lugar viendo a la chiquilla bailar, y eso exactamente era lo que le incomodaba, aunque no sabía el por qué.

Quizás le diría a Kabuto un poco más tarde que le dejara a la chiquilla, no estaría mal que él se divirtiera un poco con ella. Le gustaba mucho la ironía del disfraz, él junto a su hermano, Naruto y Taka habían contribuido a la exterminación de la raza que ella, con su ropa, representaba, dejando viva solo a Tsunade. Sonrió, causando extrañeza en la mirada de Karín. Él podía acabar también con esa pelirosa, o en ella.

La hermosa chica se bajaba cada vez más, Sasuke estaba seguro que enseñaría una poca más de carne, por él estaba bien, ella no haría más eso si él la convertía en su novia de turno. Eso claro, cuando lograra deshacerse de Karin, la pelirroja psicópata no dudaría en matar a la chiquilla por ser su competencia. La chica mostró el trasero, la baba cayo de muchas bocas, pero por otro lado...

¿Qué diablos? – Susurró sin poderlo evitar. Se levantó sin saber cómo. Aquella chica tenía un lunar que él había visto antes: en el brazo de Takumo Haruno, el Rey de los ángeles blancos. Se suponía que no quedaba más ninguno vivo. Esa chica, por el color de cabello, parecía ser la hija de lo Haruno. Pero ¿Cómo podía ser? Se suponía que esa criatura debía estar muerta. La impresión que Sasuke se había llevado estaba en su cara. Él simplemente no quería creerlo, desde el día anterior la imágen de la niña de cabellos rosa no había abandonado su cabeza, incluso había organizado una tonta cacería con Naruto como intento de distracción, pero nada había funcionado. Los ojos de ella lo habían cautivado desde el momento que sus miradas se cruzaron, confudido como se había sentido, prefirió aturdirla para no seguir viendola a los ojos. Y aún así, había regresado esa noche solo para verla a ella. Una idea cruzó su cabeza.

«Si es ella una Haruno, Hyuga debe estar tan sorprendido como yo» - razonó girandose para ver a Neji, que estaba tan anonadado como él, confirmando sus peores sospechas. «No...». Neji tenía cara de haber visto a un fantasma. «Ella es... ella es... Morirá... nada podrá detenerme, si ella es una Haruno, sus días están contados. Si Madara se llega a enterar que ese ser... esa blasfemia.. sigue viva, pagaría con mi propia muerte... Ella.. ELLA DEBE MORIR!»

Sasuke la miró a los ojos, su sospresa seguía reflejada en su cara, pero poco a poco estaba dando paso a la furia. La miró con odio, y activo su sharingan, la controlaría. Ella se quedo embobada en los ojos rojos sangre.

Teme, ¿Qué sucede? – Le preguntó Naruto, al parecer no se había enterado de nada.

¿Sasuke-kun? – Karin estaba detrás de él. Al levantarse lo hizo tan bruscamente que la tiró al suelo. Sasuke no le respondió a ninguno de los dos.

¡Sakura! ¡Sakura! ¡Baja de ahí de inmediato!.-«Ese maldito Hyuga, ¿Cuándo llegó ahí?». La conexión visual con Sakura se rompió, la chica parpadeó y miró a Neji.- ¡Vamos!.

Sasuke no podía permitir que el Hyuga se lleváse a Sakura. Él oijperla la bajo del escenario en un parpadeo y ya corrían a la salida cuando él pelinegro al fin reaccionó. Corrió detrás de ellos, pero cuando llego al final de su reservado...

Bam! Salio disparado hacia atrás, chocando con la pared de atrás de su mesa.

¡MALDITA SEA! – Neutral, evitar problemas, esas palabras definían al bar, y obviamente Ino se había dado cuenta del alboroto y había activado la barrera para que Sasuke no pudiera ir detrás de el Hyuga y la Haruno.

-¡¿Podrías decirme que rayos es lo que pasa, Teme? – Se habían ido, y él no podía salir aún.

- ¡ INO ¡ - Grito Sasuke realmente furioso, resoplando como un toro y matándola con la mirada- ¡Quítala AHORA!

- Lo-Lo siento, Sasuke-kun – respondió temerosa e intimidada- Pero sabes que no lo haré.- La furia de Sasuke era incontrolable. Odiaba a Sakura. La odiaba.

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Otro capitulo editado, espero que les guste la forma en la que los estoy editando.

Gracias por los review. ^^