Título: Realidad
Card Captor Sakura
"misión: ángel guardián"
-¡Sakura Kinomoto!-llamó el profesor de historia desde el frente del salón, de la nada unas risitas burlonas se soltaron en el salón.
Algo muy típico desde el comienzo oficial de clases.
La pequeña jovencita se levantó de su asiento y tomó un rollo de papel que estaba apoyado contra el cristal de la ventana de a lado. Caminó silenciosamente hasta el frente del aula, con las mejillas encendidas, tratando de quitar las arrugas de su falda para disimular su nerviosismo y mirando al suelo.
Siempre miraba el suelo…
-mírala bien…-escuchó que susurraban unos niños al frente, donde ella se encontraba y los podía oír con claridad, aunque disimulaba.- es como una pelota de tenis con piernas…
-¡o de baloncesto!-se rió el otro.
-es malísima en deportes ¿la has visto?
Sintió como sus ojos ardían y como ya no quería pasar a hablarle a toda la clase aunque hubiera estudiado el texto toda la tarde, tardó mucho en desenrollar el material, el profesor le miró algo exasperado por su poca habilidad.- ¿alguien que ayude a la señorita?
Ni una sola alma…
Sakura pasó saliva con nerviosismo, sin levantar la mirada… no se esperaba algo diferente, siguió con su complicada tarea, como si realmente no le importara.
-lo harás bien, pequeña.-oyó a un niño murmurar a su lado, aun cuando ella era más bajita y él habló en un murmullo. El joven quitó de sus manos el papel y lo extendió con sus manos, se colocó a su lado esperando a que ella empezara con su explicación.
Desde atrás unos ojos castaños examinaban con aburrimiento a los dos personajes, la castaña a penas y se percibía desde su lugar gracias a su altura, y su voz era tan suave que con esfuerzos sobrehumanos la escuchaba. Pero si podía percibir que tartamudeaba a cada palabra que pronunciaba, lanzaba una risita tonta, y volvía a comenzar la frase.
Después miró a lado de ella, como el joven albino lanzaba una sonrisa al aula, pidiendo respeto por su compañera.- si será… siempre tan solidario…-murmuró para sí mismo, mientras miraba por la ventana.
Había pasado casi un mes desde que habían comenzado las clases, y el trabajo no disminuía, sino eran exposiciones, eran trabajos de investigación o tareas de todos tamaños… Li realmente se encontraba cansado, ni siquiera había tenido tiempo para jugarle una broma a su amigo Hiragizawa.
Cosa que al recordar, le ponía de malhumor.
Pero ya habría tiempo…
-te recuerdo que fuiste el primero que ayudó a la pequeña Kinomoto.-alcanzó a oír, sus mejillas se encendieron por que sabía de quien era aquella dulce voz, pero no cambió de posición, miró de reojo como Tomoyo le miraba también por el rabillo del ojo con una expresión amable.
-huh-uh…
-Eriol sigue tu ejemplo.-le recordó con otra sonrisa.- se sintió algo mal por no haber tenido iniciativa el primer día… ella no merece que la traten así…
Shaoran ya no dijo nada, solo bajó la mirada a su libreta y sus apuntes sin sentido.
-en realidad eres muy buen amigo…-le confesó, que momento tan raro para hacerlo, quizás ella tampoco escuchaba lo que Sakura Kinomoto decía y por eso se dispuso a hablar de eso con él… cosa que le puso de buen humor.
Aunque había algo que no le agradaba del todo…- "solo amigo… jamás podría llegar a algo más con Tomoyo… Eriol la tiene hechizada o algo así"-pensó con amargura.
-bueno… su explicación…-el profesor parecía no querer darle a la jovencita un veredicto, los ojos verdes de ella miraban apenada al encargado de la clase.- no ha sido la mejor… pero tiene buena información…
-g-gracias…-sonrió algo cohibida, eso solo podía significar una C…
-lo hiciste bien.-le susurró Eriol cuando Sakura le pidió con un gesto su material, él amablemente se lo pasó.- no deberías ponerte tan nerviosa…
-b-bueno yo…-la joven de ojos verdes vaciló sin saber que responderle, Eriol solo le dio unas palmadas en su pequeño hombro y le indicó que pasara a su lugar, después él la siguió por el otro pasillo.
El profesor examinó el andar gracioso de la chica castaña, lo bajita y rellenita que estaba, después miró a los otros alumnos, algunos miraban con una sonrisa burlona como ella llegaba a su lugar y otros solo se reían a sus espaldas por la espantosa presentación.
Y ella seguro que se daba cuenta… o era muy distraída.
Tomoyo le lanzó una sonrisa a Eriol cuando pasó a su lado, Shaoran en cambio solo los miró por el cristal con el ceño bien fruncido.- "tremenda suerte que tiene…"-se dijo a si mismo el ambarino cuando los vio.
Miró al frente y como la espalda de Kinomoto no alcanzaba a cubrir todo el respaldo de la silla.
Pensó un poco en la joven castaña, no le quedaba tan bien el uniforme, por lo menos no tan bien como a Tomoyo, era excesivamente bajita, era demasiado callada, demasiado solitaria… debía tener problemas serios.
No es que él fuera la persona más popular, pero por lo menos contaba con Hiragizawa o con… Tomoyo…
Tomoyo…
De nuevo ella asaltaba su mente, con cualquier cosa podía relacionarla o compararla y ella siempre sería la mejor… volvió a suspirar. Él no había tenido la culpa de haberse fijado en ella… solo la había mirado y supo que era la más bonita, solo tuvo que verla estudiar para ver que era la más lista, solo tuvo que oírla cantar para saber que era la solista…
Ella era única y especial… era… era…
Ya no encontraba una palabra para describirla… por que ella significaba todas y ninguna a la vez… era como la máxima expresión de todo lo bello y bueno.
-"la hubiera hecho muy feliz si me hubiera elegido…"
Pero él no contaba con que Hiragizawa y ella se habían conocido antes de que Shaoran si quiera hubiera sabido de su existencia. Esa fue la gran desventaja, por que desde antes, se gustaban.
El timbre para finalizar la clase sonó, muchos de los alumnos se levantaron para salir a tomar aire y comer algo.
Tenían un descanso largo y ese era el momento perfecto para almorzar y jugar un buen partido de fútbol.
-señorita Daidouji…-llamó el profesor antes de salir con su portafolio en mano.- acompáñeme por favor…
la joven amatista solo asintió, le lanzó una mirada a Eriol y se levantó para seguir al adulto.
-me pregunto para que la llamaría…-susurró para sí mismo el joven de piel nívea, pero Shaoran alcanzó a escuchar.
-te recuerdo que fue asignada de nuevo como componente del consejo estudiantil.-dijo el castaño con una expresión seria mientras guardaba sus cosas.
Eriol le lanzó una mirada intensa.-claro que lo sé… y lo recuerdo perfectamente…
Se guardó un incómodo silencio entre ambos varones, y como sus miradas chocaban, castaña contra azulada.
De pronto el sonido de la banca de enfrente de Shaoran arrastrándose les sacó de sus pensamientos.
Ahora el silencio incómodo no solo era entre dos, sino entre tres, ambos jóvenes miraban algo extrañados a la muchachita pues no recordaban que estaba ahí escuchando su conversación, sin querer.
-ah… lo siento…-dijo con una media sonrisa la jovencita, y con sus pasos graciosos avanzó hasta la entrada del aula.
-pero que rara es…-comentó Li mirándola desaparecer, Eriol levantó una ceja mientras sonreía.
-quizás solo sea incomprendida.-Shaoran le hizo una seña de no tener importancia y salió con su amigo del aula.- te recuerdo que no le han dado el mejor trato…
-claro, y Hiragizawa tenía que ir al rescate.-dijo con algo de ironía el ambarino.
-igual que tú.-se burló con una mirada traviesa.
-bah, tonterías.-finalizó Shaoran.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Tomoyo parpadeó algo extrañada cuando encontró a todos los profesores que conocía hasta entonces, sentados alrededor de una mesa redonda, esperando a que llegara el profesor de historia, pues un lugar estaba vacío.
-bienvenido, profesor Terada.-sonrió el encargado de ciencias.- veo que ha traído a la señorita Daidouji con usted…-dijo inspeccionando a la muchacha albina.
-creo que ella podría apoyarnos con el problema que tenemos.-dijo acercando una silla a la mesa, los profesores se recorrieron y dejaron que Tomoyo se sentara con ellos.- Motomochi, esto es más grave de lo que pensé…
-veo que por fin te diste cuenta.-dijo el hombre acomodando el nudo de su corbata con los ojos cerrados.- sino lo controlamos desde ahora, esto se saldrá de nuestras manos…
Tomoyo miraba sin comprender como murmuraban los adultos entre si.
-disculpen, pero no entiendo que hago aquí.-interrumpió con una ligera sonrisa.- si gustan, puedo regresar después…
-no, no… por favor disculpa.-le dijo amablemente el profesor Terada, pero pronto se puso pensativo.- creo que sabes del reciente problema que hay en tu aula… ¿no es así?
Tomoyo quedó en silencio unos minutos, acomodó su cabello sobre uno de sus hombros pues de pronto se sintió acalorada… ¿un problema?
-tendrá que perdonarme, pero Li no ha ocasionado ningún disturbio…-dijo con el ceño fruncido, miró tanto a Terada como a Motomochi.- sé que tiene mala fama venida de la primaria, pero hemos estado tan atareados estas semanas que es imposible que él esté ocasionando problemas, no deberían juzgar a un alumno solo por sus recomendaciones… él es muy inteligente y pronto verán que---
-señorita Daidouji… no se trata de Li.-dijo con una risita Terada mientras una gotita de sudor escurría por su nuca.- se trata de Kinomoto.
-¿huh?-Tomoyo parpadeó primero extrañada.- ya veo… en ese caso me parece que tiene razón…
-hemos notado un aura de frialdad hacia ella… algo muy poco común en los alumnos, pero deducimos que todo se debe a su apariencia física.-dijo Motomochi con seriedad.- se supone que esta institución tiene como función educar, pero también tenemos que lograr no solo que los alumnos aprendan, sino también que se sientan cómodos y se desarrollen perfectamente, en todos los aspectos…
-el problema de la señorita Kinomoto puede convertirse en algo muy severo para ella sino lo controlamos en este momento.-siguió el profesor Terada, los otros maestros solo escuchaban con atención y afirmaban con un movimiento de cabeza.
-no hay una solución sencilla a este problema… por que todas ellas llevan a un camino muy peligroso para el alumnado que siga con todo este mal trato para la señorita Kinomoto… y tampoco podemos culparlos del todo, después de todo aun son niños…
-es por eso que queremos, como jefa de su grupo, que proponga alguna idea para detener esto… será evaluada y luego si es posible, aceptada.
Tomoyo se sintió confundida… ¿Cómo podía ayudar a una jovencita como Sakura? Ella era demasiado introvertida y solitaria, si ella no se dejaba ayudar, entonces no podrían solucionar este problema…
A menos que obligara a alguien a ayudarla… y obligarla a que se dejara ayudar…
-pensaré en algo.-dijo con tranquilidad Tomoyo, poniéndose de pie sin más ni más, su cabello volvió a caer sobre su espalda por el movimiento.- creo que tengo la solución perfecta pero aun debo desarrollarla…
-confiaremos en usted, Daidouji.-le dijo con sinceridad el profesor Motomochi.
Tomoyo asintió y después salió de ahí, seguida por los murmullos de los adultos.
Comenzó a pensar en alguna manera para poder comenzar a ayudar a la joven esmeralda, aunque ella quisiera ayudarla directamente y fuera alguien tan "importante" en el aula, no contaba más que con el poder que le otorgaban los administrativos, fuera de ahí podía ser tratada como a cualquier chica, era verdad que la respetaban, pero ella no podía ni siquiera ser agresiva…
Y eso era lo que ella necesitaba, alguien realmente agresivo que protegiera a la joven, siendo respaldado por los profesores.
El verdadero problema era…
¿Quién podía ser?
Tenía que ser alguien respetado, fuerte de espíritu, que le valiera un bledo todo, inteligente, agresivo, pero a la vez amable y buen amigo… algo así como un ángel guardián.
-¡Tomoyo!-llamaron detrás de ella, la joven ni siquiera había avanzado cinco pasos desde que había salido del salón de profesores.
-Eriol…-le sonrió con dulzura al ver que la había ido a buscar y que parecía preocupado por ella.- ¿Qué pasa?
-quería ver que todo estuviera bien.-murmuró tomando sus manos con cariño, y después las besaba con caballerosidad.
-pero que cursi eres…-dijo otra voz varonil detrás de la espalda del muchacho de mirada azul.
-quiero ver cuando tengas novia.-dijo con algo de ironía Hiragizawa, pero sin borrar su sonrisa.- entonces entenderás.
Shaoran le miró irritado, después miró a Tomoyo.
-"si me hubiera elegido, le hubiera bajado el sol, la luna y las estrellas… costara lo que me costara…"-se dijo a si mismo, como tiempo atrás lo había hecho, lleno de esperanzas.
-¿estás bien, Li?-le preguntó Tomoyo al ver como su mirada castaña se perdía extrañamente en su bonito rostro.
-huh… si…-dijo con sequedad, los pasó de largo y siguió con su camino, llevaba bajo el brazo el cuaderno de historia.
-¿A dónde vas?-le preguntó extrañado Eriol.
-entrometido.-respondió Li a lo lejos.
Tomoyo parpadeó al ver como se alejaba el chico castaño, y como su novio cambiaba su expresión amable por una resignada.- seguro va adelantar la tarea…
¡bingo!
¡esa era la clase de persona a la que ella se refería!
Alguien inteligente, respetado y rudo; pero además gentil y buen amigo… cuando quería…
¡¡Shaoran Li!
-jijijijiji-rió Tomoyo mientras cubría su boca en un gesto misterioso.- ¡tengo la solución al problema!-antes de que Eriol pudiera preguntarle algo corrió a la sala de profesores…
Eriol se apoyó en la pared que quedaba frente a aquella puerta, esperando pacientemente.- me pregunto que habrá solucionado…-se dijo a si mismo, algunos alumnos pasaron por ahí, pero no le prestaron mucha atención.
Después de un buen rato, Tomoyo salió sacudiendo sus manos la una contra la otra.- claro, si soy tan inteligente.-dijo con una voz juguetona, se sorprendió un poco al ver al joven albino ahí de pie frente a ella.
-¡oh, Eriol!-gimió con emoción, corriendo para abrazarlo.- ¡me esperaste!
El joven de mirada azul le correspondió el abrazo y acarició su cabello con delicadeza, apoyando su cabeza en la de ella.- no podría irme sin ti…
-perdiste tu descanso por mi culpa…-murmuró con cierta tristeza.- debiste irte con Li…
-todo está bien.-dijo con tranquilidad para después besar su frente.- ahora vamos al aula, antes de que se haga más tarde…
-¡si!
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-ya entiendo…-sonrió Eriol sentado detrás de Tomoyo, en su aula, Shaoran no había regresado después de una hora de clase de japonés, después del descanso.- así que planeas que Shaoran cuide a Kinomoto de los demás…
-si, esa es la idea general.-sonrió con satisfacción Tomoyo por su idea.
-pero dudo mucho que acepte, por lo menos no lo hará a la primera.-añadió Hiragizawa pensativo, mirando los lugares vacíos a sus lados.
Sakura tampoco había llegado a la clase de japonés, así que su lugar había estado vacío una hora de más.- ya encontraremos una manera para que lo haga...-dijo con suspicacia y una sonrisa que hizo reír a Eriol.- me pregunto por que habrán faltado estos dos…
-Li me comentó que tendría una especie de "reunión familiar" en su casa, y que no tendría tiempo para los deberes por la tarde… así que supongo que se fue a refugiar en la biblioteca…
-ya veo, pero de Kinomoto se me hace un poco raro… después de todo, no ha faltado a ninguna clase desde el comienzo de las clases…
Antes de que ambos pudieran hacer alguna hipótesis al respecto, notaron como el joven Shaoran llegaba a sentarse en su lugar, parecía algo ofuscado, como si hubiera corrido.
-¿Por qué vienes así?-le preguntó Eriol algo extrañado por su estado.
-no. Alcanzaba. a. llegar.-dijo entre respiraciones.
-tengo que hablar seriamente contigo, Li.-le dijo de pronto Tomoyo, esa era su oportunidad para hablar tranquilamente sin que Sakura los escuchara, pues a pesar de que nunca habían tenido una conversación formal con ella, estaba segura de que la jovencita de pequeños ojos verdes podía oír todo lo que ellos decían con facilidad e incluso sin intención.
-dime…-Shaoran sintió como sus mejillas se incendiaban, y como los colores se subían a su rostro rápidamente…
¿ella quería hablar con él?
-necesito un favor…-dijo con una sonrisa, Eriol rió para si mismo, pues parecía algo coqueta, el rostro de Shaoran estaba rojo.
-uh… p-pues… n-no sé, s-sii pue-eda ayudarte…-tartamudeó nervioso, con una expresión algo angustiada en su rostro por pensar en algún problema grave que tuviera Tomoyo.
-quiero que cuides de Kinomoto, casi como si fueras su hermano mayor.
Silencio
Silencio
-¿¡¡quee?-vociferó, todos los demás compañeros voltearon hacia él por su grito.- ¡¡voltéense, no hay nada que ver!-les ordenó con furia.
Tomoyo parpadeó algo extrañada, en tanto Eriol reía.- te lo dije… -le susurró a ella.
-tú mismo me comentabas que hay que ser solidario.-le explicó Daidouji mientras le guiñaba un ojo de manera cómplice, Shaoran quedó mudo... mientras sus mejillas volvían a adquirir la tonalidad rojiza que antes del grito tenían.- y a los profesores verdaderamente les preocupan la pobre Kinomoto…-murmuró con algo de tristeza.
Shaoran la examinó en silencio, y ese semblante triste que ella traía, parecía pensativa… no le extrañó, después de todo; ella era muy buena y gentil con todos…
Así que nunca podrías saber si eras especial para ella, pues trataba a todos de una manera dulce y tierna.
-no lo haré.-dijo con decisión mientras se cruzaba de brazos.- no voy a ser el guardaespaldas de esa niña… ¡tendría una pelea por día, mínimo!
-los profesores no te reportarán.-canturreó Tomoyo como si eso fuera una gran noticia.
-¡no quiero hacerlo, Daidouji!-insistió Shaoran volteando su rostro hacia otro lado.- no puedes obligarme… ¡será una carga para mí!
-quizás si le das una cita, lo consigas.-bromeó Eriol, Tomoyo solamente se rió pero Shaoran se quedó serio mirando por la ventana.
Si fuera una cita quizás cambiara de opinión.
Li agitó la cabeza ante su pensamiento.- ¡no lo haré!
-oh… vamos Li…
-¡no!
-Li…
-¡no!
-por favor…
-¡noo!
-¿no hay manera de que cambies de opinión?-preguntó Tomoyo con cierta desilusión marcada en su voz.
Una cita…
-¡claro que no!
El sonido de la puerta corriéndose hizo que los tres y todos los demás alumnos se sobresaltaran. Era el mismísimo director el que había entrado al aula, aunque tenía una apariencia muy joven para ser alguien tan importante y parecía muy molesto, llevaba la quijada apretada y el ceño bien fruncido, con una vena en la frente bien saltada.
-¡Lii!
Shaoran parpadeó confundido pero se puso de pie, cuando llegó a un lado del director, este le tomó agresivamente por el brazo y lo jaló consigo fuera del aula.
Tomoyo miró con preocupación todo lo que sucedió, y Eriol solo frunció el ceño.- ¿y ahora que hizo?-se preguntó a si mismo mientras miraban como la puerta se cerraba.
Shaoran no comprendía que le sucedía al tipo, pero en cuanto sintió su agarre solo pudo alejarse bruscamente y mirarlo con desafío.- no me toque…
-¡ahora mismo llamaremos a su madre!-le respondió empujándolo para que se apresurara a avanzar.
-¿Por qué demonios?-le preguntó entre extrañado y muy, muy molesto.
-¡me habían advertido que era usted, un joven muy peligroso, pero no pensé que fuera para tanto!
-¡no he hecho nada!-se quejó, el hombre le volvió a arrastrar con él hasta que llegaron a su elegante oficina, casi hasta el otro lado del campus.
Shaoran entró primero que el director, se encontró con que la oficina del director era lo más sofisticado que había visto en su vida, con muebles que en apariencia parecían de primera calidad, la habitación estaba completamente alfombrada, y había sillones individuales en una equina, formando una pequeña sala de estar. Frente al escritorio estaban otras dos sillas de elegante textura, pero notó que la oficina no estaba vacía.
Había dos personas más ahí.
Alguien que atendía a otra persona.
-¡¿quiere explicarme esto!-le preguntó furiosamente el director a Shaoran, pero este no podía creer lo que veía.
La niña que estaba sentada era la pequeña Sakura Kinomoto, su rostro, cabello y uniforme estaba cubierto por una cosa viscosa de color ámbar, algo parecido al caramelo líquido y pegado a este, se encontraban miles de plumas, haciendo que pareciera una gallina enorme.
-¡yo no le hice esto!-dijo acercándose a la chica, la cual lloraba mientras trataba de ahogar todo sonido que salía de su boca.
-¡tiene un muy buen expediente!-dijo con ironía el director, alejándolo de Sakura.- ¡usted ha sido capaz de cosas más graves!
-¡nunca atentaría contra ella!-dijo señalando a la castaña, la cual no les prestaba atención, una maestra trataba de limpiarle el rostro pero parecía que la cosa viscosa se estaba secando y se pegaba a la piel blanca de la joven.- ¡no soy tan inhumano!
-¡hizo que a uno de sus compañeros se le rompiera el brazo!-le espetó en la cara.
-¡usted lo ha dicho, com-pa-ñe-ro!-dijo con algo de sarcasmo el joven Li.- ¡nunca le he hecho nada a las chicas!
-¡¿Qué le hace pensar que le creeré!-dijo rojo por la furia el hombre.- ¡¡usted no estuvo la clase pasada en el salón de clases!
-s-señor…
la dulce, llorosa y suave vocecita de la joven llamó la atención de ambos, que se acercaban peligrosamente, a pesar de que Shaoran era más bajo que el director.
-Li… él no fue…-dijo con una débil sonrisita a través de sus lágrimas y el líquido ámbar.- fue un grupo de niños… pero… él no…
Shaoran parpadeó, Sakura se volteó con algo de vergüenza y dejó que la profesora siguiera con su labor.
El director quedó callado.- no lo encubra, señorita Sakura…
Kinomoto frunció el ceño.- ¿no me cree?
-no es eso… pero debería ver todas las atrocidades que este chico ha causado en la primaria… no dudaría que es la cabecilla de todo este asunto.-dijo con amabilidad, como si de pronto olvidara lo mal que había tratado al castaño.
-"¿Por qué les interesa tanto el bienestar de ella?"-se preguntó Shaoran admirando la pequeña figura.- "¿Por qué la tratan así? ¿será por su físico o por su dinero?"-Li trataba de deducir la mente del director, después sonrió con algo de amargura.- "debe ser por el dinero…"
tocaron la puerta, interrumpiendo toda la discusión.
-¡ah, señorita Daidouji!-dijo con una sonrisa el director, por la nuca de Shaoran cayó una gotita.- disculpe pero este no es buen momento…
-¡por Dios!-gimió Tomoyo con angustia, acercándose con rapidez de Sakura la cual le miró extrañada.- ¿estás bien?
-hoe… si…
-¿Qué sucedió señor?-preguntó Tomoyo volteando a ver al hombre.
-yo…-la voz bajita de Sakura interrumpió el comienzo de la explicación del profesor.- unos niños… me lanzaron esto mientras almorzaba en el jardín.-la jovencita parecía más tranquila, e incluso resignada.- pero… yo no logré identificarlos…
-¿y por que trajo a Li, señor?-le preguntó algo sorprendida Tomoyo, mirando a su amigo castaño y al joven director.
-es el chico con más antecedentes…-
-¡él estuvo en la biblioteca todo ese tiempo!-dijo Daidouji con determinación mientras se ponía de pie, Shaoran y Sakura parpadearon.- ¡y hay una manera de comprobarlo!
-¿si?-se preguntó Li sorprendido por la gran inteligencia de su amor platónico.
-¡fuiste a la biblioteca para hacer tus deberes, me lo explicó Eriol!-aseguró la joven amatista.- si le muestras al director todo lo que hiciste en la biblioteca no podrá objetar, por que Eriol y yo seremos tus testigos.
Shaoran sonrió brillantemente mientras miraba su rostro, hubiera deseado en ese momento robarle un beso en agradecimiento por su valiosa deducción, que por el enojo, él nunca hubiera podido concluir.
-¿es verdad lo que dice?-le preguntó el director a Li, el chico asintió sin titubear.
-puedo traer mi cuaderno de historia, si lo desea.-dijo con tranquilidad, dispuesto a ir por el salón por dicho objeto.
-se lo dije…-murmuró Sakura rodando sus ojos verdes, sacando una sonrisa de Tomoyo.
-por favor profesora, acompañe a la señorita Sakura… será mejor que llamemos a sus familiares…-dijo con algo de resignación el profesor, después de todo, Li era el único sospechoso que tenía.
-ven pequeña…-sonrió con amabilidad la mujer a la jovencita, sin mirar a nadie, Sakura se levantó y salió de ahí.
Los tres guardaron un silencio muy incómodo.
-no sé por que, aun desconfío.-se dijo el director mirando con cierto rencor al muchacho castaño, él le correspondió la mirada.
-puedo traer ese cuaderno.-respondió Shaoran, friamente.
-tengo una idea aun mejor…-sonrió Tomoyo acercándose a uno de los sillones de la pequeña sala de estar de la dirección.- así todos podremos estar tranquilos y felices, sin temor a que se lleve un nuevo atentado contra Kinomoto.
ambos varones le miraron sin comprender.
-Li promete cuidar de Kinomoto todo el tiempo que ambos estén juntos, en la institución… -miró con suspicacia, Shaoran abrió la boca sorprendido, dispuesto a protestar, pero su mente se quedó en blanco.- a cambio de que usted retire sus sospechas y dé su apoyo a Li…
el joven director acarició su barbilla mientras lo pensaba.
-"¡esto es una trampa de Tomoyo!"-comprendió en ese momento Shaoran.- "yo no acepté, pero este hombre me obligará…"
-me gusta.-finalizó el hombre con una sonrisa de satisfacción.- pero si él la descuida un solo momento será el directo responsable… y será expulsado sin remedio…
-me parece bien-respondió con tranquilidad Tomoyo.- creo que esto es algo que nos conviene a los tres…
-no estoy de acuerdo.-dijo de la nada Shaoran, con voz determinada y llena de dureza.
Tomoyo y el director le miraron sin mucha preocupación- si usted no acepta… entonces lo inculparé...
-es lo más vil que he escuchado de un profesor.-comentó Tomoyo mirando al director.- pero estaré de acuerdo sino accedes, Li…
Shaoran parpadeó confundido, ¿ella era su dulce amiga?
-tú decides muchacho-dijo con calma el adulto, comenzando a pasearse alrededor del chico como si fuera su presa.- si yo hago eso, inmediatamente resultarías expulsado… sin importar los esfuerzos de la primaria por que eso no se consiga, yo lo haré…
Shaoran apretó los puños, y la imagen de su madre saliendo de casa temprano para ir a trabajar, asaltó su mente.
Gruñó por lo bajo.
-está bien.
-perfecto.-el director palmeó su espalda.- perfecto…
CONTINUARÁ
Bien, a partir del próximo capítulo ya verán más a Sakura, después de todo, se supone que ella es la protagonista :P aunque en un principio realmente deseaba darle por primera vez un rol mucho más importante a Tomoyo y Eriol, como protagonistas, pero definitivamente los SS son mi área.
Muchas gracias a las personas que dejaron los reviews, se los agradezco infinitamente, aunque como siempre fueron poquitos jeje ¡¡muchas gracias!
Espero que los que estén de vacaciones se la estén pasando genial :P yo me la pasé muy biem, por que además se atravesó mi cumple, muchas gracias a todos aquellos que me felicitaron jejeje! Gracias por acordarse de mí :9
Bueno, nos veremos después… espero que el capitulo les haya gustado.
Se despide,
Lady.
