Nadie dijo que tener sentimientos fuera cosa fácil, pero son los que forman a los humanos, sin ellos seríamos simples bestias…. Hacen que las personas se confundan, se sientan las más felices o las más miserables, depende del cristal con que vean su vida.
Cada nuevo sentimiento debe ser recibido, aun cuando no lo esperemos… yo conocí algo parecido a la vergüenza, una vez… y es una sensación y una presión en el pecho que aun no logro sacar, que he cargado la mayor parte de mi vida… no es por que quiera sentirla, no he tenido otro camino, nadie me ha dejado sentir algo diferente.
He perdido la fe en que un día me sentiré como alguien más, alguien que no llame la atención al pasar, alguien común y corriente… por que ahora lo soy pero no lo soy… ¡que dilema!
No he tenido la oportunidad de ser tratada de una forma tierna y gentil…. Todo lo contrario… quizás por eso comencé a no esperar nada, de nadie…
¿Qué sucederá cuando ya no pueda sentir?
¿Cuándo ya no me importe lo que digan?
…cuando me haga tan insensible… entonces yo seré feliz, aunque claro, no pueda percibirlo…
Cuando tenga la capacidad de no ser herida, de no sentirme ilusionada y no volver a caer con brusquedad de la nube en la que me encuentre… ese día sabré que mi corazón ha muerto y que ya no habrá más por que luchar.
Mucho menos habrá algo que me preocupe… seré un cuerpo que camine por el mundo.
Solo un milagro podría hacerme desistir… algo tan fuerte y hermoso que me convenciera, finalmente. Pero sé que eso está lejos de suceder… por eso solo espero el que seguro será un final feliz, para mi.
El que acabe con todas mis penas y temores…
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título: Realidad
Card Captor Sakura
"milagro inesperado"
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Se dejó caer con algo de frustración sobre el suave colchón de su cama, sintiéndose un perdedor, después de todo lo sucedido en la oficina del director.
Frustrado, no había otra palabra que pudiera describir todo lo que se acumulaba en su pecho; había sido vendido de la manera más estúpida del mundo. Hubiera sido mejor en todo caso correr por aquel cuaderno de historia.
Aunque ahora entendía que aunque lo hubiera presentado, no hubieran cambiado las cosas y estaría metido en la misma situación… por que todo era un plan para encadenarlo.
Lo que más le dejaba sorprendido era que Tomoyo había sido la mente brillante que había terminado con su "libertad" y ahora se veía en vuelto gracias a ella, en la aventura diaria de cuidar a la jovencita Kinomoto.
Pensaba que Tomoyo respetaría lo que había decidido antes, cuando ella le preguntó directamente, pero si había hecho lo que hizo, entonces hubiera hecho lo que fuera para lograr que él protegiera a esa niña… ¿Por qué Tomoyo estaba preocupada por alguien a quien no conocía?
Por que Tomoyo era un ángel caído del cielo… esa era la única y verdadera respuesta… por lo menos la única que él encontraba.
A pesar de todo lo que le había hecho en menos de media hora, no podía molestarse si quiera, de alguna manera le agradecía… por que con todo eso le estaría ayudando, estaría más cerca de ella…
La estaría haciendo feliz, por que él haría lo que ella quisiera… a la fuerza, pero lo haría…
Lanzó un largo y cansado suspiro.- lo que se hace por amor…
No tenía ni idea de cómo comenzar si quiera, como acercarse a una joven como Sakura Kinomoto, de la noche a la mañana. Era verdad que le había auxiliado una vez, el primer día, pero eso era muy diferente a estar al pendiente de ella por todo lo que quedaba de secundaria, o por lo menos hasta que su aspecto físico cambiara… si es que cambiaba…
Eso si sería agotador.
De pronto se dio cuenta de que quizás no fuera tan complicado, después de todo, era lo que hacía diariamente con Tomoyo, de una manera muy discreta, sin que Eriol se diera cuenta, ni ella misma.
Velaba su camino aunque realmente no necesitara tanta protección.
-vaya cosas…-murmuró para si mismo, pasando una mano por su cabello castaño.
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El muchacho castaño caminaba lentamente, sumido en sus confusos pensamientos, se había levantado automáticamente de su cama, por mero instinto, no puso mucha delicadeza a su aspecto, aunque aun así lucía apuesto y salió de la casa sin probar alimento por lo que sus hermanas se preocuparon.
-¡te dolerá la cabeza!-se había quejado una de ellas mientras él avanzaba a la entrada sin prestar atención.
-¡y el estómago!-dijo otra
-ya dejen a su hermano en paz, sabe lo que hace.-Shaoran agradeció la intervención de su madre, así pudo salir sin contratiempo de su hogar.
No sabía que era ese sentimiento, como cosquilleo en el estómago, que no le dejaba tranquilo, como un presentimiento, como el anuncio de que algo estaba a punto de comenzar.
Sin proponérselo se dio cuenta de cómo un lujoso auto pasaba a un lado de la acera por la que caminaba.
Era bastante temprano, y muy pocos alumnos comenzaban a llegar.
Shaoran miró con atención como el automóvil se estacionaba delante del cancel de la institución, y al igual que la primera vez, una docena de hombres rodeaban a alguien que no se alcanzaba a ver. El joven Li aceleró el paso para poder ver de quien se trataba.
Caminó por los pasillos siguiéndolos de cerca, pasaron algunos minutos y subieron algunos pisos, hasta que Shaoran se detuvo algo sorprendido… era el camino a su aula…
Se atrasó y perdió de vista a los guardaespaldas, cuando llegó hasta el salón se encontró con los hombres parados en la entrada, bloqueando el paso.
-¡hey!-trató de llamar su atención, pero ellos eran mucho más altos que él. Los guaruras vestían un traje negro con corbata y camisa blanca, peinados a la perfección y llevaban unas misteriosas gafas oscuras.- ¡abran paso!- pero parecía que no lo escuchaban o que lo estaban ignorando a propósito.
Shaoran tocó las espaldas de cada sujeto sin lograr resultados, hasta que escuchó la voz de alguien más.- ¡p-por favor… estaré bien!
El joven Li prestó mayor atención, tratando de reconocer la voz de la joven, no recordaba que alguno de sus compañeros tuviera ese tipo de seguridad, a menos que fuera alguien de nuevo ingreso…
-los llamaré si sucede algo malo.-casi podía ver una sonrisa en el rostro imaginario que había creado gracias a la tierna voz que escuchaba.
-su madre dio órdenes muy exclusivas…-dijo la voz de un hombre, que sonaba gentil.
-n-no debería preocuparse…-murmuró con voz tímida aquella persona.
Siguieron hablando y discutiendo la estancia de la seguridad en la escuela.
Shaoran se cruzó de brazos, algunos alumnos que pasaron por ahí, miraron con curiosidad la escena; y siguieron con su camino, cuando se dio cuenta había una chica a su lado tratando de pasar también al aula, pero no la reconoció.
-¿llevan mucho tiempo?-le preguntó la chica de cabello negro.
-unos diez minutos…-respondió con tranquilidad el ambarino, sin mirarla si quiera aunque la jovencita si lo hizo, y lo inspeccionó en silencio, impresionada por su buen aspecto físico.
-parece que tardarán un poco más…
Shaoran frunció gravemente el ceño mientras apretaba sus puños, irritado.- ¡háganse a un lado!-gritó.
Los hombres de negro voltearon discretamente a verlo, en tanto Li les mandaba una mirada desafiante.
-¡p-por favor Yukito… no insista!-rogaba la vocecilla.
-pero señorita---
-¡Y-Yukito!
Hubo un minuto de silencio.- ¡muévanse!-exigió una vez más el muchacho castaño, dispuesto a repartir golpes si no se quitaban de una buena vez.
-como guste…
-g-gracias…
los hombres desfilaron uno por uno en el pasillo, pareciendo imponentes, los alumnos les miraron con asombro y admiración.
Shaoran lanzó algo parecido a un gruñido, miró con atención todo a su alrededor y encontró el aula parcialmente vacía, solo estaban algunos chicos cuchicheando al frente mientras miraban con disimulo una pequeña figura sentada en su lugar, ella permanecía sonrojada y mirando con atención la superficie plana de su mesa.
-¡parece que hay ratas!-dijo en voz alta con algo de sorna, fingiendo que solo era un comentario para él. Los muchachos al frente guardaron silencio al ver como se sentaba detrás de la castaña.
Shaoran sostuvo la mirada sobre la cabeza de la joven que le quedaba algo baja, después fijó su atención fuera de la ventana a su lado.
Silencio.
¿Cómo podría lograr iniciar una plática con ella?
Li tamborileó con sus dedos sobre la mesa, mientras pensaba, en tanto la espalda de la chica parecía tensa, no sabía si mirar al frente a los jóvenes que antes hablaban de ella, o mirar atrás donde estaba el muchacho que por primera vez le ayudó.
-¿eran tuyos esos guaruras?.- le preguntó sin mucha emoción Shaoran.
Sakura bajó el rostro mientras sus mejillas se teñían de rosa, comenzó a jugar nerviosa con sus manos.- s-si… l-lo siento…
Li se extrañó de que pidiera disculpas pero ya no dijo nada más, parecía que ella no deseaba hablar.
El salón se fue llenando poco a poco, el tiempo le parecía eterno al ambarino, de vez en cuando miraba el cabello castaño de su compañera, peinado en dos coletas y también, miraba por la ventana esperando ver llegar a Tomoyo.
Cuando lo que estaba esperando sucedió, no pudo evitar sentirse fuera de lugar… incluso cuando no estaba cerca de sus amigos. Eriol y Tomoyo llegaron tomados de la mano, conversando de algo que parecía divertido pues la bella jovencita reía ampliamente, o eso mostraban sus sonrisas. En tanto el muchacho hablaba sin parar y ella…. Seguía riendo… seguía siendo ella misma… Li se dio cuenta de que llevaba el cabello recogido de una manera nueva; una media coleta alta, con un precioso moño negro que combinaba a la perfección.
Shaoran pasó una mano por su cabello, con algo de frustración. Las figuras de sus amigos se perdieron cuando el ángulo de la ventana terminó.
Sintió como el tiempo se detuvo, hasta que su angelical y suave voz se escuchó, saludando a todos por igual.- muy buenos días, Li…
El ambarino la miró de reojo, y también a su acompañante.- buenos días…
Los tres se miraron
-¿sucede algo malo, Shaoran?-preguntó Eriol levantando una ceja, pues su amigo incluso parecía distraído.
-claro que no
-buenos días, Kinomoto…-dijo con delicadeza Tomoyo interrumpiendo una nueva posible discusión entre los dos varones, los tres se percataron de cómo ella daba un saltito, algo sorprendida por ser saludada esa mañana.
-¡ah… b-bu-enos días, Da-Da-Daidouji!-reía nerviosamente, sin voltear a verla.
-bueno Li, espero que vengas preparado.-dijo en voz baja la jovencita nívea mientras se sentaba en su lugar.- por que hoy comenzarás con tu misión…
Shaoran lanzó un bufido mientras se cruzaba de brazos:- fue algo muy sucio, Daidouji…
-jijijiji-Tomoyo cubrió su boca mientras reía, maliciosamente, pero a Shaoran realmente no le causó mucha gracia.- algún día me lo agradecerás
-lo dudo mucho…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-mirala bien, y concéntrate-reía Erio mientras daba un ligero masaje sobre los hombros del ambarino, los tres amigos se encontraban detrás del grueso tronco de un árbol, de aquellos que adornaban el gran jardín de la institución.
-amablemente irás y conversarás.-le decía Tomoyo con una sonrisa maliciosa.- como está almorzando, con suerte te invitará algo de comer…
-pero---
-pregúntale como se encuentra
-y si vivía en Tokio con anterioridad
-oigan…---
-si tiene mascotas
-o si colecciona algo
-pero----
-¡muy bien, Li!-Tomoyo dio una palmadita en su hombro.- ¡ya estás listo!
Antes de que pudieran decir algo más, miraron con curiosidad como otros sujetos se acercaban a la pequeña jovencita, como le hablaban y reían después, pero ella permanecía seria, Shaoran frunció levemente el ceño, ella parecía mirarles con algo de angustia.
Tomoyo codeó levemente a Hiragizawa al notar como el castaño prestaba atención a cada detalle de esa conversación.- ¿Qué piensas, Shaoran?
El muchacho castaño lanzó una sonrisa irónica, mientras se ponía de pie después de estar hincado. Salió de su escondite, precavidamente. Tomoyo sonrió para si misma.
Esa era la naturaleza de ese chico, sobre protector de una manera exagerada; siempre viendo por el bien de los demás, muchas veces antes que el propio suyo, incluso.
-"seguro fueron estos sujetos…"-pensaba Shaoran mientras avanzaba con un paso rígido y sus puños se apretaban, los muchachos y Sakura aun no se percataban de que el joven Li se acercaba.
Eran tres en total
-eres una pequeña cerdita…-canturreaba uno de ellos, mirando directamente a la joven, sus amigos le secundaban con sus risas.
-d-dejenme en paz.-decía Sakura con las mejillas rosadas, sus cejas marcaban su angustia.
-ya la escucharon.-los sujetos se dieron la vuelta para encontrarse con el ceño fruncido de Li, su mirada dura y su quijada tensa.- láguense antes de que vaya con Motomochi o Terada…
-no te tenemos miedo, Li.-uno trató de fingir valentía, aunque su voz delataba realmente nerviosismo.
-ni a ti, ni a esos profesores.-completó uno de sus amigos, pero también parecía algo inseguro, ese chico tenía la fama de ser problemático y no dudaban que sus golpes resultaran más efectivos que las palabras.
Shaoran frunció el ceño con mayor gravedad.- está…. B-Bien… Li.-murmuró pausadamente Sakura desde donde estaba sentada, con la cabeza gacha y su mirada oculta debajo de su flequillo.
-¿¡de verdad crees eso?-le preguntó molesto, mirándola con fuerza.- ¡si no te das a respetar, jamás te tratarán como se debe!
Sakura permaneció quieta, como si su mente estuviera analizando lo que dijo el castaño, pero Shaoran ya no esperó otro comentario de su parte y regresó su mirada hacia los muchachos, que lentamente retrocedían, el lobo comenzó a desabotonar su saco, listo para una pelea.
Sakura levantó la mirada para observar con detalle el perfil del muchacho que la estaba defendiendo, como su cabello se agitaba levemente con la pequeña brisa y como a la vez parecía imponente desde su posición, con la mirada fiera, las cejas fruncidas y la boca apretada.
-pero Li sabe artes marciales…-susurró uno con temor a ser golpeado por el chico.
Antes de que pudieran percatarse, Shaoran lanzaba una patada alta al abdomen de uno de ellos, dio un giro sorprendente y con la pierna contraria, golpeó al que estaba a lado.
-discúlpense.-ordenó con firmeza, mirando al único que no había sido golpeado, que al parecer los lidereaba, los otros dos cayeron instantáneamente al suelo, entre gemidos de dolor.
-p-perdón.-murmuró impotente el chico, sin mirara a la joven Kinomoto, que aun observaba asombrada a Shaoran. Ella había presenciado todo sin parpadear si quiera, con su boca ligeramente abierta por el asombro. Él era tan fuerte…
era como un sueño…
donde él la defendía, como un verdadero príncipe…
-¡mírala!-ordenó Li
el muchacho vaciló varias veces en mirar a la confusa joven, a la que parecía realmente extrañada y asombrada de todo lo que sucedía en ese momento.- l-lo sentimos…-susurró mirándola con profundo rencor.
-¡más fuerte!
Sakura sintió pena por el chico, el cual parecía incapaz de repetir sus disculpas, le sonrió con ternura.- ¡l-lo siento!
-lárguense ya…-dijo más calmado el castaño, sin mirarlos. Se quedó de pie, como pensando en algo o mirando ningún punto en especial.
Los muchachos se alejaron entre quejas y enojo, mirando de vez en cuando hacia atrás.- deberías darte tu lugar…-le habló el lobo sin dirigir sus ojos a ella, la chica en cambio si se dirigió a él.
Detrás de los arbustos, Tomoyo era abrazada por Eriol, ambos sonrientes miraban la escena.- parece, que todo irá bien…-murmuró ella poniéndose de pie para alejarse de ahí.
-diste en el clavo…-Eriol tomó la mano de su novia, y ambos avanzaron sin que los castaños se percataran si quiera.
-es que yo…
-no hay ningún pretexto para que ellos te traten así…-Shaoran volteó lentamente su cabeza hacia ella, Sakura pudo percatarse de que le miraba con desaprobación y dureza, cosa que le hizo sentir un nudo en la garganta, uno muy ajustado.- pero tampoco haz hecho nada para detenerlos, ¿no te importa?
Sakura no sabía si contestarle o mejor quedarse callada, aunque la verdad era que cada burla dolía menos…
-bueno yo…-vaciló.
Shaoran lanzó un suspiro sin permitirle decir algo más, y se sentó a su lado, Sakura parpadeó extrañada.- ¿hoe?
-¿sucede algo malo?-le preguntó al ver como ella parecía, todavía sorprendida.- ¿te puedo acompañar?
Los ojos de Sakura no podía abrirse más, sus mejillas habían adquirido una tonalidad rojiza, y sentía que no podía mover su cuerpo. Lentamente asintió, Shaoran levantó una ceja pues parecía que ella no parecía muy complacida con su petición.
-si de verdad no quieres…-Shaoran tomó la decisión irse.
-¡n-no, está bien!-sonrió Sakura, reaccionando a tiempo, sin pensarlo si quiera jaló del brazo a su compañero, Shaoran parpadeó en tanto Sakura se sonrojó por su arrebato.- ¡l-lo siento!-pero a pesar de todo no lo soltaba.
-huh…
-hoe…
Shaoran se sentó torpemente a su lado, con gotitas de sudor en su nuca en tanto la chica que ya le había soltado, jugaba nerviosa con sus manos, sus mejilla estaban adornadas con un halo rosado.
Pasaron varios minutos en silencio, Shaoran no encontraba nada adecuado que decir, mucho menos Sakura. Hasta que un sonido extraño rompió con la calma, algo parecido a un gruñido, la joven Kinomoto miró en todas direcciones, buscando su lugar de procedencia en tanto Shaoran sentía sus mejillas hervir.
-¿eso fue tu estómago?-le preguntó con una dulce sonrisa, Sakura.
El rostro de Shaoran estaba rojo
-¿tienes hambre?-preguntó tiernamente ella, mirándolo con detenimiento.
-s-solo un poco…
Sakura tomó entre sus manos un platito que estaba al otro lado de ella, con educación, se lo ofreció.- ¿te gustaría probar esto?
Shaoran miró el platillo, que parecía algo bastante laborioso pero olía delicioso.- n-no…. Gracias…-una oferta difícil de rechazar, pero sin aviso, su estómago lo contradijo.- ¡ekkk!-apretó con sus dos brazos su estómago.
-¡vamos, cómelo!-rió Sakura.
El castaño con algo de vergüenza tomó el plato y comenzó a deleitarse con la comida, que era más deliciosa de lo que olía, Sakura miró con gusto que parecía que a Li realmente le agradaba.- ¿tienes sed?-le preguntó ella, Shaoran solo se encogió en hombros.
Sakura se dio prisa, se levantó y comenzó a correr con sus cortas piernitas, no podía ir muy rápido. Shaoran ni siquiera se había dado cuenta que ya no estaba a su lado, por que estaba muy centrado comiendo, cuando se percató, Sakura venía corriendo en dirección a él con algo entre sus manos.-¡mira, jugo de uva!-le decía felizmente mientras avanzaba, Shaoran no pudo dejar de sonreír, a pesar de lo que dijeran o no de ella, Sakura Kinomoto realmente era encantadora.
Li parpadeó al ver como tropezaba y caía de frente.- huh…-con algo de lentitud y el rostro lleno de polvo, Sakura se puso de pie y siguió avanzando con su sonrisa.
-está limpio.-le comentó cuando se lo acercó, Shaoran sin estar muy seguro lo aceptó, sus manos se tocaron ligeramente, entonces, el corazón de Sakura se aceleró…
-gracias.-abrió la lata y bebió el contenido, Shaoran parpadeó y tuvo que voltear el rostro para no empapar el de su compañera con el jugo que escupió.- ¡está demasiado amargo!
-¿hoe?-Sakura tomó la lata y miró con horror como decía 'toronja tropical'. Shaoran seguía tosiendo por el desagradable sabor, pues su paladar prefería mucho más las cosas dulces, como los chocolates.- pensé que era uva…
por la nuca de Shaoran resbaló una gotita.- ¿no leíste antes?
-pensé haber apretado el botón de uva en la máquina.-explicó con voz angustiada, su mirada se llenó de tristeza contenida.- ¡ah, espera aquí!
Shaoran sorprendido no se movió, hasta que la vio correr de nuevo en dirección suya con otra lata en su mano, esta vez no se cayó. El castaño leyó con cuidado 'fresa silvestre'- g-gracias…-esta vez sabía mucho mejor, con un fresco y dulce sabor.
Sakura sonrió complacida por su labor.- no hay de que… Li.-dijo recordando su apellido a la perfección, Shaoran pensaba que se tendría que presentar o algo parecido, pues solo intercambiaban unas cuantas palabras diarias.
-está bien si me llamas Shaoran.-dijo sin darle mucha importancia, después se dedicó a terminar lo que quedaba del jugo y la comida.
Sakura le miró por largo rato…
'está bien si me llamas Shaoran'
Nunca antes nadie le había permitido llamarle por su nombre de pila, solo ese apuesto, fuerte y gentil chico que le estaba tendiendo una mano.
-será mejor que nos apresuremos, se hace tarde…-le dijo Li comenzando a caminar en dirección al edificio donde estaba su aula. Pero ella parecía estar en su nube.
-¡vamos Sakura!-pero después se arrepintió.- ¿te puedo llamar así?-le preguntó el castaño cuando ella le alcanzó.
-¡claro que si!-le sonrió con ternura.
Y nunca antes nadie le había llamado por su nombre de pila, solo él, Shaoran Li…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
¿será posible que mi milagro haya llegado?
¿será posible que Shaoran Li sea ese milagro?
CONTINUARÁ
Hoeee! La verdad es que me tardé mucho en actualizar por que, jeje estaba en semana de examenes, gracias al cielo salí victoriosa! Muchas gracias por sus valiosos comentarios! No sé que haría si ellos!
De verdad que me inspiré por que por fin pude ver el comienzo de la segunda temporada de Tsubasa Chronicle, que en si y muy a mi punto de vista ha perdido algo que no sé que sea, pienso que es intensidad, pero espero que solo sea por que me desacostumbré, pero en general es genial ¡sobre todo Shaoran!
Sobre el fic, jejeje que les puedo decir… xP he pensado seriamente en terminar este antes que todos, por que me he visto envuelta en mucho trabajo de la escuela, y actualmente tengo más disponibilidad para este, ya que es menos largo, mucho menos! Espero que les haya gustado este capitulo, por que en especial a mi me gustó ver a mi Shao de héroe, quizás no mate dragones, pero hoeee con solo ser él, es un héroe!
Muchas gracias por leer, y nos vemos pronto, no olviden sus reviews :P!
Los quiere, Lady.
