Disclaimer: Hetalia no me pertenece da~
Advertencia: Como siempre la cursiva y entre comillas son "pensamientos"
Pareja: RusiaxChina / IvánxYao RusiaxCanadá / IvánxMatthew
Con el pasar del tiempo…
Capítulo VIII: Confesión.
Habían pasado 2 años y Adrik ya bordeaba los 8 años de edad. Era reunión de países en Francia y por fin habían cesado las lágrimas de China. Sería la primera vez que vería a Rusia después de lo sucedido y a pesar de que se sentía algo ansioso también era melancólico.
Llego a la reunión con Adrik, dejando que jugara por la casa, entonces fue a tomar su asiento, al lado de Rusia, el no había llegado aún.
Para esas alturas todos los países sabían lo sucedido, aunque nadie decía nada, el ambiente pesado se hacía notar.
Rusia despertó temprano como de costumbre, pero extrañamente se sentía mas cansado. Se acerco al espejo del baño y noto como las lagrimas seca manchaban su rostro, las limpio sin prestarle atención pues no era la primera vez que sucedía y se arreglo rumbo a la reunión del G20
"No ha llegado" pensó sin más suspirando, de pronto vio como Japón se acercaba a él y se sentaba a su lado.
- Olvídalo. - Le dijo por fin - mientras mas le recuerdes mas sufrirás - fue todo lo que le dijo a su hermano y tomo asiento donde le correspondía.
- Entro a la sala como de costumbre y tomo su asiento junto al oriental - buenos días China~ - dijo sin más, luego saludo a la persona que se sentaba frente a él - hola Matvey~
- Buenos días aru - miro a quien saludaba, y Mathew solo miro a China algo intranquilo, no le había dicho nada a Rusia, nadie le había dicho nada.
- Ho... Hola... Iván - le saludo con una sonrisa y la mano alzada mientras la mirada melancólica de China chocaba con la intranquila de Canadá.
- Oye... Matvey~ ¿pasaras navidad con tu familia? - pregunto con su voz juguetona y su sonrisa eterna.
- A-Ah... - miro de reojo a su hermano, se lo había prometido - si... ¿y-y tú? - China simplemente los escuchaba, de pronto se oyó un estruendo y entro Adrik viendo a Iván.
- ¡Papá! - corrió hasta donde él para saludarle.
- ¿Adrik? - lo miro sorprendido, no le había visto... no lo recordaba, por alguna razón no recordaba la última vez que le había visto y escuchado pero sabía de su existencia por comentarios - estas muy grande...
- Si... Mamá me ha cuidado bien, papá, ¿cuándo nos irás a ver? ¡Mamá te echa de menos! - hizo un puchero escalando por su cuerpo.
- Desvió su mirada al oriental a su lado - quizás te visite en navidad...
- Ah... bien - fue su repuesta tomando a Adrik en brazos - vamos, no debes estar aquí Adrik...
- ¿Por qué no le dejas quedarse? - se volteo para hablarles antes que se marchara - no le he visto hace mucho... además~ no creo que Francis acepte que ronde por la casa...
- "Porque no quiero que se parezca más a ti de lo que ya es" - pensó con una triste mirada al niño.
- Mamá va a llorar - dijo de pronto el niño.
- No, está bien, le traje sus juguetes aru, se entretendrá en el patio aru, ¿cierto Adrik?
- Yo quería quedarme con papá - hizo un puchero y luego vio a su madre - pero iré con los juguetes si mamá lo quiere - sonrió y se fue corriendo, no le gustaba esa expresión en Yao, la había visto tanto tiempo y en cierta parte entendía el porqué.
- ¿Por qué estas triste China? - ladeo levemente la cabeza mirando la expresión en el rostro de este.
- No es nada que te interese aru. No me siento bien, me retiro, con permiso aru - se fue a buscar a su niño y se quedo jugando con él.
- ¿Y la reunión? - pregunto al aire, luego se acomodo en su puesto y sonrió a la persona frente a él - ¿por qué todos actúan tan extraños?
Matthew frunció los labios y salió tras China, debía decirle que ahora tenía una "aventura" si se llamaba así con su ex, pero... no quería hacerle daño.
- Yao...
- No me hables aru... - siguió jugando con su hijo.
- Oye... Yao... la reunión va a comenzar... - dijo el rubio inglés que salió al patio - Alfred... ¿qué haces aquí?, hace un momento estabas en la sala...
- S-Soy Matthew... - le dijo bajito mientras miraba a Yao.
- Lo siento, estoy indispuesto, me iré a casa, discúlpenme aru. - Tomo a Adrik en brazos.
- Ah... es-espera... - Matthew salió tras el nuevamente.
- ¡Hey! - dijo alterado - no es como si pudieran hacer lo que quieran... - soltó un suspiro - maldición - y camino en dirección a la sala. Donde se dio comienzo a la charla con el mismo final de siempre.
- Yao, por favor... yo...
- Te revuelcas con Iván aru, pero no me importa aru, él… es libre de hacer lo que quiera aru.
- P-Pero... - Matthew lo miro no quería que pensara mal de él.
- Tú me tienes sin cuidado... no sé quién eres aru - le dijo aquellas filosas y frías palabras y se marcho.
Canadá sintió como su corazón se helaba, aquellas palabras de alguien que consideraba su amigo le habían dolido demasiado, llego a la reunión con la cabeza gacha sin molestar a nadie, sin ser notado... por nadie.
- ¿Matvey? - se acerco a un puesto vacio junto al canadiense - ¿sabes? la reunión ya termino... - todos se retiraban luego de más de una hora y media... de discusiones.
- Ah... e-entonces... yo también... debería irme - sonrió algo melancólico y luego miro a su oso - Iván... n-no está bien… q-que nosotros... estemos... así - se sentía podrido por las palabras de Yao "revolcarse" como si fuese un animal porque eso es lo que el oriental quiso decir.
- ¿A qué te refieres? - pestañeó repetidas veces - ¿hice algo mal?
- N-No... Pero... tienes un hijo... con China... y pues... Adrik te necesita... - miró hacia abajo, el lo amaba, a ese ruso lo amaba hace mucho tiempo, mientras su cabeza decía que lo dejara su corazón palpitaba fervientemente por él.
- Pero... no dejare de velar por ese niño... - respondió de manera simple.
- Pero... aun así... tu... de-deberías tener a tu familia... no a mi... - lo ultimo lo dijo en un tono casi inaudible.
- El ruso se puso en pie, se posiciono tras la silla de Matthew y lo abrazo - ¿por qué me dices esto ahora?
- Po-Porque es... es cierto... - miro hacia abajo - además... yo... yo... no quiero que... el este enojado conmigo...
- Entonces hay algo mas... - se alejo de este - dime que es lo que todos me ocultan... - tenia sospechas hace tiempo de que algo había sucedido desde que entro a una reunión y conoció al pequeño Adrik.
- Tu... tu... lo amabas... - sus lagrimas cayeron y se puso en la mesa - tu le amabas como a... como a... nadie... y el... el también te amaba... no... El te ama aun... pero... el... por un des-descuido... el se convirtió en... mujer... y tu... sacrificaste todo... todo el amor... los recuerdos... todo... porque el volviera... volviera a ser... el Yao del que tu... te enamoraste... - oculto su rostro entre sus brazos sollozando.
- Basta... - volvió a abrazarlo - ¿deseas que vuelva con él?... aunque me digas algo así... aunque eso que dices sea cierto... yo ya no siento nada...
- No sientes nada... por... por el hechizo, por eso... por eso no sientes nada - levanto su rostro y le miro, lleno de lagrimas - yo... te... estoy entregando... al que perteneces...
- Matthew... - susurro - no volveré con China... no decidas por mi... no lo necesito...
- Pe-Pero... - le miro, si no volvía entonces su sacrifico seria en vano - Pe-Pero... inténtalo... tu... puedes hacerlo... - se secó las lagrimas y beso su mejilla - lo siento... Iván.
-… - lo soltó de forma brusca pasa caminar rumbo a la salida.
Llego el día de Navidad. Rusia como lo había dicho antes fue a la casa de Yao a pasar noche buena con el pequeño.
- China~ - abrió la puerta mirando al interior.
- Estamos aquí - le sonrió con Adrik a su lado - mira lo que hizo Adrik para ti aru - era un dibujo de Rusia vestido de panda - te ves lindo aru - rio un poco, normal, no debía doler, no enfrente de Adrik.
- Esta lindo... - acaricio los cabellos del pequeño regalándole una sonrisa - ten... - le entrego al pequeño un regalo, era un Huevo del Pamiat Azova. - Cuídalo... - luego miro al Chino - esto es para ti Yao... - le dio una pequeña cajita que en su interior contenía un hermoso prendedor de oro con forma de girasol.
- ¡Yey! A papá le gusta mi regalo - el niño feliz se fue con su huevo a abrir los demás regalos.
- ¡E-Esta muy bonito aru! - estaba sorprendido de que le diera algo así, en realidad, extrañado de que justamente tenia la flor que tanto amaba, un girasol - ¿puedo preguntar porque un girasol aru?
- Pues~ porque son lindos... y me recuerdan mucho al sol - respondió con simpleza.
Sonrió y cogió un regalo que tenia y se lo dio, era un marco y una foto donde salía Iván, Yao y Adrik de bebé, el amor en esa foto estaba impregnado, pero Yao ya no quería tener esa imagen de Iván en su mente, esa era la última cosa que faltaba para deshacerse de todo.
- Quiero que la tengas tú... Adrik había abierto los ojos hace poco y vimos que eran violetas aru, ¡era tan lindo de bebé aru!
- Tomo el retrato entre sus manos y observo aquella imagen - gracias... - sonrió - la cuidare muy bien.
- Hum... - hizo una mueca con su labio - ¡ven, vamos a comer aru! ¡Hice algo que te gusta! carne - sonrió al ruso con sus mejillas algo sonrojadas y luego vio a Adrik intentando abrir el huevo aun.
- Papá no puedo ver que hay dentro.
- Mira... - lo tomo entre sus manos y lo abrió - ten... le dio un barco de oro puro contenido en el interior, puesto sobre una pequeña bandeja del mismo material - esto es uno de los tantos huevos que pertenecieron a la familia real - luego le paso ambos objetos - cuando seas mayor podrás abrirlo por tu cuenta...
- ¡Wua! - el niño estaba maravillado viendo el huevo y la pieza brillante en su interior, no se lo creía, de la realeza, debía ser my importante - gracias papá - le abrazo y le dio un beso en la mejilla yéndose a guardar el huevo.
- La comida está servida aru... ¿vamos? - le volvió a sonreír a Rusia y viendo que no estaba Adrik se puso serio. - Si no quieres estar aquí o te sientes extraño puedes irte a casa aru - se dio media vuelta y fue hasta la mesa.
- No... No me molesta... - sonrió y camino para tomar asiento - además tu comida es muy buena~
Quedó sorprendido nuevamente, pensaba que realmente no se llevaría con él, o que lo evitaría pero... Rusia se mostraba completamente diferente. Sonrió de medio lado y asintió.
- ¡Como siempre aru! - le sirvió la comida y llamo a Adrik que fue hasta la mesa al lado de su padre.
La cena de navidad tuvo risas entre los presentes, más que nada por las locuras que decía Adrik de pronto o sus aventuras con otros niños. A las dos de la mañana Adrik estaba dormido y Yao se había quedado solo con la persona que había intentado evitar durante mucho tiempo.
- China... - rompió el silencio entre ambos - dime que ocurrió antes del día que conocí a Adrik en la reunión hace dos años…
- ¿Uh?... ¿p-por qué preguntas... eso ahora aru? Tu estas... bien con Canadá, no debería preocuparte eso aru.
- Dime... ¿porque razón hay un hijo entre ambos y no lo recordaba? - ahora su sonrisa se había esfumado, y había ignorado completamente el comentario de Yao.
- Bu-Bueno... - suspiro - nos conocimos cuando eras un niño, estabas al cuidado de los tártaros y venias a mi casa seguido a curarte aru, yo te acogía como a mis hermanos y luego te ibas nuevamente. Un día dejaste de venir y no supe mas de ti aru, entonces pasaron los años los siglos y cuando te vi te habías convertido en un hombre, un hombre casi sanguinario aru, al principio me asuste pero por alguna razón cuando me viste me sonreíste con cautela y... luego viniste seguido a mi casa aru. A pesar de que me sentía incómodo tú estabas siempre cercano a mi aru, y un día me arrinconaste, a pesar de que yo te echaba tu no te ibas aru, y cuando me arrinconaste me dijiste... "Se uno con Rusia China" Ese día te golpee aru y luego te eche a patadas aru, después de unos días volviste a aparecer aunque no sé como entrabas. Poco a poco me encariñe aru y después de un tiempo ya no se me hacia raro verte comer en mi casa aru. - Dio un suspiro antes de seguir con su relato - Después de eso me volviste a decir aquella frase pero cambio... "Hazte uno conmigo Yao" fueron tus palabras aru, y yo... ya me había enamorado de ese niño grande aru, entonces me entregue... - puso una expresión muy seria. - Nuestra relación llevaba siglo y medio cuando mi cuerpo comenzó a cambiar aru. Por dentro, me estaba convirtiendo en mujer aru. Al tener órganos femeninos una noche concebí a Adrik de ti aru y todo se volvió muy escuro aru, mi hermano y mi doctor querían separarnos y matar a Adrik aru, querían que yo abortara aru, pero tú te enteraste por Canadá y viniste con él a rescatarme aru. Me llevaste a Alemania y me escondiste allí aru, tú volviste a tu casa y no apareciste hasta el parto aru. Después nos fuimos a vivir a Rusia por un tiempo aru, yo te deje a Adrik un tiempo cuando ya estaba crecido, me había convertido en una mujer de la cintura hacia abajo aru. Cuando volví todo estaba extraño y al final me confesaste que para que yo fuera un hombre de nuevo tenias que sacrificar tu amor por mi aru, si no lo hacías mi cuerpo... desaparecería. - Tragó duro antes de terminar sus palabras - Al final ese día me marche de tu casa con Adrik... y finalmente nos alejamos de ti aru, al otro día... ni siquiera recordabas mi nombre aru... fue... es... doloroso hablar de esto, ¿sabes aru? - sus lagrimas habían caído con la historia, e intentaba secárselas.
- Así... que fue eso... - le extendió un pequeño pañuelo.
China se mordió el labio, alejó el pañuelo y abrazo al hombre de gran estatura que tenía a su lado, sollozando buscando recompensas por el sufrimiento del recuerdo, algo… algún recuerdo.
- China... - lo abrazo, aquella situación le hacía sentir incomodo, no podía sentir nada por el asiático, pero aun así, algo le dolía en el interior. - Lo siento...
- No, no es tu culpa aru... está bien... si no quieres... nada... - le soltó ocultando sus ojos con sus cabellos - siéntete cómodo aquí aru, yo dormiré con Adrik - se marcho para dejar al ruso solo abriendo la puerta de la habitación de Adrik y entrando, acariciando los cabellos de su niño.
- Se dejo caer sobre el sillón, se sentía bastante confundido con todo... sentía tan real lo narrado por China y lo que Matthew le había contado, pero a la vez estaba tan lejano como si nunca hubiese existido - kolkol... - susurro antes de cerrar sus ojos y dormirse.
A la mañana siguiente Adrik miraba a Rusia con los ojos serios, ya era consciente de lo bueno y lo malo, de cuando lo querían y cuando no y recordaba como era su vida antes de que Yao lo tomara para irse a China. Sentía un amor-odio hacia su propio padre, los deseos de matarlo y abrazarlo se le hacían presentes en cada sueño que tenia,
Veía a su padre dormir, tan... indefenso, y recordaba los sollozos de su madre, porque aunque Yao insistiera en poner una cara sonriente para él, por las noches lloraba.
- No mereces a mamá - murmuro y se alejo antes de matar a su padre en su cabeza infantil nuevamente.
- Lo tomo por el brazo y lo jalo con fuerza - eres un niño bastante impertinente da~ - sonrió - si realmente piensas eso entonces protégele... hazlo... hazte fuerte Adrik... - le observo con ojos vacios.
Se asusto al sentir el agarrón de su padre en su brazo, solo representaba 8 años en cuerpo y mente, y luchaba cada día por hacerse fuerte para proteger a mamá y denegarle la entrada a su padre por lo que era su tierra, aquellas islas que le pertenecían a él.
- Aunque no merezcas a mamá, te ama... - se intento soltar del agarre - tu... no eres mi papá... - hizo un puchero al ver aquellos ojos vacios. - Papá siempre sonreía, papá siempre me... sonreía... ¡vete! ¡Vete con tu amante! - le dijo desafiándolo, mirándolo a los ojos, el no le tenía miedo, ya no, podía matarlo y aun así no le tenía miedo a lo que era su padre - mi padre no es tan... patético como tú.
- Cállate pendejo... - alzo la mano para golpearle, pero a último momento esta se desvió a una pequeña mesilla tirándola al suelo y rompiendo lo que tuviese encima. - Tu no sabes nada... no comprendes nada...
-... - Se sorprendió un poco por cómo le llamo no sabía que significaba pero por el contexto supuso que era un insulto - ¡Comprendo que nos abandonaste! ¡Lárgate!… ¡LARGATE!
China escucho el golpeteo de la mesa y los gritos, bajo preocupado las escaleras para encontrar a Iván y Adrik discutiendo, la afilada mirada de Rusia lo asustaba, no por el hecho que pudiese hacerle algo a él, si no que le hiciera algo a Adrik.
- Adrik aru, ¡discúlpate con tu padre! - le regaño.
- Si mamá, perdón papá - sonrió a Rusia, como un niño bueno y obediente y recogió la mesa - iré a avisarle a la criada para que venga a limpiar. - Les sonrió a ambos y se fue.
- ¿Que paso? - miro a Rusia, estaba enojado, lo sabia - ¿estas bien?
- China... yo... yo... - cubrió su rostro con una de sus manos - podría haberle matado... ¿qué clase de persona soy?... - su cuerpo temblaba al igual que su voz.
- Una persona que ha sufrido mucho aru - le abrazo confortándolo, le recordaba a cuando era un niño, un niño que solo buscaba amigos, solo buscaba calor, como ahora, ese día también temblaba pero de frio - eres una buena persona en el fondo aru, cuando amas, y tu... no amas a nadie en esta casa aru - lo soltó y le miro al rostro besándole la mejilla - ¿amas a Canadá?
- Dejo caer sus lagrimas - no puedo... - una fuerte punzada ataco su pecho - ah... - de deslizo cayendo de rodillas - estoy... vacio... - no podía respirar.
China lo contuvo acariciando sus cabellos y luego se preocupo por él.
- Iván, ¿estás bien? Iván... dime algo... - le recostó en la sala despejando la habitación para que entrara aire y pudiese respirar - Iván... perdóname - se acerco a sus labios para darle de su aliento y pudiera respirar, al menos un poco de su aire.
- Yao... - perdió el conocimiento, su cuerpo se enfriaba poco a poco y su respiración era cada vez menos notoria.
N/A: Bueno puede que este cap sea un poco fail... o.o despues de este quedan dos cap mas XD... saludos hermanita y gracias por leerme... n_n bueno... espero no decepcionarles...
¿Review's?
Para... que Iván regrese en si...
