La luna brillaba con todo su esplendor, acompañada con la belleza sutil de las estrellas y la ligera brisa nocturna que muy raramente se hacía presente en aquella caótica ciudad, el ruido fastidioso de las bocinas de los automóviles que trataban de acelerar el tráfico pero que fracasaban al final.

El brillo deslumbrante de las luces de neón y los altos rascacielos que dominaban la ciudad, hacían que los astros parecieran insignificantes.

Así se había sentido ella por mucho tiempo… mucho… relegada por cientos de chicas que lucían lindos vestidos, bonitos peinados, hermosos rostros… Y ella solo había querido ser como ellas para ser aceptada. Cuando por fin probó las delicias de una amistad, su corazón fue quemado por la desgracia, torcido por el dolor y tentado por el rencor… ¿en que se había transformado?

No se reconocía a si misma, y se avergonzaba al compararse con ella misma en años pasados… pero eso ya no importaba, por que cada vez que intentaba echarse para atrás una nueva oleada de furia cobijaba su corazón. Pensar que la niña que una vez fue, había sido traicionada le causaba un tremendo dolor. Saber que la habían herido y que habían aportado en el nacimiento de lo que era ahora le daba una nueva fortaleza… Había esperado mucho tiempo por su nuevo yo, y aun así todavía no se encontraba satisfecha, pues le quedaba algo por hacer.

El verdadero motivo por el cual ella había dejado de ser quien era, el motivo por el cual ahora siempre estaba alerta y no abría su corazón a nadie más… por que cuando lo hizo por primera vez, fue traicionada y la herida aun no sanaba.

Y ella solo había querido ser como las demás…

Ella quería amar y ser amada como las demás… Solo eso.

El sonido de la puerta de la habitación abriéndose, le hizo girarse levemente.- ¡Sakura, has vuelto!

Título: Realidad

Card Captor Sakura

"Otro yo"

Sentía sus ojos pesados por el cansancio, y su mente se adormilaba cuando trataba de trazar un pensamiento.

- "malditas llaves… ¿Dónde…?"-buscó en los bolsillos de sus pantalones, y también en los de su chaqueta, pero nada, ni rastro de las preciadas llaves. Rascó su frente con un gesto agotado y se sentó en los escalones que llevaban a la entrada de la modesta casa.- supongo… que tendré que pasar la noche aquí…-murmuró frotando sus manos, entumidas por el frío.

Pasó varios minutos ahí sentado, mirando fijamente a la nada, parecía que dormía con los ojos a penas abiertos. Hasta que en un momento de lucidez se levantó victorioso y se acercó a una pequeña maceta que adornaba la entrada.- tiene que estar… por aquí…

Sonrió aliviado cuando detectó lo que buscaba en medio de la permanente oscuridad después de escarbar la tierra donde estaba sembrada la planta, la llave de repuesto.- bendita seas, Fuutie.

Abrió la puerta con el menor ruido posible, pero rechinaba entre más lento la abría.- "¡nunca nada es como quiero!"-se quejó con cierto fastidio al no poder hacer bien lo que se proponía. Decidió abrir la puerta de golpe y dejarla rechinar todo lo que tuviera que rechinar, la cerró con un débil golpe de su pie.

Se quitó los zapatos y avanzó únicamente con los calcetines, subió las escaleras y fue directo a su habitación, sin revisar si su madre casualmente estaría sentada en la sala, esperándolo. Era muy tonto, pensó, si hubiera estado ahí, se hubiera dado a conocer. Y si estuviera despierta no se hubiera librado de un buen regaño por llegar tan tarde.

Pasó a su habitación que al igual que toda la casa estaba en completa oscuridad, una extraña sensación de tranquilidad lo invadió cuando imaginó la sensación de estar acostado de su cómoda cama.

Para su sorpresa la luz de la mesita de noche se encendió y reveló la figura de una dama imponente, que llevaba una bata sobre su ropa para dormir y que estaba sentada a la orilla del lecho de la misma cama que anhelaba, la suya.

Ieran le dedicaba una mirada dura y su gesto no era muy diferente, su rostro se encontraba contraído por el enojo.- muy buenos días, hijo…

-madre…-murmuró.

-rompiste tu propio record, las dos de la mañana…-comentó mirando delicado reloj de muñeca, después sus ojos azules se posaron de nuevo sobre él en espera de algún comentario.

-…yo…-frunció el ceño y bajó la mirada.- te dije que no me esperaras… que llegaría algo tarde…

-¿algo?-su voz francamente sorprendida hizo que el muchacho apretara su quijada avergonzado, la bella mujer se levantó, cruzando sus brazos.- espero que este mes suban tus notas considerablemente… este grupo de estudios se dedica a estudiar día y noche…

Él no levantó el rostro sin ser capaz de discutir algo.- ¿no será que me estás mintiendo?.- Ieran examinó el aspecto de su único hijo un par de segundos, no parecía que se había quitado la ropa o que llevara algo diferente a cuando había salido de casa por la tarde. Al ver que Shaoran no parecía tener intención de responderle lo pasó de largo y salió de ahí.

El joven castaño se quedó ahí de pie, sin pensar con claridad en nada. ¿Solo eso? ¿No lo reprendería un poco más?

Se dejó caer en el mullido colchón, y a pesar de que se moría de sueño no pudo conciliarlo inmediatamente, admiró el techo blanco.- mañana será mi noche libre…-susurró con una sonrisa mediana.- dormiré toda la tarde…

Calló en un sueño muy pesado, uno del que ni su potente despertador logró sacarlo cuando amaneció ese mismo día.- ¡Shaoran! ¡Shaoran!

-mhm…-se dio la vuelta y cubrió su cabeza con una almohada para dejar de escuchar los agudos aullidos de quien supuestamente intentaba despertarlo.

-¿estás bien?-la voz alarmada de la mujer le hizo sentarse un momento, con los ojos aun entrecerrados.- ¡dormiste con la ropa!-el muchacho lanzó un bostezo como respuesta a su protesta.- no me digas… ¿llegaste tarde de nuevo?

-un poco…-susurró rascando su nuca.

Ella llevó una mano al suave cabello de su hermano, y lo acarició varios minutos como si se tratase de un niño pequeño, Shaoran se exaltó cuando miró sus ojos azules llenos de lágrimas.- ¿Qué te pasa? ¿te sientes mal?-

-¡no deberías estar haciendo todo esto!-reclamó, limpiando sus ojos, intentando no llorar.- por que aunque no es tu responsabilidad lo estás haciendo…

-¿te molesta mucho que lo haga?-preguntó seriamente el castaño.

-te lo agradezco mucho, pero me gustaría que no siguieras…-contestó con voz suave. Shaoran lanzó un gesto parecido a una sonrisa.

-lo siento, pero está fuera de discusión.-sus ojos penetrantes hicieron entender a Fuutie que nada podría hacer.

-eres el hermano más terco que alguien podría tener…

-vaya, que honor…-dijo con algo de sarcasmo, pero con una clara sonrisa.- pero no tienes que llorar por eso.- confesó limpiando sus mejillas.- si mamá te ve así pensará que te sientes mal… y me podrías meter en un buen lío…

-tú serás como un padre para él ¿no es así?-le preguntó, Shaoran detectó un tono algo parecido a la ansia y la esperanza mezcladas.

-b-bueno, yo… es que…-murmuró nervioso.

Fuutie tomó una de las manos de Shaoran y la colocó sobre su vientre abultado.- ¿y no has sabido nada de…?

-¡¡ese maldito, miserable, mentiroso!-su grito hizo saltar a Shaoran de donde estaba sentado, e intentó zafarse de las garras de su hermana cuando esta comenzó a sacudirlo violentamente.

-¿Qué sucede aquí?-preguntó la autoritaria voz de Ieran desde la puerta de la habitación, Fuutie se quedó estática al igual que Shaoran. Al ver que ninguno de los dos respondía lanzó un suspiro resignado.- se te hará tarde, hijo…

El castaño miró su despertador.- ¡demonios!-gimió y de un salto se levantó. Entró al cuarto de baño, mojó su rostro con el agua helada para lograr despertar por completo, se examinó por varios minutos.

No sabía que le veían las mujeres, pues no se consideraba exactamente atractivo; él no buscaba serlo y a veces era inconsciente de aquello y de las diferentes reacciones que ocasionaba en sus compañeras de clases.

Era lo suficientemente alto y tenía un cuerpo debidamente delgado y atlético; con un pecho ancho y una cintura estrecha que lograban una armonía perfecta en él. Los rasgos de su apuesto rostro se habían endurecido un poco aunque mantenía ese aspecto fino heredado de Ieran, su cabello corto y castaño permanecía revuelto como acostumbraba, y las oscuras y pobladas cejas enmarcaban los bonitos ojos mieles.

No, no era para nada feo.

Ese era el Shaoran Li de ahora, que vivía constantemente apurado y ocupado, no como antes cuando solo se preocupaba por cosas triviales y eso era lo único que había en su mente.

Se cambió la ropa por el elegante uniforme de Jimbo que no había cambiado su diseño, tomó su maletín y salió corriendo de casa con una tostada con algo de mantequilla embarrada.

Apenas llegó a la entrada de la institución la campana sonó para anunciar la hora, aceleró el paso y barriéndose llegó justo antes de que el profesor encargado de su clase decidiera cerrar la puerta.

-lo ha conseguido, señor Li.-dijo con voz neutra el maestro, dándole una breve inspección al muchacho.- solo necesitaba un retraso más para mandarlo directamente con el director…

-gracias.-respondió ignorando el comentario, y pasando hasta su lugar. Muchas chicas le lanzaron un saludo en el camino, Shaoran solo se limitó a saludarles con la cabeza.

-bien… continuaremos con lo que vimos la clase pasada…

Shaoran mantenía su mirada baja y fija en su cuaderno, volvió a sentir sus ojos pesados y como el cansancio de la noche volvía a resentirse en su cuerpo. Y la voz apaciguada del profesor solo le ayudaba a arrullarle.

Una delicada y femenina voz se escuchó de la nada, aunque nadie más que él podía escucharla.

Shaoran…

¿me estaré volviendo loco?

oye, Shaoran…

¿Cómo es posible que siga recordándola? Hacía mucho tiempo que no pensaba en ella…

¿ne, Shaoran?...

…Sakura…

-¡Señor Li!-la descontrolada voz del maestro lo hizo sobresaltarse, y abrir los ojos inmediatamente, parpadeó confundido y se percató de que todos miraban con curiosidad al alumno estrella del salón.

-¿se encuentra bien, superior Li?-preguntó un chico que le pasó su lapicero que había tirado al quedarse dormido.

-Gracias. Estoy bien.-respondió secamente.

-quizás se sienta mejor si va a tomar su siesta en la enfermería.-dijo con cierto sarcasmo el profesor, al ver que deliberadamente ese mocoso lo había ignorado de nuevo.

-Estoy bien-repitió con su cansada voz. El profesor levantó una ceja extrañado de que no le discutiera más, y siguió hablando.

Shaoran miró que no había tomado ningún apunte, y siguió sin intención de hacerlo, con el mismo lapicero que el chico del asiento vecino le había pasado comenzó a garabatear.

Su mirada se perdió unos minutos en el asiento delante de él, que estaba vacío pues el alumno que antes tomaba clases ahí había se había ido de intercambio a Osaka.

Sakura

No iba a mentir, era el nombre más bonito que jamás había escuchado, y pertenecía ni más ni menos a la que se había llegado a convertir en su mejor amiga en menos tiempo de lo que había logrado Eriol Hiragizawa o Tomoyo Daidouji.

Frunció el ceño cuando a su memoria llegó el rostro siempre sonriente de aquel muchacho que había dejado el país hacía algunos años. Había huido por que no podía darle la cara nuevamente a Tomoyo. Eso era de cobardes. Y con su fuga solo había conseguido que la joven amatista llorara varios días en su hombro.

Cuando se enteró que su amiga esmeralda también se había marchado de Tokio no pudo dejar de sentirse triste y arrepentido, había mentido en todo lo que había dicho esa noche en que Sakura los había descubierto a los tres, y mentir le había costado muy caro.

Ni siquiera había podido disculparse correctamente con ella, no había podido interceptarla como había planeado por que ella no había vuelto a la escuela el día siguiente a lo sucedido.

El nombre de ella permaneció escrito en la esquina de esa página y no se encargó de borrarlo tampoco. Hacía tanto que no la recordaba… pero a veces sus problemas eran más fuertes que su memoria y esos sentimientos de arrepentimiento que surgían de la nada.

¿Por qué se había sentido tan mal? A él nunca le había sucedido eso, al final había comprendido que ella era parte importante para él. Aunque se había tardado mucho en darse cuenta y más en admitirlo… Ella ya se había ido para cuando lo logró.

La campana sonó de nuevo, y varias veces más anunciando los cambios de clases pero para él el tiempo había pasado de la misma manera, con un enorme esfuerzo por no quedarse dormido y por sacar a la pequeña imagen de Sakura de su cabeza.

La campana sonó para anunciar el descanso, y él salió sin tener ganas de estar más tiempo encerrado en esas cuatro paredes, algunas chicas lo retrasaron en su camino al jardín para obsequiarle diferentes pastelillos que ellas mismas habían hecho, en demostración de su amor por él.- vaya… hoy también recibiste muchos…

Shaoran se dio la vuelta al escuchar la voz femenina detrás de él, le sonrió levemente y avanzó con ella hasta una jardinera.- ¿quieres probar uno?.-le preguntó con voz casual, dándole una mordida a uno de muy buena vista.- esto me ahorra el gasto de la comida

-¿Li? ¿tienes sueño?-preguntó con curiosidad la muchacha, examinó su apuesto rostro pero este no le prestó atención.- ¡no me digas que llegaste tarde de nuevo!

-ya basta, Daidouji…

La hermosa joven le miró con reproche, y se cruzó de brazos, recordándole la actitud de su madre por la noche. Ella tampoco había cambiado en ese tiempo, su cuerpo seguía siendo esbelto y ahora estaba un poco más curvado; su cabello oscuro y bastante largo hacía contrastar su pálida piel y también a sus ojos de bello color amatista que brillaban llenos de preocupación en esos momentos.

-¡ni siquiera te han dado tu primera paga y mírate!-rugió Tomoyo, pero él siguió comiendo.- ¡luces más cansado que un hombre que tiene 40 años trabajando!

-cuando me den mi paga puedes ir con Fuutie y pedirle contar el dinero…-gruñó con fastidio Li.

-¡no es por eso, Li!-la voz chillona que le lanzó, hizo poner de malas al muchacho.- ¡te están explotando y seguro por una miseria!

-no creas que hago mucho, y no hay otro horario en el que pueda trabajar… Daidouji, sabes que necesito el dinero…-su tono cansado hizo que Tomoyo se arrepintiera de haberle reclamado.

Él hacía lo mejor que podía y no había quien se lo agradeciera.

-esto no está bien Li, ¿no sabes que el trabajo para menores es ilegal?-su tristeza se reflejaba en el brillo de sus ojos, Shaoran tomó otro pastelillo y lo comenzó a devorar.- ¡por lo menos fuera un trabajo más a tu nivel!

-no empieces…

-¡un simple mesero!-gimió con frustración contenida.- ¡mesero de un bar para adultos!

-nadie más me hubiera contratado justamente por que es ilegal.-aclaró algo sorprendido por ver como Tomoyo se retorcía por la impotencia.

-uno de los mejores alumnos de Jimbo es mesero.-siguió, Shaoran comenzó con otro pastel.

Silencio.

-¿terminaste?-le preguntó después de varios minutos de silencio.- no lo voy a dejar, Daidouji… ni siquiera Fuutie me ha detenido ¿crees que tú podrás con esos reclamos?

Tomoyo frunció el ceño y volvió a sentirse culpable, sintió la seriedad que Shaoran emanaba… él se estaba convirtiendo en adulto aun más rápido que ella, a pesar de que las mujeres maduraban más rápido, según los estudios científicos.

Sobre él estaban cayendo responsabilidades que no le correspondían y que él estaba asumiendo por cuenta propia también. Y no se quejaba… él no estaba reclamando y solo se contentaba con trabajar a pesar de que nadie lo estaba apoyando.

¿Por qué?

Shaoran estaba de nuevo solo.

Tomoyo se sintió triste… si tan solo Sakura se hubiera quedado… seguramente ella estaría a su lado, dándole ánimos y apoyándole sin preguntar que era lo que estaba haciendo. Seguramente no le estaría reclamando como ella en esos momentos… pero si él no se preocupaba por sí mismo ¿Quién lo haría?

Shaoran no la había dejado acercarse más a él, después de que Sakura se fuera y comprendió que él jamás había estado enamorado de ella… Shaoran se había confundido.

Y no era que la sorprendiera, por que él no conocía nada más, ni a nadie más. Shaoran Li solo la había admirado y había confundido su estima como amor. Eso había sido todo.

-si tan solo Eriol estuviera aquí…

-¡no menciones a ese cobarde!-gruñó el castaño, poniéndose repentinamente de pie, su ceño fruncido se acentúo aun más, dándole a su rostro un gesto sombrío.

-Li…-susurró ella.

-si había alguien con el derecho a estar molesto esa noche, eran tú y Sakura.-continúo mirando al frente, apretó los puños con impotencia, su voz profunda hizo que Tomoyo lo mirara pensativamente.- y él prefirió no arreglar las cosas… no merece que lo recuerdes…

-no me entiendes…-susurró Tomoyo tristemente, pero agradecida por la preocupación del muchacho, agachó la mirada y se fijó en sus pálidas manos.- es solo que yo no quiero olvidarlo…

Shaoran lanzó un suspiro resignado.- ¿así que estás enamorada de su recuerdo?

Los ojos de Tomoyo se abrieron como platos, sorprendida por la inesperada respuesta del castaño. Ambos guardaron silencio, sin saber que era correcto decir, la amatista buscó en los bolsillos de su falda y sonrió cuando encontró un papel doblado en cuatro partes.

-¿sabes? hay una mujer que lee las cartas muy cerca de aquí.-se levantó para mostrarle la propaganda que llevaba con su tranquila sonrisa.- me gustaría que me acompañaras… es que…-rió nerviosamente.- me da un poco de miedo ir sola…

-¿una bruja?-preguntó intrigado el chico al ver la hoja que tenía llamativos colores y algunas estrellas adornando el nombre de dicha mujer. Masami.- ¿para que quieres ir con una?

-me gustaría que me dijeran mi futuro.-sus ojos brillaron ilusionados, por la nuca de Shaoran resbaló una gotita.- ¡Hohoho, una nunca sabe lo que le espera!-le mandó una mirada traviesa- ¡podrían leerte las cartas a ti también!

-¡estás loca!

Hablaron otro rato, hasta que la campana volvió a sonar.- ¡nos veremos en deportes!-le gritó Tomoyo cuando se separaban en el pasillo.

La clase A y B se juntaba para la clase de deportes, así que en ese tiempo se encontrarían. El joven Li se encontraba inquieto por lo que planeaba su amiga amatista, sin duda él no la acompañaría, odiaba ese tipo de cosas.

Pensaba en una manera para poder escapar limpiamente de la chica mientras avanzaba a la clase de informática, rodeado por los muchachos con los que compartía clases, todos reían y hacían mucho escándalo, ni siquiera podía concentrarse.

Sin que él se diera cuenta, una persona avanzaba por ese mismo pasillo aunque en dirección contraria.- "seguramente irá al salón y ahí me interceptará… tengo que escapar antes de que eso suceda"-su mirada siempre al frente, sin percatarse de nada en especial…

Todos seguían hablando animadamente, aquella persona avanzó a un lado del grupo de alumnos, algunos se percataron, otros siguieron sumergidos en su plática sin poner atención.

El castaño se detuvo precipitadamente haciendo que uno de sus compañeros chocara contra su espalda.- ¿pasa algo malo, superior Li?

Él miró a la nada unos segundos, y giró levemente el rostro siguiendo con la mirada la figura que se alejaba, y que no les había prestado la más mínima atención.- ha estado muy raro…-murmuró un joven.

-si, y también ha lucido cansado…

-seguramente el entrenamiento de Fútbol se está volviendo insoportable…

-pero el capitán Li lo cumple sin ningún esfuerzo.-dijo un miembro del equipo.

Shaoran seguía en la misma posición, a pesar de que esa persona ya ni siquiera se veía.- "¿quién sería?"-frunció el ceño.- "no pude pensar en algo cuando pasó a un lado… ni siquiera le distinguí… no reaccioné".-se encogió en hombros y dio el tema por terminado.

-superior Li… ¿de verdad no quiere ir a la enfermería?-preguntó el que había chocado con su espalda.

-No. Estoy bien.-respondió cortantemente y siguió caminando. Todos le miraron extrañados.

-no podemos negar que es extraño…

-pero es genial…

Cuando llegó la hora de salir, Shaoran intentó pasar inadvertido entre el tumulto de alumnos que intentaban irse. Optó por irse por la entrada trasera y así librarse de Tomoyo, de ninguna manera iría con una bruja.

-¡te encontré!-sonrió la chica saliendo de la nada, mientras Shaoran bajaba las escaleras.

-¡Waaaaa!- ¿Cómo hacía eso? Corrió pasándola de largo y se fue por uno de los pasillos que los alumnos no acostumbraban, el de la biblioteca. Se escondería ahí hasta que Daidouji se diera por vencida.

Abrió la puerta con un gesto cansado.- ¡aquí estás!-gritó con una enorme sonrisa.

-¡shhhh!-se escuchó desde dentro de la biblioteca.

-¿Cómo hiciste eso?-le preguntó estupefacto Shaoran.

-¡acompáñame con Masami!

Li retrocedió y comenzó a correr para alejarse de ella, no la escuchó seguirle. Cuando iba a dar la vuelta en una esquina, la figura de Tomoyo se interpuso en su camino.- ¿Por qué huyes?

-¡Waaaaaaaaa!-se dio la vuelta y corrió por donde venía. Bajó las escaleras, de cuatro en cuatro hasta que consiguió llegar a la entrada principal sin que Tomoyo lo interceptara.

-muy bien, estamos listos…-La joven Daidouji lo esperaba recargada en la entrada, cuando lo vio llegar se acercó a engancharse a su brazo para que no se fuera.

Li lanzó un suspiro resignado, aun con la respiración agitada. Tomoyo lo guió por las calles de la ciudad hasta una mansión, una muy elegante y donde daba directamente la luz del sol, estaba algo apartada de todo el bullicio. Shaoran pensó que quizás por eso le daba miedo ir sola, pues estaban ya algo lejos de sus casas.

Cuando entraron un vestíbulo enorme les dio la bienvenida, con lámparas de velas encendidas y todo el piso estaba alfombrado, había varias mesas con jarrones antiguos y algunos tenían flores. En las paredes habían cuadros con marcos dorados y a pesar de que el Sol daba directamente en la casa esta lucía por dentro muy oscura.

-bienvenidos, Mademe Masami los atenderá en un momento.-saludó un mayordomo, que llevaba una bandeja plateada completamente vacía, se acercó hasta ambos jóvenes y les extendió la charola.

-¿huh?-Shaoran miró confundido el objeto.

-¡ah, es verdad!-Tomoyo sonrió y buscó en uno de los bolsillos de su falda, sacó dos billetes y los dejó sobre la charola. La bandeja estaba frente a Li pero este aun miraba escéptico.

Tomoyo le dio un ligero codazo.- ehm ehm…-carraspeó.

-¡no creas que pagaré!-rugió el castaño indignado, Tomoyo sintió sus mejillas hervir y miró avergonzada al mayordomo el cual movía la charola insistentemente para que depositara el dinero.

-vamos Li… vamos…-canturreó en voz baja, golpeándole un poco más.- va… mos…-pisó su pie con fuerza mientras sonreía forzadamente.- p.a.g.a

-¡eekk!-el chico gimió por el dolor.

-paga… paga…

-¿joven?-refunfuñó aquel mayordomo, aun con la bandeja frente a él.

-me estás avergonzando, Li…-le susurró Tomoyo amenazadoramente, tratando de disimular ante el hombre con una sonrisa torcida que pretendía ser gentil.

-está bien…-gruñó Shaoran por lo bajo, buscó en sus pantalones y dejó la misma cantidad de dinero que Daidouji.

-Madame Masami estará feliz en atenderles…-dijo automáticamente el hombre, como si supiera el diálogo de memoria.

-me obligaron…-murmuró amargamente Shaoran para sí.

Las luces se apagaron dejando el vestíbulo en completa oscuridad.- pasen, pequeños…-no sabían de donde provenía la voz, pues se oía uniformemente. Shaoran y Tomoyo avanzaron juntos sin saber donde caminar, aun así no se golpearon contra nada.

Una débil luz se encendió y Shaoran se dio cuenta de que era una bola de cristal, al centro de una mesa con un mantel púrpura con algunos adornos dorados. Dos sillas estaban al frente y una mujer con un turbante del color del mantel y con los mismos adornos, estaba sentada al otro lado de la mesa, su vestimenta era extraña, como una bata con unas mangas largas y acampanadas.- vengan… que les diré lo que les depara el futuro…-dijo con su misteriosa voz, que hizo a Shaoran sentirse ridículo por estar ahí.

Los amigos se sentaron y esperaron en silencio a que la mujer agregara algo más.- Su nombre. Su edad. Y su cumpleaños.-pidió moviendo sus manos sobre la bola de cristal.

-Soy Daidouji Tomoyo, tengo 16 años y cumplo años el 3 de Septiembre.-respondió sonriente la jovencita de mirada amatista.

Shaoran se cruzó de brazos, sin estar dispuesto a hablar, la adivina le miró largo rato, como reflexionando.- ¿joven?

-ehm ehm…-de nuevo el carraspeo de Tomoyo.

-Li Shaoran. 17. Julio 13.-dijo rápida y secamente.

-vaya… pero que joven tan interesante tenemos aquí…-murmuró para si, sin ser escuchada por sus clientes.- ¡muy bien! ¿y que quieren saber?

-bueno…-las mejillas de Tomoyo se encendieron y jugó nerviosamente con sus manos.- solo, me gustaría saber que me depara el futuro… solo eso.

-¿son novios?

-¿no debería saberlo usted?-preguntó desafiante Shaoran, bajando un poco el rostro pero sin quitar su mirada penetrante de ella. La adivina sonrió.

-más que mis poderes, mi instinto me dice que no.-comentó cortésmente ¡pero que chico tan difícil!.- no hacen buena pareja…

Shaoran parpadeó al igual que su compañera, si le hubieran dicho eso años atrás hubiera arrojado la mesa y hubiera golpeado a la mujer.

-tiene razón.-sonrió gentilmente Tomoyo

Ambos afirmaron rotundamente.- así que son buenos amigos… muy bien pequeña…-de algún lugar sacó una baraja de cartas, le dio a escoger tres.

-estas no son cartas del tarot…-comentó Shaoran, mirando con atención la formación que les daba la adivina sobre la mesa, pidió a la jovencita escoger tres cartas nuevas.

-tienes razón, son cartas Clow.-respondió la mujer con una sonrisa amable. Leyó varios minutos las cartas que la joven amatista había seleccionado.- veo que estás muy enamorada… aunque no estás segura si eres correspondida…

Tomoyo abrió sus ojos, dándole a entender que había acertado, pero Shaoran no le encontró sentido.- piensas que cometiste errores… pero en realidad diste buen tino.-le guiñó un ojos en señal de despreocupación.- parece que serás muy feliz… todo ha sido parte de un prueba que aun no has concluido…

El silencio dominó en el lugar.

La mujer miró penetrantemente al muchacho que no prestaba mucha atención, examinaba a su alrededor. La mujer sacó una botellita y la colocó sobre la mesa, la destapó y un olor muy extraño salió de ella.

-huele a rosas…-murmuró Tomoyo aspirando.

-tierra mojada…-contradijo el castaño.

-canela.-confesó la adivina.- esta es una manera de saber como ve cada quien su vida y también ayuda a predecir el futuro.-aseguró.

Shaoran…

¿de donde salía esa voz?

Shaoran…

¿venía de su mente?

-hay alguien que a pesar de no recordar a menudo, está aferrado a tus recuerdos y ahí…-la voz seria de la mujer hizo a Shaoran prestar atención.- y también hay otra parte de ti… que se niega a aceptarla, se niega a que esa persona permanezca ahí…-señaló el pecho masculino.

Shaoran…

Ella lo estaba llamando… desde alguna parte… era Sakura… estaba seguro de que ella también lo recordaba, sino sería imposible tener aquella conexión. Sería imposible que ella siguiera tan fresca en su memoria.

¿te sientes orgulloso de que ella te recuerde?

-no-

Seguro estás feliz de que ella permanezca aquí, en tu mente… Shaoran.

-sería imposible olvidarla…-

Pero deberías intentarlo… por que ella, ya lo hizo… eso es seguro.

-no es verdad…-

¿Cómo lo sabes, Shaoran?

La fría voz que identificaba como la suya propia hacía que el joven dudara de algo de lo que estaba completamente seguro, algo a lo que se aferraba, algo que deseaba.

Tomoyo miró con preocupación al joven que tenía sus ojos cerrados, como si al oler la fragancia desconocida, hubiera entrado en un estado de reflexión.

¿Para que quieres que te recuerde? ¿Para que te odie eternamente?

Sintió temblar sus manos, llenas de furia contenida.

- ¡cállate de una maldita vez!-

¿Tienes miedo, Shaoran?

Apretó sus labios con fuerza, permaneciendo renuente a dar una respuesta.

¿Tienes miedo a que ella te haya olvidado?

¿tienes miedo a que te odie?

¿Qué es lo que más te da miedo?

-yo…-

¡tienes que olvidarla de una buena vez!

-no quiero… ¡eso jamás!-

Shaoran…

-¡Li! ¡por favor reacciona!-suplicó Tomoyo, al ver como hacía gestos extraños en su rostro, la adivina miraba todo serenamente.

Tronó los dedos y Shaoran inmediatamente abrió los ojos, respirando agitadamente, sin reconocer donde se encontraba.- haz escuchado otra parte de tu corazón… pero es vital que no la escuches nunca más…

-¿ignorarla?-preguntó, tratando de mantener una respiración acompasada.

La mujer asintió.- solo así, lo que he visto se cumplirá… recuerda que el futuro está en las manos de cada quien…

-¿Qué clase de adivina es usted?-preguntó levantando una ceja el muchacho, la mujer rió.- de saber que no teníamos nada predestinado no hubiéramos venido… solo nos ha hablado de posibilidades de lo que podría ser y lo que no, al final no nos reveló nada relevante.-su voz fría hizo que la mujer se diera cuenta de que, ese chico estaría metido en muchos líos si no se rendía ante lo que se le presentaba.

Él lucharía a pesar de que estuviera en contra de su propia felicidad.

-soy la mejor adivina en mi clase…-afirmó, se puso de pie y les lanzó una mirada gentil.- gracias por haber venido…

-no nos dio respuestas de nada…-siguió protestando Shaoran mientras salían del lugar. Tomoyo le miraba de reojo.

-¿Qué te sucedió allí dentro?-preguntó algo preocupada, el cielo estaba más anaranjado.

-no lo sé…

Li miró por el rabillo del ojo a Tomoyo, que reía tranquilamente.- vas a pensar que estoy loca… pero, me da la impresión de que… de que…

-es difícil de explicar.-comentó bajando la mirada.- es como tener un presentimiento estancado en el pecho.-dijo tocando esa parte de su cuerpo.

-vaya… ¿tiene mucho que te sientes así?-inquirió con voz triste, Shaoran le sonrió amablemente.

-no tiene nada de malo que no te hayas dado cuenta… deja de preocuparte por mí, por favor.-le pidió sutilmente, Tomoyo sintió las lágrimas ir a sus ojos.

-yo no he podido ser buena amiga, por que estoy sumida en mis problemas---

-como todos, no eres la primera y no serás la última.-habló comprensivamente tratando de calmar a la amatista. Le sonrió delicadamente, era raro verle gestos como ese pero en momentos como aquel se ameritaba.- por eso espero que me perdones cuando haga lo mismo…

Tomoyo le devolvió una hermosa sonrisa.- si… entiendo…-rió un momento.- aun así no me saco de la cabeza, que si Sakura estuviera aquí, las cosas serían muy diferentes.

Shaoran se encogió en hombros.- pero Sakura no está, y quizás nunca volvamos a verla… tú misma me comentaste que de un día para otro habías perdido el contacto con ella…

-¿Qué harías si la volvieras a ver?

Shaoran ni siquiera tardó en contestar.- le pediría perdón, eso haría.

Satisfecha por su respuesta, la muchacha asintió.

-¡ya lo decidí!-dijo animada Tomoyo, levantando su puño.- ¡olvidaremos todo nuestro frustrante pasado y seguiremos! ¡ya no podemos arreglar nada y solo nos torturamos!

Por la nuca de Li cayó una gotita de sudor.- es lo que he estado tratando de decirte los últimos años…

-jeje, lo siento.-se detuvieron en una esquina.- aquí nos separamos… ¡hasta mañana, Li!

-adiós.-el castaño se quedó ahí parado, mirando como Tomoyo se alejaba, levantó automáticamente su brazos y miró sin mucho interés su reloj, lo examinó largos segundos como analizando la información.- ¡eeekk! ¡¡se me hará tarde, aun tengo que hacer los deberes!

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Los pajarillos daban su canto matutino entre las ramas de los árboles, era aun temprano y se podía ver la ligera neblina de la mañana a pesar de que el sol ya estaba arriba.

Tenía acostumbrado llegar temprano para dar un repaso a la clase, y también para poder las flores que ella quisiera en el jarrón, nadie le negaba nada, de todas maneras. Parpadeó al ver como alguien entraba arrastrando los pies a la institución, le siguió en silencio.

Era Shaoran.

Entró al aula 1-A y lo encontró en su lugar, acostado en su mesa y ocultando su rostro entre sus brazos, estaba durmiendo.

-¡Li!-llamó asustada.- ¿estás bien? ¿Qué te sucede?

-¿huh?-levantó el rostro confundido y después le sonrió vagamente.- ah, Daidouji… solo estoy cansado…

-¡esto es más de lo normal!-gimió examinando las ligeras ojeras que se formaban bajo sus bellos ojos mieles. Se acercó un poco a él y lo olfateó pues desprendía un extraño y leve aroma.- ¡hueles a tabaco!-protestó jalándolo por el brazo para ponerlo de pie, lo sacó del aula.- ¡si los profesores se percatan te mandarán a la dirección!

Los alumnos que iban llegando con mayor frecuencia miraron extrañados como Daidouji y Li salían del edificio e iban a los lavabos que acostumbraban para después de las clases de deportes. La chica mojó su rostro una y otra vez, despertándolo.- ¿ya estás mejor?

-si… gracias…-susurró.

-viniste casi directamente del trabajo…-le miró fijamente, sus ojos amatistas clavados en su rostro.- seguramente solo pasaste a cambiarte…

-algo así, dormí como dos horas…-rascó su cabeza y lanzó un bostezo.- de pronto el negocio se llenó, y no terminábamos… hasta que me dejaron salir… pero ya estoy mejor.-trató de sonar convincente.- vamos que se comienza a hacer tarde…

-Li, tienes que dejar eso…-habló seriamente.

Shaoran se dio la vuelta, con un gesto que Tomoyo hacía mucho no veía.- voy a proteger a mi familia, Daidouji…-su fría voz hizo sentir nerviosa a la chica.- …cueste lo que me cueste…

Definitivamente no lo discutiría con ella.

El castaño avanzó sin esperarla, y desapareció de ahí. Se refugió en su aula, Tomoyo ya no volvió.- ¡buenos días, superior Li!

-Buenos días.-respondió cortante, pensativo.

Los minutos restantes se la pasó mirando por la ventana, como antaño.- ¡vamos chicos, tomen asiento!

Li miró sin mucho interés al hombre que hablaba al frente.- El día de hoy se integra una nueva alumna al aula… espero que sean amables con ella… adelante.

Una exclamación general se escuchó, Shaoran abrió sus ojos algo sorprendido. Y no era para menos.

La hermosa muchacha parada ahí les miraba con una tierna sonrisa, sus enormes ojos verdes brillaban dulcemente, era casi inexplicable. Era esbelta y de bonita figura. Tenía un fino rostro, perfilado con su piel blanca y sus mejillas ligeramente sonrosadas, sus labios rosados. Su larga cabellera estaba suelta y daba algo más por debajo de sus caderas, ligeramente rizado y su tonalidad castaña despedía brillos dorados con la luz que entraba por la ventana. Pero tenía un corte curioso sobre el fleco que cubría su frente, como dos cortos mechones que enmarcaban su precioso rostro.

Era como un ángel caído del cielo… el más bello que había. Desprendía delicadeza, gentileza y amabilidad; además de frágil y dulce.

Los alumnos no prestaban atención a nada más que la figura frente a ellos. Incluso la persona que podía ser más indiferente ante todo, Shaoran. El único sonido que había era el de la tiza.

Li desvió su vista hacia el pizarrón, sus ojos se abrieron como platos, su boca se entreabrió, su corazón también se había detenido. Cuando el profesor terminó de escribir les habló a sus alumnos de nuevo:

-ella es Kinomoto Sakura.

CONTINUARÁ.

Tardé bastante en actualizar y admito que no he podido superar el capitulo anterior jajaja ..U por que me gustó muchísimo xDD ¿Qué modesta, no? ehm… Discúlpenme por eso ¡¡GOMEN NASAI! Leí un review donde decía que la espera tenía que valer la pena, y cuando lo leí me sentí obligada a escribir algo espectacular, algo lleno de emotividad, algo que les gustara. Pero tuvieron que verme estas semanas T.T escribí mínimo tres veces este capítulo, y nunca me gustó hasta que pude terminar esta versión, que aunque me gusta no me satisface completamente, perdónenme si los decepciono. u.uU ¡me esforzaré aun más!

Pero la cosa tiene que mejorar para el siguiente capitulo, ya verán de todo lo que es capaz Sakura para cumplir su venganza. Estoy segura de que muchos han pensado acerca de lo que hará y casi puedo leerles el pensamiento, y podría decirles que no se equivocan, pero las cosas no se quedarán así. Vemos que Tomoyo sigue enamorada de Eriol y pues éste quien sabe donde anda o que es de él, pero sigue siendo tan manipuladora como siempre, aun así los admiradores de la pareja, no se me desesperen por favor!. :P

Por cierto, yo sabía que en Japón el trabajo para los menores era completamente ilegal (creo que en muchos lugares del mundo es igual) por eso pongo a Shaoran siempre escondiéndose, ¿ya ven que no es tan malo? xDDD ¡¡él es genial, nunca se le va a quitar lo heroico!

¡Espero sus valiosos comentarios!

ah demonios, lo admitiré, me encantó ver tantos reviews para ese solo capitulo, me siento halagada y contenta conmigo misma. F.E.L.I.Z. Sospecho que esta vez no recibiré tantos TT-TT lloraré mi desgracia, pero sé que lo merezco (una patada en el trasero) Aun así, no los dejo de invitar a dejar alguno! quiero! x.x! que cínica soy… son un alimento para el alma… O.O (ojitos de perrito triste) Aunque la verdad si sirven de incentivo, como lo mencioné arriba.

Muchas gracias a las personas que han escrito a lo largo de este tiempo! Sin ustedes no lo hubiera logrado! también muchas gracias a las personas que por primera vez dejan un review al fic, me gustaría verlos de nuevo :D

Desviando un poco el tema…

¿Saben? cambiaré mi página, por que ehm ehm el motivo por el que la abrí es medio soso (para mí) creo que hasta olvidé la contraseña, tendré que cambiarla. Le cambiaré el nombre y pues le cambiaré el color jajaja xDD no sé, pero lo que quería decir es que ahí comentaré algunas cosas sobre el fic, y también cosas que pienso sobre cualquier cosa XD Casi como si fuera un diario, he decidido cambiar el rumbo de mi vida (jajajajajajajajaja! sueña!) e intentaré estar más cerca de los lectores n.n (ya sé que a nadie le interesa pero de todos modos quiero intentarlo).

Muchas gracias por todo!

y en un ligero susurro:- …y espero sus reviews… Hohohohoho!

los quiere, lady :x