La luna, tan elegante como misterioso astro... brillaba y sin pretender algo llamaba la atención y era la inspiración de millones... no como lo hacía ella que quería conseguir la alabanza de quien se cruzara en su camino.

Quería la de él. ¡No¡ya no más!

Lanzó un gruñido quedo y entró de nuevo a la habitación, a sus pies un bonito oso de felpa que antes había lanzado al piso en su arranque de ira, ahora estaba más tranquila... en lo que cabía. Su mente trabajaba a toda máquina planeando una venganza reformada y devastadora que cobrara toda la vergüenza que sentía de si misma gracias a él.

Que coraje... ser engañada por el mismo tipo y de la manera más estúpida...

Era una tonta.

Recogió el osito y lo examinó en silencio, sus pequeñas manos capturaron lo que sería el cuello del oso y lo apretaron, liberando toda la tensión que sentía... cuando sintió que sus manos dolían por el agarre, soltó el muñeco y lo pateó levemente para permitirse a si misma el paso.

Se posó frente al sencillo tocador. Abrió uno de los cajones, sacó del fondo de este una fotografía con las orillas rasgadas y las puntas torcidas. La abrazó con delicadeza contra su pecho, cerrando tiernamente sus ojos y lanzando un suspiro la regresó a su lugar, levantó su bello rostro y se topó con el espejo.

Un gesto torcido se escapó de sus finos labios, sus verdes orbes fijas en el espejo que reflejaba su imagen, si, era hermosa. Su cabello ondulante caía con única gracia sobre sus hombros y su espalda, muy, muy hermosa. Sin embargo ese gesto no quedaba y estropeaba ligeramente la imagen, era algo parecido a una sonrisa y sus delgadas cejas se fruncían.

Li le había tomado el pelo por segunda vez... y esa era la gota que derramaba el vaso... ¡no se lo perdonaría!

...Traición...

¿qué no estaba arrepentido por que le había hecho en el pasado?

-es un cínico.-murmuró para si sin despegar sus brillantes ojos verdes de su reflejo, no sabía lo que veía frente a sí... no lograba reconocer ese bello rostro endurecido por el enfado.

El pequeño Kero no avanzaba en medio de todo el desastre en la habitación, muñecos, cuadernos, botellitas y muchos otros objetos estaban regados en el piso, las puertas del balcón abiertas, dejando entrar la brisa nocturna. Parecía temeroso a que su dueña deseara desquitar su ira contra él...

¿por qué era tan cruel con ella?

¿ni siquiera tenía la decencia de disculparse¡era un cobarde¡un maldito cobarde!

la jovencita dejó caer sus brazos a sus costados y sus puños se crisparon, sin querer sus mejillas se llenaron de lágrimas... por segunda vez en esa noche... A pesar de todo se encontraba agotada.

¿por qué?

-¿por qué... soy tan...?-cerró sus ojos con fuerza.- ¡soy tan débil!

No negaba que había caído bajo su encanto una vez... pero volver a verlo sin saber que era él, era más de lo que podía esperar o si quiera imaginar. El rostro apuesto del ambarino se instaló en su mente y no salió de ahí. No tenía caso pensar en él... si solamente lastimaba.

ESE hombre no estaba hecha para amarla.

Pero eso ya no importaba. Ya no.

A Ella ya no.

Por que había una posibilidad de que hubiera una persona más, además de ese castaño que fuera capaz de quererle, de protegerle... Alguien a quien ella podía amar sin temor al engaño. En algún lugar. Shaoran Li era parte del pasado.

-yo no quiero nada de él... ni siquiera... una disculpa...-murmuró por lo bajo, en sus ojos un brillo opaco muy familiar para los conocidos de ella, no se molestó en secar sus húmedas mejillas, no tenía caso... Para ella era lo más normal del mundo llorar... llorar por...

¿por qué¿por qué te desprecian?

No.

Era algo aun más fuerte... aun más doloroso si era posible...

...Desamor...

Ella se había prometido a si misma no llorar más por esa persona... ya no podía... ya no lo permitiría... y también era una promesa que había hecho con alguien más... por su propio bien.

...Amor...

...Que dilema...

-¿quieres jugar? Juguemos.-de nuevo esa sonrisa perversa apareció en el bello rostro de Sakura Kinomoto.- pero después no vengas a mí, suplicándome... rogándome... por que entonces; yo no tendré piedad ni de ti, ni de tu corazón...

Título: Realidad

Card Captor Sakura

"Amor verdadero"

-Mmmh...

Había descansado como hacía mucho que no lo hacía, no tuvo prisa en levantarse por que el sueño se le había ido, sintió un tibio bulto a su lado, con delicadeza descubrió al bonito gato Himalayo que ronroneaba cerca de su cuerpo en búsqueda del delicioso calor que desprendía el apuesto muchacho.

-será mejor que me de prisa...-se dijo con una sonrisa, sin molestar a su nueva mascota se puso de pie y comenzó a alistarse...

...Sakura...

La bella figura de Sakura Kinomoto llegó repentinamente a su mente... sin entender bien por que... esperaba que no le sucediera a diario por que no estaba dispuesto a acostumbrarse.

Se preguntaba si acaso sería capaz de soportar un instante a esa niña desconocida, por lo menos ese día... Había logrado alejarla el día anterior, y un rechazo era más que suficiente para una chica, no volvían a acercarse.

Seguramente ella no se interesaría más en él, y dejaría de deslumbrarse por la imponente personalidad que sus compañeras de curso le habían obsequiado.

Si supieran lo que había detrás de ese rostro 'bonito'. Una mente turbada y un alma arrepentida...

Bajó los escalones sin prisa aparente, con su pulcro uniforme oscuro y su maletín en mano que dejó en una de las sillas del pequeño comedor; Ieran bebía café mientras leía el periódico, con un marcador subrayaba algunas líneas y volvía a la tarea principal. Fuutie con su vientre abultado cocinaba lo que seguramente era un delicioso desayuno para él.

Por lo menos no olía tan mal...

-buenos...-saludó ligeramente sentándose frente a su madre.

-buenos días, Shaoran.-murmuró la señora Li, sin levantar el rostro.- me sorprende que no hayas ido al círculo de estudios...

-ah, me encontraba algo cansado, madre.-se apresuró a mentir, embarrando algo de mantequilla en una tostada.- Tomoyo me dijo que íbamos adelantados y que un día no nos retrasaría...

-oi, hermano...-Shaoran lanzó un bufido para indicarle que la escuchaba.- tú y Daidouji... ¿están saliendo, ne?

La penetrante mirada miel del muchacho se clavó sobre la que próximamente sería mamá.- ¿qué tonterías dices?-cuestionó fastidiado, esa pregunta provenía de Fuutie era la misma que hacía cada día que podía.

-b-bueno, es que son muy cercanos...-balbuceó, regresando su atención al sartén donde preparaba la comida. La misma excusa que siempre daba.

-no quiere decir que no puedan ser solamente amigos.-apoyó la señora Li, haciendo a ambos guardar silencio, pero después de varios minutos sintió la pesada mirada de Shaoran sobre ella y su labor.

-¿sigues buscando...?-la mujer asintió sin darle importancia, y aunque la tuviera no le daría explicaciones a uno de sus hijos.- deberías saber que en esta época ya no se contrata a gente mayor de 40 años...-murmuró de manera tranquila él, para después darle un mordisco a su tostada.

-no es tan vieja como crees.-rió Fuutie dejando el desayuno de su hermano sobre la mesa y frente a él, huevo, pan y café, bastante modesto a comparación de los desayunos que le ofrecían cuando era más pequeño. Ieran lanzó un gruñido con el que le dio la razón.

-no vamos a vivir por siempre con tu liquidación.-le recordó el varón, frunciendo gravemente el ceño, pero ella siguió sin mirarlo.- ¡madre, escúchame!-reclamó, los frívolos ojos azules de Ieran siguieron repasando el periódico, ignorando limpiamente al castaño-¡es que acaso no te importa que no comamos?

-tenemos ahorros, Shaoran.-dijo aparentemente despreocupada Ieran, marcando otro anuncio.

-¿y ese niño?-inquirió molesto señalando la barriga de su hermana.- ¿crees que él comerá con esos ahorros¿por cuánto tiempo, huh¿hasta que pueda mantenerse por si solo?

-hermano... yo entraré a trabajar y...-pero una mirada fiera del chico hizo que Fuutie guardara silencio.

-tu hermana tiene razón, es su responsabilidad no tu---...-pero Shaoran la cortó.

-¡entiende que no quiero que eso suceda!-replicó el castaño, dejando miles de cuestiones en las mujeres.- ¡no quiero que mi sobrino tenga una madre que nunca le prestó atención!

-hermano...-susurró la mujer más joven ahí.

-¡por eso quiero que me dejes trabajar a mí!-su mirada decidida hizo dudar un momento a la madre de ambos jóvenes ahí, pero de inmediato se despejaron.- ¡permíteme salir de Jimbo!

-¿salir de...?-incrédula Fuutie miraba la situación, finalmente Ieran había mirado a Shaoran.

-¿en que estás pensando?-cuestionó con severidad la señora.- ¿no piensas en la Universidad¿piensas tener un trabajo de medio tiempo toda tu vida?-Shaoran gruñó ofendido.- creo que no te he educado para eso...

-puedo entrar otro año...-aseguró.

-no dejaré que seas un perdedor como los que andaban por ahí...-sus ojos azules regresaron a las páginas grises.- tu padre que tenía mucho dinero podía mantenernos por su enorme fortuna, cuando murió yo no quería tener nada que ver con los Li de Hong Kong... así que entré a trabajar... ¡no podrías decirme tú...!

-solo necesito una oportunidad...-interrumpió.

-no tengo que explicarte que es ilegal ¿o si?

-con un demonio, ya lo sé¡pero en algún lado lo encontraré!

-¡he dicho que no y es mi última palabra!-dijo con voz autoritaria. A pesar de eso, Shaoran no agachó la mirada o se arrepintió de todo lo que había dicho.

-hermano, por favor...-la voz quebrada de Fuutie no hizo que el joven varón Li se sintiera mejor. Shaoran no quiso seguir escuchando más y con un gesto grosero dejó la mesa, tomó su maletín y se fue.

Ieran suspiró soltando toda la tensión que su único hijo varón podía crear, aun así escuchaba los constantes sollozos de su hija embarazada.- ya cálmate.-ordenó.- le hará daño a tu hijo...

-ma-madre... ¿por qué...?-iba a preguntar por que era tan injusta con su hermano, pero la viuda Li la detuvo.

-Shaoran irá a la Universidad.-dijo tajante.- lo único que tu hermano planea es arruinarse la vida...

Fuutie asintió ya sin decir nada... Ieran Li nunca cambiaría de opinión...

Su tranquila mañana se había convertido... en alguna cosa que lo llenaba de ira. ¿por qué no lo dejaban¡eso se ganaba por intentar hacer las cosas con el consentimiento de su madre y tratar de ser niño bueno!

Ya no más... no quería ver a ese bebé como a él en su niñez... Cuando su madre tuvo que trabajar y sus hermanas quedaron con la inevitable responsabilidad del hermano menor. Había sido una carga para ellas, y no dejaría que el hijo de Fuutie fuera un carga para la próxima vejez de su madre y para la conciencia de su hermana. Si ese niño o niña debía convertirse en una carga, quería que fuera de él... como él lo había sido... quizás era su propia y única manera de agradecer por tantos años de cuidados de parte de la mujer embarazada... Y no importaba cuanto se negaran ambas, él quería hacerlo.

Prefería imaginar a su hermana como buena ama de casa, como buena madre y como buena compañera de su madre que podría tomarse vacaciones definitivas. Si, así era su plan. Pero nadie lo entendía... mucho menos alguien lo apoyaba.

Sin que se diera cuenta de cuando, arribó al recinto de estudios. Jimbo. Con su imponente aspecto, los edificios nuevos y los variados tipos de árboles que estaban más bellos que nunca, altos y frondosos. Sin intención se sintió fuera de lugar.

Él nunca había pretendido algo tan caro... ni siquiera había deseado algo así.

- "si tan sol pudiera salir de aquí sería un gasto menos..."-pensó enfadado, avanzando por los pasillos que lentamente se iban llenando. Cuando llegó a su aula, la mitad estaba llena, no pudo evitar algo de sobresalto cuando encontró la bajita figura de Sakura hablar con unas chicas que se acercaban a ella con la intención de que les diera algunos consejos de belleza.

Si supieran que ella solo siguió ordenes de expertos en belleza. Rió para si.

Pero su atención se distrajo cuando oyó los suaves pero audibles pasos del chico recién llegado. Era él... ahora que lo miraba con atención y sabiendo quien era... no había cambiado mucho.

Quizás por eso le había gustado cuando lo había visto por primera vez en uno de los pasillos de esa escuela.

-"no te gustó, solo te parecía simpático"-se dijo a si misma, tratando de rectificar lo pensado. Tratando de contener las molestas cosquillas que causaba el enojo en su rostro, sonrió con ternura, entrecerrando sus ojos verdes.- ¡el superior llegó!-escuchó a una de las chicas que decía, ...como si no se hubieran dado cuenta... ¡ja!

-es tan atractivo...

-"vaya que si..."-parpadeó, sonrojándose hasta la raíz de su cabello castaño.- "¡noo, mi mente me traiciona!"-gimió, las otras chicas le miraron extrañadas.

-¿pasa algo, Saku-chan?

-ano... no...

-creo que a Sakura-chan le gusta el superior...-murmuró pícaramente otra, como si que las chicas cayeran ante el encanto de Li, fuera una novedad.

-pero parece que a él también... ¿recuerdan como la miraba ayer?

-estaríamos muy tristes... pero creo que el superior merece a alguien como tú...-suspiró una nueva. Las mejillas Kinomoto se colorearon.- no podía esperar menos... seguramente el superior tiene un gusto muy fino...

-y comparadas con Sakura-chan seguramente lucimos muy vulgares...-todas lanzaron suspiros temblorosos en dirección del muchacho de mirada miel, que era recibido en su asiento por unos chicos miembros del equipo de Fútbol.

-la verdad...-susurró con un hilo de voz Sakura.- yo no lo creo así...

Yo merezco algo mejor...

Error, Sakura.

Se quiso patear a si misma, por poco y desenmascaraba su terrible vanidad frente a esas chicas que pretendían admirarla no solo por su belleza, sino también por su humildad.- quiero decir... b-bueno... jaja...-todas la miraron expectantes.- él... y-yo... no creo merecer a alguien de su calibre...

Reputación salvada.

-vamos... salúdalo...

Una sonrisa se asomó de los labios de Sakura. Ahí comenzarían... y no descansaría hasta que él terminara perdidamente enamorado de ella. Algún día él caería como ella lo había hecho.

La destrucción de Shaoran Li estaba más cerca... y más...

En un impulso alocado las chicas levantaron a Sakura y la llevaron hasta el lugar de Shaoran, que no estaba muy lejos, se suponía hablando con los miembros del club que no eran titulares... Era bastante extraño por que a pesar de ser de primer año era el capitán. Pero en realidad no les prestaba mucha atención.

-yo creo que sería mejor un entrenamiento...-----

Shaoran miraba perdido por la ventana, incluso notó cuando Tomoyo llegaba a la escuela.

-ehm... superior...-la voz del chico, llamándolo hizo despertar a Li de su ensueño.

Los ojos mieles del muchacho delataba su sorpresa de tenerla frente a su lugar, tan temprano. Se dilataron y su boca se abrió levemente sin emitir algún sonido.

-¡tu puedes!-fueron los susurros de ánimo de las chicas.

-mírala es preciosa...-Shaoran escuchó el susurró de uno de los muchachos que lo acompañaban.

Pero ella lo sabía; era hermosa, y no tenía que esforzarse mucho para conquistar a quien quisiera, así que con esa fingida sonrisa de ángel miró al muchacho.- Buenos días... –el apenas comenzaba cabecear para responder el saludo cuando fue interrumpido.- ...Li...

El aire repentinamente se le fue de los pulmones. ¿ella finalmente lo había reconocido?- ah... Kinomoto-san...-murmuró seriamente. Sin poder evitarlo alguno de los dos, sus miradas se cruzaron y permanecieron unidas más tiempo de lo que alguno pudo haber planeado, ella divagó un momento en ellos... eran tan... bellos... y tan tristes... la tonalidad que adquirían con el brillo proveniente de afuera los hacía lucir más claros. Ella no tenía ninguna habilidad para leer las miradas, pero sabía que él la estaba examinando como ella lo hacía con él.

Y no se equivocó.

-"son... los ojos más hermosos... que he visto en toda mi vida..."-pensó, olvidando un momento todo el rencor recolectado... solo un momento así... siendo solo Sakura y Shaoran.- "pero... tiene una mirada triste... ¿por qué estás triste, Shaoran?"

...Ella no me olvidó...

...Ella sigue herida...

Las otras alumnas notaban las miradas del uno con el otro, poco a poco se fueron alejando. Era claro que sus miradas se estaban entrelazando, y era casi como imaginar que estaban hablando entre ellos.

-veo que...-susurró ella, sonriendo ligeramente.- estás más alto que antes...

Li la miró como expectante de que fuera a saltar sobre él y le fuera a arrancar la cabeza.- si bueno... –su voz se tornó crudamente burlona¿para que fingir una amabilidad que no sentía? Por haberlo hecho no solo había herido a su amiga, sino también a si mismo.- tú estás... un... poco... más alta que la última vez...

Las mejillas de Sakura se encendieron, por el enojo.- si...-murmuró intentando contenerse.- UN poco...

-me alegro.

Silencio

Silencio

¿Y que más debían decirse?

-"¡no me disculparé! Si es lo que esperas..."-Shaoran levantó una ceja al ver como ella seguía ahí plantada.

La intensa mirada de Sakura no se apartó de sus ojos almendrados.- "¡discúlpate!"

Y sin embargo ninguno dijo nada.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-como saben, cada mes se escogen a nuevos representantes de clase; para que aporten ideas y mantengan el buen orden de la clase.- la voz apaciguada del profesor no emocionó a los alumnos como él esperaba.

Shaoran suspiró, un mes se había pasado como agua por sus manos. Y estaba seguro de que esta vez por fin podría deshacerse del molesto cargo de jefe de la clase que tenía desde que entró en la preparatoria y también el "superior".

Una vaga esperanza.

Li se puso de pie después de ser nombrado por el maestro, junto con su compañera de cargo, una chica de gafas, cabello negro y ojos del mismo color. Naomi Minagawa. La cual se sonrojaba cada vez que veía al apuesto varón, este, lanzando un suspiro se puso al frente.- como les dijo el profesor, ha llegado la hora de proponer a los nuevos presidentes de la clase…

-así que escucharemos sus propuestas.-sonrió la jovencita a lado de Li.

-¡Li!-exclamó alguna chica. Por la nuca del castaño resbaló una gotita.

-¿es eso válido?-preguntó el aludido al profesor, este solo le asintió. No. Eso significaba…

Naomi se apresuró a escribir el nombre del chico, aunque parecía nerviosa. ¿a quién le gustaría perder un puesto donde puedes hablar directamente con uno de los chicos más populares de la escuela? Seguro que a nadie.

-¡Takahashi!

-¡Atobe!

-¡Sasaki!

-¡Minagawa!

-creo que con esos estará bien…-murmuró Shaoran a la chica, ella asintió complacida de haber quedado, aunque fuera por poco, en las eliminatorias de la elección.

-¡Kinomoto!

Todos voltearon a ver a un muchacho, que aunque tenía una facha tímida, con el rostro completamente rojo había gritado el apellido de aquella bella chica. Shaoran levantó una ceja ante el nerviosismo del chico. Naomi giró levemente el rostro para esperar la aprobación de Li, este con un suspiro asintió y con pesadumbre y un aire de derrota, la joven escribió el apellido de su nueva contrincante.

-etto...-con las mejillas rojas Sakura levantó una mano, Li le permitió hablar.- b-bueno, no estoy segura de querer estar…----pero antes de que pudiera decir algo más algunos protestaron.

-¡Lo harás muy bien!

-¡vamos Kinomoto!

La intensa mirada de Shaoran reparó en una avergonzada Sakura, con el rostro bajo y ojos temblorosos, un violento salto de su corazón le hizo recordar al chico que aun latía… ahí estaba… ¡esa era Sakura! Sin aviso alguno sus mejillas se tiñeron de rojo, cuando Kinomoto levantó su verde mirada y encontró aquello…

Alimento para su orgullo… ¡se estaba sonrojando por mirarla!

Con una sonrisa falsa miró al castaño, que había recuperado su color normal después del gesto de la persona frente a él.- está bien, superior.

La votación fue muy rápida para sorpresa del castaño. Él se quedaba con un poco más de la mitad de los votos y el resto… ni siquiera tenía caso repetírselo… Kinomoto había ganado de una manera limpia, ella ni siquiera se había postulado por voluntad y aun así había ganado el segundo lugar, desplazando a la ex presidenta.

-lo… l-lo harás bien…-murmuró de manera quebradiza la chica de cabello negro, pasando a su lugar, mientras Sakura, con su caminar seguro y relajado, se adelantaba a un lado de su compañero. La diferencia de estaturas entre ellos los hacía ver… increíblemente bien, y más que eso, ambos eran guapos y queridos por el aula… era como… como… ¡ver a la pareja perfecta!

Los chillidos de unas chicas hicieron que Shaoran gruñera, en tanto Sakura lanzaba una sonrisa, como si fuera una reina y saludara a su pueblo. Vaya compañera tan arrogante que le había tocado…

-era lo menos que se podía esperar del capitán…-eran los comentarios en el equipo de futbol, una tarde de entrenamientos.- él no podría estar con cualquiera…

-se sacó la lotería…

-¡Li!-gritó Sakura desde las gradas, con su bolso al hombro y su cabello ondeante por el suave viento de la tarde, todo el equipo quedó deslumbrado. Ella con gráciles pasos bajó los escalones, y con un suspiro y seguido por los insistentes comentarios de sus compañeros, Shaoran se reunió con ella.

-¿Qué quieres?-preguntó duro. Sakura lanzó un suave bufido.

-te recuerdo que somos compañeros de...---

-¿viniste a recordármelo?-cuestionó cruzándose de brazos, mirando hacia otro lado, pretendiendo estar irritado. Ella inhaló recurriendo a toda la paciencia que podía tener su verdadera y su falsa personalidad.

-no…-gruñó

-¿mmmh¿entonces?-el castaño parecía impaciente.- ¡vamos¡tengo una práctica!

-hay que hacer los arreglos para el festival deportivo…-murmuró la jovencita con voz quebrada, y apartando tímidamente la mirada.

Shaoran la observó unos minutos.- …Sakura…

-¿nani?

-a-ah, Kinomoto, en media hora nos reuniremos en la biblioteca.-dijo con rapidez y se alejó corriendo, en dirección de los demás miembros del equipo.

Sakura observaba como se alejaba, y comenzaba a correr con la pelota entre los pies. Era tan… apuesto…

Agitó desesperadamente su cabeza.- "bórratelo… recuerda que es Shaoran…"- pensó tristemente, dando la vuelta para salir de la cancha. Con paso triste avanzó hasta la biblioteca, donde quisiera o no, tenía que esperar a Li, sino quería hacer el trabajo ella sola.

Antes decidió pasar al jardín, donde se sentó en una de las cuidadas jardineras, una donde alguna vez había recordado ver a Li sentando, en secundaria, hablando con Eriol. El recuerdo tenía la sensación de ser tan lejano… una nueva melancolía la envolvió.

-¡Konnichiwa, Sakura-chan!-una delicada voz se escuchó delante de ella, levantó el rostro con una sincera sonrisa al reconocer a su amiga.

-¡Konnichiwa, Tomoyo-chan!-parpadeó confundida cuando se encontró con la curiosa mirada amatista sobre su rostro, se había acercado como para examinar su piel o algo parecido, tanto que Kinomoto retrocedió asustada por el repentino acercamiento.- eetto… ¿Qué pasa?

En realidad estaba observando su delicada mirada y su peculiar brillo.

-¿sucede algo malo, Sakura-chan?-preguntó sonriendo, sin permiso tomó sus manos con las dos de ella.- sabes que puedes contar conmigo…

Sakura con los ojos abiertos de par en par, la observó. Su mirada se entristeció más si era posible…

Quizás no había sido tan buena idea regresar a Tokio, después de todo.

Había concluido un mes desde su llegada a Jimbo, y Shaoran parecía seguir siendo el mismo patán, como sino le afectara en lo más mínimo su repentina llegada o que pudiera odiarlo… quizás en verdad a él nunca le importó.

El solo pensamiento de eso, la destrozó como la primera vez.

-¡Sakura-chan?-inquieta Tomoyo apoyó sus manos en los hombros de la castaña, que cabizbaja sollozaba. - ¿te hizo algo ese Shaoran¡por que si es así se enfrentará conmigo!

-l-lie…-Tomoyo Daidouji siempre había resultado ser, siempre que se necesitaba, buena amiga. Sintió defraudarla… sintió traicionarla… sintió lastimarla después de que se enteró de lo de Eriol… ella no sabía que habían terminado así, que ni siquiera habían aclarado las cosas… y que a pesar de eso, ella parecía seguir esperándolo.- oi, Tomoyo… ¿si Eriol te hubiera hecho lo que Shaoran a mí…?

-quizás también me hubiera molestado.-aseguró con una sonrisa.

-¿harías lo que…?

-no.-aseguró sin dejar su bello gesto.- pero todos somos muy diferentes… es comprensible tu reacción… pero no por eso quiere decir que esté de acuerdo.-aclaró al final, la mirada de Sakura se perdió.

Ella nunca había tenido amigas, así que era muy natural no saber como actuar con alguien tan amistoso y sincero como había resultado ser Tomoyo. Sintió un nudo de culpabilidad en la garganta ¿eso también era natural¿así debía sentirse?

Eso no tenía sentido, si Shaoran no se sentía arrepentido por lo que había hecho… con menor razón ella debía hacerlo por algo… que aun no hacía… pero que quería hacer…

Examinó su reloj de muñeca, había vagado ya el tiempo suficiente y seguramente Li ya estaría esperándola o incluso buscándola. Nah, eso era imposible.- hoeee… me tengo que ir.-informó limpiando sus lágrimas con una ligera sonrisa, Tomoyo asintió.

-¿irás a tu casa?-preguntó tranquilamente, Sakura negó.- ¿no? Humm… pensé que podríamos irnos juntas, yo ya me voy a la mía… ¿a que te quedarás?

-¡ah, es que me eligieron como presidenta de mi clase!-murmuró avergonzada, rascando su nuca.

-¡oh, muchas felicidades!-gimió de felicidad Tomoyo, dando pequeños aplausos y saltitos.- ¿le robaste el puesto a Li¿también era parte de tu venganza?-cuestionó divertida.

La furibunda mirada de la castaña le hizo saber que algo del comentario no le había agradado.- ¿uh¿Por qué pones esa cara?-pero Sakura no habló.-

¡no!

-¿te tocó de compañero Li?-preguntó entre risas, ya sin esperar alguna respuesta. El rostro sombrío de ella le confirmó lo que ya había deducido.- ¡Hohoho, pero no debes enojarte!-sonrió dándole unas palmaditas en la cabeza, la de mirada verde levantó una ceja.- ¡es la oportunidad que estabas esperando!

-¿ah?

-¡podrás vengarte de él con mayor facilidad!-continuó.

Sakura parpadeó. Era verdad.

Seguramente se quedarían un buen tiempo solos, y juntos… era lo que necesitaba… para poder conquistarlo. Y hacer lo que no había logrado en todo un mes que había pasado.- ¡tienes razón!-dijo con renovada fuerza, una llama furiosa brillaba en sus ojos.

Sakura Kinomoto.

-¡Muchas gracias, Tomoyo-chan!-gritó mientras corría en dirección al edificio y se despedía con una mano al aire. Sabía que se lo había dicho para que no estuviera triste... alentó su paso hasta detenerse y sin poder evitarlo, cerró sus ojos.- "por favor perdóname… por favor… no me odies…"

-¡hey!

Sakura se dio la vuelta, aun no entraba al edificio.

-¿ah?-al ver de quien se trataba sus ojos, inexplicablemente brillaron.- ¡ah, eres tú…!-dijo tratando de sonar indiferente.

Levantó una de sus castañas cejas por su peculiar tono, Shaoran estaba parado a un lado de una máquina de bebidas, regresó su vista a dicho objeto para hacer su elección.- ¿quieres algo?

Ella miró a su alrededor, como si no creyera que le hablaba.- si, tú.-continuó, introduciendo una moneda y oprimiendo uno de los botones, el sonido de la lata cayendo la hizo despertar de su extraño ensueño. Shaoran la miró esperando.- f-fresa está bien

Sacó una moneda del bolsillo de su pantalón y llevó a cabo el mismo procedimiento, avanzó hasta la chica con la bebida en mano y se la ofreció.

Un pequeño roce de sus manos fue lo que los conectó en ese momento…

Sin querer los recuerdos llegaron a su mente…

Li parpadeó al ver como tropezaba y caía de frente.- huh…-con algo de lentitud y el rostro lleno de polvo, Sakura se puso de pie y siguió avanzando con su sonrisa.

-está limpio.-le comentó cuando se lo acercó, Shaoran sin estar muy seguro lo aceptó, sus manos se tocaron ligeramente, entonces, el corazón de Sakura se aceleró…

-gracias.-abrió la lata y bebió el contenido, Shaoran parpadeó y tuvo que voltear el rostro para no empapar el de su compañera con el jugo que escupió.- ¡está demasiado amargo!

Y a la de él también….

-¿hoe?-Sakura tomó la lata y miró con horror como decía 'toronja tropical'. Shaoran seguía tosiendo por el desagradable sabor, pues su paladar prefería mucho más las cosas dulces, como los chocolates.- pensé que era uva…

por la nuca de Shaoran resbaló una gotita.- ¿no leíste antes?

-pensé haber apretado el botón de uva en la máquina.-explicó con voz angustiada, su mirada se llenó de tristeza contenida.- ¡ah, espera aquí!

Shaoran sorprendido no se movió, hasta que la vio correr de nuevo en dirección suya con otra lata en su mano, esta vez no se cayó. El castaño leyó con cuidado 'fresa silvestre'- g-gracias…-esta vez sabía mucho mejor, con un fresco y dulce sabor.

Sakura se quedó mirando al objeto, como si estuviera dudando…

-no es de toronja, si es lo que piensas…-murmuró Li con una ligera sonrisa en el rostro. Las mejillas de Sakura se tiñeron de rojo y con una mano temblorosa aceptó la lata de jugo de fresa.

-gracias…-susurró.

-con esto ya no podremos entrar a la biblioteca…-se dijo pensativo Shaoran.- mejor vamos a nuestra aula.-Sakura solo asintió. El camino fue silencioso, ella iba avanzando detrás de él, como sino se atreviera a ir a su lado, a pesar de eso no fue incómodo. Él iba bebiendo de su jugo y ella solo lo observaba caminar.

La dejó pasar primero, y cuando él estuvo dentro cerró la puerta tras de si, eligieron dos bancos juntos al principio del aula. No sabían que hacer.- ¿Qué dices que nos tocó?-preguntó de nuevo Shaoran observando la lista de personas que conformaban el salón.

Sakura lanzó una ligera sonrisa.- asignar actividades y horarios…-recordó, ella tenía una libreta en la mesa, pero tampoco había comenzado con su parte del trabajo.- la verdad es que, nunca he sido presidenta de una clase… ni nada que se le parezca…

Shaoran observó su perfil en silencio. ¡Sakura!

Ahí estaba… ¡ahí¡sentada a su lado!

Sin pensarlo si quiera, arrimó su silla y su mesa, cerrándole un lado del acceso de la jovencita que se le quedó viendo extrañadísima.- yo he sido jefe de clase algunas veces en secundaria, y ahora…-comentó casualmente, arrastrando la libreta de la joven y apuntando un nombre y algunos números.- no es tan difícil.

Hombro a hombro

Era ella… de nuevo… tan cálida… tan tierna… tan delicada… ella sonreía mientras seguía las instrucciones que le daba el muchacho, olvidándose un momento de todo.- son muchas actividades para un solo salón…-opinó ella con un gesto, después bebió de su jugo de fresa.

Él le sonrió.- estaremos muy atareados…

Ella gimió.- ojalá todo salga bien…

Ella sin meditarlo dejó caer su cabeza sobre el fuerte hombro masculino, y ahí dejó que su cabeza descansara, cerró con lentitud sus ojos y se permitió dormitar, era ya algo tarde. Al igual que ella, Shaoran apoyó su cabeza sobre la de ella y con una gentil caricia llevó una mano a la mejilla suave de la jovencita que ni siquiera parecía darse cuenta; sabía que Sakura tenía problemas para madrugar, pero tenía una montaña de sirvientes que le ayudaban a que no se le hiciera tarde. Con su dedo pulgar siguió con la dulce caricia.

-Sakura…

Sin percatarse que por la puerta levemente abierta, eran observados.- "¿con que no estabas enamorado de ella, Li?"-pensó divertida Daidouji, un suspiro y se retiró.- si tan solo estuvieras aquí…-murmuró cuando salía del edificio, mirando el cielo anaranjado.- Eriol…

Pasaron varios minutos así, hasta que el sonido de una puerta corriéndose les hizo abrir los ojos.- ¡ahhhhhhhhhhhhhh¡no- no- no- n-no no sabía que estaba aquí con Kinomoto-san, capitán!-gritó uno de los miembros del equipo que lideraba Li, tenía el rostro rojo, como si los hubiera encontrado haciendo algo imprudente.

Shaoran parpadeó adormilado, levantó su cabeza de la de Sakura y esta también pareció despertarse por completo.

-ajá Minami…

-e-el entrenador… q-quería… pero… mejor para después…

-si, para después…

-"¿Qué pasó?"-se preguntó preocupada Sakura, observando al nervioso compañero de Shaoran… ¿Qué había sucedido con los dos?

¿Qué había sucedido con él? Era tan… cálido y tierno… como no lo recordaba… sus mejillas se tiñeron de rojo, y volteó el rostro, tratando de no prestar atención a la conversación de los muchachos. Frunció ligeramente el ceño, si era así… sería más fácil ganarse su corazón de una buena vez.

Cuando se percató estaban de nuevo solos, Shaoran la miraba con sus dulces ojos mieles… esperando a la verdadera Sakura de nuevo. Pero se topó con la sonrisa arrogante de Kinomoto.

Con cierto movimiento coqueto, Sakura acercó su rostro hasta sus labios rozaron la mejilla varonil de Shaoran, los ojos de él, dilatados. El flequillo de la chica le hacía cosquillas en más arriba y ella, ella besaba su mejilla con delicadeza… delicadeza tan delicada y fina que no eran suyas.

No.

Con un movimiento brusco el castaño se alejó y siguió trabajando, como si nada hubiera pasado, sin embargo, Sakura no dio por terminado el asunto ahí

Mientras escribía Sakura fingió escribir un dato faltante y rozó cariñosamente su mano

-mmh…

él la alejó y no disimuló el desagrado por el tacto

-hace un poco de frío…-suspiró coqueta, frotaba su mejilla contra su brazo junto a ella, se apegaba a él, con la intención de provocarlo, y él… solo podía sonrojarse y gruñir.

-por favor, detente, Kinomoto.- parecía más una orden, como último recurso para poner su distancia, regresó el asiento y el escritorio a su lugar original, y centrándose siguió con lo que hacía.

Ella abrió sus ojos como platos… no era lo mismo que hacía menos de una hora.

Eso era diferente a que alguien te engañara… y aunque debía estar acostumbrada al sentimiento, no podía hacerle frente. No viniendo de él.

Era rechazo…

Sakura bufó molesta… triste…, se puso de pie enfadada y guardó sus cosas. Shaoran la miraba por el rabillo del ojo.- me voy.-anunció, y sin nada más por parte del chico, se fue dando grandes zancadas.

Para huir

-"me seguirá…"-aunque parecía más una súplica, Sakura siguió avanzando. Y fuera de sus esperanzas… él no la siguió.

Corrió, sus piernas ya estaban cansadas por el día, pero aun así corrió… y aunque lo intentó, no pudo evitar llorar…

En el aula del 1-A Shaoran apoyaba su cabeza entre sus brazos ¿Por qué?

¿Por qué Sakura había vuelto a desaparecer?

Él no la quería cerca sino era su Sakura…

…Y aunque lo fuera…

…yo no tengo derecho a estar con ella…

…por que la herí…

Por fin lo comprendiste…

por mucho que tú la quieras…

estar con ella es imposible para ti…

por que ella te odia…

Ya lo entendí

no tiene caso enamorarse de una persona inalcanzable...

una persona que te odiará siempre…

por eso tenías que olvidarla…

entonces

¿no puedo amarla?

No tienes derecho a hacerlo si quiera de lejos…

no la ames, Shaoran…

por que el único que sufrirá serás tú

pero yo…

¡sácala!

A pesar de todo

Yo no quiero hacerlo…

…Yo no quiero dejar de amarla…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-señorita… señorita… tiene una llamada…-los ojos de Sakura a penas y se podían abrir, prendió la lámpara que reposaba en la mesita de noche a un lado de su enorme cama. El despertador marcaba las doce de la noche…

¿quién podía ser a esa hora?

Nadie en su buen sentido estaría despierto a esa hora, menos entre semana.

-"podría…. ¿podría ser…?"-con nueva ilusión tomó el teléfono que le ofrecía la mujer.

¿Por qué tan tarde?

-habla Sakura.-sonrió, escuchó lo que le decían al otro lado. Sus mejillas se encendieron, y un brillo gentil apareció en los preciosos ojos esmeraldas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

colgó el teléfono, había sido una llamada rápida, pero lo suficiente buena para calmar sus nervios y trabajar tranquilo.

-¿ya terminaste Li?-preguntó un hombre adulto, vestido de un traje elegante, el dueño del lugar.

-si, gracias.-Shaoran dio una leve reverencia y se alejó dispuesto a seguir atendiendo a los clientes que iban llegando.

-ah, estos jóvenes enamorados…-suspiró el hombre.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-¡nos veremos en el aula!-sonrió Sakura, Shaoran levantó una ceja, últimamente se le veía de muy buen humor, por lo menos esos dos últimos días, desde aquella tarde.

-está bien.-aceptó él.

Sakura fue al salón aunque sin mucha prisa pues Li llegaría hasta tarde, según él y no estaba dispuesta a perder mucho tiempo por que tenía cosas importantes que hacer, al abrir la puerta corrediza casi se va de espaldas.- ¿Qué haces aquí!-preguntó sonriendo, pero sin poder evitar correr a su encuentro.

-llegué temprano… me dijeron que estabas aquí…-sonrió correspondiendo el abrazo de la bajita castaña.

-¿Shaoran?-Tomoyo parpadeó confundida al verlo correr con prisa hacia el edificio, la lluvia caía torrencialmente, algo no tan raro pues el verano estaba por terminar. Con su sombrilla en mano la amatista protegió al castaño.

-gracias…-suspiró aliviado.

-¿Qué haces vestido con el uniforme del equipo?-preguntó curiosa Daidouji, avanzando con él.

-con esta lluvia es imposible entrenar.-comentó tranquilamente.- y tengo que reunirme con Kinomoto para lo del festival deportivo…

-¿no han terminado?-la voz traviesa de la joven hizo sonrojar al chico.- yo no he hecho ningún comentario, así que el color de tus mejillas te delata.-Shaoran gruñó.

-¡no he dicho nada!

-ese rubor lo dice todo.-se burló la amatista.- bueno bueno¿y que hará su salón?

-está encargada de la maratón.-suspiró.- y algunos puestos para los visitantes…

-¿desean ayuda? Yo he terminado mi parte en la organización del mío.-Tomoyo sonreía abiertamente, Shaoran con un suspiro aliviado asintió.- ¿estabas esperando a que me ofreciera?-rió divertida.

-n-no, pero con Kinomoto es difícil…-pasó una mano por su cabello, exasperado.

-sobre todo si son tan cariñosos el uno con el otro… supongo que debe robar toda tu atención.-sugirió Tomoyo, maliciosa.

-ya te dije que no…

-¿ni con su nuevo aspecto te gusta?-preguntó sorprendida, no había tenido tiempo de hablar con Shaoran, pero era el momento de la verdad… después de todo…había que ver si había lugar para la "venganza" de su amiga.

-la verdad… me gustaba más antes…

Tomoyo abrió sus ojos como platos, en tanto el rostro de Shaoran se ponía rojo.

-¿estás diciendo…?

-Daidouji…-suspiró.- estoy enamorado de Sakura.

El silencio se hizo presente, siguieron el camino hasta el aula de Sakura y Shaoran, antes de abrir Tomoyo lo detuvo.- ya lo sabía…

-¿Qué?

-que la amabas…-sonrió suavemente.- por como tus ojos, por que te reías, eras un Li nuevo y diferente… alguien a quien Sakura-chan logró transoformar…

Li asintió.- me alegro de tenerte como amiga… no sabría como hacer para guardar esto… sin decirle… a alguien…-agregó. Tomoyo le devolvió el gesto.

-cuentas conmigo… pero… ¿se lo dirás?-la pregunta mantuvo callado al castaño.

-no estoy seguro…

Tomoyo le dedicó su mirada más triste…- "que tonta eres, Sakura-chan"-pensó mientras abría la puerta, pero sus pensamientos fueron cortados por la escena frente a ella…

Un joven, mucho más alto que Shaoran tenía las manos posadas sobre los delicados hombros de Kinomoto, ella tenía que levantar mucho el rostro para ver el de él, y él se inclinaba para mirarla. Aun sin darse cuenta de que tenían testigos, el muchacho apegó a Sakura a su cuerpo, ella, sonreía… era la verdadera Sakura… con sus ojos cerrados, repletos de lágrimas.

Tomoyo dio unos pasos hacia atrás, en tanto Shaoran no tenía aliento.

El atractivo hombre frente a ellos, poseía una piel pálida pero que parecía terciopelo al tacto, el cabello negro y corto que cubrían parcialmente el esculpido rostro, la perfilada nariz soportaba unas gafas, delgadas, elegantes. Su espalda ancha y su estrecha cintura hacían una combinación perfecta, rodeó con sus brazos la espalda de la jovencita y al hacerlo, sus enigmáticos y profundos ojos azules brillaron, sin ser opacados por un segundo por los anteojos.

Este se inclinó lo más que pudo, hasta alcanzar la oreja de ella, apretando con ternura la cabeza de la chica sobre su torso, protegiéndola, reteniéndola... amándola en silencio.- te extrañé mucho, Sakura-chan…

Ella movió su cabeza, afirmando.

Con un suave movimiento, ella acercó sus labios a los finos y masculinos labios del muchacho.

-…Eriol… kun…-gimió ella.

-"¡Eriol!"

Shaoran le tomó por el brazo y la arrastró por el pasillo, sin que la pareja siquiera se diera cuenta.- "ese era sin duda, Eriol Hiragizawa".

CONTINURÁ

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