-¿eh?

Él no la miraba directamente, a pesar de eso sus ojos lucían profundos y reflexivos, ella intentaba llamar su atención de alguna manera.

Mentira, una mentira más.

Eso tenía que ser.

-yo aun amo a Tomoyo.-repitió con voz serena pero aun así, decidida.

Su respiración se cortó y sintió el efecto cuando su corazón comenzó a latir después con mayor velocidad que antes. Sus mejillas perdieron rápidamente el color, sus piernas temblaron como si fuesen de mantequilla.

mentira...

mentira...

Sakura parpadeó con su mente trabajando a toda marcha..., confundida, agachó un momento el rostro, asimilando lo que le había dicho el albino, la mirada de sus ojos verdes se perdió en el asfalto, lo único que alcanzaba a escuchar era el silbido de la brisa de la tarde.

Golpe bajo.

Ojala todo fuera como quisiéramos… ojala pudiéramos controlar el corazón de las personas a las que amamos… todo sería más fácil y menos doloroso. No habría necesidad de engaños ni falsas ilusiones; ni tampoco existiría la esperanza.

Controlar su corazón, para clavarnos ahí y jamás ser olvidados.

Eso era lo que mas quería Sakura... ¿¡desde cuando se había vuelto tan imposible!?

Todos los hombres son iguales

...están contigo...

...para después dejarte sola…

¿Por que será que ningún hombre puede amarme?

¿Por que seré para ellos un juego?

...primero Shaoran...

...y ahora...

...Eriol...

...las personas en quienes mas confié... y quise entregarles mi corazón...

...lo rechazaron...

¿vale la pena entregar nuestro corazón?

-por eso, no quiero que le sigas diciendo esas cosas a Tomoyo-Kinomoto miró en su dirección, sintiendo un nudo en la garganta que no podía desatar. Sintió sus ojos humedecerse y un extraño estremecimiento.

-pero… Eriol…

De sus ojos añil se escapó una severa mirada, muy poco común en él.

A veces hay que ser cruel con las personas… para que entiendan que realmente no te aman.

- esto no ha sido más que una estúpida ilusión… creada por ti, y también por mi-con paso lento avanzó hasta ella y elevó una de sus manos masculinas hasta el hombro de ella; su mirada se suavizó con ternura.

Ella intentó sonreír, de verdad que lo intentó... pero su enorme sonrisa se fue quebrando al paso de los segundos..- debes comprenderlo…

Sakura solo lo miro.

-eres una copia de Tomoyo Daidouji.-le recordó, levantando con delicadeza su rostro por el mentón.- una copia que ni siquiera se le acerca…-pudo ver el brillo peculiar de los ojos de Sakura.

la chica, tristemente.- esto fue desde un principio mi idea… y…-lo miró un par de segundos.- …y…

y el golpe verdadero llegó.

-Sakura-chan, tú no estás enamorada de mí.-declaró serio. Ella lo miró

¿no estar enamorada de él?

Si su corazón latía desenfrenado cada vez que pensaba en él, olvidaba el mundo a su alrededor, olvidaba que había sido lastimada… olvidaba el rencor guardado… olvidaba todo.

-¿Por qué crees que Shaoran me golpeó hoy?

¿Li¿Qué tenía que ver en todo esto?

Era verdad, solo había una persona que… hacía que su corazón se paralizara en cualquier circunstancia, olvidaba el tiempo y el espacio… olvidaba que la había herido. Se olvidaba de ella misma.

Y esa persona era, Shaoran Li.

Aunque no lo admitiese... el pensamiento la sonrojó. Eriol rió adivinando sus pensamientos.

-tú no aceptaste desde un principio mi plan…-rió desganada.- yo creo que en realidad… me equivoqué…-su verde mirada fue a dar contra la de él.- te presioné… te obligué…

Apretó fuertemente sus dos hombros, pero ella no se inmutó.- ¡yo te utilicé tanto como Li!-las palabras golpearon directamente en el pecho de la chica.- ¡recordar a Tomoyo a través de ti!

¿¡Eso no es un juego!?

-¡te traté como la trataba a ella¡Llegaste a pensar que mi cariño era para ti, cuando se lo profesaba a alguien que no eras tú¡Dime¿¡Eso no es un juego!?

El muchacho miró impotente como por el rostro afligido de la chica se deslizaban las tibias lágrimas, hasta caer por su barbilla.- n-no… no h-había nadie más… que pudiera ayudarme… y era tanto mi afán por hacer a Shaoran arrepentirse… que y-yo…

Entonces Sakura no dudó más…

-e-está bien, Eriol-kun.-sonrió ligeramente ella, pero el muchacho se dio cuenta de lo forzado que era su gesto, con delicadeza Sakura limpió sus mejillas.-l-lo entiendo.

-¡no, no lo entiendes!-gruñó el ingles, frunciendo el ceño; la castaña abrió sus ojos de par en par.- Sakura… estás buscando a Shaoran en mí, como yo busqué, a Tomoyo en ti…-sin decir algo más, la atrajo lo suficiente para abrazarla tiernamente, pero ella no se movió.

-por que tú, aun lo amas ne?

¡no lo amo!

¡NO LO AMO!

¡no puedo amarlo!

...no... puedo...

...no podría...

¿Cómo podría?

...no a Shaoran...

Con todas las fuerzas de las que era poseedora, apretó el uniforme del chico entre sus puños y recargó su frente contra el pecho masculino.

-y..yo

-aunque intentes negármelo… yo no te creeré…-Eriol le sonrió cómplice, el británico apoyó su frente en la de ella.- pequeña Sakura…

El sonido de unos pasos llamó la atención de ambos, de alguien que había admirado la amplia espalda de Eriol y que después corrió, pasándolos de largo. Aun así, el muchacho pudo reconocer la bella y larga cabellera oscura.

-¿esa era…?

Sin pensarlo ni una sola vez, soltó a la de ojos verdes- ¡Tomoyo!

Pero ella ni siquiera volteó ligeramente el rostro.

Eriol se detuvo en seco, Sakura lo miraba desde atrás expectante.- ¿nos… escuchó?

-hay algo por que eso…-respondió pasando una mano por sus cabellos, con toda su frustración contenida.- quiero que recuerdes esto perfectamente, Sakura-chan…-instintivamente la castaña agudizó el oído.- los malentendidos son peores que las ofensas.

-¡Eriol, tienes que explicarle!-gimió Kinomoto, captando el mensaje.

Él le sonrió débilmente.- eso haré…-pero Sakura al ver que no se movía, frunció el ceño.

-¡ve, regresaré bien a casa!-sonrió optimista.

Era hora de brindarle alas… para ser feliz…ya era tiempo de que las lágrimas se agotaran.

Eriol le miró agradecido.- ¡nos veremos mañana!-se despidió Sakura, agitando su mano y viéndolo correr en las misma dirección por la que Daidouji había desaparecido.

-"Tomoyo tiene mucha suerte..."-la castaña no tardó en perder de vista a Eriol.-

…Estoy segura de que, todo estará bien…

Ya no más dolor… ¡ya no más dolor!

Título: Realidad

Card Captor Sakura

"Más que mil palabras"

Era su oportunidad, ya no había marcha atrás.

A comparación de él, ella no era tan rápida, por lo que pudo darle un fácil alcance.- ¡Tomoyo!

Ella intentó acelerar el paso, pero ya se encontraba demasiado cansada.- ¡Tomoyo, por favor…!!

Nada.

-entonces, te seguiré hasta el fin del mundo, si es necesario.-le habló calmadamente Eriol, desde atrás pero sin perder el ritmo para no atrasarse.

Ella peleó contra si misma, sintiendo la tensión entre él y ella; algo que no soportaba.

¡lo quería lejos!

¡tan lejos como fuera posible¡muy lejos!

-¡déjame en paz!

-¡no hasta que me escuches!

-¡ya he tenido suficiente de ti!-giró el rostro, Eriol frunció el ceño, pero aun así se acercó más.- ¡de ti y de tu alma supuestamente caritativa; primero te metiste en los asuntos de Li y Sakura¡¡después me mientes¡¿No has tenido ya demasiado!?

-¡nunca me cansaré de ti!

-¡pero yo de ti si!-se dio la vuelta, furiosa.- ¡de tus mentiras¡¿Qué, planeabas estar con las dos a la vez?!

-ni siquiera me dejas hablar…----

-¡no necesito escucharte!-respondió rápidamente.-¡¡y querías que creyera en ti!!

-no es lo que estás---

-dime¿Cuántas pruebas crees que necesito¿crees que soy como todas las demás¡¿Qué solo con palabras bonitas caeré?!

-¡yo no amo a Sakura!

-¡y tampoco me amas a mí!-declaró con frialdad.

-Tomoyo, yo---

Al ver sus ojos amatistas se dio cuenta de que, en efecto, poco se parecían la castaña y ella. ¿de donde había surgido la idea de que pudieran ser tan parecidas?

-"dioses… ¿Qué hice?"

-¡si tanto quieres a alguien como yo, pues ve con Sakura!-Hiragizawa la miró confundido, pero detectó como sus ojos se iban opacando lentamente por las lágrimas acumuladas.- ¡nos ilusionas a ambas¡Solo quieres jugar¡Anda, ve con ella, a final de cuentas somos la misma persona, tú te encargaste de eso!

-¡no has comprendido nada!-dijo sorprendido el muchacho.- quería compensar lo que le había pasado… ¿crees que la ayudé por que la amaba?

-no lo dudaría.-contestó tajante.

-yo solo quería que todo se arreglara… para ellos…

-¡si sabías que Sakura estaba equivocada ¿Por qué no la detuviste?!

-por que ni siquiera yo sabía que estábamos cometiendo un error…-susurró, pero su mirada se conectó inmediatamente con la de ella, y ninguno la retiró.-así que ahora lo único que deseo es ser feliz contigo, como antes…

-ve y haz feliz a otra persona.-lo miró desafiante.- por que yo no quiero nada de ti

-¿acaso ya no me amas?

La mirada de Tomoyo se oscureció.- hasta ahora comprendo… que fue un error haber permanecido enamorada de ti, todo este tiempo. Tal como me dijo Li

Más que lastimarlo, sus palabras lo animaron- ¡si te da igual a quien amas con tal de que se parezca a mí, pues lo acepto!-Eriol regresó de golpe a la realidad.- ¡¡por que yo no te quiero cerca!!

-¡¡yo no quiero a alguien que pueda reemplazarme en el primer momento!!-ella gimió, su voz apasionada hizo que Eriol la mirara de una manera diferente, entendió que ya no era la misma jovencita de hacía algunos años.-¡¡Yo solo quiero a alguien que me ame y que me encuentre única!!

Eriol la miró con fijeza, y con lentitud se le acercó, ella con el rostro levantado y sin una lágrima se quedó ahí.- ahora has comprendido a Sakura…

¿Sakura?

¡De nuevo Sakura!

-ve con ella si tanto lo deseas…-murmuró Daidouji con la voz ligeramente quebrada.

-¿quién está hablando de eso?-rió con suavidad el chico. Tomoyo le miró sin comprender.- eso ahora ya no importa…

¿ya no importa?

Igual que en Jimbo, Eriol se inclinó hasta que su respiración acarició con al comentario delicadeza los labios rosados.

-yo…

El fuerte sonido parecía que había detenido el tiempo, Eriol permaneció con el rostro ligeramente volteado hacia un lado, su mejilla estaba roja.

-…no quiero-

Dejó a Eriol en el atardecer rojizo.

…Tomoyo…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

se miró con una sonrisa en los labios, el espejo la mostraba a ella, y no a Tomoyo.

Bienvenida al mundo, Sakura Kinomoto.

Ahora, era tiempo de enmendar errores.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-tienes un poco de fiebre… pero creo que estarás bien.-sonrió la mujer, mirando el termómetro, el chico postrado en la cama asintió sin darle mucha importancia al comentario.- tal vez no deberías ir hoy a la escuela…

...yo la protegeré...

-tú misma lo dijiste, estaré bien.-rugió el castaño, levantándose lentamente. En realidad, no se sentía nada bien… sentía que el piso se movía, como sus mejillas ardían y un dolor de cabeza que no lo había dejado descansar.

-hermano, por favor…-Fuutie le miró suplicante.- te has estado excediendo… el trabajo por la noche, y la escuela por el día…

-es solo un resfrío.-dijo pasando a su baño.- ¡sal que me voy a cambiar!

Fuutie le obedeció, aun con el semblante preocupado bajó las escaleras.

El desayuno del único varón ya estaba servido en la mesa, ahora limpia.- veo que por fin te has rendido.-dijo la muchacha a la mujer que estaba sentada en la sala viendo un noticiero en la televisión.- ¿no encontraste nada?

-Shaoran tenía razón.-repuso Ieran con seriedad, dirigió su mirada azul a su hija.- será mejor que busques un trabajo… los ahorros se están acabando más rápido de lo que pensé…

-por Jimbo, no?-cuestionó la joven Li, la viuda asintió.

-pero eso es algo que tu hermano no debe saber

-buenos días-el saludo seco del chico no dejaba en duda que estaba enfermo, ni siquiera miró su plato de comida cuando tomó una tostada le embarró algo de mantequilla, le dio un mordisco y la dejó en la mesa olvidada.- me tengo que ir, es tarde.

Ieran lo inspeccionó de arriba a abajo.- deberías quedarte.

...yo la cuidaré...

-regresaré más tarde.-la había ignorado limpiamente, con cansancio de más salió de la casa. Estaba un poco nublado y parecía que no tardaría en llover.

No tardó mucho en llegar a Jimbo, cuando alcanzó al fin su aula se dio cuenta de que todos estaban rodeando la silla de Sakura, como siempre, así que es mañana solo se dedicaría a ver por la ventana.

Aunque muriera de ganas por ver su hermoso rostro.

Escuchó como todas las chicas suspiraban, y con eso le daban la bienvenida a Hiragizawa, de la misma manera que a él, a diario. Frunció el ceño, sin olvidar lo sucedido el día anterior…

Sakura… había hecho todo eso por él…

Nunca… nunca en su vida se había sentido tan amado por alguien. ¿Por qué no se había dado cuenta antes?

-¡a sus lugares!

La clase transcurría, aburrida como muchas otras, con cierta curiosidad Sakura miraba de reojo hacia el lugar del muchacho castaño el cual, parecía somnoliento.- "¿se habrá desvelado?"-se preguntó.

Miró su perfil detenidamente, su nariz perfecta y sus ojos almendras entrecerrados.

-¿preferiría dormir en la enfermería, señor Li?-preguntó el profesor de biología cuando lo pescó, agotado contra su mesa.

Sin renegar, ni mirar al hombre, se puso de pie y salió.

Todos quedaron impresionados… generalmente el superior Li siempre daba de que hablar a los profesores.

La campana del descanso sonó.- ¿Qué sucedió ayer con Tomoyo?

Eriol con las manos ocultas en los bolsillos del pantalón del uniforme movió la cabeza de manera negativa.- discutí con ella…

Sakura le miró preocupada.- ¿y que harás?

Hiragizawa pasó una mano por su cabello, sin quererlo se vio más atractivo, su rostro afligido le daba un toque serio y misterioso. Las chicas suspiraron al notarlo.- aun… no lo sé…-el muchacho salió de su mundo cuando sintió la mirada verde sobre él.- ¿Por qué no vas con Shaoran? Le haría bien…

-está bien…

Eriol vio como Sakura salió del aula en silencio.

Esta era su última oportunidad y también la última vez que lo intentaría. Avanzó hasta los salones vecinos, pero no encontró a la persona que buscaba, muchos le dieron referencias de donde podría estar ella, pero con ninguna instrucción la encontró.

Resignado buscó el área verde de la preparatoria, y como si fuera un milagro o una señal del cielo, estaba ella ahí, sentada, almorzando sola, entre dormida y despierta, con la sombra de un árbol como su única compañía.

Se acercó sin hacer el mayor ruido, la observó en silencio. Parecía un ángel recién caído del cielo. Tomoyo comenzó a abrir sus ojos cuando la sombra del chico cubrió parcialmente los cálidos rayos de sol de caían sobre sus ojos cerrados.- E-Eriol…-murmuró extrañada.

-Tomoyo, necesito que me escuches…

Daidouji lo miró en silencio¿no lo había escuchado ya?

Pero tenía que admitir que todo lo que le había dicho ayer… había sido en un arranque de furia… de celos… primero Eriol pidiéndole tiempo y después encontrárselo abrazando a su mejor amiga. Quizás ni siquiera había meditado bien las cosas… quizás realmente estaba equivocada.

Pero…

Maldito orgullo…

-ésta será la última vez en todo caso.-respondió el chico, sin quitarse de enfrente de ella.

Daidouji levantó el rostro para mirar el de él.- ¿prometes que ya no me molestarás?

-lo prometo-asintió con una sonrisa, una sonrisa que lograba que las mejillas de la muchacha enrojecieran.

-entonces habla-pidió, con una voz más cordial.

-…solo… quiero que me perdones…-Tomoyo lo miró detenidamente, parecía arrepentido. ¿sufriendo? Eso no lo podía decir ella; después de haber pasado tantos años creyendo conocer a una persona, y después darte cuenta que en verdad no sabías nada.- aunque sinceramente… no entiendo bien por que estás molesta…

-"solo estoy celosa…"-reflexionó Daidouji.- "sin embargo…"

-parece más bien, que no quieres dar a torcer tu brazo.-dijo divertido el chico, al albina frunció el ceño. Hiragizawa rió al notarlo.- dime¿serías capaz de olvidarme solo por eso?

Ofendida, la de cabello oscuro se levantó.- si-confirmó, de la manera más tranquila que podía. Aunque se sentía desfallecer… le estaba mintiendo, pero hasta que él no se arrepintiera realmente, ella no cedería.

¡el muy cínico se estaba riendo de ella¡de su dolor!

Pero Eriol al igual que muchos otros hombres, tenían una sonrisa natural, que era muy difícil abandonar, incluso en esas situaciones tan difíciles.

-y aunque me siento mal, y aunque quiero que me perdones…-siguió él, con la mirada amatista sobre su rostro.- a pesar de eso, no me arrepiento de lo que hice…

Esa fue su sentencia.

-entiendo-respondió ella.- ¿eso es todo?-preguntó, aparentemente serena.

-¿me perdonarás?

Tomoyo Daidouji guardó silencio.- no…-lo miró directamente a los ojos, para que no hubiera ninguna duda después.- y… preferiría, no verte de nuevo…

-ya veo-acomodó sus gafas sobre su nariz. Sin decir algo más, el chico de ojos azules se alejó, Tomoyo se apoyó con cansancio contra el tronco del árbol.

¿debía perdonarlo?

¿de que debía perdonarlo?

.-.-.-.-.-.-.-.-.

tan… hermosa…

-¿tengo algo en el rostro?-preguntó bruscamente Sakura, sacándolo de sus pensamientos.

-no… es solo que…-no pensó muy bien antes de hablar.- traes el cabello como antes… en secundaria…

Kinomoto pasó una mano por las puntas castañas.- si… en realidad era muy difícil cuidar tanto cabello…-mintió.

-me imagino que si.-comentó levantando una ceja.

-¿ya te sientes mejor?-cuestionó la chica de mirada verde, observándolo pasiva.

-no me pasa nada, solo están exagerando…-gruñó Shaoran, acostado en la camilla de la enfermería de la escuela, Sakura rodó los ojos, se encontraba sentada en una silla a lado del chico.

-si estás enfermo solo deberías admitirlo.-opinó la jovencita, examinándolo.- siempre intentas hacerte el fuerte…

-¿y tú de donde me conoces?-preguntó molesto, eso hizo enfadar a Sakura.

-pues aunque no quieras recordarlo, convivimos algunos meses Li.-respondió hostilmente, levantándose para ir por un nuevo paño frío, sin nada de delicadeza quitó el que reposaba en la frente del castaño y colocó uno helado.

-¡¡¡arrrrg!!!

-cállate, parece como si te estuviera matando.

-poco falta.-susurró.

-¿ah, si¡pues entonces ya no te cuidaré!

-nadie te pidió tu ayuda-exclamó el chico.

-¿siempre eres así de insoportable?

-solo cuando estoy contigo…

Con toda la intención Shaoran miró fijamente sus esmeraldas, Sakura instantáneamente quedó muda.- p-pues… entonces… se-será mejor…-pasó saliva nerviosamente.- será… m-mejor que me vaya…

Shaoran no la retuvo ¿con que valor¿con que derecho?

-esta mujer me va a volver loco…-dijo para si.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

la tarde había caído en la bulliciosa ciudad de Tokio, donde normalmente todo era ruido, movimiento, un caos en general. Sin embargo, había quienes podían encerrarse en su burbuja y admirar a pesar de todo eso, el bello atardecer y darle la bienvenida a la noche fría.

Esa había sido una tarde fresca y que para muchos significaba un diluvio nocturno.

-es el joven Eriol…-le comunicó una de las sirvientas a la jovencita que estaba sentada frente al escritorio, entre haciendo sus deberes y pensando en el chico castaño que la hacía suspirar.

-muchas gracias…-tomó el aparato.- ¡hola Eriol-kun!

Pero no pudo agregar nada más pues el chico al otro lado comenzó a hablarle. Ella guardó silencio, pasaron varios minutos, hasta que ella pudo asimilar todo.

-cometiste un error, pero ¿no todos lo hacemos?-preguntó preocupada la joven castaña, agarrando con fuerza el teléfono y apretándolo contra su mejilla, como si eso le asegurara que lo que había escuchado era mentira, eso no podía estar sucediendo.- además, ni siquiera sé si en verdad lo que hiciste pueda ser considerado como una equivocación…

Los corazones quedan grabados de por vida ¿no es así?

Y aun más cuando se sienten heridos… era por eso que Sakura no había podido perdonar al joven Li…

Entonces ¿Por qué no comprendía a Tomoyo?

-al buscar la perfección por ella; fallé… y eso es algo que quizás nunca me perdonará…-dijo la triste voz, al otro lado de la línea. Ella cerró sus ojos verdes tratando de contener su llanto, y parecía que la otra persona, con la que hablaba sabía que lo hacía.- esta bien, Sakura-chan… las cosas… tienen que ser así… por que ella así lo quiere y por que es lo mejor para mí…

-es que…

-lo mejor que puedo hacer por ella, es desaparecer completamente de su vida.

Silencio.

Crudo silencio.

-solo llamaba para despedirme, salgo mañana temprano…-suspiró, pues en verdad le pesaba tener que hacer un viaje tan largo y aun más difícil, por que no quería hacerlo.- por favor, no vayas a despedirme… eso lo haría más doloroso de lo que ya es…

-pero Eriol---!!

-sobreviviré, Sakura-chan… -rió tranquilamente.- y además seguiremos en contacto.

-E-Eriol-kun…

-tengo que colgar, Sakura-chan…-la chica pudo escuchar como su voz se cortó, y suspiraba, resignadamente.- cuídate mucho…

-ah, Eriol…-pero ya no respondieron.- ¡¿Eriol-kun¡Eriol-kun!

Lo sabía… él no volvería a contactarse con ella… para evitar recordar a la chica amatista, después de todo; era amigas. Conocía muy bien al misterioso Hiragizawa y sabía que si se proponía olvidar definitivamente a la joven Daidouji, cortaría todo lazo con Japón y eso la incluía a ella…

Sintió como su corazón latía, y sintió ganas de arrancárselo de una buena vez.

Quería dejar de sentir… aunque fuera por un momento…

¿Cómo puede doler tanto?

es solo un corazón…

¿Cómo puede doler toda el alma?

Eriol-kun se va, y seguramente es para siempre…

ellos… no pueden estar separados...

Se levantó decidida, no había más tiempo que perder. Tomó uno de sus abrigos y se lo puso sobre el pijama, sin avisar si quiera salió de la mansión donde vivía y corrió tanto como sus piernas le permitieron, revisaba cada momento por detrás de ella, procurando estar segura, las lámparas de la ciudad y la inesperada lluvia apenas y le dejaban reconocer donde se encontraba, pero recordaba a la perfección aquel camino.

Cuantas veces fue en el pasado…

No había casas muy lujosas, de hecho había muchas descuidadas, pero a la que iba se distinguía por el buen gusto de la familia que la residía, blanca y con algunas macetas que la adornaban por fuera, se adelantó para tocar el timbre, la lluvia la empapaba aun más de lo que ya estaba, su cabello ahora corto se pegaba a sus mejillas y a su frente, y podía ver el vaho que salía por su boca.

Frotó sus manos una contra la otra, hasta que la puerta se abrió.

La mujer que le abrió, levantó una ceja al verla sin reconocerla.- ¿diga?

-b-buenas noches…-susurró con las mejillas rojas.

Ieran Li tenía la capacidad de intimidarla desde la primera vez que la conoció… esa tarde Shaoran había ofrecido su casa para estudiar matemáticas, bajo un estricto régimen aplicado por él, ella comprendió que impartidas por el profesor; las matemáticas no eran nada difíciles a comparación del sádico mecanismo utilizado por Li.

Había desistido de seguir en un momento en que el muchacho se retiró por té, para hacer más digerible esa terrible tarde para ella. Sakura, bajita y con su apariencia redonda se levantó del suelo y se acercó hasta un mueble donde varias fotografías descansaban. Un hombre sonriente, una mujer joven con un bebé en brazos, dos niñas y dos jovencitas; sonrió al ver que Shaoran no había cambiado mucho, quizás su cara ahora era un poco más afilada, pero ni siquiera el brillo en sus ojos había cambiado. Era un bebé adorable.

-buenas noches-dijo una severa voz detrás de ella, Sakura se dio la vuelta como si hubiera sido sorprendida en medio de un robo.

-b-bue-buee-nas… no-no-ches-tartamudeó, pálida.

-¿Qué haces aquí?-preguntó sin tacto alguno, la inspeccionó en silencio mientras esperaba la respuesta.

-b-bueno…-bajó la mirada tímidamente, pero después frunció el ceño.

¿Quién era ella para hablarle así?

¡Si algo había aprendido de Shaoran era que, no debía dejarse intimidar!

¡Tenía que defenderse!

-solo estoy de visita.-aclaró con voz aparentemente serena, aunque sentía sus manos hormiguear.- he venido a estudiar matemáticas con Li Shaoran, eso es todo.

La mujer de cabello negro permaneció en silencio y comenzó a retirarse hasta que se encontró con el castaño que llevaba en una bandeja, dos tazas de té.- buenas noches, madre.-saludó respetuosamente.

Sakura abrió la boca sin poder decir algo.

¡¿Esa mujer era su madre¡¿Tan joven?!

¿Y de que se sorprendía¡Su madre también era muy joven y hermosa!

¡Y había sido tan grosera en su propia casa!

Sus mejillas comenzaron a colorearse.- ¿Por qué no le ofreces pastel a tu invitada?-preguntó tranquilamente la mujer, Shaoran levantó una ceja extrañado. Su madre solo invitaba el postre si el visitante era de su agrado.

-ella…-miró a Ieran y luego a Sakura, después regresó su mirada almendra a su madre.- ella es Kinomoto Sakura… una… amiga…

-un gusto, señorita Kinomoto.-dijo desde donde estaba, dando una leve inclinación, Sakura parpadeó confundida.- mi nombre es Li Ieran…

Silencio

-ehm…-Shaoran rodó los ojos y luego miró a Sakura, la cual parecía aun impresionada.

-¿hoee…? A-ah ¡mucho gusto!-gimió con su cálida sonrisa. Ieran la observó más fijamente… quizás era la sonrisa más bella que había visto, después de la de su único hijo varón.- ¡gracias por recibirme en su casa!-la viuda solo asintió, dio la vuelta y salió de ahí.

Shaoran llevó el pastel de fresas y vainilla que había mencionado su madre y le ofreció a la chica, cuando estaban de nuevo con los recientemente mortales problemas matemáticos, ella no podía concentrarse…

-ya habías entendido.-se quejó Li, rascando su nuca.

-¿de verdad es tu madre?-preguntó de la nada, sonriéndole.

-¿lo dudas?-cuestionó él, confundido. Ella negó.

-es solo que… -entrecerró sus brillantes ojos verdes y sin poder evitarlo sonrió aun más.- ..es una mujer tan hermosa…

Las mejillas del chico no pudieron evitar colorearse, parpadeó al darse cuenta del extraño calor en esa zona de su cara y como su corazón se paralizaba un momento, inexplicablemente.- ¡será mejor que continuemos!-gritó mirando hacia otro lado, Sakura contrajo su cara de terror.

-hoeeeee…

No había cambiado mucho… pero estaba claro que, ya no era la misma jovencita de la fotografía, ni tampoco la joven mujer de hacía algunos años. Se veía algo cansada…

-señora Li.-saludó tranquilamente, recordando a la mujer que varias veces le recibió en su casa sin ningún pero.

La mujer con sus ojos azules la examinó.- tus ojos…

Unos ojos verdes eran muy raros… y solo había conocido a una niña con unos como los que estaba viendo en ese momento, una chica castaña que irradiaba dulzura, tanta que llegó a preocuparse cuando un día dejó de frecuentar su casa.

-soy Kinomoto Sakura…-murmuró, sin estar segura de que Ieran la reconocería.

Los ojos azules de Ieran se dilataron, y la inspeccionó en nuevo, de arriba a abajo.- ¿Kinomoto?-ella asintió divertida.

-estás… tan diferente…-se hizo a un lado para dejarla pasar, pero ella no se movió.- ¿no quieres tomar un poco de té?

-¡oh, no! S-solo…-sus mejillas se iluminaron con un suave rosa.- ¡s-solo quiero hablar con Shao- Li!

Ieran le miró serenamente.- no tiene nada de malo que lo llames por su nombre de pila…

-nosotros no…-bajó el rostro tristemente.- no somos tan buenos amigos…

Ieran guardó silencio.- eso es una verdadera lástima…-pero la joven no respondió.- en un momento está aquí…

-¡p-por favor--!-la señora Li se detuvo abruptamente al escucharla.- no le diga que… soy yo… quizás si lo sabe, no quiera bajar…

Ieran frunció el ceño pero asintió.

Cualquier cosa que hubiera sucedido entre esos dos, esperaba que no fuera lo suficientemente grave… era la única chica que le agradaba… para su hijo. Y por el momento, sería a la única que aceptaría.

Ieran desapareció, y Sakura examinó el recibidor de la casa antes de entrecerrar la puerta para evitar la entrada del frío en el hogar de los Li. Había muchos periódicos apilados, muchos subrayados y con manchas de colores fluorescentes. Con curiosidad examinó los anuncios.

-¿trabajo?-se preguntó a si misma, extrañada.- ¿algunas de sus hermanas? …¿su madre?...

¿Había problemas…?

La madre del castaño subió las escaleras y llegó hasta la habitación del muchacho, tocó quedamente y después, sin preguntar, abrió la puerta. Lo encontró aun con ropa para salir, recostado descuidadamente en su cama, parecía medio dormido, miraba el techo desinteresadamente.

-¿hijo¿Estás bien?-preguntó preocupada la madre, acercándose al chico.

-s-si… solo un resfrío.-aseguró, sentándose.

-tienes fiebre.-dijo sentándose a un lado de él, tocando su frente hirviendo.

Pero Shaoran se alejó para evitar que siguiera diagnosticando lo que ya sabía que era solo un pequeño resfriado.- ¿Qué sucede?-inquirió, cayendo en cuenta de que su madre estaba ahí, sin razón aparente hasta el momento.

-ha venido la señorita Kinomoto…-pero no pudo agregar algo más pues Shaoran se había puesto de pie de un salto y había salido de la habitación, bajó los escalones de dos en dos, cuando llegó no la encontró en el recibidor como esperaba, fue hasta la sala pero tampoco estaba. Entonces notó que la puerta estaba entre abierta, se asomó y la encontró, mojada, esperándolo recargada contra la pared, pensativa...

-¡¿Qué haces afuera?!-cuestionó severo, metiéndola a la casa de un jalón, sin consideración a sus deseos.- ¡te resfriarás!

Sakura parpadeó extrañada, mirando las mejillas rojas del muchacho.- ¿no eres tú el que estaba resfriado?-antes de que sus dedos pudieran tocar su mejilla colorada, él se echó para atrás.

-¿a-a eso viniste?-preguntó, fingiendo estar molesto.- no me pasa nada.-aclaró.

Ella frunció el ceño.- solo… -no tenía caso discutir.- ¡no he venido a eso¡Necesito ir a casa de Tomoyo y seguramente tú sabes donde vive!

-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó a la defensiva, Sakura crispó los puños impaciente. ¡a veces lograba sacarla de sus casillas!

-¡necesito hablar con ella!-dijo, ignorando su pregunta.

Shaoran levantó una ceja.- quizás ella no quiera hablar contigo…-murmuró dándose la vuelta, para avanzar a la sala.

-¡por favor, Li!-gimió deteniéndolo, pescó la manga de su camisa y así lo retuvo.- ¡por favor… es… urgente!

El castaño la examinó, si que debía serlo… la bella joven estaba empapada, y aunque pálida, sus mejillas estaban sonrosadas o por la vergüenza o por la carrera de su casa hasta allá.- ya es un poco tarde…

-¡Shaoran, ayúdame!-sus enormes ojos verdes fijos en los almendras de él.

Y como si fuera una palabra mágica, el chico se soltó y avanzó hasta la entrada.

-¡en un momento regreso!-gritó para que lo alcanzara a escuchar Ieran.

Y salió, seguido por Sakura.- ¡oye!-lo llamó pero él no se detuvo.- ¡oye¿¡estás seguro de que estás bien!?-preguntó, la lluvia no dejaba que su femenina voz se escuchara bien, pero gritó lo suficiente como para que el castaño la pudiera oír.- ¡no te veías muy bien en la escuela!

Estaba preocupada, ahora él estaba igual de empapado que ella, su camisa se pegaba a su cuerpo y comenzaba a respirar más rápido.

-no seas tonta.-le contestó, aun caminando.

Sakura suspiró resignada… se pegó más el abrigo, aunque no le sirvió de nada pues estaba igual de mojado.- hubiera…-levantó el rostro al escuchar como él estaba hablando, aunque sin mirarla.- hubiera sido bueno que trajeras una sombrilla…

-n-no lo pensé…-susurró con una sonrisa, comenzando a caminar a su lado.- es solo que…

-¿Qué sucede?

Pero ella no habló más y así permaneció en todo el trayecto, y él, tampoco le insistió. Llegaron a una preciosa mansión, en una zona donde era una más de las tantas viviendas, Shaoran habló por el comunicador que estaba ahí, dijo quien era y la enorme reja se abrió.

El recibidor les dio la bienvenida, la sirvienta que los atendió los guió hasta la sala, donde Tomoyo los atendería, les pasó unas toallas para que se secaran un poco. Sakura permaneció parada, parecía nerviosa, en tanto Shaoran frotaba la cabeza para secarla.

Li la miró de reojo, no podía evitarlo…

-¿sabes…? Yo… quisiera… decirte algo…-murmuró por lo bajo, Kinomoto apenas y lo alcanzaba a escuchar.

-¿huh?-ella sin pensarlo fue y se sentó a su lado, mirándolo con curiosidad, Li sintió la sangre viajar a gran velocidad hasta su rostro, de pronto todo lo que tenía que decir se había esfumado.

-es algo… sobre…-bajó la mirada, pero Sakura insistía en que la mirara. Sin querer acercó un poco más su rostro para insistir.- algo que…

-¿estás bien…?-preguntó examinándolo con cierta preocupación.- me parece que estás más enfermo que antes…

no Sakura, era el sonrojo.

Shaoran levantó el rostro levemente para encontrarse directamente con sus ojos verdes, pero ella parecía ni siquiera notar esa cercanía tan cálida, ni tampoco lo nervioso que estaba él. A penas y contenía la emoción de tenerle a esa distancia.- y-yo…

Sakura le sonrió tiernamente, tan espontáneamente que Shaoran quedó paralizado. Cuanto había extrañado a aquel chico… cuantas veces había soñado con verlo de nuevo… eso era lo único que quería, era el único motivo por el cual había regresado. Un anhelo disfrazado de venganza…

Ni siquiera debería molestarme…

Ni siquiera debería intentar ocultarlo más

Yo lo amo

A pesar de todo… yo aun lo quiero…

¿Por qué?

¿En verdad merece que lo quiera?

¿Habré merecido lo que sucedió?

-y-yo… no quiero seguir… alejado de ti.-Sakura abrió los ojos, grandes y dilatados.- en verdad…-bajó el volumen de su voz hasta que se volvió un murmullo.- yo quiero… ser tu amigo…

No importa sino me ama

Solo quiero estar con ella

Para poder protegerla

aun cuando no me ame…

yo estaré ahí…

-¿m-mi amigo?-preguntó en un susurro, su voz parecía no querer salir.

Shaoran asintió débilmente, casi con miedo.

¿lo abofetearía?

¿lo llamaría cínico?

¿le diría algo¿se iría¿se alejaría?

Es tiempo de hablar

Es tiempo de que sepas la verdad, Sakura

-recuerdo muy bien, que Tomoyo me pidió ser tu amigo… eras muy indefensa y abnegada.-se recargó en el respaldo del sillón, intentando sentirse relajado y que ella lo notara, Sakura sin embargo permaneció quieta, mirando algún punto en una pared pero sin dejar de escucharlo.- entre el director y ella confabularon y me obligaron… te juro que yo me negué al principio…

-…por eso, una vez… intentaste alejarme de ti…-dijo tristemente, recordando el día.

-si… pero… después de lo que ese imbécil orangután te hizo…-suspiró.- no me atreví a dejarte sola…

Ella sonrió débilmente

¿Así que fue por lástima?

Sakura sintió como sus ojos comenzaban a sentirse pesados por las lágrimas, no sabía que era más doloroso, la idea de que lo habían obligado a ser su amigo, o que lo había sido por que le tenía lástima. Aunque quería evitarlo, no podía dejar de sentirse mal.

-pero…

-¿huh?- parpadeó, extrañada por su nueva intervención

¿había algo más que decir?

El sonrió mirándola, con toda la sinceridad de la que era capaz.-…las cosas… cambiaron un poco… con el transcurso del tiempo…-se encogió en hombros, sin saber muy bien como seguir.- supongo que me…-se mordió la lengua.- "¡baka¡no puedes decirle que te enamoraste de ella¡Nunca me creería!"- …me…

-¿te?-siguió ella, arrastrando la voz.

-…m-me… bueno…-rascó su nuca, y sus ojos buscaron algo que no lo pusiera nervioso.- creo que me entiendes…

Ella rió, divertida.- si, creo que si…

-así que… no todo lo que escuchaste… es verdad…-dijo apenado, sus mejillas inevitablemente se enrojecieron.- sé que… lo que oíste…

-debiste decírmelo.-dijo con voz pasiva, Shaoran pasó una mano por su cabello, frustrado, rehuyendo de lo que pensó sería una mirada reprobatoria, y con ira contenida.

Lo sabía… pero ¿Cómo? Si ella no quería verlo…

Que tonto he sido

Era lógico que…---

-debí permitirme hablar contigo, aquella noche.-dijo Sakura sonriendo débilmente, volviéndose para verlo con sus tiernos ojos verdes.- perdóname …yo… no te di la oportunidad…

Shaoran se irguió en el asiento asombrado, y sin que otra idea pudiera pasar por su mente tomó sus manos y entrelazó sus dedos con los de ella.- no, no, no…-murmuró, acercando instintivamente su rostro al de ella.- no, no…-su voz se fue debilitando, ella con la cara roja, no podía moverse.

Paralizada.

Con las cálidas respiraciones chocando la una contra la otra, con los ojos almendras brillantes por la emoción.

..tan cerca…

..y tan lejos a la vez…

-no… yo… soy el único culpable… y…

Sakura rió.- sino te hubieran obligado jamás te hubieras dignado a hablarme.-dijo fingiendo indignación.

Shaoran sonrió.- es verdad… entonces… no fue tan malo ¿verdad?

-no…-murmuró. Podía sentir el aliento masculino como resoplaba suavemente contra su rostro, y sus ojos tan cerca que pudo ver más claramente su extraño color entre miel y almendra. Dorados.

¡que tonta he sido!

¡que tonto he sido!

Y sin poder evitarlo, rieron como en antaño.

-ehm…

Shaoran de un salto se alejó de la castaña, su rostro encendido y su cuerpo tieso.

-están empapados… acérquense más al fuego.-Sakura miró el rostro sonriente de Tomoyo, la cual con una bata sobre la ropa para dormir, los recibió.- ¿Qué hacen tan tarde aquí?

Li miró un momento a su amiga de mirada verde, parecía que recobraba el nerviosismo de hacía un rato pues observaba vacilante de Daidouji, la cual mandaba pedir té para sus amigos. Notó como Kinomoto lo miraba de reojo y luego regresaba su bellos ojos a su compañera.

-Daidouji ¿está tu madre?-preguntó de la nada el ambarino, Tomoyo levantó una ceja sin comprender.

-en la biblioteca.-confirmó con una pequeña sonrisa.- estoy segura de que le dará gusto saludarte.-añadió al ver la mirada del muchacho, parecía querer escabullirse de ahí.

-en un momento vuelvo.-comentó, antes de salir. Sakura lo vio salir agradecida.

-creo que esta es la primera vez que vienes a mi casa…-le sonrió Daidouji, tomando asiento donde antes estaban ambos castaños, la habitación era increíblemente cálida, y Sakura sentía como esa sensación se incrustaba en su interior, otorgándole momentánea calma.

La servidumbre llegó hasta la habitación, con un carrito lleno de pasteles y las tres tazas de té aún vacías. Parecía que servir el té en esa casa era todo un ritual. Una de las mujeres depositó respetuosamente una servilleta de tela sobre el regazo de Sakura cuando esta tomó asiento, después le fue pasado el platito que sostenía a la delicada taza de porcelana.

Lo mismo hicieron con la heredera de los Daidouji., la cual, ya acostumbrada, cerró los ojos esperando hasta que le dieran su té.

Todos se retiraron, Tomoyo comenzó a beber el humeante líquido con la mirada de Sakura sobre ella.- ¿sucede algo malo?

-Tomoyo…-llamó Kinomoto.

Ella la observó esperando a que la de ojos verdes agregara algo.- por favor Tomoyo, habla con Eriol…

Daidouji sonrió un momento, comprensivamente.- es muy probable que no entiendas por que lo he estado rechazando.-dijo la de cabello oscuro, con la atenta mirada de su amiga sobre ella. Bajó el rostro tristemente.- yo… creo que no pude asimilar la idea de que tú también estuvieras enamorada de Eriol…

-lo… que yo sentía no podía llamarse amor.-dijo Kinomoto, con determinación.- si hubiera sido así, en primer lugar nunca hubiera regresado a Japón…

-lo que es una verdadera lástima… creo que…-hizo una pausa corta, lanzando un suspiro.- eres muy adecuada para Eriol…-Sakura la miró sin comprender.- eres muy bonita y refinada Sakura, aun cuando te hayas cortado el cabello.-aseguró cuando vio a la castaña dirigir una mano a sus empapados cabellos que se veían más oscuros.

-puede ser que me vea bien a su lado.-murmuró Kinomoto, inquieta por lo que decía.- pero jamás como ustedes dos juntos… aunque no quieras aceptarlo…

Tomoyo rió de buena gana.- ¿de verdad ni siquiera quieres un poco a Eriol?

Sakura jugó un momento con la taza en sus manos.- es muy buen amigo… un buen consejero y confidente pero…

Las amatistas con un brillo divertido esperaron a que Sakura siguiera, pero esta se resistió, por la vergüenza, sus mejillas se comenzaron a incendiar y no pudo más que bajar el rostro apenada.- creo que no es necesario que pregunte el motivo por el cual volviste…-esperó a que Kinomoto agregara algo más, pero ese algo no llegó.- veo que solucionaron sus diferencias…

-en realidad fue una tontería.-rió Sakura, -la observó fijamente.- tal como lo es lo tuyo con Eriol.

Instantáneamente los ojos amatistas de ella brillaron, y su rostro se contrajo de la sorpresa. Dejó la taza en la mesita que estaba a lado del elegante sofá, Sakura la imitó.

-por favor Sakura… entiéndeme…

-¡todo esto es un enorme malentendido!-gimió con frustración la castaña, sus cejas se curvaron en una expresión de preocupación.- ¡lo que viste…!---

pero la interrumpió la albina, pensativa.- él me pidió tiempo… para arreglar las cosas contigo… él sabía perfectamente lo que tú pensabas que sentías por él…

-¿te molesta que no me haya desmentido?

-en cierta parte si…-respondió acariciando su barbilla.- pero tenía más miedo de lo que pretendía… ¿Cómo podría entregarse a dos personas¿Cómo pretendía que yo aceptara una situación así?

Sakura abrió enormes los ojos, captando la idea.- ¡estás completamente equivocada¡solo hay un motivo para que él volviera y eres tú!

Kinomoto identificó ese extraño brillo en su mirada. ¿Esperanza perdida?

No le estaba creyendo.

Su voz no alcanzaba a Tomoyo¿era por ego, por orgullo, por miedo?

-¿le… tienes miedo?-cuestionó, seriamente Sakura.

Eriol había sido capaz de muchas cosas…

-mi único error fue amarlo de más.-le dijo Daidouji con tristeza.- fue creerlo incapaz de intervenir, incapaz de volver a equivocarse.

Sakura le miró sin moverse, y sonrió con debilidad.- ¿tienes miedo de que se fije en otra persona¡piensas que solo por que se fue el tendría la capacidad de olvidarte y de cambiarte!

-¡no es solo eso!-renegó, apretando los puños contra sus rodillas.- …no… es solo… eso…-susurró, sintiendo que tenía muchas ganas de llorar, sin embargo ninguna lágrima pudo escaparse de sus bellas amatistas.- también me engañó, no solo con ocultarme su rivalidad con Li… se mantuvo oculto de mí durante muchos años, regresó proclamándome amor y solo veo que… está contigo…

-pero no como tú crees.-añadió la otra chica.

Shaoran suspiró, hablar con la madre de Daidouji era muy estresante, pues siempre hablaba muy concretamente, seria y respetuosamente, como si estuviera con un adulto como ella. Por un lado lo agradecía pero a veces era muy difícil mantener una conversación tan centrada como esa. Y más para alguien como él que tenía la capacidad de reaccionar a cualquier comentario.

Seguramente Sakura ya había hablado lo suficiente con Tomoyo, y podría regresar ya al salón donde ambas se encontraban. No le costó trabajo encontrar el lugar, pues había sido invitado muchas veces a la mansión, entre abrió la gran puerta pero escuchó la vigorosa voz de Kinomoto, que continuaba hablando.

Escuchar detrás de las puertas era de mala educación… pero seguramente si no lo hacía, jamás se enteraría de lo que sucedía. Procuró pasar desapercibido, completamente en silencio.

-Eriol te ama… ¿no lo ves¡soy relejo de eso!

-pero ¿Cómo pudo permitir que hubiera dos como yo?

-¿la melancolía¿la tristeza?-se escuchó que preguntó con amabilidad Sakura.- Eriol me explicó muchas cosas… y ahora entiendo por que verdaderamente estoy aquí… y no es por él…

-lo sé… pero… yo… no sé…

-¿crees que fue un error mantenerte fresca en su memoria?

-te utilizó, Sakura-recalcó.

-por que yo así lo quise.-continuó.- yo se lo pedí… -rió un momento.- en realidad, si lo ves bien… ambos estuvimos jugando solamente. A que él tenía a Tomoyo y a que yo tenía… a alguien que me había tratado tan bien, como la única persona que lo había hecho hasta ese momento…

¿quería decir que Sakura veía reflejado a Shaoran en Eriol?

Así era.

-era lógico que me dejara impresionar, aun cuando no fue la intención de Eriol-

-entiendo…

-y lo mismo sucedió con él.

-aun así…

Shaoran con el rostro abajo golpeó con su puño la pared más cercana a él, que era donde estaba recargado, humedeciéndola gracias a su camisa empapada.- "¿quiere decir que lo que me dijo Eriol esa vez, era verdad?"-se preguntó impotente.- "es lógico… ella solo quería…"----

-yo solo quería que él me notara

lo mismo había dicho Eriol.

-y Eriol quería ser perdonado por sus errores, haciendo lo que creyó sería una buena causa.-concluyó Sakura.

-por favor… déjame pensarlo…-suplicó Tomoyo, impactada por la nueva perspectiva que estaba mostrándole Kinomoto.

-¡ya no hay tiempo!-¡ya recordaba el verdadero motivo de su visita!- ¡Tomoyo, él partirá mañana temprano a Londres!

Tomoyo abrió mucho los ojos, sorprendida.- se… tomó muy enserio todo lo que le dijiste… -siguió la castaña.- y… él prefirió dejarte tranquila de una buena vez por todas… creo que estar en Inglaterra es mejor que molestarte estando aquí en Japón.

Tomoyo se puso de pie, impulsivamente, tratando de controlar el extraño cosquilleo que comenzaba en su estómago y que seguía hasta su rostro, solo encontró un nombre para aquella sensación. Tristeza. La hija de Sonomi paseó varios minutos, nerviosa por el cuarto.

-¿y?-preguntó impaciente Sakura, mirándola.

-quizás…-levantó el rostro para mirar al techo.- quizás sea lo mejor…

Sakura se sintió desfallecer y como todo a su alrededor se desmoronaba. ¡no, no, no!

La castaña se levantó decidida.- ¡por favor…!

Se dejó caer sobre el suelo, bajo sus pies.- por favor… por favor… s-sabes que estás cometiendo un error… y...-su voz se ahogó por el llanto, no podía ser que las cosas resultaran finalmente así.

Tomoyo alarmada se hincó a su lado.- ¡no hagas eso!

Shaoran alarmado por el golpe seco contra el piso, abrió más la puerta y la vio, ahí, de rodillas… suplicándole a Tomoyo.

-"¡esa baka…!"-no pudo evitar sentir como una ira incontenible lo invadía, antes de que entrara la escuchó hablar de nuevo:

-¡e-él no podrá olvidarte… n-ni tú a él…!-sollozó Sakura, con las mejillas húmedas.- y-y… ¡p-por favor… p-por última vez… t-tenme confianza!

Confianza… necesitaba confiar una última vez en Eriol, una que definiría finalmente si era mejor olvidarlo…

Y también olvidar sus celos de lado… eso sería un buen paso.

Daidouji la ayudó a ponerse de pie y sin preguntar o agregar algo más la abrazó con delicadeza.- ¿dices… que mañana temprano?-inquirió débilmente la amatista.

…Sakura tenía razón…

…mucha razón…

-¡n-no puedes dejar que se vaya!

-..no, Sakura…

-por que… ¿t-tú lo amas, ne?-preguntó con una sonrisa, levantando el rostro para ver a la chica que era más alta que ella.

-más de lo que crees…-suspiró, sintiéndose sincera.

¿Por qué tenía que ocultar que lo extrañaba¿o que se sentía infeliz por estar molesta con él¿Por qué fingir no querer perdonarlo? Si tan solo obstruía en su felicidad. En su camino a Eriol Hiragizawa.

Li apretó la manija para poder entrar, respiró profundamente y contuvo sus ganas de ahorcar a la castaña por la tontería que se había atrevido a cometer. ¿rogar¿suplicar¿Por qué hacía todo eso¿Por qué se había rebajado a eso?

¿por la felicidad de una sujeto que se suponía que no amaba en verdad?

Cualquiera que fuera la respuesta, le molestaba.

Malditos celos.

¡ella no tenía por que hacer algo así¡ella…!

…Ella…

la persona que hacía latir su corazón, la persona a la que amaba.

-¡ya es hora de irnos!-anunció desde la puerta, entrando inesperadamente, encontrando a ambas chica abrazadas.- ¿estás bien?-le preguntó a Sakura, cuando notó sus lágrimas, pero su sonrisa dijo más que si le hubiera respondido con palabras.- vamos, te acompañaré a tu casa… ya ha parado la lluvia.

-s-si, gracias-murmuró Sakura, se volteó por última vez hacia Tomoyo.- por favor, cuida mucho a mi amigo Eriol.

-lo haré.-respondió la amatista.

Tomoyo los acompañó hasta la entrada de la mansión, donde ambos se despidieron de ella.- veo que… te fue bien con Daidouji…-Sakura asintió infantilmente.

-por fin todo se arreglará…

-eso me imaginé.-respondió, distante.- pero... no tenías por que arrodillártele.-comentó con voz dura.- yo no te traje para que hicieras eso… de haber sabido…

Sakura volteó a verlo, indignada.- ¿Cómo lo sabes¿nos espiaste?

Su imaginación voló recordando todo lo que habían dicho, Tomoyo y ella. ¿Qué tanto había escuchado?

Apretó los rosados labios. Sospechando sus pensamientos, Shaoran dijo.- iba llegando cuando te vi.-gruñó.- no vuelvas a hacer eso, nunca.

Sakura se detuvo, se cruzó de brazos.- ¿y quien te crees para decirme eso?

Li sintió como su mandíbula se endurecía¡como le hubiera gustado responderle!

..¿la persona que más la amaba?...

escondió las manos en los bolsillos de su pantalón, tenía frío pero era imposible cubrirse pues toda su ropa estaba mojada.- ya olvídalo… pero… no lo repitas…

Le sorprendía el poder que tenía Sakura sobre él, lo podía manejar a su antojo, si ella se lo proponía.

Respiró entrecortadamente, abochornado, no sabía si de la vergüenza de ser tan flexible o si de la fiebre que aun cargaba.

-no… no lo haré de nuevo.-aseguró, sonriendo tímidamente pero parecía que el muchacho no la había escuchado, sin intención Shaoran la había dejado atrás, se quedó parado, sin regresar el rostro para mirarla. Ella se acercó felizmente pero antes de que pudiera alcanzarlo vio como sus rodillas se flexionaban y lo dejaban caer.

El sonido de su cuerpo masculino chocando con el piso mojado, fue lo único que la jovencita pudo escuchar. La calle se lleno de un estremecimiento y de una sola voz.

-¡Shaoran!

CONTINUARÁ

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