Oviedo, 29 de marzo de 2006
¡¡¡Hola de nuevo! Siento muchísimo haber tardado tanto en actualizar, pero es que tuve un problema… Veréis, este capítulo tiene una escena que me costó mucho escribir determinada escena (os daréis cuenta al instante de cuál es), ya que al ser un chico desconozco muchas cosas de ese tema.
Por otro lado, también estuve muy liado, y no tuve casi tiempo para escribir… Es mi primer fic, así que pido que tengáis paciencia conmigo, ya que me pongo nervioso al atascarme. Gracias por vuestra comprensión.
Ahora os dejo por fin con el cuarto capítulo:
Hermione al rescate. Capítulo 4
Hermione estuvo toda la tarde llorando. Lo que le había dicho Malfoy se le repetían constantemente en la cabeza…–a ti no te va a querer nadie, ni siquiera Harry– Esas crueles palabras sonaban como un disco rallado en su mente…. Estuvo tanto tiempo así, que al cabo de dos horas ni lágrimas le quedaban.
No fue a cenar; ni siquiera cuando Parvati y Lavender le insistieron una y otra vez.
— No tengo hambre… –aseguró repetidamente– id vosotras sin mí….
Como la gente no paraba de molestarla (todas las chicas de Gryffindor subieron a su dormitorio a consolarla, pero ella se lo tomaba a mal), se escabulló sin que nadie se diera cuenta a la Sala de los Menesteres para estar tranquila.
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Draco Malfoy se sentía extraño, era la primera vez en toda su vida que iba a pedir perdón a alguien (como buen Malfoy que era, no podía humillarse ante nadie). Era una sensación nueva para él.
— Allá vamos…– suspiró – Puedes hacerlo…
Y se encaminó con paso ligero al séptimo piso de Hogwarts.
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Hermione llegó a ese trozo de pared desnuda del octavo piso con los ojos llorosos y pasó tres veces por delante de él, pensando una y otra vez: –Necesito un lugar en donde pueda llorar sin que me molesten, a ser posible, que haya mucho chocolate, que tengo hambre (N/A: Tendrá morro la niña…)…–.
Cuando hubo pasado por tercera vez, apareció una gran puerta de roble. Accionó el picaporte y entró a la sala. No pudo omitir un gemido de sorpresa al ver la habitación.
Era un gran salón con mullidos sofás tapizado de terciopelo rojo (como buena Gryffindor que era ella, no se podía tolerar otro color) y una chimenea que daba calor con sólo mirarla. En el centro había una gran mesa llena del mejor chocolate de Honeydukes y unos cuantos botes de helado de vainilla y fresa, su sabor preferido. La habitación tenía también un baño anexo (con jacuzzi, por supuesto). Estaba pensada para que se quedase bastante tiempo allí.
–No entiendo como no canonizaron al que construyó esta sala – Pensó con alegría mientras se tumbaba en un sofá y empezaba a comer helado como una posesa.
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Draco Malfoy pasó a través del retrato de la Señora Gorda y entró en la sala común de Gryffindor (N/A: Os contaría como obtuvo la contraseña, pero es una historia de chantaje, insultos, etc; que el rating del fic no permite). Cuando iba a subir las escaleras del dormitorio de las chicas, una voz le detuvo:
— ¿A dónde cojones te crees tú que vas, Malfoy? –le espetó Ron–
— Pues voy a ver a mi novia… ¿Pasa algo?
— Sí. Resulta que tu novia está enfadada contigo y no te quiere ver.
— ¿Y tú cómo sabes eso?
— No lo sabía hasta que tú me lo has dicho. ¿Ves como es verdad?
— Estúpida comadreja y estúpida retórica Weasley – Murmuró Malfoy para sí–
— ¿Qué has dicho hurón? Es que no te oigo…
— Que si estás celoso por mi relación por Hermione, te jodes, porque pienso seguir con ella.
— ¿Yo, celoso? ¿Por qué?
— Anda, Weasley, no te hagas el sorprendido; ya sé que lo que tú sientes por ella no es sólo amistad….
Vete a la mierda, Malfoy.
Pero algo le dijo a Draco que había puesto el dedo en la llaga; el rostro de Ron estaba contraído, y se había puesto ligeramente pálido. Sorprendido, pues él sólo había dicho eso de los celos al azar; decidió no seguir hurgando, ya que su principal prioridad era Hermione.
— Bueno, esta conversación es muy entretenida, pero tengo que subir al cuarto de las chicas para hablar con mi novia. Adiós, pobretón.
Se encaminó a las escaleras del cuarto de chicas, pero cuando estaba por la mitad, se convirtió en una rampa y bajó como en un tobogán para caerse al suelo, humillado. Pensó a toda velocidad qué podía hacer;
– ¡¡Mierda! El estúpido hechizo ese…. No podré pasar… O, si… ¡¡Claro, ya sabía que ese hechizo que me enseñó mi padre sería útil, y no precisamente para ir al dormitorio de Pansy.
Y sacó su varita y murmuró un hechizo. La varita despidió un haz de luz roja con forma de corazón que impactó contra las escaleras. Durante unos segundos pareció que el hechizo no surtía efecto, pero de repente apareció una flecha rojo brillante que indicaba que podía subir.
Subió las escaleras a paso ligero y abrió la puerta del dormitorio y lo encontró vacío… Bueno, vacío de gente, porque estaba lleno de pañuelos de papel (usados seguramente por Hermione) tirados por el suelo.
Malfoy salió de la habitación y fue a la Sala Común. No quiso decir a nadie que Hermione no estaba en los dormitorios, ya que eso haría que fuesen todos a buscarla y dificultaría mucho sus oportunidades de hablar con ella a solas.
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Estuvo un buen rato buscándola por todo el castillo. Estuvo a punto de darse por vencido cuando se acordó de cuando ella y un puñado de alumnos de Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw se dedicaban a practicar hechizos defensivos formando un club llamado el "Ejército de Dumbledore" – ¡Qué nombre más estúpido! – pensó– Menos mal que ya no existe…Un momento, ellos se reunían en la Sala de los Menesteres…¡¡Todavía no he mirado allí! Seguro que está en esa Sala.
Y se encaminó hacia allí.
Cuando llegó, pasó 3 veces por delante de la pared pensando "Quiero ver a Hermione" y abrió la puerta que apareció mágicamente.
Cuando entró solo pudo ver un destello de luz roja antes de quedarse inconsciente.
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Se despertó con un horrible dolor de cabeza y muchas ganas de ir al baño (al parecer había estado mucho tiempo inconsciente). Cuando abrió los ojos vio una mata de pelo castaña e inmediatamente recordó lo que había pasado….
— ¿Por qué cojones me has lanzado un hechizo aturdidor y me has encadenado a una silla? No me ponen esta clase de desviaciones sexuales, así que si tienes un calentón búscate a otro….
Malfoy estaba atado con cadenas mágicas más resistentes que las muggles, cortesía de Yoloa Totodo, por el cuello, los brazos, el tronco y los pies a una silla de ébano tallada con gárgolas en los reposa brazos. La habitación parecía una mazmorra y estaba sólo iluminada por dos antorchas, lo que hacía que tuviese un aspecto más siniestro aún. Al fondo de la habitación se podían observar un juego completo de látigos colgados de la pared, una mesa de piedra de aspecto siniestro y varios grilletes colgados de una mohosa pared de piedra. Al parecer era de día, ya que varios rayos solares se filtraban a través de un tragaluz; por lo cual dedujo que se había quedado toda la noche encadenado a la silla.
— Para darte una lección Malfoy, para que veas que no puedes pasar por encima de los demás sin consecuencias…
El estómago de Draco dio un vuelco… Una adolescente enfadada puede ser peor que una banda de aurores armada (un gran consejo que su padre, muy convenientemente le dio cuando tenía 6 años y que no logró entender hasta ahora)… ¡¡Su integridad física y moral estaba en peligro! Horrorizado, a duras penas logró mascullar:
— Lo siento, Granger… No sé por qué te dije eso… – Ya no pudo seguir más porque sus ojos se habían nublado (en su interior, una parte le obligaba a pedirle perdón y otra a mandarla a la mierda y esa batalla puede llegar a ser muy dolorosa)–
La expresión de Hermione cambió drásticamente. Estaba preparada para cualquier respuesta menos esa. ¡¡El arrogante y prepotente Draco Lucius Malfoy le estaba pidiendo perdón a ella después de llamarla fea! Este es un momento histórico en la historia de Hogwarts…
— ¿Qué has dicho? – Preguntó Hermione incrédula
— He dicho que… que…lo siento… No me hagas volver a repetirlo, por lo que más quieras…
— ¿Tienes fiebre? –Dijo a la vez que ponía la mano en la frente del rubio– Para mí que estás delirando… Habrá que llevarte a la enfermería… No tienes buena cara…
— ¡Qué no estoy enfermo, coño! Te he pedido perdón, Granger… ¿no puedo hacerlo?
— Sí, claro…
— ¿Me puedes desatar? Yo por mí estaría todo el día así, pero estas cadenas me están haciendo daño…
— ¿Qué? ¡Ah, sí, las cadenas! – Y por primera vez pareció reparar en que le había atado a una silla– ¡Finite incantatem! –Y las cadenas desaparecieron mágicamente.
— Malfoy…
— ¿Qué quieres ahora?
— ¿A qué has venido aquí?– Preguntó con aspereza (seguía enfadada con él) – recuerdo haberte dicho que no te metieses más en mi vida…
— Pues… vine aquí para ganarme tu perdón…
— ¿Y cómo piensas hacer eso? – Preguntó divertida– Lo tienes muy difícil…
— Yo creo que pedirte perdón y llevarte de compras a Hogsmeade para dejarte deslumbrante servirá.
— Bueno… Puede que sí… Pero con una condición.
— ¿Cuál?
Que me pidas perdón de rodillas y me digas lo guapa, inteligente y buena bruja que soy
— ¿Qué? ¡¡NO! Haré todo menos eso…
— ¿Quieres que te aturda otra vez, que te encadene y que te deje una semana en la sala de los menesteres? Esta vez te dejé sólo una noche porque fui buena, pero a la próxima…
— Esta bien, pero como le cuentes a una sola persona que he hecho esto, desearás estar muerta…
Dicho esto, se arrodilló delante de ella y dijo:
— Perdón, Granger, no debería haberte dicho eso. No sé porqué lo hice… bueno, sí que lo sé…. Lo hice porqueteníaenvidiadeloguapalistaymaravillosaqueeres…
— ¿Qué has dicho? No te he oído…Dilo más alto y más despacio…
—….Que…. Que lo hice porque tenía envidia de lo guapa, lista y maravillosa que eres…
— Así me gusta Malfoy. Te perdono. Venga, ¡¡vámonos de compras! Tenía muchas ganas de comprar esa túnica de seda que costaba 500 galeones, y aquel conjunto, la minifalda esa tan bonita de Di Fabrio...
La cara de Draco se contrajo de horror al saber lo que había hecho. Ahora tendría que aguantar horas y horas de tiendas con Hermione. Pero, a lo mejor puede sacar partido de eso…
–Ya verás la sorpresa que te tengo preparada, Hermione Granger….
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Media hora después los dos estaban yendo de camino a Hogsmeade por el pasadizo secreto que está debajo de la bruja tuerta. La pelicastaña seguía con su monólogo de todo lo que se iba a contar mientras que Draco se reprendía mentalmente por no haberla mandado a la mierda.
–¿Pero por qué demonios hice esto? Ah, ya, los látigos, vaya niña más sádica, y parecía una mosquita muerta ahí en la biblioteca, joder…–
— ¡¡ya estamos! La tienda de túnicas! Muajajajaja… ¡Voy a acabar con tus arcas de Gringotts!
—Pero sé más disimulada y no me lo digas…
—Va, ¿qué más da si tú ya lo sabes? Además, es mentira, no me gastaré mucho…
—Venga, anda, entra de una puñetera vez…
De un tirón en la manga Hermione metió al ingen… esto inocent… no, esto … a Draco en la tienda. El pobre rubio no sabía que un ser humano tuviera tanta capacidad de compra (al menos no en tan poco tiempo). La castaña a medida que veía algo que le gustaba lo metía en la bolsa sin probárselo ni nada (decía que si quería pasar por todas las tiendas no habría tiempo X'DDDD). Acabaron haciendo un hechizo reductor a las bolsas, y aún así todavía ocupaban…
— ¡Ufffff! Estoy agotada! –decía Hermione mientras se desperezaba hacía ya tiempo que no compraba de esta manera…
–No te jode…-–pensaba Draco mientras le daba la vuelta a la cartera y salían un par de polillas– la muy retorcida terminó con la fortuna Malfoy de generaciones… menos mal que tenemos arcas escondidas por si acaso, la cuestión es que yo pensé que tendría que usarlas en la guerra o con el señor oscuro no con esta….– el rubio estaba apretando la cartera como si fuera el pescuezo de Hermione cuando…
—Oye Draco… gracias por lo de hoy, de verdad que lo que dicen es cierto, las compras ayudan a olvidar.
—Tranquila, pero… todavía queda una cosa…
—¿Una cosa?
–Sí, mi oportunidad para vengarme…– Vamos a la peluquería. Necesitas un tratamiento de belleza.
— ¿Qué insinúas?
— ¿Yo? Nada, nada…
Caminaron un largo trecho hasta llegar a un pequeño edificio, pero no por ello llamaba menos la atención, era rosa chillón con unas estatuas violetas, naranjas y amarillas enmarcadas por un metal dorado, sin duda imitación de oro.
— ¿Qué es esta horterada?
—Esta "horterada" como tú la llamas Granger, es la peluquería más famosa del mundo mágico. Si no te ponen medio decente ya tiro la toalla.
— ¡Idiota!- la castaña le intentó pegar un golpe al rubio, pero cuando su mano llegó al lugar donde este tendría que estar, había desaparecido –¿Qué pasa? ¿De repente Malfoy es un ninja? No puede se.r Tendré que dejar deesnifar tiza.…–
—¡HOLA!- dijo una extraña voz a su lado-¡Pero cuánto tiempo! ¡Ains, Drake! ¿Cuánto tiempo hace que no te pasas por aquí? Mira qué pelo… requete sublime, como siempre, me tienes que contar tu secreto.– Hermione se volteó a mirar y vio que alguien tenía sujeto a Draco mientras le daba vueltas mirándole el pelo y alabándole. Probablemente fue el que se lo llevó antes. Era bastante alto, con un corte de pelo muy moderno, a capas y de color rosa chicle.
— Estooo… ¿Quién es usted? – pregunto por fin la castaña.
-¡¿Yo! ¡Soy Carlo, of course! ¡¡El mejor peluquero del mundo mágico, el muggle y por supuesto cualquier otro!
–¿Hay algún otro, debe de ser el único…– Pensó risueña Hermione
— Sí, sí, Carlo, pero vengo aquí por ella, no por mí– dijo Draco señalando a Hermione– verás, quería…
—¡¡Aaaaaaah! ¡No digas más! ¡No hace falta! ¡C'est evident! ¡Tratamiento de belleza completo! ¡Se la ve!..
—Bueno, ¿Qué pasa? ¿Hoy es el día de "ofende a Hermione Granger"?
—Bueno, ¡venga vamos! –decía Carlo mientras la empujaba hacia dentro del edificio pasando olímpicamente de sus quejas– ¡Hay un duro trabajo por delante!
Lo único que hizo el rubio al ver que Hermione le mandaba miradas de auxilio fue encogerse de hombros y poner cara de: "Este ya no es mi problema Granger… ¿A qué jode?"
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Si por dentro el edificio era hortera por dentro no se quedaba corto… ¿Por qué demonios la gente no avisaba que se trajeran gafas de sol en el bolso para entrar a esos lugares? Ahora le dolía horrores la retina… todo con estatuas y fuentecitas… A medida que ella y Carlo iban pasando la gente iba saludando, en su mayor parte brujas viejas con los rulos todavía puestos, esperando a que el maravilloso Carlo las atendiera.
— ¡Pe… pero oye!– intentaba hablar sin éxito.
— ¡Roberto!– le decía Carlo a un chico de pelo negro bastante joven– ¡Anula todas mis citas para hoy! ¡Tengo mucho trabajo por delante! ¡Y dile a Mary que vaya preparando cera! ¡¡Venga vamos que es para ya!
El chico hizo reverencia y se fue más rápido que lo que se tarda en decir "peeling" (N/A: Frases del oficio de peluquero). En 5 segundos Hermione ya estaba sentada en una silla con una toalla encima de los hombros mientras le lavaban la cabeza.
—Bien, un poco de champú, ahora suavizante… Bien, ahora mascarilla…
Hermione no tenía ni idea de lo que estaba maquinando Carlo por ahí arriba, pero de verdad que se sentía bien, igual la peluquería no era tan mala idea… casi se estaba quedando dormida, ya estaba cerrando los ojos… ahora sentía algo en el labio superior, estaba algo caliente… ¿¡¡¡Algo caliente? ¡Eso estaba ardiendo! Abrió de golpe los ojos y vio a una chica sonriendo de oreja a oreja, llevó un dedo a la zona "ardiendo" y tiró.
—¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAHH!
— Venga vamos, vamos, exagerada… Que no fue para tanto. Menos mal que te puse la cera mágica porque con la muggle hay que repasar y creo que te nos morías… – dijo la chica mientras guardaba la cera infernal como a partir de ahora la conocería Hermione.
— ¿A qué vino eso?
—Lo siento, pero es que vi esa pelambrera desde el otro extremo de la tienda y no pude evitar la tentación de venir a quitártela.
— Si, definitivamente hoy es el día "ofendamos a Hermione Granger"
— ¿Decías algo?
— No, nada, nada.-masculló Hermione.
—Bueno, soy Mary, Carlo me ha encargado la depilación, y este…–dijo la rubia (de bote) señalando a su izquierda– es Roberto – era el moreno de antes, no sería un fantasma? Vaya rapidez– se encargará de la parte facial, mascarillas, maquillaje, ya sabes, todo eso. ¿Estás dispuesta a llegar hasta el final?
— ¿Perdona?
—Que si estás dispuesta a llegar hasta el final.
— Pues… ¿si?
— ¡Vamos mujer! Con más ánimo –dijo Carlo, este ya había acabado de lavarle la cabeza y ahora estaba delante de ella con los otros tres mirándola emocionados levantando los brazos.–
—S…si
— Weeeee!– dijeron los tres a la vez– ¡cuando salgas de aquí no te va a reconocer ni tu madre!
– ¡Oh!¡ Por Merlín!– pensaba la castaña mientras le empujaban hacia la otra sala con el pelo todavía mojado y la toalla casi cayéndose – ¿dónde me he metido? Harry, socorro…–
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Continuará…
NOTA DEL AUTOR: ¿Os ha gustado este capítulo? Se que soy un poco capullo por dejarlo en suspense, pero sino, me habría quedado demasiado largo. Espero que no sea una paranoia muy grande (no veáis como me reí al escribirlo, X'DDDD, sobretodo con lo del látigo)…
Quiero también dar las gracias a los magníficos reviews que me habéis mandado y animar a los que no los suelen dejar a hacerlo (me encanta que me manden reviews, cuanto más largos mejor).
Y sobretodo, quiero agradecer la gran ayuda de mi Beta-Reader, que ha hecho este fic y este capítulo posible al ayudarme a escribir la escena del salón de belleza (fue muy difícil de hacer… Tened en cuenta que soy un chico y no se mucho de esto). Te mando un saludo desde mi ordenador. Muchos besos, guapa.
Y ahora la contestación a los reviews:
brendapottergranger: Gracias por expresarme tu opinión, a ver si este capítulo te gustó mas. Besos
La Dama del Tiempo: Me alegra que te guste el fic, eso me anima a escribir mas; gracias. La reacción de Harry cuando Hermione se cambie el look (si, lo voy a hacer, supongo que quedó claro en este capítulo) estará para el 5º o 6º si me parece que quedan muy largos. Te aseguro que se va a arrepentir de haberse liado con Ginny (que mal me cae la muy …).
Caelius: ¡¡Hola! Gracias por el review. Me alegra que compartas mi visión sobre la personalidad alterada de Hermione (si la pongo igual que en los libros, este fic no tendría gracia). Es que a mi me cansa que Hermione sea una niña buena, ya que en su interior, como toda mujer, no aguanta que la traicione su mejor amiga, se burlen de ella sin hacer nada en represalia.
A mi tampoco me gusta escribir a Harry y a Ginny intercambiando saliva a todas horas, pero te aseguro que luego esa pelirroja se va a llevar su merecido por ser tan…. ¿Guapa? X'DDDD.
Sobre los diálogos de Draco-Hermione, me alegra que te gusten, pues son los que más me ha costado escribir (quería hacer que Malfoy se vuelva algo más bueno para que ayude a Hermione, pero al mismo tiempo intenté evitar que se arruine su imagen de duro).
Besos. Siento no actualizar pronto, lo siento.
krmn sk: ¿Hay fans de Ginny en FF? No me lo creo. A mi tampoco me cae bien Cho; es una niña llorona que me cansa mucho. Pobre Harry, el pobre tiene un gusto para las mujeres… Besos
alexa-potter: ¡¡Hola! Gracias por el review. Una cosa, me lo dejaste en el capítulo 2, no en el tres, pero supongo que te los habrás leído todos los capítulos.
¿En serio que te gusta mi humor? Y eso que pensaba que era demasiado grotesco; no tengo mucha sutileza, ¿sabes?
Besos
Ariz: Konban wa! (ahora son casi las 12 de la noche) Muchísimas gracias por tu review, me ha animado mucho. También me encanta el hecho de que a ti te guste el japonés (es difícil encontrar a gente que le guste, aunque cada vez hay más).
Me metí en tu profile y leí algún fic tuyo. Te dejé un review en "La esquina poética"; es que a mi me encanta la poesía.
Sobre Seamus, sencillamente lo incluí en el fic porque me cae mal y te aseguro que si sigue chantajeando no acabará bien….
Yo también odio la pareja Hermione-Ron, no les aguanto juntos, por eso el sexto libro no me gustó mucho, ya que la tensión amorosa que había entre ellos es evidente.
Weno, ahora me despido en japonés: Sayonara
P.D: Watashi wa Supeingo-jin desu. Yo también desbrayo en japonés. X'DDDD
nika granger: Gracias por tu review. Me alegro que te haya gustado
Caperucita Roja: Joder, que putada lo de borrarte los reviews, para una vez que me quieren mandar un review largo (me encantan los rr kilométricos). Tranqui, que el mundo no te odia, es sólo un complot anarco-liberal-judeo-masón para joderte la vida, X'DDDD.
Sobre lo del Messenger….A ver si te conectas un poco más y más tiempo, que eso de "me tengo que ir cansa" ¬.¬ Ah, y vigila a tu hermano para que no se meta como en tu cuenta como la otra vez (pero no le pegues al pobre chaval, que me siento culpable).
Ahora mismo estoy pensando en la parte que no debe ser nombrada, joder, y pensar que sólo he hecho la mitad (si, soy un poco cabrón por dejarlo a medias)… A propósito, ¿has sacado conclusiones equivocadas con este capítulo? ñ.ñ
Si, estoy enamorado de una persona muy especial… ¡¡¡Si hasta tú la conoces! Así que fotos no te hacen falta. Es inteligente, tiene sentido del humor… Historial delictivo… Mejor no te lo digo, eres demasiado inocente para saberlo… ¬.¬
¿Sabes quién es? Fijo que si…(redoble de tambores) …… ¡¡SOY YO! ¡Estoy enamorado de mí mismo! X'DDDD Suena demasiado narcisista, pero bueno.
Lo de morrearse en el banco no es mi estilo, es mas divertido encerrarse en el baño, hay mas privacidad, jejejeje.
Lucas against the snow acabó bien, no me pegué muchas ostias, aunque por otra parte pasó eso que tu ya sabes….
Bueno, me despido. Besos.
P.D: Robar está mal. Iras al infierno. ñ.ñ
betzypotter14: Gracias por mandarme tu opinión. Besos
Potter: ¡¡Hola Fonso! Me alegra que te haya hecho cambiar de opinión sobre las Harry-Hermione; es que Harry-Ginny no pega absolutamente nada, no veas lo mal que me cae esa pelirroja… Puaj.
Bueno, gracias por tu review. Ciao.
