Oviedo (Asturias) 26 de diciembre 2006
Si, ya se que prometí actualizar justo después del verano, pero he estado muy ocupado con exámenes y trabajos. Lo siento mucho, sobretodo al leer los reviews que me habéis dejado. Os agradezco muchísimo vuestra paciencia. A ver si puedo actualizar otra vez antes de que se acaben las vacaciones.
Ah si, se me olvidaba: ¡Feliz Navidad a todos! Considerad este capítulo como un regalo de reyes por adelantado.
Hermione al rescate. Capítulo 6
Hermione no se lo podía creer; ¡¡Pansy Parkinson le acababa de pegar una bofetada por robarle a su "novio"!! Dejándose llevar por la ira, le dijo furiosa:
— ¡¡Tu a mí no me vuelves a pegar otra vez si no quieres atenerte a las consecuencias!!
— ¿Ah, si? ¿Qué me vas a hacer? ¡Mira como tiemblo! ¡Si tu eres la típica niña buena que no es capaz de matar a una mosca!
Malfoy, como tenía que interpretar el papel del novio-caballero andante que defiende a su damisela, exclamó:
— ¡Ni se te ocurra tocarle un solo pelo a mi novia! ¡Lo nuestro ya se acabó y no volvería contigo aunque fueses la última mujer en el mundo!
Draco y Pansy estuvieron saliendo juntos unos meses en 5º por obligación de sus respectivos padres, en un vano intento de unir sus familias. Al principio, a Draco no le disgustó la idea, porque Pansy es bastante atractiva y su familia tenía mucho dinero; pero las cosas empezaron a complicarse cuando Pansy le dijo que estaba enamorada de él y que ella iba muy en serio. Draco, como todo chico, no quería ningún compromiso y la dejó, ya que para él, Pansy era solo una aventura pasajera.
Desde entonces, Pansy se obsesionó con volver con él y hasta llegó a conseguir que volviesen a ser amigos, pero cuando ella le entró a Malfoy, él la rechazó; por lo que ahora están bastante distantes (N/A: En resumen, había mucha tensión entre ellos).
— ¡Es mentira, tú me quieres aunque no te des cuenta! Ya verás cuando te canses de esa sangresucia… YO te estaré esperando y vendrás a mí de rodillas.
—Más te vale que te pongas cómoda entonces…
Hermione, cansada de todo esto y queriendo finalizar la pelea, sacó su varita y apuntó a Pansy, dejando que su enfado se canalizase en su magia…
Pansy se quedó paralizada observando como su piel se volvía morada y le salieron grandes verrugas. Sus pies se convirtieron en pezuñas de vaca y su pelo desapareció.
La gente allí presente, que había estallado en carcajadas al ver como sucedía esto, fue sorprendida por el grito de sorpresa de la profesora McGonagall que entró en la sala unos minutos después.
Sus labios se apretaron en una fina línea y su rostro se frunció dando lugar a más arrugas que las que ya tenía normalmente. Después de pedir a Filch que se llevase a la Slytherin a la enfermería, lanzó una fría mirada a todos y dijo:
— Como no me digáis quiénes son los culpables de esto, os castigo a todos el resto del año sin ir a Hogsmeade y suprimo los partidos de quidditch.
Los alumnos empezaron a murmurar; al parecer se estaban debatiendo entre decirlo o no. Los de Slytherin querían decirlo para que castigasen a esa "sangresucia", pero sabían que Hermione era muy diestra con los maleficios y que podían acabar muy mal si ella deicidía vengarse. Los de las demás casas, que no odiaban a los Gryffindors, no querían, pero no estaban de acuerdo en que les castigasen a todos por lo que había hecho Hermione.
Malfoy, que se había sentado rápidamente en la mesa de Slytherin para no levantar sospecha, puso cara de no haber roto un plato en su vida. Hermione, por su parte estaba paralizada de la angustia. Tenía miedo a las consecuencias de confesar. Sabía que esto quedaría en su expediente y que a lo mejor no la dejarían entrar a la universidad de medimagia, su carrera soñada. En seguida se arrepintió de haberse dejado llevar por la ira y seguirle el juego a Parkinson. Una pequeña lágrima le resbaló por la mejilla.
— ¿Sabes algo de esto, Granger? – Preguntó la profesora al verla– ¿Tienes alguna idea de quién fue?
— Si, profesora – Dijo tras unos segundos de espera que parecieron años– Ha sido… He sido…
— ¿Si., Granger? ¿Quién ha sido?
— Eeeee…Mmmmm… Pues… No puedo decírselo…
— ¿Por qué no, Granger?
— Porque… Porque…
Harry, mientras tanto estaba atónito; él, que había visto la pelea, nunca había visto a Hermione tan furiosa y ahora tan aterrorizada (aparte de guapa). Ella nunca se había portado así, lanzando maldiciones tan agresivamente. Normalmente, ella les frenaría a él y a Ron cuando tenían una pelea con Malfoy y sus amigos, nunca les permitiría llegar tan lejos…
Pero ahora, las cosas eran bien distintas. Hermione era distinta ahora y Harry no sabía por que había cambiado tanto. Ahora estaba mucho más guapa y más… distante, no les había contado nada de su relación con Malfoy y les evitaba cada vez más, (él ignoraba que Hermione no quería eludir a los dos amigos, sino que no soportaba ver a Ginny con Harry y se alejaba).
El ojiverde no estaba muy seguro de que ese cambio en su amiga fuese para bien; él quería que las cosas volviesen a ser como antes pero no sabía como hacerlo... Y ahora, al ver a Hermione tan asustada le invadió un ramalazo de cariño, y sin saber por que, se levantó súbitamente y dijo:
— PORQUE HE SIDO YO, profesora Mc Gonagall.
— ¿Hay algún motivo por el que lo has hecho?
— Eeee… Siii…Pansy empezó a insultar a mis padres y… perdí el control…. Hermione no quería traicionarme y por eso no quería decirlo.
Se arrepintió justo después de decirlo, pero cuando vio a Hermione apartó esos pensamientos de su cabeza.
— Lo sabía, siempre tiene que ser usted, Potter... – Interrumpió Snape, que acababa de llegar al comedor– ¿Otro intento de llamar la atención, supongo? Si estuvieses en Slytherin… No te dejaría ni respirar…
— Déjale, Severus; lo que ha hecho es muy grave, pero como está en Gryffindor es mi deber castigarle y no el tuyo. Potter, acompáñeme a mi despacho, tengo que aclarar varias cosas contigo antes que castigarte.
— Sí, profesora.
Dicho esto, se fue del Gran Comedor sin saber el castigo que le esperaba por algo que no había hecho. Tragó saliva al pensar en lo que tendría que aguantar por defender a su amiga.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Hermione estaba alucinada, seguía sin poder creerse que Harry se había echado la culpa. Estaba hecha un lío. –¿Por qué lo habrá hecho? ¿Será que significo mucho para él?... No, si me quisiese tanto, no estaría saliendo con esa…– Miró a Ron y le preguntó si sabía por qué había hecho eso, pero él pelirrojo estaba también en la inopia.
— Bueno, ya le preguntaré por qué lo hizo… – Se dijo a sí misma– Espero que el castigo no sea muy fuerte… Pobre Harry…
Se levantó y salió del Comedor, sin darse cuenta de que alguien la estaba siguiendo.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Harry y la profesora Mc Gonagall llegaron al despacho. La profesora le pidió que se sentase y se puso a hacer té.
– ¡Qué raro!– Pensó Harry– Le digo que he maldecido a una alumna y me invita a un té, y además no pone cara de enfado…–
— ¿Quieres un terrón o dos, Potter?
— Uno, por favor – Dijo un poco cortado– Eeee… ¿Cuál va a ser mi castigo? Es que tengo prisa.
— ¿Por qué habría de castigar a alguien que no ha hecho nada mientras el verdadero culpable sigue fuera?
— ¿Qué?
— ¿No me ha oído bien? No le traje a este despacho para castigarlo, sino para confirmar mis sospechas acerca de quién es el que lanzó esa maldición y para saber por qué le estás encubriendo. ¿Es Granger, no?
— ¿Cómo lo averiguaste? Upssss, creo que tengo que mantener la boca cerrada más a menudo.
— No sé si usted se da cuenta, pero llevo 6 años dándoles clase y aunque no lo parezca, les vigilé lo suficiente para saber cuando alguien miente. ¿Lo entiende?
— Si, pero hay algo que no me encaja… Si sabía que no fui yo y sí Hermione, ¿por qué no la llevó a su despacho en lugar de a mí?
— Porque Hermione está muy rara últimamente, como deprimida, y creo que si la hubiese castigado, su estado habría empeorado y no sé que sería capaz de hacer. ¿Le parece normal que haya atacado a otra alumna de esa manera?
— No… A decir verdad, nunca supe que fuese capaz de hacer eso…
— ¿Lo ve? Ahora, escúcheme atentamente: vamos a hacer creer a Hermione que usted está castigado, cuando en realidad usted va a cumplir las instrucciones que tengo aquí escritas – Sacó un pergamino de su bolsillo y se lo dio– . Y no se olvide, nadie puede saber que no está castigado en la realidad. Ahora váyase.
Harry miró extrañado a la profesora Mc Gonagall. No se creía que tuviese que trabajar como espía. Se parecía sospechosamente a una película de James Bond.
– ¿Es una broma?¿Dónde está la cámara oculta? … Pero qué dices, si aquí no funcionan los aparatos eléctricos… Para mí que la profesora enloqueció, no puede pedirme esto, aunque su cara es muy seria… Bueno, tendré que hacer lo que me pide…Quién sabe a donde llegaré–
Salió del despacho y se fue a buscar un sitio tranquilo en donde leer las instrucciones que le había dado, nervioso por saber que eran…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Hermione subió corriendo por los pasillos de Hogwarts a su dormitorio. Estaba tan confusa que no quería ni ver ni oír a nadie. Como sabía que sus compañeras de cuarto llegarían pronto para dormir, tomó sus cosas para irse a dormir a la Sala de los Menesteres. Como estaba tan absorta en sus pensamientos, no se dio cuenta cuando una pelirroja se le acercó por detrás y le gritó:
— ¡Ahora mismo me vas a contar que le has hecho a Harry para que se eche la culpa de lo que tú hiciste! ¿Es un intento para robarme a mi novio?
Hermione no se creía la mala suerte que tenía; primero le viene a insultar Pansy Parkinson por "robarle a su novio" y ahora le viene Ginny Weasley (su peor enemiga) a recriminarla porque Harry la había protegido. Pensó que si de verdad existe un Dios en el cielo, la debería estar castigando por algo.
— Mira Ginny, yo no tengo que darte explicaciones por nada, si tienes algún problema con Harry, habla con él y no conmigo.
Dicho esto, le dio la espalda y se preparó para salir cuando una mano la retuvo.
— ¿Pero quién te crees que eres para dejarme a medias? De aquí no te vas hasta que me digas lo que hiciste con mi Harry, serás bruja…
— ¿Qué soy una bruja? No sé si te habrás dado cuenta, pero estamos estudiando en una escuela de Magia y Brujería, así que me sentiría más ofendida si me dijeses que no soy una bruja… Hay que ver lo estúpida que es la gente por aquí, yo me voy.
Y se fue dejando a una cortada pelirroja que estaba tramando planes de venganza…
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Continuará…
Nota del autor: Antes de que preguntéis, no me volví loco ni me emborraché cuando lo escribía. Sé que es un poco raro eso de que la profesora Mc Gonagall haga de Harry un espía, pero luego se descubrirá por que.
Me han dicho varias personas que no se puede contestar a los reviews en la misma historia, pero lo he comprobado todavía. Ante la duda, no los voy a contestar. Sin embargo, el lado positivo de esto es que he podido subir el capítulo antes y ya estoy empezando a escribir el siguiente.
Como dije al principio, este capítulo es mi regalo por estas Navidades y sólo os pido una cosa, ¡que me dejéis reviews! Tampoco os cuesta tanto…
¡Felices fiestas!
