Capitulo 2: Investigando
Ni Shugo Chara ni sus personajes me pertenecen, sino a Peach Pit.
"pensamientos"
- Diálogos –
Amu PoV
- Ya llegue – anunció el castaño al entrar a su casa.
- Bienvenido – contestaron desde la cocina, el chico fue guiado por el olor desde la entrada a la cocina.
- Mmmm… huele delicioso – dijo el chico abrazando por detrás a la chica que se encontraba cocinando.
- ¿De verdad? Es sopa de miso – contestó emocionada la rubia por el cumplido. El castaño acerco su nariz al cuello de la chica y aspiro.
- Si, huele delicioso – reafirmó, la rubia sonrió y se giró para abrazar por el cuello al ojiverde.
- Eres todo un caso – besó sus labios.
- Lo se, pero así me amas – sonrió el castaño besando nuevamente los labios de su mujer.
- ¿Y como te fue hoy? – pregunto curiosa mientras servia la cena.
- Pues… - dijo sentándose el castaño – Hoy por fin pude estar entre los pacientes – contaba.
- ¿De verdad? ¿Y viste algo? – se sentó a la mesa para cenar.
- No mucho… - contesto el castaño – Pero… espero seguir así, de seguro debo encontrarla – agregó mientras cenaba.
- Ojala… - secundó la rubia.
- ¿Y a ti como te fue hoy? ¿Algún cambio? ¿Algo nuevo? ¿Sospechan de algo? – Interrogó el castaño.
- Pues nada nuevo, la empresa sigue cayendo… y el señor Hinamori no lo reconoce, y pues… no creo que sospechen nada – contestaba la rubia.
- Pfff Hinamori… para mi el único señor Hinamori será siempre Tsumugu-san… aunque ya no este… - decía nostálgico el ojiverde.
- Lo se, yo pienso lo mismo, pero es algo que no se pudo evitar… - contestaba la rubia.
- ¿Y no ha llamado? – preguntó curioso el castaño cambiando el tema drasticamente.
- Llamó antes de que llegaras, le informe como estaban las cosas en la empresa y le conté que llevas una semana trabajando en ese lugar – contaba la de mirada violácea.
- Bien, espero que cuando vuelva a llamar pueda hablar con él – dijo pensativo el castaño.
…
…
Un día como todos, la pelirosa fue escoltada nuevamente al comedor donde desayunaría, como todos los días, nuevamente llego primero que sus compañeros y para variar en el mismo asiento de siempre.
- Buenos días Hina… - iba saludando el rubio, pero aquella mirada fulminante que la pelirosa le echo al casi escuchar su apellido lo hizo corregirse – Amu-san – sonrió nervioso, casi daba un paso atrás.
- Buenos días Tadase – saludó de lo mas normal la pelirosa.
- ¡Amu-chiii! – la castaña llego a los minutos de haber llegado el rubio.
- Y… ¿Dónde esta Nagihiko? – preguntó curiosa la pelirosa.
- ¿Uh? Pensé que ya estaría aquí – contestó pensativa la castaña.
- Mmm… que extraño… - agregó el rubio, era raro que alguien faltara o llegara tarde siendo que siempre eran escoltados hasta ahí. De pronto el peliazul entró al comedor y se dirigió con sus compañeros.
- Buenos días chicos – sonrió gentil como siempre, pero había algo distinto en él esta vez, llevaba el pelo recogido en una coleta alta.
- Buenos días Na… - la pelirosa lo vio, y se sorprendió – deshiko… - terminó su frase, al escuchar aquel nombre los demás voltearon su mirada hacia el chico ¿Cómo era posible? - ¿Q-que paso con Nagi? – preguntó aun sorprendida.
- No lo se… cuando desperté no estaba ahí – contestó la ahora chica – debió salir temprano – sonrió. Los demás se vieron entre ellos y ninguno se podía explicar aquel cambio, aquel que se debía a uno de los ataques del peliazul.
- Tal vez fue el estrés de ayer… - dijo por lo bajo la pelirosa.
- Tal vez… yo estuve a punto de caer en la ansiedad – contestó la castaña, se sentaron todos a la mesa y había cierto silencio incomodo, y es que cuando Nadeshiko estaba presente no se sabia que tema tocar, pues cualquier fallo podría hacerla entrar en crisis. Finalmente se unió al grupo aquel pelinegro que había ocasionado el alboroto un día antes.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó un tanto molesto el rubio, tensándose.
- Lo siento chicos… - contestó el pelinegro.
- Aoi… - musitó la pelirosa.
- Se que les cause problemas ayer… - decía desganado – perdón por eso… no era mi intención… - guardó silencio en espera de una respuesta.
- Por mi no hay problema – dijo animada la castaña mientras sonreía – Es cosa del pasado – agregó.
- ¿Pues que paso ayer? – preguntó sorprendida la peliazul.
- ¡Uff Nadeshiko! Aoi y Tadase se pelearon – contaba la castaña.
- ¡Que feo! No deberían de pelear muchachos, recuerden que la amistad… - empezó con un tema muy largo la peliazul
- Mph… - reprochó el rubio – Esta bien, aceptare tus disculpas… y… lo siento por el golpe – finalmente aceptó el rubio y se relajó. La pelirosa sintió cierto alivio y antes de que algo mas pudiera pasar fue servido el desayuno, como regla del lugar tenían que guardar silencio durante éste.
La hora del desayuno terminó y empezaron a salir al patio trasero, como de costumbre, había un enfermero que los guiaba hacia fuera el cual indicó.
- Hinamori, Hoy te toca psicoterapia, por favor dirígete con mi compañero de la entrada para que te lleve – dijo amable el hombre de blanco, antes de que la pelirosa y su grupo de amigos salieran.
- Aww… no… Amu-chi – lloriqueo la castaña al escuchar esto – Esta vez quería escuchar la historia completa – agregó con ojos llorosos.
- No te preocupes Yaya, sino regreso a tiempo mañana les contare – contestó la pelirosa, miro al peliazul con preocupación – Nadeshiko… si ves a Nagi, dile que no nos deje, le queremos como es – agregó abrazando a "la chica", quien seguía creyendo que su hermano había salido y que tal vez Amu exageraba un poco las cosas.
- Ve Amu-san, nosotros cuidaremos de Fujisaki – habló el rubio, la pelirosa asintió y se dirigió a donde le indicaron, miró hacia atrás y vio como sus amigos salían, regreso la mirada y un hombre de blanco la esperaba, la escoltó a través de los fríos pasillos de aquel lugar hasta llegar al consultorio donde entraría a terapia, tocó la puerta.
- Adelante – se escuchó, la chica abrió y se asomo antes de entrar.
- Con permiso – anunció cuando entraba, el doctor que ya la esperaba colocó una grabadora de sonido en la mesa frente a él y le ofreció asiento a la pelirosa, la cual ocupó aquel lugar que le indicaban. El hombre oprimió un botón de aquel aparato y comenzó con la sesión.
- Bien, comenzaremos con la terapia el día martes 23 de septiembre del 2011 – indicaba el doctor (N/A: ¡Si 2011! xD es que no sabia que fecha ponerle D: así que… ahí esta) , todo aquello quedaría registrado igual que las demás terapias que antes fueron tomadas - ¿Podrías decirme tu nombre completo? – empezó.
- Amu Hinamori – contestó la pelirosa, ya conocía estas terapias, tenia más de un año tomándolas.
- ¿Sabes que día es hoy? – preguntó de nueva cuenta el hombre.
- Si, lo acaba de decir, hoy es martes 23 de septiembre del 2011 – contestó casi con molestia por aquella pregunta tan obvia – O si se refiere a que acontece… hoy es mi cumpleaños – agregó.
- Bien Amu, ¿Y cuantos años cumples? – volvió a preguntar el doctor.
- 23 años – contestó de nuevo la pelirosa, mientras que el hombre tomaba nota.
- ¿Sabes en donde estamos? – hizo una nueva pregunta.
- ¿Japón? – respondió la pelirosa queriéndose hacer la graciosa, la verdad es que siempre le hacían las mismas preguntas y quiso variar un poco, cosa que no le cayo mucho en gracia al doctor presente.
- Tómeselo con seriedad Hinamori, de esto dependen sus avances – acomodó sus anteojos y se removió en la silla, la pelirosa frunció el seño, ¡que poco sentido del humor! – Bien, ¿Dónde estamos? – volvió a preguntar.
"En el lugar donde me tachan de loca… donde nadie me cree… donde me dicen que mi realidad no existe…" pensó la chica, para después responder – En el hospital psiquiátrico Matsuzawa – el hombre de nueva cuenta tomó nota.
- ¿Y sabes por qué estas aquí? – de nuevo aquella pregunta, recordó las veces anteriores que la había contestado.
- Dicen que estoy loca… - contestó, el hombre puso atención a la chica, aquella respuesta nunca la había dado.
- ¿Y lo estas? – preguntó de nuevo.
- ¿Le parece que lo estoy? – contestó mirando al hombre fijamente.
- Bueno… has tenido tus avances… y en estos momentos… - contestó un tanto nervioso, nunca un paciente le había cuestionado aquello.
- No estoy hablando de avances, ¿Le parezco que estoy loca? ¿Hago locuras? ¿Me comporto como una? ¿Qué es estar loco? ¿Qué diferencia hay entre usted y yo? – contestaba la pelirosa, harta de tantos "avances" pero aun seguía encerrada, sin ningún contacto con el mundo exterior. El doctor quien llevaba la terapia no supo como contestar a tanta pregunta, tal vez era un juego de palabras y no quería caer en él, pero también se sorprendió pues nunca antes le habían contestado de aquella manera y mucho menos hacer una comparación paciente-doctor, aclaró su garganta.
- Regresemos a la pregunta… - volvió a aclarar su garganta, la pelirosa sonrió y giro su cabeza hacia donde aquel hombre no pudiera ver su sonrisa - ¿Por qué estas aquí? – preguntó de nueva cuenta.
…
…
- ¡Shiro-kun! – corría hacia él el castaño.
- Souma-kun – saludo el menor.
- Uff…. Disculpa que no los haya podido ayudar hoy en el comedor – decía el ojiverde – Me mandaron llamar los jefes – agregó.
- ¡Oh! No te preocupes… ¿y te dijeron algo? – preguntó curioso el castaño.
- Pues… se enteraron que ayer anduve trabajando entre los pacientes – contestó el ojiverde.
- Uy… ¿Y luego? – preguntó aun mas curioso el menor.
- Pues… - El ojiverde le mostró su nuevo gafete al castaño – Ya tengo luz verde para hacerlo – guiño un ojo.
- ¡Que bien! – Dijo alegre el menor – Entonces hoy podrás acompañarme, tenemos que mantener observado a un paciente que al parecer tuvo un ataque durante la noche – agregó el castaño.
- Bien, ¿De que se trata? – contestó el ojiverde siguiéndolo.
- Ya lo veras, lo mas seguro es que se encuentre con el grupo de compañeros de siempre, nada de preguntas insinuantes – decía mientras caminaban hacia el grupo que se encontraba en el jardín. El castaño solo lo miró curioso y lo siguió en silencio, así se mantendría hasta que viera de qué se trataba todo eso.
- Buenos días chicos – saludó gentil el menor.
- ¡Oh! ¡Shiro-tan! – Saludó enérgica la castaña – Oye Shiro-tan ¿Quién es ese? – preguntó curiosa apuntando al ojiverde.
- Buenos días – contestaron al unísono el rubio y el peliazul, el pelinegro que aun se encontraba con ellos se mantuvo en silencio al notar a un segundo enfermero, al cual no conocía, era bastante desconfiado.
- Ah, él es nuevo aquí, de ahora en adelante nos ayudara por aquí – sonrió el castaño.
- Mucho gusto, Kukai Souma – dijo el ojiverde para presentarse.
- El gusto es nuestro, Kukai – decía la castaña mientras estrechaba su mano enérgicamente.
- Espero tenga suerte con este trabajo, Souma-san – agregó el rubio.
- Por favor cuida de nosotros – reverenció el peliazul, educado como siempre.
- Espera, ¿por qué el es Kukai y yo Shiro-tan? – bromeo el menor.
- ¡Pues fácil! – Contestó la castaña alegre – ¡Shiro-tan es más chico que yo! – sonreía, mientras que los demás comparaban estaturas, definitivamente aquel castaño no era mas chico que ella, al menos en estatura – Mooooooooo… hablo de la edad – aclaró la castaña al notar aquellas miradas y se echaron a reír.
- Bueno, ¿podría revisarte un momento Fujisaki-san? – volvió a decir el menor.
- Claro, pero… ¿No me revisaron la semana pasada? – pregunto curiosa la peliazul, la verdad es que no habían tenido que monitorearlo desde su ultimo ataque, que hacia ya mas de 2 meses de éste.
- Si, pero es solo de rutina – sonrió el chico, el peliazul se dejo revisar mientras el castaño tomaba notas sobre su estado, hizo unas cuantas preguntas y se reintegraron al grupo – Bueno, eso es todo chicos, nos vemos mas tarde – dijo despidiéndose. El ojiverde se despidió igual y se alejaron del lugar.
- ¿Y que es lo que tiene la chica? – preguntó el ojiverde finalmente.
- Ella padece de infantilismo psicológico parcial – contestó el castaño.
- ¿De verdad? No lo parece – dijo sorprendido – En cambio la castaña… - sonrió.
- La castaña es la que lo padece – lo miró con duda – Ah… ¿Te referías a Fujisaki? – preguntó el castaño.
- Si, ella – el ojiverde no sabia que cara poner ante aquella pregunta del chico.
- Fujisaki es hombre – rió ante la sorpresa del ojiverde – No creas nada raro – volvió a reír – Él de verdad es hombre, pero padece de un trastorno de identidad disociativo – agregó, pero al notar la cara de duda del ojiverde aclaró – Es a lo que se le llama personalidad múltiple, cuando sufre un ataque ya sea por depresión, estrés, shock, etc. El se refugia del mundo exterior, dejando salir otra identidad, esto realmente pasa, cada que ella aparece, él no recuerda nada de lo que vivió como Nadeshiko y viceversa – explicaba – La diferencia es que Nagihiko esta conciente de su problema, y sabe que Nadeshiko fue inventada por él para protegerse, y sabe que debe dejarla ir, pero aun así cuando es inevitable un ataque, ella aparece después – suspiró – Mientras que Nadeshiko no sabe nada de nada, siempre que ella aparece cree que Nagihiko salio a algún lugar y que pronto regresara, se dice su hermana gemela, pero cuidado con mencionarle que esta enferma porque entra en crisis, y el problema es que Nadeshiko es muy susceptible, vaya ironía, fue creada para protegerse pero es la que cae mas rápido en la locura, otro de los problemas es que cuando aparece puede durar días así… - el castaño miró al ojiverde y sonrió – Perdón, hablé de mas – rascó su cabeza.
- No, al contrario, es interesante, al fin y al cabo también serán mis pacientes, tengo que saberlo todo – alzó su pulgar mientras mostraba aquella sonrisa característica del ojiverde – Así que cuéntame de los demás – agregó
- Tienes razón, bueno como ya te mencione, Yaya padece de infantilismo psicológico parcial, ella piensa y actúa como una niña hasta cierto punto, es por eso que es parcial y no completo como en otros casos severos – explicaba la situación de la castaña.
- ¿Y eso no puede tratarse afuera? Digo… no es así como que un peligro andando – preguntó curioso el ojiverde.
- Bueno, ella esta aquí por gusto – sonrió irónico el castaño.
- ¿Qué? ¿Cómo es eso? ¿Se puede hacer eso? – mas confundido no podía estar. El castaño se echo a reír, era curioso ver como el "nuevo" se adaptaba a aquello.
- Claro, bueno ella llego con un ataque grave de ansiedad, debido a que sus padres la presionaban, pues a su edad tendría que comportarse como una señorita y ellos mismos se consideran incapaces de cuidarla todo el tiempo, es por eso que ella misma decidió quedarse aquí y no causarle molestias a sus padres, además de que ella esta conciente de su padecimiento y no le molesta en lo absoluto, dice que aquí tiene todo lo que necesita para vivir, y mientras se reciba el pago de su manutención mensual el hospital estará conforme con eso – rascó su mejilla.
- Vaya, ósea que la dejaran aquí abandonada – contestó el ojiverde.
- No tanto, sus padres vienen a verla cada fin de semana y salen a pasear, ella puede entrar y salir cuando quiera ya que esta por voluntad propia aquí – habló el menor.
- Mmmm… ¿Y el chico rubio de que padece? – preguntó curioso.
- Ah, Tadase sufre de trastorno bipolar, también puede ser tratado desde fuera, pero debido a que los ataques de Tadase son de un instante a otro es que está aquí, así puede estar deprimido en un momento y al siguiente minuto iracundo, sus estados son muy profundos es por eso que cuando se deprime la pasa bastante mal y cuando entra en estado de ira es demasiado violento, aparte de cambiar su humor, también cambia a ser mas ego centrista y su autoestima se sube por los cielos creyéndose tan poderoso como un rey, ordena y manda a los demás en ese estado, aunque es mas raro que se le presente – sonrió el castaño.
- El otro chico… el serio de cabello negro, me parece que lo he visto antes ¿Él que es lo que tiene? – preguntó curioso el ojiverde.
- Él es Aoi Shinta, padece de esquizofrenia, es el que lleva mas tiempo aquí… solo que antes estuvo un año y medio en el ala este, cuando él llego aquí había perdido la razón y tenia delirio de persecución, todo el tiempo estaba asustado o alerta, desde siempre ha sido cayado pues le es difícil confiar en los demás por lo mismo y se ponía muy mal con cada ataque de manía… - decía el castaño.
- Es el que mencionaste que por una chica recupero la razón ¿Cierto? – interrumpió el ojiverde haciendo memoria.
- El mismo – contestó el menor.
- ¿Y la chica? No estaba con el grupo – se sentía curioso por aquel caso.
- Ella esta en psicoterapia ahora, por eso no la encontramos aquí – decía el castaño.
- Oh… ¿Y de que padece ella? – volvió a preguntar el ojiverde.
- Pues… a decir verdad… no le han dado un diagnostico definitivo, algunos doctores que han trabajado con ella dicen que es esquizofrenia lo que padece, otros dicen que son alucinaciones por shock, y otros dicen mas cosas… pero si me preguntas a mi, es la mas normal de todos los pacientes que veras aquí, nunca la he visto entrar en ataques de ningún tipo – hacia remembranzas el castaño.
- Mmm… aun no entiendo como es que recuperaron la razón esos dos – decía el ojiverde intrigado – Por que ella si había perdido la razón ¿no? – sonaba mas a investigación.
- Pues… yo no se mucho del tema, el enfermero que se encargaba de ella aun esta en el ala este – contestó el castaño.
- Mmm… - musito desganado al no poder profundizar aquella investigación.
- Si quieres saber mas del caso podrías hablar con Kazuo Akimoto, lo podrás encontrar en el cambio de turno si te apuras – indicó el castaño.
- ¿De verdad? – Preguntó sorprendido - ¿Por qué…? – musitó después.
- ¿Mm? – Lo miró curioso el castaño - ¿Por qué que? – preguntó.
- Ah… no nada – rasco su cabeza nervioso el ojiverde.
- Te ayudo por que más que enfermero, pareces investigador – sonrió – Porque cuando andamos entre los pacientes, pareces buscar a alguien – observador el castaño – Y si no lo encuentras aquí, podrías buscar en el ala este también, cuentas con mi ayuda – ofreció su amistad incondicional enmascarada de ayuda.
- Vaya… eres muy observador Shiro-kun – sonrió casi para él mismo el ojiverde – La verdad que si busco a una persona… muchas gracias por tu ayuda – agradeció y guardo silencio como en espera de algo, pero aquel no era interrumpido mientras caminaban por el lugar - ¿No me preguntaras nada? – finalmente rompió el silencio.
- No necesito Souma-kun, si buscas a una persona y esperas que sea un secreto tus razones tendrás, no espero que me cuentes nada, a menos que tu así lo decidas pero quiero que sepas que cuentas con mi ayuda – sonrió de nueva cuenta el castaño.
- Gracias Shiro – contestó el ojiverde y siguió caminando al lado del chico, ahora su amigo.
…
…
- Porque tengo alucinaciones, recuerdo a una persona que, dicen, no existe y según los especialistas esto distorsiona mi realidad… haciéndome caer en delirios, también mencionaron que por esa razón me salve del incendio donde mis padres murieron, donde hasta me llegaron a culpar de haberlo ocasionado, gracias a estos delirios… - explicaba desganada su situación, cansada de siempre responder lo mismo, el hombre que la examinaba estaba sorprendido que fuera capaz de recordar y hablar de aquello como si de algo cotidiano se tratase, porque aunque evadió la pregunta primero, ahora la respondía de tal manera que no parecía tener algún desorden, pues hablaba del tema con naturalidad y con un tono mas a resignación que nada, y en su rostro mostraba aquella ira, dolor y molestia contenidos.
- Bien, Amu… - guardó silencio un momento el doctor, pensando en la siguiente pregunta con base a los papeles de reportes anteriores que le habían proporcionado - ¿Quién es Ikuto Tsukiyomi? – realizó la pregunta que hasta el momento se negaba a responder, el corazón de la chica palpitaba rápidamente y sus ojos se tornaron vidriosos, pensó un momento en si responder la pregunta o no.
- Flash Back –
- Buenas tardes joven, ¿Qué se le ofrece? – decía divertida la pelirosa fingiendo no conocer al chico que tenia frente a ella.
- Buenas tardes señorita vengo a ofrecerle un producto – siguió aquel juego el chico.
- ¿Ah si? ¿Y de que producto me habla? ¿Qué marca es? – decía la chica sosteniendo la puerta de la entrada de su casa.
- Pues vera… - el chico se acerco a ella, lo que provocó que soltara la puerta y dejara la entrada libre al interior de su casa – Se trata de abrazos y besos – decía el chico mientras abrazaba a la pelirosa por la cintura, y le depositaba un beso en cada mejilla – Marca Tsukiyomi – terminaba de decir.
- Mmm… me han dicho que es buena marca – sonrió la pelirosa - ¿Podría pobrar uno para saber si me convence? – mirando hacia arriba para ver a los ojos al peliazul.
- Mmm… no cuento con muestras gratuitas pero… por ser a usted le daré una – contestó el peliazul para besar los dulces y rosados labios de la chica, la cual se dejo llevar por aquel beso, abrazando por el cuello al peliazul.
- ¿Y se pueden envolver para regalo? – interrumpió la madre de la chica con una amplia sonrisa.
- ¡Mamá! – dijo sorprendida la pelirosa, separándose rápidamente del chico y con notado rubor en sus mejillas, la madre de la chica rió ante la reacción de su hija.
- Buenas Tardes, Señora Hinamori – saludo un tanto sorprendido el peliazul – Disculpe por… - intentaba disculparse pero fue interrumpido.
- ¡Ay Por favor! Las parejas hacen ese tipo de cosas, ni se preocupen – decía relajada la señora Hinamori. El peliazul sonrió – Además, no es como si fueran unos niños, ya son todos unos adultos jóvenes – agregó la madre de la chica. La pelirosa aun se encontraba ruborizada, dijera lo que su madre dijera para ella seguía siendo vergonzoso y mas aun que los sorprendiera en pleno beso.
- Gracias por la confianza – habló el peliazul – Le aseguro que la cuidare bien – agregó.
- Se que lo harás – sonrió la madre de la susodicha – Bueno, los dejo que tengo que salir, reunión con las amigas – anunció mientras salía de la casa, la pelirosa y el chico la despidieron.
- Ya tenemos permiso… - se giro al perder de vista el auto que llevaba a la Señora Hinamori para ver a su chica.
- ¿Eh? ¿De que hablas? Ya nos lo habían dado – decía la chica sonriendo.
- Bueno, pero otra vez – abrazó a la pelirosa, la chica correspondió al abrazo y descanso su cabeza en el pecho del peliazul – Felices 6 meses – agregó el chico.
- Pensé que lo habías olvidado… - dijo por lo bajo la pelirosa, pero con una amplia sonrisa.
- Jamás, te amo – contestó el peliazul.
- Y yo a ti… felices 6 meses – contestó mientras suspiraba la pelirosa.
- Por eso te tengo una sorpresa preparada – volvió a decir el chico, separándose de la pelirosa para poder verla, la cual se sorprendió.
- ¡¿Sorpresa? ¡Habíamos quedado en no regalarnos cosas compradas! Que haríamos nuestros regalos – decía la chica.
- No te preocupes, yo mismo lo hice, pero tienes que ir, ¿Estas lista? – contestó con aquella sonrisa de medio lado.
- No, espera – la chica corrió rápidamente hacia su habitación para coger el regalo que le tenía preparado. Volvió y salieron juntos de la casa de los Hinamori. El chico la llevaba de la mano, iban caminando, el lugar a donde se dirigían quedaba a dos cuadras de ahí, llegaron al edificio y subieron al quinto piso, ya ahí, entraron al departamento del peliazul, era amplio, ordenado, varonil, la paso a la sala donde la hizo esperar, aquel gran ventanal que ahí se encontraba le dejaba ver la iluminada ciudad, o parte de ella.
- Desde aquí se ve mi casa – dijo por lo bajo mientras dirigía la mirada a través aquella ventana hasta su casa.
- Lo se – habló saliendo de la cocina el peliazul – Por eso escogí este lugar, ven – agregó mientras le tendía su mano para que lo siguiera, la chica tomó su mano y se dejo llevar, la dirigió hasta la cocina y al entrar, ella pudo ver lo que el peliazul le había preparado, una cena romántica a la luz de las velas.
- ¿Tu hiciste todo esto? – preguntó asombrada, todo se veía perfecto, desde el acomodo de los cubiertos hasta la rosa roja que adornaba el centro de la mesa, la cena servida se veía apetitosa y con luz tenue mas el resplandor de las velas iluminándolo todo.
- Solo para ti – besó su mano el peliazul, la chica más conmovida no se podía sentir, nunca antes había tenido tantos detalles con ella como el peliazul los había tenido en los últimos meses, o desde que lo conoció.
- Gracias Ikuto – se abrazó al chico
- Fin del Flash Back –
Jamás podría responder aquella pregunta con lo que ellos querían escuchar, jamás negaría la existencia de la persona que mas ama en el mundo, seria como negarse a ella misma, ella estaba segura que aquel sentimiento, aquellos recuerdos, aquella mirada, su calor, sus besos, sus abrazos, la textura de su pelo, el azul vibrante de sus ojos… todo es real… no lo negaría nunca, y nuevamente se negaba a responder.
- ¿Señorita Hinamori? – preguntó con incertidumbre el hombre al ver aquella mirada perdida, ¿Qué estará pensando? ¿Quién es realmente el sujeto?, esas y aun mas preguntas llenaron la cabeza del estudiado doctor – Ya veo… pasemos a la siguiente pregunta – agregó percatándose de que aquella no tenia ni la mas minima intención de responder.
Tras algunas preguntas y minutos más, la sesión de dos horas terminó finalmente.
- Bien Señorita Hinamori… - decía repasando sus notas y apagando la maquina que había colocado al inicio de la sesión – Esta será nuestra ultima sesión – la chica lo miró atenta – La semana que entra un nuevo medico vendrá a sustituirme, automáticamente estos registros pasaran a él o ella – explicaba.
- No se moleste en explicarme doctor, ya conozco el procedimiento… esa rotación de doctores para no crear vínculos y ver afectada la relación paciente-doctor… ya lo se… - dijo cansada la pelirosa, cada dos meses era la misma historia, tenerle que contar desde el inicio a un doctor diferente su vida, responder aquellas preguntas, obtener respuestas negativas, en todo caso ¿Quiénes son ellos para decir si una persona o no existe? Ni siquiera lo conocieron… no entendía porque la gente que lo llego a conocer no lo admitía, no comprendía porque la tenían aun encerrada en aquel lugar, ni mucho menos sabia donde estaba Ikuto, ni que paso con él. Incomoda e insatisfecha salio del consultorio, para ser escoltada nuevamente.
- Disculpe… ¿podria llevarme a mi habitación? – pidió la pelirosa, realmente no se sentia con animos de nada, solo queria recostarse y descansar, el cerrar sus ojos y recordar era lo unico que le quedaba para estar cerca de él.
- Hinamori hoy les toca estar en el area recreativa, no puedo llevarla a su habitación – indicó el enfermero.
- Oh… no se preocupe entonces – contestó desanimada mientras recorrian aquellos pasillos hasta llegar al area recreativa, era un salon amplio, con tan solo lienzos pegados a las paredes, si, aquella era el area recreativa, debido a que no podian brindarles utensilios por cuestiones de seguridad, trabajaban con las manos, contaban con pinturas no toxicas y una especie de masilla-plastilina para que hicieran figuras. El hombre la dejo en aquel lugar y ella rápidamente localizo a su grupo de amigos, se acercó.
- ¡Amu-chi! ¡Mira lo que hice! – decía la castaña mostrando un oso de macilla.
- Que lindo Yaya – sonrió la pelirosa, el rubio que se encontraba pintando simples figuras giró su cabeza para verla.
- ¿Cómo te fue Amu-san? – sonrió calido. La peliazul se encontraba haciendo figuras por todo el lienzo que había elegido, la mayoría tenían forma de flores.
- Igual que siempre – contestó desganada, el pelinegro solo la veía a distancia mientras se dedicaba a lo que hacia, amasar una y otra vez la masilla.
- Te guardamos este lugar – decía la castaña señalando el lugar vacío entre el peliazul y el rubio.
- Gracias chicos – sonrió de nuevo la pelirosa.
- Y tu color favorito – decía el rubio mientras le daba aquella bandeja llena de pintura – Azul zafiro – agregó. La chica tomo aquella pintura, se lleno las manos de ella y solo empezó a trazar líneas y ondas con ella, parecía descargar su frustración en eso.
- Amu-chi… ¿Por qué siempre escoges ese color? ¿De verdad es tu favorito? – preguntó curiosa la castaña que se encontraba sentada en el piso.
- Me recuerda al color de su mirada – contestó la chica mientras seguía con sus trazas, todos guardaron silencio y se dedicaron a lo que estaban haciendo.
…
…
- Disculpe… busco a… - pensó un poco el nombre – Kazuo Akimoto – recordó el castaño, este había ido al ala este justo como su nuevo amigo se lo había indicado.
- ¿Si dime? – contestó un chico que ya iba de salida, alto, pelinegro y mirada ambarina.
- ¿Eres Kazuo Akimoto-san? – pregunto de nueva cuenta el ojiverde.
- Claro, voy de salida ¿Qué se te ofrece? – volvió a hablar el pelinegro.
- Pues… veras… Mi nombre es Kukai Souma, me dijeron que tu habías atendido a una de mis pacientes, me gustaría hablar contigo ¿Tienes algo que hacer ahora? – el castaño se mostraba gentil.
- No tengo nada que hacer, solo iba de regreso a casa… pero si quieres hablar, adelante – se mostró disponible y atento.
- Bueno, te invitare a cenar y ahí hablamos ¿Qué te parece? – decía el ojiverde.
- Perfecto – sonrió el pelinegro, y los chicos salieron del lugar, el castaño lo invitó a su casa que no quedaba muy lejos de ahí, habría mas privacidad, al llegar entraron y la rubia mujer del castaño ya tenia la cena lista, los presentó y se sentaron a cenar, durante la cena hablaban temas para conocerse un poco mas antes de empezar con el tema que le interesaba al ojiverde.
Chan chan chaaaann~! :O
¿Les gusto el segundo capitulo? ¿Deje claras algunas de sus dudas? xD
Y… ¿Qué investigara Kukai con Akimoto-san? :O! ¿Qué pasara con Amu y su grupo de amigos? ¡¿Dónde esta Ikuto? Véanlo en el próximo capitulo :D!
¿Que dijeron? ¡Kinen ya no subió capi D:! pues nooo es que como el anterior lo subí en miércoles, lo quise subir ayer pero aun no lo terminaba D: me bloqueé por unos instantes y bueno, lo acabo de terminar xD!
Muchísimas gracias por leer este fic de locos :D jaja realmente estoy loca D: (nah, no le crean :3) y gracias gracias por agregarlo a sus alertas y a favoritos, muchas mas gracias por agregarme como autora favorita y…
Muchisisisimas más gracias por dejarme esos hermosos reviews *w* a:
Iza-Chan ~ jaja yo también extrañaba tus reviews! D: jaja Me alegra que te haya gustado mi idea del fic :D y weno lo de la edad ya lo puse aquí xD los otros tiempos los iré aclarando conforme avanza la historia :D pero si pones atención en algunos pedazos te indica tiempos xD y mas o menos te vas dando una idea jaja *3*!
Izumi Miyu O.O ~ yo también te extrañaba *w*! que bueno que te gusto la historia y espero haber aclarado algunas de tus dudas xD
Sabii-chan ~ Sabii *O*! ¿Se te hizo rápido? A mi se me hizo una eternidad D: cada día me tomaba como media hora de meditación (viendo un punto fijo xDD) pensando en que tema para el fic debía escoger, al final me decidí por este *-* y Kukai si que cumple un papel importante~ ya lo veras xD Utau si aparece, Rima… aun me lo estoy pensando jaja Ikuto… ya veras :D! Que bueno que te guste *-* dile a Marii-chan que se pace por aquí :D también se le extraña xD *3*!
Amu824 ~ Espero que se entiendan muchas cosas que quedaron al aire al principio :3 cualquier duda pregúntame :D! Que bueno que te haya gustado *-*
Sheila Sevigne Sakurai ~ Claro que no Shei-Chan! Pero por el momento está desaparecido xD Me da una alegría que te haya gustado este nuevo fic *w* Espero este capi te guste :D
Anahi Uchiha ~ Hola! Jaja Kinen Reloaded? xD jaja eso se me vino a la mente cuando leí tu review :D Arigato *-* Espero te haya gustado este capi y el primero también :D! *3*!
EsquisofrenicaLove ~ jaja ese nick me suena a que amas a mi Aoi Shinta :D! jaja xD Que bueno que te haya encantado *-* a mi me encanto tu review y… ya veras ya veras :D!
katy'm ~ Hola nueva lectora *w* bienvenida a mi loco mundo :D! Me alegra que te haya gustado *-* y espero que te guste este nuevo capi y que con él se respondan muchas de tus preguntas :D *3*!
Sui24 ~ Awww muchísimas gracias ;w; que te quites el sombrero imaginario ante mi me hace muy feliz ;O; no tienes idea! Me encanta que te haya gustado mi nuevo fic, espero te guste este capi :D
Y weno si no lo han notado, hemos estado viviendo el Amuto gracias a los flash backs de Amu xD! Espero les guste este nuevo capi y se hayan entendido muchas cosas e_e si no, me preguntan!
Nos leemos en el próximo capitulo! Les mando un beso enorme *3*!
Bye :3!
