SXL
II
La ducha fría fue suficiente para calmar sus "nervios" pero se le antojó larga, no solo a él, sino a sus compañeros, que clamaban por el desayuno.
Mientras entraba en el baño, se duchaba, se secaba, se ponía una toalla para tapar sus vergüenzas, todo el rato, hubo un moreno rondando por sus pensamientos. Al salir, para colmo de males, también estaba presente en la realidad.
-¡Sanji, tardas mucho!- exclamó acercándosele demasiado. El cocinero temió que pudiera ocurrir una "desgracia" y desvió la mirada, con una mueca de enfado, para gruñirle como si fuera un chucho:
-Quita de en medio, que ya voy. Además, no se de que te quejas: Iba a darte ración doble…
-¡Mola! ¡La quiero ahora! ¡Estas tardando muuucho…!
-Pero si armas mas jaleo no te la doy- dijo, cortándole su espléndido royo. La cara de Luffy se tornó en un ademán de queja y depresión, y el buen humor le volvió, en secreto, y con una sonrisa discreta, al cocinero.
Volvió al camarote de los chicos, se vistió, y como el cuerpo le pedía a gritos el placer del tabaco, tomó un cigarrillo.
Después de encenderlo y colocarlo entre sus labios se tomó un momento en silencio y quietud para suspirar profundamente, contaminando sus ya castigados pulmones con una placentera calada más.
…Después de todo, -pensó-Es normal que apetezca fumar después del sexo…
Pero, ¿Había sido sexo? ¿Qué había pasado exactamente? Había disfrutado con…
No quiso pensarlo. Antes de caminar hacia la cocina, se llevó la mano a los labios para apartar un momento el cigarrillo, y entonces…
Recordó a Luffy, con esa sonrisa diabólica, tan cerca de su rostro, arrebatándole el cigarro en un gesto, rozando sus labios…para luego besarle…
Procuró ignorar aquel traidor recuerdo y la placentera sensación que le produjo, y se dirigió hacia la cocina.
Entró allí y nada mas hacerlo comprobó que sus dos ángeles estaban, como siempre, más radiantes que nunca. Las saludó con entusiasmo y se disculpó humildemente para ofrecerles un dulce o un piscolabis a modo de disculpa. Robin le aceptó un café con crema, y Nami acabó disfrutando de un suculento flan. Durante todo este rato los demás le estuvieron poniendo cara de "a nosotros también nos has retrasado el desayuno" especialmente Luffy, que no dejó de darle la vara.
Después de servirles a sus señoritas los regalos, y darle una patada en la cara al bruto de goma, profirió a hacer y servir el desayuno, y una vez todos estaban en ello, se sentó él también. Como siempre, ignoró las disputas, bostezos y los robos de comida, limitándose de vez en cuando a hacer mas comida.
Entonces, y solo entonces, en la tranquilidad del desayuno, tuvo tiempo de pensar… ¿Y que otra cosa podría ocupar sus pensamientos?
Todos notaron que aquella mañana Sanji estaba de mal humor, muy mal humor, y prefirieron dejarle a su aire. Sanji lavaba los platos cuando Luffy entró de nuevo en la cocina.
-¡Sanji! ¿Queda algo?
-Para ti nada. Fuera.
-Pero es que aún tengo hambre.
-¡Acabas de desayunar, fuera!- en su interior había una contienda: no quería aceptar que había tenido una erección pensando en el chico, aún que en el fondo es posible que ya lo supiera.
-¿Pero y si solo quiero saborearlo un poco mas? ¡Ya se! ¿Me dejas lamer los platos? No creo que pase nada, ¿no?
-¡Te he dicho que te largues joder ¿no ves que ya los estoy lavando?
Le propinó tal patada que el capitán salió volando por la puerta, que luego se bamboleó desde sus bisagras un rato antes de quedar cerrada.
Entonces, oyó un grito.
-¡Oh dios mío! ¡Luffy acaba de caer al agua!
Sanji dio un vuelco. ¡Lo había lanzado por la borda!
Se lanzó en pos de la puerta, pero se quedó parado, contra ella, apretando el pomo entre sus manos.
Vio por el ojo de buey como Zoro se tiraba al agua para sacar a Luffy, y poco a poco, su agarre fue perdiendo fuerza.
¿Qué sentido tenía? En menos de un minuto Luffy estaría a salvo, secándose, probablemente junto a Chopper y Brook, que a menudo se traban también al agua para salvarle olvidando que no podían nadar. Además él…tenía cosas que hacer.
El silencio de la cocina se lo comió, interrumpido de lejos por las voces de fuera, el oleaje, el crujir de los cabos y la madera, y alguna gaviota inoportuna. Sanji se quedó allí, con la mente en blanco, hasta que volvió a desviarse.
Los platos. Tenía que lavar los platos.
Volvió al fregadero, y se puso a ello, pero se desconcentró al momento. Solo pensaba en lo que había pasado. Y como consecuencia se le calló un plato, que se hizo añicos por el suelo, empapándolo también de agua y espuma.
Sanji se quedó un momento mirándolo. Se dio la vuelta, y apoyó las manos en el fregadero. Buscó con la mirada un trapo, lo encontró, pero no lo cogió. Antes, en un venazo cogió otro plató y lo lanzó con todas sus fuerzas al suelo, donde se hizo trizas aún mas que el anterior. -¡Estúpido!- gritó-¡Idiota!
Se apoyó de espaldas contra la pila, y suspiró profundamente.
No puedo creerlo- se dijo así mismo.
Luffy no tenía la culpa de aquello. No sabía nada del asunto. ¿Por qué la había tomado con él? …¿Por qué soñaba con él?
Le evitó durante todo el día. En la cena, no le habló. Luffy se la pasó pidiendo comida, robando comida y atragantándose con ella, y él se limitó a servir comida y comer, y luego volvió a recoger y lavar los platos.
Cuando al fin se volvió para la hamaca, se encontró, una vez mas con todas las luces apagadas, y los ronquidos de sus compañeros, cada uno en su hamaca…
Solo que esta vez se quedó parado, mirando a Luffy.
Dormía boca arriba, con un brazo reposado sobre su tripa y otro colgando, con aquel sombrero medio mal puesto y con la boca muy abierta…pero…tenía su encanto, muy abundante.
-¿Por qué? ¿Qué tenía él?
Suspiró una vez mas, antes de quitarse la chaqueta, intentar vaciar la mente, y recostarse en su hamaca. Le costó conciliar el sueño.
Justo cuando estaba a punto de entrar en la fase REM, lo despertó un ruido sordo. Se dio cuenta de que la litera de Luffy estaba bacía, y aún se movía, y vio que la puerta se cerraba.
-Oh, no. ¡Otra vez no!- susurró, y se obligó a sí mismo a ponerse en pié.
Caminó por el pasillo hasta la puerta de la cocina, y se detuvo, una vez mas, antes de abrirla. –Seguro que es otra pesadilla- se dijo a sí mismo en voz alta. Y abrió la puerta.
Allí estaba Luffy. De espaldas a él.
-Luffy, ¿qué te he dicho de hurgar en la cocina? Hoy no estoy de hum…
En ese momento el joven capitán se dio la vuelta, y Sanji pudo ver lo que estaba haciendo:
A falta de cuchara, estaba vaciando un bote de leche condensada con las manos, teniendo que relamerse los pringosos dedos y labios, de los que chorreaba la sustancia. Se estaba poniendo perdido.
Acerca de la imagen…A veces la ficción supera la realidad.
Sanji parpadeó y sacudió la cabeza. -¡Lu-Luffy! Pe-pero ¿qué haces? ¡Lo…lo estas pringando todo!
Luffy se detuvo a mirarse, y como si fuera lo más normal del mundo, se quitó la camiseta, y la dejó a un lado.
-¿Qué?- preguntó al ver la cara (cada vez más roja) con la que Sanji le miraba.- así no la mancho.
Sanji no pudo reaccionar. Solo se le quedó mirando, a él y a cada uno de sus gestos, y cómo cada gotita del dulce resbalaba por su morena piel. Se le hacía la boca agua, sin quererlo siquiera. Cuando fue levantando la vista, recorriendo toda la extensión desde donde sus pantalones dejaban de cubrir su cintura, pasando por su abdomen un tanto marcado por sus músculos, hasta su pecho, y más allá…mas arriba de su cuello, su mirada se clavó en su cara, concretamente en sus ojos, castaño oscuro, que parecían tener ese sabor tan peculiar…ahí estaba. Otra vez esa mirada.
Con esa risa malvada, Luffy acercó sus manos lentamente hasta el broche de su cinturón, se deshizo de él, y dejó que la bragueta se aflojara libremente.
…¡Esto está yendo demasiado lejos!- pensó Sanji, pero no fue capaz de volver en sí, especialmente cuando vio cómo Luffy, manteniendo la mirada clavada en la suya, se arrodillaba lentamente ante él, con esa sonrisa…
-Esa sonrisa perversa, tan impropia de ti-
Luffy siguió disfrutando un poco del bote de leche condensada, antes de hablar.
-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras tanto…? Ya se. Tu también quieres…¿Verdad?- dijo, y cogió una de sus manos para pringarla un poco con la leche condensada.
-¿No quieres? ¡Si está buenísima!- dijo cuando vio que el rubio no reaccionaba, y aproximó aquellos dedos a sus labios…lentamente, respirando sobre ellos…para luego lamerlos, chupando lasciva y lentamente cada centímetro, disfrutando de cómo se despertaba el placer y el deseo en cada célula de su cuerpo…
Sanji entrecerró los ojos, entreabrió los labios e inclinó la cabeza hacia atrás, dejando escapar un suspiro, acompañado de un levísimo gemido de placer…
-…otra vez no…-
Luffy besó su mano y recorrió sus dedos con los labios, y luego gimió muy bajito su nombre, porque solo era para él.
-…Tan dulce…- Susurró, y miró de nuevo arriba después de volver a posar otro beso en aquella mano.
-…Sanji…-
El cocinero miró abajo, y vio que su rostro volvía a ser inocente, suplicante…y no pudo resistirse más.
Se dejó caer de rodillas y se abrazó al cuerpo caliente y semidesnudo del capitán, besando cada centímetro de su cuello y sus labios…disfrutando de la dulzura del pringue y la textura de su piel, y luego recorrió igualmente su pecho.
El moreno se dejó hacer acariciando su espalda con las manos, a través de la chaqueta, acariciando su pelo…cerró los ojos y disfrutó del tacto, de la sensación…
-Ah…nn…Sanji…-susurró, y él se volvió loco, mordisqueó con mas ímpetu su cuerpo, arrancándole otro gemido. Luego se apartó de él, y antes de que le besara dijo:
-¿Esto es otro sueño?
Luffy le miraba. Los labios cerrados casi del todo, por muy poco…los ojos, castaños, profundos…perdidos en algún rincón de él…
-¿Un sueño?- parecía como si el placer estuviera sumiéndolo en algún tipo de trance.
-Si, un sueño.
-…¿Un sueño…?
Esta vez fue sin sobresaltos. Despertó lentamente, tal vez por un ruido, por una luz…o solo. El caso es que se despertó, boca abajo, con la cabeza aplastada de lado contra la almohada, y un brazo colgando por uno de los lados de la hamaca. Sus ojos parpadearon un poco antes de ir despertándose. Al cavo de unos momentos le dio por moverse hasta quedar boca arriba, se frotó la cara, y estiró el brazo hasta su chaqueta, donde rebuscó su reloj de bolsillo, sin recordar que lo tenía en el bolsillo del pantalón, de donde lo sacó para comprobar que eran las 5:04 de la mañana.
-¡Joder!- murmuró por lo bajo, pues era muy tarde para volver a conciliar el sueño, pero por algo mas…:
estaba empezando a recordarlo: el sueño. Había vuelto a soñar con Luffy…y con aquella estúpida y falsa versión pervertida de él.
Cuando hubo recordado todo el sueño, suspiró, oprimido por una mezcla entre culpa y represión: ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué le estaba pasando?
Decidió que era buena idea irse preparando, asearse, cambiarse, preparar el desayuno…
Cuando pasó por la hamaca del capitán, no pudo evitarlo. Se quedó parado, mirando como dormía, roncando un poco, despreocupadamente, con aquella sencilla gracia tan propia de él…con una mirada de pena, involuntariamente, la mano de Sanji avanzó buscando contacto con el hombre de goma, hasta rozar levemente su cuello, su piel, y fue deslizándose hacia su pelo…
No pensaba, no era capaz de ello. Solo experimentaba aquel sencillo y agradable tacto…
Duró unos momentos, y después de removerse un poco, (este gesto inundó las pupilas del cocinero) Luffy abrió los ojos, parpadeó un poco, y, pedio dormido aún, identificó a quien tenía mirándole desde arriba.
-…Sanji. …¿Sanji? ¿Qué-que haces?
Sanji no reaccionó, no al principio.
-Vo-vo-voy a hacer el desayuno. Nada mas.
Luffy pareció asimilarlo- ah…¿Y eso?
Sanji pensó mas rápido-Pu-Pues…que…hum…-Entonces encontró la excusa perfecta: en sus labios había restos de comida; no de leche condensada, desde luego, pero si de chocolate.
-Has estado otra vez asaltando la despensa?
Luffy dio un respingo. Le había pillado. Su nuca empezó a llenarse de gotitas de sudor, al estilo manga, igual que la cara de Sanji se iba oscureciendo…
-N-no-no, que va…
Chopper dio un vuelco en su hamaca, al tiempo que Usoop se caía desde la suya y se despertaba. Los dos miraron adormilados a Luffy, que acababa de recibir una patada en la cabeza. Sanji salió echando pestes del camarote de los chicos, y así empezó un nuevo día en el barco de los sombrero de paja.
¿No lo he mencionado? El resto de la tripulación se despertó debido a la interrupción de sus sueños a causa de unos golpes que empezaron a resonar por el barco…
Escritora3 corría de un lado a otro desesperadamente buscando a Escritora2 para estrangularla a ella y al cocinero.
-¡ZOOORRAAAAAAA QUE EL CAPITÁN ES MIO! ¡ESA LECHE CONDENSADA TENÍA QUE HABERLA PROBADO YO!
Escritoa2- (en lo alto del mastil) Ya…ya-ya te haré un fic en el que lo tengas toda para ti solita…
-¡Le meteré a Zoro un consolador de Hello Kitty por el CENSORED.
-¡Y yo le meteré a tu querido Zuko uno de Bob esponja, que es cuadrado y duele mas!
-¡Devuélveme a Luffy o vuestros hijos serán amorfos!
-¡haré que Ace regrese siendo Gay!
Escritora1-¡Oye, que Ace es mío!
Y así se pasaron mucho, muucho tiempo. De hecho, aún siguen así. ^^A propósito:
Cuando ya creía que me costaría sacar adelante la página, ¡comentasteis en este fic! Os lo agradezco mucho, y os aviso de que irá muy lenta, pero, de momento…¡este fic tendrá continuación con leemon!
Escritora3-¡Noo! TT
P.D:(es verdad que tenía muchas faltas, pero en ese momento estaba desganada y no me apeteció pasar el corrector. ¡K fallo!)
