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III
Sanji no pudo evitar pensar en el capitán el resto del día. Sin poder evitarlo, la mirada se le iva en la dirección de aquellos ojos castaños y esa sonrisa enorme e inocente.
Llegó un momento en el que sucedió lo de cada día: Luffy miró en derredor, y se encontró a todo el mundo ocupado en algo, y antes de aburrirse, e vino a la mente el cocinero, y su suculento trabajo.
-¡Saaanjii! ¡comida!
Luffy se lo encontró sentado en la borda, fumándose un pitillo, sin quitarle los ojos de encima.
-Hum- fue su única respuesta. Sanji entró en la cocina sin pensarlo seguido del capitán, que se le pegaba sonriendo entusiasmado.
Sanji cocinó sin pensar en nada…o procurándolo, pues no podía evitar sentirle tan cerca…-tengo que hacer algo. No puedo pasarme el resto del viaje soñando cosas verdes con el capitán.
Dejó un plato de pasta en la mesa y al momento Luffy se lanzó sobre él. Sanji quedó justo detrás de él, de pie. Lebantó un brazo, y posó la mano en su hombro. Recordó el sueño de la noche anterior, y lo sucedido esa mañana; y sintió una vez mas que le agradaba aquel sencillo contacto.
-¿Así está bien?- preguntó, y luffy, con la boca llena respondió- ¡Fsi, grafíaz!
Sanji soltó una risa.- ¿Pero cómo puedes ser tan basto?- …¿y gustarme tanto? Pensó, pero no lo dijo. Tampoco apartó la mano de su hombro. La dejó allí, e incluso movió los dedos peligrosamente deslizándose hacia su cuello, ora a su hombro, y después bajarlos por su espalda…sintiendo la calidez del otro cuerpo…Luffy apenas se percató, estaba ocupado comiendo.
Sanji decidió que era una buena idea acercarse poco a poco, imperceptiblemente, hasta que…decidiera cual sería el siguiente paso.
Quien sabe, tal vez fuera Luffy quien lo diera. Por un momento se imaginó al capitán soñando con él como lo había estado haciendo él.
No pudo evitar ir un poco mas lejos e inclinarse sobre su espalda hasta que su boca estuvo a la altura de su hombro, y una vez allí, con toda tranquilidad, pudo soltar un suspiro con aroma a tabaco, encima de su cuello, desperdigándose por su hombro…
A Luffy se le hizo raro, hasta tal punto que se le hizo un nudo en la garganta, y casi le dolió al tragar, Luego miró a Sanji, incorporándose tan repentinamente que el rubio tuvo que levantarse de golpe, como un resorte.
Quedaron tan cerca el uno del otro…en otro momento no habría sido extraño, pero ahora…
Luffy parecía tener algún tipo de sospecha ligera, pero era demasiado inocente para extrañarse siquiera. Si Sanji hubiese querido, hubiera podido aprovecharse de él y seguir "dándole pistas" con acercamientos más peligrosos, y no habría pasado nada.
Sanji estaba en tensión, pero aparentaba tranquilidad, como era normal en el: rígido, quieto y fumando en silencio, con la mirada clavada en los ojos del moreno…era su manera de hablar, sin palabras, en un idioma que el otro chico no podía si quiera escuchar.
Al cabo de poco Luffy simplemente cogió el plato de la mesa, se apoyó de espaldas en ella, y siguió comiendo, tan pancho…
Se había dejado el tenedor: se llenó la mano y la cara de tomate, y los espaguetis seguían entrando en su boca, como parodiando las expectativas del cocinero, que se puso completamente roo y no supo si reír o llorar. Una vez terminado el plato, Luffy se lamió despistada y sugerentemente lo dedos, haciendo al cocineo recordar de golpe todos los pensamientos y ceñimientos infundados por sus sueños. Sin quererlo, su respiración se turbó levemente.
Luffy terminó de seducir, ignorante de ello al cocinero y con esa tentadora e inocentemente feliz sonrisa se propuso pasar por su lado para ir hacia la puerta…
Pero Sanji, sin mirarle, estático como estaba, en un gesto brusco, le agarró el brazo. Si Luffy hubiera estado serio o atento, hubiera notado la presión extra en él, pero no lo hizo. Solo dio un respingo y se le quedó mirando.
No le veía la cara. Estaba casi de espalda a él.
-…¿Sanji?
Sanji se sentía mal. Le había agarrado en un acto reflejo. ¿Qué haría ahora? ¿Qué iba a decirle?
-…¿Sa-Sanji?
Sanji se giró lentamente, con el cigarrillo y esa mirada profunda que tenía en momentos de serenidad.
-¿No te piensas lavar las manos…o la cara, al menos con un trapo? ¡Vas a pringarlo todo!
Luffy le miró raro. ¿Y eso? Nunca había sido un problema.
-…¿De…verdad?- preguntó, casi como si no estuvieran hablando de lo mismo.
Sanji sintió en ese momento otro venazo, y, casi dubitativamente, con sensual lentitud, extendió la mano hasta los labios del otro chico, hasta rozarlos, robándole un poco de tomate, y luego se los llevó a la boca.-A esta altura no puedo echarme para atrás- pensó, y de un lametón degustó el tomate.
Luffy tardó un momento en reaccionar. Luego, como si tal cosa, (un poco extrañado por la petición de Sanji, que había improvisado) se dirigió hacia el lavabo y se lavó las manos.
Que torpeza- Pensó Sanji, para si- se nota que no se las lava a menudo.
Grave error: en ese momento se imaginó a sí mismo acercándosele por detrás para ayudarle…enjabonando también sus brazos, pringándole hasta el codo… y aspirando su aroma en su nuca…
-¿Pero que estoy haciendo? Se preguntó a si mismo, sintiéndose casi como un vioador.
-¿Está bien?- preguntó inocentemente Luffy cuando hubo terminado, sacándolo de sus pensamientos. Él no fue capaz de reaccionar. Solo dijo distraídamente que si, con la mirada perdida en algún punto.
Estaba descubriendo que solo con estar cerca de él se sentía atraído. No podía creerlo, pero ya empezaba a aparecer en su mente una pregunta…
¿Cuánto tiempo mas aguantaría, a este paso, sin besarle de verdad?
Por suerte Luffy, aún que se extrañara, era demasiado inocente para sospechar…¿qué iba a sospechar? ¿Qué le estaba tirando los tejos?
Zoro Despertó a la mañana siguiente un poco nervioso, había escuchado algo extraño, como un gemido mezclado con un forcejeo…
Se levantó, y se aproximó a la cocina…al otro lado de la puerta se oían ruidos…sospechosos…
Desencajando con el pulgar su katana predilecta, abrió lentamente la puerta…y…
Desde luego, no se esperaba lo que vio al otro lado:
¡Escritora3 estaba estrangulando a Escritora2!
-¡No, déjala!- gritó, y se lanzó sobre ellas, pero tuvo que forcejear aún un poco antes de poder separarlas, para cuando Escritora3 dejó caer a su compañera al suelo. Zoro se arrodilló a su lado y la llamó, pero no respondía, ni siquiera respiraba. Se inclinó sobre ella y le practicó, como pudo, la respiración artificial.
Mientras Lo hacía, Escritora2 levantó un brazo y le hizo la señal de la victoria. Escritora3 se lanzó sobre ella…y entonces calló el telón.
P.D.:
Lamento que este cap haya sido demasiado leve, casi monótono. ¡Me van fatal los estudios! Mis musas deben de estar de vacaciones T^T
