El cuerpo delgado y fuerte de Luffy no respondió al abrazo en un primer momento. Ahora parecía haber adoptado una actitud frágil e inocente, confusa…como la de un niño. Sanji no había podido evitar abrazarlo, sucumbir a ese impulso de retenerlo entre sus brazos y sentirlo tan cerca…
Sin ninguna razón en especial se había despertado en mitad de la noche, con el traje negro puesto y había caminado, lentamente hasta la cocina, como un sonámbulo.
En cuanto abrió la puerta una sonrisa se dibujó en su cara. Una sonrisa segura de sí misma, como la de una hiena que se encuentra un becerrito perdido y acorralado, tras seguirle el rastro.
Luffy estaba allí, de pie mirándolo sin una expresión clara. Solo parecía…confuso, como si no supiera lo que iba a pasar.
-"bueno, al menos esta vez es mas real"- pensó Sanji, pues supo desde el instante en que abrió la puerta que era otro de sus sueños. En el fondo agradecía que esta vez fuera mas real, y por una vez…fuera él quien diera el primer paso…
Supuso que este cambio se debía a su nueva aptitud frente a sus sentimientos hacia el capitán: los había asumido y ahora deseaba hacer sus sueños realidad…y no paraba de imaginarse cómo podía reaccionar el capitán…
En sueños, besó el hombro del capitán, y suspiró, captando parte de su aroma…haciéndole estremecerse. Le besó una vez mas, esta vez en la clavícula…
-…S-Sanji…
La voz de Luffy sonaba ahora sorprendida, un poco cohibida…
A Sanji le pareció mas sabrosa que nunca y quiso saber si su piel sabría igual.
Lentamente, pero con decisión, acariciando su cuerpo con sus manos y besándolo de cuando en cuando, fue levantando su camiseta, hasta que la vio demasiado entorpezedora y se decidió a desabrocharla.
Luffy lo miraba sin reaccionar, sin palabras…casi parecía que fuera a echarse a temblar…
-Sa-Sanji…
Sanji no esperó a que intentara decir algo mas: le cortó con un beso, intenso, pero delicado, sin profanar aún su boca, esperando a que él lo deseara también.
Después de ese beso lo miró de nuevo a los ojos, y vio lo que estaba esperando: el miedo había desaparecido: seguía teniendo un aspecto inocente y confuso adorable, pero, aún que ignorara lo que estaba pasando…aquello le gustaba.
Sanji sonrió y acarició su cara tan morena y su pelo…negro, sedoso…quizá un poco sucio…torció un poco el gesto pero volvió a sonreír: Luffy no apartaba la mirada de sus ojos…
Con un suspiro volvió a besarle, pero esta vez en la cara, muy cerca de la comisura de los labios… aún que Luffy seguía sin reaccionar, pero se dejaba hacer, tal vez por curiosidad. Sanji deslizó sus manos, acariciando a tientas su rostro, y alargó aquel inocente y tierno beso… y luego lo volvió a besar…bajo los labios…
-Sanji…
Su voz lució esta vez, solo muy de lejos un pequeño ademán apremiante…Sanji sonrió en secreto, satisfecho. Era el arte de seducir que hacía tan famosos a los franceses, y del que él, muy orgullosos, se suponía poseedor.
Se apartó solo un centímetro de su cara, para mirarle a los ojos, como preguntándole si estaba seguro, y al no obtener respuesta, besó de nuevo aquellos labios, al principio tan levemente como antes, ejerciendo presión, nada mas…y después de rodear su cuerpo con sus brazos lo besó con un poco mas de lasciva, explorando aquella dulzura con su lengua…
Luffy reaccionó con sorpresa, y al principio se estremeció casi intentando escapar, no reaccionó al beso…hasta que los expertos labios de Sanji y su lengua, como en un baile, le fue incitando, con movimientos lentos, profundos, sabrosos, a veces mas tímidos y otras un poco atrevidos…acabaron por arrancarle a Luffy un par de gemidos…
Sanji sintió como aquello le hacía estremecerse…mas bien a los dos, y como el calor iba despertando su deseo de llegar a mas…de, poco a poco, seducir al capitán hasta llevarle a su terreno, hacer que le acabara gustando, enseñarle lo que podían llegar a ser…
Por un momento se imaginó en la cama, haciéndose dueño de su cuerpo y viéndole gemir para él…y sus manos se volvieron mas exigentes…
Luffy gimió una vez mas en el abrazo, mientras los labios de Sanji lo provocaban en su cuello…pero entonces algo los interrumpió:
Unos brazos morenos, rudos y fuertes lo agarraron desde atrás y lo apartaron bruscamente de Luffy.
-Qu…¡Zoro!- el espadachín tenía la mirada perdida en algún punto lejano- ¡Estúpido peliverde! ¡Suéltame! ¿Quién te ha dado vela…?
-No tocarás al capitán.
Sanji se quedó parado en seco. Su voz parecía seca, sin emoción.- No te permitiré…que toques al capitán.
-¿Cómo que no? Tu…estúpido…¡Suéltame!
Sanji se irritó mucho. ¡Zoro se había colado en su sueño! No iba a permitirlo. Pataleó le insultó y se retorció, revelándose, intentando alcanzarlo con sus patadas, sin resultado…¡quería seguir con Luffy!
De golpe, Zoro hizo algo que lo sobresaltó sobremanera, algo que no esperaba, y que le hizo abrir los ojos de golpe, y la boca, quedando estático en el sitio…
Zoro mordió su hombro con toda la boca, como un animal, con furia, clavándole profundamente los dientes, primero a travé del traje, luego, cosas que pasan sin explicación en los sueños, sin moverse ninguno de los dos, de repente su hombro estaba al descubierto, siendo perforado por aquellos dientes agresivos que se negaban a soltar, concentrando toda su fuerza…haciéndole sangre.
Sanji gritó entonces, pero su voz salió de su boca como un débil halo, como si estuviera ronco y le faltara el aire…descubrió entonces que Zoro no se conformaba con retenerlo por los brazos: lo rodeó ala altura de su pecho, inmovilizando sus extremidades superiores, y apretó con fuerza tal que a Sanji se le crispó la cara por el esfuerzo. Con una mezcla entre alarido y gemido de ahogo sintió que se asfixiaba…le costaba respirar, le faltaba el aire…
-Para…-su voz estaba tan ahogada que apenas se escuchó a si mismo- Zoro…para…ahg…
Pero Zoro no se inmutó. No aflojó el abrazo, aún que tampoco lo forzó mas. Solo aumentó la presión en su mandíbula…Sanji se retorció de dolor sintiendo como todos sus dientes se clavaban en su hombro cortando su piel…y cómo la sangre brotaba ahora abundantemente, en hilillos, por su piel, entre los dientes de Zoro, empapando su boca, ensuciando el traje…
Sanji gritó de nuevo, esta vez obteniendo mejor resultado, y de repente vino a su mente el sabor de su sangre inundando la boca de Zoro.
Sin querer, de repente su excitación aumentó, y descubrió que su respiración se agitaba mas aún. Joder, se sentía como si tuviera asma…
Se estaba empezando a olvdar de Luffy, y es que parecía como si hubiera amanecido, y hubiera entrado por las ventanas tanta luz que ahora ya no estaban en la cocina…estaban suspendidos en un sitio…blanco. No era una habitación. Solo tenía suelo. Un suelo invisible que solo Zoro podía tocar, porque Sanji no hacía pie.
Zoro empezó, sin razón alguna, a aflojar un poco la presión. Le dejó lo justo para respirar al nuevo ritmo que le pedía su pecho…y solo por que llebaba así un buen rato, y epezaba a estar cansado, pasó su lengua, sin aflojar el mordisco, por el límite marcado entre sus dientes y la carne rasgada y sangrante de Sanji…haciéndole mas daño…rebañando un poco el líquido rojo de sabor metálico…
Sanji se retorció de nuevo apretndo los ojos y los dientes, el dolor lo toturaba, pero el placer también lo llamaba desde debajo de sus pantalones: una sensación cálida, cosquilleante inundó la zona de su bajo vientre, despertando un poco aquello que se escondía entre sus piernas…
No podía creer lo que estaba pasando. De repente, aún que Zoro no había apretado el abrazo, le volvió a faltar el aire y su respiración se agitó sobremanera…casi parecía gustarle tener a Zoro pegado a él por detrás…tan fuerte…
Jadeó de nuevo, casi asfixiándose, y almacenó todo el aire que le fue posible.
-¡Zoro…Zo-ro…Zoro…!- su voz apenas era audible- ¡ZORO!
Gritó al fin. Quería que le soltara, tenía que acabar con aquello con…la excitación que tanto le repudiaba tratándose de él, a la que no encontraba explicación, quería que le soltara también por la herida…porque le hacía daño…quería…quería gritar mas su nombre…A su mente venían recuerdos de él mismo luchando contra Zoro, viéndole delante de él, saltando, atacándolo, con esa cara de furia y rabia, empuñando sus espadas, una con los dientes,…
Pero ahora sus dientes lo desgarraban haciéndole daño y no podía respirar…-¡ZORO!
Despertó medio dormido, casi lentamente, sudando y con el pelo hecho una madeja.
Alguien, mejor dicho, Zoro, lo estaba zarandeando por los hombros para despertarlo, con cara entre contrariada, indignada y enfadada.
Sanji se le quedó mirando con cara de dormido: los ojos entrecerrados, medio bizcos, la boca entreabierta, (con un poco de baba) y el pelo alborotado.- ¿…Ehh?
Zoro se había despertado con un gran bostezo, de mal humor por tener que despertarse y se obligó a pestañear y despertase. Miró en derredor: Luffy estaba en su sitio, durmiendo boca abajo medio acurrucado con cara de niño feliz, tan inocente, tan plácida… sin que lo supiera despertó su ternura y se le quedó mirando con una media sonrisa, admirando sin saberlo su rara belleza, tan sencilla y cotidiana, tan absurda a veces, pero plácida y alegre. Hermosa, a su manera. Casi le acariciaría la cabeza…
Entonces algo lo distrajo, la verdadera razón de que se hubiera tenido que despertar:
Sanji se removía levemente en sueños. Era tan poca cosa que, incluso estando despierto, uno que pasara cerca lo ignoraría, pero el estaba expresamente concentrado en proteger al capitán de aquel detestable…cocinero.
Se aproximó hacia él. Tal vez no era tan malo si solo se movía en sueños, como todo el mundo…
-Luffy…
Solo había sido un susurro, pero le había parecido oírle decir algo. Sin poderse controlar le hirvió la sangre. Le dieron verdaderas ganas de devolverle a la realidad de un puñetazo, o de asfixiarle con la almohada…aún que, bien pensado, no le iba a hacer falta: tumbado medio boca abajo se estaba medioasfixiando con la almohada el solito.
Al cabo de poco empezó a removerse y a gemir en sueños, aferrando la manta con fuerza. Zoro deseó estrangularlo pensando las cosas asquerosas que estaría soñando hacer con Luffy…hasta que…
-Zoro…
había sido solo un suspiro, un gemido muy bajito, pues cuando uno duerme apenas puede hablar, pero…¡le estaba metiendo a él también!
-"ya está: me lo cargo"- Aún así no supo como reaccionar por un rato, hasta que Sanji se pasó de castaño oscuro…cuando consiguió gritar su nombre alto.
-¡ZOROO!- ahí fue cuando Zoro se decidió a despertarlo, aún no sabiendo como. –Sanji. ¡Sanji! Despierta…
-¡Zoro!…
-¡Despierta!- había dicho ya cogiéndolo por los hombros y zarandeánolo en la hamaca, hasta que al fin pareció despertar y mirarle medio dormido aún, con cara de no saber lo que estaba pasando.
-…Zo…Zoro…¿Qué estás haciendo?
-Que…¿Qué que estoy haciendo? ¡¿Y SE PUEDE SABER QUE ESTABAS HACIENDO TU DESGRACIADO?
-¡SI YO SOY UN DESGRACIADO TU ERES EL BASTARDO DEL SIGLO!
La habitación entera se acabó despertando a causa de sus gritos y alboroto, hasta que llegó Nami en pijama de la habitación de las chicas, y de muy mala hostia, para repartir capones.
Esa mañana Sanji Fumó como si no hubiera mañana, cocinando el desayuno con saña: se pasó toda la mañana con las mandíbulas apretadas, y de mal humor. Los demás lo miraban de reojo, sin atreverse a interrumpirlo. Zoro tampoco etaba de buen humor, pero no se le notaba tanto. Lo que si se les notaba a los dos eran los chichones, con aspecto de torre Eiffel, que no fueron remitiendo hasta bien entrada la mañana, con ayuda de hielo.
Sanji se quedó en la cocina después de recoger para coger una bolsita del dichoso hielo.
Al abrir el congelador descubrió que había mucho hielo, suficiente para hacer barios granizados. Son una sonrisa sádica se preparó una bolsita…y tiró el resto por un ojo de buey. Zoro se quedaría cornudo para todo lo que quedaba de día.
Un rato después se reprimió: el agua dulce no debe desperdiciarse en alta mar, podía haber dejado que se derritieran…
Cuando se sintió un poco mas aliviado fue al baño y se mesó el chichón con cuidado…y luego recordó una parte del sueño, aún que no fue como él lo había deseado:
Recordó la excitación que le había recorrido por completo cuando el espadachín lo había apresado y mordido, haciéndole daño, mucho daño.
Se quedó petrificado delante del espejo, temblando casi imperceptiblemente. Sin saber lo que hacía, aún que no tenía sentido, se quitó la camisa con la que dormía y se miró el hombro…
Estaba intacto. Lo miró por unos momentos y se pasó las manos barias veces. Luego, miró su propio reflejo. ¿Qué le estaba pasando? Al cabo de un rato incluso llegó a la conclusión de que el espadachín no tenía la culpa de su recién aceptada nueva sexualidad. ¡Le había tirado el hielo por la borda con tal de que no puiera alibia sus golpes! Eso era ruin…
Cuando salió, después de asearse y vestirse se encontró con Zoro, de mal humor, sentado en la cubierta con cara de "joder con el chichón, que fuerte pega Nami"
Una sonrisa de saña malvada se dibujó en su cara. No había estado nada mal.- ¿Qué tal la torre Eiffel? ¿No vas a pintarla de verde para que esté a juego?- preguntó, a posta.
Zoro le miró con verdadera rabia-¡callate!- la verdad es que, para no hechar mas leña al fuego, había esperado a que Sanji saliera de la cocina para ponerse hielo en la cabeza…¡y luego no había! Había sospechado que podía haberlo hecho a posta, pero aquello era una prueba irrefutable.
Después de enzarzarse en una nueva pelea, Sanji se asomó por la baranda del barco, y oteó, pensativo, el horizonte.
A lo lejos pudo ver, mezclada con el paisaje, una nube de tormenta, con aparato eléctrico, que se movía lentamente impulsada por el tiempo. Teniendo una navegante como Nami, no solo no tenía nada que temer de los bruscos cambios climáticos de Gand Line, sino que podía disfrutar de ellos como obras de arte, y admirar su belleza. Desde luego, el viaje por Grand Line no era como un crucero de placer, aún con todo el lujo del nuevo barco, era mucho mejor.
Suspiró profundamente, llenando de nuevo sus pulmones con el humo que, que contaminó una vez mas su ya ensuciada sangre y luego salió al aire y se dejó llevar por la brisa de Grand Line.
Era…tan apacible…en momentos como ese, uno casi no se acordaba de que se jugaba la vida, de que su cabeza tenía un precio desorbitado ofrecido por la marina, ni de la competencia, ni de los peligros del mar, como los condenados monstruos marinos que en cualquier momento podían saltar de la cubierta para tragárselo de un bocado.
En ese momento…solo pensaba en su sueño. Se torturó preguntándose cómo podía haberle excitado el contacto con el espadachín. Era tan preocupante y tan confuso que llegó a preguntarse si simplemente se estaba obsesionando con eso de ser gay y empezaba a excitarse con cualquiera…¿Acaso era un enfermo? Procuró sacudir de su mente esos pensamientos, y limitarse a vaciar su mente…y disfrutar de ese vacío por un momento.
Tras un rato de relax, empezó a formarse entre sus pensamientos, como si lo vislumbrase entre la niebla, la imagen de Luffy, en el recuerdo de aquel sueño.
Una pequeña pero sincera sonrisa se dibujó en sus labios. Cerró los ojos, y fue dibujándose en su mente todo lo sucedido en el sueño, a veces a cámara lenta, otras repitiendo un esto…recreándose en ese dulce sueño. Sin preocuparse por ser un pervertido, simplemente…disfrutándolo.
-¿Sanji?- Nami lo llamó desde una tumbona. Robin estaba no muy lejos, en una mesita, leyendo un libro.
Sanji se dio la vuelta de golpe- ¿Eh? ¡si, si! ¿Qué pasa, mi pelirroja?
Nami-Te preguntaba s podías traerme un refresco, una limonada, o algo.
Sanji-¡Claro, claro!
Robin- Si no molesta, yo te agradecería un café.
-Oído cocina. ¡Marchando dos dulces refrigerios para mis aún mas dulces ángeles!
Mientras cocinaba las bebidas, se dio cuenta de que aún le gustaban las mujeres. –"supongo que en ese caso soy bisexual, y no gay"- pensó, y confirmó esta teoría cuando Nami le acarició el mentón dándole las gracias, y haciendo que casi llenara su limonada de babas. Robin, sin embargo, intentaba contener la risa, pues algo le había producido un buen acceso.
-Ah…aquí tienes, Robin…eh…¿Qué te pasa?- dijo dejando el café en su mesa.
-Jujuju…na…nada…jeje…-se tapaba la boca con una mano, y tenía los ojos cerrados, pero no podía parar de reir.
Nami también se interesó.- ¿Robin, que pasa?
Robin al fin se atrevió a acercar su cara a la de Sanji, que estaba inclinado, justo a su altura, y sonriendo, con cara de ángel, voz tranquila y sin siquiera abrir sus preciosos ojos, le dijo, (sin que Nami pudiera oirlo)
-Nada es que, tal vez deberías de tranquilizarte un poco…y cambiarte de pantalón.
Los dos se quedaron quietos, hasta que Sanji analizó el significado de aquellas palabras y dejó de poner cara de bobo enamorado. Miró abajo, se dio cuenta…y salió corrindo hacia el baño.
-¡¿Pero que pasa?- preguntó Nami, que no entendía nada, mientras a Robin le daba otro ataque de risa mal contenida.
Sanji se quitó los pantalones y se avergonzó frente al espejo en presencia de una inoportuna erección. Suspiró profundamente. ¡no podía creerse que hubiera tenido una erección pensando en Luffy! Bueno, en realidad, contando con sus sueños no era la primera… pero esta vez se la había provocado él solito pensando en él, y no un sueño. Definitivamente, su sexualidad estaba ya mas que declarada.
Acabó decidiendo que no estaba dispuesto a auto complacerse al respecto, simplemente esperó hasta que se hubo calmado, dando gracias a que nadie quiso ir al baño en ese rato, y se volvió a vestir para salir a cubierta y tomarse algo fresco.
Escritora2- ¡Lamento la tardanza! Prometo que las cosas se acelerarán un poquito a partir de ahora…por cierto, empecé este capítulo nada mas publicar el anterior, pero no pude continuarlo hasta unos días después, para cuando ya se me había olvidado. Como resultado me puse a escribir otro capítulo 5 hasta casi tenerlo terminado…pero aún me gustaba el anterior. Así pues, sabed que este capítulo y el que le sigue son, por así decirlo, gemelos XD los dos estaban destinados a ser el 5…el caso es que no se asusten s ven alguna incoherencia ¿OK? ¬¬ Escritora3 ¿Por qué me miras así?
Escritora3-Por nada…nada…
Escritora2-…¿Y esa guadaña? No…no, no…¡gata mala….!
Escritora1- ¡JAJAJAJAJA!
