Sxl…¿Z?
Sanji se maldijo por quedarse dormido, en una especie de siesta fuera de horario: a causa de esta cabezadita, no había cocinado la comida. Nami lo hizo en su lugar. Le molestó mucho, especialmente por el hecho de que había sido a causa de la herida de Zoro.
Como citó una vez el célebre Rais Kader en la obra de Ayroles y Masbou: "Mi afán por matarlo corre el riesgo de empañarse de rencor"
En estas estaba, postrado en cama, cuando la puerta se abrió, y la voz inocente y alegre de Luffy interrumpió sus cavilaciones.
-¡Sanji! ¿Te sientes mejor?
Sanji se giró, aún a pesar del dolor de su espalda, y se lo quedó mirando, sin poder reaccionar, como si se le hubiera realizado algo con lo que había soñado.
-Te he traído comida. ¡la ha hecho Nami! Ya verás como te sientes mejor con esto.
Luffy dejó el plato en la mesilla, y antes de incorporarse rebanó un poco de salsa con el dedo y se lo llevó a la boca. A pesar de sus buenas intenciones, era seguro que sería capaz de comérselo todo si no lo hacía Sanji. -Hummm…- se le escapó.
Con el dedo aún en la boca se giró para mirar al cocinero, que seguía sin reaccionar, y después de sacárselo sonrió de esa manera tan dulce.
Grave error. Tras el cortocircuito que últimamente azotaba a menudo la cabeza del cocinero, una frase acechó sus pensamientos:
"…si todo esto va a acabar en algo…¿qué mejor momento que ahora?"
Sanji se incorporó en la cama- Luffy- dijo. El moreno ya se disponía a atacar una de sus albóndigas, (¿Es eso un juego de palabras?)
Sanji titubeó un momento, no lo estaba mirando, mantenía la mirada baja, pero sabía que su capitán le prestaba atención.
-Yo…tengo algo que decirte. Es…complicado, e incómodo. Y preferiría que no se enteren los demás. Entonces se atrevió a mirarlo. El rostro de Luffy tenía un semblante expectante pero sencillo, tan sincero como de costumbre.
Sanji se puso en pie, lentamente, con cuidado, sintiendo molestia en la espalda al respirar; con todo, suspiró y se encaminó hasta Luffy. Se posicionó frente a el y continuó con su confesión.
-Luffy…tu me aprecias, ¿Verdad?
Luffy no entendió exactamente a que se refería.
-Si.
-¿Cómo me aprecias?
-…Pues…¿Cómo va a ser? Eres mi cocinero, y uno de mis tripulantes…¡eres uno de los míos! Y yo soy vuestro capitan…Surcamos el mar juntos…- Esa sonrisa sincera en los labios de Luffy, surgiendo poco a poco hacía que los deseos de besarlo de Sanji aumentaran- y vivimos aventuras. Somos compañeros.
Sanji abrió la boca, pero no supo que decir. La cerró, y luego suspiró.
-Luffy es que yo…te aprecio…de forma distinta.
Luffy no lo entendió- ¿Distinta?
-…Te aprecio mas que a los demás. Mucho mas…¿Sabes lo que significa…?
Luffy no respondió, le costaba entender. Sanji se aproximó mas a él, rezando y agradeciendo a quien fuera que en ese momento nadie los interrumpiera…(sería irónico ¿no?)
Estando mas cerca de él, pudiendo pero no atreviéndose a besarle, solo se le ocurrió susurrar, muy bajito…
-…No te exaltes, por favor- y unió sus labios en un beso, lebe, pero intenso, casi solo presión. Luego se atrevió a abrir un poco los labios y besar los suyos sin llegar a la lasciva…sin creerse que no fuera un sueño. Era real, y ahora ya no habría vuelta atrás. El tacto de sus labios era profundo, suave y carnoso, tan real…tan agradable…
Mientras aumentaba, lenta, tímidamente la presión del beso se atrevió a cerrar los ojos y acercarse mas, quedando su cuerpo en frágil contacto con el de Luffy, quien puso un pie atrás, como si hubiera estado a punto de perder el equilibrio, pero no llegó a retroceder ni un paso. Agradeciendo eso lentamente, tiernamente Sanji se atrevió a alzar sus brazos, posándolos en los de Luffy, sin atreverse a abrazarlo del todo.
Antes de finalizar el beso una de las manos de Sanji se atrevió a recorrer el brazo de Luffy hasta su hombro, disfrutando de ese tacto también, y giró la cabeza, tomando solo un sorbo de aire antes de besarle por última vez, con la boca un poco mas abierta, sintiendo la suya entrecerrada, sin atreverse a usar la lengua. Fue un contacto profundo y agradable, se diría un momento mágico, pero en ese momento, terminó.
Alargando el último beso hasta el final, sanji separó sus labios de los de Luffy, y solo unos segundos después se atrevió a abrir los ojos, estando muy cerca de él.
El rostro de Luffy reflejaba sorpresa, se diría incluso duda. Nada mas.
Sus labios tomaron un poco de aire, a modo de suspiro, pero estaba demasiado sorprendido para nada mas. Sanji no supo que decir, y se limitó a retroceder lentamente.
-…Tómate un tiempo…¿Quieres? Avísame si quieres…lo que sea.
Temblando, le dio la espalda y cogió el plato de albóndigas con arroz, para marcharse a la cocina. Lo cierto es que estaba hambriento, pero no se creía capaz de permanecer en presencia del capitán. Cuando cerró la puerta tras de si los ojos del chico de goma aún lo seguían.
Se comió su plato y luego lo limpió, mientras intentaba mantener su mente en blanco. Le incomodaba pensar en lo que pasaría después. Una vez terminó caminó hasta la puerta, y su mano se posó en el pomo, pero no abrió. ¿Qué pasaría a partir de ahora? Un incontrolable terror se apoderó de él cuando se imaginó a Luffy no solo rechazándole como pareja, sino como compañero. Tembló imaginándose que de alguna manera se distanciara de él o le tuviera asco…o incluso le echara de allí. Sanji se apoyó de espaldas a la puerta y luego se dejó caer, doliéndole la herida hasta sentarse en el suelo.
Desde allí miró en derredor: ese había sido, en sueños, pero tan real como en ese instante, el escenario de todas las fantasías que habían generado su malestar y sus lesiones. Por un momento deseó que lo sucedido mometos antes hubiera sido también un sueño.
Luego encogió las piernas y rodeó con los brazos las rodillas, para ocultar allí su rostro mientras un sollozo se adueñaba de su garganta.
La puerta de la cocina se abrió entonces, o lo intentó. Cuando quienquiera que fuese se dio cuenta de que un peso impedía abrirla, no hizo sino empujar mas, haciéndole daño a Sanji y obligándole a apartarse.
Y cuando Quienquiera que fuese se asomó por la puerta no resultó ser otro que…¡Zoro! ¡Como no!
-¿Pero que haces?- preguntó cuando se lo encontró tirado en el suelo, llorando, con su desaliñado y poco frecuente aspecto de "Me acabo de levantar"
Con un repentino ataque de furia, Sanji se lanzó contra él, y le pateó en un costado. El golpe habría sido mas que suficiente para destrozarle las costillas y lanzarlo lejos, pero Zoro se adelantó y refrenó el golpe agarrándole de la pierna. Al tiempo que desenvainaba su espada, lo lanzó lejos.
Sanji, con la agilidad de un gato acertó a caer de pie, pero la herida de su espalda se resintió con la caída. Al igual que a él no le dio tiempo a reponerse, a Zoro no le dio tiempo a darse cuenta de su debilidad, y con la espalda desenvainada, (Por el lado que no corta) lo golpeó de lleno en la espalda, haciéndole caer con fuerza contra el suelo cuan largo era.
Zoro se preparó para esquivar y atacar de nuevo, pero en ese instante, justo después de golpearle se dio cuenta de que algo no marchaba bien.
Sanji no se levantaba. De hecho, temblando, casi convulsionándose, tosió torpemente intentado recuperar el aire que había escapado de sus pulmones.
-Eh…¿Estás bien…?- Zoro no se movió. Sanji se agarró a una de sus botas casi con esfuerzo, como intentando hincarle las uñas en ella.- …¿Qué te importa…bastardo?
Lo preguntó con esfuerzo, pero destilando todo su odio. Zoro puso una mueca y decidió que aquello no era de su incumbencia. Así pues, dio media vuelta y caminó hasta la puerta…desde donde escuchó toser a Sanji.
Entonces se acordó de que…no era normal en él.
Se estaba comportando de forma muy rara últimamente. Estaba realmnte alterado por ese asunto del capitán…era cierto que estaba enfadado con el…pero, ¿Hasta que punto?
Se maldijo a sí mismo por lo bajo, pero se dio cuenta de que se trataba de un compañero. Y recordó que una vez, en Arabasta, cuando Chopper le había preguntado, había calificado a sus compañeros de "hermanos de sangre". Sonaba dramático, pero para bien o para mal, Sanji no solo estaba pasándolo mal de alguna manera últimamente, sino que parecía estar asfixiándose detrás de el, en el suelo, y en cierto modo, él se lo había provocado…."aún que se lo ha buscado el solito" pensó. De todas formas, no era el caso de compadecerse de un digno rival, sino de ser maduro ante un compañero que aún que te cayera mal, necesitaba tu ayuda.
Exactamente. Se que lo estarás pensando: esta retahíla de remordimientos tuvieron que pasar por la mente del espadachín para que se tragara su orgullo y su enfado, y se dignara a echarle una mano al cocinero que tanto deseaba estrangular de vez en cuando.
Así pues se giró, caminó hasta Sanji, que intentaba respirar normalmente, a cuatro patas, apoyado en los codos, y lo agarró por un brazo para ayudarle a levantarse.
-No…te he pedido cof… ayuda
-Ni falta que hace.
-…Maldito peliverde…
Sanji susurró un par de insultos mas por lo bajo, mientras, disimuladamente, se dejaba ayudar cargando parte de su peso en el espadachín hasta que pudo sentarse en una silla, y recuperar el aliento. Por el camino Zoro tuvo que hacer uso de todo su esfuerzo, paciencia y concentración. (esos que había obtenido con años de entrenamiento, por los cuales se le llega a considerar samurai o monje budista, y que casi se derrumban por culpa de la tozudez de Sanji)
Mientras Sanji iba respirando con mas tranquilidad, Zoro se dio cuenta de que su camisa, abierta, arrugada y sudada a causa de ser relegada al lamentable puesto de pijama para un pirata lesionado, estaba cambiando de color: justo en la espalda, un líquido rojo teñía la tela blanca.
-…¿Hum? Sanji…¿Por qué saliste de la cama?
Sanji se incomodó aun mas con la pregunta.-¿A quien coño le importa?
-Ya, pero…¿Te sientes mejor?
Sanji no quiso soportar una broma mas- ¡Vete a la mierda, joder!- dijo, levantándose de golpe. En ese momento, intentó dar un paso, pero no fue capaz. Zoro reaccinó a tiempo para sujetarlo, pero el cocinero, si por algo se caracterizaba (a parte de su afición al tabaco, mujeres, luchar con las piernas, ya sabéis…) era por su tozudez. Se removió e insultó a Zoro hasta hacerle perder la paciencia. El espadachín lo agarró bruscamente por los brazos, y lo inmovilizó presionándolo contra la pared, de espaldas a él, con su propio cuerpo.
Sinceramente, (consigo mismo, nunca lo reconocería) eso le hizo daño. Sanji ahogó un grito, y notó que de nuevo a sus pulmones les costaba hacer su trabajo.
-Jod…
Zoro presionó aún mas, especialmente en la herida. Sanji soltó otro quejido por lo bajo.
-…¿Vas a estarte calladito por un segundo?
-…Que te…
Zoro presionó aún mas. Sanji no dio su brazo a torcer, pero guardándoselo para otra, se limitó a cerrar la boca.
Zoro se distanció un poco, y le lebantó, lentamente, con cuidado, la camisa. Al rubio no le hizo ninguna gracia primero sentirse aprisionado por su cuerpo, de espaldas. Solo deseó estrangularlo, y mucho menos que después sus manos le retiraran en parte la ropa.
Bajo la empapada tela, la piel de Sanji se abría en una buena tajada, limpia en un principio, pero ahora de aspecto inflamado y sangrante: los puntos que Chopper le había dado se habían soltado, algunos de ellos desgarrándose. A Zoro le dio un escalofrío, casi de culpa por empeorar de esta manera la herida del cocinero. –"que, para empezar, se lo había buscado y no tenía que haber sido tan testarudo, ni tan bruto, ni tan desobediente al renito que lo mataría en un ataque de nervios después de repasarle los puntos"-
Sanji sintió el suspiro de Zoro en su pescuezo.
-Me temo que a Chopper no le va a gustar esto- dijo- …se te ha abierto la herida.
Sanji iba a decir algo cuando una voz los interrumpió- ¡Pero no tenía que estar en la cama?
Los dos se giraron a mirar: Usoop, Franky…y Luffy estaban allí. El rostro del capitán podría reflejar muchas cosas: sorpresa, extrañez, un poco de preocupación…Sanji sintió que nunca antes se había sentido humillado de esta manera.
-ya sabéis lo tozudo que es- Dijo Zoro, apartándose, pero sin soltarlo. Se lo llevo a Chopper.
Mientras prácticamente lo arrastraba hacia la enfermería, Sanji se fijó en el rostro de Luffy, cuyos ojos no se apartaban de los suyos, haciéndole sin palabras una pregunta difícil de descifrar, y mas aún de responder.
